viernes, 2 de octubre de 2020

Jesucita Peters/ Sept 2020

 

Autor: Jesucita Peters S.

Seis meses después de la cuarentena.

¿Ahora quién soy?


Estos seis meses han sido un subir y  bajar de emociones permitiéndome un sin fin de aprendizajes, los cuales me han permitido darme cuenta de lo vulnerables que somos, por cuanto el comienzo de la cuarentena coincidió con mi quebranto de salud y la tristeza de no poderme ir del país ya que me iba una semana después de la misma, quedándome literalmente con las maletas hechas y perdiéndome  el nacimiento de mi segundo nieto, así como otra serie de eventos familiares entre ellos los preparativos de la boda de mi hija mayor.

Aprendiendo realmente del significado del cultivo de las amistades en momentos de crisis,
allí te das cuenta de quienes  te aprecian  y te apoyan incondicionalmente y el significado de esa palabra de aliento tan importante en nuestras vidas, palabras conseguidas a través del grupo de los escribidores, gracias por estar.

La experiencia de estar enferma me enseño  a cultivar la espiritualidad  y a verme en retrospectiva, pude aprender  del perdón, de la aceptación,  y a soltar las cosas que no puedo cambiar.

Otro aprendizaje importante para mí en estos seis meses está vinculado con la planificación, yo a lo largo de mi vida siempre he tratado de no dejar al azar ninguno de los eventos que de una u otra forma se sucedían, pues  eran rigurosamente planeados en detalle por mí, hoy en día entiendo que uno planifica y Dios sencillamente dispone, en tal sentido, en el devenir de la vida hoy me siento más crecida y el aprendizaje continúa hasta el fin de nuestros días.

He aprendido a aceptar  que  los eventos importantes para mí,  aquellos que involucran toda una confluencia de emociones hoy tengo una manera distinta de aproximarme e interpretarlos  para mi bienestar y los de mis seres queridos. Entre ellas acompañar a mi hija en su boda a través  de internet, nunca me lo hubiese imaginado.

Aprendizajes infinitos haber vivido esta pandemia de la mejor manera con las herramientas con las que cuento y llevarla en armonía con mi entorno y conmigo misma.

Entender el gregarismo del ser humano y cuán importante y necesario es ese contacto con el otro que dábamos por   sentado y que hoy  esta vedado.
Añoranzas y aceptación de la realidad que no puedo cambiar  pues ya no dependen de mi control.

Hoy después de este tiempo entiendo ser mejor persona, me siento fortalecida ante todos estos acontecimientos  para seguir con el autobús de mi vida, ganando  nuevas experiencias para afrontar eventos desconocidos como el covid 19.

¿Y ahora quien soy?

Sigo siendo la misma persona, pero con una seria de aprendizajes acumulados en mi haber, existe un antes y un después de esta pandemia, estamos todos en la misma tempestad pero en distintas embarcaciones para lidiar con ella.

Seis meses después... ¿Ahora quién soy?

 

Este año, 2020, quedará en nuestras memorias y más aún, registrado en la historia como el año de pandemia del coronavirus. Global y casi simultáneamente ha impuesto un cambio abrupto e inesperado en nuestra rutina. Las implicaciones para la humanidad son todavía insospechadas para cada uno de nosotros como individuos. Aunque la pregunta  ¿Ahora, quien soy? que intento responder es personal,  no puedo dejar de pensar que  esta experiencia ha tenido significado e implicaciones diferentes para todos: en algunos casos el reto es demandante y abrumador, para otros, amenazante, otros lo viven como una fuente de oportunidades. Mientras algunos han estado obligados a vivir en confinamiento totalmente aislados, otros han debido compartir permanentemente espacios que otrora estaban la mayor parte del día vacíos. Algunos quedaron sin trabajo, otros han trabajado como nunca. A muchos lo que les ha tocado es  inspirador o los llena de entusiasmo, otros tanto se han juzgado incapaces ante el reto. Muchos salieron a ayudar, otros se aislaron y otros fueron ayudados. Algunos han muerto, otros han luchado, sentido desfallecer y vencido y otros  han debido despedir a seres amados, todo esto aislados de las personas que hubieran sido fuente de fortaleza para transitar tan rudo camino. Ha brotado lo mejor de unos y lo peor de otros. Podría escribir el mismo tiempo que ha pasado desde que inició el encierro para tratar de enumerar todo lo que puede haber sido la transformación de los seres humanos y en general de la humanidad este año, pero la pregunta hecha es personal.
¿Ahora, quien soy?
La primera respuesta que pensé fue: soy yo misma.
Luego, que me encuentro en una condición privilegiada: mi familia y yo estamos bien, sanos. Seguimos con trabajo, con algunos cambios, nada que no podamos manejar. Tuvimos la oportunidad de estar todos juntos por 6 meses, y yo particularmente disfruté la compañía y agradezco inmensamente la reunión.  He podido aprovechar el encierro voluntario para hacer algunas actividades que de no haber pasado a desarrollarse en línea no hubiera podido hacer. También trato de mantenerme presente para mis allegados en lo que pueda aportar. En principio, continúo con mis planes. La vida sigue, ahora con un añadido constante, la pandemia
No dejo de pensar en todas las personas que tienen una situación diferente a la mía, que se han visto en situaciones difíciles y transitan el camino con sufrimiento y en los que saben que trascenderán  el sufrimiento temporal y se fortalecerán.
Pero la pregunta es personal: 
¿Ahora, quien soy?
Y vuelvo a responder: soy yo misma. Seguro he cambiado, pero nunca soy la misma que hace 6 meses. A veces cambio porque un evento me obliga de golpe y otras lo hago progresivamente, segun un plan. Pero aún cambiando soy yo misma. Y, de nuevo, no puedo evitar ampliar mi pensamiento hacia el resto de la humanidad, porque la vida sigue, y la pandemia, esta vez tiene características de estos tiempos: globalidad e inmediatez y es además evidente, un catalizador. Entonces, me hago la pregunta:
 ¿Ahora, quiénes somos?
Somos los mismos.

Carmen Lucía Rojas
Septiembre 2020


miércoles, 30 de septiembre de 2020

SEIS MESES SABIOS Y DEMENTES

 

SEIS MESES SABIOS Y DEMENTES

Se paró todo, con un estallido del silencio

El mundo colgado en las ventosas de un virus,

soplando de un solo tajo la normalidad,

convirtiendo ciudades en tumbas habitadas.

 

Se me vino de pronto el otoño

Se adelantaron las almas a morar la eternidad

Las despedidas maniataron mi alegría

Y el miedo mordió mi médula con rabia.

 

Todas las emociones se colgaron en mi desesperanza

La incertidumbre se clavó en el centro de mis sueños

Plácido el miedo tendió sus alas y

se acostó a dormir en mi cama.

 

Fui madrugada que abrazó la soledad

Soy un nudo que se ata y se desata

Soy otoño con muchas primaveras

Soy todas las estaciones atropelladas…

 

Pero mi huracán interno está amainando

Mi alma se va sosegando

Me soplan otros vientos

Mi borrasca interna se va alumbrando.

 

Comienzo a caminar por los campos verdes de mi alma

A vivir en mi paraíso olvidado

A barrer astillas y limpiar lo que me quita luz…

Empiezo a nacer otra vez.

 

Dejé de querer cosas, de sentir cosas

De soñar trajes y viajes

Empecé a ensanchar mi cobija espiritual

Empecé a amar mis miedos y mi fragilidad.

 

La pandemia hizo gigante el amor

Lo di y lo recibí, rebosante en mis vasos matutinos

Abundante mi plato diario de pan y protección

Abundante el potaje que de mis manos salió.

 

La soñadora que me habita,

hace piruetas en mi fantasía.

El poeta que me sublima,

me convierte en su poema.

El pintor que me deslumbra,

pinta mi casa interna.

 

Encontré un potente condimento,

que de la paz brota. Sin importar,

si fui llanto ayer o si soy burbuja hoy.

Soy más de lo que decido ser.

 

Gudelia Cavero Hurtado

 

 

La luciérnaga: seis meses después.

 

     Al tratar de encontrar las palabras que definan los últimos días vividos  vino a mi mente el título del libro  de Jaqueline Goldberg : “El cuarto de los temblores”. Nos vimos de repente encerrados en espacios donde el miedo se hizo compañía, acumulando pérdidas y sospechando amenazas. Como conjuro para protegernos, algunos revisamos las erratas de nuestra vida; otros, tratamos de entender nuestras incertidumbres.  

      Pero entendernos desde la incertidumbre es quizá la tarea más estéril emprendida. Es como vivir en una ola, sin asideros que nos sostengan, inmersos en el espacio egoísta de la ola misma, pues no puede haber otra ola que la acompañe. Estaríamos destinados irremediablemente a desplomarnos en una orilla, por demás inhóspita y dura,  donde  la fuerza se convierte en  vacío, el arrullo en silencio  y el ritmo en soledad. 

     Permitir que la confusión  de los tiempos me haga desconocerme a mi misma  sería como navegar sin velas y sin puerto. Poseo la certeza de quién soy,  pienso y siento; la de tantas rutas recorridas; la de este rostro que alimenta ilusiones y construye realidades.

     Permitir la incertidumbre cuando hemos vislumbrado el norte, permitir la dispersión de propósitos enredados en apariencias inútiles y yermas,  solo postergará esa voluntad de construir. 

     La potestad de todo ser humano  está en  poder decidir. ¿Cómo decidir desde la incertidumbre?  Imposible trazar un mapa que nos guíe. Un ánimo  lleno de confusión es siempre mal dibujante. Para decidir es necesario confiar: confiar en quienes somos, en el camino recorrido, en los que caminan con nosotros. Confiar en Dios.

     Necesitamos de una fuerza que aleje las sombras. Esa fuerza es la pasión por vivir, pasión en la entrega; pasión por dibujar un mapa que sea perdurable, por el que hemos luchado, en el que hemos creído y siempre creeremos. Un mapa desde el cual podamos inventar una realidad diferente.

     Cada uno de estos días he  agradecido mi calidad de luciérnaga que hace tiempo ustedes me otorgaron: un ser capaz de iluminar a los más cercanos desde la calidez; cómplice del amor y la alegría, ahuyentadora de oscuranas y tristezas.

     Seis meses han pasado, indiferentes a nuestros pesares. Nosotros, los escribidores, los hemos vivido  en el “cuarto de los temblores”, pero hemos hecho de esos temblores fortaleza.                                               

Irma Wefer

 

  

 

 

 

lunes, 28 de septiembre de 2020

Lionel Alvarez/Septiembre 2020

 6 MESES DESPUÉS, ¿AHORA QUIÉN SOY?

Hace ya más de seis meses que se inició este confinamiento que, en principio,  se nos presentó como una "cuarentena", pero ya llegó a "cientochentena", sigue adicionándose días, y no sabemos hasta cuando.
En ese lapso por supuesto que hemos cambiado. Aunque veamos nuestro cuerpo como una estructura bastante permanente, gran parte de él se encuentra en estado de flujo constante. Muchas de nuestras células de marzo ya desaparecieron. De acuerdo con los biólogos moleculares, el cuerpo humano se reemplaza completamente a sí mismo, con un nuevo conjunto de células, en periodos de siete a diez años.
Por lo general, las personas cuando se observan diariamente en el espejo, no se percatan tanto de sus cambios, pero sí perciben los de sus allegados, cuando los ven. Haga una prueba y asista a ese reencuentro con sus compañeros de promoción. Se dará cuenta de lo deteriorado que se ve Eleuterio, el otrora galán del salón; también notará que de la belleza de Marcolina, y de aquel cuerpazo, solo quedan vestigios. Esa noche, sus oídos le zumbarán, por los comentarios que los asistentes estarán haciendo de usted y de su arrugado envoltorio.

No hay dudas de los cambios biológicos que debemos haber experimentado en estos seis meses, pero, ¿que decir de los cambios emocionales?
La pandemia puso al mundo "patas pa'arriba" e hizo cambiar nuestras costumbres, rutinas, y hábitos. Nos ha dificultado participar en nuestros rituales familiares: cumpleaños, bautizos, graduaciones, bodas... No haber podido acompañar en la enfermedad, ni despedirnos de nuestros seres queridos, ha sido doloroso. Todo ello provoca cambios continuos en nuestro estado de animo.

El cerebro, que está diseñado para la supervivencia, cuando se ve inmerso en un mundo tan incierto como el que ha creado la pandemia, lo percibe como de peligro, y se activa automáticamente el mecanismo del miedo, ese que nos prepara para la lucha o la huida. El doctor Mario Alonso Puig señala que, durante la activación, se libera mayor cantidad de cortisol en el torrente sanguíneo, afectando las defensas del organismo. Explica que en nuestro sistema inmune existe un "escuadrón élite", las llamadas células NK (del inglés Natural Killer), que son linfocitos entrenados específicamente para la destrucción de tumores y virus; y se ha conseguido que el exceso de cortisol neutraliza la efectividad de esos NK, dejándonos en desventaja ante el ataque viral. Es normal que sintamos miedo, pero es necesario  llenarse de valor y defender todo aquello que merece la pena defender, que en este caso es nuestra vida.

¿Y ahora quien soy? Un ser cambiante, porque como decía Ortega y Gasset: "No somos participio, somos gerundio", queriendo indicar que no estamos hecho del todo sino que poco a poco nos vamos haciendo. No es fácil responder esa interrogante, porque el ser humano no tiene idea de quién es. Nos confundimos con lo que hacemos y lo que tenemos, que son cosas distintas. Somos como una cebolla envuelta en capas, las primeras capas representan lo que pretendemos o aparentamos ser. Conocernos, es pelar todas esa capas, hasta llegar a nuestra esencia, nuestro verdadero ser.
Una pregunta distinta sería: ¿qué cambios hemos percibido en nosotros, luego de estos seis meses?
Este sacudón nos está enseñando a ser más reflexivos, a reconocer nuestras virtudes y debilidades y a aceptar lo pequeño y vulnerable que somos. A valorar tantas cosas que antes ignorábamos y ahora estamos aprendiendo a apreciar: el amor, la amistad, la compasión, la cooperación, la fe, la esperanza, la gratitud, la humildad...¡la salud!
Disfruto y agradezco, por citar un ejemplo, el concierto que todas las mañanas, bien temprano, vienen a trinar decenas de pajaritos a mi ventana ¿venían ellos antes de la pandemia? Probablemente sí, pero no lo recuerdo, quizás no les ponía atención.

Ojalá, que en la travesía de esta tempestad, millones  de personas puedan agregar valor a su Ser -con mayúsculas-  hasta alcanzar un crecimiento personal y espiritual  que los  lleve a  la mejor versión de sí mismos y puedan contribuir a un mundo post pandemia mejor.

Lionel Álvarez Ibarra
Septiembre 2020

sábado, 26 de septiembre de 2020

ME SIENTO COMO CAMPÉON

 Autor: Martín A. Fernández Ch.

26/09/2020

Luego de 6 meses viviendo esta situación de pandemia ¿Cómo te sientes? Mi respuesta es "me siento como un campeón". A continuación, expongo mis razones de por qué me siento así.

Ya he vivido momentos agobiantes y de mucha dificultad, como fue aquellos días del deslave de Vargas en Diciembre de 1999, lo cual me hizo comprender que lo más importante en la vida es la familia, que no hay situación adversa que no pueda superarse y que solo se necesita tener fé en Dios. Lamentarse de lo supuestamente malo que nos pasa, solo conduce al estancamiento emocional y a estar nadando contracorriente o, peor aún, en un remolino.

En marzo de este año, cuando se inició la medida de la cuarentena, debido a la pandemia, mucha gente cayó en crisis. El hecho de quedarse en casa las 24 horas (sin hacer nada o poco teniendo un cambio intempestivo de su forma de vida), para quienes vivían en familia se dieron cuenta que no sabían convivir en armonía y, para quienes estaban viviendo solos, entendieron que los demonios internos son fuertes de enfrentar. Se podría decir que, estos tiempos, los egos salieron a flote y se dieron su festín. Definitivamente, un cambio de paradigma en nuestro pensar y actuar.

En un primer momento nos preocupamos por el futuro inmediato, luego nos dimos cuenta que eso era una pérdida de tiempo, porque nadie tenía certeza de ello y después nos dimos cuenta que, independientemente de lo que fuese a pasar, teníamos que activarnos.

En estas situaciones, es muy importante que las instituciones gremiales y académicas actúen lo más pronto posible, para que la gente se sienta acompañada y orientada, principalmente en generar calma psicológica y emocional. Algunas de ellas actuaron más rápido que otras. En lo particular, tuve la misión compartida con mi apreciado amigo Alberto Lindner, siguiendo las directrices de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana, de diseñar e impartir ciclos de charlas para promover el bienestar, dirigido a los agremiados inmobiliarios y al público en general. Hicimos dos ciclos, los cuales fueron exitosos y la gente lo agradeció.

He tenido una transformación significativa como persona, pareja y  desde mi misión de Promotor del Bienestar. Esta situación se prestó para ponerme a prueba y siento que lo logré. En el transcurso de estos meses he aconsejado a mucha gente a cómo superar sus miedos y angustias generadas por esta situación adversa. Con la buena escucha he entendido cómo la gente se siente y he puesto mi granito de arena  para que tengan las herramientas suficientes para avanzar y seguir adelante con sus vidas. He entendido que no puedo resolver el problema de todos, solo de aquellos que están a mi alcance y de quienes están dispuestos a superarse.

La prueba de mi transformación es la activación de algunas fortalezas del carácter que estaban rezagadas. La Ecuanimidad, Perspectiva, Prudencia y Amabilidad, cedieron sus lugares a favor del Entusiasmo, Trabajo en Equipo, Amor y Creatividad, fortalezas propias para sustentarme en este proceso de cambio y en los proyectos que acometí. Me siento orgulloso de esta transformación y sentido que he trascendido, demostrado por las retribuciones de agradecimiento que me han dado por  dichas charlas y el reconocimiento de la Junta Directiva de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana. Por ello, me siento con mucha satisfacción de saber que he podido dar ese pequeño espaldarazo o empujoncito necesario para que muchas personas se animaran a seguir adelante con optimismo.

Por otra parte, he visto como gente buena ha apoyado para que este proyecto fuese exitoso, como fueron los profesores de Psicología Positiva de los Diplomadas de Psicología Positiva y los amigos del Club de Escribidores de Caracas, de quienes estaré eternamente agradecidos.

Este cambio situacional, produjo una movida de mesa que hizo que las piezas del ajedrez se cayeran en la gestión de la Junta Directiva de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana. Inmediatamente reaccionamos, sentimos que era necesario activarnos para atender a nuestros agremiados. Y así lo hicimos. Aprendimos las destrezas necesarias para estar presente en las redes. Nos organizamos como un verdadero equipo. Fuimos creativos y formulamos charlas y talleres. Y hasta los momentos, la integración y el trabajo en equipo se ha sostenido con miras a una gestión exitosa.  

En lo personal, la mejor experiencia que he tenido tiene que ver con mi relación de pareja, con mi novia María Alejandra Chávez. De vernos prácticamente solo los fines de semana, ahora estamos juntos las 24 horas.  Este proceso nos ha servido para engranarnos, conocernos aún más. Nos hemos apoyado en los proyectos de cada quien, como han sido: cantar, club de storytellers, grabar videos de karaoke para subirlos a las redes, recitar poemas, trabajar juntos, hacer ejercicios y seguir pensando en proyectos. Ella ha sido mi apoyo incondicional en las charlas de bienestar, no solo como asistente, sino como consultora y hasta en la logística, como fue el caso de la charla con Cora Farías (El Arte para el Bienestar, una mirada de Frida Kahlo), quien tuvo problemas de conexión de internet y ella fue a buscarla a su casa.  A Mariale tengo mucho que agradecerle, porque ahora soy mejor persona y amante.

Para finalizar, he dejado evidencia de mis distintas evoluciones. En la actualidad, hay un Martín Fernández distinto al que estaba antes de la pandemia y muy distinto antes de haber tomado mis diplomados de Psicología Positiva. De eso puede dar constancia los que me conocen desde hace tiempo y, sobre todo, mi amada María Alejandra.

FIN.

Santiago Porras/ 6 meses después de pandemia

 

6 meses después de pandemia…quién soy

Santiago Porras Rojas                                                                          27-09-2020

 

Para quien soy ahora; los meses que transcurren desde el 10 de marzo 2020, son un capítulo dentro de otro proceso de aprendizaje. Los 2 años previos han servido para aprender a poner los pies en la tierra en otra cultura, que comparte conmigo una lengua; sin embargo, su lenguaje es relativamente similar, el suyo (el castellano español)es la consecuencia de una cultura diferente a la mía.

Estoy persuadido hoy que, venirme a re-re-re (*) iniciar vida aquí en España a los 60, eranecesario para aprender a equilibrar mi funcionamiento optimo como persona. Aquí estoy sumergido hasta lo hondo con mi “aceptación”.

Soy…quien se ha hecho cargo de aprovechar mis fortalezas para dejar de desgastarme física y emocionalmentepor alcanzar aganar dinero como propósito de mi hacer, desde la sana aceptación y reconocerme en aquello que me ofrezca significado al hacer, desde lo mejor que tengo para brindar a los demás, y encontrar abundancia extraordinaria. ¿Para qué sirve tratar de convencer a otros? Así no es sano que el dinero me llegue.

Soy… el que sale cada día al amanecer y recorro caminos de playa o montaña, medito…y encuentro tesoros:<<Porque uno cree en si mismo, uno no trata de convencer a los demás. Porque uno está contento consigo mismo, uno no necesita la aprobación de los demás. Porque uno se acepta así mismo, el mundo entero lo acepta>> (Lao Se)

Soy…el que vive en el presente continúo, ahora soy consciente que el futuro es un espacio de diseño, y avanzando con optimismo equilibrado en el presente continúo… alcanzo logros-aprendizajes-logros….Las amenazas son posibilidades. Ahora puedo hacerme cargo desde la calma para acoger los reveses, que no son el fin del mundo.

Soy… el que retomó contacto desde la confianza con los distintos espacios de las redes en las que participo al gozar de libertad. Ahora celebro el reto diario de escritura en el Club de Escribidores Positivos, así como en estos encuentros mensuales nutritivos en vitalidad, admiración y gratitud.

Soy…quien ha encontrado ahora que el lenguaje ha sido toda mi vida el medio que me ha permitido cambiar la complejidad de relaciones marcadas por la contradicción en mis ámbitos de gestión. Me entusiasma descubrir que la ciencia confirma que, a partir del uso de palabras positivas, se ofrece una oportunidad para integrar intereses, incitar conexiones cerebrales que activan sentimientos propicios para coordinar acciones altamente efectivas.

Soy…..quien está ya escribiendo mi primer libro que quiere invitar a todos los que lo lean a desarrollar nuevos hábitos provechosos que faciliten el uso de un lenguaje transformador de nuestro carácter positivo, nutrido de fortalezas y virtudes, a fin de hacer florecer el bienestar en cada ámbito de nuestra convivencia, unido a la iniciativa del Balance del bienestar, a partir del lenguaje de la abundancia o la felicidad. También están un conjunto de ideas que siguen nutriendo la creatividad para nuevos proyectos alrededor de la promoción del bienestar.

Soy…ahora el que ofrezco, escribo y hago liberado del juicio ajeno o propio, dando lo mejor que sea capaz de dar, lleno de entusiasmode realizarlos preguntando, integrando y confiando en otros. Así mis ideas se nutren de las bondades y genialidades que facilitan el poder de la sociedad del bienestar.

Soy… también el que aprendió a ser el acompañante de mi suegra en su ocaso. El destino me otorgó ese privilegio, de servirle de compaña y atenciones, en sus últimos capítulos de la cotidianidad de su confinamiento por una dura enfermedad. La quiero como a mi madre, y soy testigo de una mujer vulnerable pero invencible, mientras tuvo conciencia. Impecable en su deseo por vivir hasta el final, aceptando su progresivo deterioro de pie, siempre de pie. Te amo y llevo en mi corazón. Gracias!

Soy…estoy continuamente alternando estas iniciativas, nutrido y nutriendo a mis ámbitos pareja, familia, amigos.Allí la fuente perenne de aprendizajes para dar y recibir ternura, generosidad, amabilidad, compasión, asombro, alegría, gratitud, nuevas oportunidades, perdón, grato humor, reflexión, plenitud, celebración, empatía escucha activa, alimentos variados en comida o divinidades o ricuras para el alma, bellas tradiciones, espiritualidad, receptividad, aliento, ánimos, entre tantos que, como lo expresa Martin Seligman“Sentimientos positivos es un neón que dice <<aquí hay crecimiento>>, y nos advierte de la posibilidad de un encuentro victoria-victoria, activando un talante expansivo, tolerante y creativo, los sentimientos positivos, maximizan los beneficios sociales, intelectuales y físicos que se van acumulando”(1)

Soy…. A quien le inquieta el laberinto de una babel que sobrevino en Tsunami que acabó con los espacios dichosos del progreso de la tierra en que nací, y por la que ingenuamente y sin ser consciente, tomé desde el miedo y la arrogancia la decisión de jugármela para rescatarla en un torneo callejero. Acepto que los venezolanos estamos en modo aprendizaje. Esto también pasará, cuando sea el momento.

 

(*) porque desde los 45 años esta sería, en el vocabulario de mi querido “Rafa” Ceballos, mi tercer Cambio Mayor de reingeniería personal

6 meses comigo mismo/ Alberto Lindner

6 meses conmigo mismo

Luego de 6 meses viviendo en mi casa encerrado, y con 28 años viviendo acá, me doy cuenta de que vivo en una casa nueva. Los años que han pasado fueron de trabajo intenso; salía antes del amanecer y regresaba ya en la tarde noche. Cuando salía, la vida externa no había comenzado y cuando regresaba, ya había concluido. Mi vida interna estaba resuelta con una señora que limpiaba y plachaba.

En estos seis meses he descubierto cosas a lo interno y a lo externo de mi casa. A lo interno, sobre el transcurso de las horas, de los ruidos  cuando la madera cruje cuando le pega el sol y  cruje cuando se enfría. Los ruidos de las tuberías y más aún, las luces y las sombras que se reflejan por la entrada del sol a través de las ventanas. Ya sé exactamente el reflejo de la luz en la pared del estudio, en marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto y septiembre. Casi que pudiera dibujarlo en las paredes con un lápiz y deducir, como lo hicieran los antiguos, que el sol se mueve en el tiempo, así sea en forma relativa.

Todo cambia. Mi cocina no tiene ventanas. Así que lo externo afecta a lo interno. En seis meses no he traído técnicos a la casa para evitar el contagio, por lo que se han dañado cosas ya sea por falta de uso, por exceso o por uso natural. Todo requiere ser revisado o ajustado. Muchas veces sustituido. El piso se llena de polvo y debo barrer; pero resulta que desde hace más de seis meses no tenemos agua corriente, sino de “a poquito” una o dos veces al día. Los muebles se gastan. La silla de oficina se gasta y se le han roto las ruedas en los últimos meses. La última vez se rompió la delantera y me agarré del escritorio. Otra historia hubiera sido con la rueda trasera.

Los baños requieren atención, al igual que un cuarto de trastos viejos que tengo desde que una rotura de tubería levantó el piso.  Me doy cuenta de que debo hacerme cargo, pero lo postergo. He planeado dedicarle una hora al día para ordenar lo que no uso para regalar o botar, pero voy lento. La bibloteca, que es el fondo de mi cámara cam, si fue arreglada un poco como telón de fondo de algo que estoy por ser, pero no aún del todo. “Under constrution” suelen decir en la web

Con respecto a mi casa externa, he tenido que convivir con elementos que quizá había reconocido en las veces anteriores que me tocó el encierro. La falta de luz de tres días o las agitaciones de calle en el 2017, cuando estuvimos encerrados por 72 horas. Tengo un kiosko en la acera de enfrente. Muchos conviven y hacen negocios allí. “El kiosko verde, el mas caro de Caracas”, dicen. Hablan gritando y cuando los demás no escuchan al líder, sube el volumen, hasta que algo pasa y rompen en carcajadas; así como una letanía, de 8 a 6. El domingo descansamos de ellos.  La falta de gasolina también ha ocasionado largas colas. Tengo una estación de servicio como a cuatro kilómetros y la cola de los carros ya llegan a mi ventana. Mi casa queda en subida. Hace 30 y tantos años había neblina, silencio y pocos carros. Ahora en el negocio del agua, suben camiones de cisterna cargados, cada cinco minutos; son diesel y sus motores son muy ruidosos (y mi cocina no tiene ventana, ¿se acuerdan?). Son muchas cosas externas que voy descubriendo y de cómo me siento con ellas y las asumo. La peor es que mi casa es un túnel de edificios. Es como una calle (caja) de resonancia. Hay al menos entre los vecinos, dos motos Harley Davinson, un Camaro nuevo, y un carro de carrera. Y suben o bajan a discreción y a cualquier hora para probar sus resonadores. He aprendido a taparme los oídos sin que me moleste ya; ya los anticipo. He aporendido sus ciclos de derrape sociológico. Y no les he contado aun, de mis vecinos, sus costumbres  e intervenciones en mi vida privada. También que mi casa es lindero de un ascensor que hace ruido y lindero del ducto de basura. Así me he enterado que nos les importa la hora para botar cosas, botellas, frascos o cajas. Las que vienen del piso 7 son las peores. Si alguna vez me mudo de acá, (lo que deseo con el corazón), haré un “cheking list” entre los que debo poner, “No vivirás encima de la sala de bombas ni  del tanque del edificio”

Nos hemos acostumbrado, perdón, me he acostumbrado a algunas cosas. Es eso o hacerlo cuerpo…. En pandemia es poco lo que podemos quejarnos, sin embargo ejerzo mis derechos con regularidad.

A veces me canso, me agoto y lo siento. Mi cuerpo reacciona y lo descubro. Y entonces, un día, descubro que todo esto es una metáfora de mi mismo. A la interno y con respecto a lo externo. Son cosas que nos pasan y de cómo nos hacemos cargo. En estos seis meses ya debí haber visitado al urólogo, al cardiólogo, al gastroenterólogo, al dermatólogo, al odontólogo y al oftalmólogo; cosas de haber pasado los 60s. Son como pecados no confesos, que debo atender. El cuerpo da señales, vive en el presente y no espera por que pase la pandemia. Este punto me asombra y me estremece.

Comprendo ahora las diferencias entre emociones y sentimientos; entiendo cómo se vuelve cuerpo cuando no las atiendes. He encontrado un significado al amor, sobre todo en la bidireccionalidad del amar y ser amado. Cuando nos damos permiso en la segunda, las cosas cambian. He aplicado el poder de la palabra para transitar lo que nos pasa y salir fortalecido por medio de afirmaciones, declaraciones y juicios poderosos.

Yo pensaba que para manejar los muchos miedos derivados de mi niño convertido en protector, lo podía hacer desde el desarrollo de la fortaleza de la valentía. Y en eso es que estaba, pero ahora que veo que el amor y el miedo están en el mismo continuo y son complementarios, es que el trabajo al miedo  desde el amor. La confianza que a veces suele ser un juicio o una emoción, aparece cuando reconocemos nuestros miedos.

Antes, y toda mi vida, dormía con una luz de vigilia. Ya apago todas las luces de la casa. Oscuridad total. Sigo avanzando. El nuevo test VIA hecho en pandemia, y los arquetipos de Jung, muestran consistencias observables (Como dicen mis amigos psicólogos)

En estos seis meses he descubierto que mi casa es un espejo de mi mismo y me cuenta lo que debo hacer: la hoja de ruta, del hacerme cargo. Me dice que para llegar al alma, el camino es el cuerpo.  ¡Qué difícil es cruzar el espejo! Al menos, ya lo abrazo.

AL

Reflexiones del ser:

No lo sabemos, no lo conocemos completamente

Es como un acertijo

Vamos uniendo piezas

Nos asombramos con cada pieza

No sabemos desde dónde vamos a descubrir algo que nos lo muestre

Tenemos una vida para hacerlo, el camino es lo que importa

Todo es un gran juego, un tablero, un acertijo, un rompecabezas

MULTIPLICIDAD DE MIEDOS

Autor: Martín A. Fernández Ch.

Fecha: 26/09/2020

Tener miedo es una emoción natural y pienso que estamos llenos de ellos, es más, es algo necesario para sobrevivir en la vida, por eso afirmo que  vivimos con multiplicidad de miedos. Ahora bien, pienso que es  necesario poder y saber convivir con esas situaciones, no quedarse paralizado y accionarse para poder avanzar. Fíjense, que no me refiero a acabar con ellos, sino a entender que son parte de nosotros y que su existencia es razonable.   

En lo personal, tengo muchos miedos, pero los que más me afectan son:

-      A la altura: cuando me encuentro en lugares altos, el asomarme a la ventana o a la orilla de lo que para mí ya no es seguro, me produce vértigo y siento la impresión que una fuerza magnética que  me jala al precipicio. Pero esto no es todo. Dicha sensación de terror también lo siento cuando veo a una persona que se coloca en esa situación de asomado.

-    A la muerte: el hecho de morir o que un ser muy querido se vaya a morir, me ponen en una situación de angustia, porque siento que se perdería la conexión. Me aterra pasar de ON a OFF de la vida. Situación que puede pasar en cualquier momento, puesto que no necesariamente uno muere de viejo. Quizás los años apacigüen este miedo o me hagan surgir pensamientos con perspectivas más humildes de agradecimiento por lo vivido. Por ahora, lo que hago es sentir la vida, sentir el presente y dejar de pensar en ello, porque depende de la voluntad de Dios. También, para calmarme, recuerdo el dicho "se muere, porque estamos vivos ".

-    A las lagunas mentales de tiempo y espacio: el hecho que uno se sienta perdido en un lugar conocido, o que no puedas recordar nada de tu pasado, de quien eres, de quienes son tus seres queridos y amigos, me produce terror. Quizás es como cuando el "breker" de un circuito eléctrico salta y uno está entre ON y OFF. Pensar en que todos los días sería una lucha constante por tratar de recordar o no tener sentido de pertenencia a un lugar o a un grupo de personas; esto pareciera la impresión de estar escuchando un disco rayado donde la canción no avanza, sino da saltos hacia atrás, me parece que es una situación aterradora.    

Como podrán observar, estos miedos nacen de mi pensamiento, por consiguiente los puedo controlar y apaciguar. Sin embargo, hay miedos que son externos a nosotros, tales como: miedos a algún tipo de animal o insecto, miedo a personas (sobre todo a aquellos con aspectos no amigable), miedo a situaciones de peligro, entre otros. En relación con éstos miedos, pido a Dios que me proteja y que también proteja a los míos.

FIN.  

viernes, 25 de septiembre de 2020

Angel "Rafa" Ceballos

6 meses después de la pandemia ¿Ahora quién es Ángel “Rafa” Ceballos?

Esta oportuna y sensorial reflexión para mí es difícil centrarlo en lo puntual, ya que lo que “YO SOY HOY”, después de este semestre tiene raíces y una historia unida a dos interrogantes que para mí son determinantes y quiero introducirlas para escribir sobre ellas. ¿Qué aprendizaje me está dejando el “Cisne Negro”, que de acuerdo al filósofo Nassin Tabet, nos llegó de forma tan abrupta?, “Sin anestesia ni preparación” y quizás más importante, ¿Qué proceso viví para mejorar la versión de mí mismo? y no claudicar en el intento. 

Tengo que confesarles “caminantes de la escritura” que lo que Yo he crecido de manera notable, al reafirmar que con todo lo que he aprendido en el mundo apreciativo que con mis “hermanos” del Club hemos cultivado a través de la PP, fue esencial para hacerlo visible y abrumador, lo cual me re-demostró ¿Existe esa palabra?, que Martín Seligman tenía razón. Mi PERMA es un activo tangible que hay que cultivarlo para apalancar el proceso de una “Esperanza Aprendida y sustentable”.

Entonces arranco y me disculpan lo extenso, pero así ha sido mi cambio. Me remonto al 2016, donde Yo entré en una “pandemia personal y una cuarentena forzada” por mis circunstancias profesionales, personales y retos a mis paradigmas físico-mental-espiritual,que con otro ser divino que todos sabemos que existe pero que no le reconocemos su poder, lo secuestré, invité y aceptó compartir un “extramuros reflexivo” en mi consciencia, no para pedirle, porque en ese momento no sabía que iba a pedir y si no lo sabía hacer, mejor era que me declara “incompetente” para solo buscar su iluminación y hacer un inventario de  mis habilidades que con el conocimiento adquirido en mis 36 años de vida productiva y la convicción y fuerza del querer hacerlo, me llegó el “combustible” de alto octanaje (recuerden que yo soy refinador) para que el motor de dos tiempos (Corazón-Consciencia) arrancara”, sin “pistonear”.

En este arranque,usando el legado de Angela, mi mentora de escritura, escribí mis fortalezas cultivadas y las que me confió la encuesta de la Universidad de Pensilvania que ofrece la PP, sacando las 6 primeras fortalezas de las 24 que a todo ser lo define e hice un “cóctel de 105 octanos” como insumo para mi extra muro reflexivo.

Algo que he aprendido es que en nuestro “disco duro” tenemos almacenadas tantas fortalezas, contra nuestras falencias,(no 4 a1 sino 10 a 1) muchas veces muy escondidas, que si no haces el ejercicio revelador, no salen, ni las haces conscientes, que es cuando te das cuenta que eres una “luz de la claridad”. En mi caso, salieron a flote y con mi apoyo familiar de mis hijas y compañera de vida y más amigos empáticos cercanos, pude ver la LUZ que necesitaba para tomar la decisión que tomé y que pienso que fue la correcta, aprendiendo a pensar, no qué pasaría si no logro mi visión, sino en el ahora, que debía construir en el proceso para lograr esa visión. Algo que también aprendí es no pensar cuantos recursos económicos iba a requerir en una ciudad tan cara como es Bogotá. Claro que los identifiqué, pero mi legado fue ¿qué fortalezas yo tenía y su campo de aplicación? para buscar en mis redes y “networking” luces donde al principio, no fijaba honorarios, sino el valor que podría crear y dejar a otros decidir la percepción y apreciación de mi valor y atributos.

Al principio, a mi juicio fui muy subestimado (un emigrante más en plena la 3ra. edad) y yo lo acepté y mi pensamiento afirmativo y apreciativo fue, yo voy a demostrar quién soy y con qué capacidad puedo construir valor por encima de las expectativas que había, y eso dio resultado, porque se me fueron abriendo “puertitas” que con su sumatoria y amigos muy cercanos que conocían mi integridad, me dieron una mano inicial que sirvió para romper el “hielo mental” y disfrutar el proceso, que fue otra experiencia. “Cero lamentaciones” y siempre agradeciendo todo lo que Dios me estaba canalizando para hacerlo consciente en mi memoria en crecimiento, porque amigos del alma, a cada uno de nosotros Dios nos delega un “Dios en Acción” y No tengo la menor duda que él estuvo ahí siempre y ahora lo tengo visible que con su venia, disfrute de su aliento y retos que él me pone me acerca consciente a mis capacidades. El me reafirmó que la vida no es una línea recta sino una frecuencia ondulada que para llegar a la cresta hay que sucumbir al nivel más bajo para coger el impulso necesario y llegar con energía vital al nivel de realización, reconociendo que, por ser una onda, puedes caer de nuevo y ahí está la clave para asegurar que el ciclo lo puedes a alargar y disfrutar sin temor a volver a caer, porque ya sabes cómo subir.

En el proceso ese gran “señor” hasta me regaló un “espejo” para que botara “la ventana” que tenía como observador, para reproducir mi “mirada al mundo” y buscar los responsables de mi infortunio.  Aprendí que las “circunstancias” no te definen, solo te proponen y al ser proactivo (Habito 1 de F. Covey) tu elijes y al hacerlo así te haces dueño de tus actos y no culpas a nada ni a nadie. Ya empiezas a brillar con luz propia, para fijar el hábito 2 que reafirma tu Victoria Privada.

A mí en Pdvsa, “mi cuna de formación” me daban todo para que yo construyera y pusiera en operación los proyectos. Eso NO me ayudó al cambio, porque ahora, mi fin en mente era convertirme en un emprendedor “novato” a mis 60 y tantas primaveras, para empezar a construir desde “cero”. Así entré en el 2019, con muchas fuerzas que me dieron el impulso para comenzar a “darme cuenta” el proceso vital de conocerme y no lo que los demás piensan de ti. Reafirmé de que los juicios que había sobre mí, hablaban del que lo emitía y eso no me ayudaba en nada en mi propósito de reinventarme.

Al inicio del 2019, no les niego que sentí mucha incertidumbre y hasta mucho miedo, lo que me llevó a una depresión aprendida y un stress profundo, premiado con 4 hernias discales y 80% de columna atrofiada. ¿Qué tal? ¡Un discapacitado en marcha! Yo no podía caminar y frente a mi mentor divino, cerré la puerta de mi estudio y mirándolo a los ojos y como no los encontraba me “arreché más” pero lo increpé, mirando hacia el cielo: ¿Con esto me pagas?, después de todo lo que tú y yo hemos hecho. Sentí una sonrisa silenciosa y burlona “incandescente” que me obligó a sentarme y mirar fijamente 45 grados hacia abajo a mi izquierda y dejar que las lágrimas brotaran sin contemplación. Con fuerzas, respire profundo, al menos tres veces, contuve mi aliento y recordando las ansias del Neurocirujano y su deseo de “echarme cuchillo”, le exclamé: ¡Yo no me opero! y tú tienes que acompañarme a todas las terapias necesarias y la haces conmigo coño! “Dicho y Hecho”. Comencé el calvario de un periplo de sesiones, que nuevamente con mi disciplina creativa, además de 90 sesiones de acupuntura y sesiones de meditación Zhineng Qi Gong, (se pronuncia ChinengChikung”), una disciplina china, con más de 4,000 años de evolución, que busca el bienestar integral de las personas. Es una práctica de ejercicios mentales y físicos, que mejora e incrementa las capacidades del conocimiento, la conciencia y el cuerpo, promueve y mejora la salud, equilibra las emociones y libera la sabiduría e inteligencia más elevada. “coño quieres más”.(Josefina si me entiende). Hoy, a mis amigos positivos les confieso,  uso el bastón, pero como medio de seguridad porque debo reconocer que me abordó la “Seguela”, son 75, pero puedo bailar, que los que me conocen saben que es una terapia musical que me integra el “cuerpo, emociones y espíritu”. (la cumbia con un pañuelito blanco va de primero)

Así entré al 2020, con las baterías FULL y alta energía de iluminación que me inyectaba mi “pana Chuíto”. Regresaba en febrero del “imperio mesmo” de una terapia familiar intensa y reafirmante,  con mis tres hijas, tres yernos, 7 nietos, tres mascotas y por supuesto la “propia” , la dejo de ultimo, pero que manda más que un “dinamo” y me alumbra el camino. ¿Ya Uds. la conocen (pero por fuera), y……?

Bueno, este ser que escribe hoy, se pueden imaginar ese momento, cuando a los 15 días de haber llegado, me enfrenté al “cisne negro” mundial e inesperado y todos a entrar a cuarentena obligatoria por el fatídico “corona virus”, real o fabricado. Ahí, mi pana Emmanuel, por Spotify, me envió uno de sus éxitos emocionales y terapéutico


https://open.spotify.com/track/4hWUYwFwJKpu4o49Gon76Z?si=qdllzmanR6OG9ltIf21u8w

“Todo se derrumbó cerca de mí, cerca de mi”, melodía insana que retumbaba en mis oídos. Y Uds. dirán, pero Angelito, con todo lo construido como es que sentiste ese “derrumbe fatal”. Así fue queridos “lápices bailantes”. Uds. los psicólogos positivos y más aquellos negativos saben que cuando uno entra en el campo de la incertidumbre con fuerza, la ansiedad toma el control y el miedo se apodera de tu alma por los cuatro costados, te “tira contra las cuerdas” y la puerta de la “depresión se abre como una catedral y no te deja respirar. ¿Se imaginan, después de haber superado el calvario de 3 años y ver la luz divina, con mi pana chuíto al mando y todos los planes en mi mente?.

Ese estado de “congelación inoportuna” duro unos 7 días, y el sexto día en mis “continuos insomnios,” vi a Lele que vino hasta mi “almohada” y me susurró. “Angelito Te están viendo y no te van a creer”, Mayor susto carajo. Miré por todos lados y no vi nadie, sino a la que te conté con los ojos “puyuos” preguntándome, ¿Estás bien Rafa?.(los que me quieren me llaman Rafa). Me acomodé en posición “fetal” hacia un espejo frontal  del closet y susurré “Lele ¿adónde carajo estas tu? Y me quedé como muerto hasta que el sol alumbró un nuevo día. 

Amigos, ¿están aburridos?, ya van 1483 palabras y no les he contado lo que me pidieron ¿quién soy después de los 6 meses de la pandemia?. Bueno, yo se los advertí. Así que, si aún siguen leyéndome, les resumiré lo que esperaban Uds. saber.

Para mi la pandemia fue, como cuando uno se gradúa en la universidad para comenzar a practicar el conocimiento adquirido y lo envían a una “pasantía dirigida”. Bueno así tomé Yo ese periodo de 6 meses, una “pasantía” para que con mi pana “Chuito” aplicáramos lo construido en los 3 años previos y usando las técnicas del “abordaje e indagación apreciativa”, descubrí que cuando hay mucha incertidumbre, es cuando están dadas las condiciones y espacio para ser creativo. La certeza o la zona de confort, limita el espacio para ello, no hay fuerzas retadoras para que tus neuronas se agiten, peleen, se abracen y salgan como amiguitas. Comencé a hacer un inventario de lo mejor que ya yo había cultivado, me imaginé lo que hasta donde ello me podría llegar a ser, con “Chuito” y la “propia” (¿si ella lee esta historia y no la nombro, se imaginan?), y reflexioné para construir lo que debía ser y entrar en un espacio de innovación. O sea, hacer todo bajo el planteamiento básico que mi vida era un “libro abierto y estaba por escribirse”.

Aquí cambié la dirección de mi brújula y decidí comenzar a desarrollar proyectos que jamás de los jamases pude haber pensado. De ingeniero químico a un desarrollador “novato” agro-productor. ¡180 Grados!, pero lo estoy disfrutando y hasta admirando ya que marca las tres prioridades que la humanidad hoy reclama; “Seguridad Alimentaria, Calidad Orgánica y Saludable de los productos y sustentabilidad 365 días a año”. ¿Y “chuito?, Está secuestrado y quizás Uds. se han dado cuenta porque le han pedido y no les contesta y les dice que dejen su mensaje en el buzón. Hasta le compré un sombrero de paja ancha y me acompaña a cuanta granja en desarrollo propongo.

Al llegar exactamente a 2500 palabras escritas de suplicio al lector, solo voy a enumerar hallazgos que aprecié de los impactos y estragos visibles que la pandemia está causando a la sociedad y finalmente resumir lo que me pidieron (¡Huff!) ¿Quién soy YO? después de 6 meses

Para la Sociedad y la Humanidad aprecio que:

·      Somos más vulnerables de lo que pensábamos y nuestros paradigmas limitantes salen primero y retienen a los impulsores.

·      Los “egos” desaparecen antes un “Cisne Negro”. Los miedos son un “buffer” que activan nuestra humildad escondida.

·      La desigualdad social se hace más evidente y la sentimos a flor de piel.

·      El mundo se hace gritar que es totalmente INTERDEPENDIENTE y nuestros actos tienen impacto de alguna manera más allá de lo que pensamos

·      La SOLIDARIDAD es un valor profundo escondido en la sociedad que sale con los “Cisnes Negros”. Impresionante lo que veo (por un grupo Whatup) en el condominio del edificio donde aún tengo mi propiedad en Venezuela.

·      La contaminación ambiental es real y nos está matando. ¿Vieron a Venecia después de 5 meses?. Los movimientos ambientales están surgiendo a diario a la palestra y la consciencia está aflorando.

·      La creatividad un DON común humano, está a flor de piel, solo falta las condiciones y el querer practicarla.

·      Hay más, pero estoy abusando ¿verdad?.

Ahora YO. ¿Quién Soy? después de estos 6 meses

Ø  Soy un ser privilegiado con Luz Propia en un país que me ha tratado como un Rey. Pensar lo contrario puede alimentar mi ego vengativo que en la vida se incuba por creencias inducidas.

Ø  Soy PRESENTE construyendo futuro y consciente de lo que siembro y debo cultivar HOY. No es fácil, pero La Ley de la Cosecha no te perdona y si la violas, pagas el precio. 

Ø  Soy FORTALEZA que he construido, por la bondad que estoy cultivando y obsequiando y  la forma en que con plena conciencia percibo mi vida.  

Ø  Soy AFICIÓN por las cosas originales e inusuales.

 

Ø  Soy quien gusta empezar desde cero y hacer las cosas a mi manera. ¿Buena suerte, mala suerte, Quien sabe?

 

Ø  Soy una persona que siempre presenta soluciones interesantes y creativas. NO todos me la aceptan, pero las disfruto. A veces incluso aprecio “bondades” y “problemas” que otros no ven.


Ø  Soy CREATIVO y aprecio mucho cualquier cosa hermosa.


Ø  Soy ESPEJO Y DIVINIDAD que me hace ver y creer que el gran creador ¡HABITA EN MI!

 

Ø  Soy FELICIDAD que irradio después de una tristeza, porque aprendo que el DOLOR es inevitable, pero el SUFRIMIENTO es OPCIONAL y depende totalmente de mí.


 

PERO AMIGOS DE “PLUMA FACIL”, SOY HUMANO Y LA VIDA ESTA COMPUESTA DE ONDAS VIBRATORIAS QUE NO ME GARANTIZAN QUE SIEMPRE ESTARÉ EN LA “CRESTA” COMO AHORA SIENTO QUE VOY LLEGANDO.

¡APROVENCHENME!