viernes, 14 de octubre de 2016

Mi Secreto

Cuando se dice “… te voy a contar un secreto y no se lo digas a nadie…”, logramos la atención plena de nuestro oyente, sus ojos se espabilan, sus pupilas se agrandan y logramos que sus cinco sentidos se pongan alertas para escuchar esa confidencia que será protagonista en la conversación.

Un secreto también da inicio a un laberinto de comentarios que pueden enredar situaciones de vida, donde se abren puertas a misterios desconocidos y a la tentación de pensamientos como:  “humm… se lo digo a … ?” . O en una conversación imprevista: “… sabes lo que me contaron…”. Y allí comienza el secreto a esfumarse, a dejar de ser protagonista y encontrarse en diferentes voces que lo trivializan.

Pero los secretos más secretos son los de mi adolescencia. Recuerdo cuando chama, mis secretos los escribía noche a noche en mi diario que sellaba con un candado. Mis sentimientos, mis opiniones, mis pensamientos. Secretos, porque hasta ahora nadie ha tenido la oportunidad de leerlos…. ¡Y yo de recordarlos porque el diario se perdió!!!!!

Total, que mis secretos juveniles son como la receta del ponche crema de Eliodoro González P. “el secreto mejor guardado”.

Janet Jiménez
Bogota, Oct. 2016


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