domingo, 3 de noviembre de 2019

Reunión de noviembre 2019

CEC
Noviembre 2019
Tema: las sorpresas
Host: Doña Hened y Doña Tibaire
Día: Domingo 10 de noviembre 2019
Lugar: Casa de la Host. Los Palos Grandes
Tipo: Contri

El rato de vivir/Patricia Poleto

Después te ocuparás de asuntos que ocurren más allá de las fronteras de tus voluntades,
De esos como la muerte, cómo habladurías y mezquindades, 
Después te ocuparás de miedos estériles y juicios castrantes, 
De banalidades y lujos desbordantes, 
Después te ocuparás de venganzas y batallas sin finales, 
De traiciones y de amores terminales,
Si quieres, después te ocuparás del reflejo que arroja el espejo de cristales, 
Y de las sentencias impías de las redes sociales,
Después, después te ocuparás de viejas culpas y karmas ancestrales,
De carencias y ausencias maternales 
Después, después te ocuparás,
ahora es el rato de vivir
De soltar amarras y fluir,
De navegar la marea de los momentos
De darle al alma sustento,
Es el rato de vivir, de soltar y perdonar, 
De compartir y de abrazar, 
Es el rato de vivir, 
De amar tus imperfecciones 
De aceptar distintas opiniones 
De dejar que cada quien te ame a su manera 
De dar cariño a todo aquel que no lo espera 
Es el rato de vivir, y sucumbir al gozo del agradecimiento, 
De agradecerlo todo, desde la tormenta hasta el fresco viento, 
De dejarte sorprender en lo cotidiano 
Que no pase desapercibido un detalle, que nada sea en vano,
Es el rato de vivir y llenarte de alegría, 
Que la risa te visite cada día,
De orar mirando al cielo
De conectarte con algo más elevado que el suelo,
Es el rato de vivir, sin menguar pensando,
Pues el tiempo jamás se queda esperando...

¿es la vida un ratico?/ Lionel Alvarez


¿ES LA VIDA  UN RATICO? 

En mi casa había un libro sobre el reino animal, que de niño me encantaba leer. Pasaba días felices hojeándolo. En uno de sus capítulos decía que la mayoría de los animales vivían menos años que los seres humanos (salvo algunas variedades de tortugas y ballenas). El hombre era un privilegiado, teniendo una expectativa de vida superior a los 80 años, cuando pequeños mamíferos no pasan de 10 o 20. Me llamó también la atención la corta vida de algunos insectos; sentí hasta compasión por las fastidiosas moscas, que decía el libro, no pasaban más allá de 20 días. En esa época, 80 años me pareció bastante.

Algo interesante en todo esto, es que el hombre es el único dentro de ese mundo animal que está consciente de la extensión de su existencia; que sabe que va a envejecer y morir dentro de un periodo estadísticamente estimado. Así que cuando Simon Díaz en su canción de “La vaca mariposa” dice que la vaca está triste cuando ve que se llevan al becerro porque “ella sabe la suerte de él” o sea, que sabe que lo van a sacrificar, es todo imaginación y fantasía del maestro. Esa vaca, solo por instinto podrá percibir un peligro, pero nada más.

En “El hombre bicentenario”, una película estadounidense de ciencia ficción (1999), protagonizada por Robin William, se relata la vida de Andrew, un robot que inesperadamente comienza a sentir emociones, y que con la ayuda de un amigo experto en robótica, logran convertirlo en humano. Pasadas las décadas, todos los miembros de la familia que lo había adquirido, envejecen y mueren. Al darse cuenta que se había quedado sin sus seres amados, Andrew, que ya ha cumplido 200 años, desea morir.  Con su consentimiento le contaminan su sistema con un compuesto que lo irá degradando lentamente, comienza a envejecer y muere. El mensaje del film es interesante, porque Andrew, prefirió vivir y morir como humano antes que vivir una eternidad como máquina.

¿Podríamos considerar que nuestra vida es corta como piensan algunos?

Comparo la vida con un “plato Gourmet”, con porciones limitadas pero suficiente para apreciar y disfrutar la exquisitez de los alimentos, su calidad, textura,  presentación e infinidad de sabores. Nuestra “vida Gourmet” nos entrega los años suficientes para disfrutarla de manera plena e inteligente. El principal ingrediente a degustar es el amor en todas sus manifestaciones; sin amor, no es de extrañar que la existencia se sienta corta y vacía. Hay varias vías para  evitar una vida monótona y sin expectativas, una es Identificando nuestros mejores talentos; desarrollándolos, poniéndolos  al servicio de otros y buscando ser la mejor versión de nosotros mismos. 

Los familiares y amigos son de las “bebidas” que la “vida Gourmet” nos presenta para catar. Son el mejor elixir para disolver preocupaciones, con una buena charla,  compartiendo momentos, contando y escuchando anécdotas...eso es vivir y ¡mejor que muchas medicinas!
La vida del hombre no tiene por qué sentirse corta. Si así lo dispuso el creador, debe haber sido lo más acertado y sabio, porque él es infalible. Quien nos dio la vida como una bendición, la hizo corta para que lo fuera aún más.

Agradece, disfruta y haz buen uso del tiempo que te han dado..¡No habrá prórroga!

Lionel Álvarez Ibarra

Noviembre 2019

sábado, 26 de octubre de 2019

Todo es tiempo


   En la vida todo es tiempo que me pertenece,  instante vivido, gastado o sólo imaginado.
     
  El pasado, donde  fragilidades y fortalezas  se desdoblan en historias;  anecdotario de rutinas convertidas en sueños; eco de memorias en el cual me reconozco;  refugio de  razones y descubrimientos; cueva de gozos, desatinos y logros que  susurran: has vivido.
    
   El presente, fugaz y nostálgico de eso que fuimos y no volveremos a ser. En él invoco el sigilo de la serenidad, la pasión del vivir, la necesidad de amar. Efímera tierra fértil sembrada de rutas de alegría.
    
  El futuro,  adivinanza de los días por venir; lienzo en blanco que  intuye la cima y el abismo,  y siente el horizonte que su andar terminará por convertir en hoy. Espacio de infinitas posibilidades donde la esperanza hace nido, como “confianza plena, dispuesta a vivir en espacios abiertos”.
   
  Tiempo moldeado por sumas de instantes convertidos en milagro.

Irma Wefer

La vida es un ratico...


Tengo un amigo digital en Barcelona, España. El siempre nos comparte que una gran ciudad debe cumplir con tres requisitos: un servicio de taxi excelente, un buen Café y un vampiro. En Caracas no hay manera de tener un buen servicio de taxis.  Sin embargo Barcelona tiene suficientes fuentes de interés para caminar, visitar y conocer. Seguro que uno le pregunta a un catalán que cosas uno puede hacer en la ciudad para llenar un día,  y podrá, inmediatamente, hacer su mejor lista, quizá dependiendo de sus gustos, roles o intereses; por lo que pudieran orientarse a la gastronomía, al ejercicio o a la arquitectura.

Esa misma pregunta me la hice hace poco con la ciudad de Caracas. Resulta que tengo un amigo-coach en Argentina que va y viene como quién vive acá, pero no. Dejó de ser digital pues asistí a un taller suyo. Desde el deseo legítimo de querer ser su amigo, le ofrecí mostrarle a Caracas desde la mirada de un arquitecto. Desde el (mi) ego, uno se pregunta, ¿Quién mejor que un arquitecto para mostrar una ciudad y más si se nace en ella?. Pues hice la oferta. –“¿Quieres conocer Caracas bajo la mirada de un arquitecto?”.  Claro, las ofertas son solo ofertas si a quién le ofreces, no manifiesta el deseo de aceptar, ¿no?.

Las ofertas solas al igual que las peticiones, no conducen a nada si alguien no declara que acepta. Entonces se constituyen en una promesa, donde el que ofrece le cumple al que acepta. Así hice mi oferta tres veces, (“que ladilla de insistente, yo”, como dicen acá), y todas sin la aceptación correspondiente.  -“Es que está muy ocupado”- pensaría uno como para justificarlo. El hecho es, que a la tercera vez pensé,  -¿y si acepta?, ¿qué Caracas le voy a mostrar?. -¿Desde el arquitecto?. Allí fue donde hice la primera lista, pero fue a parar al pote de basura, siguiendo una segunda y una tercera vez. Entonces opté por preguntarle a mis pares, un grupo de egresados viejitos como yo, y todos arquitectos. Les hice una pregunta: ¿A qué lugares llevarían a un amigo argentino que no conoce Caracas, y que no incluya al Cerro Ávila, a Galipán, y tampoco  a la playa; que no supere los 12 sitios y que se puedan visitar en un día?. Sus listas, las enviadas,  tuvieron cierto parecido con las mías, aunque incluían al Ávila, a Galipán y a la playa,  yendo a parar  al  mismo pote. (Igual les agradezco su tiempo en hacer las sugerencias. Quizá debí también preguntar a poetas y locos, que de eso, todos tenemos un poco…)

Volví a formularme la pregunta, esta vez bastante cambiada:

 -“Desde dónde yo pudiera enseñarle Caracas a un (amigo) extranjero, con poco tiempo, vegano, naturista, coach, y que practica la humanidad?”.

Esta vez la pregunta no estuvo planteada desde mi ego sino desde al que pudiera interesarle ver otra cara amable de una Caracas que no conoce, (pero no desde lo que yo pienso que él debería ver, sino un poco poniéndome en su lugar y construir desde allí). Desde el arquitecto, hubiera pensado que debería ver edificios y mayormente aquellos construidos por mí, con mi colaboración, o coordinación. Al final, las listas estaban llenas de “yoes” (Aceptado por el RAE). Ahora, los lugares los buscaría  desde el otro o quizá desde donde dos intereses se encuentran. Esa sola decisión abre un mundo de opciones y oportunidades que no solo indica edificios, sino vistas, olores, sabores, percepciones, conversaciones  o solo contemplaciones, incluyendo a otras personas, otros tiempos y otros lugares.

Lo primero que hice fue un mapa. Muy básico; un esquema de Caracas con sus 5 municipios. La visita con 12 estaciones debería incluir a lugares que él quizá conocería si viviera acá. (A lo mejor la conoce mejor que yo). Caracas es una ciudad mágica de tan solo 15 a 20 kilómetros de largo por 5 de ancho. Su nombre es Santa Mariana de Santiago de León de Caracas. En su escudo, se observa a un león que abraza una concha marina, el símbolo de Santiago, el discípulo de Jesús. Señalar las cosas por su nombre nos va dando pistas, así como los límites que representa  la ubicación imponente del cerro Ávila que nos separa del mar Caribe. Hace algunos años éramos 5 millones de habitantes, hoy, no llegamos a 3.

¿Qué es lo primero que hacen los propios cuando llega un extranjero? Pues lo llevan a comer chicharrón de cochino al Junquito, sándwiches de pernil a Galipán o a beber “caña” (alcohol), en Las Mercedes. (Los más osados incluyen visitas a otro tipo de templos más paganos).  Igual, siempre pensamos lo que al otro le “debería gustar” según lo que somos y nuestras creencias. La lista final es como lo ven en el dibujo coloreado, justo no, en lo que hubiera dibujado un arquitecto, sino desde quien pretende escuchar al otro y si conecta con su niño interno que va a jugar.

A las palabras de mi amigo Manel, además del vampiro, agregaría que para conocer un sitio hay que visitar un mercado, una universidad y una plaza. Así, los incluí en el viaje

El Plan:
Desayunar una empanada de queso criollo con un café grande en Los Palos Grandes.
Dejar el carro en el Parque del Este,  e ir al centro en Metro
Municipio Libertador
1.       Casa Natal de Simón, la plaza Bolívar. Interpretar el espacio en el Museo Sacro. Conectarse con la espiritualidad
2.       Paseo Linares y el museo de la familia Mendoza. Hablar con los viejitos de la Plaza Bolívar. La escucha y la sabiduría popular
3.       Por supuesto subir las escalinatas de El Calvario, hasta la iglesia. El mundo de lo posible, de lo particular de Caracas
4.       Al regreso, entramos al Planetario Humboldt  en el Parque del Este el más antiguo del continente sur. Se trata de ver un ciclo de vida de Caracas desde el atardecer hasta el amanecer del día siguiente, en la bóveda del edificio.
5.       La Universidad Central de Venezuela, pasear por la plaza techada. La metáfora del tiempo-espacio y de “la casa que vence las sombras”. Entrar al aula Magna a ver los móviles de Calder. Los elementos, aire, fuego, agua, tierra y éter
Municipio Chacao
6.       Uriji Jami. (Nombre en pemón que le dan a la selva. Significa espacio abierto). Es un startup digital, (como Instagram, pero venezolano), con un campus en el Country club. Tomar café en el campus y conversar con su promotor Jean Clauteaux. Almuerzo en Uriji campus una ensaladita mixta y un mojito de hierba buena con limón. Con él, hablaríamos del agradecimiento cuántico y de cómo poner el futuro a favor, y hacer que ocurra
7.       Visita al mercado de Chacao. Conversación con las floristas. Espacio entrañable de olores y colores. Idiosincrasia de lo posible
Municipio Baruta
8.       Tomar el postre en “Cacao artesanal” en La Hacienda La Trinidad. El Cacao es Venezolano. El olor del cacao, a veces pienso que nos conecta con las raíces americanas y hacen al continente, uno solo, un solo bloque, desde la Patagonia hasta Alaska.
Municipio Sucre
9.       Visita al casco histórico de Petare. Revivir el “Vía Crucis”. Lo que permanece, lo que se cuida y cuenta historias
Municipio El Hatillo
10.   Vista del Cerro El Ávila desde Cerro Verde, al lado opuesto, desde la casa de mi hermana. Colores del Ávila, historias. Conversación con Huberto Caballero autor de “El Ávila en su asombro”. Colores del atardecer. Los azules de Caracas, una paleta mágica
11.   Visita al pueblo del Hatillo. Visita al pueblo de El Calvario. Cena temprana en la Plaza de El Hatillo. Conectarse con la grandeza de lo pequeño. El silencio, la paz
12.   Regreso

Ahora la lista es distinta, no son edificios, aceras o plazas. Se trata de gente, de símbolos, de cultura, idiosincrasia, y afectos, aquellos de los cuales los caraqueños somos ricos. Me encantó hacer la lista, me gustó hacer el plan y recorrer nuevamente cada lugar e imaginarme los personajes que invitaría o visitaríamos a cada parada. Todos son posibles. Escucharíamos historias, cuentos y los motivos de ser feliz, aun cuando se viva en la adversidad, porque los venezolanos sabemos de resiliencia. Se trata de olor a café recién colado y del cacao puro antes de volverse una torta. Se trata de los colores cambiantes del cerro y de cómo Villanueva (el arquitecto de la UCV), manejó la luz y la sombra para lograr espacios cálidos y amables. Se trata de las costumbres propias que conviven todos los años en la sangre del Cristo de Petare o en las escalinatas de su calvario. Se trata de la herencia y del orgullo de ser de acá y desde donde uno es capaz de poder escuchar al otro, desde donde  es, bajo el respeto y la aceptación.

Gracias amigo, por permitirme, (aunque no lo sepas),  realizar este reto expansivo y positivo, que me ha llenado de orgullo, añoranza y un sentimiento entrañable que nace de pertenecer a algo, alguien o a algún lugar. Yo amo a Caracas.

¿Qué siente un actor que tras meses de ensayo de una obra teatral,  llega el día del estreno; qué piensa un promotor cuando ve un sueño avanzar solo; qué siente un humanista cuando ve que su movimiento pasa de 20.000 seguidores a 95.000 en un año; qué siente un escritor que tras escribir y escribir, un día tiene su libro en sus manos; qué existía antes de  escribir este ensayo?  Me parece que se trata de poner el futuro a favor. “Cuando uno lo visualiza, ya existe”, dijo Jean. Esta visita-tour ya existe en alguna parte del futuro, y no va a dejar de existir. Solo espera por el momento oportuno, para volverse realidad… una mágica realidad.

La vida es un ratico, amigo. Ojala ahora, con la concordia del universo y tras la declaración de posibilidades,  pueda muy pronto, mostrarte una ciudad, que en mi mirada, te gustaría observar, sentir y conocer.

Alberto



miércoles, 23 de octubre de 2019

CEC Octubre 2019

Club de Escribidores de Caracas, CEC
Mes: Octubre 2019
Tema: "La vida es un ratico"
Lugar: Parque de Este. Planetario
Fecha: Domingo 27 de octubre
Hora: 11 am
Host: El Coordinator Don Alberto


jueves, 10 de octubre de 2019

LORO PARQUE

Autor: Martín A. Fernández Ch.
Fecha de publicación: 10/10/2019



-   ¡Epale hermanito! ¿Cómo está la vaina?

-   ¿Qué quieres que te diga? Aquí estoy, fastidiado, sin poderme levantar, tú sabes cómo son estos menesteres. Y tú, hermano ¿Cómo estás?

-   ¡Bien vale! Como siempre, trajinando todo el tiempo, son muchas bocas que tengo que alimentar ¡Tú sabes cómo tragan tus sobrinos! Pero, tú me conoces, no hay nada que me baje el ánimo.

-  ¡Si vale, tienes razón! El ánimo siempre hay que mantenerlo para poder volar en esta vida, como aquel gordito que va caminando por allá, el de lentes y zapatos naranja. Ese hombre camina todos los días, por lo menos una hora. Siempre lo veo con la franela empapada de sudor, pero nada que baja de talla. Es posible que le falta cerrar el pico, pero allí lo ves, no deja de caminar. ¡Eso es perseverancia!

-   ¿Y no has visto al “Cocoliso”, el que siempre se la pasa corriendo enfurecidamente?

-   ¡Sí chico! El otro día pasó por delante de mí a toda velocidad, tú sabes, él se cree que es un carajito. Y luego, más adelante, le escuché gritar y lo vi caer arrastrándose por el impulso que llevaba. Resulta que se había desgarrado un músculo de la pierna. A pesar de eso, tuvo su momento de alegría.

-   ¿Y eso por qué? Con ese dolor, hasta el más pintado se pone a llorar.

-   ¡Nada que ver con llorar! Se aguantó cuando vió que lo iba a auxiliar la “Peliroja” ¿La recuerdas?

-   ¿La pechugona?

-   ¡Ella misma!

-  ¡Qué suerte tuvo ese hombre! Esperemos que salga algo bueno de ese encuentro, porque una vez lo escuché decir que se sentía solo. Y sabes que lo mejor es vivir en compañía, como hace nuestra especie.

-   ¡Coño, me está dando calambre! ¿Será que me puedo levantar un ratico?

-   ¡Qué no puedes levantarte, carajo! ¿Tú quieres que los huevos se te enfríen?

-   ¡En mala hora le dieron los dolores a mi catira, en este sitio tan incómodo!

-   No te quejes, que a la mía los dolores le dieron cerca del transformador que está en el poste de la Tercera Transversal con la Primera de Los Palos Grandes. Allí no  podía ni voltearme, porque los cables de alta tensión los tenía cerca. Y cuando llovía me la pasaba cagao, porque el bicho a cada rato explotaba. Hasta el día de hoy,  sigo pensando que mis hijos son tan hiperkinéticos por causa de ese magnetismo eléctrico.

-   ¡Mira quienes van allá! El grupo “Medio Milenio”.

-   ¿Por qué “Medio Milenio”?

-   ¿No los ves? ¡Suma las edades para que te des cuenta!

-   ¿Te imaginas las conversaciones de toda esa sabiduría junta?

-   Si se pusieran de acuerdo, tal vez pudiera ser, pero los coños sólo discuten.

-  ¡Entiendo! ¿Y no has visto a la Psicóloga de ojos claros? La que trotaba despacio, con una cachucha puesta.

-  No chico, hace tiempo que no la veo. Sospecho que se fue del país, como muchos. ¿Sabes una cosa? Me he dado cuenta que cada vez son menos personas las que vienen a este parque.

-  ¡Si vale, qué broma lo de la migración! De eso, nosotros tenemos mucho recorrido. Hablando de otra cosa, ¿Te recuerdas de nuestro amigo el que apodamos “El Canario”?

-   ¡Claro que lo recuerdo! Con él salimos a parrandear montones de veces.

-   ¡Ese mismo! Pues, te cuento que lo metieron preso.

-   ¿Cómo? ¿Qué pasó?

-  Yo se lo advertí, pero no me paró ni medio huevo. Resulta que se la pasaba mucho comiendo en una ventana. Yo tenía una mala intuición con ese sitio, porque escuchaba una música algo embrujona, adentro se veía unas figuras con velas encendidas y tenían un afiche de un hombre con una boina roja. Pues, un día, “El Canario” se dejó endulzar por la manera como le hablaba el hombre del apartamento, se confió y lo agarraron. Ahora, está metido en una jaula que no tiene espacio ni para abrir las alas. Y lo peor de todo es que, todos los días, le ponen plátano maduro para comer.

-  ¡Qué malos huevos tuvo ese carajo! Definitivamente, “El Canario” es la tapa del frasco de los pendejos. ¡Se jodió! Esperemos que la libertad le llegue pronto.

-  ¡Sólo nos queda rezar por él, porque no creo que se pueda negociar con ese tipo de gente! Bueno hermanito, te dejo. La “Faraona” me pidió que fuera a buscar comida para los pichones y no puedo tardar tanto ¡Sabes cómo es ella! Las cosas tienen que ser de inmediato.

-  ¡Así son todas! No te preocupes, anda rápido y me saludas a la cuñada. Yo seguiré viendo, desde esta altura, a la gente ejercitándose.

-  Chao. ¡Y ya sabes! ¡No te levantes! Si los huevos se enfrían, las crías pueden salir medio atolondradas.

-  ¡Vale, hermanito! Tranquilo, pronto llegará “La Catira” a suplantarme, por el tiempo que ha transcurrido, seguro ya terminó de jugar a las cartas. ¡Nos vemos luego! ¡Cuídate!

FIN

jueves, 19 de septiembre de 2019

Invitación a septiembre 2019

Club de Escribidores de Caracas (Escriben pero no publican)

Fecha: Domingo 29 de septiembre de 2019
Hora: de 10 am a 1 pm
Lugar: Hacienda La Trinidad, frente a la pastelería
TEMA: Cuentos de loros
Hosts: Irma, Hened, Tibaire, Alberto
Nota: Lleven su sillita o su mat para la grama. Lleven antialérgicos por la picadas de hormigas (lo digo por mi)

Imagen: es.wikipedia.com 


domingo, 4 de agosto de 2019

Bitácora gráfica

Agosto 2019
Tema: El reencuentro
Visita de Lele al CLUB
Host: Aura Marina
Lugar:Club de Campo
Fecha: sábado 03 de agosto de 2019












El Reencuentro/ Crónica de Lio

EL REENCUENTRO
Para reencontrarse hay como que primero perderse, o por lo menos, que haya habido un distanciamiento. Algo así me había ocurrido con mis amigos de Caracas. Aunque me mantengo continuamente en contacto por las redes sociales, calculo que hacia como cuatro años que no me reunía  con mis compañeros del diplomado de Psicología Positiva, ni con mis colegas del Club de Escribidores de Caracas.
Pero una oportunidad de reencontrarnos se estaba presentando, porque en el marco de la celebración del X aniversario de la Sociedad Venezolana de Psicología Positiva (SOVEPPOS), se programó una jornada de actualización de la disciplina, y muchos de mis amigos iban a estar presentes. También estaría como ponente, la Dra. María Elena Garassini, quien venía de asistir al último Congreso Mundial de Psicología Positiva que se celebró en Australia y nos traía las últimas novedades. La Dra. Garassini, o "Lele" como le llamamos cariñosamente, fue nuestra profesora en el diplomado y es la responsable de que muchos hayamos abordado este transbordador  "Chalenger" de la Psicología Positiva. Era una ocasión inmejorable, así que decidí asistir y  "matar dos amigos de un solo tiro".
Salí de Valencia muy temprano y conseguí una "tranca" llegando a Caracas. El evento estaba programado para iniciarse a las 8:00 a.m. y yo estaba arribando con hora y media de retraso a la Universidad Metropolitana, sede del evento. Apresurado llegué a las puertas del auditorio, donde una persona a la entrada me calmó y me dijo que apenas estaba comenzando. Me explicó que habían estado esperando por Elinor Ribas, Luis Semprún y Martín Fernández, pero viendo que ya habían transcurrido más de hora y media y no habían aparecido, se decidió dar inicio al acto.    
La sala estaba repleta, miré hacia mi derecha, la última fila al fondo y visualicé un puesto desocupado y dos luceros verdes que pestañeaban y me hacían señas para que me aproximara. No podía creer que tanta fortuna me acompañase y que la primera con quien me reencontrase fuera Arcángela, la Italo-Venezolana más bella de la cohorte favorita. Aquella tranca a la entrada de Caracas, que en su momento me molestó por retardar mi llegada, ahora la agradecía, porque fue la que dio el "timing" perfecto para que me tocara sentarme al lado ella. Ya estaba Josefina Blanco haciendo su presentación, y pedía a la audiencia que recordásemos cual había sido nuestra última emoción positiva. En mi caso, no tuve que recordar mucho, estaba viviendo en ese momento la emoción de la alegría al lado de la Arnone.
Llegó la hora del receso, del "break" como diría Lele en inglés australiano. La gente comenzó a levantarse. Una señora se aproximaba hacia mi ¡era Irma Weffer! No la conocía personalmente, pero nos abrazamos como si fuéramos amigos de toda la vida. Luego otra con amplia sonrisa se acercó, la identifiqué por una foto del whatsapp, era ¡Jesusita Peters! Y una tercera persona, que había estado arriba en el estrado sirviendo de directora de ceremonia, bajó de las alturas y vino hasta donde estábamos. Se presentó como Aura Marina Valera y fue también un placer conocerla.
Hablé con Alberto Lindner, y aprovechando su posición influyente dentro de la SOVEPPOS, le pedí me ayudara a por lo menos acercarme hasta donde estaba Lele para saludarla. Inmediatamente accedió y como un motorizado fue abriendo paso entre la multitud hasta llegar en donde estaba, rodeada de admiradores, toda una diva de Hollywood. Fue un emotivo encuentro con mi profesora caraqueña y ahora "cachaca".
Allí cerca estaba Maigualida, tomando fotos; se sacó un "selfie" junto con Alberto, pero parece que el celular era prestado, porque en lugar de presionar el círculo de "foto", apretaba la cara de Alberto en la pantalla.
En el evento también me reencontré con: Victoria Tirro, Josefina Blanco, Pura Zavarce y María Enriqueta Aquique. Con Tibaire García, poco pude hablar, estaba muy ocupada llamando a la Hacienda Santa Teresa para comprar una botella de ron. Conversé con mi paisana Carmen Rosa Anzola, quien había originado todo un murmullo de exclamación en la audiencia cuando dijo que se había ¡fumado una lumpia! Saludé a Nancy Gutiérrez cuando se escapaba, y a Nayarí Rossi, muy activa cubriendo el evento como reportera.
Un reencuentro corto, que no dio tiempo a mayores intercambios, pero feliz de estar con tantos amigos y vivir la emoción de sentirme bienvenido y apreciado. Satisfecho de ver tantas personas queridas que siguen avanzando, trabajando, estudiando e investigando, dando un aporte importante al país, cuando más lo necesita. Alcanzando sus mejores versiones y dándonos la oportunidad de experimentar la emoción del orgullo, cada vez que, esponjados como un pavo real, exclamamos: "Ella fue mi profesora en el diplomado" "¡Ese es mi amigo"  o "¡Esa es amiga mía!

Lionel Álvarez Ibarra.
Agosto 2019

reencuentro

El reencuentro
Era un 3 de agosto, lo recuerdo. Había un desorden en la estación de policía de Los Teques. Cinco ancianos gritaban, vociferan y se empujaban, culpándose unos a otros. El jefe de la policía trataba de pedir silencio pero no era posible. Eran tres hombres y dos mujeres. El oficial no se podía explicar cómo un grupo tan raro de personas tuvieran que ver unos con otros. Todos rondaban los 80 años de edad, sumando entre los cinco, 400 años de vida. El policía que no entendía mucho, no sabía que además de la edad, los igualaba la pasión por la escritura.
Pedro es el líder del grupo. Había sido abogado litigante cuando joven. Es delgado y muy alto; y seguro tuvo mucho éxito con las mujeres estando casado hasta hace poco, en  que quedó viudo. Aun tiene un pelo con buenas raíces y abundante, pero completamente blanco.  Se viste siempre de pantalón gris y camisa blanca, y a veces se coloca una corbatica de lacito, pero unicolor. Su único problema es que tiene narcolepsia. Por eso dice, “que no importa llegar tarde, pero siempre poder llegar”. Su problema es que ya no llega. De los cinco es el que está más alterado pues dice que le robaron el carro, y para colmo llegó un comando especial y lo secuestraron para traerlo hasta acá. 
-Mire, mire señora, no le jale el pelo al viejito que se le va a caer, no lo empuje- decía el oficial tratando de no perder la calma, aunque le provocaba sacar el arma y disparar al techo, pero recordó que arriba guardan el aceite de la dos patrullas que tienen y no sería conveniente.
Martha, la que le jalaba el pelo a Pedro, fue maestra cuando joven. Es soltera y pretenciosa. Ahora cree que con los cuatro pesos de la pensión puede hacer grandes cosas. La verdad es que el seguro social le pagan las sesiones semanales para tratarse el TOC, el trastorno obsesivo compulsivo.  En su caso, grita a todo gañote porque ella le dice que lo salvó, y él en cambio,  les dice ladrones. 
Jhon es gringo, es el mayor, ya tiene 85 años aunque parece de 82. (Tiene el ego muy elevado). Nació en Nueva York y trabajaba para la Exon y se vino en los años 60 a trabajar en los campos petroleros. Estuvo hasta el año 74, fecha en la que regresó al norte con la nacionalización de la industria. Aprendió a hablar el español un poco “machucao” pues en los campos de petróleo solo se hablaba inglés. Lo aprendió a juro pues se casó con una india del amazonas y tuvieron cinco hijos. Todos viven en el norte con su mamá india. Allá llaman a su mamá, “the Nany” que es como mas cool y raya menos. Con Jhon hay que tener cuidado pues no se sabe lo que lee, lo que entiende y lo que hace. Generalmente es un traspiés. 
-Señora pero quédese quieta voy a llamar a un policía si no lo hace. No muerda al gordito.  Ahh perdón, el policía soy yo,- dijo. Luego le gritó y le dijo –le voy a llamar a un psiquiatra. – Entonces Marta se calló
El gordito con el pelo “jalado” se llama Julio, y es talabartero. Trabaja el cuero pero en encuadernaciones. Aún tiene su taller artesanal en Santa Rosalía, en el Centro de Caracas. Todo el día se le va bajando de Los Teques a Caracas y luego subiendo. Lo hace una parte en Metro, luego en bus, y luego camina como dos cuadras. Ya no tiene empleado, pero va para abrir la puertas y las ventanas. A veces le da tiempo para coser un libro por la mitad. Pedro lo tiene amenazado con pedirle que forre en cuero su manuscrito, para que se lo empaste y llevarlo a la biblioteca nacional. Es su sueño. Siempre le dice que cuando le pida que lo empaste es porque ya vió a la pelona y se va despidiendo. Quiere llevarlo el mismo a la biblioteca. Versa sobre su propia vida, escrita cuando no se quedaba dormido. Julio es el más entregado del grupo, el talabartero, el “que cose, ata y los mantiene unidos”. Eso lo llegó a decir Juana una vez, quién lo amó mucho en silencio. 
Juana, la más joven del grupo y es metafísica. Los demás se burlan de ella porque siempre habla de lo metafísico y lo esotérico. Prende velas, fuma tabaco con la candela pa´dentro, lee el tarot, las Runhas egipcias, la borra del café, el aura y las líneas de la mano. Si alguien del grupo le hace algún comentario de salud, Juana les prepara un “de todito” que incluye ramasos, buches de ron, picada de ojos, humero de tabaco y rezos varios.  Juana cree activamente en el más allá, y tan allá que solo se viste de negro cerrado y con el pelo blanco estirado como una liga, con un moñito en la parte de atrás de la cabeza. A veces se coloca un camafeo rosado con una figura de una mujer en nacar, que ella dice que era su abuela de cuando baile con Bolívar.
Tal era la confusión en la comandancia, que el oficial llamado Linares, tuvo que buscar refuerzos. Colocó entre cada anciano a un policía y luego les pidió que “hicieran distancia” con el brazo extendido como se hacía en el colegio de cuando niños. Ya calmados los metieron en una celda. Se escuchaban susurros que decían: “ladrones, soberbios, mal agradecido, fantasmas”. Pedro, alcanzó a susurrar; “todo por escoger el tema para escribir este mes…Todo por el reencuentro”. Y además estos malandros me roban el carro…
Los cuatro ancianos levantaron la mirada a la vez y cada quién desde su asombro. El tema es que tenían un grupo de contacto y le tocaba a Pedro decidir el tema a escribir, pero no lograba tener unos minutos corridos de conciencia sin dormirse. Todos recuerdan que colocó: “Bue, reen cue …” Para Pedro sin dudas era el reencuentro, ya que ni se acuerdan, si se ven o no. El tema es que cuando se escribe en clave cada quién lee e interpreta desde su propia realidad, desde su propia mirada.
Martha entendió que era un rehén en su casa y presta llamó a la policía, la que acudió. Momentos antes Pedro se había asomado en su ventana y había visto que no estaba su carro, “Carajo, me lo robaron”, dijo, y también llamó a la policía para denunciar a sus amigos.
Jhon el gringo, entendió que dos ee es i y que estaba pidiendo un rin Q para sus cauchos y fue y se llevó el carro al taller, donde lo buscó la policía por robo. Julio, ante la presencia de la muerte de su amigo entendió que había escrito “reencuaderna”, lo que significaba que se estaba despidiendo, por lo que llamó al servicio de clínicas, y que mandaran una ambulancia para que lo revisaran. Raudo y veloz se fue a la estación del tren para ir a su taller  de Santa Rosalía para reencuadernar el libro, pero ese día no hubo electricidad. Se puso a llorar y un policía se lo llevó a la central para asistirlo.
Juana la bruja entendió reencarnar. Lo primero que le vino a la mente fue que tenía que preparar un espacio donde habitara su amigo en la despedida y en el tránsito a un nuevo cuerpo. Lo único que tuvo a la mano fue el gato del vecino, el cual metió  en una caja. Prendió velas y entre conjuros convocaba a la vida eterna. El dueño del gato al percatarse del hecho, llamó a la policía.
Todos ellos fueron convocados por diferentes temas a la misma hora y en el mismo lugar. Cada quién gritó sus pasiones y sus emociones. Pedro ya estaba dormido otra vez.
Linares pensaba dejarlos hasta el día siguiente para que aprendieran la lección. Era mucho para un solo día; un robo, un secuestro, un infarto,  un acto depresivo,  y una brujería. Linares se asomó en la celda y vio a Pedro plácido, y a Juana la bruja dormida en su regazo. Jhon contaba la tabla de multiplicar en ingles y que porque era bueno para las enfermedades seniles. Martha le revisaba el pelo a Julio a ver si conseguía algún piojo rezagado. 400 años de historia; y a Linares se le arrugó el corazón. y los dejó ir tras la promesa de que se iban a portar bien.
Caminaron tres o cuatro cuadras en Los Teques sin decir una palabra. Pedro preguntó: “¿quién tiene mi carro?. –Ya lo vamos a buscar, le puse rines nuevos, dijo Jhon. Caminaros callados por una cuadra más y las preguntas fueron. “¿no te vas a morir?, ¿No quieres tu libro?”
A la quinta cuadra se pararon. Todos se miraron. De repente explotó una risa que se volvió dos, tres, cuatro, cinco y cien. Rieron por horas, se abrazaron, se besaron y celebraron estar vivos.  Si alguien hubiera estado allí, hubiera escuchado en cada abrazo decir: “que divertido el día de hoy, ¿Cuándo lo repetimos?”

Alberto Lindner
EL REENCUENTRO

Para reencontrarse hay como que primero perderse, o por lo menos, que haya habido un distanciamiento. Algo así me había ocurrido con mis amigos de Caracas. Aunque me mantengo continuamente en contacto por las redes sociales, estimo que hacia como cuatro años que no me reunía  con mis compañeros del diplomado de Psicología Positiva, ni con mis colegas del Club de Escribidores de Caracas.
Pero una oportunidad de reencontrarnos se estaba presentando, porque en el marco de la celebración del X aniversario de la Sociedad Venezolana de Psicología Positiva (SOVEPPOS), se programó una jornada de actualización de la disciplina, y muchos de mis amigos iban a asistir. Un atractivo adicional era que iba a estar como ponente, la Dra. María Elena Garassini, quien venía de asistir al último Congreso Mundial de Psicología Positiva que se celebró en Australia y nos traía las últimas novedades. La Dra. Garassini, o "Lele" como le llamamos cariñosamente, fue nuestra profesora en el diplomado y es la responsable de que muchos hayamos abordado este transbordador  "Chalenger" de la Psicología Positiva. Era una ocasión inmejorable, así que decidí asistir y  "matar dos amigos de un solo tiro".
Salí de Valencia muy temprano y conseguí una "tranca" llegando a Caracas. El evento estaba programado para iniciarse a las 8:00 a.m. y yo estaba arribando con hora y media de retraso a la Universidad Metropolitana, sede del evento. Apresurado llegué a las puertas del auditorio, donde una persona a la entrada me calmó y me dijo que apenas estaba comenzando. Me explicó que habían estado esperando por Elinor Ribas, Luis Semprún y Martín Fernández, pero viendo que ya habían transcurrido más de hora y media y no habían aparecido, se decidió dar inicio al acto.  
La sala estaba repleta, miré hacia mi derecha, la última fila al fondo y visualicé un puesto desocupado y dos luceros verdes que pestañeaban y me hacían señas para que me aproximara. No podía creer que tanta fortuna me acompañase y que la primera con quien me reencontrase fuera Arcángela, la Italo-Venezolana más bella de la cohorte favorita. Aquella tranca a la entrada de Caracas, que en su momento me molestó por retardar mi llegada, ahora la agradecía, porque fue la que dio el "timing" perfecto para que me tocara sentarme al lado ella. Ya estaba Josefina Blanco haciendo su presentación, y pedía a la audiencia que recordásemos cual había sido nuestra última emoción positiva. En mi caso, no tuve que recordar mucho, estaba viviendo en ese momento la emoción de la alegría al lado de la Arnone.
Llegó la hora del receso, del "break" como diría Lele en inglés australiano. La gente comenzó a levantarse. Una señora se aproximaba hacia mi ¡era Irma Weffer! No la conocía personalmente, pero nos abrazamos como si fuéramos amigos de toda la vida. Luego otra con amplia sonrisa se acercó, la identifiqué por una foto del whatsapp, era ¡Jesusita Peters! Y una tercera persona, que había estado arriba en el estrado sirviendo de directora de ceremonia, bajó de las alturas y vino hasta donde estábamos. Se presentó como Aura Marina Valera y fue también un placer conocerla.
Hablé con Alberto Lindner, y aprovechando su posición influyente dentro de la SOVEPPOS, le pedí me ayudara a por lo menos acercarme hasta donde estaba Lele para saludarla. Inmediatamente accedió y como un motorizado fue abriendo paso entre la multitud hasta llegar en donde estaba, rodeada de admiradores, toda una diva de Hollywood. Fue un emotivo encuentro con mi profesora caraqueña y ahora "cachaca".
Allí cerca estaba Maigualida, tomando fotos; se sacó un "selfie" junto con Alberto, su celular parecía prestado, porque en lugar de presionar el círculo de "foto", apretaba la cara de Alberto en la pantalla.
En el evento también me reencontré con: Victoria Tirro, Josefina Blanco, Pura Zavarce y María Enriqueta Aquique, un cuarteto estelar, todas mis queridas profesoras. Con Tibaire García, poco pude hablar, estaba muy ocupada llamando a la Hacienda Santa Teresa para comprar una botella de ron. Conversé con mi paisana Carmen Rosa Anzola, quien había originado todo un murmullo de exclamación en la audiencia cuando dijo que se había ¡fumado una lumpia! Saludé a Nancy Gutiérrez cuando se escapaba, y a Nayarí Rossi, muy activa cubriendo el evento como reportera.

Un reencuentro corto, que no dio tiempo a mayores intercambios, pero feliz de estar con tantos amigos y vivir la emoción de sentirme bienvenido y apreciado. Satisfecho de ver tantas personas queridas que siguen avanzando, trabajando, estudiando e investigando, dando un aporte importante al país, ahora cuando más lo necesita. Alcanzando sus mejores versiones y dándonos la oportunidad de experimentar la emoción del orgullo, cada vez que, esponjados como un pavo real, exclamamos: "Ella fue mi profesora en el diplomado ¡Esa es amiga mía!

Lionel Álvarez Ibarra.
Agosto 2019