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viernes, 8 de abril de 2016

La Espiritualidad como Fortaleza



Según el cuestionario VIA (Values in Action), de Martin Seligman, (Seligman, 2005), son 6 las virtudes del ser humano, donde se encuentran todas las fortalezas de carácter que nos permiten modelar la voluntad hacia la posibilidad cierta de alcanzar la felicidad plena. La fórmula de la felicidad sin embargo, y apoyado en numerosos estudios, nos indican que  hay una relación entre tres factores que la conforman, y son fundamentales; la realidad genética, la circunstancia y nuestra voluntad. 
Nacemos con una carga genética que nos marca tendencias hacia la vida, con riesgos y herencias familiares; de nosotros depende no percutar (oprimir el gatillo), el arma que las activa. Por otro lado se encuentran las circunstancias, el otro factor del que llegó a hablar el escritor español, Ortega y Gasset cuando indicaba “Yo, soy igual al yo + Mi circunstancia. A veces la podemos cambiar o modificar, a veces no podemos. Ya existen ejemplos de resiliencia, cuando el Dr. Victor Frankl escribe el libro “El hombre en busca de sentido” de cuando estuvo en los campos de concentración en la 2da Guerra Mundial.

Por último, en la Fórmula de la Felicidad observamos a la Voluntad, y como dijimos, dirigida por todas nuestras virtudes y nuestras fortalezas de carácter. Es allí, y con un 50% de impacto, que podemos orientarnos en la búsqueda de la vida plena y saludable. Esta virtud, de la que hoy conversamos es la “Trascendencia”. De esta virtud mayor, se desprenden las fortalezas de carácter; como la Gratitud, el Aprecio a la Belleza, la Esperanza y el Optimismo, el Sentido del Humor, y la Esperanza y la Fe.

Estas dos últimas fortalezas de carácter, la Esperanza y la Fe, pueden ser analizadas desde dos puntos de vista completamente diferentes. Encontramos  la religiosidad y la espiritualidad; es por eso que esta fortaleza se acompaña con la Fe. Ser religioso implica el profesar una creencia, mediante acto de fe, y poder alcanzar relaciones intimas con uno mismo y su creencia. La Espiritualidad por otro lado, está impactada por la visión oriental del mundo donde se incorporan, la relación cuerpo-mente, la respiración y la relajación, el TaiChi y el Qi. Se trata, y no siendo excluyente de la religiosidad, que podamos centrarnos íntimamente con nuestro ser, con nuestra realidad y con el mundo, a través de darnos tiempo para escuchar nuestro sistema funcionando y relacionándose. Los occidentales no somos educados para eso; es un paradigma a superar.

En el trabajo de Carmen Navas, “Espiritualidad y Salud” (Navas,2006), nos explica el significado de la Espiritualidad:

“La búsqueda personal para encontrar respuestas a preguntas esenciales de la vida acerca del significado y relaciones con lo sagrado y trascendente, que puede conducir o no, o surgir del desarrollo de creencias religiosas y la formación de la comunidad”

Existen numerosos estudios científicos que indican una clara correlación entre la Fe-  Espiritualidad, con la posibilidad de curación de enfermos de cáncer, Sida o cualquier otra enfermedad. Durante años se ha pensado solo en la parte orgánica, en la seguridad de que no existe correlación entre lo que se piensa y lo que se padece. Con los años, mas y mas estudios lo confirman y corroboran, y mas universidades de prestigio se abocan a estos estudios, recomendando, la incorporación a grupos de apoyo, que refuercen la espiritualidad- fe, que se define de tres maneras: “significado y propósito, la voluntad de vivir, y la fe en uno, en los demás o en Dios.” (Navas,2006).

La voluntad de vivir, como definición de la Espiritualidad nos permite, trascender a los eventos graves o profundos a los cuales no pueda tocar ser sometidos. Interesante es, comprender si la Espiritualidad y la Resiliencia, mantienen así mismo, una correlación positiva.

La Dra. Navas también nos habla de la PsiconeuroInmunologìa, palabra que aparenta un trabalenguas, pero que expresa la cierta posibilidad científica de la relación entre el cuerpo y la mente. Su estudio, le permitirá al hombre, llegar hasta las raíces de la salud y la vida saludable; o por lo menos, a ser resiliente en la adversidad y superarlo, apareciendo mucho más fortalecido al terminar el evento. A esto se suma el deseo de vivir, la esperanza y la ayuda de los grupos de apoyo. El hombre es un ser social y necesita de respaldo y apoyo en momentos necesarios.

Cuando ya estamos en el umbral de la mal llamada “tercera edad”, se comienza a ver la vida materialista de otra manera, y comenzamos a buscar internamente a nuestras fortalezas de carácter asociadas a la Espiritualidad. Nos damos cuenta, que somos agradecidos (1ª fortaleza del autor), que somos amantes de la belleza, (2da fortaleza), que podemos ser optimistas y esperanzados (8va fortaleza), Espirituales (15/24 puesto), pero que nos faltaría el desarrollo del Sentido del Humor, (19/24),por ejemplo para afrontar a la vida de frente, alegres y en lo posible, sanos. Hoy en dìa, el sentido del humos es mi quinta fortaleza, junto a la creatividad, el aprecio a la belleza y a la justicia.

El conocimiento de nuestras fortalezas de carácter personales, nos da una posibilidad de enfrentar al mundo y colocar a la voluntad a favor, con aquellas que nos son propias y nos facilitan el trabajo. Todas las empresas deberían tener o contar con programas que tiendan a mejorar la salud de su talento humano; todo esto que he narrado, es una vía. Hay tanto que hacer por el bienestar y la salud en la empresas; ojala nos lo dejen hacer...

Alberto

Fuentes:
Wikipedia (2012) Ortega y Gasset. Recuperado el 24 de Junio. Disponible en

YouTube,(2012). Victor Frakl. Recuperado el 24 de Junio de 2012, disponible en

Wikipedia (2012) Martìn Seligman. Recuperado el 24 de Junio de 2012. Disponible en

Navas C, Villegas H (2006) Espiritualidad y Fe. Universidad de Carabobo: Valencia


 Nota: la foto es una escalera de mi casa, un juego de claros y oscuros, como es la vida. Para algunos baja; para mi, asciende en la espiritualidad.

Nota: Originalmente escrito en Junio 2012 y revisado para este blog, por Facilitymanager

martes, 9 de febrero de 2016

Encarnación


Ya hace mas de un mes que me dejaste. Todavía siento tu presencia cuando llego cansado a casa y veo todo igual como cuando salí. "Necesito mi espacio, quiero ser independiente", me dijiste. Y yo te dejé ir, por supuesto. Mañana es miércoles de ceniza, y se retoma, a media semana, el trabajo. Hoy me acordé burda de ti, pues abrí el closet y solo me quedaba una franela azul de hacer ejercicios, y con eso sali hoy.

Sin embargo te cuento, que me estoy haciendo cargo. Le he dedicado hoy toda la mañana a
planchar. Tu sabes que puedo limpiar las pocetas, que puedo fregar, lavar, barrer, y no me importa, pero nunca, nunca, la plancha. Pero hoy lo hice, y creo que hasta me gustó. Porque dentro de
mis esquemas mentales, el planchar está como una de las actividades necesarias para mi, para tener mi ropa al día, pero donde se pierde mas tiempo. Hoy planché cinco camisas y dos pantalones.

Empecé por las camisas mas sencillas, las de prelavado, las que casi te las pones sin pasar por esta tortura de planchar (Te confieso que una vez lo hice pero la gente se dio cuenta, y te eché la culpa, sorry).  Empiezo por el cuello que es lo mas recto, le quito los botones de los ojales y zas. Pero no me explicaste cual es la temperatura que debo usar. Tuve que ir a Google para conocer un poco mas sobre los sintéticos, el algodón, las mezclas y el lino. Menos mal que no tengo mucha ropa de lino, pues es la que mas se arruga. (arrugado elegante, dicen). En la segunda camisa me di cuenta que la plancha tenía un depósito de agua, pero por supuesto no me dijiste que tenía dos
años malo. 

En la concentración mental que se tiene al planchar me inventé una especie de rociador con un frasco vacìo de colonia de bebes que uso (por ser alérgico es la única que puedo usar y tu lo sabes) Ya con la temperatura, la humedad, me fui a la tercera camisa. Ya esta era de manga
larga, todo un reto. Igual, empecé por el cuello, lo toqué, lo doblé con mucho cuidado al repasar, con mis dedos, alicé la parte lateral y vi que poco a poco comenzó a ceder hasta quedar en el sitio. Luego pasé a la espalda y tuve cuidado con sus dobleces, y con las uniones. Los botones es lo mas complejo pues debes ir sensibilizando todos los espacios entre botones y pasar la plancha por sus contornos hasta que queden perfectos. Planchar los dobleces sin arrugar a otros es un reto.Termino con las mangas, que en el caso de ser larga implica tiempo y dedicación. Con esta camisa, te cuento que senti erotismo en el planchado y que agreguè competencias acerca de como se debe hacer el amor a una mujer, por aquello de los detalles, la dedicación y el cierre. Volver a poner cierres, botones y pliegues en su lugar es un poco mas sencillo.

Ya dejando el erotismo del planchar comencé con los pantalones. Te cuento que me gusta menos planchar pantalones que camisas. Son temas de mujeres expertas. Sin embargo, pensando en qué pensar durante la plancha del pantalón escribí esta crónica en mi cabeza y tras apagar la maquina me senté a escribir en la computadora. Planchando, al final del segundo pantalón me conecté con el bienestar , e hice meditación profunda para luego quedarme en el espacio que tenemos todos los hombres, donde sencillamente no pensamos en nada, solo fluimos. (A las mujeres les cuesta comprender este fenómeno)

Pues Encarna, te cuento que no me fue mal con lo que me habias acostumbrado a tener hecho en casa, al igual que el baño, el regado de las matas, el barrido y el coleto (odio el coleto también).  Pero con la plancha tuve mi momento especial. Mis tres horas de gloria. No esta mal para que en tres horas, haya entendido como funcionan las mujeres, haber escrito un cuento, haber meditado y haber estado en paz y silencio en mi espacio.  Igual no entiendo porque me dejaste. El trabajo independiente ya lo tenias, trabajando un dia en mi casa. Ya no quieres ser mas domestica, lo entiendo. Pero "bachaquear" aunque produzca mas, no va a ser para siempre.

Ya se lo que un hombre piensa al planchar, pero ahora me asusta: ¿en qué piensan las mujeres cuando planchan?

Alberto

lunes, 2 de noviembre de 2015

Lo dulce o la historia de una canción

Lo dulce
(La historia de una canción, en Navidad)

Hace mucho tiempo, caminaba un niño por las areniscas carreteras de Belén. Él tenía un tamborcito que le había fabricado su abuelo con unos hierros de carretas y un cuero de una oveja que estando enferma, se sacrificó. Solía caminar arrastrando el polvo, lo golpeaba con sus piecitos humildes y a cada tanto, brincaba de entre los remolinos que causaba. Todo era árido, hacía tiempo que no llovía; de hecho, hacía tanto calor,  que el cuero del pequeño tambor se estiraba y sonaba un poco mejor.

Observó esa mañana temprano que mucha gente corría de un lado a otro, murmuraban, bailaban, sin saber que años más tarde se convertiría en sangre pintada en las paredes, como anunciando el final de la inocencia. Pero ese día no. Ese día era de paz. El niño se llamaba Ben, que significa hijo, en hebreo. Pero él se llamaba solo Ben , ya que no se sabía de quien era hijo. No tenía muchos amigos, solo su tambor y un pequeño zurrón donde guardaba pequeños objetos de gran valor como piedras, semillas, y hojas secas, mezcladas con el polvo del camino. Dentro del zurrón solía esconderse una pequeña abeja de quién había de aprendido el significado de la amistad. La abeja venía todos los días, y lo había hecho así, por mucho tiempo.

Ese día, caminó. Lo hizo sin rumbo fijo, no como siempre ya que en especial este, caminó más distraído que de costumbre. De vez en cuando reconocía unos zumbidos del zurrón y sabía que la abeja le hablaba, y él respondía. Respondía como cualquier cosa, como para que no se sintiera que no la tomaba en cuenta. En un momento de la marcha, se paró frente a un grupo de gente. Se arrimó a los primeros pies y se fue escabullendo entre ellos hasta llegar a los primeros y poder ver a una casa que tenía un brillo especial. Había un niñito en un pesebre y la gente lo admiraba. El ruido en el zurrón estaba más agitado de lo habitual por lo que lo abrió y dejó salí a la abeja, la que voló cerca del niño. Ben no se preocupaba por ella, sabía que era responsable y que no le iban a hacer daño. (Y mucho menos de ella al niño)

En ese momento se colocó de frente con su pequeño tambor y tocó. Con los años, han comentado algunos ángeles que sonó como fantástico; todos callaron y escucharon el sonido prodigioso, venido de la piel seca de la oveja, del metal y del zumbar de la abeja. Al terminar de tocar, el niño quedó en silencio. Los pastores todos quedaron en silencio, todo estaba como congelado. Solo los ojos del niño santo buscaban cual había sido el origen del sonido, hasta que lo encontró y el niño santo le sonrió. Ben supo que le había dado su mejor regalo y que el niño se lo había agradecido. La abeja de Ben regresó a su colmena y le contó al resto, sobre la canción que le tocaron al niño Dios. Las abejas todas, como continuación del canto, llevaron polen y libaron miel, hasta que esta comenzó a caer en cascadas por las calles empolvadas, por los ríos, por los aires. Hacía tanto calor que la miel se volvió espuma blanca, espuma dulce de la miel. Ese día, los habitantes todos, viendo las calles cubiertas de blanco, recordaron  la nieve que alguien alguna vez contó que existe, y a las historias de Noé con el maná del cielo.

Ese día lindo, hasta el niño Dios conoció lo dulce que puede ser un regalo que se da desde el corazón.

Alberto

(Les entrego la letra de la canción y ahora quizá le encuentren sentido…)
El pequeño tamborilero
Autor desconocido


El camino que lleva a Belén
baja hasta el valle que la nieve cubrió.
Los pastorcillos quieren ver a su Rey.
Le traen regalos en su humilde zurrón,
ropopopom, ropopopom.
Ha nacido en el portal de Belén
el Niño Dios

Yo quisiera poner a tus pies
algún presente que te agrade, Señor.
Mas Tú ya sabes que soy pobre también,
y no poseo más que un viejo tambor,
ropopopom, ropopopom.
En tu honor, frente al portal tocaré
con mi tambor.

El camino que lleva a Belén
lo voy marcando con mi viejo tambor:
nada mejor hay que te pueda ofrecer,
su ronco acento es un canto de amor,
ropopopom, poroponponpon.
Cuando Dios me vio tocando ante Él,
me sonrió.

miércoles, 29 de julio de 2015

Los hombres de mi vida infante

Los Hombres de mi Vida, ( De -1 a +3 años)

Carl, como lo llamarían en su vejez, tendría como 42 años cuando una noche del mes de enero, haya decidido tomarse unas cervezas con sus amigos. El tenía la pasión del venezolano  de reunirse con sus amigos y la pasión intensa de los germanos, aquella que se desata con la ingesta del alcohol, y hace que se abracen, canten, griten y sigan bebiendo.

El también tenía una pasión por este país; de hecho, a veces, se sentía más venezolano que sus hijos mismos, que habían nacido en esta tierra. Para entonces, ya tenía cuatro hijos, dos hembras y dos varones. Ya habían tenido una pérdida unos meses atrás; quizá ya el cuerpo de su esposa, estaría cansado. Las hermanas eran once años mayor  y los hermanos como siete y seis. Ya todos estaban en la etapa de la infancia tardía y de la pre adolescencia, cuando la madre empezó a enseñar su pancita del quinto hijo. Ella se lo dijo cuando llegó de la fiesta. Estaba el país en dictadura, así que llegar tarde no era un tema de seguridad, mas bien de poder recibir la noticia que le dieron.

Unos meses antes de la llegada, la madre tuvo dos pérdidas muy importantes; primero, su padre  falleció lejos sin poder despedirse, y luego, su mejor amiga, su confidente. Tanta tristeza hizo que el bebé se sintiera mal y quisiera salir antes de tiempo, tanto tiempo antes, que no hubiera sido posible la vida con la tecnología de entonces. El reposo en tan profunda tristeza hizo que se pudiera llegar al final. Era octubre. El médico dijo, “nacerá por fórceps”, y así fue, donde en la imposibilidad de ver la luz de forma natural, el bebé  haya sido extraído con pinzas especiales, sujetando la cabeza. –“Será muy inteligente”, dijo el obstetra al traerlo al mundo, -“es de cabeza grande”. El médico ya estaba un tanto senil, pero había traído a casi todos los niños que nacieron en Caracas, y de alguna manera, llegó a confiar tiempo después,  en su criterio y observación.

En la familia hubo una tradición: el gran abuelo casó sus cinco hijos casi a la vez, pero todos tuvieron hembras. 10 morocotas de oro eran el premio para el hijo o hija que tuviera el primer varón. María, la esposa de Carl fue la ganadora, pero desde entonces y como un estigma, nadie de la familia volvió a ver una niña. En esa familia todas las mujeres son las mayores, lo que haya hecho que casadas tan jóvenes, las mujeres hayan sido bisabuelas o tatarabuelas. Siempre hubo la esperanza en la gran familia de que naciera una niña otra vez. Y así fue. María varios años después, en un accidente de tráfico, perdió a la niña que iría a romper la tradición.

Aprendió a gritar mucho, producto de tantos hermanos juntos queriéndolo tocar. A caminar también llegó temprano. Quizá recuerde muy vagamente su nexo con el chupete o chupón. No lo quería soltar y María al quitárselo, le decía que se lo había llevado el “zamuro de la estatua de la India” de El Paraíso, que antes estaba en un sitio y ahora está en otro, frente a la entrada de la Vega. La India estaba de pié con las manos alzadas, parada sobre un árbol, con una corona de hojas en una mano, y estaba desnuda. El tronco del árbol, que es de un chaguaramo creo, estaba flanqueado por zamuros, águilas y Halcones. (Creo que no eran zamuros sino  Cóndores. Zamuro fue más fácil de aprender para el niño). Igual, ante la posibilidad de "poner bravo" al zamuro, el niño optó por quedarse callado y chuparse el dedo, en vez.

Esos primeros tres años fueron de absoluta libertad. Creo que el zamuro, más que quitar el chupón, terminó por quitarle la ropa, pues siempre estaba caminando descalzo y desnudo con una bacinilla a cuestas. ¿Qué raro, no? Desnudo pero con bacinilla para cuando quisiera hacer pupú. Los recuerdos de ese niño libre, en brazos de su padre, siempre fueron o estuvieron en el mar. Primero, Puerto Cabello, luego Arrecifes y luego Caraballeda. El mar, en sí mismo, también fue un hombre en su vida. El padre solía meter al niño desnudo en el mar, y ahí practicaba sus llantos con sus pulmones, ya entrenados con sus hermanos. Quizá le daba miedo el agua fría. La figura paterna del niño fue, su padre, su médico, sus hermanos y el mar.


A los 3 años, ese niño ya tenía conciencia de sí mismo. Una noche, tras un ruido ensordecedor, llegó a subirse a la ventana de la sala del segundo piso, y vio como decenas de caballos de plata y metal, crujían sobre el asfalto tibio, en la obscuridad de la noche. No se podía dormir, tampoco le dijeron que se apartara de la ventana. El padre cargó a su hijo, y juntos vieron la caravana, y se alegraron porque se había marchado el dictador. El zamuro se llevó más que el chupón.

Alberto

martes, 28 de julio de 2015

Los hombres de mi vida



HOMBRES LUMINOSOS

Hombres brillantes y vibrantes,
asomando su sabiduría y dejando estelas
en mi galaxia azul.

Amores fascinantes, cálidos amigos.
Cómo no tenerlos en mi diccionario de  trascendencia,
cómo no sentir que me han nutrido con su sabia generosa.

Hijos postizos, hombres que el destino me arrima.
Socios de trabajo y  de experiencias de vida,
todos ellos haciendo brillar su afecto en mi.

Hombres especiales,  gigantes en humanidad,
aquellos que inevitablemente me subliman
y me enriquecen con el furor de su candidez.

Hombres, unos eternos, otros turistas permanentes.
Unos, inclinándome estrellas, otros sembrando heridas
para que mis flores brillen de  esplendor.
Y que vivan los hombres  trascendentes, con quienes mi historia continúa…


GUDELIA CAVERO






UN ADOLESCENTE EN MI VIDA


A quien le digo, a quien le cuento
que para un hombre de mi vida,
casi no soy, casi no existo.

Invisible ante sus ojos,
transparente y etérea acompaño
su vida  gris, su rastro perdido.

Mis nubes blancas lo envuelven
en sueños de esquinas trozadas,
mi  poesía triste lo vuelve metáfora.

A quien le digo, a quien le cuento
que la sombra de este gran amor,
está convertido en ausencia plena azotada en olvido.

Mis  palabras se marchitan,
la indiferencia marca la rutina de vida,
sus manos frías y distantes anuncian la despedida.


GUDELIA CAVERO





UN HOMBRE APOSTADO A LA ORILLA DE MIS RECUERDOS

Veo tus fotografías,
esas, en las que nuestras vidas juntas
olian a café mañanero, a arepitas recién hechas.

No sé si fuiste el hombre que más amé,
Lo que sí, sé, es que tus semillas germinaron en mi vientre,
dándome los frutos que más amo.

Contigo transité los caminos de la tierra generosa,
contigo, la escarcha se hizo fuego,
pero también contigo la miel se hizo hiel.

Mucha ceniza quedó regada al costado de nuestras vidas,
muchas flores sin primavera.
Mucha soledad en compañía.

Contigo amanecí navegando en vela.
Contigo mis surcos se hicieron pradera.
Contigo la arena me empapó, de crudo desierto.

Cuando nuestro silencio se convirtió en enojo,
cuando nuestra oscuridad doblegó a la luz.
Se fue  el brillo de nuestros sueños, el ámbar del amor.

No pudimos rescatar el celaje rosa que bordeaba la tormenta,
aquella que pincelaba de estrellas nuestro amor,
aquella que nos servía la vida en una copa  azul.

Vino la ruptura y nos inundaron sonetos grises  de tormenta,
sin que pudiéramos arrimarnos a  la hierba fresca,
sin que pudiéramos ocultar nuestra sombra marchita.

Te fuiste de casa un día, poco después te fuiste de la vida,
y  nuestros hijos se quedaron pintando tu nombre en la luna aguamarina,
 en el sol poniente, con sus lágrimas de hojalata...

Veloces los años nos inundaron y aquí estoy recordándote,
haciéndole un tributo a tu vida,
amando tu herencia, en la plenitud de Iker y Ainara,
pero  también en la plenitud del perdón  a tu memoria…
Entendí que solo somos un instante en la inmensidad del tiempo,
solo una gota fría que apenas  toca el ocaso…


GUDELIA CAVERO



martes, 20 de enero de 2015

Bienvenida Intimidad

BIENVENIDA INTIMIDAD
María Elena Garassini

Todos esperaban la llegada de Intimidad. El encuentro, convocado hace tres meses había tenido una amplia acogida.
Bondad y Perseverancia se habían ofrecido ese año para ser las anfitrionas, y como era de esperarse todo estaba cálidamente organizado y todos los detalles se mostraban impecables.
Paciencia, entre las primeras en llegar, aguardaba conversando con Carisma, quien arribaba de una jornada de atención a niños enfermos y contaba las plácidas sonrisas de éstos en el agasajo.
Humildad entró apurada por su llegada tarde, pidiendo disculpas a los presentes y poniéndose a la orden para ayudar en lo que fuera necesario.
Fraternidad , como una hormiguita obrera, repartía carpetas con los nombres de los nuevos asistentes, organizaba encuentros entre interesados y velaba porque todos estuvieran pasando una jornada placentera.
Hospitalidad, como era costumbre, ofreció su casa para el evento, dispuso de su mejor salón, cocinó su mejor receta de dulces y ofreció todo lo que estaba en su casa.
Intimidad hizo finalmente su aparición con un sencillo pero acogedor atuendo que invitaba a la contemplación, captaba la atención y hablaba de un toque especial. Intimidad era la oradora de orden y decidió que su reflexión debía ser colectiva, así que colocó materiales variados en el centro del salón, invitó a los asistentes a representar la Intimidad.

Desconcertados pero a la vez retados por la actividad, miraban los materiales buscando al mismo tiempo aquel símbolo u objeto para representar lo solicitado.
Bondad tomo una caja con pitillos y repartió uno para cada uno diciendo: todos debemos tener intimidad, es el canal que nos comunica de lo profundo de uno a lo más profundo de otro. Perseverancia tomó una cáscara de huevo vacía y con muchas resquebrajaduras, y dijo: la intimidad es algo muy delicado, que ocurre en una relación, que requiere cuidado, revisión y puede quebrarse fácilmente. Fraternidad tomo una hoja blanca y explicó: la intimidad es un historia que se escribe con la compilación de los encuentros con los otros. Hospitalidad tomó un cartón de huevos, lo abrió para que hubieran mas espacios para colocar objetos y dijo: la intimidad permite que tengamos espacios para conectarnos con los otros. Tantos espacios como queramos.

De esta manera todos los invitados fueron tomando objetos y explicando por qué éstos simbolizaban la intimidad.
Mientras tanto Intimidad permanecía sentada, escuchando atentamente la intervención de cada uno de los participantes. Cuando terminaron dijo: He disfrutado y saboreado cada una de sus intervenciones cargadas de significado que invitan a la atención plena, la escucha serena, el cuidado compasivo, el encuentro curioso, la conexión empática.

Las experiencias humanas se convierten en sus representaciones cuando tenemos vivencias que las sustenten. Todos ustedes han tenido experiencias de intimidad.
Un YO, un TÚ, en un encuentro sincero, curioso y bondadoso, parecieran ser los ingredientes de la intimidad.


Gracias por abrirse a la intimidad en este encuentro. Compartamos ahora la diversión, el orgullo, la esperanza, la gratitud y hasta el sobrecogimiento con todas las sorpresas que los anfitriones han preparado para nosotros. Seguro que nos esperan momentos de intimidad ahora o más tarde.
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PD: ya que andaba por acá, coloqué el escrito de LELE...