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lunes, 25 de mayo de 2020

Soñar el futuro


Soñar el futuro

Algunas veces necesito valentía para soñar el futuro que quiero para mi país, Venezuela.
Valentía porque me da miedo que cada vez ese sueño se haga mas lejano o no verlo hecho realidad.
Lleno mi espíritu de valentía, de esperanza, amor y compasión para soñar una Venezuela libre, llena de oportunidades, donde el esfuerzo, las capacidades y fortalezas de cada uno de nosotros, de nuestros hijos y nietos, sea la bandera que guíe el futuro.

Sueño a mis nietos jugando en el jardín de mi casa, todos reunidos, compartiendo una rica comida, así como lo hacíamos cuando mis hijos eran pequeños, nos reuníamos en casa de los abuelos, mientras los primos correteaban y hacían  las travesuras a escondidas; nosotros preparábamos la comida y conversamos de la vida.
Sueño el rencuentro de nuestras familias y ese esfuerzo, sacrificio y trabajo de nuestros padres y el que hemos hecho cada uno de nosotros, continúe creciendo y construyendo el país que sueño.

Me reencuentro con mi esencia para traspasar esas creencias limitantes y la fuerza de mi corazón y mi alma le dan sentido de transcendencia a mi vida, a mi familia, amigos y cada venezolano que ama a su país dentro o fuera de él.

Y como dice la canción, Venezuela por haberme dado tanto! Sigo soñando

Yvette Henriquez

domingo, 24 de mayo de 2020

Un mundo de congruencias


UN MUNDO DE CONGRUENCIAS
LaTirro

Soñar no sé si sea la palabra exacta para hablar del futuro. Prefiero el “hacer”, con eventos concretos en una realidad que exige acción; una voluntad férrea para no desfallecer ante la simple aspiración de seguir viviendo.

Esta meta pareciera sonar muy básica y poco ambiciosa en el mundo actual, repletode promesas incumplidas. Veo con sorpresa como las palabras se regalan, esparciéndose con suave aroma y efecto encantador. Los tiempos actuales son de aquellos que pasan ofreciendo alhajas etéreas como verdaderos mercaderes.Mientras menos discernimiento tenemos, más fácil es caer en esas ensoñaciones vacías y faltas de sentido, que sosiegan nuestra voz interior.

Apuesto por una humanidad que deje a un lado la fatalidad que trae consigo toda comparación;  que cercena lo que eres para sustituir-te, recibir aprobaciones y buscar visibilizarte por cualquier medio.

La aspiración de un futuro se construye desde la firme promesa personal de alinear el sentir con el pensar y el hacer. No se deshecha ninguna fuente, válida en la sabiduría que cada dimensión otorga para que seamos personas íntegras, convencidas de nuestro propio valor. De esta forma, las palabras escuetas pierden fuerza.
Las acciones transforman vidas desde la firme y progresiva creencia de “hacer lo que mejor puedes hacer”.

Una propuesta futurista con un alto grado de osadía, desde la transparencia y la autenticidad. Este sentido de identidad evita la huida despavorida de las sombras, el temor a la negativa y la situación forzosa de aparentar lo que no eres.

A veces me pregunto si resulta válido despojarnos de nuestra versión, que por supuesto está inacabada, para seguir el camino que otros sugieren como mejor…

Victoria Tirro

El color de la divinidad


Durante aproximadamente 15 años y tal vez en muy buena parte de mi vida, mi trabajo consistía en estar en el futuro.

En la comercialización, diseño y coordinación, la actividad esta centrada en preparar todo para que otro ejecute. Estaba dos semanas por delante.
Una vez llegaba el día soñado, yo no me percataba. En algunos casos, si no era advertido, ni lo disfrutaba. Como todo en esta vida, una vez se ganaba y otras se perdía. Dicho de otra forma salía bien o mal.

La gente decía que era bueno en esto. Me felicitaban y reconocían. Solo que yo no lo disfrutaba. En mi solo quedaba el cansancio del esfuerzo de hacer que las cosas pasasen. Cuando las cosas no ocurrían acorde a lo esperado, si sufría las consecuencias en el presente. Es muy jodido estar solamente en el futuro.
Con mi hija y en mis relaciones personales me temo que sucedió lo mismo.Creo que no tan agudo. Siempre recuerdo el mantra que aún ahora pronunciamos a una mujer de 28 años. “Que Dios te haga una mujer de bien y feliz paraaaa…siempre” Hasta ahora y con su libre albedrío, ha vivido bajo esta declaración.
Desde hace relativamente poco tiempo, 10-12 años de mis cincuenta y tantos, tuve un despertar de consciencia. Me gustaría decir que tuve una aparición paranormal que me enseñaba las navidades del pasado, del presente y del futuro. Fue más progresiva la revelación.

Adentrándome en los postulados de la psicología positiva entendí que tenía que vivir y entender sin pensamientos mágicos, los conceptos del aquí y el ahora (frase útil pero asociada a mi poca querida autoayuda). Me tope entonces con la esperanza y el optimismo. Ambos conceptos centrados en esperar lo bueno, haciendo algo para se materialice.
En este punto comprendí varias cosas. La primera fue que esperar a que lo bueno suceda mágicamente es poco menos que lanzar los dados. Lo segundo fue que aunque no por efecto azaroso, lo que cada uno de nosotros hace es una apuesta consciente, incrementando las probabilidades de ganar. Lo tercero, que por cada apuesta, la vida tiene una consecuencia con mi nombre escrito en la frente.

Pero…en este tiempo aprendí otras cosas igualmente importantes. Entendí que hay una energía divina, que hay algo más allá de mi propia existencia. Esa energía escribe sobre líneas torcidas una meta en la dirección correcta, quizás consensuada. Una energía que colorea tanto el camino trazado como las trochas que salen al paso.

Desde ahí, desde ese momento de despertar, solo trazo el vector con mi libre albedrío y dejo que la divinidad se encargue de colorear el camino.

Cesar Yacsirk
Mayo de cuarentena 2020

El futuro que queremos. Lio Alvarez

En el año 2002, en un viaje a Caracas, junto con un compañero de trabajo, entramos a una estación del metro. Nos conseguimos grupos de hombres y mujeres, con franelas rojas, gritando consignas y cantando a todo volumen canciones de Ali Primera. Mi amigo me comentó en voz baja: "El futuro del metro lo veo muy mal".
Esta semana hablé con mi ex compañero -vive en el exterior- y recordamos aquel momento. Trató de jactarse de lo acertado que había sido en su predicción. Lo contuve y le dije: bueno, tampoco es para que te creas un vidente, lo que tuviste fue un lógico presentimiento, no era necesario ser futurólogo, para predecir lo que vendría. Aunque no estaría nada mal -le agregué -si descubrieses que tiene dotes ocultos para pronosticar el futuro. Le comenté sobre aquel operario de la compañía, que después que lo botaron, se convirtió en el brujo de su pueblo, y se decía que había hecho mucho dinero. Nos despedimos, y entre bromas y risas, dijo  que buscaría un curso "on line" de clarividencia.
Es increíble cómo la gente hasta paga para conocer su futuro ¿Cuál será el apuro por el futuro? Unas ansias que parecieran hasta absurdas, si consideramos que la "sal de la vida" es precisamente ese misterio que rodea nuestro porvenir. Si algún adivino nos propusiera adelantarnos cómo serán nuestras vidas, con todas sus venturas y desventuras, de seguro que a muchos  les daría miedo, y declinarían, por el solo  temor de  perder hasta el interés por vivir.

Sin embargo, tenemos que admitir, que no es fácil desvincularse del porvenir. En el mundo actual, las compañías, las organizaciones y hasta los mismos países, elaboran planes y programas proyectando siempre hacia el futuro. Por supuesto, el futuro que proyectan en su "visión" obviamente siempre es  mejor que lo que viven en el presente. Un futuro deseable y promisorio que motive a todos a trabajar para su alcance. Ningún país va a elaborar un plan de la nación visualizando un futuro que los lleve a la carraplana. Bueno, aquí habría que hacer un comentario aparte para entender el caso de Venezuela, en donde ¡hasta  el futuro se robaron!

Esta paralización del mundo que actualmente estamos viviendo, consecuencia de la pandemia, nos agarró desprevenidos. Nadie se lo imaginó, y que no me venga ningún vidente a decir que lo había predicho.  Millones de personas se están preguntando ahora: ¿Qué viene después de esto?

¿Qué futuro nos espera? Hay muchos  cambios que ya venían dándose desde antes.  El trabajo "on line", por ejemplo, ya era práctica habitual en muchas organizaciones, adoptado para bajar costos. El empleado también ahorra en tiempo de traslado, mantenimiento de vehículo, se  descongestionan las vías y otra serie de ventajas. Posiblemente continúe la tendencia de disminución de la mano de obra, con la automatización  y la utilización de robots; y al momento de contratar nuevos empleados, se les dará preferencia a algunas profesiones y competencias, sobre otras que han comenzado a perder vigencia. El mundo se irá paulatinamente normalizando, y muchos cambios, que ya venían en progreso, y otros que pudieran surgir, probablemente se intensifiquen o amplíen.

Si predecir el futuro es difícil, en Venezuela es casi imposible. Ni las leyes físicas se cumplen. Si se lanza un paquete de harina PAN al aire, en cualquier  lugar del mundo, éste caerá de acuerdo con la ley de gravedad, pero acá, antes de llegar a su altura máxima ¡desaparecerá! Luego aparecerá en las manos del "hombre nuevo", quien iniciará su cadena de "bachaqueo", y paradójicamente exigirá  el pago ¡en dólares! la moneda del aborrecido imperio.

No podemos predecir el futuro porque no tenemos dotes premonitorios. Pero si podemos manifestar "el futuro que queremos".  Antes que patria, preferimos un país decente, de gente honesta y trabajadora, como siempre fue el venezolano: alegre, solidario, agradecido, creativo y con sentido de humor. Deseamos ver la reconstrucción de un país sobre bases sólidas de valores y principios, que sustenten fuertemente la institucionalidad que nunca debimos haber perdido. Que se recupere la libertad y la justicia, la asistencia médica, la educación, la cultura, el deporte, la seguridad...Que se reunifique la familia venezolana, que podamos abrazar a nuestros seres queridos cada vez que deseemos y los abuelos puedan conocer a sus nietos.


Lionel Álvarez Ibarra
Mayo 2020

viernes, 22 de mayo de 2020

soñar el futuro


Siempre me ha gustado vivir el presente, recordar el pasado y soñar el futuro. Si tuviera que elegir  no sabría que me gusta más. No obstante por mi carácter emprendedor, me gusta mucho proponer, proponerme, proponerle a otros, escuchar propuestas , hacer propuestas, en fin el verbo proponer conjugado en todos los tiempos, y eso se parece mucho a futuro, a soñar el futuro.

En mi momento actual, como adulta, madre, profesora y profesional de la psicología podría definir que parte de mi vida, una parte importante de mi vida, es ayudar a otros a soñar su futuro, lo que implica por supuesto soñar el mío, así me entreno en esos avatares y al mismo tiempo vivo las frustraciones, retos, alegrías, dificultades, en fin ese maremagnun de ups and downs que significa vivir, y sobre todo vivir intensamente, para acompañar a otros a que también lo hagan.

Soñar el futuro en tiempos de pandemia es una obligación y un reto , una obligación porque nos mantiene activos, proactivos, ocupados, motivados; pero también un reto porque nuestras vidas van a cambiar y deben cambiar integrando nuevos aspectos de nuestro cuidado físico, psicológico, social y transcendental.

La solidaridad y el cuidado de todos, sobre todo los más vulnerables; nuevas formas de aprender y de relacionarnos;profundos hábitos  de reflexión sobre nuestras vidas, creencias, decisiones, proyectos, miedos, potencialidades, en fin, el tiempo para reencontrarnos con nosotros mismos y con los demás nos están marcando y debemos integrarlos sabiamente a nuestras vidas. 

De igual modo, el mundo virtual para informarnos, comunicarnos, aprender, comprar, opinar, colaborar, participar , en fin, todos los verbos de la modernidad, vino para quedarse, y para que lo integremos de forma equilibrada, para que nos sume en calidad de vida a todos.

Soñar el futuro en grupo, es todavía más importante, porque las ideas se van creando y recreando en ecos colectivos que las hacen resonar y expandirse. Así nuestro club de escribidores es un nicho de seres elevados que se apoyan , se tienen y además escriben, escriben sobre su presente, escriben sobre su pasado , pero sobre todo escriben y sueñan juntos sobre su futuro.

María Elena

domingo, 17 de mayo de 2020

Mi delirio en cuarentena. Soñando futuros


Futuro que soñamos

Aprovecho uno de estos delirios febriles imaginarios que nos da en un encierro involuntario, aquel que moja la ropa de sudor y nos hace sentir que no dormimos, porque los sueños son como estar despiertos. A veces los sueños nos dan miedo, pero no todos. En uno de esos episodios, resulta que evoco a la Madre Tierra. (Debe ser porque mayo es el mes de las madres).

Pachamama traduce del quechua como la “madre tierra” y de seguro que la sabiduría andina ancestral sabía de lo que estaba hablando. Los latinos americanos no tenemos una palabra única y tenemos que construirla. Quizá por eso es que ellos sabían cómo convivir. Nosotros lo hemos olvidado un poco.

-Hola, como está usted, pregunté

- ¡Muy bien gracias!

-¿Me puede decir su nombre?

-Me llamo Pachamama, dijo

-Le importaría si mantenemos una conversación, es un honor conocerla, le dije mirando sus ojos verdes esperanza

-Claro querido hijo, es un gusto poder mantener una conversación contigo. Usualmente dan por hecho que yo los protejo y los escucho, pero la verdad es que los humanos tienen mucho poder y poca conciencia, lo que podría afectarme gravemente

-Si el Dios es el padre, ¿por qué tú eres la madre? ¿Por qué no es el padre tierra?

-Dios creó todo. Cuando creó al hombre y se dio cuenta que necesitaba una pareja,  creó a la mujer. Ambos vivieron en un paraíso donde yo era co creadora. Se aburrieron de vivir en la virtud, no tenían con que comparar, y entonces Dios, creó a la culebra. Ella les mostró la distinción del pecado. Una forma inteligente de mostrarles la diferencia de los opuestos. Los opuestos en realidad son complementarios…

-Sí, pero ¿por qué mujer?

- En realidad no es un tema de hombre y mujer sino de los complementarios: lo masculino y lo femenino. Somos como una esponja en el mar; contenemos el agua salada pero a la vez somos contenidos por la inmensidad del océano. ¿No sientes que tienes una parte masculina y otra femenina, al igual que las mujeres? ¿No sientes que tienes a Dios, viviendo contigo y además en ese todo?

-Bueno si. A veces, cuando miro hacia adentro debo hacer concesiones y comprender de qué estamos hechos. ¿Dónde mas podemos aprender de los complementarios?

- Cuando el Creador estaba en lo propio, creo cuatro elementos que nos constituyen y que habitan en todas las cosas. Lo masculino, es el aire y el fuego; lo femenino, el agua y la tierra. El fuego necesita del aire y la tierra necesita del agua. Agua y tierra procrean vida. El fuego y el aire, la renueva.

-Está claro, somos aire, fuego, tierra y agua.  Somos amor y somos olvido; somos pasión y somos razón; somos soledad y somos compañía, somos perdón y somos rencor, somos envidia y somos compasión. No somos opuestos, somos complementarios. Por eso decimos que no solo sufrimos, sino que aprendemos. Me he dado cuenta que en ocasiones he estado profundamente triste por una pérdida pero sucede algo que me pone alegre; todo a la vez. No son extremos de algo; son complementarios…le dije pero como diciéndomelo a mí mismo.

-Exacto. Todo depende de un equilibrio natural que se va creando cada vez. Las moléculas humanas son ahora distintas, comparadas con las que nacieron, sin embargo son el mismo ser. Son biológicamente distintos, completamente, pero el alma y el espíritu se mantienen.

-Alma y espíritu ¿son complementarios?

_ ¿Tú qué crees? Piénsalo por un momento antes de responderme

La fiebre subía y bajaba como un tobogán interminable. Ya quería que llegara el alba pero estaba seducido por la conversación. El calor me hizo despertar. Me cambié de ropa, tomé agua y me comí una galleta. Tierra, agua, aire y fuego. En ese sueño despierto, es que nuevamente retomé la conversación…entonces le dije,

-Sí, ¡Alma y espíritu son complementarios! y habitan en el cuerpo que cambia, que no tiene las mismas moléculas con la que nacimos, entonces, ¿Eso explica que somos más que materia?

-Así es. Algunos escritores humanos han dicho con certeza que cuando Dios creó al hombre, se dio cuenta que estaba incompleto. Entonces le dio al alma. El alma se enamoró del cuerpo y tuvo que crear al espíritu. Ya en su completitud aparente se dio cuenta que estaba incompleto y creó a la mujer desde lo que éste era, con su alma y con su espíritu. Al tiempo, se dio cuenta que viviendo en un paraíso estaban incompletos también y les dio el conocimiento y la capacidad de reconocer los complementarios. Entonces sonrió. Sabía que aun estaban incompletos, por lo que les dio la capacidad de crearse a ellos mismos. El problema es que nacen sabiéndolo, pero lo olvidan durante toda la vida. La génesis vive en nosotros y nosotros en ella, como la esponja. Solo hay que decidir buscarla dentro

-Ya, el hombre incompleto y en su consciencia, avanzó y creó todo tipo de cosas, olvidando crearse a sí mismo. Ahora veo que en la imposibilidad de detenerse de crear cosas, así como Dios, se olvidó de su propia creación. ¿Te hemos hecho mucho daño, Pachamama?

-Gracias por llamarme por mi nombre. Ya veo que has comprendido. Sí, he sufrido y sufro. Algunos daños son irreparables, hay especies que no regresarán, y los humanos son más sensibles a los cambios y a las enfermedades

- ¿Tu tuviste que ver con la pandemia?, pregunté

-En realidad, ustedes tuvieron que ver. Están haciendo uso de las libertades que tienen y no han sabido fijar límites. El equilibrio del que hablamos al principio ha sido roto. Los elementos tienen sus reglas cuando todo ha sido trasgredido. Yo solo soy observadora, y sin juzgar, escucho, veo y aprendo. También, como Naturaleza tengo la misma libertad que ustedes tienen, pudiéndome crear a mí misma. Estamos restaurando el equilibrio.

-¿Lo vas a lograr?

-¿Te das cuenta que siempre me lo preguntas a mí, en singular?

-Cierto. ¿Lo vamos a lograr?

-Los elementos se volverán a complementar y el equilibrio será restituido. Del todo, depende que continúe la armonía y sigamos adelante.

-Pero, esta no es la primera pandemia que tiene la tierra en cuanto a humanos. ¿Será que no aprendimos nada antes? ¿Por qué podríamos aprender ahora?

-Antes era antes, ahora es ahora. Han evolucionado. Se comunican mas, toda la tierra vive en tiempo real. La humanización ha comenzado, a la par de la oportunidad de conocernos unos a otros, entre humanos, y todos en conjunto con la naturaleza. Ya se cierra el agujero de la capa de ozono, ha bajado la contaminación, se restituyen los bosques y las fuentes de agua dulce, se terminan los cambios climáticos, ahora se asombran de lo que antes veían pero que ahora observan.

-Mucha gente va a morir. Es doloroso el proceso

-¿Qué parto no lo es?

Tuve que guardar silencio un rato. No sé cuánto tiempo. Quizá hasta el alba, donde me volví a dormir. El sueño sin embargo, continúa y suele ser así en los delirios.

-Yo sé que estoy soñando y que eso son los sueños. No sé que van a aprender los otros, yo puedo aprender de mí. Creo que en un mundo futuro, aquel que puedo soñar contigo en este ahora, en este momento, veo a seres humanos solidarios, compasivos, bondadosos, humildes y agradecidos. 
¿No son todas evidencias de la espiritualidad que mencionas? ¿Seremos más espirituales o todo será como dice la canción un “poco de polvo en el viento”? 
Cuando despierte, quisiera habitar en ese nuevo ser con alma y espíritu para poder acompañar a otros a que los busquen.

Con el alba, se fue la fiebre. Cuando realmente desperté, ella no estaba ahí. Pero, me acordé de la esponja, y ya no tuve miedo.

Alberto