Reunión de septiembre 2018
Lugar: Casa Club, San Luis
Host: Don Luis
Tema: Libre
Día: sábado 22 de septiembre (Cumple Don Luis)
Desayuno. 10:00 am
martes, 28 de agosto de 2018
EL TIEMPO PRESENTE
Uno de los pasos mas arduos en el aprendizaje de un idioma es la conjugación de los verbos en sus diferentes tiempos. En algunas lenguas, como el castellano o el italiano, se nos hace bastante difícil, en otras, como el inglés, hay quienes consideran que es mucho más fácil la conjugación.Mi cuñada Janet necesitaba aprender ese inglés lo más pronto posible, tomó un curso intensivo y una de las mayores dificultades que consiguió fue precisamente los tiempos verbales. Ella siempre colocaba el verbo en tiempo presente. Cuando le hacían un examen oral, hablaba en presente y con su mano hacia movimientos para indicar en qué tiempo verdaderamente quería expresarse. Por ejemplo, cuando quiere decir "voy", dice "I go", pero cuando quiere decir que "ella fue", o sea, en pasado, dice lo mismo "I go" y con su mano hace movimientos hacia su espalda para indicar que la vaina fue ayer. Igualmente, para el futuro dice lo mismo "I go", pero su mano ahora se mueve hacia adelante. En otras palabras ¡Janet se quedó anclada en el tiempo presente! ¡Excelente! Nada mal, porque sin saberlo, seleccionó el mejor tiempo para vivir y disfrutar.Desde niños nos enseñan a proyectarnos hacia el futuro. Nuestros padres nos dicen que debemos estudiar, ir a la universidad, graduarnos y ser buenos profesionales. Luego de graduados buscamos especializarnos para tener mejores oportunidades en el porvenir. Las empresas nos muestran el mapa de desarrollo de carrera y las posiciones que podremos alcanzar si permanecemos en la compañía. Cuando nos acercamos a la tercera edad esperamos la jubilación para dejar de trabajar y entonces descansar y disfrutar. Todo eso pareciera que nos distrae del tiempo presente, no lo disfrutamos a cabalidad, porque creemos que algo mejor estará por ocurrir en el futuro. No tomamos suficiente de la fuente de felicidad del presente porque supuestamente mañana será mejor.Hay que disfrutar del presente que es lo único que tenemos a mano, viviendo el momento actual de una manera consciente y saboreándolo al máximo. Ya sea compartiendo el tiempo con familiares y amigos, leyendo un libro, asistiendo a nuestra iglesia, aprendiendo un idioma nuevo, escribiendo para el Club de escribidores, conversando con el abuelo y un sin fin de actividades que ocupan nuestro día a día.Uno de los principales ingredientes de la felicidad es saber disfrutar de las experiencias positivas de la vida. Los investigadores definen el disfrute como los pensamientos y comportamientos que nos permiten intensificar y prolongar el placer. Es transformar las actividades ordinarias en extraordinarias. Uno de las recomendaciones del profesor Tal Ben Shahar de la universidad de Harvard para disfrutar el tiempo presente, es "simplificar nuestras vidas", que significa dedicarnos de lleno a lo que estamos haciendo en el momento, con atención plena, sin distracciones. Si usted corta el césped de su casa, por ejemplo, entréguese a esa labor con satisfacción, disfrute del olor a grama cortada, recréese al observar las matas bien podadas y deléitese del aroma de las flores. Al terminar la faena sienta alegría y orgullo por un trabajo bien realizado, y así con cualquier otra actividad de su vida diaria.Por supuesto que el disfrute del presente puede tener componentes del pasado y del futuro. Se puede por ejemplo, disfrutar rememorando el pasado, ya sea viendo un álbum de fotos de la familia en momentos felices o conversando con un amigo sobre el tiempo que compartieron en la universidad. También podemos disfrutar del futuro, fantaseando de todo lo bueno que nos podrá deparar.Aunque un dicho popular dice que del pasado <<nadie nos puede quitar lo "bailao">>, ese tiempo ya pasó y no podemos rebobinarlo, y el futuro nadie lo tiene seguro, así que solo nos resta el presente. Traer el placer del pasado y del futuro, al momento presente es válido, y es una manera de incrementar y mantener el placer, pero siempre con los pies firmes en el aquí y el ahora, siempre en el presente como el "I go" de mi cuñada.Lionel Álvarez IbarraAgosto 2018
domingo, 26 de agosto de 2018
El tiempo
25
de Agosto 2018
Autor: Jesucita
Peters S.
EL TIEMPO.
Escribir sobre el tiempo es
hablar sobre lo inexorable que es, es decir, no lo podemos eludir o detener,
igualmente allí estará presente independientemente de cual sea nuestra
realidad.
Cuando de tiempo se trata, me cuesta
no vincularlo con nuestro proceso evolutivo (la niñez, la adolescencia, la
adultez y el climaterio).
¿Y será que cada momento de nuestras vidas nos permitirá interpretar o
ver el tiempo de manera distinta?
Para tratar de dar respuesta a
esta interrogante, ¿Cómo nos vinculamos en nuestra niñez con el tiempo? siempre relaciono esta etapa con un símil, “Somos una esponja”, donde absorbemos
todo mediante el aprendizaje y en cual el tiempo no existe a menos que sea
regido por nuestras necesidades básicas, vemos el tiempo a través de la
actividad lúdica que me lleva en un ir y venir desde las emociones más puras alegrías
mediante la risa y la tristeza mediante el llanto y la búsqueda de esa parte
afectiva que puede satisfacer nuestras necesidades del momento, el tiempo
existe tanto y en cuanto empezamos a vincularlo con la adquisición de hábitos
que nuestros mayores irán agregando progresivamente a nuestra existencia
mediante el proceso educativo, para poder ir incorporándonos a nuestra cultura
que establece momentos de sueño, de
vigilia, de comida, de aseo, entre muchos otros y aún más fuerte, hasta nos
condicionan el momento en el cual debemos expresar nuestras emociones, si
hacemos este recuento nacemos atemporales nosotros iremos incorporando la noción
del tiempo a medida que nos socializan, que interesante no había pensado en
ello antes de este escrito “Nacemos
Atemporales”.
Y llegamos a la adolescencia caracterizada
por la aparición de la pubertad que determina el fin de la niñez o infancia, en
donde se va completando el desarrollo biológico del organismo para llevarnos a
la adultez, todos estos cambios nos sacan del área de confort que teníamos en
la infancia y en donde vemos el tiempo ya asociado a nuestros años de vida por
cuanto aparecen los caracteres secundarios de nuestro sexo, que nos hace darnos
cuenta que la edad o el tiempo transcurrido va dejando huellas en el mismo,
desde el punto de vista psicológico surgen emociones de amor y odio hacia
nuestros progenitores, estamos en negación constante sobre las normas impuestas
manifestándolo mediante las emociones de rabia, rebeldía y agresividad, estamos
en la búsqueda de nuestra identidad lo que hace que nuestro nivel de
incertidumbre se haga demasiado grande, surgen interrogantes ¿Qué haré cuando sea grande? ¿Quién seré en
la adultez? es decir, comenzamos a pensar en el futuro y nos vinculamos ya
con ese tiempo inexorable que ha de pasar independientemente de que hayamos
respondido a las interrogantes anteriores, que susto son momentos de miedo y angustia
ante lo que ha de venir. Sin embargo, esto no impide que también soñemos y
proyectemos en nuestra imaginación lo que quisiéramos ser en ese futuro
cercano, aunque nuestra concepción del tiempo es bastante flexible en esta
etapa, pensamos que siempre el tiempo nos alcanzará para hacer lo deseado y nos
damos cuenta cuando ya paso el tiempo de entrega de la asignación, así somos.
En la adultez aquí ya el tiempo ha sido inoculado irrevocablemente,
estamos en la etapa productiva y en donde el tiempo es tomado en cuenta en toda
su extensión, comenzamos a perfilar ¿Quién
será nuestra pareja?, ¿Dónde viviremos?, ¿Cuántos hijos tendremos?, etc. ya
está definida nuestra profesión o actividad económica a la cual nos dedicaremos,
la identidad está consolidada y
comenzamos a ser más conscientes del aprovechamiento del tiempo para dar
respuesta a las interrogantes anteriores, es decir, aquí el tiempo marca
nuestro ritmo y quizás por eso estamos manejándonos a un ritmo acelerado que no
sé si será el adecuado , por cuanto muchas veces dejamos de vivir la vida a
plenitud por unos estándares que nos auto-impusimos o la sociedad no los impone.
Esto es algo para analizar.
Y llegamos al Climaterio, la etapa donde cambia nuestra visión del tiempo ya
nos queda menos tiempo por recorrer, nuestra visión de la vida es mucho más
sabia, más tolerante, nos dedicamos a recordar
lo que hicimos en nuestras etapas anteriores, está asociada a la
contemplación y consentimiento de los nietos que es un amor diferente al de los
hijos, se presentan ciertas limitaciones corporales que impidan quizás las
actividades a las cuales se estaba acostumbrado, el tiempo te hace reconocer en
ti lo alcanzado, lo dejado de alcanzar y sencillamente lo vivido. Lo que te
falta por recorrer debes hacerlo con total plenitud y muchas veces te das cuenta que
aquello que para ti era de vital importancia en las otras etapas ,en esta etapa
te preguntas ¿Y por qué perdí tantas
cosas y tiempo valioso por esto?
Los que hemos tenido ancianos en
nuestras vidas oímos con frecuencia estas reflexiones, que constituyen un gran
aprendizaje porque nos ayudan a redimensionar las cosas que verdaderamente son
importantes en la vida y otorgarles su justo valor, cuan valiosas fueron estas
conversaciones hechas por mi recordada y amada madre, gracias te doy por esas
enseñanzas imposibles de olvidar.
Pues entonces queridos
escribidores imposible evitar como percibimos y nos aproximamos al tiempo en
función del momento de nuestro proceso evolutivo.
Cincuenta años después que nació mi hermanita
Esta historia comenzó en mi niñez. Fui hija, sobrina y nieta
única por muchos años. Aunque yo era la princesa de la familia, muy querida y
consentida, estaba rodeada de muchos adultos.
En este contexto, si bien no lo recuerdo, mamá me contó
repetidas veces que yo le pedía constantemente una hermanita. Fue mucho su
esfuerzo porque después de cuatro abortos, al sexto embarazo, por fin nació mi
hermanita.
Al 20 Agosto del
2018….
Mi querida y amada hermanita,
nunca sabrás lo afortunada y orgullosa que me siento por saberte mi hermanita, no solo por tu gran
apoyo en estos últimos años y en muchos otros momentos de vida, sino por el SER
HUMANO tan ESPECIAL que siempre me has modelado ser.
Muchas gracias por ESTAR y por tu ayuda en tantos aspectos
grandes y pequeños, que en esta compleja
“situación-país”, no habría logrado sin tu auxilio.
Muchas gracias por ayudarme a pensar, entender y revisar, con tu sabia visión de vida, ideas que a veces se me han pasado.
Gracias por hacerme
sentir que estas muy cerca de mí, aun en miles de millas de distancia
geográfica que nos separan.
Gracias por modelarme a un SER HUMANO tan ESPECIAL, que vivencia
cada minuto lo que es realmente “dar
amor” dentro y fuera de la familia: tu maravillosa entrega diaria e
incondicional como madre, esposa, hija, nuera y hermana, me ha enseñado en
distintos momentos, nuevas aristas del AMOR
que definitivamente no están escritas en las páginas de los mejores libros.
Gracias por mostrarme a un ser humano tan INTEGRAL: eres
compasiva, generosa, cariñosa, inteligente, divertida, entusiasta, ahorrativa y
espiritual; mega-capaz, trabajadora y exitosa
profesional; linda por dentro y por fuera. Eres una extraña mezcla de éxito, humildad y sencillez
que nunca había visto en una sola persona.
Gracias por darme a dos sobrinos tan bellos, capaces e
integrales. Gracias por darme un cuñado maravilloso, sin duda “mi hermanito”, y
a una Carmencita a quien quiero y admiro. Los amo a los cinco de distinta
manera, pero con toda mi ser.
En fin, gracias por nacer en el seno de nuestra familia y
llenar de manera tan maravillosa ese espacio vacío de la hermanita que tanto
pedí: fuiste mi bebita querida en tus primeros años de vida y una estupenda
amiga y compinche desde tu adolescencia. Después de tantos años de espera, al final nació la “Milagros” que eres hoy y no
creo este nombre sea casual. Ha
sido un gustazo verte crecer y aprender
de ti desde bebé, niña, adolescente y estudiante universitaria; también como
maravillosa esposa, madre, hija, nuera y por supuesto hermana.
La formación de “mujeres
de bien” que somos se la debemos a nuestros padres. Mas para mí, los más
contundentes ejemplos de lo que de verdad significa “dar amor dentro y fuera de
la familia”, los obtengo de ti.
Gracias Dios por escúchame de niña cuando yo pedía una
hermanita: ¡¡¡me gané la lotería!!!
Mi princesa linda, te amo y te valoro MUCHO desde siempre y
por siempre.
Para mi serás mi “hermanita”, no importa cuántos años
cumplas.
Con mucho
amor,
Tu hermanita
Maigua
Agosto, 2018
sábado, 25 de agosto de 2018
En torno al tiempo
En torno al tiempo
Autor: Irma Wefer
Lo que define el tiempo son las
experiencias que vivimos dentro de él. Las que sucedieron, las que estamos
viviendo y las que esperamos vivir. Espacios llenos de sentir, de pensar, de
llorar, de reír, de hacer, de destruir, de odiar o de amar. Nosotros
escogemos. Lo que somos lo constituimos
en estos tres espacios, por eso se dice que somos tiempo.
El pasado, nuestra historia, nos relata lo
vivido y la forma como nos relacionamos con lo vivido. Los recuerdos de seres
queridos y lugares que marcaron nuestras vidas. Si cerramos los ojos pensando
en el pasado vendrán multitud de imágenes; experiencias buenas, otras no tanto,
pero todas nuestras. Siempre tenemos el poder de quedarnos con esos recuerdos
que forjamos a nuestra manera. Elegimos la forma en que las vivencias de otros tiempos permanecen
dentro de nosotros. Todos ellos nos enseñan la mejor y peor parte que tenemos
para entender quiénes somos verdaderamente. Enseñarnos qué aprendimos y qué nos
falta por aprender.
El presente es tiempo que nos confronta, nos exige. Tiempo
de acción y reflexión. Actuamos en él según lo que construimos en el pasado,
pero teniendo siempre la voluntad de elegir entre lo que hemos construido y lo
que seguiremos construyendo. Si ese que fuimos en el pasado es aceptado y
amado, seguiremos haciéndolo crecer. Si es rechazado, es tiempo de cambio y
reconstrucción. Tiempo de hacer para construir.
El futuro siempre será incierto en cuanto a las circunstancias que nos rodean, pero no para quienes somos.
Tiempo de confiar en nosotros, en nuestra honestidad con la vida, en nuestra
lealtad con los seres queridos, en la autenticidad de nuestros propósitos. Tiempo
no vivido aún pero cargado de esperanza.
Me pregunto ¿somos tiempo? Sí, el que hemos
edificado desde adentro, nunca el que intenta hacernos desde afuera.
El amor eterno de la música: el tiempo.
“Gracias por la música, misteriosa forma del
tiempo”
@BorgesJorgeL
Martín Fernández25/08/2018
La mayoría
de las personas solo escuchan y sienten de la música su melodía, otros menos entienden
su armonía y otros menos el ritmo. Pero pocos saben que ella logra lucirse ante
sus fanáticos gracias al tiempo, quien es su amor incondicional, que permanece
escondido.
La música,
no solo es una combinación correcta entre sonidos y silencio, también es un
lenguaje que tiene formas de escritura y expresión sonora. Las notas musicales
se expresan en un pentagrama, que pueden juntarse para formar acordes, pero además tienen formas y símbolos que son
denominaciones que conllevan duración, como son: la redonda, la blanca, la negra,
la corchea, la semicorchea y otras.
El
tiempo de duración de cada nota, la aceleración de los sonidos, hace de la
música el ritmo que intuitivamente nos hace mover el cuerpo al bailar. La
música y el tiempo, son dos enamorados que bailan juntos y que se funden
eternamente en una canción.
FIN
“El tiempo el implacable, el qué pasó”
Por los años de 1974, me estaba
graduando de bachiller. Veníamos de unos años desgarrados y violentos, producto
en parte del mayo Francés del 68 que a Venezuela llegó por los 70. En esos
tiempos solíamos escuchar a la nueva trova Cubana, cantando letras que hoy en
día, sabemos que no entendimos mucho. Sin embargo, Pablo Milanés, le puso
música a los versos de José Martí. De ellos, “el tiempo el implacable, el que
pasó” ha quedado por años en nuestra memoria:
El tiempo, el implacable,
el que pasó,
siempre una huella triste
nos dejó,
qué violento cimiento se
forjó
llevaremos sus marcas
imborrables.
El
poeta nombra al tiempo de implacable, que tiene que ver con la rigurosidad con
la que algo se hace; en este caso con lo que pasa y deja. Más adelante en la
canción dice:
Cada paso anterior deja
una huella
que lejos de borrarse se
incorpora
a tu saco tan lleno de
recuerdos
que cuando menos se
imagina afloran.
Los
recuerdos son sin dudas los hijos de las vivencias, aquello que nos va quedando
luego de caminar. Bien cierto dice que cada uno de ellos se va acumulando a un
gran saco y desde allí somos lo que la suma de ellas vaya produciendo. El saco
lleno de recuerdos y de huellas es lo que somos y como dice el poeta, “cuando
menos se imagina, afloran”.
La vida es
una maravillosa suma de partes que luego de vividas podemos entenderlas como un
sistema, que es mucho más que todas ellas puestas unas al lado de las otras. El
saco es el sistema, luego de tanto vivir, lo que hacemos se incorpora y mueven
unas con otras y podemos entonces, en un sobresalto, poner mano a alguna de
ellas que aflore para salir fortalecido. ¿Será que la Resiliencia tiene que ver
con la experiencia?. No comparto con el poeta que todo lo vivido nos deja
huellas tristes; al fin y al cabo son huellas y para más señas, son las
nuestras. De lo triste y lo alegre se aprende por igual y esas emociones nos
constituyen como las personas que reconocemos que somos, en nosotros mismos.
En el
ejercicio de este ensayo escribí en una hoja de papel la profesión que tengo y
quizá la profesión derivada. En el otro lado de la hoja puse como título: “Mis
Oficios” y fue entonces cuando me di cuenta del tamaño del saco que tengo y comenzando
a aflorar aquellas “marcas imborrables” que dejan las huellas con un paso firme
al andar.
Tengo 20
0ficios.
Y cada
oficio en cada momento, y no siendo el mejor, sino el mejor para mí en la
colección de vidas vividas que me han conectado con lo posible, con la
compasión, con la escucha activa y acompañar a los que menos pueden andar. Ayer
escuchaba que cuando uno hace algo por alguien, lo puede hacer desde la
obligación o lo puede hacer desde el amor. Yo escogí la segunda. Lo que pasa es
que es una fina línea que los separa y a veces, ni uno mismo es capaz de
encontrar la diferencia; pero muy profundo, al lado del corazón se encuentra
los propósitos. Alguien siempre te podrá
decir lo que ve, y uno en su “darse cuenta” validará o no la opinión del otro.
Lo que importa es lo que uno llega a ver y validar de su propio camino.
A los 12
años descubrí que era titiritero, yo mismo los construía. Los hacía de cartón o
de tela, de material reciclado o comprado. La fama de un niño entreteniendo a
niños, llegó a los colegios y se peleaban para que fuera a hacer el teatro.
Tenía una maleta mágica como la de Félix el gato, (mi Alter ego), donde había
de todo. Mi hermana y mi sobrina hicieron sus pasantías y trabajos especiales
con mis teatros de títeres. A los 18 descubrí la música por un piano viejo que
llegó por accidente a la casa en una mudanza de un familiar. A los 23 era
organista. Luego cuatrista. Tiempo después el arco y la flecha. En la vida
profesional aprendí los oficios de herrero y albañil, pero nunca lo ejercí,
como casi todos los oficios.
Y así en el
tiempo, ceramista, pintor, repostero, bloguero, perito avaluador, profesor
universitario, constructor, locutor, repostero, comediante, payaso y ahora
fotógrafo.
Quizá tendría
más riqueza material si hubiera seguido la ruta de la hiper especialización
pero no sé si tan feliz, como siendo un poco de lo que me ha dado la vida a
través del tiempo. Es por eso, que uno sigue los pasos del ser que se va
siendo, como decía Arturo Uslar Pietri, y en ese andar es que uno puede darse
cuenta de lo que puede llegar a ser con solo desearlo, (y hacerse cargo); esa
es la magia del devenir, la magia de un mundo de emociones y experiencias
diversas que te conducen a percibirte como un ser pleno. Como dijo la Piaf, “no
me arrepiento de nada”.
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miércoles, 15 de agosto de 2018
Próxima reunión de Agosto 2018
Agosto 2018
Tema: El Tiempo
Host: Doña Angela Feijoo
Anfitrión: por amabilidad de Don Luis
Fecha: Sábado 25 de agosto
Lugar: Casa Club María y José (Casa de Don Luis)
Hora: de 2 pm a 5 pm
Tipo: Country (Contribución)
Nota: Vayan comiditos
Tema: El Tiempo
Host: Doña Angela Feijoo
Anfitrión: por amabilidad de Don Luis
Fecha: Sábado 25 de agosto
Lugar: Casa Club María y José (Casa de Don Luis)
Hora: de 2 pm a 5 pm
Tipo: Country (Contribución)
Nota: Vayan comiditos
lunes, 23 de julio de 2018
Bitácora gráfica julio 2018, CEC
La reunión de julio 2018 se celebró en la "casa-club", hogar de Don Luis. Tuvimos dos hosts con la llegada de Don Luis que compartió responsabilidades con Doña Arcángela. Fue una maravillosa degustación del vino "Casillero del Diablo" con chocolates de cacaos de Miranda, Aragua y mixtos. Los escritos anexos demuestran la profundidad del tema. Aun, estoy movido por la belleza y humildad del escrito de Doña Arca.
El tema fue "La religión", un tanto polémico sobre todo porque al final se "coló" el tema de las magias blancas y negras. Menos mal que la casa y el "Santo Secreto" estaba escoltado por la Virgen de Guadalupe.
Esta es la humilde mirada de quién ve las cosas a través del lente de una cámara...
El tema fue "La religión", un tanto polémico sobre todo porque al final se "coló" el tema de las magias blancas y negras. Menos mal que la casa y el "Santo Secreto" estaba escoltado por la Virgen de Guadalupe.
Esta es la humilde mirada de quién ve las cosas a través del lente de una cámara...
sábado, 21 de julio de 2018
Un vínculo
de amor
Tratar de hablar de religión es muy complejo. He sido una persona religiosa casi toda mi vida por lo que el tema toca fibras muy sensibles en mí. Escribo desde mi experiencia, mis iluminaciones y oscuridades. Y en respeto a la libertad de cada uno de elegir. Abordo el tema desde esta perspectiva.
Hablar de religión es intimar con lo más
profundo y definitivo que existe en nuestras almas. La palabra religión viene
del término religió que no es otra cosa que el vínculo que se establece entre
el hombre y Dios. Es necesario que exista un Dios y un hombre para que el
vínculo se dé. Por lo tanto la religión es un vínculo personalísimo entre cada uno de nosotros y Dios.
En las religiones
hay un momento en que Dios se acerca al
hombre, pero es el hombre quien en su libertad escoge la manera, la forma y el
tiempo que se acerca a Dios. Dios no obliga, Dios invita. Por lo que el vínculo
no puede tener basamento en la obligatoriedad.
Durante siglos,
históricamente, en Occidente, a la religión se le dio un sentido moralizador
que culminaba en un castigo. Bien endeble debe ser un vínculo para que su
sustento sea el miedo. Dentro de esta visión aparece la idea del dolor como
purificador, sin darse cuenta que está visión desvalorizaba la grandeza de un
ser que sufre, lo reduce a ser sufridor.
El dolor visto sólo en sí mismo perdió su sentido.
En este momento el
mundo Occidental miró a Oriente, donde el vínculo ancestral que los une a Dios
está más asociado al placer, la serenidad o la intención de hacer de lo interno
un Dios. Pero en esta tradición encontró multiplicidad de dioses hedonistas y
castigadores. Volvíamos a reducir el vínculo
a lo que el Dios puede darme de placer o de miedo.
También en Oriente
encontramos algunas mal llamadas religiones, porque el vínculo no existe, en ellas Dios es inexistente. Son códigos éticos donde la relación con Dios no es necesaria. La meta, el fin anhelado en algunas de ellas es un Nirvana cargado de la nada. Cargado de la posibilidad de vaciar la mente y el alma. Propone una huida
del dolor, la vejez y la muerte. Si aquella visión, antes nombrada, tenía
significado en un dolor sin sentido, esta huye de aquello que es
inevitable.
El mundo
filosófico, en su imposibilidad de explicar racionalmente a Dios y el vínculo
que nos une a él, declaró “Dios ha muerto”. Entonces el vínculo ha muerto. La
incertidumbre tomó su lugar. Con el correr del tiempo está declaración hizo que
el mundo materialista creyera que Dios
estaba en el confort, el consumo, el placer, la posesión, el poder, etc., etc.,
etc… El vínculo inexistente, ausente de Dios se
vació de sentido, reducido al anhelo de un iphone, o un McDonald.
A estas alturas,
ustedes preguntarán ¿Dónde está ese vínculo? En la más sencilla de las
respuestas: en nuestra capacidad de amar. Comprender que el vínculo debe
ser trascendente y transformador.
Trascendente en
cuanto nos conecta con el origen y el fin de ese amor. Cuando creemos en Dios,
el cimiento del vínculo está en la fe, la esencia humana encuentra sentido
porque Dios es amor. Cuando libremente acepto el vínculo al que Dios me invita: “amar al prójimo como a mí mismo”, y
puedo amarlo porque él, Dios, me ama, la religión adquiere sentido. La
entendemos como un acto de amor, de realización en eso que Dios nos ofrece.
Transformador porque
pone de manifiesto lo mejor del ser humano que somos en la contingencia de los
días. La manera de amarlo a él es amando a los otros. Amar a los
otros exige generosidad, bondad, fraternidad, fidelidad, benevolencia,
solidaridad,compasión, misericordia, laboriosidad, aceptación, autenticidad…La mejor
versión de mí mismo lleva implícito el amor y esté nace en ese vínculo maravilloso
donde todo tiene sentido: el dolor, la alegría, la pasión, la fidelidad y sobre
todo la gratitud. No esperemos encontrar a Dios en otra parte. Está en nuestra
capacidad de dar lo mejor de nosotros mismos. En nuestra lucidez
para entender que lo que da sentido a la vida es el amor. Y que el amor nos
pertenece a todos y cada uno de nosotros como seres humanos.
Irma Wefer
La Religión
La religión
Entre lo sagrado y lo profano sería interesante ver como la religión va a lo largo de este continuo independientemente de cuál sea la religión que profesemos.
La religión con una serie de paradigmas que determinan tu fe en ese ser superior marcada por todos los valores que de ella se derivan y que sirven de hilo conductor de nuestras vidas.
Guao tema por demás controversial y que me hacen reflexionar sobre ese ser superior como se llame Jesucristo, Jehová, Mahoma, Buda y otros tantos Dioses que pudiera nombrar.
¿Pero será que el ser humano requiere tener un ser superior en quién creer?
Interesante interrogante, bueno yo siento que si, quizás esa creencia esta vinculada a mi proceso de socialización en la cual estuvo presente la religión Católica desde el momento que me bautizan bajo esta fe,de que habrá un mundo mejor despues de la muerte y que debemos cumplir toda una serie de preceptos para lograrlo.
Pienso que la familia marca esa religión a medida que vas creciendo, tanto es así que mi educación formal estuvo en manos de monjas, imaginense si marcó mi referencia de vida hasta los quince años ya que en este momento comienzo a cuestionarme ciertos dogmas y consigo cambiarme a un Liceo Público "El Gustavo Herrera" que en su momento era uno de los mejores del este de Caracas; desde este momento comienzo a entender que hay otras creencias y prácticas religiosas que también conducen a la existencia de un ser superior al ser humano.
A lo largo de mi vida tuve la experiencia de una compañera de trabajo socióloga de profesión, que me dice que ella no creía en nadie que nunca le había hecho falta creer en ningún Dios que eso no existía. Pero hasta el momento no se que pensar ya que a esta misma persona
un buen día subiendo de la Guaira con una piedra que le lanzaron al carro le descerebraron a su hijo de tres años y ella me comenta que se sintió en el limbo porque no sabía a quien pedirle por la vida de su hijo, entonces siento que si hace falta que el ser humano tenga fe en algo superior DIOS ,es decir, se llame como se llame.
A medida que voy avanzando en edad se va incentivando en mí una mayor creencia de ese Dios superior capaz de reconfortarme en mis momentos de dolor, de tristeza, de agobio, de incertidumbre; el hablar con el y orar me restablece y le vuelve a dar color y alegría a mi vida y soy capaz de ser feliz conmigo misma y con mi entorno.Entonces la religión indiscutiblemente me hace ver la vida de determinada manera y en la adultez a pesar de todas las interrogantes que la misma produce consideró que somos capaces de tomar lo mejor de la religión que te conduzca a la felicidad que sería el fin último de la existencia.
En estos momentos de mi vida construyó mi felicidad con esa fe en ese Dios superior, que siempre me acompaña en cada uno de los pasos que debo dar en este transitar por este plano, siempre con el optimismo de que vendrá para nosotros algo maravilloso tanto en lo personal como para nuesta maravillosa patria Venezuela que tanto amo.
Pienso que en los momentos de crisis es mas importante tener fe que una religión ; poseer fe en ese ser superior que todo lo puede y que vela por nosotros a pesar de las circunstancias del momento . La fe para mi es pensar que todas las circunstancias por más negativas que sean seran superadas estoy segura de ello.
La religión podríamos decir que es un moldeador de la conducta del ser humano para bien o para mal dependiendo desde donde la mires.
Tengo recuerdos de cuando estuve en el pueblo de Cusco en Perú en donde las iglesias católicas estaban con la adoración de los santos propios de esa religión, pero como los que construían las iglesias eran los indigenenas de la zona ellos construían las imágenes que ellos adoraban, es decir, independientemente cual sea tu religión se representa ese Dios de manera diferente, como que existe en la esencia humana esa necesidad que debe ser satisfecha de creer en un ser superior.
Autor:
Jesucita Peters Salcedo.
Entre lo sagrado y lo profano sería interesante ver como la religión va a lo largo de este continuo independientemente de cuál sea la religión que profesemos.
La religión con una serie de paradigmas que determinan tu fe en ese ser superior marcada por todos los valores que de ella se derivan y que sirven de hilo conductor de nuestras vidas.
Guao tema por demás controversial y que me hacen reflexionar sobre ese ser superior como se llame Jesucristo, Jehová, Mahoma, Buda y otros tantos Dioses que pudiera nombrar.
¿Pero será que el ser humano requiere tener un ser superior en quién creer?
Interesante interrogante, bueno yo siento que si, quizás esa creencia esta vinculada a mi proceso de socialización en la cual estuvo presente la religión Católica desde el momento que me bautizan bajo esta fe,de que habrá un mundo mejor despues de la muerte y que debemos cumplir toda una serie de preceptos para lograrlo.
Pienso que la familia marca esa religión a medida que vas creciendo, tanto es así que mi educación formal estuvo en manos de monjas, imaginense si marcó mi referencia de vida hasta los quince años ya que en este momento comienzo a cuestionarme ciertos dogmas y consigo cambiarme a un Liceo Público "El Gustavo Herrera" que en su momento era uno de los mejores del este de Caracas; desde este momento comienzo a entender que hay otras creencias y prácticas religiosas que también conducen a la existencia de un ser superior al ser humano.
A lo largo de mi vida tuve la experiencia de una compañera de trabajo socióloga de profesión, que me dice que ella no creía en nadie que nunca le había hecho falta creer en ningún Dios que eso no existía. Pero hasta el momento no se que pensar ya que a esta misma persona
un buen día subiendo de la Guaira con una piedra que le lanzaron al carro le descerebraron a su hijo de tres años y ella me comenta que se sintió en el limbo porque no sabía a quien pedirle por la vida de su hijo, entonces siento que si hace falta que el ser humano tenga fe en algo superior DIOS ,es decir, se llame como se llame.
A medida que voy avanzando en edad se va incentivando en mí una mayor creencia de ese Dios superior capaz de reconfortarme en mis momentos de dolor, de tristeza, de agobio, de incertidumbre; el hablar con el y orar me restablece y le vuelve a dar color y alegría a mi vida y soy capaz de ser feliz conmigo misma y con mi entorno.Entonces la religión indiscutiblemente me hace ver la vida de determinada manera y en la adultez a pesar de todas las interrogantes que la misma produce consideró que somos capaces de tomar lo mejor de la religión que te conduzca a la felicidad que sería el fin último de la existencia.
En estos momentos de mi vida construyó mi felicidad con esa fe en ese Dios superior, que siempre me acompaña en cada uno de los pasos que debo dar en este transitar por este plano, siempre con el optimismo de que vendrá para nosotros algo maravilloso tanto en lo personal como para nuesta maravillosa patria Venezuela que tanto amo.
Pienso que en los momentos de crisis es mas importante tener fe que una religión ; poseer fe en ese ser superior que todo lo puede y que vela por nosotros a pesar de las circunstancias del momento . La fe para mi es pensar que todas las circunstancias por más negativas que sean seran superadas estoy segura de ello.
La religión podríamos decir que es un moldeador de la conducta del ser humano para bien o para mal dependiendo desde donde la mires.
Tengo recuerdos de cuando estuve en el pueblo de Cusco en Perú en donde las iglesias católicas estaban con la adoración de los santos propios de esa religión, pero como los que construían las iglesias eran los indigenenas de la zona ellos construían las imágenes que ellos adoraban, es decir, independientemente cual sea tu religión se representa ese Dios de manera diferente, como que existe en la esencia humana esa necesidad que debe ser satisfecha de creer en un ser superior.
Autor:
Jesucita Peters Salcedo.
DIOS QUIERE QUE SONRÍAS
La conferencia había transcurrido de manera muy agradable esa fresca mañana de octubre. Explicaron como las emociones afectan la bioquímica de nuestro organismo, y que de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, el 85 por ciento de las enfermedades que nos aquejan son psicosomáticas. Nada ocurre dentro de nuestro organismo sin que la mente haya dado una instrucción y esas instrucciones las gira a través de sustancias químicas: los neurotransmisores. Todo ronda alrededor de nuestros pensamientos. Cuando una persona experimenta rabia, ira, remordimiento, o cualquier otra emoción similar, su cerebro da la orden de liberar cortisol, una hormona que afecta nuestro organismo y nos puede conducir a la enfermedad. Afortunadamente nuestro cuerpo también puede generar sustancias como la dopamina, neurotransmisor asociado a la alegría, al entusiasmo, la vitalidad y el optimismo. Una estrategia para liberarla es sonreír. Todas las mañanas podemos levantarnos, vernos al espejo, sonreír y dar gracias a Dios por el nuevo día y manifestar que nos sentimos mejor que nunca. Esa sencilla estrategia logra "engañar" a nuestro cuerpo y hacer que libere dopamina y mejore nuestra salud. La primera sesión de la charla terminó y nos permitieron tomar un receso.
No sé si por convencimiento o por pura chanza, pero durante el refrigerio todos reíamos y disfrutábamos de nuestras sonrisas, con excepción de dos señoras apartadas del grupo que tomaban café y permanecían muy serias. La conferencia se reinició y cuando ya estaba retomando el interés de la primera parte, una de esas señoras pidió intervenir y manifestó que no estaba de acuerdo con eso de que una mera sonrisa nos pudiese sanar. Opinaba que los científicos no creen en Dios y es por eso que aparecen esas teorías que son contrarias a sus enseñanzas. Insistía que lo único que puede sanarnos es Dios, todo lo demás es desperdicio, y por allí se fue explayando hacia diferentes aspectos religiosos. Los asistentes comenzaron a impacientarse por el desvío que pudiese tomar la intervención.
El conferencista, retomando la palabra y el control, le preguntó como se llamaba y ella respondió que su nombre era Aixa, entonces cortésmente le dijo: "Aixa, gracias por tu participación. Acá respetamos las creencias religiosas de cada uno de los asistentes. Todo lo que hasta ahora hemos explicado ha sido estudiado por la ciencia y no tiene nada de exotérico ni religioso. Generalizar que todos los científicos no creen en Dios pudiera ser errado. En un país como los Estados Unidos por ejemplo, en donde trabajan tantos científicos, las estadísticas indican que alrededor del 95 % de su población creen en la existencia de Dios. Sugiero entonces revises tu apreciación, porque hoy en día, la mayoría de las investigaciones científicas sobre espiritualidad y religión, reconocen el poder y la influencia beneficiosa que ejercen sobre la salud y el bienestar de las personas. El solo sonreír por supuesto, no asegura tu curación, pero estas poniendo la bioquímica de tu cuerpo a trabajar a tu favor".
Hizo referencia a otras investigaciones dentro de la psicología que sugieren que las personas religiosas muchas veces por dejar todo en manos de Dios, pudieran adoptar conductas bastante pasivas con respecto a sus vidas y salud. Está bien confiar todo en Dios, pero debemos también poner de nuestra parte. Por algo -recalcó - Dios dijo: "Ayúdate que yo te ayudaré",
Luego se preguntaba: ¿Porque no sonreír? ¿Qué nos cuesta? Los asistentes comenzaron a gritar: "¡Que se ría! ¡Que se ría! Aixa no tuvo otra opción y su cara se llenó de esplendor cuando una sonrisa dibujó en su rostro, develando a la verdadera Aixa, una mujer que para ser completamente bella tan solo le faltaba eso ¡una sonrisa!
Al regresar esa noche a casa llamé a mi hermana, que es estudiosa de la Biblia, para consultarle sobre esa frase: "Ayúdate que yo te ayudaré". Me explicó que era una expresión muy popular, pero que no aparecía tal cual en las escrituras, aunque recordó un versículo que pudiera transmitir un mensaje similar y me dijo lo buscara en Josué 1:9. Lo conseguí en mi Biblia y dice: "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas".
Lionel Álvarez Ibarra
Julio 2018
El Vino y El Chocolate vs La Religión.
Autor: Martìn A. Fernandez Ch.
fecha: 21/07/2018
fecha: 21/07/2018
En la misma mañana del último día para
escribir, mientras hacía tiempo para que el computador se conectara a internet
(no el internet al computador), debido a algún problema que seguramente está
relacionado con su obsolescencia tecnológica, es cuando me siento a escribir el
tema decidido para este mes “La Religión”, y así luego, cuando pueda navegar, hacer mis investigaciones
de trabajo.
Desde que lo enunciaron vengo pensando en sobre
qué y cómo escribir esto. ¡Vaya tema! Por qué a los anfitriones no se les ocurrió
que se escribiera sobre “El Vino y El Chocolate”, que son propio de ellos. Sería
fantástico escuchar a Luis y Arcángela, con la elocuencia que los caracteriza,
sobre cómo combinar esos dos frutos de la uva y del cacao, cuyos encantos
dependen de la cepa, la tierra y su pureza. Además, el lugar de la reunión es
en la bodega “Santo Secreto”, donde huele a viña y a barrica de roble, donde se
siente el calor de la vendimia y donde se escuchan las pisadas de la uva en el
Lagar. ¡Pues no!, hay que escribir sobre religión.
Hasta el mismo Luis reconoció que el tema propuesto
le era complicado, que no había podido entrarle, que no haya como empezar, que
ya ha intentado varias veces pero que termina borrándolo para comenzar
nuevamente. Espero leer su ensayo, que seguramente estará cargado de noches sin
dormir implorando a Dios que le mande la musa (si supiera que no siempre baja
sola). ¿Y Arcangela?, su silencio ha sido misterioso, como sirena ha navegado
este mes sin pronunciar palabras en el chat del grupo.
- ¿Cuál es el tema de este mes? –me
preguntó mi novia en estos días.
- ¡La Religión! –le respondí entre
dientes, en tono de poco ánimo.
- ¡Pero qué bonito! –me dijo con
cierta emoción. A ella, esos temas les encanta porque es muy espiritual.
- Deberías escribirlo tú.
- No, ¡Qué va! Tú eres a quien le
gusta escribir, no a mí.
- Es que no tengo idea sobre qué tópicos
escribir.
- ¡Cómo no sabes! Escribe que la religión
es importante para la humanidad, creer sobre un Dios todo poderoso, que él nos
ama y quiere lo mejor para nosotros, que nos creó para que seamos felices y que
somos seres espirituales. ¡Eso lo debes saber tú! ¡Vamos a misa todos los domingos!
- Tienes razón, pero el tema es más
amplio, no solo se limita a nuestra religión católica.
- ¡Ah, bueno! Tú eres el escritor.
- ¡Ojala fuera escritor! –le dije
de manera jocosa –Una vez, en un libro de Martín Seligman, creo que se llama “Niños
Optimistas”, leí en unas de sus páginas que la religión es importante para
fomentar el optimismo en los niños.
- ¡Qué interesante es eso! Chao mi
amor, te amo –me dijo mientras me daba un beso en los labios. Ella tenía que
salir a su clase de tango, una actividad que empezó recientemente y que le encanta.
Trató de convencerme de que me metiera a acompañarla, pero no me llama la atención
aprender a bailar ese estilo, a mí me gusta el estilo libre.
Ciertamente,
la religión es importante para el ser humano, con ella viene la fe y luego, el
optimismo. En el proceso continuo de la construcción del bienestar, un elemento
fundamental es la espiritualidad, que es algo que se fomenta con la Religión. Esto
lo he sentido cada vez que tengo mi encuentro con Dios en la misa, donde se escucha
la palabra y se reza acompañado de personas que en ese momento comparten con
uno. Pienso, que la religión no ha sido creadora de conflictos en la humanidad,
ni lo será en el futuro. El problema radica en cómo los seres humanos la
interpretan.
Mientras
estaba escribiendo estas ideas, no dejaba de pensar en “vino y chocolate”, y me
imaginaba a Arcángela, algo alegre por su cuarta copa de vino (siguiendo las
indicaciones del somelier Luis para catar los vinos), exponiendo sobre el chocolate
y el origen de su cacao. Tema bien divertido hubiese sido, pero había que
escribir sobre Religión.
FIN
Metamorfosis profesional.
De mi temprana adolescencia recuerdo, cuando en el colegio el departamento de psicología, me aplicó un test vocacional, la experiencia fue muy excitante, una compañía especializada en dicho asunto brindó apoyo al departamento. Yo respondí con absoluta sinceridad y me emocionaba recibir los resultados.
Finalmente llegaron, y allí estaba escrita una descripción de mi personalidad; todo indicaba que mis inclinaciones eran hacia una vocación de servicio. Luego una lista de profesiones sugeridas.
1- Vocaciones religiosas: Sacerdote, monja, misionero
2- Bombero, rescatista, voluntario
3- Enfermera, médico, odontólogo
Etc.
¿Monja yo? ¡Bueeeeeno... no quería ser exactamente monja! Pero sí era muy espiritual y religiosa. Nacida en una familia profundamente católica practicante. Mi abuela recibía todas las semanas en Don Pedro a un grupo de oración carismático, no se faltaba a misa los domingos, ocasionalmente compartíamos almuerzos familiares con sacerdotes invitados, fui educada en un colegio religioso, etc. Yo quería y era muy querida por las hermanas concepcionistas; además de ser su alumna era su vecina (Don Pedro queda diagonal al colegio La Concepción de Montalbán). Pero ¿monja yo? a esas alturas yo ya era novia de Antonio (mi esposo), quien compartía junto conmigo la curiosidad por los resultados del test, no lo dudé y lo llamé, le dije ¡monja,me sugirieron ser religiosa!, a él no le hizo ningún sentido y rápido preguntó ¿y qué más?.
¡Estudié odontología! así que me gradué y a la semana exacta me casé con Antonio. Recién casada, recién graduada y con mi currículo, mi primer empleo fue en Salud y Familia una asociación civil sin fines de lucro vinculada al Opus Dei, donde llegué bajo la recomendación de una colega que conocí en mi pasantía en el BCV. Así fue como mi profesión me llevó a conocer esta prelatura personal de la Iglesia Católica.
A los años me convertí en mamá (una nueva vocación y profesión de ejercicio tiempo completo) inscribí a mis hijas en el Colegio Los Campitos (del Opus Dei) y fue allí donde realicé los diplomados 1 y 2 de psicología positiva, ese año saliendo de mi zona de confort retiré a mis hijas del colegio.
Comenzaron a estudiar en el Colegio Claret, donde mi mamá es profesora de física Se esperaría en este momento que regresara al ejercicio de la odontología. ¡Pues NO! se me presentó la oportunidad de estudiar teología y filosofía y actualmente lo estoy haciendo, simultáneamente me ofrecieron en el nuevo colegio de las niñas trabajar como profesora de religión de 1ro a 3er año de bachillerato y "ZAZ metamorfosis profesional", así fue como llegué a hacer lo que hago hoy; y más que a hacer yo diría a "ser" quien "soy" hoy.Nunca imaginé el bienestar personal que conseguiría allí... rodeada de adolescentes que se confiesan "ateos" pero rezan conmigo, que me acompañan a servir en comedores para pobres (indigentes, ancianos y niños), son mis alumnos aquellos que responden en los cuestionarios que la Santísima Trinidad son " Wonder Woman, Batman y Spiderman" pero que vacían los closets de sus casas y con un inmenso amor entregan generosamente y en perfecto estado ropa, toallas, cobijas, etc. a las personas de las que se han encariñado. Aquellos que se resisten a rezar el rosario pero que bien dan sopa en la boca a niños de la calle. Y que me dicen que el año que viene quieren seguir rezando conmigo al Dios que según ellos no existe...
El test no estaba muy equivocado, únicamente que el cómo de mi vocación ¡solo Dios lo tenía claro!
Elinor Ribas
Finalmente llegaron, y allí estaba escrita una descripción de mi personalidad; todo indicaba que mis inclinaciones eran hacia una vocación de servicio. Luego una lista de profesiones sugeridas.
1- Vocaciones religiosas: Sacerdote, monja, misionero
2- Bombero, rescatista, voluntario
3- Enfermera, médico, odontólogo
Etc.
¿Monja yo? ¡Bueeeeeno... no quería ser exactamente monja! Pero sí era muy espiritual y religiosa. Nacida en una familia profundamente católica practicante. Mi abuela recibía todas las semanas en Don Pedro a un grupo de oración carismático, no se faltaba a misa los domingos, ocasionalmente compartíamos almuerzos familiares con sacerdotes invitados, fui educada en un colegio religioso, etc. Yo quería y era muy querida por las hermanas concepcionistas; además de ser su alumna era su vecina (Don Pedro queda diagonal al colegio La Concepción de Montalbán). Pero ¿monja yo? a esas alturas yo ya era novia de Antonio (mi esposo), quien compartía junto conmigo la curiosidad por los resultados del test, no lo dudé y lo llamé, le dije ¡monja,me sugirieron ser religiosa!, a él no le hizo ningún sentido y rápido preguntó ¿y qué más?.
¡Estudié odontología! así que me gradué y a la semana exacta me casé con Antonio. Recién casada, recién graduada y con mi currículo, mi primer empleo fue en Salud y Familia una asociación civil sin fines de lucro vinculada al Opus Dei, donde llegué bajo la recomendación de una colega que conocí en mi pasantía en el BCV. Así fue como mi profesión me llevó a conocer esta prelatura personal de la Iglesia Católica.
A los años me convertí en mamá (una nueva vocación y profesión de ejercicio tiempo completo) inscribí a mis hijas en el Colegio Los Campitos (del Opus Dei) y fue allí donde realicé los diplomados 1 y 2 de psicología positiva, ese año saliendo de mi zona de confort retiré a mis hijas del colegio.
Comenzaron a estudiar en el Colegio Claret, donde mi mamá es profesora de física Se esperaría en este momento que regresara al ejercicio de la odontología. ¡Pues NO! se me presentó la oportunidad de estudiar teología y filosofía y actualmente lo estoy haciendo, simultáneamente me ofrecieron en el nuevo colegio de las niñas trabajar como profesora de religión de 1ro a 3er año de bachillerato y "ZAZ metamorfosis profesional", así fue como llegué a hacer lo que hago hoy; y más que a hacer yo diría a "ser" quien "soy" hoy.Nunca imaginé el bienestar personal que conseguiría allí... rodeada de adolescentes que se confiesan "ateos" pero rezan conmigo, que me acompañan a servir en comedores para pobres (indigentes, ancianos y niños), son mis alumnos aquellos que responden en los cuestionarios que la Santísima Trinidad son " Wonder Woman, Batman y Spiderman" pero que vacían los closets de sus casas y con un inmenso amor entregan generosamente y en perfecto estado ropa, toallas, cobijas, etc. a las personas de las que se han encariñado. Aquellos que se resisten a rezar el rosario pero que bien dan sopa en la boca a niños de la calle. Y que me dicen que el año que viene quieren seguir rezando conmigo al Dios que según ellos no existe...
El test no estaba muy equivocado, únicamente que el cómo de mi vocación ¡solo Dios lo tenía claro!
Elinor Ribas
jueves, 19 de julio de 2018
Mi Religión: ¡ser venezolano!
Muchos de nosotros somos productos de
inmigraciones. Con la segunda guerra mundial vinieron muchos de Europa;
españoles, italianos, portugueses, alemanes, judíos. Aprendimos a convivir con
ellos y a hacerlos parte de nuestra cotidianidad. El barbero era italiano, el
del abasto era portugués, los chinos, los de la esquina. Mis vecinos eran
españoles y mis mejores amigos eran italianos. Yo tuve una infancia feliz y
recuerdo haber comido sopas clarificadas con arroz y pasta con tomate en
abundancia. Así, crecimos hablando una especie de idioma ecléctico formado por
tantas palabras de tantos idiomas de donde sin dudas, nació el portuñol o
Itañol. Mi padre, vino antes de la guerra, entró por Maracaibo y conoció a mi
madre que era maracucha, pero de madre criolla y padre extranjero. Como decir,
¼ criollo solo. Con ese cuarto criollo me enfrente al nacionalismo inocuo
interno. Mis amigas portuguesas aun lo recuerdan pues, en lo más intimo, se
sienten extranjeras en su propia tierra. Ya más grande mis mejores amigos
fueron muy venezolanos, mitad margariteños y mitad de Carabobo.
En aquellos tiempos en que me “sacaban en cara”
que era extranjero, yo les hablaba de mi cuarto de criollo y me recreaba en
fantasías familiares, aun no corroboradas, que decían que el capitán Wilson, aquel
Edecán que acompañó a Simón en su lecho de muerte, podía ser mi tatarabuelo.
Siempre se dijo, y era usual que cuando viajábamos a la ciudad de Coro,
visitáramos sus restos en la Catedral donde reposa. Yo lo hice. Así es que, con
mi cuarto de tanque de venezolanidad y con las historias de gesta independentista,
podía colocarme a la altura de los nacionalistas
inocuos que blandían orgullosos el origen. Era normal que en alguna fiesta
me dijeran que las hallacas alemanas no eran criollas, que las auténticas eran
de donde se libró la batalla de independencia; es decir que las mejores, eran
las hallacas “independentistas”
Ya han pasado mucho más de cuarenta años de
eso, y con veinte años de revolución, las cosas han cambiado mucho. Ahora somos
un pueblo de emigrantes. Ahora vamos a los sitios de quienes acogimos y con
quienes convivimos. Dura tarea será para ellos, en el entendido de esas raíces
profundas de donde se siente un arraigo clavado en la roca, inamovible,
indisoluble. Pero la gente se va. De aquellos, mis amigos independentistas, de
aquella familia grande con raíces en el llano y en oriente de más de 60
personas, solo queda una. La verdad no sé cómo no se ha ido también. Ellos
ahora son en la mayoría, ciudadanos americanos que le juraron respeto y
obediencia a la bandera estrellada azul y blanca; el resto están es España, ya
ciudadanos españoles con vida en rojo y amarillo y algunos otros en Argentina y
Panamá. Toda esa descendencia de la gesta libertaria se fue a hacer vida en
otras partes, a comer hallacas con otros nombres, a besar otras tierras, a oler
otros aires, a respetar otras banderas, a dejas descendientes lejanos y
extranjeros. Y yo me pregunto:
¿qué pasó con ese orgullo tan profundo que sentimos?,
¿dónde está el legado de Simón?
El hijo de alemán, aquel de ¾ de emigrante con
el sueño libertario del edecán de Bolívar, aun sigue en pié en el país. Todos
se van, y lo ves, lo sientes, porque vivimos en una constante despedida; pero
yo sigo acá, y no me voy. Mi padre alemán se hizo venezolano antes de que yo
naciera por lo que perdí el derecho de solicitar algún reconocimiento del
origen. Soy solo venezolano y a mucha honra y orgullo. En la diáspora, las
despedidas y los desapegos, de los que nos quedamos, nos nace una necesidad de
dar más por esta tierra que nos parió, de seguir luchando por ella, de
transmitir lo que se sabe, en mantener viva la esperanza y en contar los mundos
posibles que llegamos a vivir y que logré compartir con mis padres y amigos en
una infancia feliz. Yo quiero eso para los niños que están ahora, a los que no
recuerdan, a los que no saben, a aquellos que van a reconstruir esta hermosa
patria de Bolívar, que acogió a mi padre, a mi abuelo, y al padre de mi abuela.
¿Por qué nos quedamos? Eso no lo sé. Debe ser un sentimiento místico y
religioso que nos hace trascender más allá de la realidad país. Yo nací acá, no
tengo otra patria y por nada del mundo se la voy a regalar a quienes no la
merecen y la han despreciado tanto y por tanto tiempo.
Decía Ortega y Gasset que “cuando el hombre
cree en algo, cuando algo le es incuestionable realidad, se hace religioso de
ello”. Así es Venezuela, así es vivir acá y haber nacido en Caracas. Además de
creer en Dios y en mi, se hace necesario profesar por el más puro y bello
legado que me dejó mi padre inmigrante; su amor incuestionable por esta tierra
bendita.
Alberto
Etiquetas:
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julio 2018,
la religión,
me duele Venezuela,
mi patria como religión,
sembrarse acá
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