sábado, 21 de julio de 2018

Metamorfosis profesional.

De mi temprana adolescencia recuerdo, cuando en el colegio el departamento de psicología, me aplicó un test vocacional, la experiencia fue muy excitante, una compañía especializada en dicho asunto brindó apoyo al departamento. Yo respondí con absoluta sinceridad y me emocionaba recibir los resultados.

Finalmente llegaron, y allí estaba escrita una descripción de mi personalidad; todo indicaba que mis inclinaciones eran hacia una vocación de servicio. Luego una lista de profesiones sugeridas.

1- Vocaciones religiosas: Sacerdote, monja, misionero
2- Bombero, rescatista, voluntario
3- Enfermera, médico, odontólogo
Etc.

¿Monja yo? ¡Bueeeeeno... no quería ser exactamente monja! Pero sí era muy espiritual y religiosa. Nacida en una familia profundamente católica practicante. Mi abuela recibía todas las semanas en Don Pedro a un grupo de oración carismático, no se faltaba a misa los domingos, ocasionalmente compartíamos almuerzos familiares con sacerdotes invitados, fui educada en un colegio religioso, etc. Yo quería y era muy querida por las hermanas concepcionistas; además de ser su alumna era su vecina (Don Pedro queda diagonal al colegio La Concepción de Montalbán). Pero ¿monja yo? a esas alturas yo ya era novia de Antonio (mi esposo), quien compartía junto conmigo la curiosidad por los resultados del test, no lo dudé y lo llamé, le dije ¡monja,me sugirieron ser religiosa!, a él no le hizo ningún sentido y rápido preguntó ¿y qué más?.

¡Estudié odontología! así que me gradué y a la semana exacta me casé con Antonio. Recién casada, recién graduada y con mi currículo, mi primer empleo fue en Salud y Familia una asociación civil sin fines de lucro vinculada al Opus Dei, donde llegué bajo la recomendación de una colega que conocí en mi pasantía en el BCV. Así fue como mi profesión me llevó a conocer esta prelatura personal de la Iglesia Católica.

A los años me convertí en mamá (una nueva vocación y profesión de ejercicio tiempo completo) inscribí a mis hijas en el Colegio Los Campitos (del Opus Dei) y fue allí donde realicé los diplomados 1 y 2 de psicología positiva, ese año saliendo de mi zona de confort retiré a mis hijas del colegio.

Comenzaron a estudiar en el Colegio Claret, donde mi mamá es profesora de física Se esperaría en este momento que regresara al ejercicio de la odontología. ¡Pues NO! se me presentó la oportunidad de estudiar teología y filosofía y actualmente lo estoy haciendo, simultáneamente me ofrecieron en el nuevo colegio de las niñas trabajar como profesora de religión de 1ro a 3er año de bachillerato y "ZAZ metamorfosis profesional", así fue como llegué a hacer lo que hago hoy; y más que a hacer yo diría a "ser" quien "soy" hoy.Nunca imaginé el bienestar personal que conseguiría allí... rodeada de adolescentes que se confiesan "ateos" pero rezan conmigo, que me acompañan a servir en comedores para pobres (indigentes, ancianos y niños), son mis alumnos aquellos que responden en los cuestionarios que la Santísima Trinidad son " Wonder Woman, Batman y Spiderman" pero que vacían los closets de sus casas y con un inmenso amor entregan generosamente y en perfecto estado ropa, toallas, cobijas, etc. a las personas de las que se han encariñado. Aquellos que se resisten a rezar el rosario pero que bien dan sopa en la boca a niños de la calle. Y que me dicen que el año que viene quieren seguir rezando conmigo al Dios que según ellos no existe...

El test no estaba muy equivocado, únicamente que el cómo de mi vocación ¡solo Dios lo tenía claro!

Elinor Ribas

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