viernes, 31 de julio de 2015

!Los muchos hombres de mi vida¡

Hoy me dispuse a cumplir el reto de escribir sobre los hombres de mi vida y urgando en mi computadora me encontré con el escrito que va a iniciar mi reflexión / disertación / valoración sobre la importancia de los hombres en mi vida y en la vida.
La importancia de los “Hombres justos” para el logro de la Igualdad
Tengo una semana conmovida por los dos activista que ganaron el premio Nobel de la Paz, la paquistaní Malala Yousafzai y el indú Kailash Satyarthi . Tambien este mismo mes me conmovió la activista y actriz Emma Watson, embajadora de  Buena Voluntad de ONU Mujeres, y su campaña He for she con la meta final de acabar con la desigualdad de género antes de 2030.

La palabra Igualdad de oportunidades que lleva consigo igualdad de derechos, igualdad de responsabilidades, igualdad de compromisos, igualdadad de vulnerabilidades…siempre ha resonado en mi cabeza y siempre me he definido como una Igualitarista ( aunqne el termino no existiera ni fuera comprendido). Cuando surgieron los movimientos feministas, o cuando alguien ante algún comentario mío sobre algo que no consideraba justo, porque no partía de la Igualdad, me señalaban como feminista, nunca me hizo sentirme identificada con el término.
Escuchando los discursos pronunciados por Emma Watson en septiembre ante la ONU en el 2014 presentando la campaña HeforShe y Malala Yousafzai, frente a los medios, con motivo de haber ganado el Premio Nobel de la paz, encuentro dos jóvenes y magistrales pioneras de este movimiento donde hombres y mujeres debemos tener Igualdad de oportunidades para el estudio, el mundo laboral, el mundo emocional, el desarrollo pleno y compartido de la crianza y un montón de etcéteras.
Quiero validar las palabras de Emma Watson en su discurso HeforShe donde enfatiza que sin la participación de los hombres esa Iguladad de oportunidades para ambos géneros no será posible. También viene a mi memoria la formación en terapia familiar, que recibí durante los años 2011 y 2012, gracias a la iniciativa de Fundana, con apoyo de la UNIMET, donde nuestro, ahora querido Dr. Andrés Nazario, nos recalcó, en reiteradas oportunidades, que sin la participación activa y, la comprensión de los hombres que llevara a una Igualdad entre los géneros, la familia, como institución, no coseguiría estabilidad y que las parejas y familias saludables podían ser todas muy diferentes pero con un profundo respeto entre sus miembros.

Escuchando el discurso de Malala y encontrando detalles en su libro, resalta la importancia de la figura de su padre como un hombre justo que profundamente cree en la Igualdad de oportunidades y luchó porque  ella, su hija Malala, y todas las niñas de Pakistan tuvieran derecho a la educación y a un proyecto de vida propio. Escuché tambien en el discurso de Emma Watson que su vida es un auténtico privilegio porque sus padres, al igual que los de Malala no la amaron menos porque fuera hija, ni su educación  la limitó por ser niña, ni sus mentores asumieron que llegaría menos lejos porque algún día podría dar a luz a otro ser humano. Ella, como Malala, reconoce que estos agentes fueron los embajadores de la equidad de género que la hicieron quien es el día de hoy. Ellas tuvieron, como elemento diferencial padres justos y nutritivos, que creyeron en ellas y pensaban, que se merecían forjarse su futuro según sus habilidades… y así está siendo. Pero quiero resaltar que lo que diferencia a Emma y a Malala es la presencia, no sólo de una madre justa que le promoviera un proyecto propio sino la presencia diferenciadora de un padre justo presente.

Aquí empieza mi historia… soy hija de un hombre especial, justo y maravilloso, que tiene lo que llamo un “Angel” que se ha ido heredando en mi familia . ( Mi abuela paterna, su mamá tenía ese “Angel”, mi hermana Martha heredó ese “Angel” y María Carolina, su hija y mi ahijada, también lo heredó). En que consiste ese “Angel” al cual me refiero. Yo lo defino como un “carácter especial” que les permite cultivarse, disfrutar enormemente la vida, estar siempre interesados y curiosos por los demás y con disposición a apoyarlos si lo requieren, todo esto con amonía y excelente estado de ánimo. Son la asertividad y la humildad personificada con mucho que dar. Son, sin ser perfectos, ni nada cercano a ello, personas luminosas, que irradian bienestar y es maravilloso ser parte de sus vidas. Mi papá, sin lugar a dudas es el primer hombre de mi vida. Tanto así que recuerdo, estando en tercer grado, que la maestra pidió que hicieramos una redacción de la persona que mas admirabamos, como una tarea escolar para practicar “esa destreza de redactar” y yo hice mi redacción sobre mi papá, ya desde ese entonces estaba clara que era una de las personas más importantes de mi vida.

Paso al segundo hombre de mi vida. Se podrán imaginar que con un papá como el que les describí, el tema en la adolescencia de que me “gustara algún hombre” me puso la vara muy alta y además. Yo , y mi entorno cercano tenía muy claro lo de las altas expectativas, porque desde entonces, como ahora, me gustaba argumentar lo que pensaba y esperaba del mundo, ¡ incluso sin saber todo lo que se hoy de Psicología Positiva ¡

El segundo hombre de mi vida, el cual conocí a los 15 años y nos hicimos novios a los 16, es mi actual esposo, que, como se podrán imaginar cuando lo conocí, dije, este es el mío, tipos así, no andan por ahí con frecuencia , y gracias a Dios el también se fijó en mí. Juan es un tipo muy especial, tan especial como mi papá, pero diferente. Lo que me hizo aprender que hay más de una manera de tener una cualidad, o ser “especiales” y no necesariamente ser iguales. Creo que lo que mejor puede definir a ese segundo hombre especial de mi vida es la noción de “justicia y sensibilidad social, y una alegría genuina/buen humor y el llevar la vida lo mejor posible con un toque maravilloso de sencillez”, que al igual que el “angel de mi papá” puede estar presente tanto en hombres como en mujeres. Creo que esta característica de Juan, al igual que mi papá, él la heredó de su mamá y como hombre la supo desarrollar.

Despues de esta experiencia cargada de positividad hacia lo masculino, una heredada, mi papá y la otra elegida mi esposo, creo firmemente en la posibilidad de que todos los hombres pueden convertirse en su mejor versión y ser diversamente maravillosos. Estoy muy clara además que no todos lo logran e incluso algunos por genética o circuntancias/cultura, o una mezcla de ambas  ni sisqueira lo intentan y son su peor versión , dejando muy mal al gremio y creando adversión en el sexo opuesto. Pero como estamos unidos por la Psicología Positiva me toca creer y profesar la posibilidad de crear un mundo lo mejor posible, en este caso la mejor versión de todos los hombres que exiten y que lean este escrito.

Para finalizar señalo que estas dos experiencias tempranas en mi vida, una de niña y otra de adolescente con dos hombres maravillosos, me han brindado la oportunidad de descubrir en cada hombre su lado luminoso ( insisto, teniendo muy presente sus defectos o fortalezas poco desarrolladas) y disfrutarlos al máximo como hijos ( me tocaron 4 hijos varones), amigos ( muchos muy especiales), familiares (cuñados, tíos, primos, sobrinos, abuelos, suegro), hijos académicos (estudiantes de psicología adoptados por mi como tutora o amiga) conectándome con ellos desde sus inquietudes y vulnerabilidades , asi como de sus sueños y energía, ampliando así mi conocimiento de lo masculino. Otra fuente maravillosa que llegó a mis manos, y seguro que no fue por casualidad, es un libro sobre lo masculino , editado en el 2000 y leído por mi en esa misma fecha llamado: Educando a Caín: ¿cómo proteger la vida emocional del varón? escrito por dos psicólogos infantiles hombres residenciados en Boston y especialistas en el desarrollo de varones y sus familias. La lectura de ese libro fue una confirmación y profundización de muchas cosas que ya yo había ido elaborando sobre las vulnerabilidades ( y tambien las maravillas) de lo masculino y de las dificultades de los hombres, sobre todo en el mundo moderno dominado por una escuela llena de mujeres y de una familia donde la madre es la encargadade “recordar las normas y valores y juzgar lo que está bien y está mal”, en vez de tener un equilibrio en la escuela y la familia de las normas y la convivencia, lo bueno y lo malo en una negocaiación entre lo feminino y lo masculino. Gracias a Dios esta experiencia de negociación entre géneros está está comenzando a suceder actualmente en el mundo laboral ( y también en parejas que inician su vida familiar), maravillosamente mixto, donde en muchos espacios profesionales hombres y mujeres disfrutamos de sinceros y horizontales espacios de construcción e intercambio donde nos sentimos respetados y reconocidos por lo que somos y podemos aportar sin importar nuestro género.

¡Doy gracias a la vida por haber nacido en la familia que nací, con un ejemplo de paternidad maravillosa, tener la familia nuclear y extendida que tengo con un ejemplo de masculidad original y tambien maravilloso y tener unos entornos laborales y de amistad donde hombres y mujeres son valorados por sus potencialidades y no por un esteriotipo tradicional!


PD: Gracias a familiares y amigos hombres cocineros excelsos, a mujeres emprendedoras, femeninas y trabajadoras dignas de admiración y también ambos puntos a la viceversa!

Lele

jueves, 30 de julio de 2015

John Wayne era un pendejo que muchos quieren imitar

En el transitar adolescente, al igual que las niñas quería parecerse a Marilyn Monroe o Britney Spears (más hacia esta década), John Wayne era sin lugar a dudas una referencia.

A ver. Las ganaba todas. La protagonista femenina, aunque maltratada o por lo menos no valorada por el personaje, se desvivía por el tipo. Le respetaban sus pares y sus enemigos le temían.

Aunque le odiaban (sus enemigos), a muerte como era de esperar, sabían que con aparente desdén hacia el valor de la vida, serían ultimados nada más y nada menos por John (el personaje en realidad).  Imagino que no era lo mismo ser extra y morir de manos de un actor de segundo nivel que por la acción del “papá de los helados

Los Indios eran los malos y los “cowboys” los bondadosos, habilidosos, razonables y dueños de la verdad. Los indios no contaban ni siquiera con un actor que no fuese un musiú pintado de indígena. 

Los valores eran maleables,  adaptables a la capacidad dialéctica del escritor.

No es menester de este escrito hacer una crítica del “western espagueti” ni de los valores norteamericanos. La crítica parte de los falsos modelos que compramos, en cada época, en cada adolescencia.

Cesar Yacsirk pero Manrique (no Roa) fue un hombre en mi vida cuyos valores siempre quise imitar y sus errores evitar (algunos para hacer honor a la verdad, me persiguen).

La vida lo colocó como papá, cosa que agradezco.

Desde esta colina del tiempo,  tengo más edad ahora  que la edad que dejo en esta tierra.  Según entiendo, su adolescencia transcurrió en una ciudad colombiana hasta que, producto de revueltas y disparos fue empujado a la apacible Venezuela.

En aquella época donde la palabra bastaba, el grupo de inmigrantes se registro como venezolano. No sé si esto estuvo bien o mal. El hecho es que sucedió.

Aunque esta etapa de su vida posterior a su entrada a Venezuela no ofreció nunca mucha claridad, si supe que hubo un recorrido entre auxiliar contable, radiotécnico y hasta extra de Venevisión.  ¿Recuerdas Casos y Cosas de Casas?, bueno era el vecino.

A los 30 años, sin haber culminado el bachillerato, les comunica al grupo familiar… ¡Voy a estudiar medicina ¡!!

Yo no habitaba este plano, pero estoy seguro que, desde donde estaba,  escuché las carcajadas a mandíbula batiente de su entorno. ¿Cómo un anciano de 30 años iba a estudiar medicina?

Para no hacer largo el relato, con ayuda de mi mamá y un tren de vida poco saludable, culminó estudios de pregrado  y  postgrado en Ginecología y Obstetricia. El estilo de vida que adoptó fue en definitiva el que conspiro a una muerte precoz a los 45. Digamos que se disfruto el lauro 6 u 8 años.

Nunca fue ni será de mi interés evaluar o criticar al héroe de esta historia. Imagino que desde el punto de vista de sus adversarios, serán muchas las cosas de las cuales conversar. Desde la visión de quienes les falló, o desde la óptica de las personas a quienes ofendió, puede haber mucha tela que cortar.

No sé si era malo o bueno, indio o vaquero. Solo sé que recibí un legado de carne y hueso. Un legado que me muestra el valor de la perseverancia como norte y la advertencia de cuidar el vehículo que me lleva hacia los logros.

Me mostró el valor de defender sus convicciones, de perseguir sus sueños.

Me permitió conocer, a través de una alumna traída al mundo por él, la importancia de la vida de las personas a quienes tenemos la ocasión de impactar. Me permitió entender desde la emoción y no de la razón, lo que significa vivir la vocación.

Al carajo John...Gracias Papá

César Yacsirk

30 de julio de 2015

miércoles, 29 de julio de 2015

Los hombres de mi vida infante

Los Hombres de mi Vida, ( De -1 a +3 años)

Carl, como lo llamarían en su vejez, tendría como 42 años cuando una noche del mes de enero, haya decidido tomarse unas cervezas con sus amigos. El tenía la pasión del venezolano  de reunirse con sus amigos y la pasión intensa de los germanos, aquella que se desata con la ingesta del alcohol, y hace que se abracen, canten, griten y sigan bebiendo.

El también tenía una pasión por este país; de hecho, a veces, se sentía más venezolano que sus hijos mismos, que habían nacido en esta tierra. Para entonces, ya tenía cuatro hijos, dos hembras y dos varones. Ya habían tenido una pérdida unos meses atrás; quizá ya el cuerpo de su esposa, estaría cansado. Las hermanas eran once años mayor  y los hermanos como siete y seis. Ya todos estaban en la etapa de la infancia tardía y de la pre adolescencia, cuando la madre empezó a enseñar su pancita del quinto hijo. Ella se lo dijo cuando llegó de la fiesta. Estaba el país en dictadura, así que llegar tarde no era un tema de seguridad, mas bien de poder recibir la noticia que le dieron.

Unos meses antes de la llegada, la madre tuvo dos pérdidas muy importantes; primero, su padre  falleció lejos sin poder despedirse, y luego, su mejor amiga, su confidente. Tanta tristeza hizo que el bebé se sintiera mal y quisiera salir antes de tiempo, tanto tiempo antes, que no hubiera sido posible la vida con la tecnología de entonces. El reposo en tan profunda tristeza hizo que se pudiera llegar al final. Era octubre. El médico dijo, “nacerá por fórceps”, y así fue, donde en la imposibilidad de ver la luz de forma natural, el bebé  haya sido extraído con pinzas especiales, sujetando la cabeza. –“Será muy inteligente”, dijo el obstetra al traerlo al mundo, -“es de cabeza grande”. El médico ya estaba un tanto senil, pero había traído a casi todos los niños que nacieron en Caracas, y de alguna manera, llegó a confiar tiempo después,  en su criterio y observación.

En la familia hubo una tradición: el gran abuelo casó sus cinco hijos casi a la vez, pero todos tuvieron hembras. 10 morocotas de oro eran el premio para el hijo o hija que tuviera el primer varón. María, la esposa de Carl fue la ganadora, pero desde entonces y como un estigma, nadie de la familia volvió a ver una niña. En esa familia todas las mujeres son las mayores, lo que haya hecho que casadas tan jóvenes, las mujeres hayan sido bisabuelas o tatarabuelas. Siempre hubo la esperanza en la gran familia de que naciera una niña otra vez. Y así fue. María varios años después, en un accidente de tráfico, perdió a la niña que iría a romper la tradición.

Aprendió a gritar mucho, producto de tantos hermanos juntos queriéndolo tocar. A caminar también llegó temprano. Quizá recuerde muy vagamente su nexo con el chupete o chupón. No lo quería soltar y María al quitárselo, le decía que se lo había llevado el “zamuro de la estatua de la India” de El Paraíso, que antes estaba en un sitio y ahora está en otro, frente a la entrada de la Vega. La India estaba de pié con las manos alzadas, parada sobre un árbol, con una corona de hojas en una mano, y estaba desnuda. El tronco del árbol, que es de un chaguaramo creo, estaba flanqueado por zamuros, águilas y Halcones. (Creo que no eran zamuros sino  Cóndores. Zamuro fue más fácil de aprender para el niño). Igual, ante la posibilidad de "poner bravo" al zamuro, el niño optó por quedarse callado y chuparse el dedo, en vez.

Esos primeros tres años fueron de absoluta libertad. Creo que el zamuro, más que quitar el chupón, terminó por quitarle la ropa, pues siempre estaba caminando descalzo y desnudo con una bacinilla a cuestas. ¿Qué raro, no? Desnudo pero con bacinilla para cuando quisiera hacer pupú. Los recuerdos de ese niño libre, en brazos de su padre, siempre fueron o estuvieron en el mar. Primero, Puerto Cabello, luego Arrecifes y luego Caraballeda. El mar, en sí mismo, también fue un hombre en su vida. El padre solía meter al niño desnudo en el mar, y ahí practicaba sus llantos con sus pulmones, ya entrenados con sus hermanos. Quizá le daba miedo el agua fría. La figura paterna del niño fue, su padre, su médico, sus hermanos y el mar.


A los 3 años, ese niño ya tenía conciencia de sí mismo. Una noche, tras un ruido ensordecedor, llegó a subirse a la ventana de la sala del segundo piso, y vio como decenas de caballos de plata y metal, crujían sobre el asfalto tibio, en la obscuridad de la noche. No se podía dormir, tampoco le dijeron que se apartara de la ventana. El padre cargó a su hijo, y juntos vieron la caravana, y se alegraron porque se había marchado el dictador. El zamuro se llevó más que el chupón.

Alberto

martes, 28 de julio de 2015

Los hombres de mi vida



HOMBRES LUMINOSOS

Hombres brillantes y vibrantes,
asomando su sabiduría y dejando estelas
en mi galaxia azul.

Amores fascinantes, cálidos amigos.
Cómo no tenerlos en mi diccionario de  trascendencia,
cómo no sentir que me han nutrido con su sabia generosa.

Hijos postizos, hombres que el destino me arrima.
Socios de trabajo y  de experiencias de vida,
todos ellos haciendo brillar su afecto en mi.

Hombres especiales,  gigantes en humanidad,
aquellos que inevitablemente me subliman
y me enriquecen con el furor de su candidez.

Hombres, unos eternos, otros turistas permanentes.
Unos, inclinándome estrellas, otros sembrando heridas
para que mis flores brillen de  esplendor.
Y que vivan los hombres  trascendentes, con quienes mi historia continúa…


GUDELIA CAVERO






UN ADOLESCENTE EN MI VIDA


A quien le digo, a quien le cuento
que para un hombre de mi vida,
casi no soy, casi no existo.

Invisible ante sus ojos,
transparente y etérea acompaño
su vida  gris, su rastro perdido.

Mis nubes blancas lo envuelven
en sueños de esquinas trozadas,
mi  poesía triste lo vuelve metáfora.

A quien le digo, a quien le cuento
que la sombra de este gran amor,
está convertido en ausencia plena azotada en olvido.

Mis  palabras se marchitan,
la indiferencia marca la rutina de vida,
sus manos frías y distantes anuncian la despedida.


GUDELIA CAVERO





UN HOMBRE APOSTADO A LA ORILLA DE MIS RECUERDOS

Veo tus fotografías,
esas, en las que nuestras vidas juntas
olian a café mañanero, a arepitas recién hechas.

No sé si fuiste el hombre que más amé,
Lo que sí, sé, es que tus semillas germinaron en mi vientre,
dándome los frutos que más amo.

Contigo transité los caminos de la tierra generosa,
contigo, la escarcha se hizo fuego,
pero también contigo la miel se hizo hiel.

Mucha ceniza quedó regada al costado de nuestras vidas,
muchas flores sin primavera.
Mucha soledad en compañía.

Contigo amanecí navegando en vela.
Contigo mis surcos se hicieron pradera.
Contigo la arena me empapó, de crudo desierto.

Cuando nuestro silencio se convirtió en enojo,
cuando nuestra oscuridad doblegó a la luz.
Se fue  el brillo de nuestros sueños, el ámbar del amor.

No pudimos rescatar el celaje rosa que bordeaba la tormenta,
aquella que pincelaba de estrellas nuestro amor,
aquella que nos servía la vida en una copa  azul.

Vino la ruptura y nos inundaron sonetos grises  de tormenta,
sin que pudiéramos arrimarnos a  la hierba fresca,
sin que pudiéramos ocultar nuestra sombra marchita.

Te fuiste de casa un día, poco después te fuiste de la vida,
y  nuestros hijos se quedaron pintando tu nombre en la luna aguamarina,
 en el sol poniente, con sus lágrimas de hojalata...

Veloces los años nos inundaron y aquí estoy recordándote,
haciéndole un tributo a tu vida,
amando tu herencia, en la plenitud de Iker y Ainara,
pero  también en la plenitud del perdón  a tu memoria…
Entendí que solo somos un instante en la inmensidad del tiempo,
solo una gota fría que apenas  toca el ocaso…


GUDELIA CAVERO



jueves, 23 de julio de 2015

Mi querido Papi


Cuando pienso en “los hombres de mi vida”, lo primero que siento y evoco es al primer hombre que conocí, quien me dio la vida, mi padre… papi, como lo llamaba.

Un hombre de mesura en su rostro que inspiraba respeto, trabajador, muy conservador y además con una gran dedicación familiar.

Un hombre con quien tuve muchas diferencias en mi juventud rebelde; con quien discutía y ponía siempre mi opinión delante de la suya, pero siempre él me recordaba: “yo soy tu papá y la experiencia la llevo conmigo”.

Un hombre con una extraña combinación de amor, celos, justicia, ternura y razón, lo cual me confundía haciéndome retar más aún su autoridad de padre.

Me enseñó el respeto a los demás, el amor por la lectura, la dedicación por los estudios y el trabajo y hasta el disfrute por un buen partido de football.

Papi fue siempre un ejemplo de buen padre, buen esposo, buen hijo. Leal con sus amigos y familiares que lo llevó a buenas y no tan buenas experiencias, haciéndolo más humano y más unido con su familia.

Papi: Siempre te recordaré y te tendré presente porque con tu vida y modelaje aprendí a ser más fuerte, a ser la mujer que hoy soy, luchadora, intensa, responsable y a saber escoger al otro hombre de mi vida, mi amado esposo.

Gracias PAPI por todo lo que me distes, por enriquecer todo lo que hoy soy y en cualquier lugar que estés en compañía de Dios y la Virgen del Carmen, siempre te amaré…

Janet Jiménez

Julio 2015

lunes, 13 de julio de 2015

El Hombre Perfecto

Por Martín A. Fernández Ch., 13/07/2015.

Quisiera dirigirme al hombre perfecto, mejor dicho, referirme a él y no ir hacia él. A este individuo se le define como aquel masculino que cumple plenamente con los estándares exigidos por una mujer y que no se le admite cometer un error.

Si lo tuviera de frente, le preguntaría cómo hace para complacerlas si todas son distintas y, por consiguiente, buscan un ideal particular de cada una. Me gustaría saber cómo calza para ser bueno en todo los roles, es decir, de modelo, novio, esposo, amante, mecánico, electricista, mayordomo, mensajero, y además, la cereza sobre el helado, ser conversador.  Este hombre solo existe en el “pensamiento mágico” de las mujeres (buscar en www.youtube.com Pensamiento Mágico en la Mujer,  definición acertada de la Psicóloga Pilar Sordo), y si fuera real sería una persona desdichada y con poca o nada de libertad.

Pensándolo bien, no te envidio en nada. Si estuviera en tu lugar, viviría fundiéndome el cerebro de tanto pensar sobre las estrategias para complacer plenamente a una mujer, no por mi alta o baja capacidad neurológica, sino por lo complejo de la tarea. Y prefiero tener que gastar mis neuronas jugando ajedrez con mi hijo, que aún tengo probabilidad de ganarle, no así a mi hija que ya no le gano una, quizás por ser mujer o porque juega bien, o por las dos razones.

No quiero ser como tú, eso sería imposible y nada saludable. Prefiero vivir con mis propias mañas, que son parte de mi identidad, y no doblegarme a las mañas ajenas. Soy un hombre imperfecto y quiero seguir siéndolo. Solo deseo amar y que me amen desde mis defectos, no busco ganar un torneo, solo me conformo que me reconozcan por lo ser humano que soy. En muchas  oportunidades, a mis hijos les digo que no soy el papá perfecto, que cometo errores, que soy un ser humano, que hago lo mejor que puedo, y desde esa perspectiva me aman y me admiran.

La mujer de mi corazón me ama por lo que soy, los dos nos dejamos influir, reconocemos que somos capaces de cambiar sin perder identidad, y cuando a ella la abruma ese “pensamiento mágico”, le recuerdo que somos seres imperfectos y que lo bello de la vida está en eso, y pienso que es la única manera de valorar la vida y ser feliz.

sábado, 11 de julio de 2015

MARGARITAS

Por Martín Fernández 11/07/2015

Margaritas fueron las flores que acompañaron tus cenizas cuando las echamos al mar, cerca de las costas de Macuto, siguiendo tus deseos de querer pertenecer eternamente a ese bello paisaje, y así navegar con las corrientes por rumbos inimaginables.

Al tener con ternura tus restos en mis manos, sentía devolverte las caricias de amor que insistentemente me dabas, y trataba de decirte que no te preocupes por mí, que puedo cruzar la calle sin necesidad de que me lleves de la mano.

Siempre en mi memoria se encienden los recuerdos de aquellos pasajes de alegrías y de lecciones bien aprendidas. Tus labios en mi frente y la ternura de tus manos sobre mi cabeza se sienten aún en mi corazón, haciéndolo grande y generoso, con capacidad infinita de amar.

Madre te extraño, pero no con tristeza, sino con esa nostalgia de consentimientos y sentimientos de orgullo por tus retoños. Está claro que tengo que agradecerte por tu guiatura para convertirme en hombre, y a su vez, por enseñarme a ser buen padre.


Margaritas fueron las flores que te acompañaron, alusivas a tu nombre y belleza, pero somos muchos los que nos quedamos recordándote, porque dejaste grandes huellas en nuestros corazones.

domingo, 31 de mayo de 2015

Soy Mujer

Nací mujer. Cuestión de azar, pues prácticamente con la misma probabilidad, hubiera podido ser hombre.
Desde siempre una pregunta ha acompañado mi existencia, con sentido que alterna entre lo sutil y lo explícito, lo trivial y lo profundo, lo práctico y lo filosófico, lo mundano y lo espiritual: ¿Por qué es tan importante ser mujer?
¿Por qué es tan importante ser mujer, si para todos es solo una de dos opciones, predefinida, hombre, o mujer ¿Cuál es la alharaca, entonces, sobre la importancia de ser mujer? Se es mujer y ya.
Eso sí, yo había tenido la suerte de ser mujer, lo intuía.
Me sentía a mis anchas, identificada con ese pequeño cuerpo femenino.
Hay que saber ser mujer, es un privilegio ser mujer.
No tenía exactamente todos los intereses y gustos de las niñas. Muchos de sus juegos me aburrían.
Aún así, tenía la suerte de ser mujer. Yo creía.
Podía aventurarme al mundo de los hombres y no era tan mal visto como si hubiera sido en sentido contrario. Y me divertía.
Di por sentada mi condición de mujer. Miré a hombres como ejemplos, como maestros. Miraba hacia afuera, no hacia adentro, no hacia mi género. Al fin y al cabo, mujer ya era por condición natural, no había nada que aprender sobre las mujeres. Eso ya lo sabía. No sabía.
Eso sí, yo había tenido la suerte de ser mujer. Lo sentía.
No me identificaba con buena parte el estereotipo de ser mujer. Aún así, llevaba la impronta, profunda, velada.
Pero tenía la suerte de ser mujer. Me sentía orgullosa de ser mujer. Sentía la fuerza de ser mujer.
Poco a poco aparecieron, bajo la multitud de expresiones de forma del estereotipo, ráfagas de la grandeza de ser mujer. ¡Cómo engañan las apariencias en esto de ser mujer!
Los ejemplos y maestros se desdibujaron, y poco a poco mi percepción evolucionó y he podido apreciar en mis congéneres, con admiración, las invaluables vetas en el ser de quien sabe ser mujer.
La importancia de ser mujer no se diluye por comunes que seamos (al fin y al cabo somos solo una de dos opciones), ni por mucho que nos repitamos. Cada mujer es una maravilla de significado en si misma y en las personas que toca en su vida.
Tengo la suerte de ser mujer, Lo sé.

jueves, 28 de mayo de 2015

Extracto del Diario de un Intelectual


Martes en la noche

La verdad, no sé cómo resolver este dilema. A veces la veo como
una dulce y tierna doncella y otras como una temible "Viuda Negra". Vienen a mi mente rasgos de su cara, retazos de frases inconclusas, actitudes y gestos totalmente contradictorios entre sí. Es como si la imagen de Lorna hubiese estallado en mil pedazos y ahora, ante la imperiosa necesidad de reconstruirla, me encontrara con varias maneras posibles de reunir el rompecabezas. Una y otra vez pruebo diferentes posibilidades; pero después de este agonizante ejercicio llego a la siguiente conclusión: ¿quién es Lorna verdaderamente?

Si me enfoco en los sentimientos, lo que me encuentro es este dolor en el pecho, esta debilidad, este desconsuelo, esta incapacidad de vivir con normalidad, esta sensación de estar incompleto. Así que debo comportarme de manera racional. No puedo entregarme a estos sentimientos que quien sabe dónde pudieran conducirme. Debo confiar en la razón y, a través de ella, poder salir airoso de esto.

Pero esto me resulta tan difícil de analizar, tan frágil, como si fuera un espejismo o tierras movedizas. Es igual a lo que sucede con la música que suena ahora mismo en el equipo de sonido, donde canta alguien de otra generación que ya murió. Pero al escucharlo lo percibo muy vivo, como cortado en el tiempo y traspasado a este momento. Al fondo un grupo de personas se dejan descubrir por su rumor, por el sonar de las copas, por sus risas y sus murmullos. ¿Cuán real es la música, el cantante y su audiencia? Ya ellos no existen en realidad, pero de alguna manera ¡están allí!

El cantante ya no existe, ni la gran mayoría de la audiencia de ese momento. Y por esto es que pienso: ¿Cuán real es Lorna?

Tal vez la realidad no pueda medirse en términos de categorías Aristotélicas. Tal vez la ontología de las situaciones requiera de una aproximación más Galileana, de tipo probabilístico; con grises y gradientes. Visto de ese modo, la pregunta no es si algo existe, sino en qué grado existe.

Analicemos entonces el “problema Lorna”, teniendo en cuenta que ella no es “una” unidad sino una dispersión probabilística. Es decir, no se trata de “Lorna”, sino de -El Conjunto Lorna-. “Sea el Conjunto Lorna, aquel conformado por toda X tal que X es igual a Lorna sub 1, Lorna sub 2, Lorna sub 3 ... Lorna sub i ... Lorna sub n”. Todos estos “eventos” (Lorna sub i), giran alrededor de lo que yo generalmente llamo "Lorna", lo cual es quizás la “Media” de este conjunto.

El problema entonces, visto de esta manera, es que ha aumentado su "varianza" para decirlo en términos estadísticos o su entropía para usar una metáfora química.

Y esto ha sucedido, porque en la medida que la frecuento más, la confronto en su "dispersión" e inconsistencia. Y al precisarla y confrontarla, he tenido un efecto entrópico sobre ella. Esto podría cambiar su “media”. Es posible que la ecuación de regresión cambie y por tanto, el lugar geométrico que explique los puntos, ya no sea más lo que he conocido hasta ahora como “Lorna”.

Esto me hace recordar esas imágenes del Telescopio Hubble en las que presentan cuerpos celestes que se atraen o repelen y como resultante ocasionan un desenlace: permanecen girando en forma estable, colapsan el uno sobre el otro o terminan por desligarse.

¡Eso es! ¡Eureka! Eso es lo que tengo que buscar: formar un sistema en equilibrio en el que giremos uno alrededor del otro. Pero debo atraerla hacia mi órbita de manera que los pesos relativos de sus personajes-eventos, sean tales que se produzca la Lorna promedio que yo quiero y no esa distribución Bi-modal donde pasa de Dulce y Tierna Doncella a Viuda Negra. Debo influir sobre ella, para que gane la Lorna “mía” y no haya otra posibilidad.

Ahora me siento un poco mejor. A través de la razón he logrado drenar esos sentimientos que me estaban haciendo perder la cabeza.


Sábado
Todos los avances logrados en mi análisis del caso Lorna se vinieron abajo cuando rechazó verme.  Sufro al entrar en cuenta que Lorna piensa que yo creo que ella considera que yo la hago sufrir al pensar mucho en ella. Es como si pensara que ella podría sentirse culpable por mi sufrimiento.

Nada de este análisis es tan real como lo que siento por ella. Es una conexión que me recuerda la idea del entanglement propuesta en la Física Cuántica. Lo que nos une es tan fuerte, tan intenso, que seguro que los cambios de humor que experimento, los está sintiendo ella donde esté; como el cambio de spin que experimentan las partículas sometidas a fisión nuclear cuando alguna de ellas se le altera el propio.

Pero debo intentar la razón como medio para superar estos sentimientos. Tal vez la lógica pueda ayudarme mejor que lo que logré con la matemática antes.

Si ella me ama, me siento bien y pienso que soy bueno, por tanto: ella me ama porque soy bueno. Pero si ella no me ama, me siento mal y pienso que soy malo por sentirme mal. En ese caso: ella no me ama porque soy malo. Pero en realidad, yo no soy bueno y malo a la vez. Soy uno o lo otro. En cambio ella, es buena y mala a la vez.

Como la amo, soy vulnerable a ella y sus cambios acarrean cambios en mí, de modo que mi varianza también está aumentando. Pero si mi varianza aumenta, pierdo la capacidad de influir sobre ella y fijar su media.

He caído en la trampa y debo salir de ella! La clave está en mi temor a no-ella, es decir, a perderla, a que me rechace. Debo invertir la lógica que ha estado siguiendo mi mente en forma automática. Yo soy el bueno, sin lugar a dudas y si ella me ama, me ama porque ella es buena y merece mi amor.

Pero si no me ama, es porque es mala, en cuyo caso no merece que la ame. Si ella quiere ser mala, que lo sea, pero que se olvide de mí: no me va a halar hacia ella. Quien debe halarla soy yo: capturarla en mi órbita.

Yo haré lo posible para salvarla, pero ella decidirá su destino. Si decide no seguirme se convertirá en no-ella y, por tanto, ya no me interesará, ni será digna de mi amor.

¡Asunto resuelto! De todas maneras la semana que viene tengo cita con el analista. (Ojo: imprimir estas ideas para llevarlas a la cita).

Jueves en la noche
Fui al analista (mejor dicho: la analista) y le conté el asunto Lorna. Me insistió le contara mis sueños recientes. Así que le conté uno que tuve con gallinas.

Me encontraba en una pequeña edificación cuyas paredes eran de apenas medio metro de alto y a partir de ellas se erigían unas vigas de un metro y medio adicional que sostenían un techo. Había varias áreas diferentes comunicadas entre sí a través de corredores. Era un gallinero y todas las áreas estaban repletas de gallinas. Todo estaba lleno de plumas y caca de gallinas, con el olor muy característico que tienen los gallineros. Yo caminaba por los bordes superiores de las paredes teniendo cuidado de no caer. Mientras hacía equilibrio las gallinas me miraban desde el piso muy agitadas y conmocionadas, todas cacaraqueando frenéticamente, como anticipando que me cayera. Algunas daban saltos como tratando de alcanzarme. Todas me miraban con ojos de furia. Yo caminaba por los bordes laberínticos de las paredes tratando de buscar una salida. En mi afán y mi nerviosismo a veces resbalaba un tanto y las gallinas cacareaban más fuerte y con más odio, saltando y haciendo gestos para picotearme. En una de esas me caí sobre un montículo de caca y todas las gallinas corrieron hacia allí para saltarme como locas encima y picotearme hasta hacerme sangrar.

Desperté bañado en sudor, jadeante y lleno de pánico. Luego volví a dormir y tuve un segundo sueño que recuerdo con menos detalles. Sólo recuerdo que había delante de mí una gran gallina, robusta y muy grande y colorida, entre los colores resaltaba el color oro. Estaba tranquila e inspiraba paz. Me llamo la atención que una gallina pudiera ser tan sabia, poderosa y respetable.

La analista me preguntó por el significado que tenían las gallinas para mí, pero solo recordé que la última vez que hablé sobre gallinas. En una conversación semanas atrás había dicho que me parecían muy poco interesantes o inteligentes, pues lo único que sabían hacer era picotear su comida, corretear y poner huevos.

La analista sugirió que el sueño representaba mi relación con mi ánima, que es la mujer internalizada que tiene el hombre.  Y que muy seguramente yo proyectaría esto en las mujeres de mi vida. Según ella, yo tendría reprimida mi ánima, en la forma de mi intuición y sentimientos, pues doy mucho énfasis a la lógica y el razonamiento. Considero despreciable en cierto modo las facetas más afectivas. Tengo una especie de fobia a los sentimientos. Tal vez es algo que provenga de la relación con mi madre que he reprimido. Estos aspectos los proyecto en Lorna, la cual a veces veo como desconocida y cruel.

Tal vez el problema de la varianza sea mío, más que de Lorna. Mis oscilaciones de afecto hacia Lorna tienen que ver con el grado de conciencia que comienzo a tener de aspectos de mí mismo reprimidos, al contactar con lo inesperado, lo novedoso, lo incierto y amenazante que representa Lorna para mí. Entonces al despertar esta parte dentro de mí, que no conozco y tengo reprimida, me descontrolo un poco y me pongo agresivo.

La analista me recomendó hacer algún tipo de trabajo corporal y con las emociones. Que no todo lo puedo resolver con razonamientos y que debo moderar mi tendencia a pensar en exceso.


Víctor Calzadilla

Con ojos de madre

Así me miraba mi mamá, yo lo sé. No creo que siga viéndome con esos ojos. Ahora yo la veo a ella con ojos de madre y ella seguramente me ve con ojos de abuela. Mi mamá es otra persona desde que yo soy mamá. O tal vez soy yo la que soy otra.

¿Le habrá pasado lo mismo a mi mamá con mi abuela? ¿y a mi abuela con mi mamá? No todas las mujeres de mi vida han estado asociadas a la maternidad, de hecho aunque siempre quise ser mamá nunca había reflexionado sobre el tema. Antes de que la maternidad fuera un área tan importante en mi vida, las mujeres que me rodeaban (en la realidad y en la imaginación) tenían otro significado. Muchas eran madres, pero todas tenían como factor común: su entereza, su capacidad de salirle al paso a las situaciones, su fortaleza ante la adversidad, sus trabajo diario para superarse.  

Nunca imaginé que cuando te pones los ojos de madre también ves los miedos con más claridad. Tampoco llegaba a sospechar que la maternidad te hacía más fuerte y a la vez más vulnerable. Nunca, como ahora, había visto con tanta claridad que el trabajo de mis abuelas fue, es y será, el más noble, más exigente, de mayor entrega y dedicación: hay que verle la cara a criar 14 hijos una y 8 hijos la otra.

Puedo afirmar que las mujeres de mi vida son unas emprendedoras. Sus emprendimientos son de admirar. Han tomado su vida como quien toma al toro por los cachos, han gestionado sus proyectos familiares buscando siempre la felicidad de todos, han administrado hogares con tal eficiencia que superan cualquier crisis, han gerenciado su desarrollo profesional y se convirtieron en coach de sus vidas y de las de quienes las rodeaban.


Llevo un poco de las mujeres de mi vida en la mujer que soy.  

Nayari Rossi Romero