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viernes, 16 de diciembre de 2022

Mi aguinaldo preferido/ Yvette Henriquez

 Mi aguinaldo preferido

Me es muy difícil decidir cual aguinaldo me alegra o me enternece más o cuál gaita me provoca salir corriendo a bailar.
Aguinaldo y gaitas me suena hallacas en casa de mi mamá, misas de navidad y patinatas.
La música navideña me lleva a recuerdos de mi infancia, las gaitas del colegio, los pesebres vivientes, el recorrido que hacia con mi mama y hermanos por caracas para ver los pesebres, el que mas mantengo en mi memoria, por lo hermoso, con cambios de luces, anochecer con estrellas y amanecer, es el pesebre que hacían los hermanos del hospital San Juan De Dios, ese pesebre era impelable visitarlo. Era una versión adelantada de la experiencia de Van Gohg que está hoy en los estacionamientos del hotel tamanaco.

Recuerdo también una navidad que todas las primas decidimos hacer una presentación de gaitas bailando, nos pusimos de acuerdo en vestirnos de franela roja y jeans, practicamos unos días antes y dimos ese gran espectáculo a nuestros familiares una noche buena.

Cuando escucho un aguinaldo, viene a mi mente, cuando hacíamos las hallacas en la casa de mi mamá, ella siempre ponía los CDs de música navideña , y cantaba todos las canciones , siendo de origen portugués, se las sabia todos los aguinaldos y es que la navidad en Venezuela es la mas hermosa y especial de todas las navidades del mundo.

El burrito sabanero, Din Din Din, Si la Virgen fuera andina, y para de contar, sonaba dos y tres veces mientras podíamos el guiso, adornos y amarrábamos las hallacas, hace unos años cuando la casa de la abuela se llenaba de los nietos, cada nieto se encargaba de una función en el proceso de elaboración de las hallacas. I

Poco a poco sus nietos, mis hijos y sobrinos han salido a estudiar fuera, trabajan y ya algunos en etapa de matrimonio, van creciendo y tomando nuevos caminos.
Me da mucha nostalgia pensar en esos años, hacer hallacas en casa de mi mamá era igual que escuchar música navideña y disfrutar de la primera hallaca con las tortas de miel madeirenses.

Ahora escucho aguinaldos con mi club de escritura, con quienes comparto momentos que atesoro.

Feliz navidad para todos 🎄❤️💚🎄

lunes, 25 de mayo de 2020

Soñar el futuro


Soñar el futuro

Algunas veces necesito valentía para soñar el futuro que quiero para mi país, Venezuela.
Valentía porque me da miedo que cada vez ese sueño se haga mas lejano o no verlo hecho realidad.
Lleno mi espíritu de valentía, de esperanza, amor y compasión para soñar una Venezuela libre, llena de oportunidades, donde el esfuerzo, las capacidades y fortalezas de cada uno de nosotros, de nuestros hijos y nietos, sea la bandera que guíe el futuro.

Sueño a mis nietos jugando en el jardín de mi casa, todos reunidos, compartiendo una rica comida, así como lo hacíamos cuando mis hijos eran pequeños, nos reuníamos en casa de los abuelos, mientras los primos correteaban y hacían  las travesuras a escondidas; nosotros preparábamos la comida y conversamos de la vida.
Sueño el rencuentro de nuestras familias y ese esfuerzo, sacrificio y trabajo de nuestros padres y el que hemos hecho cada uno de nosotros, continúe creciendo y construyendo el país que sueño.

Me reencuentro con mi esencia para traspasar esas creencias limitantes y la fuerza de mi corazón y mi alma le dan sentido de transcendencia a mi vida, a mi familia, amigos y cada venezolano que ama a su país dentro o fuera de él.

Y como dice la canción, Venezuela por haberme dado tanto! Sigo soñando

Yvette Henriquez

domingo, 21 de enero de 2018

La guayaba

La guayaba
Escribidora: Yvette Henríquez 

            Es generosidad por donde la mires, su olor se esparcey se impregna por donde esté.

            Sus semillas abundantes, no tienen desperdicio, ellas multiplican el potencial de vida y de infinita permanencia de la guayaba en nuestra tierra. Las semillas como de muy pocas futas las puedes comer, rodeadas de pulpa rosada, blanca o amarilla son una degustación para tu paladar o para un rico jugo de guayaba.

            Cuando su árbol da frutos no alcanza manos para la cosecha, cubriendose su territorio de fruta madura que como alfombra decora el pasto, aroma dulce que la brisa esparce y estimula tu olfato.

            Es la generosidad que en la infancia no percibimos pero si disfrutamos, en los bocadillos de guayaba envueltas en hoja de plátano que no querías compartir, los cascos de guayaba  con queso, la tartaleta o el pan de  guayaba. Ahora son esos pequeños lujos que te dás de grande y  vuelves a experimentar el sabor que rememora tu hogar, tu mamá, tu abuela o alguna vecina que siempre generosa traía a tu casa un buen dulce de guayaba.

            Quien de pequeño no le dieron jugo de guayaba para subir la hemoglobina? Es que estas anémico mijo!  y si tenías diarrea, tambien a tomarjugo de  guayaba!

            Y  de las hojas del árbol de guayaba?  que si para la diábetes, si ayuda a las infecciones, para la diarrea, un sin fin de propiedades, la mejor medicina, una guayaba.

            Guayaba es Venezuela, es infancia, dulzura es la generosidad que todos abrazamos y agradecemos!


Yvette Henriquez