domingo, 26 de agosto de 2018

El tiempo


                                                                                                                                  25 de Agosto 2018

Autor: Jesucita Peters S.                                           

EL TIEMPO.

Escribir sobre el tiempo es hablar sobre lo inexorable que es, es decir, no lo podemos eludir o detener, igualmente allí estará presente independientemente de cual sea nuestra realidad.

Cuando de tiempo se trata, me cuesta no vincularlo con nuestro proceso evolutivo (la niñez, la adolescencia, la adultez y el climaterio).

¿Y será que cada momento de nuestras vidas nos permitirá interpretar o ver el tiempo de manera distinta?

Para tratar de dar respuesta a esta interrogante, ¿Cómo nos vinculamos en nuestra niñez con el tiempo?  siempre  relaciono esta etapa con un símil, “Somos una esponja”, donde absorbemos todo mediante el aprendizaje  y  en cual el tiempo no existe a menos que sea regido por nuestras necesidades básicas, vemos el tiempo a través de la actividad lúdica que me lleva en un ir y venir desde las emociones más puras alegrías mediante la risa y la tristeza mediante el llanto y la búsqueda de esa parte afectiva que puede satisfacer nuestras necesidades del momento, el tiempo existe tanto y en cuanto empezamos a vincularlo con la adquisición de hábitos que nuestros mayores irán agregando progresivamente a nuestra existencia mediante el proceso educativo, para poder ir incorporándonos a nuestra cultura que establece momentos  de sueño, de vigilia, de comida, de aseo, entre muchos otros y aún más fuerte, hasta nos condicionan el momento en el cual debemos expresar nuestras emociones, si hacemos este recuento nacemos atemporales nosotros iremos incorporando la noción del tiempo a medida que nos socializan, que interesante no había pensado en ello antes de este escrito “Nacemos Atemporales”.

Y llegamos a la adolescencia  caracterizada por la aparición de la pubertad que determina el fin de la niñez o infancia, en donde se va completando el desarrollo biológico del organismo para llevarnos a la adultez, todos estos cambios nos sacan del área de confort que teníamos en la infancia y en donde vemos el tiempo ya asociado a nuestros años de vida por cuanto aparecen los caracteres secundarios de nuestro sexo, que nos hace darnos cuenta que la edad o el tiempo transcurrido va dejando huellas en el mismo, desde el punto de vista psicológico surgen emociones de amor y odio hacia nuestros progenitores, estamos en negación constante sobre las normas impuestas manifestándolo mediante las emociones de rabia, rebeldía y agresividad, estamos en la búsqueda de nuestra identidad lo que hace que nuestro nivel de incertidumbre se haga demasiado grande, surgen interrogantes ¿Qué haré cuando sea grande? ¿Quién seré en la adultez? es decir, comenzamos a pensar en el futuro y nos vinculamos ya con ese tiempo inexorable que ha de pasar independientemente de que hayamos respondido a las interrogantes anteriores, que susto son momentos de miedo y angustia ante lo que ha de venir. Sin embargo, esto no impide que también soñemos y proyectemos en nuestra imaginación lo que quisiéramos ser en ese futuro cercano, aunque nuestra concepción del tiempo es bastante flexible en esta etapa, pensamos que siempre el tiempo nos alcanzará para hacer lo deseado y nos damos cuenta cuando ya paso el tiempo de entrega de la asignación, así somos.

En la adultez aquí ya el tiempo ha sido inoculado irrevocablemente, estamos en la etapa productiva y en donde el tiempo es tomado en cuenta en toda su extensión, comenzamos a perfilar ¿Quién será nuestra pareja?, ¿Dónde viviremos?, ¿Cuántos hijos tendremos?, etc. ya está definida nuestra profesión o actividad económica a la cual nos dedicaremos, la identidad está consolidada  y comenzamos a ser más conscientes del aprovechamiento del tiempo para dar respuesta a las interrogantes anteriores, es decir, aquí el tiempo marca nuestro ritmo y quizás por eso estamos manejándonos a un ritmo acelerado que no sé si será el adecuado , por cuanto muchas veces dejamos de vivir la vida a plenitud por unos estándares que nos auto-impusimos o la sociedad no los impone. Esto es algo para analizar.

Y llegamos al Climaterio, la etapa donde cambia nuestra visión del tiempo ya nos queda menos tiempo por recorrer, nuestra visión de la vida es mucho más sabia, más tolerante, nos dedicamos a recordar  lo que hicimos en nuestras etapas anteriores, está asociada a la contemplación y consentimiento de los nietos que es un amor diferente al de los hijos, se presentan ciertas limitaciones corporales que impidan quizás las actividades a las cuales se estaba acostumbrado, el tiempo te hace reconocer en ti lo alcanzado, lo dejado de alcanzar y sencillamente lo vivido. Lo que te falta por recorrer debes hacerlo con total  plenitud y muchas veces te das cuenta que aquello que para ti era de vital importancia en las otras etapas ,en esta etapa te preguntas ¿Y por qué perdí tantas cosas y tiempo valioso  por esto?

Los que hemos tenido ancianos en nuestras vidas oímos con frecuencia estas reflexiones, que constituyen un gran aprendizaje porque nos ayudan a redimensionar las cosas que verdaderamente son importantes en la vida y otorgarles su justo valor, cuan valiosas fueron estas conversaciones hechas por mi recordada y amada madre, gracias te doy por esas enseñanzas imposibles de olvidar.

Pues entonces queridos escribidores imposible evitar como percibimos y nos aproximamos al tiempo en función del momento de nuestro proceso evolutivo.

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