domingo, 7 de julio de 2019

ELECCIONES


                                        

                Entendemos por máscara esa claudicación a lo luminoso.  Espacio de sombras  que se repelen en el engaño y el ocultamiento. Prefiero la idea de la máscara heredada de los griegos, la máscara como identidad, como persona única que se hace a sí misma. Como rostro que osadamente  muestra sus itinerarios,  descubre sus fronteras tanto como sus centros a la luz de la existencia. Yo escojo mi máscara. La vida emerge y se evidencia en esa máscara que decido tener.
                Las máscaras son rastros y grietas de las elecciones que tomé y las que voy a tomar.  Con ellas edifico mi casa y su horizonte  me permite  avistar la verdad, soñar lejos de culpas,  donde titilen las estrellas.
                Dibujo los mapas de mi rostro al elegir el encuentro; al amar lo distinto, lo desigual, lo imperfecto, como consigna para creer en el otro.
                El mundo te confronta, te prueba, te desgasta. Elijo la resistencia de un magnánimo destino: dar más allá de la adversidad.
                Si el rostro de lo cotidiano amenaza las ganancias, elijo ser retazos de vela  sin  nudos, ni cuerdas, solo  boquetes donde se cuele la ilusión de vivir.
                Elijo la vida, con todas sus aristas, como refugio ante la incompetencia de tantos desacuerdos. Celebro la alegría, talismán que guía mis pasos.
                Elijo los trazos de mi  historia. Travesía armoniosa de los rostros que suman lo que soy. Rescato las puertas y ventanas que anuncian el resplandor de lo bueno y generoso.
                Me dejaré seducir por  la esperanza, amante de los días que todavía no vivo. Si esos próximos días vaticinan soledad, elegiré ser mi mejor compañía.
                La mitad de mi alma ya probó la tristeza, razón por la cual la otra mitad escogió disfrutar la algarabía que ronda  el entusiasmo, el compromiso y el hacer.
                Cuando llegue el tiempo en que los recuerdos sean memoria, detrás del brillo de mis ojos  escribiré un epitafio que descubra mi máscara: “aquí yace el cuerpo de una mujer que eligió vivir y amar con pasión, profundidad y alegría. Solo el cuerpo, porque su espíritu sigue viviendo y amando de la misma manera”.
                Me gustan las máscaras que construyen la vida.

Irma Wefer

miércoles, 26 de junio de 2019

LAS MÁSCARAS
Tuvimos el privilegio y la satisfacción de asistir a la última presentación del famoso mimo francés Marcel Marceau en el Teatro Municipal de Valencia. En uno de los "sketchs", el personaje  entra en una tienda de máscaras y comienza a probarse decenas de ellas. Su rostro cambiaba totalmente cada vez que se colocaba una, hasta que se puso una máscara de una carcajada y esta se le quedó atascada y no lograba zafársela. Es allí en donde pudimos apreciar la genialidad de este artista, cuando, manteniendo la máscara de la carcajada, lograba al mismo tiempo transmitir al público  la angustia y el desespero por quitársela.
Las emociones que experimentamos se reflejan en nuestro rostro, y aunque no contamos con la genialidad de Marcel Marceau, a menudo desarrollamos una maestría para colocarnos máscaras que buscan ocultar lo que realmente sentimos. Los niños son sinceros y exteriorizan lo que sienten, cuando están arrechos forman su berrinche y cuando están alegres no hay quien les quite  sus sonrisas. Pero luego, a medida que vamos creciendo, muchas veces se van desarrollando creencias de que no debemos manifestar ciertas emociones en público. Vivimos entonces más pendientes del que dirán, maquillamos lo que creemos que puede ser mal visto y evitamos que otros sepan cómo nos sentimos realmente.
El profesor Tal Ben Shahar, conocido por dictar uno de los cursos más concurridos de la Universidad de Harvard, fundamentado en la Psicología Positiva, explicaba en una de sus conferencias, que si bien es cierto que es importante mantener un estado alegre y vivir con optimismo, lo que contribuye a nuestra felicidad, ello no significa que neguemos la existencia de las emociones negativas y mucho menos que tratemos de ocultarlas o reprimirlas.  Estas existen y son hasta cierto punto útiles y necesarias. Debemos darnos el permiso de  ser humanos, expresarlas es aceptar la realidad, es estar en este mundo ¡es vivir!
En nuestras máscaras emocionales, la sonrisa es el componente más importante, porque es el elemento más versátil de nuestra arquitectura facial y es lo que mejor esconde a las emociones  negativas. Famosa es la que muestra el boxeador luego de asimilar un golpe del contrincante, solo para hacer creer que no le hizo daño. También existe la del que actúa con hipocresía, de hecho, el término se aplicaba en la antigua Grecia a los actores de teatro, que a menudo utilizaban máscaras. En oportunidades, por razones de trabajo, se exige al empleado que trata con público, mantenerse sonreído. Es el caso de las aeromozas, lo que dio lugar a la conocida "Sonrisa Panamericam" que la ya desaparecida aerolínea exigía a sus azafatas.
Algunos, con su sonrisa, logran engañar a mucha gente, pero no a todo el mundo. Así ocurrió con mi amiga Marcolina, que cansada de tanto antidepresivos se presentó a la consulta de su médico  con una máscara que desplegaba una amplia sonrisa, tratando de hacerle creer que ya se encontraba bien y no los necesitaba. Su sonrisa se convirtió en mueca cuando la doctora ¡le incrementó  la dosis!
La ciencia ha estudiado la sonrisa ampliamente y ha identificado diversos tipos. Podrán esbozar en sus máscaras cualesquiera de ellas, pero les será difícil falsear la sonrisa Duchenne, llamada así en honor al médico francés Gullielme Duchenne que la investigó y describió a mediados del siglo XIX. Se trata de una sonrisa genuina, que no puede generarse voluntariamente, controlada por el sistema límbico y ligada a la parte más emocional del cerebro. Su característica principal -aparte de la contracción de los músculos alrededor de la boca, que provoca el levantamiento de la comisura de los labios- es la contracción del músculo orbicular que alza las mejillas y produce arrugas alrededor de los ojos, rasgo que devela una emoción espontánea, ya que la mayor parte de las personas no pueden contraer a voluntad el músculo orbicular.
Lo sensato es abandonar esa "tienda de máscaras" y salir a enfrentar la realidad. Pero no es fácil, seguiremos tropezándonos diariamente con amigos y familiares con máscaras  risueñas pero con aflicciones que sus miradas no logran ocultar. Desconocemos la magnitud de sus angustias y desafíos, así que debemos tratarlos con paciencia y gentileza. 
Las mascaras pueden mostrar diferentes sonrisas, porque tenemos dominio sobre los músculos que la controlan, pero la emoción escondida busca salir a la luz a través de los ojos, sobre los cuales no tenemos el mismo dominio. Ellos nos delatan,  por algo dicen los sabios que "los ojos son las ventanas del alma".

Lionel Álvarez Ibarra.
Junio 2019


martes, 25 de junio de 2019

la máscara



Escrito tridimensional
Las máscaras
Elinor Ribas
Modelo: Hened Abrahan

las máscaras; las sombras y sus luces

Desde muy niño me han llamado la atención las máscaras. Son una suerte de telón que nos colocamos para ser otras personas distintas, actuando roles y personalidades que nos son ajenos. Hay algo que nos mueve y nos conecta con emociones, que en el caso de disfraces, pueden ser positivas y de bienestar. Sin embargo, he podido observar, conocer y sentir, que podemos desarrollar máscaras en nuestra infancia, que cubren dolores, pérdidas o sufrimientos. En el coaching y con los aprendizajes de los símbolos de Jung, las hemos llamado también, las máscaras, nuestras máscaras.
Dice el poeta sueco Hjalmar Soderberg, que todos los seres humanos “deseamos ser amados, en su defecto admirados, en su defecto temidos, en su defecto odiados y en su defecto, despreciados. Deseamos despertar una emoción en quien quiera que sea el otro. El alma se estremece ante la vida y busca el contacto sin importar a qué precio”.Puede ser que eso y las grandes heridas de la infancia, nos hagan mostrar rostros que no somos. Un tanto lo que Jung ha llamado las luces y las sombras. Y a  tal sombra, tal máscara.
Mi coach español, Ángel Lopez las ha llamado las 5 heridas, que se comienzan a curar en la medida que las reconocemos en nosotros mismos. Se basa en un libro de Lise Bourdeau, “Las 5 heridas que nos impiden ser uno mismo”. Desde el coaching ontológico decimos que hay que abrazar a las sombras como parte constitutiva de nuestro ser. Sin embargo desde la psicología positiva, el poder generativo de la ontología del lenguaje y desde la creencia cierta que el lenguaje genera ser, podemos abrazar a las sombras e iluminarlas con emociones expansivas.  
Las cinco heridas que mencionan los autores y que se crean o generan en la etapa de la infancia temprana son, el rechazo, el abandono, la humillación, la traición y la injusticia. Tales heridas pueden acompañarnos por siempre si no hacemos, al menos, un intento de ver en el interior y buscar los orígenes de lo que sentimos. Por eso,  lo llamamos "el regreso a casa", donde hacemos un viaje a lo interno, como un viaje en el tiempo, donde tenemos que entrar en nuestros propios laberintos para enfrentar al Minotauro, el cual, ya cansado por habitar en las sombras, no opone resistencia para que puedas avanzar. Habiendo vencido al monstruo, el camino a casa es mas fácil y en el, dejamos las máscaras del tiempo.
Dice Ángel Lopez que de las cinco podemos llegar a tener multi máscaras dependiendo de los que nos tocó vivir. El rechazado se coloca la máscara del huidizo, el que no se compromete, el que no desea vivir en el rechazo nuevamente. El rechazado en su laberinto realiza un diario de su vida y de todos sus rechazos, sus causas y emociones. Con el acto de revivirlos, quizá se desvanezcan. 
El abandonado se coloca la máscara del dependiente. Cuando hace pareja se vuelve sumiso y no toma decisiones propias. Le aterra quedarse solo y tener que afrontar el mundo. El miedo es la emoción interna y la puede contraponer con la confianza, que por ser un juicio-emoción, se puede desarrollar. Pequeñas acciones de competencia, terminan por doblegar al miedo del ego que nos protege.
El humillado se coloca la máscara del masoquista en cualquiera de sus dos significados. El humillado se auto descalifica y busca sentirse mal con lo que hace, pues asocia que es malo, por eso le salen mal las cosas. El bulling en el colegio y en el trabajo nacen de estas heridas parentales. La inteligencia emocional en su práctica le pudiera dar luces al humillado quién encontrará valores que generen emociones fuertes que lo induzcan a las acciones positivas. Al final, el humillado abraza su origen y avanza.
El traicionado se coloca la máscara del controlador y a veces busca a personas con máscaras de humillados. Son celosos e inseguros; generalmente sienten miedo que los engañen, siendo así muy celosos con sus parejas. No acepta las equivocaciones de otros y en su máscara, los retira de su vida con el juicio de traidores; pocas veces dan segundas oportunidades.  Valora su reputación construida con un ego sobre protector que no se equivoca.  Con esta máscara nunca verá que también puede cometer actos que se asemejen a traiciones, ya que los que traicionan "son los otros". El laberinto para esta máscara sin duda es el perdón. La psicología positiva nos habla del diario del perdón y su proceso. También sirve el diario del listado de los traicioneros, sus actos, su significado y trascendencia. Es posible que con el perdón y con resignificar lo vivido , todo se disuelva y se conecten con la expansión del ser.
Por último está la injusticia, un juicio que se crea cuando no nos valoran, nos quitan lo que merecemos, nos ignoran, o nos dan libertad aparente. La máscara que se observa es la del rígido, aquel que se da pocos permisos, y que es rudo en el trato. Pasa en las familias cuando los padres tienen preferencias entre sus hijos, y un niño crece en el desmerecimiento. La máscara del rígido cae en su laberinto cuando abraza a sus padres tal y como fueron, cuando puede perdonar, cuando se da libertades para dejarse amar, que es lo más complejo.
Desde la inteligencia emocional, la psicología positiva y la ontología del lenguaje como generadora del nuevo ser, a través de las acciones, podemos reprogramarnos para alcanzar una vida plena. Se trata de abrazar sombras y quitar las máscaras para ver lo que se es. Lo primero es detectar la creencia, luego reforzar acciones con positividad, luz y emociones positivas,  romper entonces los patrones adquiridos y abrazar a ese nuevo ser en expansión y en auto control. 
Suena fácil, pero no lo es. Lo peor es quedarse sentado y cruzar los brazos como los rígidos. La acción genera ser.

las máscaras


Autor: Jesucita Peters 

"Las máscaras"

Que difícil hablar de las máscaras será que hablar del hombre es un símil de las múltiples facetas que en la vida tenemos que adoptar ante la sociedad.
Quién no ha usado una máscara en alguna etapa de su vida, será que son necesarias para seguir transitando  en este plano.
Podríamos juzgarlas, serán buenas o malas, no lo sé, pero siento que son necesarias  ya que alivianan situaciones  de la vida.

Para mí ha sido una pérdida de identidad o perdida de mi primera mascara y todo comienza cuando paso a  primer año de bachillerato y le dicen a mi mamá que debe llevar la partida de nacimiento, rauda y veloz la negrita se dirige a la Jefatura del Recreo que fue donde me presentaron y solicita mi partida de nacimiento, allí el funcionario le dice a mamá,  miré señora aquí está una partida de nacimiento con la misma fecha , los mismos padres, pero su hija no se llama Magda de Jesús aquí aparece como Jesucita, pues a partir de allí a los 12 años comienzo con otra identidad y me toca ponerme y reconocerme con otra máscara a la que no estaba acostumbrada.

Mi familia cercana me llama Magda y los de la Universidad y trabajo Jesucita.
Es hasta anecdótico el día de mi matrimonio por Civil mi ex me dice, ¿ y quién es Jesucita?
La despersonalización representada. 

Pues en el transcurrir del tiempo nos acostumbramos al uso de múltiples máscaras que nos permiten pasar de la alegría a la tristeza, del desasosiego  al  bienestar, de la desesperanza a la esperanza y nos vamos amoldando a ellas  según las exigencias.
Las máscaras me permiten enamorarme de un día hermoso con un resplandeciente amanecer y un atardecer pleno de todo lo vivido en ese día. 
Me pongo otra máscara y disfruto la escucha de la melodía que al compás de todos los instrumentos  me llevan al éxtasis de lo escuchado. 
La máscara de la ternura me permite contemplar la risa de un niño jugando  con la magia de la inocencia.

Como no usar las máscaras de la vida que permiten el fluir de nuestra propia existencia.
Si hubiese que ponerle colores a mis máscaras serían todas de colores resplandecientes independientemente de las circunstancias, porque pienso que eso me ayudaría a salir airosa de todas las pruebas que me pone la vida.

A pesar de las múltiples máscaras que usamos lo importante es saber cuándo y cómo usarlas para contribuir con  nuestro bienestar.
En estos momentos de mi vida me estoy probando la máscara de la abuela que me llena de infinita ternura y amor por dar  y pensándolo bien me hace sentir con todas las emociones positivas a flor de piel, guao no pensé que me sentiría  así,es un maravilloso sentimiento al saber que ha  de venir una extensión de ti y crecerá  lo más hermoso  de la sociedad la familia, tu familia mejor expresión de amor imposible. 

En éstos momentos de mi vida siento la necesidad de usar las máscaras que me permitan transitar en consonancia con mis principios y valores y me permitan ir en busca de lo que me haga feliz, para mi ese es el  camino a seguir. Pues no  queda otra que seguir usando las máscaras que contribuyan al logro de la felicidad.



AGRAMA


Autor: Martín A. Fernández Ch.
Fecha: 22/06/2019

Agrama se había organizado desde temprano para poder ir a la fiesta de reencuentro con sus amigos de bachillerato, a quienes no veía desde hace 30 años.  Ella no estaba muy convencida de asistir, no tenía ganas de verse nuevamente con esa gente, pensaba que, si en aquella época eran desagradables, ahora serían peores. Fue su mamá quien la convenció que fuera, insistió con tantas llamadas que prácticamente se vio obligada a complacerla y hasta tuvo que prometerle que iría.

Le fue complicado escoger la ropa que se iba a poner. Se probó varias combinaciones de pantalones con blusas y vestidos, pero cada vez que lograba una vestimenta que le gustaba, pensaba en la mirada de alguno de sus compañeros. Cuando se puso el vestido de flores, pensó en aquel desgraciado que la enamoró y que la abandonó luego de haberse aprovechado de ella, cuando estaba tan ilusionada que fue débil a las peticiones pasionales de ese hombre. Al probarse los pantalones de jean ajustados, que resaltaban sus esbeltas caderas, con una blusa de seda que transparentaba y dejaba ver su brazier mostrando la firmeza de sus pechos, como producto de su rutina en el gimnasio, se le vino a la mente una guerra de críticas de sus compañeras, quienes solo se dedicaron a tener familia y a engordar. En fin, se decidió ir vestida como lo que es: una ejecutiva exitosa, se vistió de manera elegante, resaltando su altura con unos zapatos de tacones altos, con un pantalón negro y una blusa roja manga larga con cuello de solapa ancha, desabotonada por delante hasta la altura del corazón para que resaltara su collar de perlas, combinando con sus zarcillos también de perlas, en su muñeca izquierda se puso su rolex, en el índice de su mano derecha se colocó el anillo que se compró en su último viaje a Paris, y también se puso un cinturón de cuero blanco con una hebilla que tenía un brillante en el centro. Para terminar, se maquilló y se aplicó su mejor perfume. Estaba realmente hermosa, como siempre acostumbraba enfrentar su día de trabajo como directora ejecutiva de finanzas de una empresa trasnacional reconocida.

Al momento de salir, le repica su celular. Era su mamá que llamaba para asegurarse de que no fuera a retractarse de su promesa. Mientras Agrama le respondía de manera impertinente, se dirigía al ascensor privado que llegaba a su pent – house. Cuando abrió sus puertas, consiguió la excusa perfecta para despedirse de ella. Mientras bajaba al sótano, iba recordando a los amigos más icónicos de aquella época.

Pensó en Luz y su optimismo exagerado e irritante, la que siempre andaba con una sonrisa, como si todo fuese color de rosa, le encantaba organizar fiestas. Aseguraba que ella estuvo involucrada de lleno en esta reunión. Imaginó que ya tendría el repertorio musical, esperaba que no se pusiese insoportable obligando a todos a bailar, como sucedió en la fiesta de graduación, que la puso a bailar con Babo, que con solo recordarlo le repugnaba, ya que solo quería bailar pegado.

Babo le despertaba recuerdos de situaciones muy incómodas y pervertidas, se la pasaba espiando en el baño de las mujeres, buscaba la manera de tocar disimuladamente las partes traseras o rozar los senos de las chicas, y lo más repulsivo eran sus piropos, porque eran muy ordinarios. Por eso, bien tenía ganado su apodo de “El Baboso”.  Ella pensaba que no sabría qué hacer si Babo le sale con una de las suyas en la reunión, quizás lo demandaría, pero seguramente los demás compañeros intervendrían para que no lo hiciese, pero por lo menos una buena cachetada le daría. Aunque también sentía lástima por él, porque solo trataba de imitar a su amigo Giácomo, quien era un seductor.

Giácomo, le hacía traer al presente los momentos de cómo fue seducida hacia al amor, a la pasión desenfrenada, para luego sentirse decepcionada consigo misma por dejarse engañar de esa manera, que la hizo sentir como la mujer más estúpida al enterarse que fue su tercer trofeo en ese año y que sus amigas Dulce y Victoria trataron de advertirle, porque ya habían pasado por lo mismo. Agrama dudaba que sus días de Casanova se hubieran acabado, porque no era agraciado y la manera de tener una mujer era gracias a su habilidad verbal y gestos románticos, por eso, sus conquistas eran grandes trofeos que alimentaban su ego.

Al recordar a Dulce, entendía por qué fue presa fácil de Giácomo. Su tristeza y pesimismo no la dejaba evolucionar. Pensaba que la falta de visión de sí misma, de su belleza y de su inteligencia, le producía ese vacío que cuando cualquier muchacho se le acercaba, se dejaba seducir.  Se le vino a la cabeza aquellos días que la veía llorar, como: antes de los exámenes porque decía que no había estudiado lo suficiente y resulta que sacaba las mejores notas de la clase, también cuando se sentía apartada o excluida por los amigos, o cuando en una oportunidad la causa era porque algún día moriría ella o alguno de sus amigos. Estas situaciones de pesimismo vividas con Dulce le hacían exacerbar a Agrama, porque no entendía como pudo ser su amiga si ella no era así.

En cambio, sentía admiración por Victoria, porque era una de las chicas más inteligentes, no necesitaba estudiar para obtener buenas calificaciones. Pensaba que más bien su relación con Giácomo fue porque así lo quiso y se dejó seducir apropósito. La recuerda también como una chica callada, muy observadora y centrada en sus opiniones, las cuales eran puntuales y en el momento justo, siempre imponía sus ideas lo que generaba malestar en los compañeros y más aún cuando se daban cuenta que ella tenía razón. Con ella se podría entender bien, aunque piensa que podría tener momentos de disgusto al tratar imponer sus ideas. Su alejamiento con ella se debió a su empate con Valentín, quien era un fanfarrón y no se la merecía.  

La aversión que Agrama sentía hacia Valentín era porque, aprovechándose de su corpulencia, se metía con todo del mundo, era presumido, se creía un dios. Recordó que en una oportunidad se la quiso echar de más fuerte ante un muchacho que le decían “Guerrero”, quien estudiaba en el liceo vecino, pero el tiro le salió por la culata cuando éste solo le propinó un derechazo en la cara que lo hizo caer, primero sentado, luego de espalda, sobre el concreto de la acera, teniendo los compañeros que atenderlo porque estaba noqueado.

En el momento que Agrama pensaba en los comentarios y las burlas en secreto que surgieron en el colegio al día siguiente, sobre el nocaut de Valentín, es cuando el ascensor llegó al Sótano 1, donde el chofer la esperaba con el carro ya encendido, un BMW de último modelo. Luego de saludarse respetuosamente, él le pregunta por el destino, a lo que le respondió: “al lugar de siempre, donde estoy segura que la pasaré bien, sin que nadie me moleste”.

FIN    

viernes, 10 de mayo de 2019

Platón y Gastón

Cuento de: Antonio Montecalvo


A:    Estando aquí, en medio de este lugar, y conociéndonos tanto, ¿de qué podemos hablar?

B:    Podríamos hablar de lo que quisiéramos.

A:    No deberiamos de cualquier tontería..

B:    ¿Quieres hablar de algo importante?

A:    Importante, sí.

B:    ¿Importante como qué, cómo algo cultural?

A:    Podríamos hablar de algo cultural.

B:   ¿Algo cultural como, agricultura, o, vinicultura, o más bien algo más intrínsecamente humano, como puericultura?

A:    De puericultura me vendría bien, tengo un nieto adolescente.

B:    Estamos en medio de este espacio público tan hermoso, estamos rodeados de tantos objetos históricos y de tantas personas, ¿te parece que hablemos de puericultura?, mejor hablemos de estas personas, ¿qué crees que hacen acá?

A:    Turismo, como todos, caminan rápidamente para conocerlo todo, tomarse selfies y postearlas en Instagram para atestiguar que estuvieron acá.

B:    Parece ser así, parece que se mueven rápidamente para poder estar en todos los sitios, o al menos en la mayor cantidad de sitios, pero lo que realmente pareciera, es que no se mueven para estar sino por el contrario para no estar. Aquí estamos nosotros, sentados acá, como todos los sábados en la tarde, y no necesitamos movernos para estar, estamos, y estando nos movemos.

A:    Nosotros no necesitamos movernos porque pertenecemos a este lugar, como no somos turistas lo conocemos bien, esta es nuestra casa, pero de resto, poco o nada te estoy entendiendo.

B:    En realidad es muy sencillo, recuerdo un ejercicio a resolver en la universidad, basado en un escrito del filósofo francés Gastón Bachelard, en el cual debíamos plasmar en una obra artística el momento de la quieta espera luego de que habiendo tomado un ladrillo en nuestras manos lo hubiésemos lanzado al aire en perfecta línea recta sobre nuestras cabezas. En el ejercicio la persona no tenía un movimiento aparente, es decir, como nosotros que estamos aquí sentados sin ir a ningún lado, pero era indudable que la imagen estaba plena de movimiento, el ladrillo estaba en movimiento, eso lo sabíamos, sin embargo, la angustia que causa esa imagen, acaso no es una viva expresión de movimiento; acaso nuestras neuronas haciendo sinapsis tratando de resolver el dilema de un ladrillo que está subiendo en forma vertical y que irremediablemente bajará y caerá sobre nuestra cabeza no es otra viva expresión de movimiento; acaso el aumento de nuestras pulsaciones sanguíneas al punto de sentir como nuestro corazón bombea más cantidad y a mayor velocidad, sangre por nuestras arterias no es una sublime expresión de que tenemos movimiento dentro de nuestros cuerpos y estamos vivos; acaso pensar que estamos en un lugar físico llamado Planeta Tierra que rota a una velocidad de 25 Km/h no nos hace guardar la esperanza de que habiendo lanzado aquel ladrillo lo suficientemente alto, esa fuerza horizontal tuviese el poder de desviar ese ladrillo en su movimiento vertical y lográsemos, por pura fortuna física, que ese ladrillo cayera en un lugar distinto a nuestra cabeza, acaso rezar para que, sabiendo que nuestro Planeta Tierra viaja alrededor del Sol a 1800 Km/h, esta enorme velocidad le diera un empujoncito a aquella otra fuerza horizontal para que se diera el milagrito; es decir a pesar de que el que lanzó el ladrillo no se ha movido, su existencia misma esta plena de movimiento, ahora comprendes el punto.

A:    Que ejercicio tan bonito y que explicación tan complicada, acaso no te has dado cuenta tú, si tú, tú mismo, que el ladrillo eras tú, que te han lanzado a este mundo, y que has tenido la fortuna de caer en la cuna de tu casa, que cuando el ladrillo llega a su máxima altura y comienza a caer es tu segundo lanzamiento, donde tú mismo te lanzas a la madurez de la vida adulta, y que en realidad no importa si el ladrillo cae sobre tu cabeza o al lado de tu cuerpo, porque el movimiento de ese ladrillo es tú vida, con un inicio y un fin, así que no interesa si la Tierra viaja a mayor o menor velocidad, la Tierra es la tierra que acogió tu cuna y tu vida, y por personas como nosotros este lugar es lo que es, y vienen turistas a moverse de un lugar a otro con sus camaritas de pantallas planas, porque a fuerza de trabajo humano, que es otro movimiento de ese ladrillo los artificiosos arquitectos han hecho de este lugar una morada natural y fotografiable.

miércoles, 8 de mayo de 2019

El movimiento/Jesucita Peters


El Movimiento
Autora: Jesucita Peters S.

      Hoy más que nunca he pensado en el significado del movimiento y es una asociación difícil de desligar de la vida, este viene dado desde nuestro nacimiento en este momento se espera el movimiento natural de nuestros pulmones que nos permiten respirar y comenzar a llorar dándole la bienvenida a la vida, que maravilloso este comenzar no podría ser de otra forma. 

       Pensar en este planeta que nos inunda con su movimiento de esta rutina que nos da vida, con su movimiento de rotación que nos da el esplendoroso sol del amanecer, que nos reconforta el alma para decirnos que es otro día  de retos, esperanzas y movimientos que permiten el transitar por nuestros caminos. Ese movimiento también nos brinda la llegada de la noche con su luna  y estrellas brillantes que nos hacen hacer un recuento de todo lo logrado en el  día y que nos impulsa a ponernos nuevas metas por alcanzar a lo largo de nuestras vidas y que ineludiblemente está asociado al movimiento.

       Pero que excitante cuando nuestro movimiento está impregnado de amor, dulzura, esperanza, fuerza, resiliencia  para aceptar las cosas más simples de la vida y saber que puedo ser el motor para cambiarlas  en pro de nosotros mismos y de la humanidad.

       Veo el movimiento asociado al abrir de los pétalos de una rosa que llenan el ambiente con el néctar de su aroma y la belleza de su existencia, no podría ser más bello.

       El movimiento   al ver  nacer a un potrillo  de las entrañas  de su madre y pararse de inmediato para la danza de la vida que le ofrece como reto la naturaleza.

       Las mariposas, las abejas, los pájaros encargados de la polinización de  las plantas asignado su movimiento  genéticamente para permitir el alimento de la humanidad. 

       Nada más placentero sentarme a ver el atardecer  de un día  de verano en la playa y observar el movimiento de esas nubes anaranjadas, amarillas y blancas pinceladas por el brillo del sol que pintor alguno pudiera expresar y que anuncian la llegada del atardecer que quiero guardar en mi memoria como el recuerdo más preciado de ese disfrute que me llena el espíritu. 

       Hablar del movimiento y sentir las  emociones que pueden aflorar en mí ante las situaciones de la vida  como: el nacer,  el morir, el enamorarme, el dolor, el placer,  todas ellas me permiten sentir que estoy viva,  como dejar de lado el movimiento,

     ¡Que viva el movimiento!

RELATORÍA DE MAYO

Tema de mayo: el movimiento
Lugar: Cachapas El Conuco, en San Antonio
Dia: domingo 5 de mayo
Asistentes: como en las fotos + yo

Reseña: Comimos cachapas, leimos y por último le celebramos el cumple a Maigua; una sorpresa de las anfitrionas, Doña Irma y Doña Elinor.
Por primera vez nos acompañan Aura Marina, su esposo y Antonio, el esposo de la anfitriona Elinor. Bienvenidos.
Antonio se lució, me parece... Hened trajo la luz, apareció una ardilla en el grupo, yo tomé café como para tres días, comieron cochino frito, no conocimos a Pedro el amigo de Maigualida,  la torta estaba fina.

!La pasamos fino...!








domingo, 5 de mayo de 2019

MOVIMIENTO EMOCIONAL 

Desde hace mucho tiempo, los psicólogos y estudiosos del comportamiento humano han identificado los semblantes, posturas y movimientos característicos del hombre de acuerdo a las emociones que esté viviendo.
Gracias a esos conocimientos, un profesional de dibujos animados, para mostrar que un personaje se encuentra -por ejemplo- triste y acongojado, sabe como debe presentarlo: con los hombros encorvados, con un caminar lento, suspirando, sin sonreír y con la mirada hacia el suelo. Todo lo contrario si quiere proyectar un personaje feliz, los movimientos del cuerpo son diferentes: sus desplazamientos son más rápidos, en una postura más erguida, va sonreído, habla con mayor energía y respirando más profundamente.

El entendimiento de que las posturas y movimientos que mostramos vienen determinadas por las emociones que sintamos en el momento, ha sido de una importancia extraordinaria. Pero más fascinante fue descubrir que se trata de una vía de doble sentido, en otras palabras, así como las emociones se reflejan en nuestra postura, la postura también afecta nuestras emociones. Hay que saberle sacar  provecho a ese poder transformador que tenemos en nuestras manos. Si usted pasa mucho tiempo inclinado, cabizbajo y mirando hacia el piso, muy probablemente terminará por sentirse deprimido.  Pero si se mueve derecho y esbozando una sonrisa, se sentirá mejor, y esto se debe a que nuestro cuerpo le envía un mensaje de felicidad al cerebro, y el inconsciente, que está a nuestro servicio y acata cualesquiera de las órdenes que le demos, lo acepta como una verdad e inmediatamente activa todos los mecanismos para hacernos sentir bien, como corresponde a la postura y movimiento de felicidad que hemos adoptado.
Esta técnica es tan efectiva que, en los países en donde existen servicios telefónicos para asistir a personas deprimidas en emergencia, tan pronto reciben la llamada, lo primero que le piden es que se levante y mire hacia arriba, lo que genera un cambio inmediato en su estado de ánimo. Es imposible llorar si se hace lo anterior.

Por supuesto que no queremos decir que todos sus problemas se arreglaran con tan solo pararse, respirar profundamente y sonreír, pero es un buen comienzo para que una persona, sana en términos generales, mejore su disposición emocional. Para otras, ya padeciendo de trastornos mentales mayores, no es suficiente, y deben buscar asistencia profesional especializada para que las ayuden a superar su situación.

Pero está más que comprobado que el movimiento corporal afecta nuestras emociones. Así que, algo que todavía podemos hacer para inducirnos optimismo y felicidad dentro de estas circunstancias tan difíciles que nos ha tocado vivir  es ¡movernos!
Levántese y aproveche ese sol brillante y esa suave brisa de las mañanas. Muévase, suba escaleras, de un paseo en el parque o alrededor de su casa, y al hacerlo, sonría y manténgase erguido. Claro, no es para que marche como un guardia del Palacio de Buckingham, con ello solo lograría acumular tensión innecesaria en la espalda, y lo que se busca es mantenerla derecha y relajada, de una manera natural. Hay especialistas que recomiendan que se imagine, cuando va caminando, que hay como una cuerda atada a la cúspide de su cabeza y que  suavemente lo hala por los cabellos hacia arriba. El ejercicio nos libera del estrés y genera ciertas reacciones químicas que hacen que nos sintamos bien.
Son muchas las situaciones que actualmente nos conducen a la desesperanza y la tristeza, pero también son variadas las vías que podemos tomar para recuperarnos. Acá nos estamos enfocando solo en el movimiento corporal, y el caminar es solo uno de los ejercicios aeróbicos que se recomiendan para mantenernos en ese movimiento, pero hay otros. La palabra "aeróbico" significa literalmente "con oxígeno" y abarca a todas aquellas actividades  donde se requiere respirar, tomar oxígeno, como: nadar, andar en bicicleta, subir montañas, correr e inclusive bailar. 

Practique la que más le guste y le convenga, lo importante es ¡mantenerse  en movimiento!


Lionel Álvarez Ibarra.
Mayo 2019

Club de Escribidores de Caracas: Nosotros somos MOVIMIENTO y AMOR


Participar y pertenecer al CEC es una experiencia maravillosa que recomiendo a todos. Hoy no quiero refirme a la práctica de la escritura, sino a las vivencias como grupo.
Solo el compartir cotidiano en el chat ya es bastante MOVIMIENTO. Empezando por Alberto, quien cuidadosa y persistentemente busca siempre mantenernos por el camino de la positividad y la escritura.  Más que un coordinador, es como un amoroso orientador. Siguiendo con los saludos mañaneros de Luis y Martin, quienes siempre tienen una frase positiva y nutritiva que aportar. Pocas veces falta el rey del humor, Lio, quien desde Valencia se hace sentir con sus chistes, anécdotas y también con sus bellos y reflexivos escritos. Cuando él se ausenta, Martin lo suplanta y hasta supera en eso del humor: ¡si lo sabré yo! Nuestra Gudelia, solo sabe expresarse a través de la poesía; no deja de impresionarnos con sus lindas frases cotidianas, llenas de belleza y sabiduría. Nunca falta el fresco compartir de nuestra querida Elinor, con su vivencias como madre, esposa y orientadora de adolescentes. Siempre presentes las frases maternales, protectoras y amorosas de nuestra Irma.  Ivette y Hened, nos recuerdan de muchas maneras su amor por el grupo.   Tibaire se pierde, pero luego nos contesta cada frase con su dulzura inigualable. Pily y Nancy, siempre ocupadas pero ahora más presentes. Carmen y Lele, aun desde el exterior nos saludan con mucho cariño. El nuevo miembro, Omar, empieza aportarnos poesía, ecuanimidad y sabiduría. Recordando también la alegría, las risas y el entusiasmo, de aquella chica que le encanta recordar los cumpleaños. Me comentó que a ella le gustaba que el chat se rebose  de  mucho amor y positividad para el feliz homenajeado.
Demás está decir que ante cualquier participación, surgen de inmediato muchas respuestas,  opiniones y creativos puntos de vista, a veces más serios y reflexivos, a veces llenos de alegría por los logros personales, de algún familiar o cualquier otro evento positivo.  También está de moda este año la espera feliz por el nacimiento de nietos ¿saben a quienes me refiero? Sin embargo,  en momentos también se escriben líneas llenas de melancolía, por eventos difíciles, como la migración de los hijos, repetida y dura para muchos integrantes del grupo. También los fuertes “sube y baja” por nuestra querida Venezuela, donde nos hemos escuchado, informado y acompañado en vivencias tan complejas. Cuando algún miembro así lo necesita, es bella y abundante la empatía, el apoyo, la humanidad y la sabiduría de este equipo. Creo que va  quedando claro  que aquí compartimos la vida, tanto alegrías como tristezas. Tenemos una relación  cercana y cálida; somos una familia bonita.
Pero si todo esto les perece poco amor y movimiento, ahora les cuento de nuestras protagonistas: las reuniones mensuales. Sabemos que cada uno de nosotros espera esas reuniones con ilusión y alegría. Cuando por alguna razón mayor, alguno de nosotros no puede asistir, de verdad que sentimos el lamento de tener que estar ausentes. Técnicamente nos reunimos para compartir nuestros escritos del tema del mes, pero hace bastante que esas reuniones son mucho más que eso, porque siempre es un hecho que la alegría de vernos, la positividad que nos aportamos, la diversión y la risa (que a veces llega hasta el llanto), el compartir culinario, la calidez y el cariño que nos tenemos,  hacen que cada reunión sea una JOYA UNICA. El mes siguiente vuelve a ser única y maravillosa, y así cada mes. 
Los anfitriones de cada mes se esmeran en atender al grupo de la manera más creativa y amorosa. Siempre logran que las reuniones sean un verdadero deleite. Como olvidarse de las cremitas de Hened,  del desayuno criollo de Jesucita, de la fiesta infantil de Irma y Eli, de las “bolas criollas” de Ivette “la reina del selfie”, de los chocolates y el amor del Arcángela, del extraordinario anfitrión de la Casa Club, donde tanto amor no tan “secreto” hemos recibido.  Los “toques” musicales también han estado presentes: la reunión de baile de Hened y el karaoke de Eli. En fin, imposible mencionar casi 5 años de reuniones, pero cada una ha sido especial.
Y en esta ola de movimiento y amor  en la que nos conectamos cada día, cada uno de nosotros pone lo mejor de sí mismo aportándolo al grupo a su manera, con una linda autenticidad. De la misma manera, la esencia de cada uno es recibida, valorada y respetada. Es así como cada uno de nosotros hemos sido receptores de toneladas de amor, humor, optimismo, alegría, entusiasmo,  ecuanimidad, empatía,  humanidad, creatividad, apoyo y mucha, pero mucha risa.
Así somos NOSOTROS: VARIEDAD, DIVERSIDAD, MOVIMIENTO Y AMOR. Así es la “magia” de estar juntos.
Mis queridos escribidores, tienen un espacio importante en mi corazón
Los quiero mucho
Maigua
Mayo, 2019

sábado, 4 de mayo de 2019

Moverse en círculos


Tal como somos, actuamos, y tal como actuamos, somos. Ese es un postulado de la ontología del lenguaje. Eso implica movimiento, que se logra a través del actuar. Ahora bien, puede ser cualquier actuar o puede ser un actuar deliberado, constante  y consciente que nos hace obtener los resultados esperados y así, el ser del que queremos llegar a ser. Es así como es el  ser, se puede cambiar a través de los movimientos voluntarios del “estar”. Ambos, ser y estar, han sido las parejas de la mirada ontológica desde el comienzo de la historia. Los antiguos lo planteaban como una realidad o una verdad metafísica, pero la verdad es que con esos elementos,  es que podemos construir nuevas entidades, formadas  con tesón, interés, esmero, estudio y aprendizaje. Se trata quizá de revolucionar, aunque parezca que llegar nuevamente al punto de partida asemeje que perdimos el tiempo. No es así, regresamos diferentes, regresamos reconocidos y mayormente, aceptados.

Para movernos y revolucionar, necesitamos herramientas. Desde la psicología positiva y sus nuevos postulados  para alcanzar el bienestar duradero, es que necesitemos las virtudes que han derivado en 24 fortalezas. En los test de búsqueda de nuestras fortalezas, las encontramos ordenadas de la de mayor uso a la de menor uso. Nos fijamos en las 24, y con ellas decimos como vamos a alcanzar la mejor versión de nosotros mismos, sin parar en observar mucho, en las virtudes capitales que nos constituyen, o en aquellas fortalezas que con menos frecuencia usamos. Pero, ¿qué tal si esas fortalezas, las alejadas de las más usadas, no las reconozcamos ni tengamos distinciones para nombrarlas o reconocerlas como personas?. Siendo así, ¿son objeto de poder ubicarse distinto en algún momento?

El interés del presente ensayo es solamente el evidenciar la falta de conocimientos que tenemos de nuestras 24 fortalezas de carácter, cuando mayormente distinguimos quizá solo aquellas que tienen que ver más con la resiliencia, el trascender en el perdón auténtico, o el desarrollo de la gratitud, que nos acerca a la auténtica felicidad. Mi propuesta se orienta a que ese movimiento que vamos a emprender, a esa revolución interna, a ese viaje, se consolide el aprendizaje de todas y cada una de nuestras fortalezas de carácter, ahora vistas como super poderes que nos permiten acometer algún trabajo, labor o proyecto específico.

Conocer el mundo de posibilidades de poderes de cambio, nos va a permitir al terminar la revolución, a tomar decisiones que serán acciones que van a modificar al ser, porque tal como actuamos, somos. Se trata de ser diseñadores de nosotros mismos, en forma deliberada y permanente. A veces, no se trata de resultados inmediatos; se trata de generar el hábito que nos conduce a la maestría en el uso del super poder. De allí, ya no seremos los mismos, aunque dejemos de usar un poder determinado, cuando las circunstancias, los anhelos, las añoranzas o las necesidades ya hayan cambiando y sintamos el deseo de ser distintos, al demandar cambios. Distintos, a veces no significa ser mejores, sino contar con nuevas herramientas que nos permitan atender las nuevas condiciones de vida.

El manejo de las emociones positivas también requiere del uso de ciertas fortalezas que quizá no se encuentren en nuestro repertorio. Eso es la maravilla de esto que nos pasa; no somos estáticos aunque nuestra personalidad original prevalezca, la cual en el entendido de la creación del habito, podamos trascenderla y ser personas distintas. Con el tiempo, con el amor y el uso, quizá  podamos ser las personas que anhelamos ser, aquellas que siendo parecidas, hayan crecido en el conocimiento de la potencialidad que nos da el uso de todas las fortalezas de carácter. Una forma de empezar, es conocer cada una de ellas y dedicarle un tiempo generoso a su uso y desarrollo. Somos súper héroes, la vida nos ha dado súper poderes, ahora depende en invocar a la que nos haga falta  en el maravilloso proceso del bienestar y al final, de ser feliz, auténticamente feliz.
Alberto

Una otra mirada


      Alejada del tiempo comencé a divagar sobre lo que es  el movimiento. Entenderlo es  más sencillo para una mente práctica. En mi caso,  como los poetas y los locos, me otorgo licencia para inventar y entender de forma diferente. La razón  humana define el movimiento como “fenómeno físico que se traduce en  cambios de posición  en el tiempo”. ¿Fenómeno físico?  Es decir que las emociones, inspiraciones y anhelos no se mueven. ¿Qué sería de nosotros  sin sueños que se hacen realidad, sin anhelos cumplidos, sin inspiraciones que se concretan?  Si queremos que el movimiento  tenga sentido  para la complejidad que somos, sólo podemos entenderlo como  un mundo sin frontera donde todo movimiento tiene cabida.
      Si hablamos de propiedades inherentes al movimiento, en mi divagación oigo a la física decir” la trayectoria del movimiento es  línea imaginaria”.  Y la imaginación es libre y altanera. Como la vida, sabemos dónde comienza, pero nadie sabe dónde termina.   La distancia y la aceleración dependen de la pasión que queramos imprimirles. La ilusión es  la energía  que marca la posición.
      Apareció un sabio, Issac Newton. Enunció  y explicó leyes que rigen el movimiento.  Imposible refutarlo. Cuenta  hechos que afirman realidades. 
     La Primera Ley de Newton (La inercia) dice: “cuando un objeto se desplaza a una cierta velocidad, seguirá trasladándose a esa misma velocidad en tanto y cuando no exista una fuerza externa”. ¿Cuál es esa fuerza que quita el aburrimiento, la rutina de  la vida? A riesgo de lugar común, solo conozco dos fuerzas: el amor y la muerte. Como hoy es día de fiesta hablaremos del amor. 
    En la continuidad de los días el amor nos desnuda, nos expone. Es la fuerza a la que nadie escapa por presencia o por ausencia. Nos despoja de ese ser que se niega a abandonar su trinchera. Fuerza arrolladora que nos transforma.
     En La Segunda Ley de Newton (Fuerza, masa y aceleración), se establece que” al ejercer fuerza externa sobre un cuerpo, éste se desplazará en el mismo sentido de la fuerza en forma proporcional a la magnitud de la fuerza y la masa aplicada”.
    Hablar de magnitud de la fuerza  es enunciar la pasión, sufrir arrebato, delirio, entusiasmo. Ser capaz de amar sin duda y no vivir la vida como extranjeros de nosotros mismos. La pasión es el placer de amar sin límites lo que somos y  no podemos dejar de ser.
   La  tercera Ley de Newton  (Acción y reacción) explica: “al ejercer una fuerza sobre un objeto, siempre se presentará una fuerza en sentido contrario de la misma fuerza”.
   Dualidad de contrarios en los que se mueve el amor, su doble cara. Recuerdo aquel verso de Miguel Hernández: “Cada día me siento más libre y más cautivo”
    El amor es pasión, emoción, éxtasis,  pero también  es paz, sosiego y refugio. Es olvido y recuerdo, pregunta y respuesta. Isla anclada a la roca pero también continente. Anhelo de eternidad o  vivencia del instante entre la brevedad de la piel y  el final del infinito. Es vientre y es desamparo. Posesión y  parto. A veces llaga, a veces cura. Es aliento prolongado en un suspiro. Es el regalo de un milagro o herejía que reta a Dios. Es besos, también martirio. Es universo y detalle. Puede ser que, al mismo tiempo, sea axioma y confusión; fidelidad constante del cariño honesto que se da y,  así mismo, se recibe.
     Sea en física o poesía, el amor es privilegio, el amor es movimiento que si no se mueve  muere.

Irma Wefer

La ley de las galletas

Recuerdo que hace algunos meses Martín propuso en el club de los Escribidores el tema de "La Guayaba" (estarán pensando ¿Qué relación tiene eso con el movimiento? y es que en aquella oportunidad  escuché "Guayaba" e inmediatamente lo asocié con las famosas galletas Newtons, con el tema del "Movimiento" me sucedió similar, súbitamente pensé en las Leyes físicas del movimiento según Newton; no me extraña que me haya sucedido así siendo hija de una licenciada en física y profesora de la materia, y habiendo crecido escuchando sus enunciados.

La primera ley de Newton postula que un cuerpo no puede cambiar por sí solo su estado inicial, ya sea este reposo o movimiento rectilíneo uniforme, a menos que se le aplique una fuerza o una serie de fuerzas. Newton retoma así la ley de la inercia de Galileo (la tendencia de un objeto en movimiento a continuar moviéndose en una línea recta a menos que sufra la influencia de algo que le desvíe de su camino). Lo novedad histórica del postulado de Newton era el agregado de que él toma en consideración que los cuerpos en movimiento están sometidos constantemente a fuerzas de roce o fricción que los frena de forma progresiva y no exclusivamente al ejercicio de una fuerza adicional. En consecuencia, un cuerpo se desplaza en "movimiento rectilíneo uniforme" solo si no existe ninguna fuerza externa, o escrito de otro modo, un objeto en movimiento no se detiene si no se le aplica una fuerza, incluyendo el roce o la fricción. 

Observando un ejemplo cotidiano: imaginemos a una pareja de enamorados que se mueven de modo rectilíneo uniforme, en el lenguaje común a eso lo denominamos "relación estable"; antes de que Newton postulara su primera ley en 1687 todos pensaríamos que si este par de enamorados no se ven sometidos a una fuerza externa que anule o modifique su movimiento inerte y los haga detener  o modificar el curso que llevaba su relación, continuarían constantemente moviéndose de forma natural en lo que ya dijimos que conocemos como relación estable. Tendiendo así al error; por ignorar la fuerza del roce o fricción  a la que todos los cuerpos en movimiento están sometidos constantemente y que no por pequeñas y prácticamente despreciables pasan como un peligro inadvertido, éstas frenan de forma progresiva el movimiento uniforme de la pareja des-estabilizando la relación..

En las relaciones hay que cuidar esos pequeños detalles, para pulirnos y reducir el roce o fricción, y así matemática y físicamente el riesgo de terminar "enguayabado" o con un "guayabo". ¿Será así que se conectan las galletas con las leyes de la física?

 Elinor Ribas.

jueves, 2 de mayo de 2019

Tema de mayo 2019

Club de Escritura Creativa y Psicología Positiva
"Club de Escribidores de Caracas, CEC"

Reunión de mayo 2019
Tema: el movimiento
Host: Doña Irma y Doña Elinor
Fecha: Domingo 05 de mayo de 2019
Hora: 11 am
Lugar: San Antonio

Nota: El tema es en honor de Maigua y su amigo Pedro. Toda una historia en si misma que amerita que nos reunamos en el lugar de los acontecimientos, si Dios, y el país en caos, lo permite. También celebramos que nuestra querida psicóloga Jesucita hace un viaje largo para graduarse de abuela.

"HACIA LOS PRIMEROS 5 AÑOS DEL CLUB"



Imagen de : aminoapps.com 

lunes, 22 de abril de 2019

"La búsqueda" de Jesucita


Abril 2019

Autor: Jesucita Peters S.

“La  Búsqueda”


Pienso y reflexiono   que busco en estos momentos de mi vida,  alzo la vista en estas noches de sombras y descubro una luna plena, brillante  e imponente acompañada de un millar de estrellas que hacen que las sombras palidezcan ante tanta magnificencia, la ausencia de luz me ha llevado a contemplar lo que no se por cuánto tiempo he podido ignorar y que ha estado allí por siempre sin tomarle en cuenta, que dolor me da, pero como a todo lo que nos sucede debemos sacarle la parte positiva, es lo maravilloso de esa contemplación que me llena de infinita paz y sosiego ,  me recarga de energía para seguir transitando por estas pruebas tan ignominiosas a lo que estamos sometidos.

¿Qué busco? 

Busco ese néctar que buscan los pájaros en primavera para endulzar mi vida y contemplar el amanecer como otro día de disfrute de estar viva, de sentir, respirar y ver que cada día  está lleno de retos por vivir y descubrir, que a pesar de mis años aún me faltan cosas maravillosas por aprender.

¿Qué busco?

Busco ese amigo incondicional  que me tienda la mano sin   siquiera pedírsela,  porque nuestra empatía  es tan grande que nos comunicamos sin palabras explícitas, porque nuestros corazones palpitan al mismo ritmo ante las pruebas que conseguimos y nos complementamos para superarlas y siempre alegres, sonrientes porque sabemos que lo que vendrá será mucho mejor que el aquí y el ahora.

¿Que busco?

Busco llenar mi soledad de todo aquello que me sume, me nutra , me llene de infinita contemplación de las cosas más simples de la vida; pero no por simples menos importantes, que me hagan florecer  de felicidad como lo que siento al ver a las Guacamayas volar siempre en parejas  y disfrutar de la maravillosa naturaleza, al ver al niño lleno de inocencia habido de aprender de todo lo que le ofrece ese mundo que está por descubrir, cada día redescubro aspectos de la vida que las veo con otro prisma y me llena de regocijo la manera diferente de aproximarme  a ellas con otra mirada, otras emociones impregnadas de infinito amor hacia todo lo que me rodea. 



¿Qué busco?

Busco ese país amado, mi Venezuela, busco  ese venezolano diáfano, abierto, solidario, empático de sonrisa franca y abrazo cálido,  ¿dónde estás? te me perdiste, no te consigo, me duele el alma al no encontrarte, que será de mí en estos momentos en donde extrañarte me lacera todo el cuerpo, dejando mi piel con yagas infinitas e invisibles, pero que dolorosas.
Me ciego al buscarte y no encontrarte y en mis sueños más profundos te imagino  como te conocí, en donde ser venezolano era motivo de orgullo y satisfacción para todos los que llevamos este gentilicio, espero encontrarte más temprano que tarde para vanagloriarme de tus virtudes y maravillas que nos ofreces sin restricción y nos regalas día a día sin siquiera pedírtelo.
Siento que me quedo corta ante tanta extrañeza y añoranza  mi patria querida, pero sé que muy pronto podré celebrar el haberte encontrado  y resarcir todo el tiempo  perdido  en este devenir de vicisitudes  y estoy segura que con la fuerza que nos caracteriza te reconstruiremos  para el disfrute  de nuestros descendientes y que solo quede el recuerdo de este momento aciago  de trago grueso ante lo vivido.


¿Qué  busco?

Busco la felicidad, y me surge la pregunta y ¿qué es la felicidad?, no se la respuesta, pero entiendo que es ese compartir con nuestros afectos más cercanos, ese abrazo cálido y solidario que se nos brinda en los momentos que más  lo necesitamos, esa risa cómplice compartida en los momentos jocosos de nuestro camino, esa compañía que sin  hablar sabemos que está allí incondicional y segura.  Pasar por situaciones difíciles y tener la certeza de que habrá otro día con un sol cálido que nos calentara  la piel y una brisa  que  nos acariciara para alentarnos  a seguir andando el camino que nos falta.

La felicidad es la búsqueda de todos los seres humanos y ésta es tan particular para cada uno de nosotros que cada quien la concibe de manera distinta. Para mi parte de mi felicidad es compartir estas líneas con mis amigos escribidores.