08/12/2016
En
una misa reciente que asistí, el Padre que la oficiaba recordaba a los
feligreses aquel pasaje de la Biblia cuando crucificaron a Jesús en el
Calvario, quien estuvo acompañado por dos bandidos igualmente sentenciados:
Dimas y Gestas, también conocidos como
el ladrón bueno y ladrón malo, respectivamente. La corta conversación que
sostuvieron representa un episodio donde
se juzga la fe:
—¿No
eres tú el Cristo? Pues, ¡sálvate a ti y a nosotros! —le dijo Gestas a Jesús.
—¿Es
que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? —le respondió Dimas defendiendo
a Jesús. —Y nosotros con razón, porque
no los hemos merecido con nuestros hechos; en cambio éste nada malo ha hecho
—siguió hablando. Luego, Dimas se dirigió a Jesús: —Jesús, acuérdate de mí
cuando vengas con tu reino—.
—Te
aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso —le respondió Jesús.
(Diálogo
tomado de Lc. 23, 39-43, cambios propios)
Esto
representa un sentimiento profundo de Fe por parte de Dimas hacia Jesús, como hijo
de Dios, de quien cree podrá perdonarlo de sus errores y darle descanso eterno
en el Paraíso. Antes de llegar su muerte, es capaz de hacer un acto de introspección
y arrepentirse. Mientras que Gestas no se inmuta ante su destino y hasta llega
a desafiar a Dios.
Esta
situación dicotómica de la Fe que muestran estos dos bandidos es una parábola moralizante entre
el bien y el mal, que están conectados respectivamente con la creencia o no en
Dios, que no necesariamente debe interpretarse como una comparación entre dos
personas. Es decir, en la vida se puede experimentar situaciones extremas que
nos ponen a dudar sobre la Fe en Dios, formulando expresiones como: ¿Por qué me
pasa esto a mí? ¿Dios mío, que he hecho para merecerme esto?, y es cuando
debemos ponerle pausa a estos pensamientos y reflexionar por qué desconfiamos de la sabiduría de Dios, fortaleciendo
de esta manera nuestra Fe en que dicha circunstancia adversa pasará. Como bien me
dijo un buen amigo, cuando pasaba por un mal trance en la vida: —¡Dios no nos
pone pruebas que no podamos soportar!, no pierdas la Fe—.
Si
bien la Fe tiene dimensiones variadas, distintas a la religiosa, nos permite
enfrentar los avatares de la vida con confianza y esperanza, permitiéndonos ser
optimistas y motivarnos a actuar procurando nuestro bienestar.
(los invito a leer también esta historia, que tiene que ver con el mismo tema: http://escribirnosgusta.blogspot.com/2014/12/dios-existe.html).
FIN
Gracias Martín por compartir con nosotros tu reflexión.
ResponderEliminarHola Martín! Gracias por publicar tu texto sobre Fe. Por,supuesto recordaba el relato de la conversación de Jesus en esas últimas horas en la cruz, con los dos ladrones a ambos lados y enfoque diferentes sobre Jesús como el mesías, lo,que si te reconozco, no había puesto atención a sus nombres: Dimas y Gestas. Nunca dejamos de aprender.
ResponderEliminarAún más, si me hubiesen preguntado cómo se llamaban los dos ladrones, probablemente hubiese metido la pata diciendo "Barrabas". Na'guará de bruto, si precisamente ese fue el diablo que se salvó de ser crucificado cuando fue canjeado por Jesús.
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