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sábado, 24 de mayo de 2025

Y de repente, todo cambia/ Ma Elena Garassini

 De repente, todo cambia

Cuando me disponía a empezar mi escrito me acordé de la hermosa canción que le he escuchado muchas veces a Mercedes Sosa que se llama “Todo Cambia”. Busco la letra e información sobre la canción y encuentro lo siguiente:

“Todo cambia” es el título de una famosa canción que escribió el chileno Julio Numhauser en 1982 y que inmortalizó Mercedes Sosa con su voz. Les dejo el link para que escuchen la canción: https://www.youtube.com/watch?v=0khKL3tTOTs

La canción habla de muchos cambios de la naturaleza, de las personas, de la historia y dice “que yo cambie no es extraño”, pero lo más bello de la canción es que dice: “Pero no cambia tu amor”, “Pero no cambia mi amor” y pienso que yo he tenido muchos “cambios” y “de repentes”, pero lo más constante en mi vida, y sobre todo en los últimos 7 años de mi vida como migrante ha sido “la compañía y el amor de pareja”, ha sido el pilar para surfear los “cambios” y los “de repentes”.  Y aquí vuelvo a otra canción interpretada por Mercedes Sosa (compuesta por Violeta Parra) que es “Gracias a la vida”. Tengo muchas gracias que dar a la vida, y tener una buen pareja que surfee y cambie conmigo es algo muy grande que agradecer.

 

Pero les cuento que este preámbulo que escribo en este primer párrafo es algo espontáneo que surgió al empezar a escribir el “de repente” que había pensado para este escrito.

 

¿Cuál ha sido uno, o el “de repente” más importantes de mi vida ? Lo primero que vino, de manera muy intensa a mi cabeza fue: la “maternidad”.

 

Y “de repente” me entero que estoy embarazada

Y “de repente” tengo un barrigón

Y “de repente” tenemos un bebé que cuidar y criar

Y “de repente” ya no es uno, ya son dos, ya son tres… y de repente casi 10 años después ya son cuatro

Y “de repente” la vida gira alrededor de los planes con los hijos

Y “de repente” la maternidad ya es huella indeleble de mi identidad

Y “de  repente” se gradúan de bachilleres, de pregrado.. hasta uno de postgrado

Y “de repente” se casa uno, se casan dos”

Y “de repente” somo abuelos del primer nieto, y de repente del segundo”

 

Y “de repente” me doy cuenta de todo lo vivido, de que pronto voy a cumplir 60 años. La edad en que entramos, aunque no nos sintamos parte de, la adultez mayor. Esa edad y ese momento del ciclo vital que veíamos tan lejano, tan de otros, tan de viejos.

Pues aquí estoy “de repente” leyendo este escrito en mi “Club de escribidores” que después de más de 10 años de existencia y de permanencia “de repente” se me ha hecho un espacio de cálida compañía y de desnudez del alma compartida.

 

María Elena Garassini

Letras de la Canción Todo Cambia

Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo
Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Cambia, cambia
Cambia, cambia

Cambia el más fino brillante
De mano en mano su brillo
Cambia el nido el pajarillo
Cambia el sentir un amante
Cambia el rumbo el caminante
Aunque esto le cause daño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no extraño

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia

Cambia el sol en su carrera
Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste
De verde en la primavera

Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia

Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente
Y lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En estas tierras lejanas

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia

Pero no cambia tu amor (cambia, todo cambia)
Por más lejos que te encuentres
Ni el recuerdo, ni el dolor (cambia, todo cambia)
De tu pueblo y de tu gente
Y lo que cambió ayer (cambia, todo cambia)
Tendrá que cambiar mañana
Y así como cambio yo (cambia, todo cambia)
En tu tierra tan amada

Cambia, todo cambia (todo cambia)
Cambia, todo cambia (todo cambia)
Cambia, todo cambia (todo cambia)
Cambia, todo cambia

Todo cambia
Pero no cambia tu amor (todo cambia)
Pero no cambia mi amor (todo cambia)
Pero no cambia el amor (todo cambia)
Pero no cambia tu amor
Todo cambia

 

domingo, 23 de junio de 2024

Ma Elena Garassini/lo que nunca he contado

 10 años del Club de escribidores

¡Lo que nunca he contado!

 

Recuerdo que una vez dijimos, en uno de nuestros encuentros en el club, que escribir era como desnudarnos frente a los otros. Eso si, hay maneras y estilos sobre cómo hacerlo.

 

Uno puede desnudarse en piloto automático; puede hacerlo frente al espejo, generalmente siendo muy crítico con su cuerpo o puede hacerlo tipo streptease, donde lentamente uno se va despojando de cada prenda con picardía y sensualidad porque sabe que otro(s) está(n) apreciando lo que va quedando al descubierto.

 

La verdad es que yo creo que hemos creado un club de stripers donde disfrutamos que cada uno se desnude con las palabras, que no importa sobre qué tema se escriba, siempre habla de nosotros, de lo que llevamos dentro y nos representa, nuestra esencia, nuestro elemento.

 

Cuando leo el tema que nos coloca Alberto, como reto de escritura del encuentro para celebrar nuestros 10 años del Club de escribidores, ¡Lo que nunca he contado!, decido utilizar para responder al reto, todo lo que nos hemos contado, que es un montón durante tanto tiempo en forma continuada. Me dispongo entonces a hacer una revisión por mis escritos con temas y géneros variados pero con tendencia hacia textos cortos reflexivos sobre el título propuesto. Recuerdo temas como: regalos, agradecimiento, ¿cursi yo?, carta a mi niño interior, arte y bienestar, adiós César, el ingrediente secreto, el octavo asteroide, la libertad , las mejores metáforas, las ñapas, miedos secretos, un día extraordinario, la buena vida, el gran amor, luces y sombras, el reto de la colaboración, cambios en pandemia, dar y recibir, humor/risa y carcajada, la manzana prohibida, la maleta, agridulce, cerrando ciclos, el sueño del año…

 

Sigo dándole vueltas a lo que nunca he contado. Partiendo de todo lo que he y hemos contado, de pronto aparece esta afirmación Qué difícil para mí es comprar zapatos…

 

Los zapatos tienen inicialmente una función instrumental de proteger los pies del frío, el calor, así como de posibles golpes contra objetos de diferentes formas y tamaños. Pero sobre todo tienen, en las cuidades y la modernidad, una función estética y de exposición de la moda. Como yo soy una persona muy práctica y sencilla, pues comprar zapatos utilitarios como, zapatos deportivos para caminar y hacer ejercicios, unas cholitas para ir a la playa, o estar en la casa, no me causan ninguna dificultad.Ahora cuando se trata de zapatos para combinar con ropa, pantalones, vestidos, ahí se me pone la cosa más difícil. Por alguna razón no me gusta cómo me quedan, son incómodos, son muy altos, son muy bajitos, son muy apretados, y miles de peros…  Tengo que confesar, que mientras escribo estas líneas me doy cuenta que esa era, o fue mi autopercepción durante muchos años, pero me doy cuenta he ido cambiando, y ahora me gustan más muchos de los zapatos que veo, o me gusta más cómo me quedan, en fin… he flexibilizado mis expectativas, exigencias… no sé, pero me siento mejor persona cuando la vida me es más fácil. Creo que haber escogido escribir esto es un excelente homenaje a los 10 años del club de escribidores, de los cual me siento super orgullosa por el club, y por mí, por haber permanecido en él durante toda su existencia, porque…”escribir nos hace bien”, porque “escribir nos hace mejores personas”.

 

María Elena Garassini

lunes, 1 de abril de 2024

Las enseñanzas que he aprendido de los niños/Ma Elena Garassini

 Las enseñanzas que he aprendido de los niños

Cuando pienso en este tema, recuerdo mis vivencias con niños cercanos a mí, mis hijos, sobrinos, hijos de mis amigos, de vecinos, en fin, niños y niñas …

Definitivamente los niños son un curso vivo de espontaneidad que satisface esa fortaleza tan bonita de la sabiduría que es la curiosidad. He aprendido mucho de la espontaneidad y curiosidad de los niños.

Mi papá, que siempre nos hacía preguntas en los momentos de compartir familiar, como lo eran los almuerzos, ha sido un gran ejemplo de cómo seguir fomentando esa curiosidad en los niños y cómo mantenerla a lo largo de la vida.

Recuerdo un día que mi papá nos preguntó: ¿De dónde sale la leche?

Y una primita que estaba ese día almorzando con nosotros dijo: -“De la nevera”

Todos nos reímos, incluso mi papá , pero muy cariñoso le dijo: “Ciertamente, cuando estamos en nuestras casas sacamos la leche de la nevera, pero antes de eso hay todo un proceso para poderla tener tan fácilmente”…

Mis hijos han sido también fuente de muchos aprendizajes sobre la curiosidad:

Estábamos un día en la playa, bañándonos en el mar, y uno de mis hijos se zambullía entre las olas. Al salir de una de ellas vio a un señor y le preguntó a su papa: ¿Por qué ese señor tiene la nariz tan grande?  Ambos nos volteamos para mirar al señor que parecía Cyrano de Bergerac, y le dijimos que no hiciera esa pregunta en voz alta , ni se le quedara mirando. El seguía preguntando y no entendía porqué le hacíamos esas solicitudes. De manera honesta él quería saber por qué ese señor tenía esa característica. Todavía hoy nos reímos recordando ese cuento.

En una ocasión, otro de mis hijos empezó a hacer preguntas sobre la muerte, porque había fallecido una persona cercana a la familia. Todos los días hacía una pregunta diferente sobre la muerte, sobre ¿por qué las personas se morían?, ¿si todos nos íbamos a morir?. Entendimos que tenía una genuina curiosidad, e incluso preocupación, por la muerte de las personas. Un día íbamos en el carro y empezó a hacer nuevamente preguntas sobre la muerte, y le preguntó a su papá: ¿Papá tú te vas a morir?, a lo cual él le contesto: Bueno hijo , si me voy a morir algún día, uno nunca sabe cuándo eso va a ocurrir, pero ciertamente algún día si me voy a morir. Ante esa respuesta mi hijo se quedó pensando un rato, y después le hiso la siguiente pregunta: ¿Papá, cuando tú te mueras, me puedes dejar tu cartera? . De manera inmediata, como la mejor y más ocurrente pregunta, nos reímos mi esposo y yo , un buen rato, y después seguimos conversando con él sobre esa pregunta y lo que le preocupaba sobre el tema de la muerte.

Con estas anécdotas quiero ilustrar que mis aprendizajes de los niños se relacionan con las curiosidades, las necesidades humanas, las preocupaciones, los miedos, los desafíos, los pesares, las alegría, en fin la existencia humana. Definitivamente los niños nos enseñan a vivir en plenitud.

 

María Elena Garassini

domingo, 30 de agosto de 2020

Bienvenida soledad/ Maria Elena Garassini

 

Miedos secretos: Bienvenida Soledad

La vida es en definitiva la integración de lo que nos va pasando en los diferentes momentos que transcurren, a veces con claros cambios, y otros como sutiles transiciones. Cuando hacemos retrospectiva de lo que ha sido nuestra vida, de lo que la ha marcado, de lo que agradecemos, también, de manera complementaria, aparecen nuestras vulnerabilidades, nuestras frustraciones, nuestros temores y cómo los hemos afrontado.

Cuidar y soltar han sido mis herramientas para lidiar con los temores, que como bien decía Gudelia en el chat, son muchos, pero hacemos que no se noten.

Mi mayor temor es la soledad, por eso trato de cuidar proactivamente y también soltando, sin sofocar, mis relaciones.

Esta claridad en el temor a la soledad y mi forma de lidiar con él, lo he descubierto en forma consciente, como consecuencia de la migración. En tu país, con tu familia, con tu trabajo y tus amigos de toda la vida, en fin, en el contexto donde aprendiste a desenvolverte desde la más tierna infancia, todo es conocido, todo es predecible y tú vas evolucionando con él. Al llegar a un lugar diferente, y empezar desde cero en todo, utilizas todos tus recursos, al mismo tiempo que empiezan a aflorar todos tus temores en el manejo de las frustraciones que empiezas a vivir. Te haces un experto en usar tus recursos y también en reconocer, y tratar de lidiar con tus miedos.

Todavía sin mucha conciencia de la soledad como mi mayor temor, un psicólogo colombiano amigo, y parte de un grupo de estudio, nos presenta la Psicología de la Soledad y nos habla de varios tipos de soledades: la social (la de pertenecer), la soledad interpersonal (la de relacionarte con otros), la soledad íntima ( la de importarle y que te importen personas cercanas), la soledad amorosa ( la de compartir un proyecto de vida, complicidad e intimidad con una pareja), la soledad filial (la de sentir conexión con padres o hijos), la soledad laboral (la de ser parte de un grupo de trabajo), la soledad prospectiva ( la de  tener un proyecto de vida), la soledad intelectual ( la de  tener cabida a la reflexión) y la soledad de tiempo libre ( la de tener pasatiempos agradables y retadores).

Esa revisión exhaustiva de la soledad, activa en mi, de manera consciente, mis recursos de proactividad para mantener todos mis vínculos internos y externos (desde los íntimos , hasta los más lejanos), como mi forma de afrontamiento a mi mayor temor, la soledad.

Esta disertación con la soledad me ha permitido cuidar mi propia intimidad, con el disfrute de actividades en solitario, en pareja, en familia, en familia extendida, en grupos de amigos, en grupos de trabajo o de estudio, y con las personas que te relacionas de forma periódica o que la vida te pone en tu camino.

He descubierto que tu mayor temor puede ser tu mejor mejor amig@ y tu mejor consejer@, óyelo, invítalo a que te acompañe en todos los momentos. Bienvenido temor a la soledad, mi inspiras e impulsas a ser mi mejor versión.

 

María Elena Garassini

sábado, 9 de junio de 2018

Bendiciones


BENDICIONES
Maria Elena Garassini


Bendecimos todo lo que la vida nos ha otorgado

Encontramos la mano de Dios en ellas

Nacimientos, parejas, amistades, naturaleza

Declaramos que nos hacen felices su presencia

Imaginamos cómo sería nuestra vida ellas

Completa desolación del alma

Imaginamos y potenciamos nuestra vida con ellas

Onomatopeyas de cantos, oleajes, risas, susurros y llantos

Nos deleitan y las disfrutamos a diario

Estamos inmersas en ellos y las agradecemos

Saboreo permanente son las bendiciones en mi vida.