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domingo, 26 de julio de 2026

¿Soy estóico? Alberto Lindner

 ¿Soy estóico?. ¡Si, pero no!

La calle estaba llena de huecos. Era de cemento y estaba justo a la orilla del mar y me imagino, que con el salitre constante y la pepa e sol, se agrieta. El niño tenía como 5 años y andaba "indiecito" (desnudo), como decimos por estos lados. Lo curioso es que andaba con un pote de peltre que llamamos bacinilla, (vacenilla). ¿Curioso no? Desnudo y con bacinilla, cuando lo único que tenía que hacer, era agacharse. Si le hubiera preguntado hoy a él, me hubiera contestado que no podía hacer pupu en la calle, porque el olor de los cangrejos aplastados por los cauchos de los carros, era muy fuerte y con lo descalzo, no se atrevía. Mejor era, disponer y colocar en el pipote.

Era un soñador sin duda, el hecho que regrese de vez en cuanto, me recuerda lo rico es ser feliz y libre. "La gente desnuda no tiene dónde esconder las manos, por lo que siempre dicen la verdad", recuerdo que alguien me dijo. Entonces, en este momento y aprovechando que ambos estamos juntos, le increpé,

    - ¿Piensas que puedes ser estoico?

    -¿Esto qué?, respondió

    -Es una filosofía de vida. Se trata de vivir en virtud, aceptar a la vida como es. Te voy a hacer preguntas y vemos si eres estoico

  Ellos dicen que todo sucede y sucede por algo...

    - ¿los cangrejos pueden ser estoicos?, me preguntó. - Ellos tienen un destino o no lo tienen. Además, caminan hacia atrás y desafían el devenir. Para ellos son o no aplastados, de resto, cada vez viven en otra parte y en otro tiempo. ¿Qué pasaría si pudieran caminar hacia adelante? O si los carros manejan con cuidado cuando marchan. Soy como el cangrejo que puede cambiar de sentido, aunque el rumbo sea universal. (No soy)

Ellos dicen que es importante el "amor fati" o aceptar el destino, aunque puedas adecuarse al devenir y reinterpretarlo.

    - El devenir es un concepto que mueve. Se trata de lo que nos pasa y de cómo nos hacemos cargo. Eso contradice al destino. El hacerse cargo en cada instante del devenir construye el camino. No me gusta lo que se manifiesta de forma absoluta. Somos una serie de instantes infinitos. El destino para mi, es cada decisión que tomo. (No soy)

Ellos dicen que todo depende de lo que nos pasa adentro y lo que pasa afuera.

   - La paz y la serenidad se consiguen adentro, no existe afuera. Es una interpretación del mundo. Esto es un poco de lo mismo que hemos conversado antes. El devenir es, hacernos cargo, con manejo emocional. (No soy)

Ellos dicen que el manejo del concepto del destino se gestiona siendo virtuoso. La virtud habita entre dos mundos oscuros. Pero la virtud es luminosa

   - ¿Se puede ser feliz en los extremos?  O es como las olas del mar, cuyos bordes son difusos. Sin embargo, tienes la certeza de que una ola que rompe siempre regresa. ¿No es eso el devenir?

    -Eres sabio para ser niño, ¿Será que eres estoico?

    - No creo, soy un poco estoico. Los antiguos tenían que creer en el destino, nosotros no. En virtud, sin embargo, podemos cambiarnos y construir nuevos mundos. Los cangrejos, hubieran podido escoger caminar por la playa salada, más escogieron la calle. ¿Era su destino ser aplastados?

Gracias por llamarme sabio, solo soy un niño que camina descalzo, y desnudo por la calle caliente, con una vacenilla limpia en la mano, pegando brincos en la senda llena de huecos, y cangrejos podridos, con un sol tropical. ¿Eso, no es ser estoico?

domingo, 30 de marzo de 2025

El experimento/ Lila Vega

 El experimento


Se levantó acatarrada.  No se sentía mal pero estaba cansada de respirar por la boca y de estornudar constantemente.  
Tenía pendiente un escrito. Los del club incursionaban en la filosofía y querían explorar el estoicismo.
⁃ Que si uno es estoico, vaya pregunta. 
Se puso a darle vueltas al asunto. Una consulta rápida en Google ratificó lo que recordaba del tema.  Los estoicos le daban un lugar preponderante a la razón sobre las emociones y vivían cultivando cuatro virtudes: la justicia, la prudencia, la templanza y la fortaleza. 
Esas virtudes no le eran ajenas. Pero, ¿se consideraba estoica? 

Apuró su taza de café y buscó a su nieta para llevarla al colegio.  Era el mejor momento de su día.  Se maravillaba con cada nueva palabra que identificaba en ella, con su alegría y con lo que ella llamaba sus tristezas, que usualmente eran, más bien, frustraciones.  Isabella respondía a la entonación de su voz y ella a la de la pequeña.  Cuando iban en el carro no se podían ver a la cara pero se entendían.  Amaba locamente a esa pequeña.
Recordó un experimento famoso en psicología, la cara inexpresiva. 
Un bebé es puesto frente a su madre.  Durante unos minutos ambos se comunican a través de lo que sus caras expresan.  Luego, la madre se torna inexpresiva. No responde a las interacciones del bebé.  Éste se molesta, protesta y llora y finalmente pierde la esperanza. Está devastado.  La madre vuelve a su expresividad usual y, aunque puede tomar unos minutos, la alegría regresa a la cara del niño. 

No, que va, ella no era estoica. Era racional, fuerte, casi siempre prudente, le costaba la templanza pero la trabajaba y siempre intentaba ser justa.  Pero no era estoica. 
La buena vida a la que apuntaba el estoicismo tenía una sola cara, la de las razones.  
Pero para ella, había otra cara. La buena vida era la belleza que se aprendía a ver y a construir. La buena vida eran esos amores que la hacían plena. Eran todas las personas que le recordaban su propia humanidad. La buena vida era la conexión con su nieta pero también lo que sentía el ver a otros niños crecer y sentirlos como propios porque se veía en ellos.  
La buena vida era la que le ayudaba a aceptar la adversidad pero acusando recibo del dolor que la acompaña. La que hacía honor a  lo perdido pero también a la vida que seguía. 

Eran esas emociones las que siempre la habían movido a la acción.  Era muy buena en ciencias, lógica y matemática pero era su amor por el conocimiento lo que la hacía ser racional.  Eran las emociones y no la razón lo que la inspiraban, lo que la movía. 

Le dió las gracias a los estoicos.  En un mundo de oráculos y superstición, de dramas emocionales como el de Edipo y Electra o de aventuras como la de Odiseo, bien había valido la pena explorar el mundo de la razón. 
También agradeció a los cristianos por proponer tres virtudes cercanas a la emoción: la fé, la esperanza y la caridad. 

Recordó a Víctor Frankl. En su situación, rodeado de lo que Hanna Arendt llamó la banalidad del mal, la maldad hecha razones y eficiencia, lo estoico habría sido aceptar la existencia de esa maldad y la inevitabilidad de su muerte. Pero para  Frankl, esa aceptación lo llevó a buscar el significado de su vida, su propósito. 

⁃ Gracias, estoicos, pero no, gracias.

¿Será que yo también soy estoica?/ María Elena Garassini

 

¿Será que yo también soy estoica? Bienestar y estoicismo

 

Tengo sentimientos encontrados con la palabra estoicismo y bienestar, que se hicieron conscientes aprendiendo sobre los antecedentes filosóficos de la psicología positiva , combinado con un frase que le oí repetir a mi papá sobre mi mamá diciendo que:“ella es estoica”.

Desde la filosofía de los griegos se habla del hedonismo planteando lo siguiente: “La dicha está alrededor del gozo del cuerpo y de los sentidos corporales y está anclada en el presente”. En contraposición, aparece el estoicismo quepropone:“una templada actitud ante la adversidad,la aceptación racional de adversidades y los golpes de infortunio y la contención del deseo.”

Siguiendo la corriente estoica, la tradición judeo-cristiana propone las bienaventuranzas que:“Declaran felices a los mansos, a los que lloran, a los limpios de corazón, a los perseguidos. Éstos alcanzarán la dicha, no ahora, sino fuera del tiempo presente: en el Reino de los Cielos” “La felicidad se aplaza a otra vida, otro  reino. Entretanto, en el mundo mortal, la virtud es la completa resistencia a señuelos de placer y e materialismo”

Si buscamos la definición de estoico en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), la encontramos en su primera acepción como “Fuerte, ecuánime ante la desgracia” y lo mismo sucede con el diccionario de Oxford que lo viene a definir como: “una persona que sufre dolor o problemas sin quejarse o sin mostrar lo que siente”.

¿Por qué tengo sentimientos encontrados con el estoicismo o ser estoica? Porque si creo que debemos afrontar la adversidad, de la mejor manera, con todos nuestros recursos personales, intelectuales, emocionales y comportamentales, y también con los apoyos que otros nos puedan ofrecer. Quizás, si podemos satisfacer nuestros deseos, y lidiar con nuestros problemas, mostrando lo que sentimos y manifestando nuestros desacuerdos, vigilando los excesos o las prohibiciones radicales, para no llegar a ser hedónicos puros que solo buscamos la satisfacción de nuestras necesidades.

Ahí, siento que la Psicología Positiva, que propone una integración del bienestar hedónico ( placer y emociones positivas) con el bienestar edudoimónico ( esfuerzo y desarrollo de virtudes) nos plantea una vía que nos propone disfrutar de los placeres de la vida a traves de los sentidos y nos propone un esfuerzo continuado para el logro de metas y colaboraciones a otros, así como ser resiliente ante las adversidades utilizando nuestros recursos personales y redes de apoyo.

En fin , que rico un helado de chocolate, una vista hermosa, una pareja con detalles y momentos de disfrute y pasión, reírnos juntos de un buen chiste, escuchar buena música, es decir , placeres hedónicos, combinados con el esfuerzo por aprender cosas nuevas, participar y colaborar con otros y llevar de la mejor manera nuestros duelos, es decir comportamientos estoicos. ¡Esa es la mejor vida para mi, la vida en bienestar!

 

María Elena Garassini

Adversidades y naufragios estoicos/Santiago Porras

 

Adversidades y naufragios estoicos 

 

Santiago Porras Rojas

Barcelona 17 de marzo de 2025


Para un niño de cuatro años, la práctica constante de extraer de sus fosas nasales, la mucosidad seca de su nariz puede resultar una enorme adversidad, por cuanto ha de soportar estoicamente una molestia por lo que se atreve a decirle a su cuidadora algo sorprendente.

 

-Qué me estás diciendo Fabio?

-La vida no es como tu quieles

-Y cómo dices tú que yo quiero?

-Que sea lo que quieras tú… pero la vida no es como túquieles.

 

Es sorprendente la sabiduría que subyace en el pensamiento de un niño, con tan solo 4 años de vida.

 

Zenónde Citio, en la ciudad estado griega en la isla de Chipre en el año 334 a C. hijo de ricos comerciantes; no imaginó que un naufragio lo conduciría a la mayor ruina económica y que ella le obsequiaría un nuevo sentido a su vida, para ofrecer como legado una escuela filosófica denominada “El Estoicismo”.

 

A ninguno de nosotros nos advierten alllegar a esta vida que, venimos en condición de aprendices. Somos la humanidad y por tantovamos a experimentar la libertad en una escuela de juicios, conjugada en una realidad sorprendente, en la que al parecer nadie se salva de disfrutar de un regalo maravilloso y, al propio tiempo, delas calamidades o infortunios como obsequios de aprendizajes transformacionales.

 

 

Esta condición humana, me ha hecho falible y al propio tiempo competente al abordar algunos naufragios relacionales tanto en mis entornos parentales, profesionales y otros contextos de convivencia.

 

Entre muchos hay uno que considero marcó mi carácter estoico.

 

Explorando mis archivos de naufragios, recuerdo…

 

Entonces era un niño de ocho años de edad; Las mates….eran un naufragio ya en 2º de primaria, las evaluaciones eran un ciclope griego, gracias a inexplicables confusiones provocadas por dispersiones de mi atención que, me generaron un conflicto con la autoridad.

 

-Si vuelves a traer un cero ocho en matemáticas, te daré una pela.

 

Lo estoico de aquel naufragio cantado, fue la actitud de aquel chaval de 8 años, que ante la deriva de entregar o esconder la “boleta” para tratar de evitar el castigo, con arrojo decidió entregarla apoyado en la virtud “Coraje” y sus fortalezas: Valentía e integridad.

 

Por otra parte, aquel niño se apoyó en la virtud “Humanidad”, al considerar que, si entregaba la boleta, había una posibilidad de que el amor lo salvaría del maltrato de la “pela”, y la inteligencia social, le brindaba la ocasión de hacer lo correcto ante esa complicada circunstancia de corta duración, pero dolorosa.

 

Es verdad también que ante las hostilidades de los entornos “cuadrados”, “exigentes” y “perfeccionistas”, logré cuidar mi bienestar y mi integridad, creando a mi alrededor un mundo propio que, sin recurrir a respuestas reactivas o revanchistas, opte y de hecho así lo prefiero siempre, al cuidar los vínculos con mis semejantes.

 

Estas virtudes y fortalezas luego han sido utilizadas en subsiguientes naufragios en nuevas Ítaca de mi vida, apoyado en otras virtudes como “Sabiduría y conocimiento” y las fortalezas “Apertura de mente”, “Aprendizaje”, “Curiosidad”y “Creatividad”.

 

Como coloraría de esta entrega, he sido consecuente en la búsqueda de mi transformación humana, en la medida de mis posibilidades, sin perder de vista que junto a mis limitaciones como parte del todo de la creación y el mundo al que un día vine como aprendiz, me siento en paz conmigo mismo, valorando optimistamente mi integridad más que el éxito material y, que disfrutando de lo alcanzado, si pierdo algo admito felizmente que no todo se alcanza a conservar para siempre…En fin, me alegra un montón ser parte de esta burbuja de bienestar duradero, escribiendo para el compartir con cualquiera que gentilmente hoy lea este relato. Gracias!