“No he dejado de intentarlo, porque yo creo en los milagros” resumen
Esta frase
nos da cuenta de que los milagros, quizá y desde la psicología positiva, pueda
ser un resultado de ser virtuoso, y quién desde la perseverancia y la
esperanza, lo logra encontrar. La
perseverancia es la fortaleza que nos permite seguir en la acción a pesar de
los obstáculos e inconvenientes. La esperanza es la emoción y la fortaleza que
no permite visualizar el futuro posible pensando que lograrlo se encuentra en
nuestras propias manos.
La virtud
para lo antiguos no algo innato, sino que se desarrolla en la práctica y en la
repetición de acciones concretas hasta lograr el hábito. Es decir, el virtuoso es aquel que lo logra,
mediante la adquisición de buenos hábitos. Para la psicología positiva, la
fortaleza que nos mueve a la acción virtuosa es la autorregulación. Una persona
reconocida como justa es aquella que adquirió buenos hábitos, los cuales llevan
a la eudamonia, que a menudo conocemos como el “florecimiento humano”
Así he
visto milagros en cosas pequeñas. Los virtuosos las pueden ver. Ocurren todos
los días, de improvisto. En la medida que mas los vemos, mas suelen aparecer.
Lo mejor es que podemos educar los ojos que los ven, en la medida que somos mas
virtuosos a través de los poderes que obtenemos de la esperanza, la
perseverancia y la voluntad de poder hacerlo.
Es posible
entonces, que en la práctica de la virtud se puedan crear condiciones propicias
para que eventos extraordinarios, inesperados y deseados se manifiesten, es
decir que podemos decidir vivir una vida de milagros.
¿Y cuál es
la fórmula virtuosa de los milagros?
Esperanza+
perseverancia+ voluntad = Milagros
Alberto
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