domingo, 26 de julio de 2026

La tacirupeca jarro/ Alberto Lindner

 Limpiando mis alfombras de vez en cuando

No me acuerdo del nombre de ella; y aunque fuimos muy cercanos, no llegamos a nada. Y la nada es nada, porque lo que interpretaba como un interés genuino, era en realidad, un interés por otro.  Al final, no sé si la cercanía ayudó a su objetivo. Igual, hoy somos viejitos, ella no quedó con él, y vivimos felices como perdices.

Pero, hay recuerdos que duelen, relacionados, posteriores. Ahora, pensando en que escribir, se vino, como de la nada, este recuerdo que hoy, no tiene ninguna importancia. Pero entonces, la tuvo y se nota que la mala hierba deja raíces y retoña.

De toda esa época he hecho un trabajo de alta costura, arreglando rotos y haciendo remiendos. Pero al igual que el amor, como dice la canción, se nos rompe de tanto usarlo. Y la nueva costura es otro aspecto que no he resuelto. Justo suele llegar con un suspiro, un latido mayor, una expresión de letargo, como un “ayayaii”, o una arruga en el entrecejo.

En fin, sin duda, una buena oportunidad para limpiar la casa, la que de tanto en tanto suelo entrar a hacerlo, pero que hace que las cosas se vayan escondiendo debajo de las alfombras. Voy a cerrar un ciclo como me viene a la cabeza, sin reglas, sin estructuras, solo el parcho, el hilo y la voluntad. Los escribo en su lengua, para que sea profundo, curativo y definitivo.

 

Are un mal breli moco la Tacirupeca, banamica laso por el quebos con su lalatra-,lalatra. A ciarenfedi del tocuen a llae le batagus el bolo. Rae riotaliso, tiaves de grone, sica presiem, rae ymu larpupo y niate riastohis.

 

Liaso seguirsecon al bolo, en el nomica a ver a su labuea rope no la badalusa. En el nomica, cionoco a Notilesce, un venjo tediantues, ymu docolu, un copo domiti e dotivertroin y rapa dana larpupo. . Su gran tobutria, rae, que rae gomia del bolo rozfe. Y la tacirupeca lo posu. (Golue me di tacuen que llae rae la bola y el troo ser, se bajade varlle) Yo bientan me jede varlle y nos mosmi, totan que basapen en un restein nonuige. -Brepo de mi- kiasi sarpen, tirsen y rarllo.

 

Potiem puesdes, Notilesce briocudes que le ciaha norho al brenom y que viosir en chasmu nessiocao de tepuen. Ser tepuen es ser nobue rapa niru dos tespar que tanes dasrapase. A ciarenfedi del tepuen alre, lo que sapa es que tedan una datapa por el locu y tolis…

 

Ya he dopialim mi saca trao vez, y cheveproa rapa piarlim bien jobade de las brasfomal y lo que va dodanque. No tilesce ya no le ceha norho al brenom, hoy requie ser nou de los dos dosla del tepuen, y no le ha doi mal. Y los troso boslo que tal?

 

La bola se mioco al bolo; lesue sarpatreen la mamisciepees. Masdea, porlo que pesu, dopue narmiter tees tocries con un maepo somofa de Ciagar Calor:

 

“Y que yo me la velle al ori,

Doyencre qe rae lazuemo

Rope niate dorima

Fue la cheno de gotiasan

Y sica por somiprocom”

TOBERAL

 


 

 

Era un alma libre como la Caperucita, caminaba sola por el bosque con su tralala. Tralala. A diferencia del cuento a ella le gustaba el lobo. Era solitario, vestía de negro casi siempre, era muy popular y tenía historias.

Solía conseguirse al lobo, en el camino a ver a su abuela, pero no la saludaba. En el camino, conoció a Celestino, un joven estudiante, muy lúcido, un poco tímido e introvertido,  y para nada popular. El gran atributo, era que era amigo del lobo feroz. Y la Caperucita lo supo. (Luego me di cuenta que ella era la loba y el otro ser, se dejaba llevar) Yo también me dejé llevar y nos hicimos amigos, tanto que pensaba en un interés genuino. - “Pobre de mi”- solía pensar, sentir y llorar.

 

Tiempo después, Celestino descubrió que le hacía honor al nombre y que sirvió en muchas ocasiones de puente. Ser puente es ser bueno para unir dos partes que están separadas. A diferencia del puente real, lo que pasa es que te dan una patada por el culo y listo.

Ya he limpiado mi casa otra vez, y aproveche para limpiar bien debajo de las alfombras y lo que va quedando. Celestino ya no le hace honor a su nombre, hoy quiere ser uno de los lados del puente y no le ha ido mal. Y los otros lobos, que tal?

 

La loba se comió al lobo; suele pasar entre la misma especie. Además, por lo que supe puedo terminar este escrito con un poema famoso de García Lorca:

“Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso”

 

Alberto


Para el próximo:

Además, a mi edad, yo no puedo pasar por encima de nadie, por no estoy ahí. Tantos años no son para subir y bajar. Yo habito en una dimensión que me permite opinar y aportar

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