sábado, 19 de mayo de 2018

Peranza y Nisperanza

Vivían en frutilandia dos amigas inseparables, Peranza y Nisperanza.
Peranza era optimista, proactiva, valiente y alegre; en las situaciones que se le presentaban no conocía el derrotismo ni la desmotivación. Tenía un don especial como el Rey Midas, y convertía las dificultades en tesoros, confiaba en sus capacidades, perseveraba en sus objetivos y sabía que contaba con el apoyo de sus padres, familiares y amigos. Sobretodo contaba con su amiga Nisperanza.

Nisperanza; en cambio, era insegura, excesivamente prudente, desconfiada y cobarde.
Estudiaba todo muy bien antes de tomar alguna decisión, no le gustaba correr riesgos, se limitaba a andar por lo seguro. Cuando se enfrentaba a alguna dificultad se entristecía amargamente. En su afán de perfección no observaba nada bueno en ninguna cosa. Quizás por ello su amistad con Peranza era tan necesaria como desconcertante.

Los rumores en frutilandia se oían por doquier. Comentaban:
“Peranza y Nisperanza no podrán ser amigas por mucho tiempo “
“Una amistad tan extraña acabará con alguna de las dos”

Las habladurías llegaron a oídos de los padres de Peranza quienes comenzaron a preocuparse porque Nisperanza contagiara su humor a su queridísima perita.

Una noche antes de acostarse mamá pera conversó con Peranza sobre la importancia de conservar su personalidad e influir positivamente en su entorno. Le dijo que tenía una misión importantísima:  “ transmitir la alegría de su corazón”.

Así fue como al día siguiente Peranza siguió siendo quien hasta ahora había sido pero enriquecida con un propósito. Su optimismo, confianza y alegría serían intencionales. Sería su propia mejor versión.

Peranza y Nisperanza conversaban mucho. Así que ante la curiosidad de Nisperanza que observaba el cambio de actitud de su amiga favorablemente, Peranza aprovechaba de explicarle los beneficios de vivir el presente con la mirada puesta en un mejor futuro. Le repetía continuamente que nada es permanente, ni siquiera los mayores problemas aparentes, y que en todo hay mucho que agradecer. Convencida Nisperanza de ésto ella misma comenzó a cambiar.

Así que poco a poco los rumores de frutilandia se transformaron en afirmaciones tales como:

“Es Peranza la ganadora!”
“ Quien ha ganado es Peranza, que ha logrado transformar a Nisperanza! Y su amistad ha permanecido hasta nuestros días”

Cuando se acercaba Peranza se escuchaban vítores de emoción:

“Es Peranza; es Peranza!”
“Es Peranza; es Peranza”

Elinor Ribas


MI TÍA ESPERANZA

Esperanza es la última tía que me queda por el lado de mi madre. A pesar de ser la mayor, sobrevivió a sus otras tres hermanas: Caridad, Alegría y Prudencia. En ocasiones me pregunto si esa longevidad tiene algo que ver con aquello de que "La esperanza es lo último que se pierde".
Luego de que enviudó y todos sus hijos emigraron, se quedó sola en aquel caserón, y costó algo  convencerla a que se viniera a vivir con nosotros. Es una mujer risueña y de mucha fe. Poco la invitan a fiestas y celebraciones, pero es infaltable en los momentos de tristezas y angustias. Cada vez que nos sentimos decaídos, allí está ella dándonos ánimos y diciéndonos que todo pasará y volverá a estar bien. Es algo gracioso porque a veces me recuerda a un personaje de una serie de televisión que se llamaba ¨La reportera del crimen",  una señora que siempre estaba en el lugar y el momento del homicidio ¡Que casualidad!  Y así es Esperanza, cuando todo va bien nadie piensa en ella, pero en los momentos de temor,  cuando las cosas van mal o no tenemos certezas acerca de cómo saldrán, allí nos acordamos de ella y algunos hasta preguntan: ¿Ya le avisaron a la tía Esperanza? Cuando tenemos algún ser querido enfermo de gravedad y el miedo nos invade, es cuando la luz de la esperanza se enciende. Esperanza es:  "temer lo  peor pero anhelando lo mejor".

Hace unas semanas la tía nos acompañó a despedir al último hijo y su familia que nos quedaba en Venezuela. Me había aconsejado los días previos a hacerlo con entusiasmo, sin tristezas,  como para que se fuesen más tranquilos. Pero cuando alzaba a mis nietas para abrazarlas y besarlas, las piernas me flaquearon, y no lloré porque detrás estaba ella, que me soportaba para que mostrara mi mejor sonrisa, haciéndoles sentir que era un viaje corto, de rutina y que  muy pronto nos reencontraríamos. 

Esa noche mi mujer estaba muy triste, luego de ver partir a sus nietas que tan apegadas a ella habían crecido. Traté de darle ánimos como lo hace Esperanza conmigo, pero fue como peor. Ella no cree en el optimismo de Esperanza, hasta se molesta: ¡Como me va a decir que esto va a mejorar! ¡Esto no lo arregla nadie y cada día va a estar peor! repetía entre sollozos.
Entendía la desdicha de mi esposa, pero defendí a la tía Esperanza, porque no era justo que descargara todas sus rabias y ansiedades en ella. Por supuesto que Esperanza está clara, ella sabe que la situación es crítica  y vamos por mal camino.  Pero tenemos que entender que  la plaga que ha atacado nuestro país no es poca cosa, una peste ideológica de las más malignas y peligrosas, dispuesta a todo y es precisamente en la desesperanza de la gente  -y con un sistema inmunológico debilitado- por donde busca avanzar y hacer metástasis.
Nunca debemos colocar la esperanza más allá de los límites de las probabilidades y de la razón, eso lo que nos puede conducir es a terribles desencantos. Una esperanza infundada es consuelo de tontos, pero una "razonable" puede ser de gran ayuda.
La esperanza es una de las emociones positivas más importante que podemos experimentar de frente al futuro; las otras son: la fe, la confianza, la seguridad y el optimismo. La esperanza y el optimismo siempre van de la mano, se la llevan muy bien, y es como una hermana para la fe. Todas han sido objeto de innumerables estudios empíricos por parte de la psicología positiva.  La buena noticia es que los investigadores han conseguido que se pueden aprender y desarrollar y que podemos "cultivar" esas emociones. También han encontrado que la esperanza constituye una fuerte barrera a la depresión.

Mi tía sigue en casa, siempre optimista y de buen humor. Me encanta estar con ella y siento me hace mucho bien su compañía. Hago caso omiso a las ocasionales críticas de mi mujer que la tilda de ilusa y tonta por seguir pensando que las cosas en nuestro país van a mejorar. No se cuanto tiempo más la seguiremos albergando, pero no quiero que se vaya, deseo seguir sintiendo sus abrazos y reflexiones, no quiero perder mi ultima Esperanza.

Lionel  Álvarez Ibarra
Mayo 2018

viernes, 18 de mayo de 2018

RECETAS DE MAGIA BLANCA: LA ESPERANZA


Capítulo final. La Esperanza

Ese día el abuelo Jencaaz había amanecido inquieto. Daba vueltas por la casa vieja haciendo que la madera crujiera tras cada pisada. A lo lejos, la gente escuchaba como una letanía formada por sonidos sucesivos Los clavos de la madera hacían su parte y agregaban al sonido de los pasos, otro más sonoro, metálico y fino. Agloj lo escuchaba. Trataba de identificar el origen de los sonidos y la sucesión de efectos, en su mente.  Agloj, la pequeña maga, escuchaba con atención y componía con los sonidos, suaves canciones que tarareaba entre sus labios.

Pero con los sonidos, llegaron los olores. Primero fue el olor a mango verde cocinado al fuego con su concha, para hacer el manjar de mango; luego fue el de la guayaba madura que se cocina en agua caliente y se deja vencer ante el calor. Por último fue el olor a papelón; un olor significativo que estaba intacto en su memoria. Agloj salió corriendo hacia el abuelo mago que no detuvo su marcha aun cuando Agloj lo increpó y solicitó respuesta:
-Abuelo, ¿no sientes los olores en la casa?, preguntó

-No hija, no huelo a nada, solo estoy pensando, por eso camino, algo se apresura a pasar y no sé que es, respondió. Agloj pensó también que lo olores que percibía se debían al roce de los pies del abuelo mago contra la madera cansada y rebosada de olores que por años habían estado en la cocina de la casa.

-¿No hueles a papelón?, volvió a preguntar al abuelo

-Los olores que percibimos a veces, están en sintonía con los recuerdos que nos los evocan. Si estamos pensando en alguien ausente, es posible que olamos lo que recuerda a esa persona, explicó

-Mi mamá… dijo suavecito, a lo que Jencaaz le preguntó que había dicho.

-Me huele a mi mamá, dijo casi gritando a la vez que corría a su cuarto en la búsqueda del diario de su madre, que había escondido en su lugar secreto, justo detrás de un cuadro a mano derecha del sillón que usa para leer en las tardes, pues la luz de una ventana en el lado opuesto permite la entrada de la cantidad exacta para no encandilarse o no tener que forzar la vista.

Con mucho cuidado retiró el cuadro, que tenía a dos jinetes montados a caballo y uno a pié. “esos son los tres poetas de la historia”, recordó que decía su mamá. Sacó con mucho cuidado su libro, que ahora brillaba por fuera como si estuviera encendido en fuego. Lo abrazó intensamente y todas las imágenes  de su madre comenzaron a brotar desde su memoria olvidada, inclusive recordó que aquel idioma extraño en el que cantaba canciones desconocidas, era el Esperanto, un idioma creado y nacido a principios del siglo XIX, en la tierra de sus abuelos. Entendió que Esperanto es “espero” en español, y que espero, es esperanza en esperanto. Aquella esperanza que había tenido por años y en la necesidad de recordar lo que había vivido de niña y sabía, le tenía que dar sentido a su vida.

-Todo tiene sentido ahora, dijo con los ojos brillantes cargados de lágrimas que esperan un segundo para brotar.

Entonces abrazó mas fuerte el libro, repitiendo una y otra vez: “mamá, te recuerdo ahora”. Agloj ahora comprendía que todo tenía que ver: su abuelo de jengibre, canela y azúcar, las estrellas de cinco puntas que le pidió el abuelo, sus amigos del bosque que le mostraron los sabores y hasta las espigas del viento y sus atributos… todo cuadraba perfectamente, como un acertijo descubierto. Ahora sabía quién era y de donde venía. Mientras abrazaba el libro de la esperanza, recorría todas y cada una de las páginas de su interior, el diario que su madre había escrito cuando ella estaba en su vientre; el legado que quería dejarle para cuando se diera cuenta que era una maga blanca. No tuvo la necesidad de abrirlo nuevamente porque sabía todo lo que decía, pero con una única excepción: la última página que su madre maga escribió después de ella  nacer.

Agloj hizo exactamente lo que la primera vez dijo que no haría; y era leer la última página de primero. Encontró lo que sabía desde la mañana, iba a encontrar. La última receta de la última página del diario era “la Paledonia de papelón” Agloj en ese momento y en absoluto silencio, pues su abuelo ya no caminaba en el piso de abajo, cerró los ojos y dejó que las imágenes y recuerdos llegaran a su cabeza. Recordó que aprendió de su madre la magia blanca de hacer las recetas; el punto de fuego, el punto de melaza, el punto de mezcla, las grasas y las harinas.

-“Querida Olga, si quieres hacer esta receta mágica, debes preparar primero el melado de caña, lo dejar reposar y es al día siguiente que vas a mezclar los ingredientes”, le decía su madre entre recuerdos.

-Sí.  Mamá usaba un cacharro metálico para mezclar los ingredientes y siempre usaba una paleta de madera. El cacharro era gris con el fondo negro curtido por el tiempo, con un asa roto pero que servía para moverlo de una mesa a otra, mientras que la paleta era como del tamaño de un brazo; me imagino que era para que el calor no quemara-, se decía en silencio

Agloj abrió los ojos que ya habían derramado sus lagrimas, tantas, que el abuelo tuvo que secar las escaleras de madera, pues bajaron por los escalones como las olas y podían llegar a dañar los muebles de la sala. Con los ojos bien abiertos, leyó la última página.

-“Paledonia de papelón”, decía el título escrito con puño y letra. –“Receta de magia blanca y dulce”. La niña leyó muy lentamente la única receta del libro cuyo contenido desconocía. La repasó y la volvió a leer y asì nuevamente por horas, hasta que se borraron las letras, de tanto leerlas, quedando blanca nuevamente la hoja. Todas ellas ahora estaban bordadas en el alma de quien ama y recuerda a la vez.

-El mejor homenaje a MT será hacer la receta nuevamente, esa que no conozco. Agloj bajó por la escalera aun húmeda y encontró a su abuelo con el fregador en las manos, con su sombrero negro de pico, su bata blanca y su natural sonrisa. Estaba vestido de mago, como celebrando la ocasión.

-Las lágrimas también son buenas para la tristeza y para el alma, le dijo

El papelón es un derivado de lo dulce de la caña de azúcar que se cocina en grandes pailas y luego se endurecen como piedras. El primer proceso es devolver a la caña de azúcar la liquidez. Agloj consiguió en casa, un papelón con forma de cono, del mismo tamaño de la paleta de madera. Lo colocó en el cacharro junto a cuatro tazas tipo desayuno, de agua. El fuego medio, al hervir el agua, derrite al papelón y lo convierte en un melado dulce, suave, y manejable. Agloj decidió colocar en el hervor, todas las especias que le dieron nombre al abuelo. Le colocó, para cuatro tazas de agua, una cucharadita de canela, dos de jengibre, un cuarto de clavos de olor, un cuarto de nuez moscada y una de anís dulce. Al enfriarse, Agloj filtro la mezcla para retirar palitos, o abejas que caen en la paila, seducidas por el dulzor.

Al día siguiente, se recogen cuatro huevos frescos, de las gallinas del patio de la casa y se colocan con todos los demás ingredientes, sobre la mesa. Primero se le agregan los huevos a la mezcla hasta que todo quede incorporado. Luego, desde una taza llena a ¾ de aceite, se agregan varios chorritos  y la harina de trigo, en forma alterna. Agloj tuvo el cuidado de cernir la harina para que no formara grumos y para que sean absorbidos de mejor manera, los líquidos. Al primer cernido, se le agregan una cucharadita de bicarbonato y dos de polvo de hornear. La cantidad de harina va a depender de lo líquido de la mezcla, así que Agloj recordó como decía su madre:

-“Se le agrega harina hasta que la mezcla haga pliegues al sacar la cuchara del interior”, dijo en voz baja. 

-Esta es la mezcla base dijo, - ahora solo queda trabajar con imaginación.

Agloj sabía que se le puede colocar pasitas, ciruelas, y frutos secos como la nuez o el maní. Esta vez, le puso solo pasitas negras. Luego colocó gentilmente el contenido en un molde y lo cocinó a 350 grados por una hora.

El olor inundó la casa. La masa negra, crece con las harinas y se esponja. Los olores de la melaza de caña junto a las especias, producen sensaciones mágicas en el olfato, y más cuando la probamos.

Agloj decidió celebrar su nuevo cumpleaños e invitó a su abuelo, a la Tía Maruja, y a sus amigos del bosque. En la puerta antes de entrar, los invitados pudieron leer: “Esperanto, espero, esperanza…”

Alberto
PD: estas seis entregas de “Recetas de Magia Blanca y Dulce”, son un homenaje a mi madre, que sin dudas, fue una maga



ESPERANZA DEL EMIGRANTE

Por Martín A. Fernández
Fecha: 18/05/2018


Esperanza porque soy optimista
Sabiendo de espinosos obstáculos
Para tener un mañana con alegría
En donde tengamos un país en paz
Rompiendo las cadenas que nos amargan la vida
Andando en libertad y con valentía
Nada puede detenernos en esta ruta
Zafarnos con furia de esta tiranía
Actuando unidos en esta lucha

Esperanza es mi estado
Sobreponernos al sufrimiento
Por tantas fracturas de familias
Emigrados a tierras desconocidas
Rumbo a vidas de incertidumbre
Anclados dejan sus corazones en esta patria
Nunca olvidando a los que se quedan
Zanjando heridas profundas en las almas
Ante la esperanza de reencontrarnos algún día

Esperanza porque es posible
Superar esta desgraciada dictadura
Porque existe en lo más profundo de nosotros
Esa semilla de hermosura divina
Raíces de libertadores en nuestra sangre
Ante tanta injusticia fermentarán con bravía
Naciendo así una nueva patria
Zafra de esperanza para el regreso
A ese añorado reencuentro del ido con su tierra querida

jueves, 17 de mayo de 2018

Reunión de mayo 2018

Club
Mes: mayo 2018
Tema: La esperanza
Host: Jesucita Peters
Lugar: su casa en La Urbina
Hora: 2:00 pm
Fecha: sábado 19 de mayo de 2018

lunes, 23 de abril de 2018


LA VIDA ES UNA CANCIÓN


En una tarde de escribidores, se encontraba reunida una multitud de sabios: arquitectos, psicólogos, poetas, odontólogos, ingenieros, chocolateros.... Uno entre ellos, poeta de bar, decidor espontáneo de versos, muy poco disciplinado en lo que a teoría poética se refiere, proponía una discusión:
Vengo-dijo- a plantear una pregunta cuya profundidad recorre  los abismos del conocimiento humano. La pregunta: ¿Qué es la vida?

 Calderón ya bien decía  la vida es “frenesí, una sombra, una ficción”,
 sin embargo yo diría “la vida es una canción”.
Se oyó un silencio en la sala, cundía así el estupor.
Alguien con  voz  temblorosa, pidió una explicación:
 argumente  el desatino, si es que puede sin sudor.
Con aplomo y valentía  comenzó la ilustración.

Definamos ya la vida como un principio vital,
principio que siente y piensa en todo hombre mortal.
Alma que se expresa en música
 desde un  tiempo ancestral.
Pues antes que el habla hubo música,
ninguno  puede  esto  negar.
 Al escuchar a  las  Nanas
el corazón se ha de serenar,
y los dolores del alma
 también se han de apaciguar. 
Así pues, el ADN es  refugio
del más hermoso  cantar.

Y si de aprender se trata,
 aviva la inteligencia.
Se nos abren las neuronas
 con la mayor consistencia.
Aprendemos matemáticas,
las tablas  con ritmo y cadencia.
Y de las materias patrias
hemos  llegamos al extremo
de acurrucar nuestra infancia
con el himno de Landaeta.

Nuestros primeros amigos
entraron a nuestra vida
entre Mambrúes  dispuestos
y Ale limones risueños.
Muchos de estos amigos
 aún pueblan muchos encuentros.
Hoy entonan las canciones
 para jugar con sus nietos.


Pasa el tiempo y a la adolescencia hemos llegamos.
Emociones, sentimientos, totalmente enamorados.
El enamoramiento anda  siempre 
muy que muy  acompañado,
siempre de una canción.
Sean los Panchos, Alborán,
Los Bee Gees o Agustín Lara.
Cuando la pasión es intensa,
 y las palabras no alcanzan,
sólo una canción aclara
para  que el corazón  lo entienda.

 Y descubrimos la edad en que la injusticia  pica.
Tarareamos día y noche las canciones libertarias,
las canciones de protesta. 
Desde Serrat, Silvio, Pablo, y también  Javier Sabina,
Ali, Facundo, Soledad, o quizás Violeta Parra.
Como si el mundo cambiara
cuando  la canción escuchara.

En la edad del equilibrio,
 de cierto camino andado,
el alma se reconforta
con música de otro lado:
Leonard Cohen, Mozart, Bach
Albinoni , Falla o  Blasio.
Las canciones acompañan,
consuelan nuestras tristezas,
alegran las desventuras,
y aumentan las fortalezas.

Hasta para ganar  batallas
 hace falta una  gran marcha.
Wagner a la cabeza
Chopin y su Polonesa
Y para cantarla a ratos
esa  alegre Marsellesa.

 Y cuando viene el ocaso,
y la memoria es escasa,
nos quedan las melodías
que nos traen al presente
 lo mejor de nuestras vidas:
las canciones y su gente.
Sean canciones  de despecho,
de baile o  las muy sublimes,
nos cuentan una larga historia,
esa que todos llevamos
muy  dentro de nuestro pecho.
Nanas, juegos, amor, amistad,
 pasión, justicia, lucha y sabiduría,
es la historia de la vida.

Si alguno quiere saber
la razón de estos versos,
dichos con alevosía,
lo digo de corazón
la palabra es pentagrama
la música poesía.

 Los sabios escribidores
se miraban sorprendidos.
La justa argumentación,
lejos de ser opinión,
la verdad ya descubría:
la vida es una canción.

Irma Wefer

domingo, 22 de abril de 2018

Bitácora gráfica del CEC, abril 2018

Doña Irma y Doña Elinor nos invitaron a escribir partituras con notas musicales y rodearlas de melodías sobre "NUESTRAS CANCIONES"... esas que cuentan historias, recuerdos, deseos... esas que tienen sus propias letras, y las nuestras...

Fecha: sábado 21 de abril de 2018
Hora 2:30 PM
Lugar: Casa de Doña Elinor
HOST: Doña Irma y Doña Elinor
Tema: "Nuestras canciones"

Como el tema fue "Nuestras canciones" era de esperar que algo de mùsica tenía que haber. Fue de veras unos momentos mágicos, entrañables. Antonio, el esposo de Elinor nos preparó una degustación magnífica de pizzas gourmet.

Antonio tuvo la buena voluntad de manejar los equipos de los cantos relacionados con nuestros escritos. Estas son las fotos, una vista a través de los ojos del relator:
















sábado, 21 de abril de 2018


LA MÚSICA DEL TIEMPO

Cuando niño, eran muy populares los álbumes de colección de barajitas. Recuerdo uno en particular que se llamaba  "Las maravillas del año 2000". Ese año, que para entonces se veía como muy remoto, era referencial, se pensaba marcaría un hito en la historia de la humanidad, momento cuando se alcanzarían grandes adelantos científicos y tecnológicos. Entre tantas cosas que presagiaba estaban: el dinero plástico, el teléfono inalámbrico con pantalla de vídeo y la máquina del tiempo. Esa última era lo que más me fascinaba ¡increíble poder transportarme en el tiempo.!

Finalmente llegó el 2000 y muchos de los inventos mostrados en el álbum ya se habían hecho  realidad. No recuerdo exactamente que decía sobre la música, pero fue sin dudas uno de los campos en donde mayores innovaciones tecnológicas emergieron. Mucho antes de terminar el milenio, los discos de acetato completaron su ciclo de vida, aparecieron los cartuchos, y éstos rápidamente desplazados por los  cassettes, hasta llegar a los CDs. El nuevo siglo nos trajo los MP3 y MP4 y hoy en día se puede disfrutar la música que se desee, del pasado cercano y lejano, simplemente "bajándola" al celular. La barajita que hablaba de la máquina del tiempo mostraba una especie de cabina en donde se introducía la persona, algo que le quedó obsoleto a los visionarios del futuro, porque han sido tan revolucionarios los inventos en la música que no es necesario vehículo alguno para transportarnos  ¡la música, por si sola, es una perfecta máquina del tiempo!

Es así como al escuchar aguinaldos tradicionales venezolanos me "transporto" a la escuela primaria y a las parrandas navideñas que se organizaban en el mes de diciembre. La música de los "Beach Boys", "The Four Seasons" , "Beatles" y las canciones del Festival de San Remo, me llevan, como por arte de magia, a revivir mis años de bachillerato. Los acordes de guitarra del virtuoso Carlos Santana me trasladan a las fiestas con mis compañeros de Universidad, y la música de "Queen" y "ABBA". hacen renacer mi estadía feliz de estudiante en Londres. Los cantos de guarañas rememoran en mi, tantas celebraciones ente amigos y familiares. Cada época de nuestra vida tiene su música acompañante. Una determinada canción nos hace recordar a personas y lugares que amamos. Si logras asociar la música o melodía que sonaba en los momentos especiales de tu vida, cada vez que la escuches, emprenderás un viaje  en la máquina del tiempo. 
La música nos permite también disfrutar el mejor momento de la dimensión tiempo: ¡el presente!  Logra estimular ciertas regiones del cerebro asociadas al movimiento, al aprendizaje, y activa la liberación de hormonas que nos producen placer y alegría.  Se presenta en todos sus géneros y modalidades, apropiada para cada ocasión. Es excelente acompañante cuando deseas estar a solas y su melodía es alimento exquisito para el espíritu. Una suave música de fondo es ideal cuando estás estudiando o realizando una actividad que requiere concentración. Y música vibrante y movida  para bailar, cantar, celebrar y pasarla bien con los amigos.  
Aunque forma parte de nuestro lenguaje universal, al mismo tiempo es muy personal. Recuerdo una oportunidad que me encontraba descansando escuchando a Glenn Miller y su Orquesta cuando mi hermana me dijo que esa música le daba tristeza.  Me dejó pensando y ahora la comprendo, porque no a todos nos gustan las mismas canciones, ni nos relajan y emocionan las mismas melodías. Puedes conseguirte con personas que les "fastidia" la música de Mozart, pero  les gusta y disfrutan un reguetón. La música nos transmite emociones, pero también las induce en cada quien, y esas emociones generadas, que no tienen porque ser iguales entre personas, dicen mas de la persona que de la música.
Afortunado aquel que ha sido bendecido por el don de la música, aquel que puede leerla, escribirla, interpretarla, ejecutar un instrumento musical, componer y cantar canciones. Esas personas son bienvenidas a donde vayan. A todos los demás mortales no nos queda otra que  acercarnos a ellos,  porque como dice el refrán popular: "el que a buen músico se arrima, buen concierto lo cobija".
No hay dimensión que la magia de la música no pueda alcanzar. Escuchar en paz y tranquilidad el "Canon en D Mayor"  de Johann Pachelbel es una experiencia que puede transportarte y mostrarte como es la música celestial, si sientes que no lo logras, intenta con "Air on the G  String" de J. S. Bach.

Son innumerables los beneficios de la música para disfrutarlos en el "modo presente", pero siempre es agradable en ocasiones, darle a "backwards", transportarnos y revivir en la máquina del tiempo, tantos felices "presentes" de nuestros honorables pasados.

Lionel  Álvarez Ibarra
Abril 2018

J. Pachelbel: https://youtu.be/s3RRQypEf4I.    



Enviado desde mi iPad

SUENO EN LA VOZ DE MI SILENCIO

Ya no sueno en la voz de otros cantos.
Sueno en la voz de las canciones
que cantan  a mis recuerdos,
que se llevan mi valija de vivencias,
mis caminos  tropezados  y mal bailados.

Sueno en las voces de pájaros,
en el vuelo de sus alas partidas.
Sueno en el polen rancio de las flores,
en las guitarras  de las cuerdas aciagas.
Sueno en el enigma enano de mi niñez,
en las muñecas rotas debajo de mi cama.
Sueno en el “mauca sapatuikys cani, cuchun,
cuchun aitanayki”, en el “Elme” de García Zárate.
Sueno en el llanto de los seres de lágrima seca,
en el dolor y las heridas de mis hermanos.

El retazo de puentes con espinas,
aún pincharon mis pasos; pero esta vez,
mi alma adolescente, rebelde y de grito fuerte,
empezaría a entonar sus propias notas.
Baladas románticas y como fondo la poderosa
Quinta Sinfonía abriendo el tul de mis alas.
Sin saber quién era Bethoveen  fue el testigo
de mis primeros versos y amores.

Temprano puse mi propia rockola de vida
Con un Raphael que me cantaba,
“Yo soy aquél que cada noche te persigue…
“No sé si el mundo es el de siempre…
“Digan lo que digan los demás…
Aznavour  con  ”Yo sé muy bien que un día
yo despertaré … y para mí el sol si brilló.
Adamo y su voz que aún me envuelve
en  “Tu amor de noche me llegó y un claro día se me fue…
no recuerdo a quién se llevó
Nicola con “El corazón es un gitano… ésa era yo un corazón gitano.
Romántica a rabiar, como “el último romántico del mundo”

Las aulas universitarias me envolvieron en fórmulas químicas.
De  las reacciones exotérmicas y endotérmicas,
salieron un arcoíris de fiestas psicodélicas y el bailar pegadito,
con tantos y tantos temas  que aún me suenan, “Yesterday”
“killing me softly with this song”,“Samba pa ti”, 
“The sound of the silence”, “Bridge over troubled water”,
“Un beso y una flor”, “Te Regalo yo mis ojos”,
Quien sabe “The winds of change” y “La casa del sol naciente”…del buen sol

Gudelia Cavero Hurtado


miércoles, 11 de abril de 2018

tema de abril 2018

Doña Irma y Doña Elinor nos invitan a escribir partituras con notas musicales y rodearlas de melodías sobre "NUESTRAS CANCIONES"... esas que cuentan historias, recuerdos, deseos... esas que tienen sus propias letras, y las nuestras...

Fecha: sábado 21 de abril de 2018
Hora 2:30 PM
Lugar: "Clandestino"
HOST: Doña Irma y Doña Elinor
Tema: "Nuestras canciones"

Los esperamos,

Comité editorial


martes, 20 de marzo de 2018

BOLAS CRIOLLAS Y EL MINGO


Cuando niño, tendría unos nueve años, se mudaron cerca de mi casa, una familia que venía de Bejuma.  En el camión de la mudanza, entre enseres y peroles, venía  un pesado bolso. Después nos enteramos que allí traían encerrada toda una tradición de su pueblo natal. Los muchachos de la cuadra nos hicimos rápidamente amigos de Albert y José -los hijos de los nuevos vecinos- y a los pocos días estábamos llevando a rastras el misterioso saco hasta un terreno baldío que estaba en la esquina. Soltamos el morral al suelo y de allí salieron desparramadas bolas verdes y rojas.  ¡Falta el mingo! - gritó Albert- Era una bola más pequeña, blanca y sucia que hubo que sacarla del fóndo, en donde se había quedado atascada. Fue mi primer encuentro con el juego de bolas criollas.

Llamó mi atención que las bolas traían troquelado  "Made in Italy". A ese detalle no lo presté más atención hasta que un día me enteré de que en Italia practican un juego llamado "Bocce" y se pronuncia "botche", tal cual como el "boche " criollo.  Si bien el juego de bolas -o bolos- ha existido en muchos lugares desde tiempos ancestrales, ese detalle del "Bocce" hizo que me inclinara hacia los que piensan que nuestro criollo juego tiene su origen en la península itálica. Con la expansión del imperio, pasó  a otros países de Europa, incluyendo España, desde donde llega a América.

En Inglaterra hay un juego parecido pero diferente. Tuve la oportunidad de presenciar algunos encuentros, se practica sobre un césped muy bien cortado, al mingo se le llama "jack ball", los jugadores van vestidos pulcramente y tanto participantes como público mantienen un comportamiento serio y distinguido, muy a lo "británico". En Venezuela es lo contrario, un juego de bolas criollas es casi sinónimo de algarabía, se aceptan gritos y ¡hasta groserías!

Algunos de sus términos se han incorporado metafóricamente al habla corriente. Se escuchan expresiones como: “Es tiempo de que arrimes una pal’mingo”, “¡ Vas a perder ese boche!” o ""Ese tipo es más pesado que collar de bolas criollas". Recuerdo que en la empresa en donde trabajaba, había un empleado del almacén que cuando se acercaba a las oficinas de mercadeo, llegaba con mucho alboroto, saludaba desde lejos en alta voz a todos los presentes. En una oportunidad alguien comentó que pareciera estar llegando a un patio de bolas criollas. Desde ese momento lo comenzaron a llamar “patio e’bolas”.
Este deporte se practica generalmente "empinando el codo", el otro pasatiempo nacional del cual le es difícil separarse. El los torneos organizados tienen árbitros, pero en los juegos informales se cuenta con la presencia del "chasero". Éstos son personajes ya populares en las canchas y que a "pepa de ojo" puede indicar que bola está ganando. Pero si todavía el perdedor guarda sus dudas, el chasero puede hacer uso de sus implementos: dos pequeñas ramitas rectas que sujeta en paralelo y que alarga o recorta para obtener la distancia exacta entre la barriga del mingo y la barriga de las bolas en disputa, a partir de esas mediciones da el veredicto.

En nuestras vidas encontramos pasajes parecidos a un juego de bolas criollas.  Nos fijamos metas, ellas son nuestro "mingo", al que tenemos que acercarnos lo más que podamos. También se nos presentan momentos en que tenemos que tomar decisiones, que es más conveniente ¿bochar o arrimar? y como todo en la vida, tiene su riesgo y sus consecuencias. He visto jugadores, que al querer bochar, fallan y golpean la bola de su compañero, o lo que puede ser peor, le dan al mingo y cambian todo la geometría del juego.

Podemos estar muy cerca de nuestra meta, en términos de bolas criollas diríamos a “pata  e'mingo”, disfrutamos y celebramos ese momento, pero la vida nos envía señales que no debemos obviar. Cuando ignoramos esas señales de advertencia, una y otra vez, nos puede llegar el “boche clavao” que nos pone en otro lugar  y hay que  comenzar de nuevo.

Lionel Álvarez Ibarra
Marzo 2018

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