viernes, 21 de septiembre de 2018

LA PALABRA PODEROSA


LA PALABRA PODEROSA

Mojarme en la palabra  y en el poder de las emociones
picarla en trocitos y aliñarla con lágrima serena.
Soltar un abrazo o una chispa de humor humeante
y arquearme la espalda si de acariciarte se trata.

Curtir la bondad y cuartearme las manos,
en los túneles negros de tu pena extraña.
Poner mi palabra en silencio y mi escucha amorosa,
como pequeña tabla que tal vez, por hoy  te salva.

No estoy dormida, no ando adormecida,
no pretendo ocultarme de tu miseria que es mi llaga.
Quiero vestirme de tu soledad,
del color de tu herida y sentirme tú siendo yo.

Que mi sensibilidad sea puente y liana,
la sopa espiritual, el dolor que calma.
Somos pasajeros de la misma vida, solo que,
unos vamos en primera clase y otros a la deriva.

Soltemos la palabra en el banquete del humor,
soltemos el verbo seductor en la gris velada.
Todos somos heridos en lunas llenas,
nos agita por igual el amor y la tempestad.

Seamos la chispa que enciende una sonrisa.
Seamos barco y brisa en el andén paria de la vida.
Seamos el pan de la olla vacía,
el té que desinflama fiebre y herida.

Quiero bañarme en la soledad de quien te habita,
en esa muerte que a veces te gravita.
Que mi ceguera no borre las rendijas,
por donde se cuela el amor que te redime y te sana.

Aquí yace la palabra que una vez fue pensamiento,
el amor convertido en soneto de letra grande.
La palabra cuando es poderosa,
es el parche perfecto en el corazón del que se llaga.

No te escondas de la pena de quien te llama.
No pospongas la entrega del te quiero.
Nunca sabes cuán tarde será tu llamada.
La palabra muda, dice mucho en los labios de quien la calla.

Gudelia Cavero Hurtado

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