Recordando aquellas
personas que me han servido como un "dedal"* cómo protector,
apoyo, impulso, una pieza crucial que nos ofrezca ayuda sin pedírselo... etc.
Amparito, mi
dedal salvadoreño. Crónica de una
amistad
Corre el año de
2022 y nos tenemos que mudar de Bogotá a El Salvador. Nos vamos Juan y yo a
vivir la aventura de conocer e instalarnos en un país centroamericano. Santi,
nuestro hijo menor se queda en Bogotá para continuar sus estudios
universitarios.
La persona que nos
está apoyando con la mudanza a El Salvador, el señor Héctor, nos pregunta si
necesitamos algo más, puesto que nos ha ayudado a conseguir algunas viviendas
para decidir dónde nos ubicaremos al llegar. Yo le digo que si sería posible
que nos ayudara a contactarnos con alguna persona que trabaje en la UCA (la
Universidad Católica de El Salvador), y si fuera en la Escuela de Psicología,
mejor. Él se queda pensando un rato y nos dice: “Yo tengo una sobrina, que creo
que trabaja en la UCA”, se queda pensando otro rato y dice “y creo que es psicóloga”
A los dos días de
haber conversado con el señor Héctor, él nos envía el contacto de su sobrina,
Amparo Cabrera, que si trabajaba en la UCA y es psicóloga, profesora del
Departamento de Psicología y Salud Pública, donde están todos los psicólogos
que son profesores de las asignaturas de la carrera de Psicología y de las
asignaturas de temas de Desarrollo Humano que se dictan para los alumnos de
toda la Universidad.
Desde nuestro
primer encuentro, una video llamada por zoom, dos días después de haber
contactado por whatshapp, Amparo ha sido un "dedal" cómo protectora, apoyo, impulso, una pieza
crucial que me ha ofrecido una amistad sincera y profunda. Pienso en todas las
puntadas en las que me ha ayudado para tejer mi vida en El Salvador y han sido
muchas:
En la Universidad,
me presentó a su jefa (Larissa), quien enseguida fue super amable y me
consiguió un espacio para dar unas horas de clase, también me presentó otra
profe (Esmeralda), quien me propuso participar en un evento con mi experiencia
de asesoría en Bienestar estudiantil a una universidad en Colombia, lo que
sirvió como insumo para hacer un proyecto similar en la UCA. Dimos varias
asignaturas en el mismo semestre y me dio todas sus clases, presentaciones,
lecturas y dinámicas con una total generosidad para que tomara lo que quisiera
para preparar las mías . Para mí eso fue un regalo maravilloso, porque además
ella es una excelente docente, super creativa en el diseño de actividades para
que los estudiantes pongan en práctica lo aprendido. De ahí en adelante, al
llegar todos los días a la Universidad a dar mis clases, siempre era una
felicidad poder pasar por su oficina a saludarla y estar por allá un rato con
ella. Me presentó a muchas de las profes, con quienes ahora también tengo
amistad. Un día me invitó a almorzar,
porque yo estaba sola ese fin de semana, y ella también invitó dos otras
dos amigas Melissa y María José. Fue una
velada super especial de conocimiento mutuo, donde hablamos de todo, nos reímos
y la pasamos superrr ¡!! Actualmente Majo y Meli, también son mis amigas y
disfruto mucho de las actividades culturales, educativas y sociales en las que
están involucradas y realizan eventos para todo público.
Socialmente, nos
hizo a Juan y a mí, la primera invitación para ir a la playa en grupo,
uniéndonos a una invitación de la profesora Carolina, donde tuvimos un día de playa y parrilla delicioso.
Me celebró, junto con sus dos hijos, mi primer cumpleaños en El Salvador en
octubre de 2022, invitándome a almorzar en Papa Johns con los niños, donde, con
un mini pastel, me cantaron el cumpleaños, que grabamos para enviárselo a Juan
que estaba de viaje. Fuimos muchas veces al teatro, al cine, a caminar. Me invitó a su casa con sus niños y vino
muchas veces a mi casa por diferentes eventos. Fundamos juntas el “Club de
lectura” donde nos reunimos en grupo para hacer agradables tertulias para
compartir lo leído.
En fin, Amparito ha
sido… más que un dedal para el capítulo de mi vida en El
Salvador. Ha sido un ángel que me ha acompañado e introducido,
permitiéndome disfrutar profundamente de la amistad latinoamericana y la
sororidad entre las mujeres.
¡Este escrito está
dedicado a ella ¡
María Elena
Garassini
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