domingo, 25 de octubre de 2020

La honestidad, en 12 semanas

 Este año, como generalmente suele suceder, me invitaron a dictar la materia de coaching en el diplomado II de Psicología Positiva, aunque estamos en cuarentena. Lo hicimos por vías digitales, con un número reducido de personas que habían comenzado en formato presencial en febrero, y quería terminar. Éramos 10, conmigo. Como es usual, les pedí como acordamos en la programación, que hicieran el test VIA de las fortalezas de carácter ya que el coaching positivo e indagativo, se apoya en el  PERMA, por un lado, y en la ontología del lenguaje, por el otro. De ese “maridaje” es que `podemos acompañar a otros a superar sus creencias limitantes, barreras, y juicios maestros, (como los llamamos)

La tarea, tenía que ver con un darse cuenta de dónde estaban la vez anterior, comparado con los nuevos resultados del test. Se les pidió que analizaran  que había pasado en el cambio, si había sido intencional, si se pueden mover las fortalezas, y si tuvo que ver la pandemia con los resultados.  Es asombroso que el 90% de nosotros, o sea 9/10, manifestamos que había aparecido entre los primeros 3 puestos, la fortaleza de carácter de la honestidad e integridad. ¿Interesante, no?  Si bien es cierto que esta muestra no representa a ninguna población, es cierto también, que es casi la totalidad de los estudiantes del diplomado. La única persona que faltó, manifestó que había aparecido la espiritualidad.

Cada uno de nosotros destacamos ideas atribuibles a las causas, por medio de las cuales, pudimos haber desarrollado tal fortaleza. ¿Qué tiene que ver la cuarentena, el encierro, la limitación de libertad, con tales resultados?. Pues manifestaron que hubo tiempo para pensar, para encontrarse, para darse cuenta de lo que estaban haciendo antes y de enfrentarse a variados retos que los acercaba a su razón de ser o como dice Raví Shankar, a su propósito vital.

En mi caso, llevo los resultados del test VIA desde el año 2014, y ahora tengo el cuidado de hacerlo cada seis meses. Entonces, y al menos desde el año mencionado y en mi caso, pudiera hablar del movimiento de la honestidad. Esta fortaleza entre los años 2014 al 2017, ocupaba el puesto 14/24. Fue en los años 2018-2019 y 2020 que ocuparon los puestos, 4, 2, y 1, respectivamente. Ya era una tendencia que se reforzó en lo que nos pasa y de cómo nos vamos haciendo cargo.

Dice el test VIA acerca de la honestidad:

“Soy honesto conmigo mismo y con los demás, trato de presentarme y presentar mis reacciones con precisión a cada persona, y asumo la responsabilidad de mis acciones”.

Cuando uno lee la cita anterior puede descubrir además, que hacerse responsables de las acciones, tiene que ver con el origen de todo:  las emociones. En ingles son “e-motions” o la energía que mueve. Habla entonces del desarrollo de la inteligencia emocional. También habla de la honestidad en doble vía para ser congruente. Pero, ¿es posible ser honesto con otros y no serlo con uno mismo,y  a la vez?. Pareciera que llega empaquetado. Probablemente  en mi caso, ser honesto conmigo mismo traiga como consecuencia la honestidad con los otros.

Completa el VIA acerca de la honestidad:

“Cuando eres honesto, dices la verdad. En términos más generales, se presenta de una manera genuina y sincera, sin pretensiones y asumiendo la responsabilidad de sus sentimientos y acciones. Eres una persona íntegra, eres quien dices ser, y actúas consistentemente en los dominios de tu vida en lugar de ser de una manera en la comunidad y de una manera completamente diferente en tu familia. Como resultado, cree que está siendo constantemente fiel a sí mismo.

Esta fortaleza implica representar con precisión sus estados, intenciones y compromisos internos, tanto pública como privadamente. La fuerza de la honestidad a menudo está relacionada con la auto concordancia, la medida en que sus objetivos representan con precisión sus intereses y valores implícitos. La honestidad permite que las personas asuman la responsabilidad de sus sentimientos y comportamientos, se apropien de ellos y obtengan beneficios al hacerlo.”

He marcado en negrilla los términos que me han parecido tienen que ver conmigo mismo. En primer término, es acerca de la verdad. Para ser honesto, puedo reconocer que no la tengo, o que la puedo compartir con el otro. Así, decir la verdad es decir lo que sientes, que a la larga se traduce en poder ser empático con las personas y mucho más allá, en la fortaleza espiritual, ser compasivo. El otro lado de la verdad pudiera ser la mentira. La mentira tiene que ver con las creencias limitantes y de los “cuentos que nos contamos” para poder encajar en el mundo que nos tocó vivir, tiene que ver con supervivencia. La verdad se antepone, en el sentido de aceptar y dejar de mentir(se).

 Otro elemento es, ser coherente. Somos cuerpo, alma y espíritu según la doctrina judeo cristiana, pero somos una maravillosa triada según la ontología del lenguaje formada por el cuerpo, las emociones y el  lenguaje. Ser coherente, sin duda, es ser honesto. Se aprende a ser “coherentemente honesto” con las tres. En esa “honestidad” podemos desarrollar un cuarto pilar que se integra, que es lo espiritual: la consciencia del ser, la sintonía con el universo, la comunión con Dios. Entonces podemos ser “espiritualmente honestos e íntegros”.

Por último, subraya lo que antes he expuesto: el hacerse cargo de las emociones y sentimientos. Es el mismo ciclo al final; que de las emociones se generan las acciones, que generan aprendizajes que se constituyen en el ser, y desde donde somos capaces de emocionarnos para generar acciones, todo en un ciclo o bucle interminable de generación de lo que somos y como actuamos. Como dice la traducción, se trata de ser genuino, honesto e íntegro. La honestidad es un rasgo del valor de la virtud de la valentía, y es lo que voy a seguir haciendo las próximas doce semanas hasta que termine el año, y el otro…

¿Cómo se activó en mi caso?. En el año 2018 comencé con la fotografía, una maravillosa herramienta de observación. Se aprende a mirar hacia afuera, desde adentro, pero con la seguridad que nos estamos observando. El ojo que mira no es distinto a la mirada de la foto tomada. Uno mira las cosas desde lo mucho que tiene de algo. Así podemos mirar el amor,  la compasión, el respeto, y  la humildad en otros, quizá desarrollando esas mismas características. La mirada evoluciona con lo capaces que somos de ver en otros, lo que tenemos en nosotros, y que quizá, no hemos abrazado aun.

También pudo influir el hecho que esos años, estuve en las “tablas”; con  más de 10 veces en ellas. Mostrarse a otros desarrolla la capacidad de vernos a nosotros mismos. Pensar en el otro, en lo que quisiera escuchar que uno le pudiera decir. Es la magia del devenir, donde ponemos a favor nuestras fortalezas para caminar, crecer y avanzar; es descubrir  nuevos mundos. Es algo así como aquella lámpara de aceite que al calentarse, hacía que las gotas azules de aceite, subieran al tope para luego  bajar y empujar a las del fondo a que subieran. Al final es un maravilloso ciclo interminable de aprendizajes que se realimentan.

Por último, quería agregar la reflexión que ya he compartido con ustedes, sobre el miedo; el miedo irreal, el que paraliza por excesos de futuro. Yo uso una expresión que me ha dado resultado. Así dije en una clase, “humor voy por ti” y llegó al cinco, luego dije en la clase del año siguiente., “Amor voy por ti”, y aparece el amor y la amabilidad entre los cinco primeros. En el 2019 dije, “valor voy por ti”, cuando me di cuenta que el valor me serviría para superar los miedos y avanzar.  Y sucede que cuando uno declara algo, todo se re encuadra,  y a veces, sin darnos cuenta. La honestidad está de primera ahora, mientras que los otros componentes de la virtud del valor, están cercanos al 24.

El amor es la fortaleza maestra de los rasgos de personalidad. Del otro lado, en el mismo continuo, está el miedo, que hemos dicho, es una forma de amor. La honestidad, el hecho de mirarse a la cara, de salir a la calle con lo que eres, con luces y sombras, reconocer a otros y que te reconozcan genuino; ¡eso es valor!

No hace falta ser valiente, en mi caso. Hizo falta solo, ser honesto.

Alberto, 2020

Fuente: https://viainstitute.org/ 

1 comentario:

  1. Hermosa auto - reflexión; y descubriste temprano en la vida que lo que vemos afuera, es el reflejo de lo que sucede dentro de nosotros! Y la valentía de integrar luces y sombras, estar en la totalidad, ser Uno con Dios y la creación... Te descubres como co - creador de tú realidad! Un abrazo honesto desde la distancia... Saludos!

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