Autor: Jesucita Peters S.
Fecha: 18 de Octubre de 2025
Título: Mi Taza de Chocolate Caliente
Existen muchas cosas en la vida que nos reconfortan físicamente y
espiritualmente, como si degustásemos una taza de chocolate caliente.
Entre ellos un buen libro, en donde su lectura es capaz de
transportarnos de nuestra realidad deleitándonos con su temática y que con el
título nos diga en pocas palabras hacia dónde va nuestra lectura, el mismo debe
ser intrigante, atractivo que nos invite a devorarlo ávidamente
independientemente de cuál sea su género , la lectura es el mejor ejercicio
para estimular el conocimiento , fortalece la memoria y la creatividad dándonos
herramientas valiosas sobre la empatía y me ayuda al autoconocimiento y a
conocer mejor el mundo , es un símil estupendo con una buena taza de chocolate
caliente.
Actividades que generan endorfinas en mi vida como si fuera una taza de
chocolate caliente “Bailar” está es una actividad para mí altamente
gratificante a lo largo de mi vida.
Compartir una buena tertulia con amigos, con temas interesantes de la
cotidianidad con esa chispa mordaz, inteligente de picardía que nos conduzcan a
esa risa espontánea de complicidad, donde el tiempo se diluye sin darnos
cuenta, lo que nos hace replantear nuevos encuentros y a ese chocolate ya hay
que agregarle unas galletitas, pues no faltaba más.
Viene a mi memoria una amiga y comadre que ya no está en este plano, que
pensándolo bien era como una taza de chocolate caliente, podía hablar con ella
de cualquier tópico y siempre tenía una palabra de aliento no importaba lo
tortuoso que estuvieras viviendo, nos gustaba viajar juntas, pero no dormíamos
porque no se nos agotaban los temas para conversar, reír y llorar si fuese él
caso, la extraño.
Otra momento de una taza de chocolate caliente, es tener un día de mamá e hijas
hablar de comidas, de recuerdos compartidos, actualmente hablar de los nietos,
sus parejas, entre muchos otros tópicos.
Y sigo tomando mi taza de chocolate
caliente, para des estresarme me voy a una playa paradisíaca de aguas
cristalinas, disfrutar de los distintos colores
verdes de los campos, el trinar de los pájaros, el olor de
las flores, el murmullo que brinda el riachuelo cuando corren sus aguas por su
cauce, arrullándome para lograr el sueño más profundo después de un día
agitado.
El disfrute de la compañía de las abuelas de Houston, sus ocurrencias, bromas y
experiencias de vida, por cierto hoy sábado meditando en un parque y
compartiendo risas y como cada una
tiene algo de las chicas malas, habrá un
carro para acercar a las abuelas que les cueste caminar, desde la entrada del
parque hasta el gazebo y una de las choferesa asignada soy yo, porque dentro de las abueamigas malas y que
soy una de las menos malas, por esta razón no estaré con ustedes hoy, díganme
si esto no forma parte de esa taza de chocolate caliente.
Bueno chicos no se vayan a
ruborizar, si mi memoria no me falla hacer el amor con la persona amada,
también forma parte de esa taza de chocolate caliente que me reconforta.
La pintura es ese encuentro
con la creatividad, el uso del claro oscuro, el de los colores primarios y
secundarios que me conducen por caminos del arcoíris llenos de combinaciones para
hacer volar la imaginación, pensándolo bien no me había puesto a reflexionar de
todas las cosas, momentos y personas que se asemejan a esa taza de chocolate
caliente en una tarde de invierno lluviosa.
El cocinar hoy día para mi es
una acción impregnada de amor infinito, cuando le dedicas todo ese tiempo
creando ese menú que sabes que le gusta a tu comensal invitado o simplemente a
tu familia, invirtiendo horas para la preparación de los alimentos, esa
disposición especial que te lleva a comprar los mejores ingredientes para dicha
comida, es como irte preparando para recibir los elogios que harán sobre tu comida, cuantos momentos hermosos
compartidos y aquilatados por lo que ellos significan en sí mismos, ya llevo
unas cuantas tazas de chocolate caliente y quiero más.
Valorar en su justo valor cada arruga o línea de expresión que refleja
tu cara, ya que ellas describen lo vivido en ese tren de tu vida, en donde
hubo muchas paradas y en las cuales se subieron y bajaron personas, unas se
bajaron en la próxima parada, otras bajaron a la mitad del camino, pero hubo
otras que se montaron en la primera parada y continúan contigo en tu viaje,
esas constituyen esa taza de chocolate caliente que me acompañará hasta el
final de mis días.
Recapitulando muchos momentos
vividos y otros por vivir, estimulando mi aprendizaje para tomar de ellos lo
más edificante y nutritivo para mí y mis semejantes, una vez más dándole
gracias a mi Diosito por todo lo recibido.
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