domingo, 30 de marzo de 2025

El experimento/ Lila Vega

 El experimento


Se levantó acatarrada.  No se sentía mal pero estaba cansada de respirar por la boca y de estornudar constantemente.  
Tenía pendiente un escrito. Los del club incursionaban en la filosofía y querían explorar el estoicismo.
Que si uno es estoico, vaya pregunta. 
Se puso a darle vueltas al asunto. Una consulta rápida en Google ratificó lo que recordaba del tema.  Los estoicos le daban un lugar preponderante a la razón sobre las emociones y vivían cultivando cuatro virtudes: la justicia, la prudencia, la templanza y la fortaleza. 
Esas virtudes no le eran ajenas. Pero, ¿se consideraba estoica? 

Apuró su taza de café y buscó a su nieta para llevarla al colegio.  Era el mejor momento de su día.  Se maravillaba con cada nueva palabra que identificaba en ella, con su alegría y con lo que ella llamaba sus tristezas, que usualmente eran, más bien, frustraciones.  Isabella respondía a la entonación de su voz y ella a la de la pequeña.  Cuando iban en el carro no se podían ver a la cara pero se entendían.  Amaba locamente a esa pequeña.
Recordó un experimento famoso en psicología, la cara inexpresiva. 
Un bebé es puesto frente a su madre.  Durante unos minutos ambos se comunican a través de lo que sus caras expresan.  Luego, la madre se torna inexpresiva. No responde a las interacciones del bebé.  Éste se molesta, protesta y llora y finalmente pierde la esperanza. Está devastado.  La madre vuelve a su expresividad usual y, aunque puede tomar unos minutos, la alegría regresa a la cara del niño. 

No, que va, ella no era estoica. Era racional, fuerte, casi siempre prudente, le costaba la templanza pero la trabajaba y siempre intentaba ser justa.  Pero no era estoica. 
La buena vida a la que apuntaba el estoicismo tenía una sola cara, la de las razones.  
Pero para ella, había otra cara. La buena vida era la belleza que se aprendía a ver y a construir. La buena vida eran esos amores que la hacían plena. Eran todas las personas que le recordaban su propia humanidad. La buena vida era la conexión con su nieta pero también lo que sentía el ver a otros niños crecer y sentirlos como propios porque se veía en ellos.  
La buena vida era la que le ayudaba a aceptar la adversidad pero acusando recibo del dolor que la acompaña. La que hacía honor a  lo perdido pero también a la vida que seguía. 

Eran esas emociones las que siempre la habían movido a la acción.  Era muy buena en ciencias, lógica y matemática pero era su amor por el conocimiento lo que la hacía ser racional.  Eran las emociones y no la razón lo que la inspiraban, lo que la movía. 

Le dió las gracias a los estoicos.  En un mundo de oráculos y superstición, de dramas emocionales como el de Edipo y Electra o de aventuras como la de Odiseo, bien había valido la pena explorar el mundo de la razón. 
También agradeció a los cristianos por proponer tres virtudes cercanas a la emoción: la fé, la esperanza y la caridad. 

Recordó a Víctor Frankl. En su situación, rodeado de lo que Hanna Arendt llamó la banalidad del mal, la maldad hecha razones y eficiencia, lo estoico habría sido aceptar la existencia de esa maldad y la inevitabilidad de su muerte. Pero para  Frankl, esa aceptación lo llevó a buscar el significado de su vida, su propósito. 

Gracias, estoicos, pero no, gracias.

¿Será que yo también soy estoica?/ María Elena Garassini

 

¿Será que yo también soy estoica? Bienestar y estoicismo

 

Tengo sentimientos encontrados con la palabra estoicismo y bienestar, que se hicieron conscientes aprendiendo sobre los antecedentes filosóficos de la psicología positiva , combinado con un frase que le oí repetir a mi papá sobre mi mamá diciendo que:“ella es estoica”.

Desde la filosofía de los griegos se habla del hedonismo planteando lo siguiente: “La dicha está alrededor del gozo del cuerpo y de los sentidos corporales y está anclada en el presente”. En contraposición, aparece el estoicismo quepropone:“una templada actitud ante la adversidad,la aceptación racional de adversidades y los golpes de infortunio y la contención del deseo.”

Siguiendo la corriente estoica, la tradición judeo-cristiana propone las bienaventuranzas que:“Declaran felices a los mansos, a los que lloran, a los limpios de corazón, a los perseguidos. Éstos alcanzarán la dicha, no ahora, sino fuera del tiempo presente: en el Reino de los Cielos” “La felicidad se aplaza a otra vida, otro  reino. Entretanto, en el mundo mortal, la virtud es la completa resistencia a señuelos de placer y e materialismo

Si buscamos la definición de estoico en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), la encontramos en su primera acepción como “Fuerte, ecuánime ante la desgracia” y lo mismo sucede con el diccionario de Oxford que lo viene a definir como: “una persona que sufre dolor o problemas sin quejarse o sin mostrar lo que siente”.

¿Por qué tengo sentimientos encontrados con el estoicismo o ser estoica? Porque si creo que debemos afrontar la adversidad, de la mejor manera, con todos nuestros recursos personales, intelectuales, emocionales y comportamentales, y también con los apoyos que otros nos puedan ofrecer. Quizás, si podemos satisfacer nuestros deseos, y lidiar con nuestros problemas, mostrando lo que sentimos y manifestando nuestros desacuerdos, vigilando los excesos o las prohibiciones radicales, para no llegar a ser hedónicos puros que solo buscamos la satisfacción de nuestras necesidades.

Ahí, siento que la Psicología Positiva, que propone una integración del bienestar hedónico ( placer y emociones positivas) con el bienestar edudoimónico ( esfuerzo y desarrollo de virtudes) nos plantea una vía que nos propone disfrutar de los placeres de la vida a traves de los sentidos y nos propone un esfuerzo continuado para el logro de metas y colaboraciones a otros, así como ser resiliente ante las adversidades utilizando nuestros recursos personales y redes de apoyo.

En fin , que rico un helado de chocolate, una vista hermosa, una pareja con detalles y momentos de disfrute y pasión, reírnos juntos de un buen chiste, escuchar buena música, es decir , placeres hedónicos, combinados con el esfuerzo por aprender cosas nuevas, participar y colaborar con otros y llevar de la mejor manera nuestros duelos, es decir comportamientos estoicos. ¡Esa es la mejor vida para mi, la vida en bienestar!

 

María Elena Garassini

Adversidades y naufragios estoicos/Santiago Porras

 

Adversidades y naufragios estoicos 

 

Santiago Porras Rojas

Barcelona 17 de marzo de 2025


Para un niño de cuatro años, la práctica constante de extraer de sus fosas nasales, la mucosidad seca de su nariz puede resultar una enorme adversidad, por cuanto ha de soportar estoicamente una molestia por lo que se atreve a decirle a su cuidadora algo sorprendente.

 

-Qué me estás diciendo Fabio?

-La vida no es como tu quieles

-Y cómo dices tú que yo quiero?

-Que sea lo que quieras tú… pero la vida no es como túquieles.

 

Es sorprendente la sabiduría que subyace en el pensamiento de un niño, con tan solo 4 años de vida.

 

Zenónde Citio, en la ciudad estado griega en la isla de Chipre en el año 334 a C. hijo de ricos comerciantes; no imaginó que un naufragio lo conduciría a la mayor ruina económica y que ella le obsequiaría un nuevo sentido a su vida, para ofrecer como legado una escuela filosófica denominada “El Estoicismo”.

 

A ninguno de nosotros nos advierten alllegar a esta vida que, venimos en condición de aprendices. Somos la humanidad y por tantovamos a experimentar la libertad en una escuela de juicios, conjugada en una realidad sorprendente, en la que al parecer nadie se salva de disfrutar de un regalo maravilloso y, al propio tiempo, delas calamidades o infortunios como obsequios de aprendizajes transformacionales.

 

 

Esta condición humana, me ha hecho falible y al propio tiempo competente al abordar algunos naufragios relacionales tanto en mis entornos parentales, profesionales y otros contextos de convivencia.

 

Entre muchos hay uno que considero marcó mi carácter estoico.

 

Explorando mis archivos de naufragios, recuerdo…

 

Entonces era un niño de ocho años de edad; Las mates….eran un naufragio ya en 2º de primaria, las evaluaciones eran un ciclope griego, gracias a inexplicables confusiones provocadas por dispersiones de mi atención que, me generaron un conflicto con la autoridad.

 

-Si vuelves a traer un cero ocho en matemáticas, te daré una pela.

 

Lo estoico de aquel naufragio cantado, fue la actitud de aquel chaval de 8 años, que ante la deriva de entregar o esconder la “boleta” para tratar de evitar el castigo, con arrojo decidió entregarla apoyado en la virtud “Coraje” y sus fortalezas: Valentía e integridad.

 

Por otra parte, aquel niño se apoyó en la virtud “Humanidad”, al considerar que, si entregaba la boleta, había una posibilidad de que el amor lo salvaría del maltrato de la “pela”, y la inteligencia social, le brindaba la ocasión de hacer lo correcto ante esa complicada circunstancia de corta duración, pero dolorosa.

 

Es verdad también que ante las hostilidades de los entornos “cuadrados”, “exigentes” y “perfeccionistas”, logré cuidar mi bienestar y mi integridad, creando a mi alrededor un mundo propio que, sin recurrir a respuestas reactivas o revanchistas, opte y de hecho así lo prefiero siempre, al cuidar los vínculos con mis semejantes.

 

Estas virtudes y fortalezas luego han sido utilizadas en subsiguientes naufragios en nuevas Ítaca de mi vida, apoyado en otras virtudes como “Sabiduría y conocimiento” y las fortalezas “Apertura de mente”, “Aprendizaje”, “Curiosidad”y “Creatividad”.

 

Como coloraría de esta entrega, he sido consecuente en la búsqueda de mi transformación humana, en la medida de mis posibilidades, sin perder de vista que junto a mis limitaciones como parte del todo de la creación y el mundo al que un día vine como aprendiz, me siento en paz conmigo mismo, valorando optimistamente mi integridad más que el éxito material y, que disfrutando de lo alcanzado, si pierdo algo admito felizmente que no todo se alcanza a conservar para siempre…En fin, me alegra un montón ser parte de esta burbuja de bienestar duradero, escribiendo para el compartir con cualquiera que gentilmente hoy lea este relato. Gracias!

¿Será que yo también soy estoico? Angel Ceballos

TEMA DEL CLUB DE ESRIBIDORES DE LA PP

¿Será que yo también soy estoico?

 

Mis lápices primaverales desde que decidí emigrar a otra cultura y el uso de una de mis 6 fortalezas de la PP, de ser curioso,hoy conozco un poco más lo que significa “ser “estoico” ysiento que vale la pena compartir los valores o pilares en que se fundamenta este estilo de vida y lo que ustedes me inspiran, por un lado por la propia Psicología Positiva, además de los 7 Hábitos de Franklin Covey, que para mí representa un tratado o la biblia sobre el estoicismo.

 

Y esto lo afirmo, porque me he dado a la tarea de identificar momentos de “luz  y de sobras ”con significado que he tenido en 70 años de mi existencia, para darme cuenta, que por obra de “alguien o de algo”, me he enfrentado los diferentes circunstancias  de impacto y como las he abordado con actitudes que hoy diría  son de base “estoicas”. ¡Mira tú que sorpresa te da la vida!

 

Habitar el estoicismo, para mí ha sido quizás una respuesta del porque logré lo que obtuveen mi vida, por supuesto, no me la voy a echar ya que también he tenido actitudes anti-estoicas que me sacaron de la propuesta de Zenón, paladín del estoicismo, pero la vida no es una línea recta o ascendente sino que tiene “ondas y baches”que nos ponen a prueba.

Ahora, la pregunta del millón: ¿COMO PODRIA SABER YO SI SOY UN ESTOICO?

Antes de compartir mi historia, porque si creo que en mi ha habitado la magia del estoicismo, comparto cómo nació esta filosofía y cómo se desarrolló su práctica la cual se centra en vivir una vida virtuosa,en sana paz, independientemente de circunstancias externas, realidad que en nuestra cultura y en el siglo XXI es una ilusión.

De acuerdo a los estudiosos, con la identificación y creencia de los siguientes principios, es posible que el “virus” del estoicismo haya o esté contaminando mi ser, ahora dándome cuenta.

1. Aceptar lo que no puedes controlar: Reconocer que hay muchas cosas en la vida que escapan de nuestro control, como el clima o las opiniones de los demás, y en su lugar enfocarnos en lo que sí podemos abordar y controlar, como los pensamientos, emociones y acciones, evitando así respuestas impulsivas o irracionales que facilitan desarrollar la capacidad de mantener la calma y la compostura en situaciones difíciles. “Esto ha sido una realidad en algunas circunstancias de mi vida”

2. Enfocarse en la virtud: Considerar que la virtud, no es otra cosa que una “ensalada de frutas” de la sabiduría, justicia, coraje y templanza, como un bien supremo que nos faculta a vivir de acuerdo con nuestros valores.

3. Vivir en el presente, concentrándote en el “aquí y en el ahora”, en lugar de preocuparte por el futuro o lamentarte por lo que ya pasó. Aceptar y apreciar lo que tienes,  encontrando alegría en las pequeñas cosas de la vida.

4. Aceptar la adversidad, viendo los desafíos como oportunidades que fortalecen el carácter para aprender y  aceptar que el sufrimientoes opcional y es parte de la vida que te ayuda a encontrar significado en ella.

6. Vivir de forma “proactivas” reflexionando sobre mis acciones: Ante un estímulo a su respuesta, tomarme el tiempo para respirar profundamente y“poner una pausa mental” antes de responder y reflexionar sobre nuestras acciones para dar una respuesta con base al libre albedrio basado en mis valores.

7. Practicar mucho la gratitud: apreciando las cosas buenas de tu vida, tanto grandes como pequeñas y expresando reconocimiento a los demás en el mundo que me rodea.

8. Enfocarme en lo esencial, aceptando que la búsqueda de los bienes materiales innecesarios no me quita los momentos de gozo y alegría para concentrarme en lo que realmente importa: miss relaciones, mi salud y tener claro el propósito de mi vida.

9. Prepararme para la adversidad, practicando los valores de la “Aceptación” y la “Paciencia”,  para desarrollar acciones que me den resiliencia de consentirlos cambios que es lo único constante,conectado e integrado en la vida..

10. Sentirme parte con el universo, reconociendo que todos somos parte de un todo dentro de un círculo de influencia cultural, esforzándote a contribuir al bienestar de los demás.

Por haberme identificado con la mayoría de estos principios, aunque repito, en mi vida profesional, no los reconocía como tal, me atrevo a confirmar que tengo una inclinación marcada hacia el estoicismo y si no fuera así, ahora consciente,quiero adaptarlos para que habiten en mi declarada última y próxima década existencial de vida.

Se que,para adoptar una filosofía se requiere tiempo y si elijo eliminar, el “no podré”, o“el que soy viejo o que ya pasó mi tiempo?, podré vivir ese 25 % del resto de mi existencia siendo un “estoico consciente”,disfrutando una vida más virtuosa y en paz con una mujer que sin saber debe tener algún gen de Séneca o Marco Aurelio que me contaminó y ha influido en el estoicismo que está habitando en mí, sin yo proponérmelo.

Ahora me voy a la práctica que para mí es lo que me confirma que el “estoicismo” si está en mí.

 

Como nada, pero nada es casual, la Psicología Positiva y la Logoterapia me lo ha confirmado y revisando mis 6 fortalezas que me dio en test VIA hace 20 años, pude constatar que 4 de ellas tienen raíces estoicas y ahora, para mi sorpresa, me di cuenta que mis creencia basadas en valores, sin saber sus fundamentos, vienen del estilo de vida que los estoicos profundizaron desde el siglo VII ac, cuando Zenónlo promovió contres referentes que ya conocemos y que guían la existencia estoica, como son: Marco Aurelio, Epícteto  y para mí, mi pana Séneca.

 

*Estas 4 fortalezas son:*

1.   Autocontrol y auto-regulación,2. Valentía para manejar mis desafíos, 3. Tenacidad y diligencia y4. Juicio y apertura de mente.

 

Estas fortalezas reflejan la ética estoica de vivir con virtud, razón y aceptación, encontrando la tranquilidad interior independientemente de las circunstancias externas.En el libro de los 7 Hábitos, su autor lo representa, con el “circulo de preocupación y “círculo de influencia” , una dicotomía de dos espacios para vivir  de manera independiente e interdependiente y conocer los espacios desgraciados

En resumen:

  • El estoicismo ofrece herramientas prácticas para cultivar el bienestar emocional y mental.
  • Al centrarse en tres de sus 10 mandamientos, como: Dicotomía del control, Aceptación del destino y Responsabilidad y deber, nos permite vivir una vida más plena y significativa.
  • El estoicismo proporciona una estructura que ayuda a las personas a encontrar la paz interior y la satisfacción, elementos clave para el bienestar.

Les escribe, un estoico longevo en la búsqueda de hacer realidad mi propósito: vivir alegre con amigos, sin mirar el calendario.

Angel Ceballos (21-3-2025)


Conversaciones estoicas con mi niño interior

 Conversaciones estoicas con mi niño interior

La calle estaba llena de huecos. Era de cemento, estaba justo a la orilla del mar y me imagino, que con el salitre constante y la pepa e` sol, se agrieta. El niño tenía como 5 años y andaba "indiecito" como decimos por estos lados. Lo curioso es que andaba con un pote de peltre metálico que llamamos bacinilla. ¿Curioso no? Desnudo y con bacinilla, cuando lo único que tenía que hacer, era agacharse. Si le hubiera preguntado hoy a él, me hubiera contestado que no podía hacer pupú en la calle,  porque el olor de los cangrejos aplastados por los cauchos de los carros, era muy fuerte y con lo descalzo, no se atrevía. Mejor era, pujar, disponer, y colocar en el pipote de basura.

Era un soñador, sin duda, el hecho que regrese de vez en cuanto, me recuerda lo rico es ser feliz y libre. "La gente desnuda no tiene dónde esconder las manos, por lo que siempre dicen la verdad", recuerdo que alguien me dijo. Entonces, en este momento y aprovechando que ambos estamos juntos, le increpé,

    -¿Piensas que puedes ser estoico?

    -¿Esto... qué?, respondió

    -Es una filosofía de vida. Se trata de vivir en virtud, aceptar a la vida como es. Te voy a hacer preguntas y vemos si eres estoico, le propuse:

 

 -Ellos dicen que todo sucede y sucede por algo...

    - ¿los cangrejos pueden ser estoicos?, me preguntó. - Ellos tienen un destino, o no lo tienen. Además caminan hacia atrás y desafían el devenir. Para ellos, son o no aplastados, de resto, cada vez viven en otra parte y en otro tiempo. ¿Qué pasaría si pudieran caminar hacia adelante? O si los carros manejaran con cuidado cuando marchan. Soy como el cangrejo que puede cambiar de sentido aunque el rumbo sea universal. No soy

 

-Ellos dicen que es importante el "amor fati" o aceptar el destino, aunque puedas adecuarse al devenir y re interpretarlo. 

    - El devenir es un concepto que mueve. Se trata de lo que nos pasa y de cómo nos hacemos cargo. Eso contradice al destino. El hacerse cargo en cada instante del devenir construye el camino. No me gusta lo que se manifiesta de forma absoluta. Somos una serie de instantes infinitos. El destino para mí, es cada decisión que tomo. No soy

 

-Ellos dicen que todo depende de lo que nos pasa adentro y lo que pasa afuera.

   - La paz y la serenidad se consiguen adentro, no existe afuera. Es una interpretación del mundo. Esto es un poco de lo mismo que hemos conversado antes. El devenir es, hacernos cargo, con manejo emocional. No soy

 

-Ellos dicen que el manejo del concepto del destino se gestiona siendo virtuoso. La virtud habita entre dos mundos oscuros. Pero la virtud es luminosa

   - ¿Se puede ser feliz en los extremos?  O es como las olas del mar, cuyos bordes son difusos. Sin embargo, tienes la certeza de que una ola que rompe siempre regresa. ¿No es eso el devenir?

 

-Eres sabio para ser niño, ¿Será que eres estoico?

 

    - No creo, solo soy un poco estoico. Los antiguos tenían que creer en el destino, nosotros no. En virtud, sin embargo, podemos cambiarnos y construir nuevos mundos. Los cangrejos, hubieran podido escoger caminar por la playa salada, más escogieron la calle. ¿Era su destino ser aplastados?

Gracias por llamarme sabio, solo soy un niño que camina descalzo, y desnudo por la calle caliente, con una bacinilla limpia en la mano, pegando brincos en la senda llena de huecos,  y cangrejos podridos, con un sol tropical. ¿Eso, no es ser estoico?

 

Alberto Lindner

Caracas, 21 de marzo de 2025

Tema de marzo 2025

 CEC

Tema: ¿Será que soy estoico?

Host: Lele Garassini

Un viernes a las 6 pm

2025

lunes, 24 de febrero de 2025

Valores del Valor

Hace unos días fui a ver la película “La habitación de al lado” con una amiga. Saliendo del cine, como casi siempre, dijimos si nos gustó y lo que nos gustó y lo que no, y ella, como casi siempre comenta su apreciación sobre algunos aspectos técnicos, porque ha estudiado cine, teatro y televisión y tiene la capacidad de apreciarlo como un trabajo. Siempre aprendo y  lo agradezco. A mí, aunque hago actuación, me cuesta más esa mirada, porque me entrego a la historia y no me doy cuenta de las otras cosas. Respondí a sus comentarios, pero en general necesito algo de tiempo para procesar.

Al día siguiente, como casi siempre, le escribí por whatsapp para comentarle un detalle que me gustó sobre algo que hizo uno de los personajes (les ofrezco una clave: amarillo y rojo) .Ella coincidió conmigo y culminó: “Valiente”. Le respondí que justo eso había pensado en el momento que terminó la película, mientras aparecían los créditos, “hay que tener valor para hacer lo que ellas hicieron”. Al escribir la palabra valor, inmediatamente pensé que no solo habían sido valientes, sino también que vi en esa película, un tratamiento del valor que se le da a la calidad de vida y de muerte, que forman parte del argumento. Y la valoración que se confiere uno mismo. Mi amiga me sugirió que escribiera algo con esas palabras, que son “valiosas”

Qué oportuna llegó su sugerencia, pues me correspondía proponer el tema del mes en el Club de Escribidores: escogí la palabra valor. Valor tiene varios significados, todos poderosos para mí. Trataré de referirme a ellos con palabras derivadas o sinónimos, para intentar expresarme mejor.

Valor es una palabra importante que me ha acompañado íntimamente toda la vida. Estoy segura que no soy la única.Tal vez somos todos.

Empezando por mis reflexiones sobre la película, evitando contar para los que no la han visto,  me encuentro con un par de mujeres que tienen valor cada una desde un lugar diferente, un requerimiento diferente, para lograr un fin. La primera, tiene el valor de tomar una decisión definitiva, el valor de no justificarla, de planificar y actuar y de pedir compañía, de una persona que valora, para mitigar aquello de lo que que sí tiene miedo. La segunda logra tener el valor para aceptar la decisión de su amiga, para acompañar sin juzgar y se entrega, sin saber que tendría valentía, a lo que sabía que temía.

Hay un tercer personaje que, en la distancia, pero muy cercano, valora tanto a las dos mujeres y lo que acontece que, sin inmiscuirse, toma previsiones y prepara ayuda valiosa que pudiera ser necesaria. La película, vista con este lente, me muestra el valor del amor, la verdadera amistad y el genuino respeto, junto con la valentía que estos sentimientos otorgan.

En el ámbito profesional, en todos los lugares que he trabajado tengo muy presentes los valores, pues ellos definen el marco de acción y la cultura de las empresas. Como consultora y asesora, cuando mi cliente no los tiene, insisto y persisto en ayudarlos a definirlos o al menos hacerlos explícitos. En ambos casos, siempre recurro a ellos como fuente de inspiración y dirección.

Pasando a lo personal, sé que tengo algunos valores o principios claros, tal vez los que me definen como persona, Ante cualquier situación me proporcionan el criterio y el valor o valentía para proceder, para luego sentirme satisfecha y en paz. También, cuando exploro a qué dedicarme, como en el trabajo, hobbies o distracción, decido con base en lo que valoro, como sentirme retada y curiosa, que haya oportunidad para aprender, oportunidad para compartir con otros lo aprendido y también divertirme.

Mis valores, la valentía para ser fiel a ellos y mi propia valoración personal, bien podrían haber tallado mi carácter o personalidad.

Valor, con todos sus significados, para mí, podría perfectamente ser sinónimo de brújula


Carmen Lucía Rojas

Febrero


El Valor de Angel Ceballos

 

TEMA DEL MES DE FEBRERO 2025 DEL CLUB DE ESCRIBIDORES - EL VALOR                       (Angel Ceballos)

Mis valorados Lápices, esta vez nuestra amiga Carmen, nos tiró una “conchita de mango filosófica” con el tema de un concepto ampliamente subjetivo sin un único significado universal y la interpretación que le demos, en mi opinión y vivencias, dependerá mucho delo bien o mediocres observadoresque somos, quienes somos, en qué momento de la vida vivimos bajo el contexto en el que se utilice. Por ello, cuando se comparte el término “valor” hay una ayuda de usar, el“modo de empatía”, para validar lo que el otro está entendiendo en una conversación o una acción.

Cuando pensamos en la palabra “valor”, tendemos en general a sentir o apreciar que se habla, de “riqueza, coraje, valentía, creencias, integridad, fortaleza,  pero también el concepto de valor puede tener connotaciones negativas, dependiendo del contexto y la forma en que se utilice. Por ejemplo, superioridad, cuando hablamos de "valorar" a alguien o algo, a veces podemos caer en la trampa de establecer jerarquías y considerar que unas personas o cosas son "más valiosas" que otras.

Esto puede llevar a actitudes discriminatorias.Juicio moral:cuando se usa el termino de “valor”, para imponer juicios morales sobre las acciones de los demás. Por ejemplo, podemos decir que alguien "no tiene valores" si no comparte nuestras creencias o si actúa de una manera que no aprobamos.Materialismo: En algunas culturas, el valor se asocia estrechamente con el dinero y las posesiones materiales. Esto puede llevar a una visión superficial de la vida y a descuidar otros aspectos importantes, como las relaciones personales y el crecimiento espiritual.Explotación: Históricamente, el concepto de "valor" se ha utilizado para justificar la explotación de personas o recursos naturales. Por ejemplo, durante la esclavitud, se consideraba que los esclavos tenían un "menor valor" que los seres humanos libres.

Los economistas y filósofos usan los términos; “valor nominal:”, como elvalor relativo de algo en términos de dinero, sin tener en cuenta factores como la inflación o la escasez. Valor absoluto: La idea de que existe un valor absoluto y objetivo es cuestionada por muchas corrientes filosóficas, ya que sugiere que nuestros valores son inmutables y no están influenciados por factores culturales o históricos.

Reconociendo la disparidad de interpretación que tiene el término “valor”, considero que es fundamental utilizar este término con cuidado y ser conscientes de las diferentes formas en que puede ser interpretado. Podríamos en lugar de usar la palabra “valor” utilizar términos como, “principio”, como unaconvicción fundamental que guía nuestras acciones. Usar el término “creencia” , como una idea o convicción que consideramos verdadera. “norma”, para hacer referencia a una regla o estándar que se considera correcto o apropiadoo usar “virtud”, como lascualidades morales positivas y apreciativas de una persona.

En resumen, debemos reconocer que el término “valor”  dependerá del contexto específico del que tratamos, y buscar términos alternativos, para evitar las connotaciones negativas de manera de transmitir un mensaje más preciso y adecuado. Sobre todo considerar, el  contexto: En qué situación se utiliza la palabra. El matiz que se quiere expresar: ¿Se quiere enfatizar moralidad,  importancia, calidad o algún otro aspecto? y la audiencia: ¿Cuál es el nivel de conocimiento y sensibilidad de las personas a las que se dirige el mensaje?

En mi experiencia y formaciónaprendí a usar el “valor” como un concepto social, versusel término “principio” que son eternos e universales, los cuales pagas el precio si lo violas.

Lo cierto es que hoy “valoro” apreciadamente compartir con seres de alto valor moral los principios apreciativos de la psicología positiva que no es mas que una corriente que destaca las seis virtudes o valores que refleja las 24 fortalezas que todo ser debe, bajo las circunstancias quelavida nos depara, valorar sin miedo a  no tener éxito.

Hoy valoro este espacio que nos damos mensualmente  para compartir “amistad” y agradecer que estamos vivitos para Co-crear valor sin morir en el intento.

Angel Ceballos

domingo, 23 de febrero de 2025

El valor de Jesucita Peters

 Autor: JesucitaPeters S.

Fecha:23-02-24


Título:
Los Valores

Hablar de los valores es hablar de la vida misma, por cuanto ellos nos moldean desde el momento de nacer y porque digo esto, cuando en nuestra cultura decimos que vas a tener un hijo  de sexo masculino, inmediatamente pensamos en el color azul, su cuarto, su ropa, su manta para sacar al bebé de la clínica y pare usted de contar. Lo mismo pasa con las niñas.
Las culturas nos moldean según los valores que tenga esa sociedad ya que ellos permiten la funcionalidad de la misma, por cuanto son compartidos y los que no entran en esos cánones y se salen de la norma, la misma sociedad tiene mecanismos para evitar las desviaciones.
En donde se inculcan los valores, pues en la célula fundamental de la sociedad, es decir, las familias por eso nuestros parámetros conductuales y de comportamiento se generan allí en el seno de nuestros hogares.
Y nos inoculan intravenosamente día a día ,sin darnos cuenta de ello pero ejerciendo su poder en todo lo que hacemos; los valores serán buenos o malos, no sencillamente son códigos compartidos en el grupo donde nos desenvolvemos, si yo pertenezco a un grupo criminal y afecto a las drogas , en donde se reconoce al que más personas ha matado , quiere decir, que en ese grupo el matar es un valor, pero para el resto de la sociedad donde se encuentra ese grupo, constituye  una desviación de la norma general, que consideran la vida como un valor supremo.


Recuerdo las normas, costumbres y comportamientos familiares que vamos trasladando de generación en generación matizado por los valores.
Había una familia con comportamientos significativos desde el punto de vista gastronómico y veremos hasta dónde puede arraigarse como un valor.


Era una recién casada que quiere congraciarse con su esposo y decide hacerle un asado negro para la cena de esa noche. Y poniendo manos a la obra va a la carnicería y compra el muchacho redondo y lo primero que hace es picarlo por la mitad, a lo que el esposo le dice, pero ¿Por qué lo partiste? Ella le responde, es que así se hace el asado negro, mi abuela, mi mamá y mis hermanas siempre lo han hecho así. El esposo  responde pues así no se hace, siempre se pone hacer entera la carne, bueno dicho menester generó discordia entre la pareja y para solucionar la situación Desiré(la esposa)decide llamar a su abuela para aclarar la situación. Abuela tenemos una duda, estoy intentando hacer un asado negro y lo partí por la mitad como tú lo haces, sin embargo, Renato me dice que así no se hace. Aclárame Tita ,bueno hija la verdad es que yo lo partía, porque mi caldero era demasiado pequeño y no cabía entero. Así son los valores y costumbres que arrastramos para bien o para mal en nuestras vidas.


Para mí nuestros valores son el Pepito Grillo de Freud, que nos susurra al oído cuán cerca o lejos estamos de nuestros valores en cada una de las cosas que hacemos.
Los valores compartidos hacen que se formen los grupos en las sociedades, nos juntamos en función de nuestros valores por cuanto guían nuestras conductas, por ejemplo: valores éticos, religiosos, culturales, costumbres, creencias, lenguaje, entre otros.


Si analizamos un poco, los valores son todos aquellos constructos que nos brindan bienestar, ya que al ser compartidos por la sociedad o el grupo al que pertenecemos nos generan comodidad y sentido de pertenencia.
Existen ciertos valores más exacerbados en nuestro quehacer diario y que de una u otra forma guían nuestra conducta, por ejemplo si yo tuviera que jerarquizar mis valores el primero sería la responsabilidad, luego el ser puntual, honesta, sincera, empática, benévola, familiar, etc. y por supuesto quiero vincularme con aquellas personas que compartan estos valores similares a los míos ya que estaremos hablando de cosas afines para brindarnos comodidad y bienestar.


Siento que los valores inculcados  en mi familia, los veo reflejados en mis hijas ahora que son adultas y que los están transmitiendo a mis nietos, para hacerme infinitamente feliz.

El valor de Santiago Porras

 

El sorprendente hallazgo del valor

 

Santiago Porras Rojas

Barcelona 8 de febrero de 2025

Entrar en este mundo extraordinario y único ¿Qué persigue?, cada uno de nosotros llegó a esta vida, sin saber lo conveniente que era acceder a esta experiencia asombrosa, provocada por un acto generoso que requirió de un “Big Bang” frenético, desatado por la más grande energía universal desde la cual “eros” y “ágape” lograron nuestra existencia.

Toda esa energía creativa requirió de un gran valor, el valor de sincronización de la velocidad y aceleración de los movimientos para llegar a ser el único; entre millones de candidatos, capaz de optar por experimentar la fecundación y gozar de la oportunidad preciada de una vida de aprendizajes.

Realizar la vida en la tierra implica una constante labor de equilibrismo sobre el suelo de la vida, lo cual por cierto no implica ejercer cual funambulista. De pronto, si como recién nacido experimentamos solo interacciones impregnadas del sentimiento consentido del amor incondicional y la generosidad a granel, de pronto; identificamos con desconcierto que nuestra libertad absoluta comienza a desdibujarse anta la introducción de condicional-ismos al objeto de obligarnos a debatirnos entre la admisión o el rechazo.

Sometidos entonces al mundo de las interpretaciones, la libertad incita la generación de los juicios, una cadena infinita de conversaciones que compiten, luchan y se fascinan por hacernos acreedores de la verdad. Es a partir de ese estado condicionado desde que debatimos alrededor de ideas que se distinguen por ser; siempre discutibles.

Así las cosas, la libertad nos regala el beneficio intrínseco del tesoro de nuestros aprendizajes. Allí sin duda alguna, sólo hemos de aprender a escuchar. Si apreciamos concienzudamente a la escucha; creceremos tanto que, volveremos a recuperar el valor y la confianza con la que llegaremos a experimentar la certeza espiritual del amor incondicional con el que se nutre nuestra existencia.

Desde allí, el Valor de nuestra existencia puede alcanzar a superar esta vida, al unirse a la del creador y precursor de toda existencia.

el valor del valor

 El valor del valor

El valor, ¿es una moneda de dos caras, donde la audacia y la apreciación se entrelazan o re significan?

Cuando uno habla del valor, piensa en dos maneras diferentes de significar. Una apreciación de un objeto, evento o recuerdo, generalmente positivo, y el valor que le otorgamos a la valentía. La RAE lo llama "polisemia", que es cuando una palabra tiene varios significados.

Nos proponemos a divagar acerca de la apreciación que le damos a ser o no valiente. En mi caso, en el previo, descubrí cosas interesantes acerca de mi. Santiago tiene unos cuentos buenísimos de su infancia que reconfiguran sus recuerdos de acciones valientes. Se aprende de allá sin duda..

Aristóteles decía que la valentía era una virtud y como tal, flanqueada por dos vicios; la cobardía y la temeridad.

Cuando uno no se reconoce valiente suele ver para ambos lados, y no reconociéndose cobarde, ni tampoco temerario, es que puede saber de cual lado estaría mas cerca. Definitivamente en mi caso. de la valentía, y es cuando conocemos el valor del valor.

La  valentía es una virtud que como todas en esta mirada de Seligman, está compuesta de fortalezas. A la valentía la acompañan la honestidad, la perseverancia y el entusiasmo. Hasta ahora pensaba que era valiente porque era honesto, pero hoy me reconozco perseverante y además de honesto y valiente.

El modelo de la ciencia de las fortalezas nos permite conocer nuestras debilidades y fortalezas. Sin duda, y aun no descubro como, debo ser entusiasta, ya una vez que esta fortaleza sea, el germen del bienestar psicológico.

Para ser entusiasta, también necesitamos ser valientes.


Alberto

EL VALOR DE VOLAR

 

EL VALOR DE VOLAR

 

Volar con el plomo atado a mi alma

Volar desde mis más profundos acantilados

Volar desde mi brasa volcánica

Volar desde el más oscuro vacío

a todo costo y a toda costa

 

El valor de dejarte volar

Sin entregarme al filo de tu vuelo

El valor de abrazarme a tu recuerdo,

en mis noches de gélido frío

 

Valor para surfear las olas de hielo

Valor para cruzar vientos de fuego

Valor para sembrar semillas del humor,

en el centro, en el ombligo del dolor

Valor para ver arder sueños clandestinos,

en las fogatas del tiempo

 

Valor para inventarme una vida con más valor

Valor para frenar mis miedos y afrontar ausencias

Valor para calzarme alas livianas

que me permitan vuelos inmensos, vuelos intensos

Valor para limpiarme los nubarrones

de tormentas y tormentos

 

Valor para tomarme de tu mano

Sin sentirme ni frágil, ni pequeña

Solo protegida en el inmenso cobijo de tu abrazo

Solo abrigada en tu amor que es mi lazo

 

Valor para ver cruzar los cuchillos de la ira

Valor para suturar nuestras heridas

Valor para levantarme temprano en mis caídas

Valor para llorarte en silencio

y amarte a todo pulmón…

 

Gudelia Cavero Hurtado

 

 

 

 

miércoles, 19 de febrero de 2025

 Febrero 2025 - VALOR

Juad Masters


Nuestras vidas están impregnadas de decisiones: cómo responder a esto o aquello, cómo manejar esta situación o aquella, cómo confrontar, solucionar, dividir, unir, ignorar... En fin, todos los días nos confrontamos con la necesidad de tomar miles de decisiones. Y entonces, ¿qué es lo que distingue una decisión bien tomada de una que no lo es? ¿Existe alguna fuerza invisible que nos impulsa a tomar acciones para nuestro bienestar individual y colectivo? Para mí, esa fuerza invisible es lo que llamamos valor.

Valor, es de lo que nos toca llenarnos para tomar las decisiones más contundentes de nuestras vidas… Decisiones que, en su concatenación, van trazando poco a poco cada capítulo de la historia de nuestra vida. El decidir compartir esa merienda que tanto nos gusta con un compañero de clase, incluir al niño nuevo en nuestro juego, dedicarle tiempo a estudiar, entrenar o practicar, versus salir con nuestros amigos, elegir una carrera para estudiar, aceptar un trabajo, permitirnos enamorarnos y comprometernos para siempre, o aceptar que quizás esa unión de por vida ya no nos sirve; tener hijos o decidir no tenerlos; reconocer nuestras fallas como padres, hijos, hermanos, amigos o colegas; tomar acciones concretas para ser la mejor persona que podemos ser. Todo esto, y miles de otras decisiones, requieren valor.

¿Y entonces, cómo es que sacamos valor para actuar en cada una de estas circunstancias? La palabra en español nos da la respuesta: contar con el valor para tomar decisiones en pro de nuestro bienestar y el de los demás se basa en alinear esas decisiones con nuestros valores personales, es decir, con aquellas normas o principios influenciados por nuestras creencias, que están moldeadas por nuestras experiencias, cultura, familia y educación. A su vez, nuestros valores forman las actitudes y comportamientos que guían nuestras acciones, nuestra forma de actuar, ser y pensar. En pocas palabras, son nuestros valores los que nos guían a actuar con el valor necesario para vivir de acuerdo con lo que nos es importante, significativo, sagrado y no negociable.

Actuar con valor, es pues, para mí,  la manifestación más pura de amor para con nosotros mismos y para aquellos que nos roden en nuestra vida.

domingo, 16 de febrero de 2025

AMISTAD DE ALTURA

Por Martín A. Fernández Ch.

16/02/2025

El mar estaba apacible. El peñero casi no se movía. Martín Pelícano estaba posado sobre la punta de su proa, observando desde allí a sus jóvenes amigos Delfina Guacamaya y Mantarraya Azulejo, quienes estaban jugando. Ella, hacía piruetas en el aire tratando de saltar cada vez más alto. Él la observaba y le decía lo bien que lo hacía, pero también cómo tenía que hacer para mejorar.

-  ¡Tienes que impulsarte más fuerte y déjate deslizar con el impulso! - dijo Mantarra

-  ¿Cómo hago eso? – dijo Delfina

-  Baja lo más profundo que puedas, luego nada fuerte hacia la superficie usando tus aletas traseras. Cuando salgas al aire, deja que el impulso te lleve hasta lo más alto y entonces has tu pirueta – dijo Mantarraya.

-   ¡Así lo haré! Voy a intentarlo de nuevo. ¡Gracias gran amigo! – dijo Delfina.

Delfina Guacamaya siguió intentándolo y cada vez lo hacía mucho mejor. Y Mantarraya, con paciencia, seguía ayudándola, hasta intentó volar para demostrarle lo que quería decirle. 

Ella, toleraba las observaciones de su amigo, aunque ya estaba cansada, entendía que buscaba su mejoría, por eso insistía en dar su mejor espectáculo.

Martín Pelícano los observaba, pensando en que solo los amigos verdaderos son aquellos que se respetan y que siente empatía y entusiasmo por el otro, alegrándose por el logro que obtiene.

La amistad entre los dos hacía rememorar a Martín Pelícano sobre su niñez, cuando jugaba con cangrejo y calamar, quienes hacían las veces de instructores en su vuelo y casería, llegando a convertirse en el mejor de su tribu.

 

FIN



domingo, 26 de enero de 2025

Apreciación de los Zamuros / Carmen Lucía Rojas

Me disculpan los zamuros, por mi inculta imprecisión cuando me engañan con su apariencia junto con buitres, cóndores y hasta con los cuervos.

Despertaron mi curiosidad la primera vez que escuché la palabra carroña.

Están presentes en una de mis fascinaciones, los juegos con las palabras y el lenguaje, pues aparecen en varios refranes y analogías.

Por cierto, no compaginaba en mi razón la asociación que se hace de ustedes con la suciedad, putrefacción y corrupción.


Los recuerdo con diversión por su aparición estelar en la película El Libro de la Selva: “¿qué vamos a hacé? ¿No sé, qué quieres hacé? “¿qué vamos a hacé? No sé, ¿qué quieres hacé?


Muchas veces los vi posados en los postes de luz de la Avenida Río de Janeiro en Caracas, sin que ese tamaño y esa altura los minimizara. Los extrañé, los días que pasé por ahí y no estaban.


Confieso que las veces que se posaron en mi jardinera, no me apuraba a espantarlos, pues me gustaba observarlos y detallarlos.


Practico mindfulness contemplando su vuelo circular, siempre en grupo, en pleno despliegue de alas y liviandad.


Puedo contar que hace unos días justo antes de que fueran el tema del mes, aparecieron y me conmovieron en un video donde un par exhibía una hermosa danza, uno con alas abiertas y su pareja con alas cerradas.


Vaya pues, mi reconocimiento a ustedes, queridos zamuros, sin temor a desentonar por apreciar su majestuosidad.