sábado, 26 de septiembre de 2020

MULTIPLICIDAD DE MIEDOS

Autor: Martín A. Fernández Ch.

Fecha: 26/09/2020

Tener miedo es una emoción natural y pienso que estamos llenos de ellos, es más, es algo necesario para sobrevivir en la vida, por eso afirmo que  vivimos con multiplicidad de miedos. Ahora bien, pienso que es  necesario poder y saber convivir con esas situaciones, no quedarse paralizado y accionarse para poder avanzar. Fíjense, que no me refiero a acabar con ellos, sino a entender que son parte de nosotros y que su existencia es razonable.   

En lo personal, tengo muchos miedos, pero los que más me afectan son:

-      A la altura: cuando me encuentro en lugares altos, el asomarme a la ventana o a la orilla de lo que para mí ya no es seguro, me produce vértigo y siento la impresión que una fuerza magnética que  me jala al precipicio. Pero esto no es todo. Dicha sensación de terror también lo siento cuando veo a una persona que se coloca en esa situación de asomado.

-    A la muerte: el hecho de morir o que un ser muy querido se vaya a morir, me ponen en una situación de angustia, porque siento que se perdería la conexión. Me aterra pasar de ON a OFF de la vida. Situación que puede pasar en cualquier momento, puesto que no necesariamente uno muere de viejo. Quizás los años apacigüen este miedo o me hagan surgir pensamientos con perspectivas más humildes de agradecimiento por lo vivido. Por ahora, lo que hago es sentir la vida, sentir el presente y dejar de pensar en ello, porque depende de la voluntad de Dios. También, para calmarme, recuerdo el dicho "se muere, porque estamos vivos ".

-    A las lagunas mentales de tiempo y espacio: el hecho que uno se sienta perdido en un lugar conocido, o que no puedas recordar nada de tu pasado, de quien eres, de quienes son tus seres queridos y amigos, me produce terror. Quizás es como cuando el "breker" de un circuito eléctrico salta y uno está entre ON y OFF. Pensar en que todos los días sería una lucha constante por tratar de recordar o no tener sentido de pertenencia a un lugar o a un grupo de personas; esto pareciera la impresión de estar escuchando un disco rayado donde la canción no avanza, sino da saltos hacia atrás, me parece que es una situación aterradora.    

Como podrán observar, estos miedos nacen de mi pensamiento, por consiguiente los puedo controlar y apaciguar. Sin embargo, hay miedos que son externos a nosotros, tales como: miedos a algún tipo de animal o insecto, miedo a personas (sobre todo a aquellos con aspectos no amigable), miedo a situaciones de peligro, entre otros. En relación con éstos miedos, pido a Dios que me proteja y que también proteja a los míos.

FIN.  

viernes, 25 de septiembre de 2020

Angel "Rafa" Ceballos

6 meses después de la pandemia ¿Ahora quién es Ángel “Rafa” Ceballos?

Esta oportuna y sensorial reflexión para mí es difícil centrarlo en lo puntual, ya que lo que “YO SOY HOY”, después de este semestre tiene raíces y una historia unida a dos interrogantes que para mí son determinantes y quiero introducirlas para escribir sobre ellas. ¿Qué aprendizaje me está dejando el “Cisne Negro”, que de acuerdo al filósofo Nassin Tabet, nos llegó de forma tan abrupta?, “Sin anestesia ni preparación” y quizás más importante, ¿Qué proceso viví para mejorar la versión de mí mismo? y no claudicar en el intento. 

Tengo que confesarles “caminantes de la escritura” que lo que Yo he crecido de manera notable, al reafirmar que con todo lo que he aprendido en el mundo apreciativo que con mis “hermanos” del Club hemos cultivado a través de la PP, fue esencial para hacerlo visible y abrumador, lo cual me re-demostró ¿Existe esa palabra?, que Martín Seligman tenía razón. Mi PERMA es un activo tangible que hay que cultivarlo para apalancar el proceso de una “Esperanza Aprendida y sustentable”.

Entonces arranco y me disculpan lo extenso, pero así ha sido mi cambio. Me remonto al 2016, donde Yo entré en una “pandemia personal y una cuarentena forzada” por mis circunstancias profesionales, personales y retos a mis paradigmas físico-mental-espiritual,que con otro ser divino que todos sabemos que existe pero que no le reconocemos su poder, lo secuestré, invité y aceptó compartir un “extramuros reflexivo” en mi consciencia, no para pedirle, porque en ese momento no sabía que iba a pedir y si no lo sabía hacer, mejor era que me declara “incompetente” para solo buscar su iluminación y hacer un inventario de  mis habilidades que con el conocimiento adquirido en mis 36 años de vida productiva y la convicción y fuerza del querer hacerlo, me llegó el “combustible” de alto octanaje (recuerden que yo soy refinador) para que el motor de dos tiempos (Corazón-Consciencia) arrancara”, sin “pistonear”.

En este arranque,usando el legado de Angela, mi mentora de escritura, escribí mis fortalezas cultivadas y las que me confió la encuesta de la Universidad de Pensilvania que ofrece la PP, sacando las 6 primeras fortalezas de las 24 que a todo ser lo define e hice un “cóctel de 105 octanos” como insumo para mi extra muro reflexivo.

Algo que he aprendido es que en nuestro “disco duro” tenemos almacenadas tantas fortalezas, contra nuestras falencias,(no 4 a1 sino 10 a 1) muchas veces muy escondidas, que si no haces el ejercicio revelador, no salen, ni las haces conscientes, que es cuando te das cuenta que eres una “luz de la claridad”. En mi caso, salieron a flote y con mi apoyo familiar de mis hijas y compañera de vida y más amigos empáticos cercanos, pude ver la LUZ que necesitaba para tomar la decisión que tomé y que pienso que fue la correcta, aprendiendo a pensar, no qué pasaría si no logro mi visión, sino en el ahora, que debía construir en el proceso para lograr esa visión. Algo que también aprendí es no pensar cuantos recursos económicos iba a requerir en una ciudad tan cara como es Bogotá. Claro que los identifiqué, pero mi legado fue ¿qué fortalezas yo tenía y su campo de aplicación? para buscar en mis redes y “networking” luces donde al principio, no fijaba honorarios, sino el valor que podría crear y dejar a otros decidir la percepción y apreciación de mi valor y atributos.

Al principio, a mi juicio fui muy subestimado (un emigrante más en plena la 3ra. edad) y yo lo acepté y mi pensamiento afirmativo y apreciativo fue, yo voy a demostrar quién soy y con qué capacidad puedo construir valor por encima de las expectativas que había, y eso dio resultado, porque se me fueron abriendo “puertitas” que con su sumatoria y amigos muy cercanos que conocían mi integridad, me dieron una mano inicial que sirvió para romper el “hielo mental” y disfrutar el proceso, que fue otra experiencia. “Cero lamentaciones” y siempre agradeciendo todo lo que Dios me estaba canalizando para hacerlo consciente en mi memoria en crecimiento, porque amigos del alma, a cada uno de nosotros Dios nos delega un “Dios en Acción” y No tengo la menor duda que él estuvo ahí siempre y ahora lo tengo visible que con su venia, disfrute de su aliento y retos que él me pone me acerca consciente a mis capacidades. El me reafirmó que la vida no es una línea recta sino una frecuencia ondulada que para llegar a la cresta hay que sucumbir al nivel más bajo para coger el impulso necesario y llegar con energía vital al nivel de realización, reconociendo que, por ser una onda, puedes caer de nuevo y ahí está la clave para asegurar que el ciclo lo puedes a alargar y disfrutar sin temor a volver a caer, porque ya sabes cómo subir.

En el proceso ese gran “señor” hasta me regaló un “espejo” para que botara “la ventana” que tenía como observador, para reproducir mi “mirada al mundo” y buscar los responsables de mi infortunio.  Aprendí que las “circunstancias” no te definen, solo te proponen y al ser proactivo (Habito 1 de F. Covey) tu elijes y al hacerlo así te haces dueño de tus actos y no culpas a nada ni a nadie. Ya empiezas a brillar con luz propia, para fijar el hábito 2 que reafirma tu Victoria Privada.

A mí en Pdvsa, “mi cuna de formación” me daban todo para que yo construyera y pusiera en operación los proyectos. Eso NO me ayudó al cambio, porque ahora, mi fin en mente era convertirme en un emprendedor “novato” a mis 60 y tantas primaveras, para empezar a construir desde “cero”. Así entré en el 2019, con muchas fuerzas que me dieron el impulso para comenzar a “darme cuenta” el proceso vital de conocerme y no lo que los demás piensan de ti. Reafirmé de que los juicios que había sobre mí, hablaban del que lo emitía y eso no me ayudaba en nada en mi propósito de reinventarme.

Al inicio del 2019, no les niego que sentí mucha incertidumbre y hasta mucho miedo, lo que me llevó a una depresión aprendida y un stress profundo, premiado con 4 hernias discales y 80% de columna atrofiada. ¿Qué tal? ¡Un discapacitado en marcha! Yo no podía caminar y frente a mi mentor divino, cerré la puerta de mi estudio y mirándolo a los ojos y como no los encontraba me “arreché más” pero lo increpé, mirando hacia el cielo: ¿Con esto me pagas?, después de todo lo que tú y yo hemos hecho. Sentí una sonrisa silenciosa y burlona “incandescente” que me obligó a sentarme y mirar fijamente 45 grados hacia abajo a mi izquierda y dejar que las lágrimas brotaran sin contemplación. Con fuerzas, respire profundo, al menos tres veces, contuve mi aliento y recordando las ansias del Neurocirujano y su deseo de “echarme cuchillo”, le exclamé: ¡Yo no me opero! y tú tienes que acompañarme a todas las terapias necesarias y la haces conmigo coño! “Dicho y Hecho”. Comencé el calvario de un periplo de sesiones, que nuevamente con mi disciplina creativa, además de 90 sesiones de acupuntura y sesiones de meditación Zhineng Qi Gong, (se pronuncia ChinengChikung”), una disciplina china, con más de 4,000 años de evolución, que busca el bienestar integral de las personas. Es una práctica de ejercicios mentales y físicos, que mejora e incrementa las capacidades del conocimiento, la conciencia y el cuerpo, promueve y mejora la salud, equilibra las emociones y libera la sabiduría e inteligencia más elevada. “coño quieres más”.(Josefina si me entiende). Hoy, a mis amigos positivos les confieso,  uso el bastón, pero como medio de seguridad porque debo reconocer que me abordó la “Seguela”, son 75, pero puedo bailar, que los que me conocen saben que es una terapia musical que me integra el “cuerpo, emociones y espíritu”. (la cumbia con un pañuelito blanco va de primero)

Así entré al 2020, con las baterías FULL y alta energía de iluminación que me inyectaba mi “pana Chuíto”. Regresaba en febrero del “imperio mesmo” de una terapia familiar intensa y reafirmante,  con mis tres hijas, tres yernos, 7 nietos, tres mascotas y por supuesto la “propia” , la dejo de ultimo, pero que manda más que un “dinamo” y me alumbra el camino. ¿Ya Uds. la conocen (pero por fuera), y……?

Bueno, este ser que escribe hoy, se pueden imaginar ese momento, cuando a los 15 días de haber llegado, me enfrenté al “cisne negro” mundial e inesperado y todos a entrar a cuarentena obligatoria por el fatídico “corona virus”, real o fabricado. Ahí, mi pana Emmanuel, por Spotify, me envió uno de sus éxitos emocionales y terapéutico


https://open.spotify.com/track/4hWUYwFwJKpu4o49Gon76Z?si=qdllzmanR6OG9ltIf21u8w

“Todo se derrumbó cerca de mí, cerca de mi”, melodía insana que retumbaba en mis oídos. Y Uds. dirán, pero Angelito, con todo lo construido como es que sentiste ese “derrumbe fatal”. Así fue queridos “lápices bailantes”. Uds. los psicólogos positivos y más aquellos negativos saben que cuando uno entra en el campo de la incertidumbre con fuerza, la ansiedad toma el control y el miedo se apodera de tu alma por los cuatro costados, te “tira contra las cuerdas” y la puerta de la “depresión se abre como una catedral y no te deja respirar. ¿Se imaginan, después de haber superado el calvario de 3 años y ver la luz divina, con mi pana chuíto al mando y todos los planes en mi mente?.

Ese estado de “congelación inoportuna” duro unos 7 días, y el sexto día en mis “continuos insomnios,” vi a Lele que vino hasta mi “almohada” y me susurró. “Angelito Te están viendo y no te van a creer”, Mayor susto carajo. Miré por todos lados y no vi nadie, sino a la que te conté con los ojos “puyuos” preguntándome, ¿Estás bien Rafa?.(los que me quieren me llaman Rafa). Me acomodé en posición “fetal” hacia un espejo frontal  del closet y susurré “Lele ¿adónde carajo estas tu? Y me quedé como muerto hasta que el sol alumbró un nuevo día. 

Amigos, ¿están aburridos?, ya van 1483 palabras y no les he contado lo que me pidieron ¿quién soy después de los 6 meses de la pandemia?. Bueno, yo se los advertí. Así que, si aún siguen leyéndome, les resumiré lo que esperaban Uds. saber.

Para mi la pandemia fue, como cuando uno se gradúa en la universidad para comenzar a practicar el conocimiento adquirido y lo envían a una “pasantía dirigida”. Bueno así tomé Yo ese periodo de 6 meses, una “pasantía” para que con mi pana “Chuito” aplicáramos lo construido en los 3 años previos y usando las técnicas del “abordaje e indagación apreciativa”, descubrí que cuando hay mucha incertidumbre, es cuando están dadas las condiciones y espacio para ser creativo. La certeza o la zona de confort, limita el espacio para ello, no hay fuerzas retadoras para que tus neuronas se agiten, peleen, se abracen y salgan como amiguitas. Comencé a hacer un inventario de lo mejor que ya yo había cultivado, me imaginé lo que hasta donde ello me podría llegar a ser, con “Chuito” y la “propia” (¿si ella lee esta historia y no la nombro, se imaginan?), y reflexioné para construir lo que debía ser y entrar en un espacio de innovación. O sea, hacer todo bajo el planteamiento básico que mi vida era un “libro abierto y estaba por escribirse”.

Aquí cambié la dirección de mi brújula y decidí comenzar a desarrollar proyectos que jamás de los jamases pude haber pensado. De ingeniero químico a un desarrollador “novato” agro-productor. ¡180 Grados!, pero lo estoy disfrutando y hasta admirando ya que marca las tres prioridades que la humanidad hoy reclama; “Seguridad Alimentaria, Calidad Orgánica y Saludable de los productos y sustentabilidad 365 días a año”. ¿Y “chuito?, Está secuestrado y quizás Uds. se han dado cuenta porque le han pedido y no les contesta y les dice que dejen su mensaje en el buzón. Hasta le compré un sombrero de paja ancha y me acompaña a cuanta granja en desarrollo propongo.

Al llegar exactamente a 2500 palabras escritas de suplicio al lector, solo voy a enumerar hallazgos que aprecié de los impactos y estragos visibles que la pandemia está causando a la sociedad y finalmente resumir lo que me pidieron (¡Huff!) ¿Quién soy YO? después de 6 meses

Para la Sociedad y la Humanidad aprecio que:

·      Somos más vulnerables de lo que pensábamos y nuestros paradigmas limitantes salen primero y retienen a los impulsores.

·      Los “egos” desaparecen antes un “Cisne Negro”. Los miedos son un “buffer” que activan nuestra humildad escondida.

·      La desigualdad social se hace más evidente y la sentimos a flor de piel.

·      El mundo se hace gritar que es totalmente INTERDEPENDIENTE y nuestros actos tienen impacto de alguna manera más allá de lo que pensamos

·      La SOLIDARIDAD es un valor profundo escondido en la sociedad que sale con los “Cisnes Negros”. Impresionante lo que veo (por un grupo Whatup) en el condominio del edificio donde aún tengo mi propiedad en Venezuela.

·      La contaminación ambiental es real y nos está matando. ¿Vieron a Venecia después de 5 meses?. Los movimientos ambientales están surgiendo a diario a la palestra y la consciencia está aflorando.

·      La creatividad un DON común humano, está a flor de piel, solo falta las condiciones y el querer practicarla.

·      Hay más, pero estoy abusando ¿verdad?.

Ahora YO. ¿Quién Soy? después de estos 6 meses

Ø  Soy un ser privilegiado con Luz Propia en un país que me ha tratado como un Rey. Pensar lo contrario puede alimentar mi ego vengativo que en la vida se incuba por creencias inducidas.

Ø  Soy PRESENTE construyendo futuro y consciente de lo que siembro y debo cultivar HOY. No es fácil, pero La Ley de la Cosecha no te perdona y si la violas, pagas el precio. 

Ø  Soy FORTALEZA que he construido, por la bondad que estoy cultivando y obsequiando y  la forma en que con plena conciencia percibo mi vida.  

Ø  Soy AFICIÓN por las cosas originales e inusuales.

 

Ø  Soy quien gusta empezar desde cero y hacer las cosas a mi manera. ¿Buena suerte, mala suerte, Quien sabe?

 

Ø  Soy una persona que siempre presenta soluciones interesantes y creativas. NO todos me la aceptan, pero las disfruto. A veces incluso aprecio “bondades” y “problemas” que otros no ven.


Ø  Soy CREATIVO y aprecio mucho cualquier cosa hermosa.


Ø  Soy ESPEJO Y DIVINIDAD que me hace ver y creer que el gran creador ¡HABITA EN MI!

 

Ø  Soy FELICIDAD que irradio después de una tristeza, porque aprendo que el DOLOR es inevitable, pero el SUFRIMIENTO es OPCIONAL y depende totalmente de mí.


 

PERO AMIGOS DE “PLUMA FACIL”, SOY HUMANO Y LA VIDA ESTA COMPUESTA DE ONDAS VIBRATORIAS QUE NO ME GARANTIZAN QUE SIEMPRE ESTARÉ EN LA “CRESTA” COMO AHORA SIENTO QUE VOY LLEGANDO.

¡APROVENCHENME!


miércoles, 23 de septiembre de 2020

Despues de 6 meses qué.../ María Elena Garassini

Después de 6 meses qué…

Me levantó a seguir una rutina que solo depende de mi, no del tráfico, no de que los otros lleguen, no de conseguir lo que salí a buscar…solo de mi. Después de seis meses me detengo a ponerlo por escrito, por la demanda a desnudar nuestra alma que nos hace pertenecer a nuestro Club de escribidores.

Pero …Después de seis meses también disfruto,  he aprendido, me preocupan, me cuestionan y me retan muchas cosas.

Disfruto de quedarme en casa con mi esposo y mi hijo menor, y que hayamos logrado tener una maravillosa y respetuosa rutina, gracias a tener trabajo y estudio que nos motiva; tener espacios personales y una computadora para cada uno; vivir en un lugar precioso, que es agradable y tranquilo  en donde en todas sus ventanas encuentras verde.  Disfruto tener tiempo para hacer todo lo que quiero hacer, que por demás, siempre son muchas cosas: trabajar, leer, ver películas, correr, montar bici, reunirme virtualmente con seres queridos, cocinar en pareja, con amigos, descansar cuando quiero… en fin… hacerlo todo.

He aprendido, más que nunca, que tengo una vida privilegiada; que muchas personas, yo diría que la mayoría de las personas, transitan, y están viviendo su realidad de manera aguda en esta pandemia, por situaciones muy difíciles… y que queda mucho en el mundo por hacer. Lo que me invita a seguir siempre pensando, y siendo proactiva, sobre cómo puedo seguir haciendo mi aporte. También estoy aprendiendo cosas chéveres esta cuarentena: italiano con estrategias divertidas y gracias al acompañamiento de mis amigos Arcángela y Lionel, Logoterapia en el Instituto Colombiano de Logoterapia y análisis existencial, con personas muy bien formadas en el área, y porque “la Logoterapia y yo nos estábamos buscando, y nos encontramos aquí en Bogotá”. También me siento cada vez más cómoda como profesora y psicoterapeuta virtual gracias a estudiar y aprender muchas cosas nuevas.

Me preocupa mucho Venezuela, vivir en ella y sobrevivir en ella. La pandemia ha agudizado muchos de los múltiples problemas ya existentes, y por ello, las personas están en modo supervivencia. Me pregunto todos los días ¿Qué nos toca hacer? Por supuesto que no tengo la respuestas, pero por eso mismo no dejo de hacérmela. También continúo con nuestra, siempre estrategia, de identificar y subirle el volumen a las cosas buenas, que también están sucediendo en el país: personas y grupos que apoyan a los más vulnerables, personas que han iniciado emprendimientos, personas que se han sacrificado por otras, personas que crean redes nacionales e internacionales, en fin el lado luminoso de la situación.

Me reta el mañana, como mujer, venezolana, latinoamericana, migrante, madre, esposa, hija, profesora, psicoterapeuta, ciudadana, en fin como ser humano. ¿Qué me reta? Buscar, sobre todo en forma colectiva, nuevas formas de hacer de este mundo, un mundo mejor con las vivencias y los aprendizajes que nos ha dejado la pandemia y el confinamiento a todos como personas, como familias, como ciudadanos, como habitantes del planeta tierra. Estoy recordando el planteamiento del Dalai Lama del Egoísmo Inteligente que nos invita a cuidarnos, crecer y aprender para estar en las mejores condiciones para poder ayudar. Esta pandemia nos lleva a tener esto presente. ¿Cómo hacerlo?, para eso cuento con la participación en diversos grupos con los cuales debemos buscar nuestros aportes individuales y colectivos. Uno de esos grupos son ustedes, mis queridos amigos del Club de escribidores, ¡trabajemos juntos!

 

María Elena Garassini

domingo, 6 de septiembre de 2020

Reunión del CEC de septiembre 2020

 Día 161 de la cuarentena, casi 6 meses de "quédate en casa"

Reunión CEC

Club de escribidores de Caracas

Septiembre 2020

Domingo, 27 de septiembre

11 am

Zoom

Host: Don Luis

Tema: 6 meses después, ¿ahora quién soy?

RSVP


domingo, 30 de agosto de 2020

Los miedos secretos/Lionel Alvarez

Vi correr algo por la orilla de la pared, tan rápido que no logré identificarlo. Me asomé al pequeño baño de servicio, y ¡allí estaba! Como me temía, ¡era una rata! Busqué al gato de la casa  -el viejo Jim-, lo metí dentro del baño y cerré la puerta. Esperé como unos veinte minutos, cuando abrí de nuevo, Jim salió ¡como alma que llevaba el diablo!

El bañito era muy pequeño, de tan solo un metro cuadrado. Decidí entrar, cerré la puerta, me monté sobre el inodoro, y con un palo de escoba intenté darle por la cabeza. El animal comenzó a chillar horriblemente, a dar brincos y a tratar de morderme a la cara. Solté el palo y salí ¡más asustado que Jim! 

Recuerdo el evento como mi primera experiencia de miedo intenso; dicho de manera coloquial: "se me pusieron de corbata". La rata decidió atacar y yo decidí huir. Mientras me recuperaba del escalofrío, y con la respiración todavía alterada, podía oír claramente los latidos de mi corazón. Es una experiencia que poco he compartido, así que pudiéramos decir, se trata de un secreto.

Todos, sin excepción, hemos sentido miedo en algún momento. Hasta los más valientes, esos que hacen la cola para subir a las aterradoras montañas rusas, sonreídos y llenos de entusiasmo, llevan su miedo oculto. Coraje no es ausencia de miedo, es actuar a pesar de tenerlo.
El miedo es una emoción básica, y no tenemos por qué sentir vergüenza en reconocer que lo sentimos. Cuando niños, lo demostramos de manera natural, pero en la medida que vamos creciendo, moldeados por la cultura, comenzamos a pensar que no deberíamos mostrarlo en público, quizás porque tememos pueda ser interpretado como cobardía.

Tal Ben Shahar, profesor de Psicología en la Universidad de Columbia, explica que cuando tratamos de bloquear o suprimir una emoción -como el miedo, por ejemplo-, ocurre lo contrario, ella se intensifica. La paradoja es que cuando la aceptamos es cuando se debilita.  Comenta que cuando comenzó a dar clases, el desafío más grande que enfrentó fue su timidez, que lo ponía nervioso al presentarse ante una audiencia. Al principio trató de neutralizarla con actitudes mentales positivas, como: " tranquilo, todo va a estar bien, lo puedes hacer, nada que temer..." el resultado era que su miedo se incrementaba. Dejó de usar esa estrategia luego de leer el trabajo de investigación del psicólogo Daniel Wegner, de la Universidad de Harvard, que desarrolló una teoría que llamó, "Teoría de los procesos irónicos", en donde demuestra que, intentar suprimir un pensamiento, es la mejor manera de que este pensamiento regrese una y otra vez.

Los mecanismos del miedo con los que la naturaleza nos ha dotado, fueron muy valiosos a lo largo de la evolución, permitiendo detectar las amenazas, antes de que fuera demasiado tarde, y eso fue determinante para la supervivencia de la especie.
Están bien identificados los detalles fisiológicos de cómo el miedo prepara al organismo para responder ante el peligro, ya sea: la huida, el ataque o el bloqueo. La sangre se va a los músculos de las piernas, para facilitar la huida, quedando el rostro pálido. El cuerpo se congela y un torrente de hormonas circula por el organismo.
Hoy en día, es poco probable que nos consigamos de frente ante un depredador, pero nuestro mecanismo del miedo sigue activo, en alerta continua, tratando de captar cualquier cosa que pueda suponer un peligro.

Pero no siempre el miedo surge ante un hecho real y presente. Generamos temores por situaciones que no han ocurrido, pero que pensamos, pudieran suceder en el futuro, como: perder el empleo, que nos aplacen en un examen, que no consigamos las medicinas, que nos atraquen en la esquina... Son solo posibilidades, pero nuestra mente no diferencia un riesgo real de uno imaginado, y es suficiente para comenzar a sentir los efectos fisiológicos del miedo.

Winston Churchill dejó escrito: “Me he pasado la mitad de mi vida preocupándome por cosas que nunca me ocurrieron”.  De allí la importancia de silenciar nuestra mente, de calmarla, acudiendo a nuestros espacios de silencio, serenidad, quietud, meditación y oración.

Lionel Álvarez Ibarra
Agosto 2020

"Bajo la máscara de la temeridad se ocultan grandes temores".
Marco Anneo Lucano.  Poeta romano.

Bienvenida soledad/ Maria Elena Garassini

 

Miedos secretos: Bienvenida Soledad

La vida es en definitiva la integración de lo que nos va pasando en los diferentes momentos que transcurren, a veces con claros cambios, y otros como sutiles transiciones. Cuando hacemos retrospectiva de lo que ha sido nuestra vida, de lo que la ha marcado, de lo que agradecemos, también, de manera complementaria, aparecen nuestras vulnerabilidades, nuestras frustraciones, nuestros temores y cómo los hemos afrontado.

Cuidar y soltar han sido mis herramientas para lidiar con los temores, que como bien decía Gudelia en el chat, son muchos, pero hacemos que no se noten.

Mi mayor temor es la soledad, por eso trato de cuidar proactivamente y también soltando, sin sofocar, mis relaciones.

Esta claridad en el temor a la soledad y mi forma de lidiar con él, lo he descubierto en forma consciente, como consecuencia de la migración. En tu país, con tu familia, con tu trabajo y tus amigos de toda la vida, en fin, en el contexto donde aprendiste a desenvolverte desde la más tierna infancia, todo es conocido, todo es predecible y tú vas evolucionando con él. Al llegar a un lugar diferente, y empezar desde cero en todo, utilizas todos tus recursos, al mismo tiempo que empiezan a aflorar todos tus temores en el manejo de las frustraciones que empiezas a vivir. Te haces un experto en usar tus recursos y también en reconocer, y tratar de lidiar con tus miedos.

Todavía sin mucha conciencia de la soledad como mi mayor temor, un psicólogo colombiano amigo, y parte de un grupo de estudio, nos presenta la Psicología de la Soledad y nos habla de varios tipos de soledades: la social (la de pertenecer), la soledad interpersonal (la de relacionarte con otros), la soledad íntima ( la de importarle y que te importen personas cercanas), la soledad amorosa ( la de compartir un proyecto de vida, complicidad e intimidad con una pareja), la soledad filial (la de sentir conexión con padres o hijos), la soledad laboral (la de ser parte de un grupo de trabajo), la soledad prospectiva ( la de  tener un proyecto de vida), la soledad intelectual ( la de  tener cabida a la reflexión) y la soledad de tiempo libre ( la de tener pasatiempos agradables y retadores).

Esa revisión exhaustiva de la soledad, activa en mi, de manera consciente, mis recursos de proactividad para mantener todos mis vínculos internos y externos (desde los íntimos , hasta los más lejanos), como mi forma de afrontamiento a mi mayor temor, la soledad.

Esta disertación con la soledad me ha permitido cuidar mi propia intimidad, con el disfrute de actividades en solitario, en pareja, en familia, en familia extendida, en grupos de amigos, en grupos de trabajo o de estudio, y con las personas que te relacionas de forma periódica o que la vida te pone en tu camino.

He descubierto que tu mayor temor puede ser tu mejor mejor amig@ y tu mejor consejer@, óyelo, invítalo a que te acompañe en todos los momentos. Bienvenido temor a la soledad, mi inspiras e impulsas a ser mi mejor versión.

 

María Elena Garassini

¿Dónde estas miedo mio? Santiago Porras

 


¿Dónde estás miedo mío?

Santiago Porras Rojas.                                                       24-08-2020

 

 

Dormía en mi cama que estaba próxima a la puerta y un pasillo, en el silencio abrazado con la oscuridad de la noche mientras me cubría con mi cálida cobija.Minutos después de que papá nos bendijera y apagara las luces, mis ojos borrosos ofrecían una imagen en la penumbra que pintaba en el cuadro del puerto abstracto durante el día,la imagen de un ser feroz que aceleraba mi respiración, que hacían que mis ojos huyeran y volvieran a la imagen saltando a los compases de una zozobra cardíaca.

Quizá ya habías habitado en mis años pre infantiles en aquella existencia tuya en la que era tan feliz en la inconsciencia. Lo seguro era que, al salir el Sol, la imagen tenebrosa al igual que yo en la oscuridad, sentía miedo de encontrarme erguido. ¿Me tendrías miedo?

Volvías en silbidos opresores de mi pecho, que se ahogaba al no encontrar suficiente oxigenación, momentos en los que sentía que la vida se acabaría. ¿Qué secretos tuyos se agitaban en mi ofuscada respiración? El asma venía y se iba a consecuencia del polen, alimentos, animales y jardines. La vida es respirar…hasta allí te alojaste, miedo a los perros, miedo al jardín, miedo a las rosas,miedo a comer cualquier cosa, miedo a cuanto existiera en la naturaleza.

Luego me visitaste en el entorno escolar, dónde aprender implicaba utilizar un sujeto incomprensible para mi, era una frase de adultos para los niños “haga uso de su materia gris”, yo comprendía que tenía que ver con la idea de ser flojo o bruto, pero ¿Qué es la materia? Yo entendía que materia eran las matemáticas, el lenguaje, religión.

Te convertiste en un lobo que viniste por vez primera en 2do grado en la boleta que coloreó de rojo un 08 que, provocó una amenaza que al pronunciarse se hizo realidad “¡si vuelves a sacar 08 te daré una pela!”, y me la dieron. ¿Qué será mas importante: aprender o sacar una nota que guste? Así, te convertiste en números, formulas, teorías matemáticas complicadas.

A partir de ese momento te aparecías en cada evaluación que me hicieran, en cada juicio de aprobación o rechazo, que me impulsaron a ser uso de mi caja de herramientas personales, en donde habían talentos naturales para superar los mensajes de repudio o decisiones que me exponían a convivir contigo desde la amenaza.

Otros por su parte, creían que era fácil ignorarte o no sentirte “pero no seas miedoso…no le tengas miedo”. No entendían que, si te ignoro en un momento de peligro, podría luego de mayor, perder la vida. Gracias a que comprendía que lo conveniente era hacer otra cosa (sin saberlo), logré a través de la ira provocada por algunos que, por considerarme miedoso, fuese visto como un pendejo. Reconocí que, así como tu estás presente, del otro lado está mi valentía, para superar retos, desafíos o adversidades.

Luce inverosímil, pero de niño soñaba con ser un torero, ¡y mira que un toro de verdad mete miedo! La pasábamos muy bien una banda de amigos grandes y chicos, cuando papá, los tíos y mis primosgozábamos imitando a un diestro en los palcos del corso, por una herencia española que llaman fiesta brava.

Una tarde en los páramos andinos, por evitar que una vaca cayera sobre un techo, desde una colina, con mis primos logramos hacer que rodara y diera vueltas mientras caía pendiente abajo, lo que hizo enfurecerla de tal forma que nos persiguió para envestirnos. ¡Gracias a ti mi miedo sano!, superé a la bestia que llegó a estar muy cerca, pero me convertiste en cual atleta de 7 años, para hacer el mejor salto desde la tierra hasta engancharme a un muro burladero. Fuiste la magia que me volvió invencible.

¿Cuántas veces en la adversidad y en las “chiquitas” (en el momento mas adverso de una situación) me has servido para activarme y salir victorioso? Muchas!

Suelen alentar los mensajes e invitaciones a eliminarte, yo en cambio considero que ha sido preferible y muy conveniente valorarte como aliado, ya que si te coloco frente a mi; tiendo a paralizarme, y si te dejo ignorado detrás de mi, puedo hasta perder la vida. Por ello la relación que mejores resultados me ofrece es, llevarte a mi lado como un aliado. Quizá tus maneras no me gusten tanto, en todo caso cuando encuentro que en un desafío tu voz me invita a mostrar mi valentía, entonces nuestras relaciones facilitan que sepa utilizar mejor aquella materia gris de la que hablaban mis maestros.

¡Que bueno que, al ser mi miedo, estés al lado mío como aliado!

sábado, 29 de agosto de 2020

DE MIEDOS Y LABERINTOS SECRETOS

 

MIS ALAS NO TE HARÁN VOLAR

Tengo miedo de anclarme en tus dolores

De empacarme tus frustraciones

Y no separar mi alma de tus alas

Y dejarlas libres para volar y tropezar.

 

Tengo miedo de tocar la biología de tu vuelo

De abordarte en mis alas

Y apropiarme de las heridas

que solo tú eres capaz de sanar.

 

Cuando sea la tarde de tu vida

Hurgarás en las hojas de tu tiempo

y ojalá mis semillas emocionales,

sean solo infusión de tus resacas.

 

Gudelia Cavero Hurtado

 

MIEDO A QUE MI CUERPO ENMUDEZCA

 

Dolores desconocidos

que azotan mi cuerpo.

Látigos invisibles cruzan

la geografía de mis manos,

que a veces, torpes se mueven.

Mis brazos, músculos

articulaciones y tendones,

se unen a la fiesta del dolor nocturno.

Escriben cuentos y fábulas

con el trágico libreto,

de que tal vez un día

mi cuerpo se quede mudo.

Que callen mis neuronas

y mi sistema inmune se asome al caos.

Es una fugaz pesadilla,

que termina en su propio laberinto.

 

Gudelia Cavero Hurtado

viernes, 21 de agosto de 2020

El niño del cuatro

El niño del cuatro

Santiago Porras.                                                                                        26-07-2020


 Entre tanto la audiencia va conectándose a la sala virtual y con el relato, el niño Musiú Santiago y el adulto Santiago Musiú están en la sala y colocan el sonido de un calypso.

En ese instante Santiago Musiú, les invita a imaginarse observando una sala de un apartamento caraqueño, en el que hay una alegre reunión familiar. Al lado del músico que está parado frente a las puertas del balcón, está a su lado izquierdo el Musiú, un niño de 5 años quien, con los ojos de un explorador, se animó ante el sonoro artefacto de color marrón.

Musiú Santiago: Esta cosa musical, poseía unas voluptuosas caderas y un ombligo perfecto enorme, con una, dos, tres y cuatro cuerdas enlazadas por un puente en la parte inferior y cuatro orejas chiquitas, unidas por una larga pieza dividida por unas marcas alineadas, donde mi primo Roberto Irausquín combinaba pisar las cuerdas, junto al movimiento batiente de su mano izquierda sobre los hilos de nailon, que acariciaban el ombligo de aquella caja de madera. Me dije <<me gusta, yo quiero hacer eso>>

De aquel roce sobre el ombligo del artefacto sobrevenía una compleja combinación rítmica que acompasaba el sonido pegajoso y alegre de aquel canto que decía “Matilda, Matilda, Matilda robó mi dinero y se fue a Venezuela”.

Al finalizar la pieza, todos, incluido mi primo Roberto me ofrecieron un reconocimiento, que me encantó y me dijeron que tenía ya el talento para aprender a tocar cuatro y cantar.

Santiago Musiú, pregunta: ¿Qué fue lo que mas te gustó de esa experiencia?

Musiú Santiago: La combinación del ritmo entre el artefacto que sonaba y las palabras, que me resultaron divertidas…además sentía que todos sentíamos lo mismo, alegría y buen humor, eso era bueno.

Santiago Musiú: Hoy es un día especial, porque los amigos escribidores nos han invitado para compartir juntos, nuestra relación entre el adulto que soy y tú como mi niño interior. Así podremos hacerles saber a ellos lo relacionado que estamos con el cuatro, la música, el canto, las historias que más nos hacen disfrutar de nuestros talentos y fortalezas.

Musiú Santiago: Me gusta esa idea. 

Santiago Musiú: Veamos entonces, en cuento a la caja musical ¿Qué encontraste?


Musiú Santiago: Ese día me presentaron al cuatro, y me dijeron que era nuestro instrumento típico de Venezuela, nuestro país tan amado. Al principio creí tocaría de oído, pero no, me di de cuenta que sólo no sería fácil. Entonces a nuestros 7 años mamá nos inscribió en la escuela Emilio Sojo. Todos los martes entre 5 y 7 pm, en un sitio que tenía un nombre raro: de Truco a Balconcito.

Allí nos hicieron repetir los golpes que un maestro, le daba a una mesa “Taca ta ta ca….(un espacio)… Taca ta ta ca”, y dijo que podíamos inscribirnos.

Santiago Musiú: ¡Aja! ¿Pero y qué hiciste para tocar una canción?

Musiú Santiago: Me enseñaron a hacer el Taca ta ta ca, pero como lo hacia mi primo Roberto, y después comenzamos con un “Tono”, el Re Mayor, y en pocas semanas tocamos nuestra primera canción; bueno que tuve que enseñar a mis dedos a pisar las cuerditas y cambiarlos de posición siguiendo unas partituras así: Tónica, dominante y cuarta. La canción era una historia de un “Compadre Pancho”. Además, era un requisito cantar la letra, mientras tocaba el cuatro.

Santiago Musiú: Si me acuerdo de esa canción, que ahora ya no tocamos tanto. Aprovechemos que hablaste de una historia, junto a coordinar el canto que cuenta una historia. ¿Qué descubrimos juntos?

Musiú Santiago: Lo divertido y retador que tenía coordinar todas estas cosas juntas, sin embargo, nuestro entusiasmo por lograrlo nos llenó de una sensación de alegría al ver que ya me parecía un poco a mi primo Roberto.

Santiago Musiú: Es verdad eso. Yo agregaría que la música nos hizo cantar mejor, la armonía del cuatro nos regaló cantar con melodía, y los tonos nos brindaban la oportunidad de alcanzar un registro que nos hacia fluir al danzar entre cada tono, la letra y la cadencia musical.

Además, El compadre Pancho, que utiliza un ritmo que se conoce como “merengue venezolano”, cuenta una historia que expresa la calamidad de un amigo que le cuenta al compadre, que siente nostalgia porque la negra (su pareja) se le fue con el pulpero. A nosotros nos encantan las historias de la vida, del enamorado dichoso o el despechao!. Nos gustan las canciones que cuentan cuentos de espantos y aparecidos, así como también joropos, pasajes, polos, boleros, calypso, aguinaldos, villancicos, gaitas. Fíjate que en el Calypso “Matilda”, hay en su ritmo alegre otra historia de desdicha; es decir que nos anima el buen humor, para superar las adversidades, y hacer risa de nuestros propios dramas.

Musiú Santiago: ¡Verdad!, ahora que me dices eso, recordé que nuestros queridos viejos, con el deseo de que fuéramos perfectos, parece que envidiaban nuestros viajes a la luna, donde vivimos con nuestros sueños. Recuerdo que nos reprochaban cuando asistíamos a entrenar en la piscina de la UCV, que sin el Carné nadie nos dejaría ingresar a los vestuarios y atender las clases de natación.

Santiago Musiú: Claro que lo recuerdo cuando al llegar a la entrada de la Plaza Vzla, ponían en automático la pregunta ¿Trajiste el Carné? y tú con tu carita silenciosa mirabas para otro lado.

Musiu Santiago: Entonces la perolata… <<Ve a ver si te dejan pasar, porque allí nadie pasa sin carné>>. Pues para su sorpresa, cuando nos vieron subir del vestuario a la piscina, no lo podían creer y fueron a preguntarle al portero por qué me habían dejado entrar; si nadie puede entrar sin carnet. El vigilante le dijo <<Si, aquí nadie pasa sin carné, pero el catirito pelo e cepillo y ojos azules es el único que nos saluda cada día y nos ofrece y comparte su merienda con nosotros, así que a él lo dejamos pasar porque es una persona amable y educada. El es nuestro amigo.>>

Santiago Musiú: Buena conversación Musiú, pero vamos cerrando este acto, para que otros compartan sus relatos. Gracias por permitirnos disfrutar de tu presencia hoy.

Musiú Santiago: Si, vamos a seguir reuniéndonos para continuar tan buenas conversas. Quiero agradecerte aquel día en que, trabajando tu bienestar, después de muchos años atrapado dentro tuyo, me buscaste y dejaste hablar. En especial reconozco el bien que me hiciste cuando juntos encontramos la paz al conversar contigo el adulto, sobre los niños interiores de nuestros amados padres. Ellos afrontaron otras historias de adversidades muy duras, como la muerte de la abuela Elisa, cuando mamá tenía 13 años o la de papá que trabajaba desde los 6 años a partir de las 4 de la madrugada, para darnos tantas seguridades y mucho mucho amor. Hey Santiago ¿Es cierto que para que vivas en bienestar necesitas equilibrar a tu padre, a tu adulto y a mí? Waoo, espero hacértelo divertido…cuídate de los espantos!

Suena el cuatro….Mas allá de no se donde tampoco se sabe cuando, dicen que sale un espanto…

miércoles, 19 de agosto de 2020

La fuerza interior

 Sin duda alguna, la fuerza interior nace del amor que se mezcla en este lugar. Creencias, fortalezas, actitudes, salud, decisiones, apegos y desapegos, hacen mezcla como en un crisol, fortaleciendo el respeto por la diversidad y la amistad..

Hoy, honramos eso.

Arcángela una guacamaya
Jesucita una mariposa
Carmen, una gaviota
Gudelia, la poeta. Sin duda una golondrina
Yvette, la ardilla
Martin,el pescador,  el pelícano
Irma la luciérnaga.
Carla el ruiseñor
Luis es un tigre
Lele la lechuza o buho,, sin duda
Tibi,. Gaviota
Santiago, guacamayo corazón con patas
Hened, la abeja 
Alberto es Pegaso
Lionel, el Toro
Cesar un pastor
Aura Marina, un delfín
Ma delos Ángeles un reno
Maigualida,.. canaria blanca por lo alegre que canta 
Paty la arañita de redes
Angela,  mariposa.
Pily es un Tigre bengala

Faltan algunos que esperan por su momento... los esperamos

Nota: la foto original es de misignificadodelossueños.com