TEMA
DE NOVIEMBRE DEL CLUB DE ESCRIBIDORES DE LA PP / 22-11-2025
(por: Angel Caballos)
Recordando
aquellas personas que me han servido como un "dedal"* cómo protector,
apoyo, impulso, una pieza crucial que nos ofrezca ayuda sin pedírselo... etc.
El tema de mi socio Santiago, me llega
en momentos de muchas reflexiones existenciales. Llegando a mis 80, con una vida
tan sinusoidal como el mundo la tiene hoy, estoy convencido que estamos conectados
con seres que nos protegen, nos apoyan y hasta nos impulsan en la búsqueda de
encontrar un propósito que nos haga verle y darle un mayor sentido a la vida.
Habrá excepciones, por supuesto, pero
pienso que la mayoría de las veces, esa razón de ser la conseguimos
sin pedirla y sin esperarla, pero si necesitándola.
Todos, y lo avalo hablando en primera
persona, tenemos fragilidades que son descubiertas y habilitadas por esas
personas que yo llamo, “anillos al dedo”, donde buscamos ajuste a la
medida, unión y comprensión.
Seres, como si hubieran nacido y
diseñados para encontramos en un sitio o tiempo insospechado, de quienes hasta pudiera
ser una persona muy lejos de la familia donde la magia se torne una realidad y
podamos identificar a ese ser como un “anillo al dedo” y coherente al
menos en tres dimensiones de nuestro ser.
¿Qué será lo que sucede en el universo para
que esa llegada se una a ese apoyo incondicional? ¿Es suerte, o uno sin darse cuenta, lo
construye? y nos convertimos en el “labrador” de esa unión que nos hace sentir
pleno.
Mi pana Santiago, cantor, y lápiz prodigioso
con su verbo y música, además de socio espiritual, nos invita esta vez a
explorar nuestra larga y agraciada vida, a la búsqueda de seres que se convirtieron,
él dice en “dedales” aunque yo los veo como “anillos al de dedo” , ya que no necesariamente
protegen como un “dedal”, sino que les permite respirar y decidir ponértelo o
quitártelo en cualquier momento para sentir la necesidad de una convivencia entretenida.
Lo primero que me llegó a la mente en el
desarrollo de este escrito fue preguntarme si la llegada de ese ser, fue por
una “suerte divina” o por construcción propia. Y esta respuesta hoy la percibo, con la
creencia que cada día más siento auto confirmatoria, de que uno es responsable
de nuestro pasado, presente y proyección de nuestro destino. O sea, esa persona
o personas que llegan a uno en momentos “mágicos”, es producto de algo que uno va
construyendo con lo que piensa, siente, sueña, busca, y “merecidamente” lo encuentra por un impulso e intención validados
por la sincronicidad. ¡WOW!. Estoy inspirado ¿verdad?.
Hoy en día, en la etapa de ORO de mi vejez,
donde la sabiduría florece del cultivo de “experiencias, vivencias y
emociones”, del largo crecimiento existencial en el “huerto de mi supervivencia”, donde la sabiduría brota sin uno darse cuenta,
y son los otros que reconocen mejor que uno nuestras virtudes y quienes te la aprecian, con base a ello, voy a
destacar a dos categorías de “anillos al dedo”.
Una, singular y privada, y otra plural, descubiertas en mi historia personal pero suficiente para
reconocer que uno termina siendo quien es, con el cómo maneja sus relaciones y
se faculta para tener la destreza de quitar del camino a aquellos seres
“tóxicos” de otros seres “vitaminas” , como los llama la psiquiatra Mirían
Rojas Estapé.
Personas que aportan energía positiva y
apoyo emocional que te rodean, ayudándonos a superar momentos difíciles y
sentirnos valiosos y queridos.
¿Nos les ha pasado a ustedes eso?; que construyes circunstancias
a través de tus coherencias en la vida? “en las cuatro dimensiones” y el
universo no te da la respuesta sin esfuerzo, sino que acerca la respuesta a tu
camino en el momento justo, gracias al campo de posibilidades que has activado.
“La magia está en el resultado visible de un trabajo interno invisible”
En la primera categoría está el ser que
ha cumplido con esa visión del “dedal” (protector de mi socio Santiago), y es
mi inigualable y perfecta compañera de vida, ojo, no como mi esposa,
aunque el 3 de diciembre del 1966 le puse un “anillo en su dedo y ella en el
mio”.
Ser esposa o esposo, es solo poner una “semilla
en el dedal” con un compromiso que no sabes si lo vas a cumplir. Para un
ser especial que nos ofrezca apoyo sin pedírselo y convertirse en tu compañero o compañera de vida tienes que
germinar esa semilla y cultivarla, como el “bambú chino”, que toma más de 5
años para hacer y fortalecer raíces (valores) y una vida para crecer sin limite
de altura.
La gran pregunta: ¿Es Suerte o
construcción las fuerzas que unen una relación que te pertenece toda la vida? .
Yo diría lo contrario: Es ¡Construcción y “buena suerte”!. La suerte es un
azar, la “buena suerte” es creación!
En mi caso, les cuento; la llegada de
ese ser “anillo al dedo” fue premonitora, como si hubiera estado escrito
por el creador. “And I mean it”.
Antes de estar ella frente a mi, conocía su nombre y la seleccioné y decreté en
una “subasta” de nombres de las maestras solteras que iban a estar presente en
la fiesta de fin de año de la empresa donde ambos trabajábamos (17 de Dic. 1964
– hace 61 años).
Sin entrar en detalles esto fue lo que
sucedió cuando entré a la fiesta: La vi, me vio y dentro de 14 días estamos cumpliendo 61 años de ese
encuentro y 59 de total entrega, física, mental, socioemocional y espiritual
que representan los 4 “dedales” que me protegen para cumplir mi declaración y
compromiso ante el altar.
Para entender esta "magia" de
este encuentro, podría analizarlo como una combinación de construcción
activa (lo que yo hice) y sincronicidad universal (lo que parece ser
suerte o destino).
La creencia de que estos encuentros son
"suerte” para mi es una interpretación superficial. La visión más
profunda es que el universo opera a través de la sincronicidad, la cual
se activa y se dirige por la intención y preparación interna.
Uno no pide ayuda expresamente, pero sí
prepara el terreno para recibirla.
La segunda categoría la voy a concentrar
en lo que viví y me pasó cuando viví 14 años en Colombia, donde construí y dejé,
muchos más “dedales” de lo que imaginé. y que hoy mantengo desde la distancia.
Y al reflexionar sobre que paso con estos pocos, pero significativos dedales,
concluyo que yo, llegando de otro país, cultura y costumbres diferentes, logré
en poco tiempo construir y fertilizar caminos que rápidamente algunas personas
decidieron caminar conmigo con alegría y mucho entusiasmo, capaz de mantener la
camaradería necesaria para seguir siendo hoy “anillos al dedo”
Todo lo descrito, me convence que cuando
un encuentro se siente como un "anillo al dedo", el universo
parece responder a tu preparación interna a través de dos fenómenos clave: Uno,
bajo el Principio de Sincronicidad (Carl Jung) el cual no es causalidad
sino la coincidencia significativa de dos o más eventos donde existe una
relación de causa y efecto de tres fertilizantes (sinceridad, respeto y
consideración) para que florezca la, alegría, la empatía y el apoyo
incondicional, sin juicio alguno.
Esta hermosa reflexión toca la
intersección entre la psicología, la espiritualidad y la química de las
relaciones humanas. Es la magia de un encuentro con un apoyo significativo
que encaja perfectamente, como "anillo al dedo" donde la otra
persona tiene una pieza del rompecabezas de tu vida, y tú tienes una pieza de
la suya. La unión no es un accidente, sino la realización de un
potencial ya existente en el campo de interconexión.
Que mejor ejemplo que los “dedales en
construcción en este club, que, con 10 años, ya con anillos que entran suavecitos
en todo los 10 dedos y sus dedales cubren los corazones de los que están y los
que se han ido en cuerpo y alma.
¿Qué he aprendido en mi larga y
expansiva vida?: que para abrirnos al mundo y entenderlo, la práctica de la
escucha debe superar con creces la del hablar. Nuestros interlocutores no se
abrirán al dialogo hasta que sientan receptividad y generosidad y citando a
Aristóteles o a Gandi, la gente es amable cuando uno es amable, todos nos
quieren cuando uno los quiere y uno es feliz cuando el otro es feliz. Al final, ser abundante y compartir tus dones,
se regresan imantados.
Angel
Ceballos/
Noviembre 2025