sábado, 15 de octubre de 2016

LA JOVENCITA DE LOS SECRETOS


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Érase una vez una niña feliz. Ana contaba ocho añitos, jugaba mucho con su Barbie y también iba con frecuencia al parque y a la playa. No tenía muchas  amiguitas, pero Carolina esa su preferida. Jugaban mucho juntas y saltar las olas de mar, era lo que más les gustaba.

Ana recibía mucho amor de su mamá. Era una mujer cariñosa, que con frecuencia la abrazaba, la besaba y la complacía: al parque, a comer helados, a la playa y mucho más.

Sin embargo, Ana tenía pensamientos que no le gustaban. Estaban en su mente una y otra vez.  Le producían  tristeza y mucha angustia. Su papá,  tomaba mucho y llegaba a casa tarde con frecuencia  ¿Porque llegaba tan tarde papá? ¿A dónde iba? ¿Qué estaba haciendo? Dentro de su corazón ella sentía que no eran cosas buenas y esto le producía un sentir desagradable. Ana le preguntó varias veces a su mamá, quién respondió una y otra vez: son “cosas personales” de tu papá  y esas cosas no se comparten.

 ¿Porque mamá no hablaba de eso? Parecía como si nada estuviera pasando. Nadie hablaba de eso. Si, a veces fuertes peleas nocturnas entre ellos, muchos gritos y el gigantesco  miedo de Ana en esos feos momentos. Y  al día siguiente, nuevamente el silencio. Nada había pasado.

¡Cuánta angustia!!... ¡cuánto le pesaba aquello!.... ¿y si le contaba a Carolina?  ¡NO!.... ¡qué pena! Sus padres se veían juntos y sonrientes.

Y así fue creciendo Ana, sin atreverse a contarle nada a nadie porque esas eran “cosas personales”. Y mientras más crecía, aumentaban sus secretos. A los doce, su primer amor platónico, su profesor de historia. Era un hombre mayor de 35 años, guapo y muy cálido, lo cual le encantaba. Ella a veces soñaba despierta con él,  se imaginaba escenas románticas donde ella era la princesa,  pero jamás lo compartía. Nadie se imaginaba lo que pasaba en su corazón.

Comenzaron las tardes de estudios con sus amiguitas del colegio. Era mucho más divertido hacer la tarea entre amigas. Uno de esos días ocurrió algo importante: una de las compañeritas les contó lo enamorada que estaba del famoso profesor de historia. ¡Y sorpresa!!!... Acto seguido, Carolina, también confesó  que le encantaba el profe. ¿Queeeee? ¿Somos varias enamoradas del profe? Ana pensó en contarles también, pero no se atrevió.

Semanas después, en una de esas tarde juntas,  otra amiguita se abre y confiesa que su papá tiene otra novia distinta de su mamá, por la cual sus padres peleaban mucho. Ana, asombrada y callada ante esta nueva historia. Otros padres infelices y peleando mucho. Pero eran “cosas personales” y su amiguita las estaba contando. ¿De verdad?

Y así surgieron poco a poco más tardes de amiguitas. Entre tareas y diversión, salían a la luz más y más secretos personales y familiares. Ana se daba cuenta que cada vez que sus amigas compartían secretos, pareciera que se sentían muy bien al hacerlo, es como si se descargaran. Y las demás, siempre mostraban apoyo y comprensión al escucharlos, contando también sus propios historias. Pareciera que al igual que yo, otras personas  tienen secretos y en algunas familias, también pasan cosas desagradables.

Un buen día Ana decidió compartir su intimidad. Si, con una mezcla de mucho miedo y valentía comenzó.  Primero confesó su amor por el profe de historia. Sus amigas, se sonreían con una mezcla de malicia y aprobación. Estaban felices que había una más en el club de "fans" del profe. ¡Qué bien se sintió Ana! muy comprendida  y apoyada. Pareciera como si hubiera crecido la confianza y la amistad en pocos minutos. Un rato después y con más valor aún, decidió compartir el secreto de su papá. Sus amigas la escucharon con atención y una vecinita del grupo manifestó entenderla porque su papá también tomaba mucho y llegaba  tarde. Ambas recibieron abrazos  y  palabras de apoyo.

Y  así fueron pasando los días y semanas. Entre estudios,  diversión y compartir secretos, se fue uniendo un lindo grupo de amigas... Se sentía TAN bien reunirse, compartir sus cosas, sus dudas y sus enamoramientos adolecentes.

Ana poco a poco fue aprendiendo de todo esto, se volvió mucho más comunicativa, sociable y feliz. Tenía muchas más amiguitas y también amiguitos. Entendió que no es bueno esconder tantos secretos, solo algunos. Aunque sean “cosas personales”, era mejor compartirlos y entendió que esa intimidad hace sentir más cercana a las personas,  une a los amigos y produce mucho bienestar.

Maigualida Boedo Paz

Octubre, 2016

viernes, 14 de octubre de 2016

Nuestros Santos Secretos

Tus habitaciones son espacios en alquiler que podemos usar de por vida, en ofertas por un mes o una semana e incluso promociones especiales de un día.

En ella nos agrupamos de muy variadas formas: los pensamientos recurrentes, las verdades no dichas, las nostalgias reprimidas, los placeres íntimos, las verguenzas no contadas, los errores persecutorios, las culpas recurrentes y un sin fin de etcéteras.

Estas habitaciones están a veces extravagantemente decoradas, pulcras y cuidadas y otra veces son una propuesta minimalísta y simbólica , pero están allí siempre disponibles, son posibles, son probables en alquiler.

Nuestros santos secretos conviven con nuestras mundanas verdades que, en combinación, en aceptación, en transformación, nos hacen quienes somos, maravillosamente únicos.

Cuido mis santos secretos y trabajo a diario para pulir mis mundanas verdades que comparto con ustedes en los espacios públicos de la vida… que nos interpelan, nos demandan, nos satisfacen, nos exhiben, nos hacen crecer, nos maduran, nos complejizan.

!Celebremos cada una de nuestras vidas con sus santos secretos y sus mundanas verdades!


María Elena

Mi Secreto

Cuando se dice “… te voy a contar un secreto y no se lo digas a nadie…”, logramos la atención plena de nuestro oyente, sus ojos se espabilan, sus pupilas se agrandan y logramos que sus cinco sentidos se pongan alertas para escuchar esa confidencia que será protagonista en la conversación.

Un secreto también da inicio a un laberinto de comentarios que pueden enredar situaciones de vida, donde se abren puertas a misterios desconocidos y a la tentación de pensamientos como:  “humm… se lo digo a … ?” . O en una conversación imprevista: “… sabes lo que me contaron…”. Y allí comienza el secreto a esfumarse, a dejar de ser protagonista y encontrarse en diferentes voces que lo trivializan.

Pero los secretos más secretos son los de mi adolescencia. Recuerdo cuando chama, mis secretos los escribía noche a noche en mi diario que sellaba con un candado. Mis sentimientos, mis opiniones, mis pensamientos. Secretos, porque hasta ahora nadie ha tenido la oportunidad de leerlos…. ¡Y yo de recordarlos porque el diario se perdió!!!!!

Total, que mis secretos juveniles son como la receta del ponche crema de Eliodoro González P. “el secreto mejor guardado”.

Janet Jiménez
Bogota, Oct. 2016


Secretos culinarios

Yo, por ser el último de los hijos de mi madre, es que tuve más contacto con la cocina. Más bien, con el arte de cocinar. Mi madre a veces, revisaba las recetas, las leía, se extasiaba, las comentaba, las criticaba, pero al final, siempre terminaba haciendo lo que le daba la gana. Así, mezclaba cosa, sustituía cosas, pero al igual que yo ahora, nunca me paraba por la escasez o por no tener aquel u otro ingrediente. Ya en épocas anteriores, vivimos tiempos parecidos, donde en vez de pinos de navidad, se usaron ramas secas pintadas con jabón ACE espeso, pegajoso y que a ciencia cierta, producía irritación en mi alérgica nariz.

El arte de hacer las cosas a su manera, le daba a mi madre una libertad única para crear, y sentirse a gusto con ello. Esa fue la época de “dame la receta” y de los “ella siempre da mal la receta para que no salga igual” o decían, “es que ella no da el secreto” Eso lo escuché tanto de mi madre como de sus amigas hacia ella. El hecho es que nunca ninguna de las partes se sentía satisfecha con las recetas y con sus resultados.
La cocina y el hecho culinario, siempre ha estado rodeado de misterios y secretos, como quién consigue la receta de la piedra filosofal que convierte el metal común en oro. Ser libre en la cocina, y hacer cosas distintas cada vez, te hace sentir un poco des protegido, pues solo cuando pruebas, es que sabes cómo te salió. ¿Cocinar con libros, con pesas y balanzas te acerca a la perfección? Creo que no, pues en las recetas solo se indican los ingredientes y un poquito de procesos. Pareciera que es difícil entonces, escribir sobre la forma de hacer las cosas, de los sentimientos, del amor, de la disposición, del clima y tantas otras cosas. Quizá las recetas vendrían a ser como cuentos escritos, con personajes que viven y sufren mientras tienen que cocinar. A veces, invento una comida que merece ser repetida y escribo paso a paso lo que hice y lo repito el día siguiente. ¿Resultado?. No queda igual, ¿a qué se debe?. La respuesta la da el filósofo griego Heráclito cuando dice que el hombre que entra al rio no es el mismo que el que sale, ni el río tampoco es el mismo.

Dicen que una empresa japonesa decidió emprender un nuevo negocio para producir una máquina que mezclaba los ingredientes del pan, los amasaba, y luego lo horneaba. tenían las mejores recetas, los mejores ingredientes e hicieron el mejor prototipo. El resultado del pan horneado no era el esperado. Revisaron los ingredientes, las proporciones, el tamaño de las aspas, la temperatura, hicieron los ajustes y no pasó nada. El presidente de la empresa que también había sido técnico, se inscribió en la ciudad de Paris, Francia para estudiar para ser panadero. Y lo hizo, y aprendió a hacerlo, regresando a su país. Convocó a todos los técnicos en una gran cocina y preparó pan para ellos; era el mejor pan, con los mismos ingredientes, la misma temperatura, pero que la máquina no podía reproducir. Así lo hizo por varias veces hasta que los técnicos entendieron que había algo en el amasado de las manos que la máquina no podía hacer. Era una aplastado que incorporaba aire para ser doblada otra vez. Al hacerle los ajustes a la máquina ,pudieron obtener un producto bien aceptable.

Los secretos culinarios en mi parecer, son hasta desconocidos por los mismos cocineros, que usan su forma de hacer las cosas, que son distintas entre todas las personas. A eso lo llaman usualmente los conocedores, como el “conocimiento tácito”, que es el “know how”, la experiencia, lo que hemos recibido por tradición, o por herencia. Las recetas de cocina las llamamos “conocimiento explícito” que indica que ingredientes lleva, y los datos de cocción  hasta de emplatado. Pero la cocina no es solo ingredientes y métodos; es mucho más. Son los secretos del “know how”, el saber hacer, el “savoir faire” Eso es difícil de escribir, aunque últimamente he tratado de hacerlo. La cocina comienza desde que se te ocurre una idea y la recreas en tu mente. Nace de la motivación de quien va a comer contigo, o a quienes va a agasajar. Si la cocina o el cocinar es un acto de amor, tiene mucho que ver las motivaciones intrínsecas y extrínsecas que se tengan. Tiene que ver la selección de los materiales en los mercados, o las preparaciones previas de los ingredientes. Sin duda, tiene que ver con el estado de ánimo en que te encuentres y en las emociones que se produzcan en la elaboración de los platos. Tiene que ver con el tipo de llama o el tipo de ollas que tengas. No es lo mismo cocinar con aluminio en cocina eléctrica que con barro en cocina a gas. Todo cambia.

Los secretos revelados en la cocina ocurren cuando el que pide una receta, logra conectarse con todo ese mundo de variables, y construir su propia realidad. Los platos no tienen que ser iguales, ni saber siempre a las mismas cosas, cada vez que los hacemos. Son los libros del paladar, son cuentos que cuentan las personas de su vida diaria y es sin duda, una forma que tienen las personas para contar sus propios y más íntimos secretos. El degustar tiene que ver con todos los sentidos, por supuesto el gusto, pero también el olfato y la vista,el tacto con las temperaturas y hasta el oído con los crujientes, los asopados, los crocantes, y los vegetales.  Ahora, incorporo a las sensaciones totales de la cocina, las historias, las emociones, la tradición familiar . A veces al hacer una torta de tradición familiar, cierro los ojos, me conecto con los recuerdos y les hago un tributo a mis padres.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Santo secreto Batman...!!!


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Dicen en ciudad gótica que Robin (Ricardo Tapia que es lo mismo) es gay. Creo que de ello no queda ninguna duda.

A ver. Un adolescente ingenuo criado por dos adultos y un mayordomo, sin ningún interés en nadie más sino en Batman, deja mucho a la imaginación. Ya en el siglo XXI no es de mi incumbencia y mucho menos de mi interés.

Pero en los 60´s, algo brincaba a la vista. Sin embargo, la tía Harriet, quien nunca pudo enterarse de la doble identidad de Ricardo Bruno-Batman-Robin, mucho menos pudo reparar en las preferencias sexuales de su sobrino.

Eso sin duda, era un secreto a voces al que en esos años, ningún televidente hizo alusión alguna. Yo en particular estaba pendiente si Batman le espetaba finalmente un beso a Gatúbela (no a Robin). Este hecho de la inclinación sexual del niño maravilla no era atractivo para la audiencia y aún menos para la anciana tía.

Un secreto a voces sin duda, que no causaba sorna en aquel momento (ni ahora) y sería tan solo un material aburrido para algún chiste de lugar común.

Empero, ¿Cómo habría variado la historia si el Guasón revelara que tuvo un affaire con Batichica durante años y que su padre, el jefe de la policía, ni había reparado en ello? ¿Sería tan recio el comisionado Gordon en su persecución al delito? Tal vez pasaría de férreo a cruel. La defensa de ciudad gótica pasaría por la defensa del honor de su propia hija. Seguramente el comisionado abandonaría el eje central de la trama para actuar desde sus paradigmas.

A Albertico y a Mamá Dolores les llevó 2 años, 2 meses, 8 días y 2 horas develar el secreto de sus vínculos consanguíneos, cuyo nudo gordiano protegía el honor de la familia y su propia vida.

Para el espectador de la época, cada capítulo lo mantenía atado al secreto que ya sabía, pero que permitía seguir capítulo a capítulo el transcurrir de la trama. Era como el invitado omnipresente e invisible, quién estaba lejos de poder decir ni pio.

De cualquier manera, era un espacio para ventilar nuestros prejuicios acerca de las relaciones extramatrimoniales, el honor familiar, la dicotomía vida-muerte, la discriminación racial y explayar nuestros lacónicos juicios cargados de miedos y veredictos.

En este caso y en todos los casos, hablar de secreto nos refiere a lo aparentemente oculto. Es puerta de entrada a la intimidad, al espacio de nuestros recelos. Mantener secretos nos protege de la manipulación de nuestros temores. La sola sospecha de la existencia de algo oculto, da poder e impaciencia a la imaginación.

En nuestra novela diaria (que como lo expresaba Oscar Wilde…la novela es la vida quitándole las partes aburridas), el conocimiento de lo oculto nos da licencia en ocasiones para afianzar nuestras creencias, escapar de nuestros miedos y opinar del otro partiendo de la historia y paradigmas de quien opina.

Da la potestad para actuar desde lo positivo o de infringir daño desde los temores del otro y los temores propios.

El secreto está en el dominio de lo íntimo, es el derecho del individuo a tener su espacio diferenciado del espacio social.

Y es allí donde debe mantenerse…en secreto.

Cesar Yacsirk

Octubre 12, 2016

viernes, 7 de octubre de 2016

de la reunión de octubre 2016

Club de Escribidores de Caracas

Host: Don Alberto Lindner
Tema: "El santo secreto", "el secreto", "el secreto sagrado", "secreto a voces"...el secreto
Día: sábado 15 de octubre de 2016
Ubicación: Casa Club de Don Luis en San Luis
Hora: desde la 3:00 PM
RSVP

Nota: es una merienda, favor llevar para picar. También para comer y beber.

PD: la foto es de octubre de 2015 que está de aniversario...(la foto). En octubre cumplimos, Lele el 08 y yo el 012...

lunes, 26 de septiembre de 2016

¿VEJEZ?...¡Que va! ... Es solo una ACTITUD

Siempre me ha llamado la atención las repetidas frases de una amiga: Ella no festeja su cumpleaños, le parece mala idea hacerlo,  porque según dice, que se está poniendo vieja. ¿Sera que no se ha dado cuenta, que si todavía está cumpliendo años, es porque está VIVA?. ¿Será que no se ha dado cuenta que la mayor bendición que Dios nos ha dado es LA VIDA?. Hay tantos y tantos que mueren cada día.  Entonces ¿Porque no valora el “SEGUIR VIVA”?

La “JUVENTUD” y la “VEJEZ” son solo una ACTITUD. Hay quienes a los 27 años dicen que se sienten viejos. En general, son personas que viven en “automático”: trabajan, comen, duermen y alguito más. No sienten PASIÓN y ENTUSIASMO por nada, y creo que ahí está la clave.

Más le cuento que hay muchos ejemplos diferentes. Conozco otras  personas que tienen 75, 80 y 90 años y están llenos de vida….

Recuerdo la mamá de una amiga, que a los 89 años, acababa de defender exitosamente su tesis de grado. La había pospuesto por razones que desconozco y también es cierto, su hijo la ayudo a terminarla,… ¡pero lo logró!!. Que gusto verla en Facebook con toga y birrete. 

La suegra de mi hermana, a los 75 años, todavía baila zumba con pasión y se inscribe en cursos sueltos en la universidad, haciendo sus tareas con dedicación, interés y alegría.

Tengo amigas en la coral, entre 70 y 75 años, que le dan lecciones de entusiasmo, alegría, canto y baile a muchos jóvenes. Las observo “haciendo cosas” por disfrutar y sentirse felices.

En mi caso, ya caminado la mitad de los 50, siento que estoy rejuveneciendo de hace unos años  para acá. Hace unas tres décadas pensaba que a mi edad, ya estaría jubilada, descansando y casi sentada en una mecedora frente al televisor. Creo que esa era la concepción que teníamos antes de la vejez después de cumplido el medio siglo. Lamentablemente, muchas personas conservan esa forma de pensar.

Hoy tengo muchas ganas de vivir, de disfrutar,  de aprender cosas, de realizar planes y de trascender. Y eso es JUVENTUD mis amigos.  Disfruto con PASIÓN de mis hobbies,  de la vida y de los planes que aún tengo  pendientes. Y ahí está la clave de la JUVENTUD, en la PASIÓN.

Si es cierto, pueden surgir achaques propios de la edad, mas, si somos “jóvenes de alma”, serán más suaves y sabremos manejarlos mejor. 

Mi querida Tía Gloria decía a los 75 años: “mi cuerpo no me acompaña a todo lo que quiero hacer, pero ahí lo voy llevando a donde quiero”.  Casi hasta el final de sus días, vivió disfrutando de la vida, de adornar su casa, de su trabajo, de ayudar a otros y de su propio humor.

En resumen, LA PASIÓN EN LA VIDA ES JUVENTUD …. Y ya está decidido: “Cumpliré muchos años más, pero siempre seré joven”
Maigualida Boedo Paz

Septiembre, 2016

domingo, 18 de septiembre de 2016

Reunión de Septiembre 2016

Quizá fue la luna llena, quizá la magia del lugar y de los anfitriones, o del helado con la torta, o de la super hamburguesa; quizá fue por todo, pero la reunión fue mágica y entrañable.

Gracias Luis, por ofrecernos tu casa y hospitalidad, gracias por tanto. Gracias a los escribidores por sus trabajos y por su lectura. Definitivamente existe una diferencia entre leer y entre escuchar leer a quién escribe. 

Acá están las imágenes, en ninguna Luis se auto tomo una, así que lo agrego de otra.

Tema: la vejez
Host: Luis Semprun
Imagen: Hilandera. Foto de dominio público








viernes, 16 de septiembre de 2016

Compañera





Desde siempre has estado acercándote a mi. Al principio estabas tan lejana, que de ninguna manera podía percibirte en el horizonte. En algún momento, todavía niña, comencé a reconocerte, ignorante, sin conocerte, en las canas y arrugas de algunos de mis grandes amores, asumiendo que era una condición física que se instalaba, más temprano que tarde en los cuerpos de quienes empezaban ya a cansarse de la vida.
¡Qué equivocada estaba!
Ni siquiera tenía conciencia de que habíamos partido desde extremos opuestos de mi línea de vida, destinadas a encontrarnos para luego continuar de la mano.  Ahora te veo, avanzando hacia mí, sabiendo ya que vienes de donde todo se sabe, de donde todo se ve, desde donde todo es.
No sé cuándo arribaremos a ese preciso punto de encuentro, Mientras tanto, cada cana, cada arruga, imprimen como tatuajes indelebles los aprendizajes de la experiencia, símbolos de sabiduría y trascendencia, necesarios para el espectacular camino por venir.
Espero ya, sin querer dilatar y sin apuro, ese encuentro, cuando yo continúe avanzando, hacia adelante en nuestra línea y tu ya irás de vuelta llevándome contigo, segura, al origen y destino.
Carmen Lucía Rojas
Septiembre 2016

LA VEJEZ Y EL SINDROME CREPUSCULAR



LA VEJEZ Y EL SINDROME CREPUSCULAR

¿Será que cada quién tiene su propio libreto para afrontar la vejez?
¿Será la vejez un castigo implacable del destino?
¿Será que la vejez es el juez que nos condena? o ¿nos libera?
¿Será la vejez una oportunidad para llenar de esperanza nuestras vidas?
¿Qué tan dueños de nuestra vejez somos?

¿Será que cada quién tiene su propio libreto para afrontar la vejez?
Mis pares  generacionales de pronto  nos bombardeamos, con temas que giran  en un perímetro  cíclico de quejas.  Una amiga muy querida me comentaba, que sentía que se había sacado  los premios gordos de las enfermedades, su última descripción de lo que le pasaba fue: “me compré el combo completito de los achaques de la vejez y los estoy usando uno a uno cada día. Esta semana estoy estrenando una infección urinaria”…¡ay amiga mía no me envidies!... que jodida es la vejez no te la recomiendo, ya te iré contando cómo van los próximos capítulos…

¿Será la vejez un castigo implacable del destino?
Existen muchos ancianos huérfanos, olvidados y abandonados por sus seres queridos, deambulan por la vida con la misma tristeza que los perros callejeros, el símbolo de su mirada es una súplica, el rictus de sus labios un sollozo a medio estallar, sus manos solo aprietan el vacío de la nada. Muchos de ellos se  van preguntado ¿Qué hago yo aquí?, alguna respuesta irá diciendo “ve pidiendo pista allá arriba”. El dolor de existir aumenta cuando se siente que se está de sobra, que se está estorbando la vida de los demás.

¿Será que la vejez es el juez que nos condena?  o ¿nos libera?
Cuando veo ancianos viviendo solos, con una que otra visita familiar obligada, me pregunto si de verdad se merecen esa indiferencia, ese flaco afecto. También veo, abuelos felices, colmados de atención y amor, personas burbujeantes de sabia alegría que comparten y trascienden la vida de los suyos y la de los demás. Me digo en silencio que haré todo lo posible y lo imposible, para estar en este último renglón. La vejez es mi proyecto más importante, será el tour mas fascínate que me toque vivir.

¿Será la vejez  una oportunidad para llenar de esperanza nuestras vidas?
Lo único que me pertenece, es lo que hice, lo que viví, lo mucho que amé. Ahora más que nunca están vivas las clases maestras de Victoria, iré ahondando en ellas, sus palabras, su enseñanza tienen un caldo de cultivo inmejorable, iré hilvanando las palabras claves: bienestar existencial, estrategia de afrontamiento, autoconocimiento y autocuidado, envejecimiento exitoso y el sentido de la vida. Mi poema de cabecera será siempre: el “No te Rindas” del maestro de la esperanza: Benedetti con un fondo del Adagio de Albioni..

¿Qué tan dueños de nuestra vejez somos?
Muchos ancianos viven con sus vidas confiscadas, quienes los aman los sobreprotegen y los anulan, volviendo tal vez al círculo vicioso de sus propias vivencias. Si esto me sucediera, planifico desde ya, envolver mis días en un hermosísimo “síndrome crepuscular”, lleno de colores y música, al que la locura o la divagación no la alcancen, que sepa yo mover mis manos y mis pies en el viento, volando en parapentes y alcanzando con mis manos las manos de DIOS.

GUDELIA CAVERO




LA FIESTA DE LA VIDA,  90...60...90?




Estábamos celebrando el vigésimo cumpleaños de un sobrino y como en toda fiesta de 
muchachos, los invitados se fueron agrupando más o menos por edades. Los más jóvenes de un 
lado, los mayores del otro. De repente a alguien se le ocurrió lanzar la siguiente pregunta: 
¿Qué prefieren ustedes, vivir hasta los sesenta bien o hasta los noventa con achaques".  
Los jóvenes no lo pensaron dos veces y todos fueron respondiendo que preferían hasta los 
sesenta bien. Pero cuando le tocó el turno a los mayores de cincuenta o que ya se acercaban a  
los sesenta, comenzaron a mirarse unos a otros y todos prefirieron hasta los noventa, así fuera 
con achaques. Mi tía me susurró al oído: "Como se nota que los muchachos no se han percatado 
de la velocidad con que transcurre la vida". 
La pregunta fue lanzada con piquete porque traía implícito que a los sesenta las personas están 
sanas y a los noventas estarán enfermas y eso no es siempre así. Por supuesto que surge en la 
vejez un deterioro y la fortaleza no es igual a la que se tenía en la juventud y pueden aparecer 
enfermedades propias de la edad. Pero hay muchas que no son exclusivas de la vejez y pueden 
muy bien presentarse más temprano. Así podemos conseguirnos con sexagenarios con problemas 
de hipertensión, diabetes o Alzheimer, y nonagenarios con estado de salud bastante aceptable. 
Las sociedades actuales, en general, parecieran privilegiar a la juventud como la etapa deseable y 
por lo tanto, la única que merece ser vivida. Valores como la producción y el consumo de bienes 
son los que prevalecen y hace que las personas improductivas y poco consumidoras, como es el 
caso de muchos de los adultos mayores, sean marginados. 
Pero con tantos prejuicios y desinformación, ¿Cómo no esperar que estos muchachos prefiriesen 
solo vivir sesenta años? 
Se requeriría de todo un desmontaje de mitos sobre la ancianidad para esperar un cambio en sus 
opiniones. Primero no entender el envejecimiento como una enfermedad ni asociarla solamente a 
achaques y dolencias. Que todas las etapas de nuestra vida tiene sus encantos y beneficios, que 
tenemos que vivirlas a plenitud y no podemos quedarnos estacionados en una de ellas, hay que 
circular, esos son las reglas del juego. Que alcanzar la vejez no es un castigo, todo lo contrario es 
un privilegio reservado a muy pocos. No es una etapa triste y sin frutos, es la hora de cosechar lo 
que se ha sembrado. 
Grandes personajes de la historia, de haber vivido solo hasta los sesenta, no nos hubiesen dejado 
lo mejor de sus obras. La Primera Parte del Quijote la publica Cervantes a la edad de cincuenta y 
ocho años, que era una edad avanzada en su tiempo y la Segunda Parte, diez años después 
cuando se acerca a los setenta, casi un año antes de morir. 
Henri Pittier llegó a Venezuela con seis décadas a cuesta, ya jubilado, y trabajó hasta los noventas 
y dos, dedicado al estudio de la Flora y la Fauna del país, completando más de 10.000 fichas 
catalogadas en el Herbario Nacional que aún siguen vigentes. José Saramago, novel de literatura, 
inició la producción de sus mejores novelas mucho después de los sesenta. 
La tercera edad puede darnos posibilidades que ninguna otra etapa de nuestra vida nos ofrece, 
mayor disponibilidad de tiempo libre y recursos para iniciar nuevos caminos. Mientras se 
encuentre razones para vivir, aunque el cuerpo haya envejecido, el espíritu seguirá siendo joven.  
A pesar de las dificultades y circunstancias adversas que nos toque enfrentar, definitivamente la 
vida es bella y vale la pena vivirla a plenitud todos los años que el creador disponga. 

¿Todavía quieres vivir solo hasta los sesenta? 

Lionel Álvarez Ibarra 
Septiembre  2016 

"En un tiempo como el de ahora, en el que tan fácilmente se desprecia a los mayores, 
creo que soy un ejemplo muy bueno. Entre los sesenta y los ochenta y cuatro he 
hecho una obra. Por tanto ¡Ojo con los viejos!" 
José Saramago (1922-2010) 


LA VEJEZ DE FATIMA...QUE LADILLA.




Nuestra vecina Fátima ya superó los ochenta y a pesar de tantos años en Venezuela aún mantiene su fuerte acento portugués. Vive con su esposo Joao y tienen tres hijas ya mayores. Un día conversando con mi esposa le pregunta qué significa la palabra ladilla. Mi esposa sorprendida le replica: ¿Por qué me hace esa pregunta?  Ella le dice que lo que pasa es que sus hijas siempre le están diciendo que ella es una ladilla.

Con paciencia y tino mi señora le explica que no es una palabra muy agraciada que se diga, ni apropiada en una conversación decente, pero que en Venezuela es muy popular entre la gente joven y utilizada para describir a alguien fastidioso o al fastidio mismo. Muy probablemente lo que quieren decir sus hijas es que usted se pone a veces así como "cansona", agregó.
Cuando mi esposa me lo contó sentí compasión por Fátima. Que se esté comportando de manera fastidiosa en su casa pudiera ser la explicación para que sus hijas le digan así, pero nunca la justificación.
No todos los viejos son fastidiosos e impertinentes, es una generalización a la cual no debemos caer. Cada persona  envejece de manera diferente. Podemos desde temprana edad ir abonando el terreno para aumentar las probabilidades de una vejez más satisfactoria y prepararnos para no ser intolerantes e intolerables. Que si hemos de vivir con nuestros familiares dispongamos de recursos internos para lograr una convivencia armoniosa y tranquila con quienes han de velar por nosotros.
A medida que envejecemos  necesitaremos de ese auxilio de otras personas. Si llegamos a esa situación debemos ajustar nuestra actitud hacia los demás para lograr el apoyo que necesitemos en vez de ahuyentar a las personas que nos lo pueden brindar.
Hay que levar anclas y dejar de estar repitiendo que el tiempo pasado fue mejor, porque no siempre es cierto y además su tiempo es hoy. Hay que respetar la opinión de los jóvenes a pesar de que en ocasiones pueden estar equivocados. Debemos identificar el momento en que nos toca pasar de actores a espectadores y dejarle espacio a las generaciones de relevo.
Puede ocurrir que las características de un anciano sean las mismas que ha tenido en toda su vida, pero que en la vejez se exacerban. Es cuando decimos "genio y figura hasta la sepultura". Quizás en etapas anteriores se comportó de la misma manera: impertinente, curioso, con espíritu crítico, tratando de llamar la atención, parlanchín y desconfiado. Esas mismas conductas en los jóvenes se les tolera y hasta se les reconoce algunas como positivas, pero lamentablemente en el anciano resultan fastidiosas.
No tenemos que  ofendernos cuando nos catalogan como viejos, pero debemos hacernos respetar. Cuando alguien nos maltrata de palabra, no debemos aceptarlo, hay que corregir a esa persona, de manera asertiva, sin agresividad pero con autoridad.
Procure hablar de cosas buenas y positivas. Evite las lamentaciones y quejas. No critique tanto y acepte las situaciones tal como son.
Pero del fastidio al fastidioso hay poco trecho. El mejor antídoto contra el fastidio es la actividad.  Practique algunas como caminar, cocinar, leer, criar un perro, cuidar de plantas, jugar cartas, ingrese a la Internet, aprenda a enviar WhatsApps  y decenas de muchas otras a las que se puede dedicar. Llame a sus amigos, manténgase actualizado, únase  a un voluntariado, tome un diplomado en la universidad, forme parte de un club de escritura creativa, haga todo lo que sus recursos le permitan. 
Todo lo que lo mantenga activo evitará que se fastidie o lo vuelva fastidioso y no dará pie a que le llamen "patilla",  para no volver a mencionar la desagradable palabra.


Lionel Álvarez Ibarra
Septiembre  2016