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jueves, 30 de julio de 2026

Amparito, mi dedal salvadoreño/María Elena Garassini

 

Recordando aquellas personas que me han servido como un "dedal"* cómo protector, apoyo, impulso, una pieza crucial que nos ofrezca ayuda sin pedírselo... etc.

 

Amparito, mi dedal salvadoreño.  Crónica de una amistad

 

Corre el año de 2022 y nos tenemos que mudar de Bogotá a El Salvador. Nos vamos Juan y yo a vivir la aventura de conocer e instalarnos en un país centroamericano. Santi, nuestro hijo menor se queda en Bogotá para continuar sus estudios universitarios.

La persona que nos está apoyando con la mudanza a El Salvador, el señor Héctor, nos pregunta si necesitamos algo más, puesto que nos ha ayudado a conseguir algunas viviendas para decidir dónde nos ubicaremos al llegar. Yo le digo que si sería posible que nos ayudara a contactarnos con alguna persona que trabaje en la UCA (la Universidad Católica de El Salvador), y si fuera en la Escuela de Psicología, mejor. Él se queda pensando un rato y nos dice: “Yo tengo una sobrina, que creo que trabaja en la UCA”, se queda pensando otro rato y dice “y creo que es psicóloga”

 

A los dos días de haber conversado con el señor Héctor, él nos envía el contacto de su sobrina, Amparo Cabrera, que si trabajaba en la UCA y es psicóloga, profesora del Departamento de Psicología y Salud Pública, donde están todos los psicólogos que son profesores de las asignaturas de la carrera de Psicología y de las asignaturas de temas de Desarrollo Humano que se dictan para los alumnos de toda la Universidad.

 

Desde nuestro primer encuentro, una video llamada por zoom, dos días después de haber contactado por whatshapp, Amparo ha sido un "dedal"  cómo protectora, apoyo, impulso, una pieza crucial que me ha ofrecido una amistad sincera y profunda. Pienso en todas las puntadas en las que me ha ayudado para tejer mi vida en El Salvador y han sido muchas:

 

En la Universidad, me presentó a su jefa (Larissa), quien enseguida fue super amable y me consiguió un espacio para dar unas horas de clase, también me presentó otra profe (Esmeralda), quien me propuso participar en un evento con mi experiencia de asesoría en Bienestar estudiantil a una universidad en Colombia, lo que sirvió como insumo para hacer un proyecto similar en la UCA. Dimos varias asignaturas en el mismo semestre y me dio todas sus clases, presentaciones, lecturas y dinámicas con una total generosidad para que tomara lo que quisiera para preparar las mías . Para mí eso fue un regalo maravilloso, porque además ella es una excelente docente, super creativa en el diseño de actividades para que los estudiantes pongan en práctica lo aprendido. De ahí en adelante, al llegar todos los días a la Universidad a dar mis clases, siempre era una felicidad poder pasar por su oficina a saludarla y estar por allá un rato con ella. Me presentó a muchas de las profes, con quienes ahora también tengo amistad. Un día me invitó a almorzar,  porque yo estaba sola ese fin de semana, y ella también invitó dos otras dos amigas  Melissa y María José. Fue una velada super especial de conocimiento mutuo, donde hablamos de todo, nos reímos y la pasamos superrr ¡!! Actualmente Majo y Meli, también son mis amigas y disfruto mucho de las actividades culturales, educativas y sociales en las que están involucradas y realizan eventos para todo público.

 

Socialmente, nos hizo a Juan y a mí, la primera invitación para ir a la playa en grupo, uniéndonos a una invitación de la profesora Carolina, donde  tuvimos un día de playa y parrilla delicioso. Me celebró, junto con sus dos hijos, mi primer cumpleaños en El Salvador en octubre de 2022, invitándome a almorzar en Papa Johns con los niños, donde, con un mini pastel, me cantaron el cumpleaños, que grabamos para enviárselo a Juan que estaba de viaje. Fuimos muchas veces al teatro, al cine, a caminar.  Me invitó a su casa con sus niños y vino muchas veces a mi casa por diferentes eventos. Fundamos juntas el “Club de lectura” donde nos reunimos en grupo para hacer agradables tertulias para compartir lo leído.

 

En fin, Amparito ha sido… más que un dedal para el capítulo de mi vida en El Salvador. Ha sido un ángel que me ha acompañado e introducido, permitiéndome disfrutar profundamente de la amistad latinoamericana y la sororidad entre las mujeres.

 

 

¡Este escrito está dedicado a ella ¡

 

 

María Elena Garassini

lunes, 16 de diciembre de 2024

el senderismo de mis dones/María Elena Garassini

El senderismo de mis dones

Al iniciar mis escritos del club de escribidores, con frecuencia busco en internet, y o en el diccionario de la RAE, el significado de la o las palabras claves que propone el escrito. En esta oportunidad hice lo propio con la palabra: “don o dones”

“Gracia especial o habilidad para hacer algo. Usado también en sentido irónico.

Dones son capacidades o habilidades especiales que una persona tiene para hacer algo. En la Biblia, los dones espirituales son bendiciones que Dios da a las personas para que puedan ayudar a los demás y vivir el llamado de Dios:

  • Palabra de sabiduría
  • Palabra de conocimiento
  • Fe

Desde la religión católica los dones son: Fe, Esperanza y Caridad “

 

Definitivamente hablar de Dones, es hablar de características sublimes, espirituales, especiales, enaltecedoras en una persona, algo que no es simplemente una característica o cualidad más. En fin, no es algo tan fácil de reconocer, identificar o mostrar.

Si me quedo con los dones de la religión católica, considero que tengo fe, esperanza y caridad?

Regreso al origen de todas mis preguntas situadas o contextualizadas ¿Fe y esperanza en qué o en quién ? ¿Y Caridad con quién? ¿Con el prójimo? Y ¿Quién es el prójimo?

Cuando retomo el don de la Fe en este momento de mi vida, quizás la Fe no es centralmente la Fe en un Dios, sino la Fe en las personas, la Fe en algun proyecto o iniciativa, la Fe en el Futuro… en fin yo podría decir que si tengo el Don de la Fe y que mi manera de ponerlo al servicio de los demás es siempre creer en los demás, cultivar el diálogo y la negociación con las personas y los grupos con los cuales me relaciono. Es decir… no perder la fe en los otros.

Cuando reviso el Don de la Esperanza… también vienen a mi mente varias ideas y reviso mis actuaciones cuando he requerido tener esperanza o sembrar esperanzas. Muchos de los roles que ejerzo cotidianamente conllevan tener o sembrar esperanza. Mi rol familiar, mi rol laboral y mi rol social, me recuerdan constantemente encontrar los aprendizajes, buscar los recursos, identificar las fortalezas en cada persona o situación, generalmente para transitar situaciones complejas o demandantes. En ese sentido, referido al rol de encontrar o sembrar esperanzas, lo pongo al servicio de los demás cuando, en una situación familiar difícil, aporto opciones o posibles alternativas de solución. Cuando atiendo a mis pacientes, el hacerlos identificar y utilizar sus fortalezas o habilidades, así como aceptar y perdonarse por sus debilidades o errores, me permite ayudarlos a sembrar esperanza. Por otra parte, socialmente cuando promuevo que las personas nos veamos, nos disfrutemos mutuamente, o disfrutemos la naturaleza, un buen libro, una película, una obra de teatro, en fin el tiempo juntos, estoy cultivando esperanza en el poder de los vínculos para el desarrollo humano y la resiliencia.

Cuando abordo el don de la Caridad… me reviso y afirmo que he cultivado la caridad en muchos momentos de mi vida, pero no sé si en este momento soy tan caritativa y dono mi tiempo y mis recursos a  los demás todo lo que podría. Este puede ser quizás un don de la religión católica, a la cual pertenezco, que puede generarme retos en mi cotidianidad. Este escrito está siendo impulsor de una primera gran revisión de este tema, que me lleve por un lado a reconocer mis acciones caritativas actuales, así como identificar otras que eleven esos dones o regalos que he recibido.

Aprovecho, como siempre, y más en esta reunión de cierre de año, de dar gracias a Dios por los dones recibidos, y por los amigos, en este caso amigos escribidores por los momentos compartidos.

¡Felices fiestas decembrinas y mis mejores deseos para un bendecido año 2025 donde florezcan sus dones y se expandan a su alrededor!

María Elena Garassini

viernes, 22 de noviembre de 2024

la distancia es como el viento/M.E Garassini

La distancia es como el viento

 

Resulta que “La distancia es como el viento” es una canción de Los Irancundos que empieza así:

 

Sabes que la distancia es como el viento

Se lleva con el tiempo de un olvido

Hoy ha pasado un año, es un incendio

Que me quema el alma

 

Ciertamente los Iracundos, y con ese nombre no se puede pensar de otra manera, plantean todo el tema de la canción con un dejo de nostalgia y “guayabo”, por algo que se dejó atrás porque se quiere olvidar, e incluso quema el recordarlo.

La distancia también puede, como el viento, refrescarnos, acariciarnos, hacernos ver desde la perspectiva de la lejanía, hacernos recordar lo bueno y lo no tan bueno vivido, pero invariablemente nos hace sentir la presencia de lo que no tenemos y teníamos, pero ahí sigue.

¿Qué es entonces para mi la distancia, distancia de qué? y ¿Qué es para mi el viento? ¿Qué es lo que se lleva?

La distancia para mi tiene muchas imágenes, representaciones, vocablos. La primera gran palabra que aparece es migrante, extrajera, internacional, que evoca la distancia con la patria. Alguien que sale de su país para integrarse, aprender y aportar al país que le da acogida, que en algunas cosas es diferente y en otras cosas es igual a su país de origen.

El otro gran concepto que aparece asociado a la distancia es la familia, que en mi caso es una construcción muy amplia de ascendentes, descendentes, iguales, familia sanguínea, política, etc. La distancia es en este caso no poder compartir todos los espacios, celebraciones, triunfos, retos, alegrías y tristezas, de cada uno de los miembros de una manera presencial y ritual.

Por allí también aparece, asociado a la distancia,  las amistades, que hacen de familia extendida donde se comparten también cuentos, celebraciones, retos, alegrías, logros , tristezas y duelos.

El lugar de trabajo con sus características, formas de interacción, retos, satisfacciones, historia compartida, alumnos que acompañamos y se gradúan, compañeros que viven historias compartidas, y un sinfín de experiencias compartidas en esas ocho horas compartidas a diario, es otra de las imágenes relacionada con la distancia.

La geografía venezolana,  y particularmente la caraqueña, con todas sus características topográficas y climáticas también representan la distancia y son un regalo que tenemos y que revaloramos cuando no estamos en él.

Todos estos contextos entremezclados aglutinan a la distancia, que sale de nuestro control al quedarse físicamente allí, pero la maravilla de los seres humanos, y sobre todo los que vivimos en la modernidad, es la posibilidad del uso del viento a nuestro favor, como barcos de vela que se benefician de su presencia.

El viento lo puedo representar como un gran puente, túneles, vasos comunicantes y la gran red de internet y sus plataformas que conectan mi realidad física actual con esa distancia que representa mi esencia y mis orígenes, y además de la cual me siento muy agradecida y bendecida por su diversidad, abundancia, apertura y flexibilidad.

El viento me permite traer y llevar cuentos de aquí y de allá, mezclar y hacer un uso integrado, sabroso y gracioso de palabras de aquí y de allá, disfrutar, saborear y cocinar comidas de aquí y de allá, conocer y disfrutar parajes: playas, montañas, parques, calles, lugares culturales y casas de familias de aquí y de allá.

De esta manera, y como lo dije al inicio de este escrito, el viento puede refrescarnos, acariciarnos, hacernos ver desde la perspectiva de la lejanía, hacernos recordar lo bueno y lo no tan bueno vivido, pero invariablemente nos hace sentir la presencia de lo que no tenemos y teníamos, pero ahí sigue, mi amada Venezuela, mi familia, mi trabajo y mis amigos, entre los cuales están todos los miembros del club de escribidores a los cuales agradezco por ser parte de esa brisa bonita del viento de mi vida.

 

María Elena Garassini

viernes, 26 de julio de 2024

Los héroes… ¿Y para quién somos héroes nosotros?

Los héroes… ¿Y para quién somos héroes nosotros?

María Elena Garassini 

Estoy escribiendo este texto para el club de escribidores y me llega esta imagen con esta frase de  Joaquín Sabina y no puedo resistir la tentación de ponerla como inicio, porque representa mucho de lo que quiero escribir.

 


Hablar sobre los héroes, es siempre un tema hermoso, que de alguna manera nos remite a nuestra infancia, a los héroes de nuestras comiquitas, pero que va creciendo y evolucionando, como evolucionamos los seres humanos en la complejidad de la comprensión de los diferentes aspectos de la vida.

Empiezo entonces por el principio, quienes fueron mis héroes infantiles: Meteoro y el Dr. Ben Casey. Me atraía su heroísmo más humano que poderoso o fantástico. Creo que eso dice mucho de lo qué siempre fue importante para mí. También recuerdo que cuando estábamos en quinto grado con la profesora Olivia, nos pidieron escribir un texto de la persona que más admirábamos, y no dudé ni un segundo escribir sobre mi papá (creo que en ese momento tenía el complejo de Electra exacerbado, diría Freud), porque ahora escribiría sobre mi papá y mi mamá porque tienen iguales méritos para ser personas que admiro, también por su calidad humana, cercanía y manifestaciones de cariño con las personas que los rodean. Por último quiero mencionar a dos héroes de mi juventud y adultez mundiales como lo son Mahatma Gandhi y Nelson Mandela, luchadores sociales, profundamente humanos, que actuaron siempre en defensa del bien común, así les costara la libertad y la vida.

Y entonces, ¿para quién somos héroes nosotros? … ¿para quién soy héroe yo? Me envalentono a escribir esta parte después de leer el texto que escribió el host de esta reunión de escribidores,  “Martín, el grande” ( :

Siendo fiel con mi significado de héroe y honrando a mis héroes de infancia y adultez pienso en las personas para quienes soy héroe y quisiera que me tuvieran como un héroe humano y cercano.

Mis padres me alaban y admiran un montón porque ven en mí una mujer familiar, profesional, multifacética, sensible socialmente, con inquietud y curiosidad intelectual, que es capaz de combinar sus roles y disfrutarlos. Mi papá me dijo una vez con mucho cariño y desde el corazón: “la mujer maravilla”. Eso dicho por alguien a quien uno quiere profundamente y fue su primer héroe es “chocolate para el alma”.

Mis hijos ven en mí, un apoyo que siempre está ahí para ellos, en quien se puede confiar, a quien se le puede pedir un consejo, quien los puede consentir y también a quien pueden consentir. Creo que también puedo ser su heroína porque tengo gran capacidad de adaptación, de acompañar situaciones muy duras y tristes, y trato de acompañar, desde mis posibilidades a los que me necesitan.

Mis alumnos, que han sido montones, jóvenes y adultos, reconocen en mí la pasión por el conocimiento, y particularmente por el desarrollo humano con toda su diversidad, complejidad y capacidades. También mi posibilidad de ser una profesional exitosa sin desmedro de los otros roles en mi vida. Para algunos mi proactividad en el emprendimiento de nuevos proyectos y el liderazgo de iniciativas puede hacerme ser su heroína.

Mis amigos, en muy diversos contextos, saben que cuentan conmigo de manera incondicional, que siempre hay tiempo, consejos, préstamos, favores, en fin… y lo más importante es que saben que es bidireccional y ajustado, como debe ser a la realidad de cada uno.  Mi disfrute de la naturaleza y los múltiples paseos realizados, de mi pareja y mi familia con quienes compartimos tiempo de calidad, de mi trabajo que me permite formar y acompañar y me ha dado muchos espacios de logro y éxito, de la lectura y la escritura que me permiten expresarme y disfrutar de la expresión de otros, de la cocina para consentir aprendida de mi mamá y mis abuelas, y el compartir y conversar con grupos de gente querida pueden ser, felizmente, mis actos de heroína.

Es imposible terminar este escrito sobre “Los héroes… Y para quién somos héroes nosotros?” sin darle gracias a la vida que me ha dado tanto, robándole las palabras a Violeta Parra, inmortalizadas en su versión cantada en la  voz de Mercedes Sosa.

 

 

sábado, 3 de febrero de 2024

El cuento de María Elena Garassini

 “ Echa un cuento para empezar el año “

María Elena Garassini


Los cuentos son para ponernos al día, los cuentos son para tener alegría empática con la vida del otro, los cuentos son para sentir juntos, así sea reír, llorar, asombrarnos con sucesos que ya pasaron , están pasando o van a pasar.

La verdad me encanta reunirme con la gente para echar cuentos, cuentos de mis vivencias y de las vivencias de las personas que quiero o con las que me identifico.

Les cuento que estoy viendo al última temporada de la serie The Crown en Netflix. Creo que la manera humana en la que está presentada, despierta en mí una profunda compasión hacia las personas que no pueden decidir libremente sus vidas. En este caso es la realeza británica, pero también eso les sucede a las personas privadas de libertad, las personas sin recursos económicos para cubrir sus necesidades, las personas con enfermedades incapacitantes y paremos de contar. Creo que este cuento, por ahora, se trata de la Compasión.

La Compasión viene en nuestros genes, y es la capacidad de trascender la empatía que viene labrada en nuestras neuronas espejo, y nos hace entender profundamente al otro que sufre, ofrecerle ayuda, si está en nuestras posibilidades, y al mismo tiempo agradecer lo que se tiene.

Como esto se trata de echar un cuento, y cuando uno echa cuentos, va uniendo y solapando temas. Les voy a recomendar que se lean El libro de la Alegría, que es una conversación entre el Dalai Lama y el arzobispo Desmund Tutú, donde conversan sobre sus experiencias sobre cómo viven sus experiencias positivas y negativas, y cómo han conseguido Alegría o Felicidad en sus vidas. Dicen muchas cosas muy interesantes, y el escritor del libro, que es el periodista que los entrevista, hace muchos paralelos de lo que ellos dicen con investigadores famosos sobre el bienestar humano, algunos de ellos de la Psicología Positiva.Los dos elementos que resaltaron a lo largo de todo el libro, que se despendían de todos los diálogos que tuvieron durante una semana fueron: el uso del humor y la compasión.

Por aquello de seguir echando un cuento, cada vez que escucho o leo sobre el valor del humor para el bienestar humano me acuerdo de nuestro querido amigo, que nos acompaña desde el cielo, César, y nuestro querido amigo, que nos acompaña en todas las reuniones y es el motor de este grupo, Alberto.

César se debió haber tragado un gran pipote de chispas de humor desde muy chiquito, lo que le hacía tener algo gracioso que decir siempre en la punta de la lengua. Todos aquí en el grupo de escribidores, en los encuentros para leer nuestros escritos, y en cualquier salida o encuentro con él, le disfrutamos su gran sentido del humor, ese tan bueno, que eres capaz de reírte de ti mismo.

Por su parte Alberto, haciendo uso de su deseo de aprender y su perseverancia, decidió hacerse del humor en su vida, estudiando y leyendo sobre cómo mejorarlo y poniéndolo en práctica, en diferentes acciones de su cotidianidad, e incluso poniendo especial atención del uso del humor de los otros en su vida.

Recuerdo cuando al terminar de hacer una presentación en un evento, no recuerdo ni cuál evento, ni de qué tema se trataba la presentación, que Alberto se acercó y me dijo que le había gustado mucho la presentación y que había mejorando haciendo un uso muy agradable del humor durante la misma. Esa experiencia con Alberto me ha sido muy útil en mi peregrinar dando charlas, conferencias y clases, por aquí y por allá. En el último evento que estuve el año pasado en Chile, tenía organizada la información de los puntos que quería desarrollar en mi presentación, y gracias a un comentario de un amigo que me dijo, que la charla en la que yo no había podido  escuchar, porque tenía otro compromiso, había estado excelente porque la expositora había combinado los contenidos de la presentación con anécdotas de su vida personal y que había estado buenísima. Eso me dio la idea de dejar mi charla con los mismo puntos que había planteado, pero además, intercalar anécdotas de mi vida, e incluso con las de algunos de los presentadores que estaban en la sala, y yo los conocía. La presentación quedó super chévere y muchos se acercaron a decirme que había estado genial.  Esta parte final del cuento va dedicada a Alberto.

 

Y como los cuentos se terminan cuando uno toma aire, alguien te interrumpe o tú decides parar. Hasta aquí dejo este cuento para seguir escuchando los cuentos de los otros.

miércoles, 31 de mayo de 2023

Lo que nos decimos bajito/María Elena Garassini

 Lo que nos decimos bajito

 Aquí estoy hablándome…bajito, si bajito, y descubro que lo nos decimos bajito es muy variado. A veces es lo que no queremos oír, otrasveces lo que queremos que no se nos olvide y muchas veces lo que nos decimos para consentimos, cuidarnos y ser autocompasivos en susurros.

Viene a mi mente el personaje de Pepe Grillo, que, aunque un poco estereotipado representa nuestra voz interior moral o del “deber ser”, ese hablar bajito que nos recuerda las normas, los deberías, te toca, el “debes ser responsable”, un poco más de esfuerzo, a todos les tocan situaciones difíciles…. En fin hazlo porque no hay de otra.

La auto-agenda personal que trabaja 24/7, y que tiene sus vacaciones acumuladas porque no ha querido dejarme sola ni un día, ocupa una posición muy especial en lo que me digo bajito “acuérdate de sacar a descongelar”, “mañana llamaré a mis papás”, “al terminar la clase les daré las fechas”, “quiero hacer una marquesa este fin y al regresarme a mi casa de la Universidad compraré el chocolate y las galletas Maria”… en fin me veo muchas veces en el día hablándome bajito para recordarme cosas. Les cuento que para ayudarme con toda esta habla bajita recordatoria decidí abrirme un chat de whatshapp que se llama “Yo misma”, donde solo estoy yo , y cuando empiezo a hablarme para recordarme de cosas, busco el teléfono y lo escribo en mi chat de “Yo misma” para dejar de recordármelo. He creado el hábito de revisar ese chat todas las mañanas, mediodías y noches, y me funciona muy bien.

Palmaditas en la espalda, o más bien palmaditas en el paladar, las palabras van susurrando narrativas de reconocimiento, aprecio, logros, buenos días, esfuerzos, orgullo, gratitud, buena vibra, buen humor. Así también me reconozco en muchos momentos, frente al espejo, caminando, sentada en mi escritorio, en el comedor, frente a mis alumnos, viendo fotos de o con amigos y familia, saboreando una comida que me quedó deliciosa, leyendo un correo donde me dan una buena noticia, haciendo el recuento del día, llegando de hacer los ejercicios mañaneros, paseando en la naturaleza, agradeciendo una conversación con mis padres, valorando mis esfuerzos en alguno de mis roles, riéndome de misma acordándome de algo gracioso en lo que estuve involucrada yo o alguien conocido, recordando y valorando los esfuerzos que muchos hacen todos los días…en fin dando gracias a la vida que me ha dado tanto.

 

Lo que nos decimos bajito es muy variado, y la verdad es que rico hablar con uno mismo…un delicioso complemento de lo que hablamos con los demás que son nuestros maravillosos otros significativos: familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos y todos los que se van topando todos los días en nuestras vidas.

 

María Elena Garassini

 

lunes, 30 de enero de 2023

!Adiós César!/Maria Elena Garassini

 ¡Adiós César! ¡ Qué alegría haberte disfrutado y acompañado en las buenas y en las malas!

Con César desarrollé una bonita amistad, amistad adulta, nacida en el marco del trabajo como profesora de la UNIMET por allá alrededor de los años 2008-2009, y afianzada con el apoyo al proyecto de la fundación de la Sociedad venezolana de Psicología Positiva, donde Pura y él fueron los primeros, e incondicionales entusiastas, para ver esa idea concretarse: reuniones, viajes, congresos, promoción, diligencias.. en fin muchos momentos compartidos juntos.

La vida quiso que viviéramos juntos la experiencia de la migración en el mismo lugar, y durante un tiempo común, sin haberlo planificado. En enero de 2018 me voy a vivir a Bogotá porque a Juan, mi esposo, le ofrecen un trabajo con sede inicial en esa ciudad. Entonces me tocó recoger una vida entera en Caracas y aventurarme a iniciar, junto con Juan y Santi, mi hijo menor, un capítulo en Bogotá. En junio de ese mismo año César me cuenta que Liliana, su esposa, consiguió traslado para Bogotá en la misma empresa que trabajaba en Caracas y él se va con ella a acompañarla, y al igual que yo, abrir un capítulo de vida en Bogotá.

En esos años desde el 2018 hasta el 2020 compartidos en Bogotá nos acompañamos mucho, con el reto y la incertidumbre de ser dos profesionales de la psicología y profesores universitarios, migrantes venezolanos en Bogotá, que se dice fácil, pero fue todo un reto. Las primeras salidas en Bogotá, junto con Liliana y Juan, nuestros esposos fueron a caminar por la ciudad, a visitarnos a nuestra casa y a visitarlos a conocer su apartamento, y cocinarnos una rica pasta con camarones. Posteriormente muchos cafecitos, asistencia a charlas, participación en eventos para promover la psicología positiva, almuerzos los domingos en mi casa, como uno más de la familia, y hasta hacer hallacas su último diciembre en mi casa con el equipo de internacionales donde hasta un amigo ruso participó. ¡Ese día disfrutamos un montón!

Cuando César decide regresar a Caracas, allí estuvimos con él durante todo su periplo para pasar por la frontera para ir de Bogotá a Caracas. Una vez instalado en Caracas, tuvimos contacto permanente para ver ¿Cómo va la cosa?. Lo vi formarse como terapeuta con mucho estudio y entusiasmo, al tiempo que yo también lo hacía, con programas de estudio virtuales en diferentes instituciones colombianas. Todavía hace dos semanas me mandó un mensaje de voz para contarme de un caso referido a dos mujeres cuidadora con un familiar con un enfermedad crónica pidiéndome apoyo, lo cual felizmente atendí con mucho gusto. La verdad nos manteníamos en contacto frecuente vía WhatsApp o video llamada y tuvimos la dicha de vernos varias veces durante los meses de noviembre y diciembre que estuve en Caracas. En nuestra parranda de navidad, donde estuvieron mis hijos, lo recuerdan con gran cariño. Especialmente mi hijo Ernesto, que tenía una relación muy chévere con él, me escribió cuando se enteró de la noticia: ¨Estoy en shock heavy, lo vi tan bien en la parranda, echamos vaina y nos reímos. Lo vi super bien y contento¨.  En fin, así nos despedimos de él sin saberlo.

Lo último que voy a decir de César es que ¨era una vaina¨, y lo bueno es que yo se lo podía decir, porque era su amiga, y él ¨lo podía reconocer¨, porque de gafo, no tenía ni un pelo. Pero así son las amistades pa´ lo bueno y pa ´lo malo, para honrar la vida del otro con sus aciertos y desaciertos .

Por aquí te extrañaremos querido César. Busca la manera de mandarnos saludos . Seguro se te ocurrirá una forma original de hacerlo.

Tu amiga

Lele

domingo, 26 de septiembre de 2021

Caminar en la naturaleza ha sido un refugio maravilloso/ María Elena Garassini

 


Caminar en la naturaleza siempre ha sido una dicha para mí, porque conjuga el disfrute de la naturaleza, el reto del ejercicio físico y el poder compartirlo con otros.

Nuestra llegada a Bogotá ha sido un abanico de oportunidades para hacer senderismo, mantenernos activos físicamente y disfrutar con amigos. Esta foto en la Cascada de Nemusten – Sueva, un lugar como a hora y media en carro de Bogotá, tiene la imagen al fondo de la casacada y estamos en la foto, Juan y yo, y una pareja de amigos colombianos, a los que les gusta hacer senderismo como nosotros.

La naturaleza y su disfrute, materializado para nosotros en la búsqueda, planificación y realización de maravillosos paseos, ya sea caminando o montando bicicleta, constituyen el acercamiento a las cosas más simples y más asombrosas al mismo tiempo, lo que nos regala la madre tierra, este planeta asombroso donde vivimos. En este momento de mi vida poder dedicar tiempo a pasear en ella me hace inmensamente feliz.

El ejercicio físico siempre ha sido parte de mi vida, sobre todo desde mi juventud donde decidí hacerlo regularmente. He pasado por variadas experiencias al pertenecer a grupos de excursionismo y posterirmente empezar a hacer carreras en Caracas, que nos llevaron posteriormente al entusiasmo de correr maratones, medias maratones, y ahora poder salir a correr un rato. Este hábito de ejercitarse, y que sea parte de tu rutina, hace que disfrutes más todo, porque mantiene tu cuerpo saludable, tu alimentación, tu sueño y tu energía en general. Ejercitarme periódicamente ya es parte de mi vida, y me di cuenta de ello cuando concienticé, que al hacer cualquier maleta, para hacer desde un pequeño viaje, de finde semana, de trabajo o de visita a  alguien, lo primero que empaco son mis zapatos y mi ropa de ejercicio, ¡Qué alegría!

Las amistades han sido siempre algo muy importante en mi vida, desde niña, adolescente, joven, pareja, esposa, madre, hija, en finnnn. En mi vida actual buscó cuidar de la mejor manera mis amistades personales, asi como las amistades de pareja y de familia. Aquí en Bogotá cuidamos mucho las amistades de pareja, buscando tener periódicamente planes con ellos, ya sea de alguna comida, alguna salida en la ciudad, y las que más nos gustan, algún paseo a hacer senderismo o montar bici. Conseguir parejas contemporáneas para hacer juntos excursiones no ha sido tan fácil, y además que sean bogotanas menos. Por esa razón Matilde y Juan Bernardo, esta pareja maravillosa de colombianos, ha sido un regalo para nosotros, y por eso esta foto representa la conjugación de pasear en la naturaleza, hacer ejercicios y disfrutar de amigos en este momento de nuestra vida, donde somos una pareja de venezolanos que vive en Bogotá.

Doy gracias a Dios por mi vida, por todo lo que tengo, por todas las oportunidades y todas las personas a las que me hace muy feliz sentir cerca. De manera especial hoy agradezco a Dios por mis amigos escribidores que me permiten la expresión a través de la escritura, el disfrute de la escucha de sus textos en las reuniones, y el disfrute de la amistad en cada encuentro.

María Elena Garassini

domingo, 29 de agosto de 2021

Tema de agosto 2021. El Humor. María Elena Garassini

El humor, la risa y la carcajada: una perspectiva diferente

 

Dedicado a mi amigo César en su mes de cumpleaños, quien siempre tiene el humor a flor de piel, para no dejarle pasar un traspié a nadie, pero es tan bueno, que ni siquiera se lo deja pasar a él mismo

 

Yo quiero aprender a hacer eso: contagiarme de la risa, sonrira y buen sentido del humor de los venezolanos

 

Los veo a todos desde arriba,  estoy tratando de entender su comportamiento. Viven en grupos más bien pequeños en construcciones, algunas, de uno o dos pisos, separadas entre ellas, que llaman “casas” y otros en grandes y altas construcciones con muchos nichos, que llaman “apartamentos”. Estos pequeños grupos de personas que viven juntas, se llaman “familias”, también de dos “parejas”y a veces se dicen “amigos”. Estos grupos tienen rutinas y rituales. Duermen cuando es oscuro, por lo menos la mayoría. Al amanecer se leventan , algunos se meten bajo el agua y después ingieren alimentos (la primera vez que lo hacen al día), se organizan, salen. Los adultos se trasladan a otros espacios que llaman “oficinas” o “trabajos” , donde se reunen con otros adultos, y los niños a espacios con otros niños que llaman “colegios o escuelas”, con salones donde están todos sentados con un adulto, y también, de a ratos, salen a correr a un patio o jardín.

Asi podría ir dando detalles de todo lo que voy viendo en estos seres que, como les dije están generalmente en grupos, pero también a veces están solos.

Lo que más me ha llamado la atención de observarlos, es una expresión corporal que aparece, sobre todo cuando están en grupo, y uno de ellos se expresa con palabras, gestos y aveces mímica, y el resto abre la boca y hacen unos ruidos contagiosos que provoca que los otros también lo emitan. Algunos muestran toda su dentadura, otros más bien se tapan la boca, pero todos emiten esos ruidos espasmódicos, y le piden que siga al que se expresa. Parece que se sienten a gusto.

Agudizando mi observación de estos seres veo que esta expresión que finalmente encontré que se llamaba “risa”, también tenía una expresión en un nivel más simple que llaman “sonrisa”que aparece frecuentemente cuando dos se encuentran, o también cuando uno solo observa una escena, ve la pantalla del celular, o simplemente sonríe de repente. Se acordó de algo, dice otro que lo observa, y el que está a su lado le completa y dice:”el que rié o sonrie de su picardía se acuerda”, y empiezan los dos a reir a carcajadas. La semana pasada aprendí esa expresión de “reir a carcajadas” . Me gusta mucho y siempre estoy buscando cuando estos seres se rien a carcajadas, porque no se cómo , yo también empiezo a hacer lo mismo. Definitivamente es contagioso. Lo que no he logrado descifrar es que los hace iniciar ese comportamiento, que digo que “parece muy sabroso”, esta expresión también la aprendí de ellos.

Ante tanta curiosidad decidí conversar con un congénere que también los está estudiando, pero tiene la capacidad de camuflarse como uno de ellos y le pedí que me ayudara a darle respuesta a la siguiente pregunta: ¿Por qué se que rien los humanos? ¿Si te hubieran hecho esta pregunta qué contestarías?

 

Va por las calles vestido de civil, tiene una familia, amigos, vecinos y hasta una nacionalidad, es venezolano. Se levanta y su hijita le dice: “Hoy no quiero ir al colegio porque esa maestra huele muy mal”. Su esposa se sonríe, se tapa la boca y después suelta la carcajada, él se contagia y empieza a reirse también , y hasta la niña, que llegó contrariada ríe junto con ellos. Concluye entonces: se ríen de ocurrencias, de un lenguaje sin adornos, de la inocencia genuina de los niños.

Prende un aparato eléctrico que emite videos audiovisuales con una programación previa que llaman “televisor” y aparece un programa que se llama “Las predicciones de Hermes”, la esposa nuevamente, con sonrisa en la cara, se para frente al hombre en la pantalla que habla de lo que a algunas personas que pertencen a un signo les pasará el día de hoy. La esposa dice:-“UYYYYYY, hoy será mi día” y esboza una sonrisa. El todavía no entiende nada, como un hombre puede decirle a otros lo que le va a pasar, y además que eso le cause sonrisas a su esposa, y concluye: se sonríen porque se lo creen, o porque no se lo creen, aquí todavía debo investigar mas ¡!

Sale a la calle camino a su oficina y al entrar, encuentra a la secretaria con la recepcionista, hablando, riendo y sonriendo en voz baja. Se les acerca y les pregunta:¿ustedes de que se ríen? Y ambas, muy “pícaras” (nueva palabra aprendida también), le contestan: 

¿no se ha enterado?, a lo cual contesta: no se de qué me hablan, y ellas repican, de la nueva asistente del Dr. Gerardo, Nancy, la topochita, quién la viera con esas faldas largas y siempre toda tapada, tiene un “jujú” con el ingeniero González, y dejó abierto su whatshapp en el computador,y alguien vio unas fotos y unos mensajitos que ni se imagina. Por aquí estamos esperando a la esposa del ingeniero, porque hoy empieza el show. Él muy curioso concluye: se rien de los “jujú” de los otros, cuando alguien los descubre, y después aparece la esposa, toma nota y dice, debo seguir investigando. Me gusta la palabra “jujú”, que se me parece a “bululú”, que la escuche el otro día cuando entre a una tienda a comprar unos zapatos y una señora le dijo a su esposo: “Vámonos que esto es un bululú”, y él miró a mi alrededor y no veía sino gente. Le comunicó a sus compañeros, asignados a otros países, incluso de habla hispana, para que lo ayudaran a encontrar la definición de bululú, y ninguno tenía idea. Parece que es un “invento de los venezolanos”. Entonces se dijo a sí mismo, esto de la risa, la sonrisa y el sentido del humor requiere de una vida humana para entenderlo, pero mientras dure en esta misión de observación y descubrimiento en este país, no perderé oportunidad de contagiarme de esta risa, sonsira y buen sentido del humor de los venezolanos.

 

María Elena Garassini

jueves, 27 de mayo de 2021

La buena vida/María Elena Garassini

La buena vida para mi es … como la vida de las guacamayas

Alimentarme y consentirme en solitario y con los demás

Estoy vivendo en Caracas durante dos meses, después de tener más de tres años viviendo en Bogotá y me estoy quedando en el apartamento de mis hijos en Chulavista con una vista fantástica al Avila y la presencia maravillosa de las guacamayas.

Tener mis plumas de colores brillantes y bien definidas y volar hacia donde quiero haciendo rutas donde, conozco, aprendo e intercambio son mi diario quehacer. Disfruto de la naturaleza que me envuelve, de verdes y colores floridos que engalanan el Valle de Caracas. En las mañanas disfruto de un amanecer soleado o nublado con la bruma y la calina que se vislumbra en forma concentrada en pico del Avila. Los días muy despejados logramos ver el Hotel Humbolt, y nos imaginamos que Luis nos sonríe desde allí.

Durante el día vuelo de aquí para allá y me uno de alguna otra guacamaya para volar juntas, también me gusta unirme a las bandadas que hacen vuel os colectivos por los mismos lugares y a las mismas horas, solo disfutando la algarabía del grupo.

En Caracas la gastronomía nos brinda manajares maravillosos, aquí están los mangos más deliciosos y los cambures más dulces. Sobrevuelo en las mañanas y veo en las casas desayunos con arepas y queso guayanés, pan canilla con mantequilla y humantes cafés marrones con leche espomosa. Una vez clareado el día y haber realizado el primer vuelo mañanero regreso a mi Chaguaramo a descansar y a planear mi día, por donde volaré hoy, con quien me reuniré, que cosas me sorprenderán, a quienes podré acompañar,  con cuál grupo compartiré y felizmente volveré de nueno a mi Chaguaramo.

Añoro la llegada de los fines de semana, la ciudad se llena de alegría, todos queremos hacer planes especiales, donde familia y amigos son los protagonistas y los vuelos de esos días son más largos y a lugares extraordinarios, volamos a  la playa o a la montaña, comemos frutas de la zona, todo se ve, huele y sabe más sobroso. Nada como los fines de semana caraqueños. El domingo es la fiesta de la familia, donde los abuelos guacamayos arman el banquete y les gusta que todos volemos a su palmera, que tiene un tronco muy grueso y muchas ramificaciones y ramas que permiten estar todos juntos, pero también micro reuniones por generaciones. Ver a los abuelos sonreir y disfrutar aleteando y cacareando nos hace felices a todos.

Cierra  el domingo y comianza el atardecer en Caracas, con un tono de amrillos y naranjas que nos hace vibrar a todos. Emprendemos el vuelo, cada quien hacia su palmera y cerramos el día, el fin de semana, la semana, plenos de disfrute de nosotros mismos y nuestras conexiones. Nos acurrucamos con las alas, en pareja algunos, con sus hijos otros y con soledad plena algunos. Damos gracias a la vida que nos ha dado tanto.

 

Porque, la buena vida para mí es, disfrutar al máximo, el lugar donde estoy.

 

Caracas, 27 de mayo 2021, a un año y tres meses de la pandemia por Covit 19.

 

María Elena Garassini

sábado, 9 de enero de 2021

Mi maleta para el 2021/Lele

Soy la maleta del 2021 . Estoy en una vitrina con muchas otras más. Somos todas muy diferentes, pero también somos iguales, en fin somos todas maletas, parecemos maletas, tenemos la función de una maleta, pertenecemos al gremio, pues.

Yo en particular soy una maleta muy práctica y versátil, de un tamaño cómodo y estándar que le puedo ser útil a muchos usuarios. Estoy fabricada de un material resistente y duradero que permite cierta elasticidad que me hace adaptable.

Hoy estoy de suerte, me han comprado y me llevan para un hogar donde se respira armonía y ganas de emprender, en este caso de emprender un nuevo año, el año 2021. Se disponen a cargarme. Me miran , me abren y me cierran, me miden, meten y sacan algunas cosas y me susurran que me aprecian, que he sido una buena elección. Como cualquier maleta que se respeta, siento orgullo, me siento apreciada sabiendo que seré útil. Escucho conversaciones a diario de la preparación del viaje, que inicia el primero de enero y que durará 12 meses. Ya me dijeron que los primeros seis meses los acompañaría en casa desde la virtualidad cargada de buenos libros, una bicicleta, los dispositivos para trabajar y relacionarnos con los seres queridos y, como podía faltar, el router para estar conectada. Escuché también que me estrenarían internacionalmente a mediados de año, que me llevarían a Costa Rica, cargada de buenos deseos, un vestido de fiesta para un matrimonio y muchas ganas de reencontrarnos con la familia extendida en la celebración. Ese día mostraré mi mejor cara, me adaptaré a todo lo que me coloquen de carga y rodaré feliz por el aeropuerto. Si la vida lo permite, hacia finales de año planean llevarme a Europa. Dos destinos potenciales me esperan; España para visitar familia y hacer diferentes gestiones legales e Italia para practicar italiano profundizando en algún curso de Logoterapia y disfrutar de alguna de sus ciudades. Definitivamente soy una maleta afortunada y feliz, soy parte de una familia que me aprecia y se va adaptando conmigo a las diferentes situaciones que ellos viven, y vive el mundo. Inicio con gran entusiasmo y mucha calma a la vez, este 2021, que de seguro me depara muchas cosas buenas y aprendizajes.

¡Feliz viaje para todas las maletas en este año que inicia!

María Elena

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Cuéntanos tu experiencia con la pandemia

María Elena Garassini

 Muchas cosas ocurrieron durante la pandemia. Muchas cosas mundiales, muchas cosas nacionales, locales, familiares, laborales , personales. Se despertó en mi un gran curiosidad, un gran compasión, una gran reflexión.

Cuando algo es mundial, de forma natural, ocurre un gran experimento social donde a toda la población se le somete a unas variables y es posible estudiar el comportamiento de las personas, familias, comunidades, organizaciones, ongs, países y un sin finde etcéteras.

Seguir por la prensa, twiter, chats, amigos y familia, en diferentes partes del mundo, los acontecimientos, anécdotas, duelos y hasta apoyo psicológico a personas que habían perdido familiares a causa de la pandemia, o en medio de la pandemia, fue de alto reto intelectual, profesional y emocional, pero agradezco a la vida haberlo vivido, comprendido y aprendido.

Vivir la pandemia en Bogotá, la ciudad donde vivo en este momento, también ha sido una experiencia de mucho aprendizaje, y de agradecer la vida privilegiada que tengo en este capítulo de mi vida, en un apartamento amplio, céntrico, rodeado de ventanas que me permiten apreciar preciosos árboles frondosos, con espacio para que todos tengamos un lugar privado de trabajo virtual con computadora y buena conexión a internet, además de trabajo que se virtualizó de manera sencilla, y con relaciones que me permitieron participar en muchos eventos.

La vida y la convivencia en familia, en pareja, con amigos, solo, o con la realidad que a cada persona le haya tocado vivir en el confinamiento, evalúo como la más significativa y retadora. Hacerse de rutinas asertivas, negociar con uno mismo y/o con los demás el funcionamiento de las jornadas diarias en los días de semana y los fines de semana. Aprender a respetarnos los espacios y las necesidades, entender los episodios de sensibilidad, frustración, miedo, cansancio o hastío propio o del otro, aprender a encontrar momentos de esparcimiento juntos o solos. ¡Cocinar con Juan ha sido una actividad en pareja que hemos disfrutado un montón! Por otro lado hacer seguimiento a familiares o amigos con sus propios retos durante la pandemia y el confinamiento y apoyarlos afectivamente, en momentos de compañía virtual, en necesidades económicas o laborales, en situaciones de enfermedad o de pérdida, en fin estar allí para ellos, ha sido un ejercicio de solidaridad y compasión que nos hace más humanos y nos lleva de nuevo al agradecimiento de lo que tenemos y de tenernos mutuamente.

El valor de aprender y tener acceso a la formación por medio de la tecnología ha sido un verdadero disfrute para mi que soy tan inquieta. A principios de este año y la llegada de la pandemia y el confinamiento lo evalúo hoy como una “diosidencia”. Desde que llegué a Colombia hace casi tres años, he estado muy atenta a incorporarme en procesos de formación en áreas que siempre han sido importantes y quería profundizar. Al recién llegar a Bogotá en febrero de 2018 me inscribí en un curso en la Universidad Javeriana de Resiliencia y Duelo donde tuve la dicha de tener tres maravillosos profesores y uno de ellos me invitó a pertenecer a un grupo de estudio sobre la Resiliencia que tenían en la Universidad, al cual me incorporé enseguida y nos reunimos semanalmente a leer, intercambiar ideas, colaborar en proyectos, eventos, escritura de libros, en fin, un disfrute en equipo, maravilloso, que han sido una excelente compañía virtual también durante la pandemia.

La diosidencia (1) que ocurrió a principios de año tiene que ver con la inscripción en un diplomado sobre Logoterapia que ofertaban de manera virtual , principalmente en Colombia y México, con encuentros presenciales acordados con las personas que se encontraran en la misma ciudad. Lo inicié en febrero y me mantuvo leyendo, asistiendo a las clases y haciendo discusiones y actas de lo aprendido cada semana, casi como estudiar un pregrado jajaja, pero fue tan interesante y cómo continuábamos en confinamiento decidí tomar el segundo nivel del diplomado tres meses más, con la misma intensidad concluyendo con el análisis de un caso súper detallado que nos permitió aprender un montón. Seguido a eso inició la preparación del II encuentro internacional de Logoterapia y me invitaron a preparar un taller y a hacer cualquier intervención artística ( cantando dos canciones con mi hijo menor Santiago que aprendió a tocar guitarra durante la pandemia). Ahora me han integrado al equipo del Instituto colombiano de Logoterapia y empezaré a apoyarlos en varios proyectos que están construyendo para iniciar el próximo año. Yo le comenté a la coordinadora del Instituto que “La logoterapia o terapia del sentido y yo nos estábamos buscando y felizmente nos encontramos aquí en Bogota”.  Este encuentro con la Logoterapia y este grupo de seres humanos que la promueven aquí en Colombia ha sido uno de los mayores regalos que la pandemia me ha dado.

El tiempo dedicado a mi misma ha sido un lujo durante la pandemia. Tener todas mis necesidades vitales resueltas resulta un privilegio y me ha permitido tener maravillosas experiencias durante esta pandemia que han servido de amortiguadores y catalizadores para la falta de movilidad, insignificante en mi caso, que nos ha impuesto el confinamiento.

Doy gracias finalmente a la vida, y a Alberto, como el coordinador de nuestro club de escribidores el poder habido retomar la escritura, y poder compartirla en forma virtual mensualmente, en unos encuentro maravillosos que han sido “chocolate para el alma en estos tiempos de pandemia”.

Un abrazo a todos

Lele


(1) Coincidencias de Dios, o con Dios. Aclaratoria para los que nos leen de lejos

sábado, 25 de julio de 2020

Mi niña interior/ ME Garassini


Mi niña interior

Todas las personas tienen un niño interior que las hace reír a carcajadas, perder la vergüenza, entregarse por completo a actividades de diversión , en fin, no cargar con todas las responsabilidades, roles, compromisos, horarios y un largo sinfín de etcéteras, que conlleva la adultez, sobre todo, si esa adultez implica una sumatoria de roles: esposa, madre, profesional, trabajadora del hogar, etc, etc, etc.

Al escribir estas líneas pienso en las actividades en las cuales fluye más libremente mi niña interior y pienso en dos, las cuales disfruto mucho y me gusta bromear al realizarlas. Ellas son: jugar juegos de mesa y salir a pasear en bicicleta con familia o amigos.

Carta a mi niña interior

Qué rico verte reír a pierna suelta, disfrutar de estar allí, no tener que pensar en nada, ni planificar nada, ni organizar nada, ni hacer que nada empiece, ni nada termine, que quede todo limpio y recogido, que todos atiendan, que las cosas salgan bien.
La mente, tu mente, el corazón, tu corazón, el espíritu, tu espíritu se sosiegan para estar contigo y con los otros, con el entorno, con el aire, la risa, las miradas, las bromas , las carreras, las paradas , las miradas, el regocijo.

Cuántas veces jugaste con tus hermanos y primos monopolio, ludo y después, ya de joven y adulta escrable, backgammon, bogol, diccionario, dominó. “Vamos a jugar proponías tú o proponía otro”. Uno coro de: “Claro vamos”, se escuchaba, y cualquier mesa era buenapa arranca cualquier partid. En el grupo siempre había un tramposo, generalmente Juan o alguno de mis hijos, un perfeccionista, que estaba mirando siempre las reglas, un despistado, que se pasaba su turno o no cumplía con alguna regla, y un picado, que siempre terminaba bravo, y el resto que nos reíamos de todo lo que pasaba. Qué rico jugar, que rico estar juntos, que rico es tener familia y amigos.

Los paseos en bicicleta empezaron en la finca de los abuelos y los tíos en el Palmar y los patios de café de Paya en Turmero, donde ibas con tus hermanos y tus primos a pasar muchos fines de semana y vacaciones, después a Rio Chico. También diste muchas vueltas en bicicleta en Margarita, llevando a tus hijos chiquitos, en sillitas, por caminos deliciosos. Hace dos años y medio llegaste a la meca de los paseos en bicicleta, que es la cuidad de Bogotá,y sus paseos en las montañas y lagos alrededor. Te veo tan feliz pedaleando sin parar, haciendo picnic, esforzándote en las subidas, bajando por praderas preciosas, a veces haciendo carreras, y pasando en forma divertida a los otros ciclistas. Al llegar de los paseos, con un hambre voraz infantil , un cansancio corporal delicioso, y el verde metido en los ojos, la diversión se repite, al contarle a otros, o recrear juntos,todo lo disfrutado.

¡Cuídate mucho, mi niña interior, te disfruto mucho y te siento una parte muy importante de mí!

María Elena Garassini

sábado, 27 de junio de 2020

Mi primer oficio del arte y el bienestar


Es un buen ejercicio viajar al pasado y averiguar cuál fue el primer oficio que ejercimos. A veces nos da pistas sobre el ser que hoy somos. No se trata de la profesión, que llega tiempo después, sino de aquello que hicimos en alguna etapa temprana de la juventud, y de lo cual nos hicimos conscientes. También es útil indagar las razones por las cuales lo hicimos, si aprendimos de alguien en particular o solo, habitaba en nosotros y se hizo presente.

Yo creo que por el año 1972 y con 16 años era titiritero. Descubrí esa pasión teatral y en el poder del lenguaje, para definir conceptos y diferencias entre las cosas. Tenía una habilidad innata de comunicarme con los niños y evitar que se aburrieran durante algún juego.  Hoy, como coach, lo llamo “generar distinciones”. En aquel entonces era, “arriba, abajo, derecha, izquierda, silencio, alegría, (y otras emociones a las que les pueden ya, dar un nombre...)”, conceptos que los niños de pre escolar están definiendo. (Yo diría que muchos adultos llegan a grandes sin saber ciertas diferencias).

Mi trabajo se volvió popular entre los colegios de la Urbanización El Paraíso y comencé  a atender agendas. De pequeños grupos, se pasó a espacios abiertos con más de 300 niños. Mi hermana y mi sobrina en sus pasantías, hicieron sus proyectos y trabajos con títeres. (Y conmigo claro). Tal fue el caso, que una vez en Baruta, tuvimos a todo el colegio en el patio del recreo. Fue mágico.

Títeres es teatro. Es una escala un poco olvidada ahora. Ya casi nadie habla de eso, ni he visto grupos de teatro ni formación actoral, como titiriteros. Quizá lo pueda rescatar con mis amigos del teatro nacional. (Ya lo hice pero no hubo interés).

Los niños son un público muy exigente. Si no logras mantener su atención, se fastidian, se paran y le jalan los brazos al títere. En la evolución y en el trabajo con niños, fue que introdujimos una variante con una maestra parada, (lo hice con mi sobrina también), conversando con los niños. Trabajar con títeres es terapéutico. Solo tienes voz, emociones, sentimientos y un par de manos que se convierten en cabeza, ojos, brazos y hasta piernas. Todo eso debe fluir hacia la corporalidad y la emoción del personaje que debe expresar a un ser inanimado que cobra vida con mi propia voz; generalmente modificando los tonos y el volumen. En fin, es poderoso.

Lo voy a incorporar ahora y luego de este escrito, a mis sesiones de coaching, Ahora con adultos. Cuando un adulto usa su voz al declarar algo, ya sea una emoción, una afirmación o un juicio, se da cuenta de sus propias barreras limitantes. Para ello, tengo desde entonces, como 20 títeres, la mayoría de Plaza Sésamo y algunos otros genéricos. Están en una maleta negra con dos aldabas a los lados de la tapa. Está forrado en rojo en tela brillante. Cuando la abres, no solo entra y sale el aire que expande, sino que en aquellos colores, texturas y olores, renace la emoción que se convirtió en sentimiento, que se convirtió en un estado de ánimo, y que ha movido la creatividad en mi vida. Han dormido por muchos años. Mis sobrinos nietos ahijados, los despertaron del letargo, y viven ahora, una nueva vida con ellos. (Un poco la historia de Toys de Pixar)

Casualmente llegó a la casa de algún vecino que emigro, un pequeño teatro de madera, así como con la forma de un tríptico antiguo, pero forrado en telas de colores, verdes, amarillos y azules. Tiene una cortina de tela que se abre a ambos lados. Por el escenario sin fondo han aparecido recién,  el perro blanco peludo, el viejito sabio, la rana René, Enrique y Alberto, el come galletas, la princesa, el mono sereno; en fin…

A veces, mis sobrinos ahijados, ya grandes, lo recuerdan. Y dicen: “Beto, vamos a hacer teatro de títeres” Y la magia sucede de nuevo. Y los hijos de mis sobrinos aun niños, comienzan a vivir a esa aventura de bienestar y yo recupero nuevamente a mi niño libre.

(Fueron más de 100 funciones.)

Alberto

Arte y bienestar/LELE


Arte y bienestar

El aprecio a la belleza y la excelencia no está entre mis fortalezas más desarrolladas, porque las fortalezas que tengo desarrolladas están mucho más relacionadas con la virtud de la sabiduría como la curiosidad y el deseo de aprender cosas nuevas y la capacidad de tener perspectiva. Por otro lado las fortalezas que tengo desarrolladas están asociadas también a la perseverancia, el coraje e incluso la moderación. No obstante tengo vivencias muy cercanas y reconozco el valor que el arte tiene en la vida de las personas .

Uno de los hábitos saludables es el participar en actividades estéticas y culturales. Esto es una mirada amplia al tema del bienestar puesto que todas las actividades donde disfrutemos del arte, incluso el arte entendido como el disfrute de una buena obra, una buena pintura, una buena escultura, así como un paisaje hermoso, un atardecer o cualquier cosa que implique el disfrute de algo que estéticamente nos haga sentir asombro y disfrute, es algo que valoro muchísimo y que practico muchísimo también.

Por otro lado en referencia a expresarme a través del arte, quizás la escritura sea una de las vías y la otra tiene que ver con el disfrute de lo culinario, sobre todo cuando otros lo disfrutan. De esta manera arte y bienestar se encuentran para mi unidos en la medida en que tomemos conciencia de todas aquellas actividades en las cuales estamos inmersos donde disfrutamos de las producciones y expresiones artísticas de otros y también nosotros seamos aquellos que producimos esa expresión estética o artística.

En mi experiencia como terapeuta, que ha sido muy intensa en este último año, he encontrado que el arte arte es una via maravillosa, no solamente para disfrutar de la producción propia y la de otros si no como vía para expresar el sufrimiento. Entender, promover y reconocer al arte como una vía que lleva el bienestar considerándola también como una vía maravillosa para expresar aquellos momentos duros y dolorosos, me han ayudado a redimensionar toda la amplitud que el arte puede ayudar al tema del bienestar humano.

De esta manera el arte en su expresión amplia es una posibilidad extraordinaria para trabajar temas de bienestar, por aquello de poderme expresar, poderlo disfrutar y poder también canalizar el sufrimiento a través de él.

Miremos a nuestro alrededor y consigamos muchos espacios para que el arte llene nuestras vidas y nos permita expresar lo más profundo de nuestro ser .

Una oda al arte variopinta, maravillosa, y una de las mejores cosas que nos caracteriza como seres humanos..

María Elena Garassini

viernes, 22 de mayo de 2020

soñar el futuro


Siempre me ha gustado vivir el presente, recordar el pasado y soñar el futuro. Si tuviera que elegir  no sabría que me gusta más. No obstante por mi carácter emprendedor, me gusta mucho proponer, proponerme, proponerle a otros, escuchar propuestas , hacer propuestas, en fin el verbo proponer conjugado en todos los tiempos, y eso se parece mucho a futuro, a soñar el futuro.

En mi momento actual, como adulta, madre, profesora y profesional de la psicología podría definir que parte de mi vida, una parte importante de mi vida, es ayudar a otros a soñar su futuro, lo que implica por supuesto soñar el mío, así me entreno en esos avatares y al mismo tiempo vivo las frustraciones, retos, alegrías, dificultades, en fin ese maremagnun de ups and downs que significa vivir, y sobre todo vivir intensamente, para acompañar a otros a que también lo hagan.

Soñar el futuro en tiempos de pandemia es una obligación y un reto , una obligación porque nos mantiene activos, proactivos, ocupados, motivados; pero también un reto porque nuestras vidas van a cambiar y deben cambiar integrando nuevos aspectos de nuestro cuidado físico, psicológico, social y transcendental.

La solidaridad y el cuidado de todos, sobre todo los más vulnerables; nuevas formas de aprender y de relacionarnos;profundos hábitos  de reflexión sobre nuestras vidas, creencias, decisiones, proyectos, miedos, potencialidades, en fin, el tiempo para reencontrarnos con nosotros mismos y con los demás nos están marcando y debemos integrarlos sabiamente a nuestras vidas. 

De igual modo, el mundo virtual para informarnos, comunicarnos, aprender, comprar, opinar, colaborar, participar , en fin, todos los verbos de la modernidad, vino para quedarse, y para que lo integremos de forma equilibrada, para que nos sume en calidad de vida a todos.

Soñar el futuro en grupo, es todavía más importante, porque las ideas se van creando y recreando en ecos colectivos que las hacen resonar y expandirse. Así nuestro club de escribidores es un nicho de seres elevados que se apoyan , se tienen y además escriben, escriben sobre su presente, escriben sobre su pasado , pero sobre todo escriben y sueñan juntos sobre su futuro.

María Elena

jueves, 19 de julio de 2018

La religión y la necesidad de sentido vital


Darle sentido a nuestras vidas , encontrar el por qué de nuestra existencia, entender que misión tenemos en la vida, son preguntas que todos los seres humanos nos hacemos . 
Desde los primeros seres humanos se han ido encontrando respuestas a estos interrogantes . Los fenómenos naturales y la razón incipiente dieron las primeras repuestas 

El hombre, en búsqueda de explicaciones que sacien su necesidad de sentido, empezó a organizarse y crear instituciones que le permitieran canalizar, en forma razonada, sistemática y estructurada sus necesidades existenciales.
Las Religiones empezaron a llenar esta necesidad y los hombres fueron encontrando en ellas las respuestas anheladas .

La necesidad de sentido vital existe en todos los hombres y la religión o las religiones les ofrecen una alternativa de respuestas.
Muchos hombres, muchas religiones ... y solo algunas (muchas o pocas) necesidades existenciales cubiertas .

Las religiones son las respuestas de los hombres a su propia necesidad de sentido.
Tema amplio y complejo, multifacético y polémico, personal y colectivo, fácil y difícil.
Mi respeto a todas las religiones y a aquellos que la practican, pero ante todo, mi curiosidad ante el comportamiento humano y su variopinto actuar.

Me pregunto y te pregunto:

¿Cómo has satisfecho tú la necesidad de sentido ?

Lele


domingo, 19 de noviembre de 2017

El bosque de los escribidores
Mi experiencia conmigo y con ustedes

Había una vez un bosque donde siempre algo estaba sucediendo porque algo se estaba festejando. El bosque había sido nombrado así porque el pájaro tricolor conocido como Doña A (azuzado por un querrequere de la zona) decidió que escribir y compilar las memorias de aquel lugar era una encomienda que merecía su atención, entonces se puso manos a la obra organizando, junto con todo aquel que amara escribir, un grupo de trovadores que hasta un blog tendrían y club de escribidores se llamarían.

Era un bosque muy luminoso, porque sobre él , el Sol era tan potente que penetraba de forma especial y participaba desde sus escritos y sabiduría elevada en cada encuentro. A este Sol, este maravilloso y espiritual Sol, todos lo conocían como Doña G.
Había que conquistar a muchos para que la tarea fuera fructífera y apareció un chigüire, el Sr. A, que siempre contaba largas historias sobre los primeros pobladores de la zona y aunque no cumplía siempre la encomienda de escritura mensual, siguiendo exactamente las instrucciones brindadas, nos hacía mas gratas las reuniones y nos las endulzaba.

Como sacada de los cuentos del Sr. A se nos unió, la amiga E, una aborigen del lugar, con una hermosa cabellera negra y una sonrisa permanente. Sus escritos siempre nos hacían creer en el ser humano, así como ella es.
La señora I siempre nos deleitaba con su compañía, con sus escritos y con los cuentos de sus tres hijos que siempre la retaban a ser una mejor persona y una mejor escritora, eso sin contar con su contribuciones, que con frecuencia era una caja de la mas redonda y exquisita venezolanidad, que devorábamos en un santiamén.

Una pluma en desarrollo también fue enrolada en el tinglao, el intrépido C, un alce, siempre sonriente y con sus tareas bien hechas, donde hasta su lado femenino con humor y finura nos describió, y con su tenacidad hasta un libro propio escribió. La señora Alce, Doña L ,decidió también revelarnos sus dones escritores y resulta que escribe tan bien como el intrépido C.
La originalidad y la diversión, en unos escritos magistrales, también era nutrida siempre por nuestra maravillosa ardilla Dona N, que tenía una sola cría inquieta e intrépida, pero que al llegar la segunda, una cría con nombre de princesa, nos la tiene en préstamo temporal.
Desde las madrigueras del bosque, con un maravilloso cartel en la Puerta que rezaba Ël Secreto¨, siempre generoso en la comida y la bebida espirituosa, nos acompañaba salamero el topo, el alma de la fiesta, el amigo L, que persiguiendo su cría se nos arranchó en una madriguera con acento de conquistadores …

Como representante de las ardillas del bosque, que tienen un padre maravilloso , cuya inspiración lo hace mejor trovador, escritor, saludador, contador, etc.. se nos unió el amigo M que se acapara el chat , dizque contándonos, por no decir restregándonos, todos sus viajes con su “amiga” a los Hoteles de los Bosques cercanos y afrodisíacos.

Dos golondrinas empezaron a posarse, mas o menos en la misma época en las ramas de uno de nuestros exuberantes robles . Atraídas por esa reunión parlanchina decidieron averiguar y se enrolaron de inmediato en esa fiesta mensual, Dona I con su vida en la mochila y muchas ganas de compartir y Doña H con una curiosidad ante el mundo y la vida y una sazón árabe maravillosa, alegraban con su presencia en cada encuentro. Una tercera golondrina, por aquella misma época y con honesta e inmensa ingenuidad se posó en el mismo árbol y decidió acercarse un día. Dona N, transparente y diáfana declarando que,
“No sabía si era buena pa eso” nos regaló un día su primer escrito y todos en coro dijimos, con eso hasta puedes lanzarte con un librito.
Como caída del cielo apareció un día doña A, con sus grandes ojos  y siempre con sus preciosos vestidos, hablando y enseñando sobre aquello que desde el paladar nos alimenta el alma. Apareció y embellece y deleita cada encuentro con su presencia.
Una amiga serena, siempre puntual en su silla, sonriente y con gran disfrute en cada encuentro, Doña C nos ofrece una parte de su alma, alma grandiosa y en armonía complementada por su media naranja y sus dos cachorros.

Todo bosque tiene su hada madrina, aquella que va volando rodeada de luz y escarcha, pendiente de repartir bendiciones y cosas buenas para todos, nuestra hada, Doña T es una hada especial, llena de detalles y con sus maravillosos escritos donde sus padres y su familia son los protagonistasque nos deleitan a doquier.
Muy cerca de nuestra hada, también regalando brillo a su paso, se nos unió Dona M, siempre con unos escritos y sus personajes bondadosos que nutren su vida y alegran las de los demás.
Tres gaviotas elegantes , que como son gaviotas, no están siempre en el bosque, sino que se hacen sentir, están Dona AM , inteligente y cercana muy cercana, Doña G , excelente educadora y siempre con una sonrisa para quien la necesita, y Dona P, un motorcito que no para y que siempre está hablando bien de todos.

En este bosque no hay posibilidades de aburrirse, la diversión está garantizada manteniendo todos nuestros sentidos entretenidos: sus escritos, videos, audios, chistes, anécdotas y hasta loqueteras, están a la orden del día. Lo que ha hecho que nuestra hada con frecuencia lo llame “loquetero”. Loquetero que está siempre omnipotentemente presente, ese es el águila, nuestro amigo L.
Un canario hermoso, o mas bien una hermosa canaria, no cualquier canaria, la canaria “mas bella” del bosque se nos unió en el último encuentro. Siempre impecable, siempre puntual, siempre colaboradora, llegó Dona J desde la corte celestial para quedarse.

En este bosque se comparten sentires, sentires afloran por medio de las plumas de sus actores, sus actores los escribidores. Bosque que ha sido chocolate para el alma desde el primer encuentro, bosque donde cada uno somos lo que somos. Bosque donde han crecido afectos y amistades. Bosque donde expresarnos y escucharnos lo ha sido todo. Bosque donde todos somos todo, bosque donde todos somos iguales, bosque donde somos a la vez alumnos y profesores, hermanos y padres, escuchas y presentadores… en fin, bosque donde pertenecer es sentirse pleno y acompañado.

Gracias por ser parte de nuestro bosque de escribidores, que me ha dado tanto…

María Elena Garassini
Caracas, 18 de noviembre de 2018

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Descubre quién es cada quien releyendo es escrito y ubicando a cada uno de nuestros miembros del club de escribidores

·Alberto Lindner
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