domingo, 23 de junio de 2024

lo que nunca he contado

 

«Lo que nunca he contado»

(Ángel Rafael Ceballos)

Mis lápices apreciativos,vaya que “pregunta”. ¿Qué es lo que nunca he contado? y el que la diseñó debe tener unhueso atragantado en la garganta que lo quiere sacar para respirar sanamente y limpiar su cuerpo, mente y espíritu de un “insumo” desgarrador que lo ha tenido embarbascado toda su vida.

Les confieso que soy de los que creen que todos los seres humanos, sin excepción tienen al menos, un experiencia ingrata, anécdota o secreto mal habido, que nunca han contado y que difícil contaran, por orgullo, pena o vulnerabilidad , ni siquiera cuando estén ante Dios en la puerta de su morada.

Déjenme comenzar afirmando que en mi familia nuclear tengo fama de ser un “bocón” y que nunca guardo mis secretos e intimidades y eso quizás es la razón de tener, para mí, una fortaleza de ser curioso por naturaleza y al contar todo o casi todo, comparto mis inquietudes que para ser honesto, limpia mi consciencia y me hace menos vulnerable.

La vida está llena de singularidades y experiencias, algunas merecidas, otras no, algunas compartidas con otros y otras guardadas en lo más profundo de nuestro ser. Hay cosas que normalmente nunca se cuentan, por diversas razones, ya sea por miedos, fracasos, errores, dudas o experiencias traumáticas difíciles de procesar y compartircon las cuales se requiere extrema confianza, coraje y empatía, sobre todo por un orgullo que no lesione a nuestro EGO y a nuestra lastimadaautoestima.

El miedo al rechazo nos hace callar opiniones que van en contra de la corriente y expresarlas puede generar debate sin saber que compartirlas puede ser liberador ouna acción sanadora que ayudaa crecery a enriquecer nuestro fuero interno.

También en nuestra vida, llegan momentos íntimos y privadoscon fantasías y sueños extraños que nos aseguran que existe algúnalíen de nuestros ancestros que nos están relevando experiencias sexuales o amorosas fallida que pueden generar vergüenza o culpa.  .

De todo lo anterior, no nos damos cuentade que sacar a la luz esas intimidades, pudiera generar apoyo, autocomprensión y una conexión sanadora de un sentimiento o resentimiento enterrado en el fondo de nuestras entrañas.

Es importante recordar quesomos dueños absolutos de nuestra historia, que en mi caso representan siete décadas llenas de vivencias, recuerdos, logros con muy pocos fracasos, por no decir ninguno que marque el significado de mi vida.

También quiero afirmar que lo que compartimos y con quién lo hacemos, es una decisión muy personal y que no hay una obligación de contar todo, no obstante,también reconocer queabrirnos a otro ser o grupo, a veces puede ser beneficioso y sanador para nuestro bienestar emocional en nuestras relaciones.

¿Me estoy yendo por las ramas y obviando la tarea, verdad?. Ok, Ok, OK, Entonces, después de hacer un “paneo emocional” de mis múltiples vivencias, merecidas o inmerecidas, al evaluary/o valorar mis motivaciones y la necesidad de compartir con ustedes ese algo, nunca contado, les comentaré algo que hoy es gracioso, pero que al tener 9 años de edad y viajando por primera vez en un avión, en este caso a Trinidad, me generó un auto sentimiento de auto-bulling con consecuencias emocionales de consideración, que aún persisten en mi memoria.

Resulta que esperando las maletas que salían en una pared por un espacio abierto semi redondo, que como saben, salen todos los bultosy maletas queviajanen una banda un buen trecho sinusoidal y permite tener acceso a tomar pertenencias y bajarlas al piso, sucedió lo que sigue: 

Ver a unniño angustiado, viendo su maleta rodando  que ibaa desparecer a través del apertura semi circular descrita. Corrí y en lugar de tomarla, halarla y bajarla,  me monte encima de  la correa y estando cerca del cubículo de salida, no me quedó otra que abrazar la maleta y juntos entrelazados caer y penetrar uncuarto oculto, sin idea de sus características.

Ese recorrido y yo con los ojos cerrados, duró para mí un siglo, y cuando los abrí, estaba de nuevo en frente del cubículo hacia la oscuridad, por lo que por segunda vez entré de nuevo al “túnel de la  muerte”.

Ya se pueden imaginar el nivel de respiración y grado de palpitaciones que tenía al volver a salir y ver un policía que había visto mi drama, me tomó del brazo, y yo orinándome, llamaba a mi tía quien no estaba cerca para que me salvara. Todavía recuerdo y se me aflojan las piernas y la vergüenza.

Bueno, una vez con el policía, que se dio cuenta de mi desesperación,me cargo y sentí a Dios entre mis brazos, y vi a mi tía con una agente de la línea buscándome  adentro ya que ella había visto todo mi malabarismo físico-emocional.

Todo esto fue tan rápido como el sentido de humillación y vergüenza al ser la primera vez que salía de mi país y pensar cómo iba a vivir en una estadía de un año decidida por mis padres y una familia huéspedes contratada.

En definitiva, las experiencias y vivencias forman parte esencial de lo que nos hace humanos, para aceptar y explorar estos confines de lo expresable, donde podemos enriquecer nuestra comprensión de nosotros mismos, del mundo y de nuestro lugar en él.

Les aseguro que aparte de esta anécdota, no tengo nada extraordinario que no quiera contar y ahora en mi 4ta. etapa de Deepck Chopra, si quisiera contar todo para celebrar “un día a la vez “ el privilegio de tener amigos y seres que me han llenado de vida y aprendizajes para  dejarle un legado a mis nietos y bisnietos que seguro les pasará algo similar o peor a lo vivido.

 

Feliz decimo aniversario esperando estar vivió en los próximos 20 años. “You never Know”

 

Junio , 2024

Ma Elena Garassini/lo que nunca he contado

 10 años del Club de escribidores

¡Lo que nunca he contado!

 

Recuerdo que una vez dijimos, en uno de nuestros encuentros en el club, que escribir era como desnudarnos frente a los otros. Eso si, hay maneras y estilos sobre cómo hacerlo.

 

Uno puede desnudarse en piloto automático; puede hacerlo frente al espejo, generalmente siendo muy crítico con su cuerpo o puede hacerlo tipo streptease, donde lentamente uno se va despojando de cada prenda con picardía y sensualidad porque sabe que otro(s) está(n) apreciando lo que va quedando al descubierto.

 

La verdad es que yo creo que hemos creado un club de stripers donde disfrutamos que cada uno se desnude con las palabras, que no importa sobre qué tema se escriba, siempre habla de nosotros, de lo que llevamos dentro y nos representa, nuestra esencia, nuestro elemento.

 

Cuando leo el tema que nos coloca Alberto, como reto de escritura del encuentro para celebrar nuestros 10 años del Club de escribidores, ¡Lo que nunca he contado!, decido utilizar para responder al reto, todo lo que nos hemos contado, que es un montón durante tanto tiempo en forma continuada. Me dispongo entonces a hacer una revisión por mis escritos con temas y géneros variados pero con tendencia hacia textos cortos reflexivos sobre el título propuesto. Recuerdo temas como: regalos, agradecimiento, ¿cursi yo?, carta a mi niño interior, arte y bienestar, adiós César, el ingrediente secreto, el octavo asteroide, la libertad , las mejores metáforas, las ñapas, miedos secretos, un día extraordinario, la buena vida, el gran amor, luces y sombras, el reto de la colaboración, cambios en pandemia, dar y recibir, humor/risa y carcajada, la manzana prohibida, la maleta, agridulce, cerrando ciclos, el sueño del año…

 

Sigo dándole vueltas a lo que nunca he contado. Partiendo de todo lo que he y hemos contado, de pronto aparece esta afirmación Qué difícil para mí es comprar zapatos…

 

Los zapatos tienen inicialmente una función instrumental de proteger los pies del frío, el calor, así como de posibles golpes contra objetos de diferentes formas y tamaños. Pero sobre todo tienen, en las cuidades y la modernidad, una función estética y de exposición de la moda. Como yo soy una persona muy práctica y sencilla, pues comprar zapatos utilitarios como, zapatos deportivos para caminar y hacer ejercicios, unas cholitas para ir a la playa, o estar en la casa, no me causan ninguna dificultad.Ahora cuando se trata de zapatos para combinar con ropa, pantalones, vestidos, ahí se me pone la cosa más difícil. Por alguna razón no me gusta cómo me quedan, son incómodos, son muy altos, son muy bajitos, son muy apretados, y miles de peros…  Tengo que confesar, que mientras escribo estas líneas me doy cuenta que esa era, o fue mi autopercepción durante muchos años, pero me doy cuenta he ido cambiando, y ahora me gustan más muchos de los zapatos que veo, o me gusta más cómo me quedan, en fin… he flexibilizado mis expectativas, exigencias… no sé, pero me siento mejor persona cuando la vida me es más fácil. Creo que haber escogido escribir esto es un excelente homenaje a los 10 años del club de escribidores, de los cual me siento super orgullosa por el club, y por mí, por haber permanecido en él durante toda su existencia, porque…”escribir nos hace bien”, porque “escribir nos hace mejores personas”.

 

María Elena Garassini

Escuchar a Dios

 

Escuchar la voz de Dios

Es interesante pensar en lo que no he contado. Pero si hay algo que aun no se vuelve tinta, es por olvido. Es bueno olvidar ciertas cosas, pero es bueno recordar otras, si se trata de sanar y avanzar. Mi vida, por ejemplo, la puedo dividir en tres grandes momentos; mi terapia de 10 años, mi formación de coach, y mis amigos. En esas tres instancias, todo ha sido dicho; todo. (Ya no me pongo rojo por el temor que algo sea descubierto). Quizá lo que me falte decir son las cosas que nos van pasando luego de vaciar las cajas de madera llena de recuerdos, que atesoramos como escudos. Pero los escudos no sirven para nada. Igual, nos pasan cosas

Cuando escogí el tema, no pensaba en nada particular, aunque solía ver de reojo, una desgastada imagen de la virgen de la Coromoto que siempre me acompaña. Lo que quería contar, que ya he contado, es la interpretación de la misma historia, una que nuestro amigo Luis contó una vez, y donde dije: “yo también”

Historia

-Hay dolores abdominales. A las 11 pm tomo un taxi y me voy a la clínica

-Apendicitis, a los tres días regreso a casa. Aparece la fiebre y dicen “que es normal”. A los cinco días, recordaba a “Casa muertas” de Miguel Otero Silva. Recordaba que había leído como era el proceso de morirse de eso. Lo llaman sepsia.

A partir de ahí, llegó al límite de la fiebre y comenzó el delirio. No recuerdo muchas cosas, solo las que en la despedida aparecieron o hice

1. Llamé a un familiar y le dije, -“me estoy muriendo”. -Mañana te buscamos, contestó

2. Esa noche conocí lo que se siente el irse, y se dibujó una leve y tenue sonrisa

3. En el hospital, escuché: -“Hay dos litros y medio, en el abdomen”

4. Horas mas tarde estaba solo en el quirófano, esperando que el seguro aprobara, tenía mi pequeña maleta conmigo. Una voz dijo: -Está solo?, preguntó. –Si, respondí.

5. –Yo  dije, y fue lo último de lo poco que recuerdo: -“Nadie me quiere”

6. –No es verdad, ¡Yo te quiero mucho!, contestó una voz con forma de enfermera. Y supe entonces, y hoy,  que fue la voz de Dios

Ya son 13 años de eso, y quería contar, que sin lugar a dudas, yo escuché la voz del señor.

martes, 4 de junio de 2024

10 años del CEC Tema"lo que nunca he contado"

 

CEC

Junio del 2024

Host: Don Alberto

Tema: Lo que nunca he contado

Día Domingo 23 de junio

Hora: 11 am

Lugar: Por definir

sábado, 25 de mayo de 2024

METÁFORAS PARIENDO METÁFORAS

METÁFORAS PARIENDO METÁFORAS

 

César Vallejo… *Mi inspirador clandestino*

 

Los Heraldos Negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes… yo no sé

Golpes como del odio de Dios, como si ante ellos

La resaca de todo lo sufrido

Se empozara en el alma…yo no sé

Esos golpes sangrientos

Son las crepitaciones de algún pan

Que en la puerta del horno se nos quema

 

Espergesia

Yo nací un día en que Dios estaba enfermo, grave

 

Los Dados Eternos

Pero este pobre barro pensativo

No es costra fermentada en tu costado

 

Piedra Negra sobre Piedra Blanca

Me moriré en Paris con aguacero

Un día del cual tengo ya el recuerdo

 

España aparta de mi este cáliz

Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto

Hasta la letra que nació la pena

 

Amada.

Esta noche tú te has crucificado

Sobre dos maderos curvados de mi beso

 

Masa

No mueras te amo tanto

Pero el cadáver siguió muriendo

 

Desnudo en Barro

La tumba es todavía un sexo de mujer

que atrae al hombre

 

Y madrugar, poeta nómada,

al crudísimo día de ser hombre

 

César Vallejo

 

 

METAFORENANDO A VALLEJO

 

*Yo nací un día,

en que Dios estuvo muerto

inevitablemente muerto…

 

*¡Cuánta poesía!

se tragó el hambre de Vallejo

 

*¡Cuánta muerte!,

se acostó en su costado

 

*Vallejo vive en mí,

como una cicatriz negra del pasado

 

*Hay golpes en la vida,

tan sutiles,

yo no sé

Cavan fosas,

con el láser asesino de una palabra

Yo no sé…

 

*¡Cuánto dolor!... crujía,

en los huesos de ser Vallejo

 

*Dicen que te tomabas menjunjes,

para aliviar tu hambre y tu pena

Cómo no… tomarse cicuta, para aliviar la pena

 

*¿Por qué será?

¡que me dueles tanto!... César Vallejo

 

*No me hables desde tu llanto,

háblame desde tu poesía

Es el único idioma que entiendo,

me dice César Vallejo…

 

Gudelia Cavero Hurtado

  

METÁFORAS PARIENDO METÁFORAS

 

METÁFORAS PARIENDO METÁFORAS

 

César Vallejo… *inspirador clandestino*

 

Los Heraldos Negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes… yo no sé

Golpes como del odio de Dios, como si ante ellos

La resaca de todo lo sufrido

Se empozara en el alma…yo no sé

Esos golpes sangrientos

Son las crepitaciones de algún pan

Que en la puerta del horno se nos quema

 

Espergesia

Yo nací un día en que Dios estaba enfermo, grave

 

Los Dados Eternos

Pero este pobre barro pensativo

No es costra fermentada en tu costado

 

Piedra Negra sobre Piedra Blanca

Me moriré en Paris con aguacero

Un día del cual tengo ya el recuerdo

 

España aparta de mi este cáliz

Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto

Hasta la letra que nació la pena

 

Amada.

Esta noche tú te has crucificado

Sobre dos maderos curvados de mi beso

 

Masa

No mueras te amo tanto

Pero el cadáver siguió muriendo

 

Desnudo en Barro

La tumba es todavía un sexo de mujer

que atrae al hombre

 

y madrugar, poeta nómada,

al crudísimo día de ser hombre

 

César Vallejo

Gudelia Metaforeando a Vallejo

 

*Yo nací un día,

en que Dios estuvo muerto

inevitablemente muerto…

 

*¡Cuánta poesía!

se tragó el hambre de Vallejo

 

*¡Cuánta muerte!,

se acostó en su costado

 

*Vallejo vive en mí,

como una cicatriz negra del pasado

 

*Hay golpes en la vida,

tan sutiles,

yo no sé

Cavan fosas,

con el láser asesino de la palabra,

yo no sé

 

*¡Cuánto dolor!... crujía,

en los huesos de ser hombre

 

*Dicen que te tomabas menjunjes,

para aliviar tu hambre y tu pena,

cómo no, tomarse cicuta, para aliviar la pena

 

*¿Por qué será?

¡que me dueles tanto!... César Vallejo

 

*No me hables desde tu llanto,

háblame desde tu poesía,

me dice Vallejo…

Es el único idioma que entiendo…

 

Gudelia Cavero Hurtado

 

 

METAFOREANDO METAFLOREANDO

 

*Abril, tallado en espiritualidad

Abril, tapizado, iluminado,

cromado en azul

 

*Los ojos de la tristeza,

 me miran alegres,

de haberme habitado

 

*Ya no cargo a mi tristeza,

es ella quien carga,

mi alegría liviana

 

*Voy hablándome sola

Voy cantándole a la vida

 

*Las guacharacas humanas gritan,

para hacer catarsis

y no ahogarse en su grito

 

*¿Que le diré a Dios?...

cuando termine este camino,

ése es el miedo que me acompaña

 

*Cuélgate en tus olores de lavanda y azucena

Cuélgate en los racimos del mundo…

 

*Inexorablemente me deslizo,

al mundo de las arrugas carnales

y al brillo del alma

 

*Las hojas no mueren,

caen a otras vidas…

 

*Ser madre,

me hizo tocar la gloria

Ser abuela,

me hace tocar el cielo

 

*Solo déjate acariciar por el amor

¡Déjate sublimar por el dolor!

 

*Me amo, cuando se sueltan los tornillos

de mi mente…demente

 

*Me amo, cuando mi vajilla emocional

cae al piso… ¡astillándome!

 

*Me soñé acostada en un pentagrama,

musicando mis sueños…

 

*Las metáforas golpean mi cara,

se alejan… antes de que las pueda alcanzar

 

*Verde triste, verde caído

Son tus árboles esqueletos ambulantes

 

*Deja, que te desabroche la noche,

con su metal clandestino…

 

*Dios mío…!átame!

al bucle de tu dolor

¡no!… quiero atarme a tu bucle eterno

 

*¡Se están partiendo mis días!

Se van desmoronando sus horas vacías…

 

*Gudelia Cavero Hurtado

 

jueves, 9 de mayo de 2024

MI TROCHA ESPIRITUAL

 

MI TROCHA ESPIRITUAL

 

Voy preparando mi mochila,

para mi último y más largo viaje

Una mochila lo más liviana y luminosa posible

Llena de libros alados y voces divinas

Lo que me permita viajar

sin mapas, ni linternas terrenales

Lo que me prepare para

senderos salvajes, oscuros y vacíos

del alma

Los que armados de mutilantes hojillas,

poden las grietas de mi maleza

y permitan mi viaje final

 

Soy oruga espiritual,

fortaleciendo sus alas

Las que a su tiempo

rompan mallas de acero

En la hora sublime del Silencio

En la hora pretérita del Ser

En la hora trozada del Dolor

 

Elevarme en vuelo

Hacia la significación

Hacia la trascendencia

Ser mi propia luz,

clara, diáfana y serena

Ser lámpara encendida en la opacidad

Brillo, iluminando mi oscuridad

Ser paraguas y alimento

de quien vive en mi orilla

 

Que empiecen a bailar

Mis átomos espirituales

En la plenitud del universo

 

Soy una chispa cuántica

Habitando una estrella

Soy un alma grande y diminuta,

danzado en las hojas del cielo

 

Soy una gota de tu luz

Soy un latido de tu paz

Soy un átomo de tu esencia

Soy una chispa de tu energía vital

Soy una partícula divina, tendida en tu costado

 

Gudelia Cavero Hurtado

domingo, 28 de abril de 2024

camino a la espiritualidad/Lila Vega

Autor: Lila Vega

 ¿El camino de mi espiritualidad ?  Se sonrió, no consideraba que esa era una de sus características más relevantes.  Era más bien una persona de acción. Pero, la pregunta no desaparecía.  ¿Cuál era su dimensión espiritual?  ¿Cómo la entendía? 

Recordó su primera experiencia de voluntariado.  
Se ponía su uniforme escolar como todos los días pero, en lugar de bajarse en su colegio con sus hermanos, se quedaba unos metros más allá, en la entrada de la comunidad de El Placer de María. Su escuela había construido un centro comunitario ahí. Durante un mes, ella trabajaría con un grupo de niños. Les ayudaría con sus tareas escolares. 
Para llegar al pequeño salón había que bajar una escalinata empinada y cruzar un corto puente. Tenía un pizarrón, unas repisas con libros, ocho pupitres y grandes ventanas que dejaban entrar la luz y la brisa. 

El primer día tomó un pedazo de tiza y, tal cómo hacían en su escuela, escribió en la pizarra « Baruta , 20 de junio de 1972 » Luego escribió su nombre, se sentó y esperó que llegaran sus alumnos.  Entraron corriendo.  Unos eran muy jóvenes, siete años tal vez.  Había un par que seguramente eran mayores que ella, 13 o 14 años. Les hizo algunas preguntas y luego escogieron un cuento para que ella lo leyera.  Recordaba la maravillosa narración que América Alonso hacía de Pedro y el lobo e hizo su mejor esfuerzo por ofrecerles un relato emocionante. Leer cuentos terminó siendo su actividad favorita en esas cuatro horas diarias de trabajo. 

A media mañana llegaba la merienda.  Casi siempre era un sanduchito con jamón y queso y una mandarina.  Los niños se alegraban al recibirla.
Desde las ventanas del salón podía ver la extensión del Placer de María.  Estaba enclavado en una ladera con una inclinación de no menos de 60 grados.  Las casas de bloque se incrustaban en la montaña y una interminable secuencia de escaleras comunicaban unas casas con otras.   De los postes de luz colgaban marañas de cables que llegaban a cada casa. Algunas edificaciones eran de dos piso, otras tenían techos de zinc.   

Empezó a identificar las diferencias entre esta comunidad y su vecindario. En el suyo siempre había agua, los cables de electricidad eran subterráneos y no había aguas negras en la vía pública.  Pero a medida que fueron pasando los días, la joven voluntaria empezó a ver otras cosas.  Era un vecindario unido. Ella no sabía cómo se llamaban los vecinos que vivían a cinco casas de la suya pero para esta gente parecía importante conocer bien a los suyos.  
Algunos días, las madres de los niños se acercaban a buscarlos. Le gustaba cuando eso pasaba.  Siempre eran amables con ella y le daban las gracias por el trabajo que hacía con sus hijos. Con frecuencia le traían algún dulce hecho en casa.  Fue ahí cuando probó por primera vez una galletas muy oscuras, olorosas a melaza y deliciosas, catalinas les decían. 

Al finalizar el mes, se despidió de sus alumnos que ya habían terminado su año escolar al igual que ella.  Se sintió satisfecha con lo que había logrado. 
Esa experiencia la marcó.   Todos los años se acercaba a preguntar si había algún trabajo para ella.  Y siempre encontraban la manera de incluirla en alguna actividad.  Años más tarde, ya siendo pediatra, pasaba una mañana a la semana haciendo consulta en el mismo salón en el que había dado clases a ese pequeño grupo de jóvenes.  

Fue una oportunidad para ver el mundo desde otro lugar.  Descubrió que servir a un propósito más grande que ella le hacía sentir bien y le daba sentido.  ¿Trascender?  ¿Apreciar la belleza que se esconde detrás de nuestros prejuicios? 
Se reclinó y agradeció la pregunta que le habían hecho.  No le había dado crédito a su espiritualidad. No se había dado cuenta de lo cotidiano de su experiencia.

Mi camino espiritual/María Elena Garassini


ABRIL SOY TU DUEÑA

 

MI CAMINO ESPIRITUAL

 

¡Qué difícil es hablar de nuestra vida espiritual! incluso entender que significa eso. Creo que lo más sencillo sería contar como he vivido , y con qué acciones he ido manifestando mi vida espiritual.

Siempre ha sido una persona muy reflexiva, quizás demasiado (¿pudiera incluso en algunos rubros incluso ser, o fui, un poco enrollada?)

Creo que podría iniciar mis primeros recuerdos de vida espiritual asociada a mi familia, y la asistencia a la vida parroquial.

Mis padres son personas sencillas y reflexivas. Los momentos de encuentro familiar, donde el compartir las comidas y las salidas de paseo los fines de semana, marcaban siempre conversaciones dónde el intercambio de saberes y sentires, estaba siempre presente.

Me uní de manera activa a la vida parroquial siendo una adolescente de 15 años en la parroquia de Cumbres de Curumo. Fue una etapa de mi vida con un compromiso muy activo participando en un grupo juvenil, dando clases de religión a niños como preparación a su primera comunión y sirviendo en las misas dominicales como parte del coro, y en otras funciones de servicios diversos. Incluso asistiendo a encuentros de retiro espiritual y muchas actividades de entrega y colaboración con otros. Posteriormente ese servicio fue evolucionando sirviendo de formas diversas, apoyando en pareja en los cursos prematrimoniales, hasta la actualidad apoyando a personas en duelo preparando celebraciones litúrgicas como parte de su duelo personal y familiar, o promoviendo la asistencia individual espiritual con sacerdotes amigos, cuando las personas están en consultas y necesitan acercarse a ese tema desde su religiosidad. Todas estas actividades me formaron como persona que tiene el servicio y la conexión con los otros como parte de su vida.

Otra gran oportunidad, desde nuestras creencias sobre los otros, las conexiones, el manejo de la diversidad me lo ha dado la docencia. En la docencia, y particularmente la docencia sobre temáticas del desarrollo humano es necesario tener una mirada trascendente para comprender la esencia de cada persona, sus vivencias, sus necesidades, su propósito de vida.

Quizás,mi gran oportunidad actual de crecer en mi vida espiritual la está teniendo mi acercamiento, estudio, profundización, intercambio, escritura y enseñanza de la Logoterapia, donde la dimensión espiritual y trascendente el ser humano, juega un rol fundamental, siendo la que nos caracteriza y dirige nuestras vidas respondiendo a la pregunta,

 ¿Qué quiere la vida de mí?. 

Desde que inicie mi inmersión en la comprensión de este modelo existencial del ser humano me siento más segura, serena y en paz conmigo y con el mundo buscando, ofrecerme y ofrecerle al mundo, aquello que puedo donar de mi existencia. Este camino ha sido muy hermoso, reflexivo, enriquecedor, y ha cultivado un montón mi vida espiritual ofreciendo el sentido de mi vida como un regalo y retribución a los contextos y el momento histórico que me ha tocado vivir.

 

María Elena Garassini

 

Escuché la voz de Jesús en Florentino/Santiago Porras

 

MI CAMINO ESPIRITUAL/Santiago Porras/Relatos

 

ESCUCHÉ LA VOZ DE JESÚS EN FLORENTINO

  

Santiago Porras Rojas

Barcelona, 2 de abril 2024.  

Hay un tema musical, cuyo autor era ciego de un ojo y compuso un famoso tema en los años 70 titulado “I heard the voice of Jesus” (Escuché la voz de Jesús). Su autor: Turley Richards, recita unos versos en los que describe mis sentimientos presentes al escribir una experiencia de mi camino espiritual y sirven de antesala a estas líneas de espiritualidad y fe…Comienza así:

 

Escuché la voz de Jesús decir

Ven conmigo y descansa

Deja tu cansancio

El cansado se acostó

Recuesta tu cabeza sobre mi pecho

Fui a Jesús como era

Cansado, gastado y triste

Encontré en Él un lugar de descanso

Y me ha hecho feliz

(*1)

 

El Evangelio de hoy, correspondiente a San Juan (Jn 20, 11 – 18) relata el encuentro de María Magdalena con Jesús resucitado, quien lo había perdido, por su muerte de cruz. En mi caso, lo había declarado perdido, lamentándome de no lograr encajar en mi experiencia migratoria en una cultura en donde se ha perdido la fe en Jesús y reina la incertidumbre, como en muchos lugares de la tierra.

Por primera vez, en más de cincuenta años escuchándolo, no escuchaba la voz de Jesús.

Desde mi infancia había sentido su energía espiritual y en casa mis padres alimentaban nuestra vida religiosa a través de ejercicios y manifestaciones comunes de bondad, generosidad y humildad que, unidas a los rituales y mandamientos, me ofrecían una idea de lo que era fundamental realizar para ser una persona de bien.

Notaba entonces que, ser bueno y piadoso me ofrecía posibilidades para sentir que Dios era bueno conmigo, porque junto a mi familia y portarme bien en cualquier lugar que estuviera, recibía y obtenía durante toda mi vida muchos resultados favorables. Por su puesto que esa conducta, era presagio de un futuro quiebre consumista, enmarcado en la dimensión materialista del sentido de vida.

Me sentía privilegiado y confiado de recibir muchos síes y muy pocos noes. No había por qué llorar o angustiarse. Incluso, cuando experimenté la pérdida del mejor empleo del mundo, en el que disfrutaba yo y mi familia de una condena al éxito; logré resurgir de las cenizas al escuchar la voz de Jesús a mi lado durante el desierto del desempleo durante dos años…Escuchaba la voz de Jesús…y la Virgen María.

Con los años y las reinvenciones a través de las oportunidades que aproveché para seguir logrando sentirme capaz de seguir renovándome en medio de la continuada adversidad, decidí convertirme ya sexagenario, en un inmigrante en otra cultura, confiando que sería posible y tanto, como había sido frecuente.

Confiaba en mí, consideré que sería capaz de lograr el éxito acostumbrado. Me fui entusiasmado exteriormente, pero con una tristeza inmensa, escondida en mi corazón al dejar la tierra y las gentes con las que existía gran confianza y oportunidades.

Una vez instalado en la nueva cultura, me lancé a proponerme ante nuevas modalidades de interpretar sus realidades, con el lenguaje y los patrones comunicacionales tradicionales con los que esperaba engrandecer mi ego sordo a las señales que me ofrecían ahora, respuestas negativas que les impedía otorgarme autoridad para servirles, con todo lo que sabía profesional y laboralmente. Así comencé a dejar de escuchar la voz de Jesús.

Fue tal mi sordera, que consideré que la espiritualidad no era prioritaria, pues ahora, consideraba que el mundo y sus resultados se fundamentaban en los hechos y opuestos a lo invisible, a lo espiritual y así, comencé a perder la esperanza como llave para sostener la luz de la fe y confianza en la voz de Jesús.

Así transcurrieron más de mil días y noches, de negaciones continuas y a la vez una sensación de estar atrapado y sin salidas. Era mi experiencia a través del laberinto del Minotauro o de reencuentros consecutivos con los lestrigones de Ulises en su Odisea.

Apartarme así de la casa del Papá bueno, con quien a su lado me había permitido superar las adversidades de la vida, me estaba costando la vida sin sentido.

Entonces, en medio de mi sordera, por casualidad había auxiliado a mi vecino, de 80 años sufriente de una enfermedad degenerativa. A Don Luis Freitas, lo levanté del suelo, donde cayó y se hirió en su cabeza y, allí estaba Jesús, no lo escuché. Allí encontré la mano del Señor, a través de mi amiga escribidora; Yvette Henríquez; médico con una enorme sensibilidad extraordinaria para asegurarme de cómo asistir a Don Luis; por cierto, uno quien era natural de la Isla de su familia: Madeira-Portugal.Ahora comprendo que allí me acompañó Jesús y, que poco a poco se fue revelando a partir de un servicio espontaneo de solidaridad y misericordia.

Así las cosas, otro día en el que alborozado de lograr una oportunidad de trabajo como limpiador asignado a la Guardia Urbana de Barcelona-España. Alegre y agradecido a Dios, decidí comenzar a leer el Evangelio del día y, allí el Evangelio Mt13, 1-9 se titulaba “Y dio frutos”.

Escuchando la voz de Jesús, escribí en mi móvil :

“Jesús predica la misión en parábolas esta vez, dedicada al sembrador y sus cosechas.

Preguntémonos ¿cómo me identifico como semilla?

Vengo en el metro a las 5:30 am, voy a mi faena diaria temporal.

Desde entonces, había dejado de hacer estas reflexiones que venía haciendo desde comienzos del año en curso (2023), con la intención de escribir un libro para niños o adultos, con reflexiones cortas.

Me indago

¿Estoy sembrando a la orilla del camino o en terreno pedregoso o entre abrojos o en tierra buena?

Al leer la parábola, encuentro que, así como lo he hecho, estaba sembrando en terreno pedregoso.

La semilla de la fe la he estado sembrando donde hay poca tierra y la semilla brotó, pero sin buena tierra se ahogó.

Quiero dar frutos difundiendo el mensaje de la palabra de Jesucristo, Dios y hombre verdadero, y por ello retomo mis reflexiones para transmitir la idea de cómo podemos dar frutos unidos a Jesucristo y ser activo sembrador de la palabra del Señor.”

 

Desde este día escribo cada día una reflexión sobre la palabra de Dios y la comparto con algunos familiares y amigos.

Es un enorme momento espiritual para cada día, en el que no suelo colocar mis experiencias en primera persona, pues estimo que no se trata de hablar de mí, sino de generar una reflexión para los que alcancen a escuchar la voz de Jesús, en los libros del Nuevo Testamento que dan testimonio del amor y la misericordia de nuestro Dios verdadero, alimento predilecto para el alma y espíritu a quien lo guarde en su corazón.

Ahora bien, aprovechando la oportunidad que nos ofrece el tema del mes, en nuestra comunidad de escribidores, culmino esta rica oportunidad para desarrollar la fortaleza de la “Espiritualidad y fe” con la reflexión surgida de mi ejercicio espiritual para hoy.

Para contextualizar apropiadamente esta reflexión, hemos de leer el Evangelio del apóstol San Juan (Jn 20, 11 -18), el cual hace referencia al llanto de María Magdalena en el sepulcro en donde al parecer, se han llevado el cuerpo de Jesús y el mismo Jesús se le hace presente y le pregunta<< “¿Por qué estás llorando mujer?” y ella le responde “Porque se han llevado a mi señor y no sé dónde se lo han llevado”>>… (Invito a leerlo íntegramente para alcanzar la riqueza de este testimonio)

A continuación, reproduzco la reflexión que he escrito para agradecer a Jesús por haber permanecido siempre a mi lado y respetando absolutamente mi libertad, ha acudido y acude a mi para dar vida a mi espíritu para darle sentido a mi vida:

“Al leer el pasaje de este testimonio del Evangelio de Juan, viene a mi memoria esa experiencia de haber visto a Jesús ¿Qué y cómo fue lo que vi?

 

Buscaba ocuparme en un empleo, venía acompañando a un vecino con una enfermedad degenerativa, sin realizar estudios de enfermería. Buscaba entonces nuevas oportunidades para asistir a otros ancianos que requirieran asistencia.

Ocurrió, mientras asistía a un curso de idiomas que, una compañera, también inmigrante me propusiera para prestar servicios en una residencia de ancianos. Al comenzar, otras compañeras enfermeras con estudios, quienes no se llevaban bien con mi compañera de estudios, y al designarme tareas, me encargaron de cambiar los pañales a un anciano con movilidad reducida, que balbuceaba expresiones incomprensibles y agredía con las manos.

 

Comprendí que, si bien era un reto interesante, no contaría con la asistencia de mi compañera de estudio, porque era su día libre. Además, sus adversarias me someterían a una experiencia muy compleja de superar.

Ya en la labor, Florentino se quejaba mientras le servía con dificultad, y viendo su sufrimiento junto a mis nervios por realizar las labores del aseo, movilidad y reubicación en la silla de ruedas; le pedí continuamente a Florentino perdón y le prometía hacer lo mejor para aliviar su sufrimiento y el mío por hacerlo mejor.

Florentino, nunca se mostró agresivo y cuando logré sentarlo en la cama para trasladarlo a la silla de ruedas; escuché a Florentino decirme

“-Merci” (Gracias) y con su mirada vi, no desde el cuerpo, sino con el alma y entonces, escuché, reconocí la voz de Jesús, nuestro Señor.

 

Gracias Señor, por tu misericordia me mostraste tu rostro de bondad y belleza.Por eso hoy quiero anunciarte humildemente como primicia de tu amor por toda la humanidad.”

 

El verso final de otro tema “Escuché la voz” de Juan Carlos Fernández, un predicador argentino,es propicio para finalizar este relato:

 

Escuché la voz

Que viene del cielo

Es la voz de mi señor

De mi padre bueno

Todo lo que llevo vivido

Hasta ahora voy ganando

No hago ruido ni alboroto

Con mis hechos voy hablando

(*2)

 

(*1) Escuché la Voz de Jesús. TurleyRichar. 1970.

(*2 ) Escuché la Voz. Juan Carlos Fernández. Rabito 1974.

 

  

 

ALMA/ Irma Wefer

 

Alma

 

Quizás una de las reflexiones más peregrinas que nos podamos hacer es tratar de descifrar lo que es el alma. Quizás solo sea una ilusión tratar de entender lo intangible, lo indescifrable. Sin embargo, nunca dejaremos de intentarlo, a riesgo de extraviarnos o contradecirnos.

     El alma es principio y fin de todo lo que imaginamos existente. Es raíz y centro de todo lo importante.Es el hilo que teje nuestras posibilidades de comprensión, de apertura, de visión interior.

     Alma paradójica que sin sentir se transforma con el sufrimiento. Camina sobre los vidrios rotos con el único propósito de aprender.

      Alma invencible que no se agota en la incertidumbre. Permea al mundo y lo despoja de sus creencias que no son para ella sino espejos fracturados, fracciones de imágenes fraudulentas.

      Alma inocente, inalcanzable para los demonios que pueblan las pasiones, contempla extasiada la belleza y el bien desde el desapego de sus miedos.

Alma que esrefugio de certezas, destello de nuestros aciertos, heredera de la alegría y del amor incondicional, hogar de la libertad; espacio medular donde habitan el agradecimiento, el despertar del ser, el chispazo de la curiosidad y el poder de crear.

Alma valiente que no cesa en buscar un sentido que la arrope y la lleve a traspasar la puerta de la muerte con dignidad. Travesía armoniosa de la plenitud.

A veces atrapada en la red del ego, desalojada de sí misma, se consume en desconciertos.Entonces se ve obligada a encontrarse a sí misma para poder trascender. 

Conectada con todo,hábil jardinera,el alma cultiva los silencios y el caminar despacio para poderdescubrirse y descubrir quien quiere ser.

     Para ella, el tiempo, no es sino el estigma con que el hombre se obliga a vivir.

En fin: alma, siempre aventurera incapaz de entender la grandeza de su infinitud.

 

Irma Wefer