domingo, 27 de agosto de 2017




¿CUANDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE HIZO ALGO POSITIVO POR PRIMERA VEZ? 


En el Club de escribidores de Caracas nos formularon la siguiente pregunta: ¿Cuando fue la última vez que hizo algo positivo por primera vez?  y además, nos pidieron que escribiésemos sobre ello. Reconozco que tuve que leerla varias veces para entenderla, porque más parecía un acertijo que otra cosa.  

Como resultado del análisis llegué a la conclusión que la respuesta dependería de lo que cada quien entendiese por "algo positivo".  Allí radica la clave y el rumbo que pueda tomar el desarrollo del tema. Entiendo como positivo, aquello que es bueno o útil. Algo que nos produce algún tipo de beneficio o nos resulta favorable, algo placentero o gratificante.
Los placeres y gratificaciones son aspectos positivos de la buena vida. Ellos son generalmente manejados como sinónimos, pero la Psicología Positiva explica muy bien las diferencias. Los placeres guardan relación con nuestros sentidos y emociones, responden más a necesidades biológicas, a diferencia de las gratificaciones que surgen en la medida que pongamos en prácticas nuestras fortalezas y virtudes personales. 

La vida placentera podemos encontrarla en diversos momentos y en diferentes formas: cuando disfrutamos de una buena cena, tomamos un buen vino, conducimos un automóvil nuevo o vamos de compras. Los placeres se hayan más fácilmente, las gratificaciones en cambio, requieren de esfuerzo, del uso de alguna de nuestras fortalezas.  Supongamos un caso hipotético de que fuésemos invitados a jugar tenis por María Sharapova, la escultural tenista profesional y modelo rusa.  Solo apreciar su belleza será motivo de placer, satisface nuestros sentidos. Pero de iniciar un partido de tenis, difícilmente sentiremos gratificación alguna porque nuestros niveles de destreza en ese deporte son muy dispares. Todo lo contrario, por nuestra parte sentiremos vergüenza de poner la cómica, y por parte de ella, probablemente fastidio y desencanto. 

Cuando desarrollamos una actividad filantrópica de manera espontánea, sin esperar nada a cambio y empleamos alguna de nuestras fortalezas personales, nos sentimos gratificados. Se dice que Bill Gates renunció a muchas funciones como CEO, para dedicar tiempo a la filantropía, llevando ayuda y  recursos a diferentes partes del mundo. Declaró que esa entrega le daba más satisfacción que ganar dinero.  No tenemos que ser un Bill Gates para hacer "algo positivo". Un simple ejercicio de bondad es una gratificación. Hacer uso, por ejemplo, de nuestra fortaleza de la amabilidad y llevar a los hijos de la vecina al colegio mientras ella va a una cita medica te permitirán sentir la satisfacción de la gratificación. 

Retomando la pregunta inicial, podemos ahora dar respuesta con un caso específico. Había estado en el Perú en varias oportunidades, pero siempre en viajes cortos de trabajo. En la última visita fui por primera vez al restaurante "La rosa náutica", eso fue "algo positivo" y motivo de placer. Pero también, en esa última visita le propuse a varios de mis colegas tomarnos unos días adicionales y viajar hasta Cuzco y Machupichu por primera vez. Había estudiado sobre la cultura inca y su historia. El haber activado en esos lugares mis fortalezas de curiosidad, interés por el conocimiento y aprecio por la belleza, me hicieron sentir gratificado.

Nuestras fortalezas no son para guardarlas dentro de nosotros, son para compartirlas y darlas a nuestros semejante. Actuar y conectarnos haciendo uso de ellas, ya sea a través del amor, la amabilidad, la gratitud, el perdón, la espiritualidad, o cualquier otra, será una forma de hacer "algo positivo" que nos llenará de gratificaciones que perdurarán por mucho tiempo en nuestras mentes y corazones.


Lionel Álvarez Ibarra
Agosto  2017




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