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domingo, 28 de abril de 2024

Mi camino espiritual/Angel Ceballos

 

CLUB DE ESCRIBIDORES: MI CAMINO ESPIRITUAL (Ángel R. Ceballos)

Mis lápices espirituales, ¡vaya tema el que nos tocó para este mes primaveral!

Para mí, abril es el mes del florecimiento, en el que surgenmuchos pensamientos y sentimientos sobre el reto de alinear las cuatro dimensiones del ser:la física, para cumplir con los deseos de tener un cuerpo sano; la mental, para ordenar mis pensamientos y disfrutar el presente; la emocional, para lograr una actitud más proactiva que, a su vez, mueve nuestros sentidos paraalcanzar logros que alimentan en ese océano de la cuartadimensión que es la espiritual.

En esta cuarta dimensiónes donde yo almaceno nuestro ya conocido PERMA, un “mantra” que le da sentido a nuestra vida y nos conecta con algo más grande que nosotros, para mí, donde habita el ser supremo, mi Dios, quien, con su magnificencia, me atiende y acompaña día a día,aunque muchas veces lo ignoro por mis prejuicios e incompetencias.

Debo reconocer que no existe un camino único para llegar al espíritu y sentirnos plenos. Es un viaje muy personal, sin embargo, hay una parada ineludible que es el autoconocimiento: explorar tu interior, comprender tus valores, creencias, emociones y motivaciones. La práctica diaria del “mindfulness” es un espacio fértil donde todos los sentidos del cuerpo se unen en un solo mensaje que te lleva al presente y es la oportunidad de conectarte con ese algo mas grande que tú (para algunos es la naturaleza, para otros la propia esencia o para otros, es estar presente con tu pana “Chuíto”) . Ahí tendríamos la gran oportunidad de encontrar y valorar el sentido de propósito y significado que le estamos dando a nuestra vida.

El camino espiritual nos enseña a dejar a un lado las preocupaciones de los recuerdos y del futuro (la mala memoria pudiera ser un don que ayuda en esta etapa).

Para mí, una parte importante del camino espiritual es también la aceptación, lo que implica asumir la realidad tal como es,sin juzgarla o juzgarnos y sin intentar cambiarla. Esto puede ser un desafío, pero es esencial si deseamos alcanzar la paz y la libertad interior. Es la semilla para desarrollar la capacidad de la compasión, sentir empatía y comprensión. Cultivarlanos ayuda a conectarnos con los demás en un nivel más profundo para construir relaciones más significativas.

Mis queridos lápices lejanos, buscando llegar a ese gran océano del espíritu durante el cambio de estilo de vida que Uds. ya conocen estoy viviendo, encontré a una "amiga" que la tengo secuestrada en el sótano de la casa de mi hija, se trata de la señora “paciencia”. 

Joven, elegante, pero muy silenciosa y asertiva, me enseñó a valorarlas cuatro leyes de la espiritualidad, según la cultura oriental:

1.   La persona que llega es la persona correcta. Nada es casual. Las personas que me rodean en USA están ahí por algo (hijas y nietos).

2.   Lo que sucede es la única cosa que podría haber sucedido.Tener a la familia nuclear en USA es un hecho y es lo que ocurrió para tomar mi decisión.

 

3.   En cualquier momento que comience, es el momento correcto. Ahora tenemos la libertad de elegir, los medios y las facilidades para lograr el cambio, antes no.

 

4.   Cuando algo termina, termina. Esto es para nuestra evolución. Cerrar el capítulo Venezuela era pertinentey la nostalgia debe enriquecernos con la nueva experiencia.

Con esta señora, que la voy a adoptar yque me doy cuenta que es útil para otros menesteres, debo celebrar cada paso que estoy dando en mi camino a mi autorrealización, siendo compasivo conmigo mismo y sin esperar resultados inmediatos.Ella complementa el sentido que quiero darle a mi vida junto conla cosecha de diez almas queridas de sangre dispuestas a navegar con nosotros en ese gran océano del espíritu.

¿Mi espíritu podrá esperar más de este viaje?

 

ABRIL, 27 - 2024 (ARC)

 

Mi Gnomo y yo

 

El gnomo y yo

Eran como las tres de la mañana y todavía estaba sentado en la mesa de dibujo, tratando de delinear lo que sería la entrega de un trabajo de diseño en la escuela de arquitectura. Eran 72 horas sin dormir, por lo que cualquier cosa nos puede pasar. Estaba mi mesa de dibujo, inmóvil, que cargaba el peso de la liviana hoja de papel, que recibía tinta china, y  a la que se le sumaba el peso de mis codos sobre ella, en el pensamiento de lo que venía.

Al lado de la mesa, estaba un cenicero donde dormía un cigarrillo exhausto y medio olvidado. Todas las luces apagadas a excepción de la lámpara del trabajo, que se unía a la tabla con un tronillo que solemos llamar “Mariposa” . A lo lejos, (como a medio metro), un radio encendido donde el locutor hablaba de cosas que no recuerdo, pero que colocaba música.

No había internet, ni teléfonos inteligentes; eran los años de 1980 y en ese entonces comprendía, menos mal,  la diferencia entre soledad y solitud, que es como mas voluntaria. El trabajo de estudiantes de arquitectura se hace con nuestra propia compañía.  Uno debe llegar a edades mayores con ideas más definidas del camino andado, pero estos trasnochos mensuales, no son de los más profundos y espirituales que posea. Pero había algo más grande que yo en esa edad, que me movía a seguir. Quizá haya sido entre tatas cosas, que en esa solitud, yo sabía que todos, yo y mis compañeros de clase,  estábamos con los codos en la mesa, medio fumando y medio tomando café, para no dormir. Eran 72 horas sin dormir, una vez cada mes. Era como un récipe.

Siempre, como a la hora mencionada, mi padre se levantaba a ir al baño y veía la luz encendida y se asomaba en mi puerta, me saludaba, y decía ,-“pobre…”

Si hubiera sido yo de hoy, allá, hubiera aprovechado las horas de insomnio para preguntarme la diferencia entre espiritualidad, espirituoso y espiritista; todas, con la misma raíz pero con distintos frutos. Creo que lo espiritual no estaba presente, pero hoy pienso que en esos estados de entrega, perseverancia y compromiso, se forjó algo como lo que podemos llamar, el “carácter espiritual”

La cama estaba justo al lado de la mesa de dibujo, lo que hubiera permitido algún desliz, pero el café y el cigarro me mantenían en pié. Del otro lado del cuarto, tenía no sé para qué, otra cama individual, y para cerrar el ciclo de objetos, al final y en frente de la mesa, estaba un antiguo closet de madera, medio desarmado, donde guardaba mi ropa. De más joven, lo usaba también, para jugar, como una ventana del tiempo. En el centro de ese recorrido había un espacio vacío que servía para mover mi silla redonda, acolchada y con rueditas. (Cuando estaba cansado, solía dar impulso a la silla, levantar los pies y gritar, ¡weeee.!)

En algún momento, luego de las tres de la madrugada, con más de 10 cigarros dormidos y mis codos entumecidos, deje deslizar la plumilla de tinta china con la que se dibujaba en esa época y cuya técnica de destapado o más bien, de “licuar la tinta endurecida” era chupar la punta, o, aplicar ligeros y sucesivos golpes internos, como para que el fluido se activara (o también, ambos) En una de esas, la tinta salió. No tanta, pero hubo que esperar a que se secara, para borrar.

Tenía dos formas de borrar, así como hacemos con la mente, para aliviarnos; uno eléctrico y uno bio- mecánico. Decidí usar la goma de borrar.

Comencé a borrar y en algún momento, la goma rebotó sobre sí misma y decidió caerse. Me bajo entonces,  del banquito y no la veo. Busco por el suelo y no está. En mi segunda etapa, muevo las cosas e imagino la ruta que de algo que rebota, pudiera haber tenido. Y nada. Tras una hora buscando la goma, me imaginé cualquier cosa hasta aquellas que se aproximan a los que los especialistas llamaran imaginarios de infancia (como el amigo invisible). ¿Cómo es posible que algo tangible desaparezca? “Es cosa de magia de seguro”-pensé-

Ya con rabia, decidí sacar todo diciendo, - “no me vas a ganar”-, y en ese estado me imaginaba a un pequeño gnomo de sombrero negro y barba roja, fumando pipa, riéndose de mí. Hasta le puse nombre al duende: “Arquitek-tix”. Una vez movido todo afuera del cuarto, hube de confirmar su existencia, por lo que pasé a pedir que por favor, me devolviera la goma. Entristecido y preocupado, volví a meter todo en el cuarto en sus posiciones originales. Estaba descalzo, y con tanto tiempo perdido, sudado y cansado, decidí bajar (casa de dos plantas),  a tomar agua, en vez de café.

Calcé un zapato y calzando el otro, sentí una cosa. Metí la mano y ahí estaba la goma, oculta, dormida, tranquila como feliz de su travesura. A veces recuerdo el hecho.

 Ayer, ya con mis tantos años encima, decidí dibujar con los niños y el dibujo llevaba rosado. No está, no está en el suelo, ni en mi zapato. Me acorde irremediablemente de mi Gnomo particular, que ahora gusta de esconder crayolas de  colores.

 

Alberto

 

 

martes, 3 de marzo de 2020

Reunión de marzo 2020

Reunión de marzo 2020
Tema: CERRANDO CICLOS
Celebración conjunta de despedida de Doña Jesucita. Llenaremos sus maletas de buena vibra.y mucho amor
Fecha: Sábado 14 de marzo 2020
Hora: 9:00 am a los ayudantes cortadores del cebiche
11:00 am a los que solo van a comer y leer
Host: Doña Gudelia
Lugar: Urbanización San Luis
Invitados: Don Humberto Caballero y señora
Menúes: Delicias peruanas y acompañantes



"Se denomina ciclo al período de tiempo en el cual se desarrollan o suceden un conjunto de acontecimientos, etapas o fenómenos que, una vez finalizados se vuelven a repetir en el mismo orden de principio a fin. La palabra ciclo deriva del latín cyclus, y éste a su vez del griego kyklus que significa “círculo o rueda”.28 dic. 2017. Wikipedia"



Los ciclos no parecen ser iguales, no somos iguales. 
No pareciera que los ciclos sigan, sino se cierran para abrir otros y asi....