viernes, 16 de septiembre de 2016

La variopinta vejez y el bienestar

María Elena Garassini

Mi sentir hacia la vejez se ha ido transformando y no sólo en su transformación natural con el pasar del tiempo y el acortamiento que todos vamos experimentando para estar en ella, sino con un análisis consciente utilizando como patrón de referencia la fórmula de la felicidad y el bienestar duradero y su aplicación reflexiva a muchos casos de adultos mayores, muchos de ellos padres de mis amigos y algunas figuras públicas.
Ayer estábamos reunidos en casa de un amiga de muchos años, cuya madre, señora de 86 años, se acercó a saludarnos. Es un caso de librito, donde Sonja Lyubomirsky, pudiera señalar que esta persona tiene una genética 100% a su favor en su salud física, psicológica, social y espiritual ( tiene una salud física maravillosa –parece de 60-, una lucidez increíble siendo una asidua lectora, un grupo social de apoyo maravilloso que cuida y la cuidan y es una persona que hace yoga y es feliz de ser católica), unas circunstancias de vida que ha aprovechado al 100% de las cuales ha aprendido muchísimo ( es viuda hace muchos años, tiene un hijo que le ha dado muchos dolores de cabeza, pero una red de apoyo maravillosa del resto de su familia y amistades, siempre buscando como apoyar a otros desde lo que tiene) y usa su voluntad  diariamente 100% a su favor utilizando sus fortalezas a diario y agradeciendo todo lo que tiene.  


Todos quisiéramos ser la mamá de mi amiga” , pero la realidad es que la genética en la salud de cada persona es diferente, muchos desarrollamos, debido a enfermedades físicas o mentales que traemos en nuestra genética, diferentes deterioros en la salud, que si bien se ven disminuidos o podemos manejar mejor con los hábitos saludables nos limitan en el espectro de actividades que podemos realizar o en nuestra autonomía. Por otro lado las circunstancias de vida de cada persona presentan una gama amplíiiiisima de realidades siendo algunas mas favorables que otras y por último , y por último no es que no es el menos importante, sino el único que podemos controlar, es el desarrollo de nuestra voluntad en base al uso consciente de nuestras fortalezas, también se presenta en formas muy variadas por las experiencias que cada persona ha vivido, y por las dos variables anteriores que son la genética y las circunstancia.
Así he conocido a personas con una genética que no les ha ayudado, tienen Alzeimer, Parkinson, diabetes, osteoporosis, son depresivos, impulsivos, introvertidos, con desórdenes alimenticios, pero con una circunstancia de vida rodeada de comprensión, contención y apoyo que les ha permitido lidiar de la mejor manera con su cuerpo y con diferencias muy marcadas en el manejo d su voluntad que les ha permitido a cada uno vivir su vejez lo mejor posible.
También hay genéticas extraordinarias, pero con circunstancias de vida infames, donde el cultivo de la voluntad también ha hecho la diferencia.

Para hablar de vejez, necesito hablar de viejos, viejos de carne y hueso, viejos que al final somos nosotros mismos, con unos cuantos años más, para algunos más y para otro menos.
La educación para la vejez debe ser una educación para la diversidad y la tolerancia, tolerancia y apoyo nutritivo hacia los viejos que tengo cerca y para el viejo en el que me estoy convirtiendo. No puedo dejar de decir que una Voluntad bien alimentada y engrasada durante toda la vida puede ser la herramienta fundamental para asumir nuestra vejez en conjunto con buenas dosis de emociones positivas , el mantenimiento de actividades que me hagan fluir, el cuidado de las relaciones, el poner mis fortalezas al servicio de otros y el reconocer mis logros diarios.

¡A trabajar para convertirnos en nuestra mejor versión de viejos!

La vejez a mis años


La vejez, a mis años, es esa piel que no vuelve a su sitio.
Es esa arruga que ves en el espejo y que el maquillaje, lejos de disimular, te echa en cara.
Es esas canas que ya te da pereza arrancar. 
Es también menos pelo, así que mejor será no arrancar nada.
Es sorprenderte haciendo el sonido que antes escuchabas a tus abuelos, a tus padres y a tus tíos emitir al levantarse de la silla.

Es la música que no te interesa. Y la que te encanta y no dejas de oír.
Es lo que compartes con tus amigas: la arruga, el olvido, las letras que ya no logras ver, los recuerdos, las risas, las penas.  
Es las cosas que ya no temes hacer ni decir.
Es las cosas a las que dices que no, sencillamente porque no es lo que quieres. Sin presiones ni remordimientos.

Es las cosas que ves venir, porque sí, porque ya sabes.
Es la tranquilidad con la que asumes algunas cosas que antes te causarían mucha angustia.
Es afrontar algunas pérdidas, de personas y de cosas.
Es apoyar y alentar a los más jóvenes de la casa.
Es tener ganas de enseñar, pero también de seguir aprendiendo.

Es querer ver, comer, bailar, reír, abrazar, oler, tocar, conocer, sentir más… Mucho más.
Es darte cuenta de que era cierto eso de que el tiempo pasa volando.

Es una visita que aún no toca mi puerta, pero que sé que está en camino.
Es una visita a la que no quiero cerrar la puerta, porque significaría el fin de mi existencia.
Es recordar que debo arreglar la casa, porque espero que su estadía no sea demasiado breve, pero sí placentera.
Y para eso debo planificarme y seguir cultivando lo mejor de mi misma.
Y seguir fortaleciendo mi cuerpo, mi intelecto, mis afectos, mis pasiones, mis ganas de aprender, de apreciar, mi capacidad de agradecer.
Y empezar ya a hacer esas cosas que tengo en la lista y siempre dejo para más adelante…
para vivirlas y así poder añadir más.


La vejez, a mis años, ya no es algo que le pasa a otros. Y eso está bien.



Ilustración: Inge Look 


miércoles, 14 de septiembre de 2016

El Tiempo y la vejez caminan de la mano; ¿Caminas tú con ellos?

El Tiempo y sus fracciones a su ritmo...

Yo algunas veces consciente y la mayoría inconsciente de su paso... Inspirada en un ciclo de cine al aire libre, me encontraba una noche curioseando títulos de animes japoneses, "La chica que saltaba en el Tiempo" fue mi elección. Sobre la cama, delante del televisor, antes de dormir y dispuesta a disfrutar del momento; el animé capturó mi atención con una frase escrita sobre una pizarra de un salón semejante a un laboratorio de ciencias "El Tiempo no espera por nadie".

No podía escribir de vejez sin de dejar de asociar la frase que mentalmente repetía.

Creemos que a veces dejamos de pasar el Tiempo sin percatarnos que nosotros no tenemos el poder de darle al tiempo ningún permiso para que pueda o deje de pasar. El transcurre a su ritmo porque sí!... Y nos cede cada fracción de sí mismo para que lenta o velozmente cada quien a su ritmo y no al del tiempo, nosotros nos ocupemos o desocupemos de las cosas. Por eso a veces si vamos lentos creemos que él pasó rápido, y si vamos rápido creemos que pasó lento, y en ocasiones pareciera detenerse mientras nosotros experimentamos estados de flow.

No somos amos ni dueños del Tiempo. Somos amos y dueños de lo que hacemos con él. El Tiempo es una dádiva que recibimos, un regalo junto a la vida que debemos aprovechar y no desperdiciar. No somos dueños, somos administradores.

Esa frase... del animé... descubierta de modo inocente y que con alguna intención su autor colocó; me ha servido de auto-examen para pensar de qué modo aprovecho mi Tiempo?

Qué tristeza sería descubrir en la vejez que se ha malgastado ese recurso que nos ofrece la vida como si no tuviera valor, o no haberle sacado provecho y auténtico rendimiento a todas nuestras fortalezas personales.

Que no nos sorprenda la vejez, como quien recibe una visita inesperada e inoportuna que no tuvo tiempo de preparar.

Caminar al ritmo del Tiempo es vivir plenamente el momento actual.

El Tiempo de la vejez NO es un tiempo de sobra, es un tiempo de VIDA. De buena vida, si has vivido bien, si has planificado, si has trabajado en función del plan, si has descubierto qué tiene valor, qué te hace feliz... Seguramente estarás coordinado para caminar al ritmo de Tiempo y de la Vejez con verdadera sincronía!!!


Elinor Ribas

Envejecemos cuando...


Resultado de imagen para envejecimiento

Siempre me atrajo entender en qué consiste realmente la vejez y el envejecer.

Al pasearme por los comentarios de la calle normalmente aceptados, me sumerjo en una confusión extrema.  ¿Cuándo realmente se está viejo o cuando realmente estamos envejeciendo? Me vienen a la mente el pan que esta sobre mi mesa, la niña que usa los zapatos de su mama o el niño que juega al ejecutivo con las corbatas de su padre. Pienso en mi Mamá, mi abuela. Pienso en mis amigos, en sus hijos y en sus padres.

Creo que cada uno de nosotros observa la vejez desde diferentes posiciones de observador, desde mi edad, desde la edad que tuve o desde la edad que tendré. Sin embargo, estoy convencido que la vara de medición no se establece necesariamente en unidades de tiempo.
Veamos el caso del pan sobre mi mesa. En el paquete dice la fecha de vencimiento. Sin embargo, aún fuera de esta fecha, si no tuviera otra cosa que comer o me provocara mucho el envejecimiento fuera relativo. También si mi intención fuera comer una torta de pan.

Cuando veo a un niño extremadamente maduro (con la subjetividad que implica el vocablo maduro), me cuestiono si me agrada o no. Si es un valor o no. Igual cuando observo a una niña vestida prematuramente de mujer o de manera inversa, a una mujer vestida de quinceañera.
Escribí en una oportunidad en mi blog, bajo el título “Quién dijo miedo” lo siguiente: Muchas de mis amigas en acciones plásticas desesperadas se acomodan para lucir y comportarse como chamas de 20 sin que eso realmente pueda lograrse. Algo siempre se ve extraño, como fuera de contexto. 

Algo así como una pava exageradamente madura.

Desde un poco más arriba del quinto piso, me cuestiono la exagerada valoración de la juventud (entendida en años), solamente menospreciada por quien, desde este balcón, la tiene. Es importante por tanto, ponernos de acuerdo que es realmente envejecer. Desde el estricto sentido de la palabra, envejecemos desde el mismo momento en el que nacemos. Lo demás son juicios mediados desde nuestra experiencia de vida.

A continuación tan solo opiniones de cuando se envejece:

Para este observador, la vejez llega primeramente cuando desaparecen los planes. Recuerdo a Jacinto Convit quien a sus noventa y algo planteaba sus investigaciones a 5, 10 y 15 años. Estoy seguro que el doctor Convit estaba claro en su edad, pero más claro en su propósito y sentido de trascendencia.
Seguidamente, se envejece cuando se desdibujan los gustos es decir, cuando perdemos el apetito por el valorar las cosas. Cuando nos sentimos que a cuenta de la edad, ya no debemos tener gusto por las cosas que apreciamos. Es aquí donde entran los regalos decembrinos. Me preocuparé superlativamente cuando me regalen medias e interiores en navidad. No es que no hagan falta tales prendas de vestir. Solo que al igual que a los chamos, eso no gusta si no viene acompañado de un juguete.

Se envejece cuando nuestra vida deja de ser importante para nosotros por no tener una edad diferente a la que tenemos. Cuando no valoramos la edad que tenemos. Cuando queremos parecer menores o mayores (según sea el caso), cuando necesitamos vernos mayores para entrar a censura “D” o a una discoteca en un cine, como cuando nos preocupamos mas por una cana que por todo lo vivido para lucir dicha cana.

Cada edad tiene su aporte e importancia. Cada edad tiene su significancia dentro del ciclo vital.
Envejecemos realmente cuando nos quedamos esperando, cuando  nos  detenemos solo a esperar la muerte.

Cesar Yacsirk

Septiembre, 14 de 2016

el trabajo, la vida y la vejez

Realmente la vejez es un tema importante, sobre todo para los que cumplmos los 60 este año. Esta es una reflexión que escribí hace tiempo pero que me gustaría hoy, compartir con ustedes...

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Sobre el Plan de Carrera y la vejez


Hay cosas sobre las cuales no nos gusta hablar. Ni a nosotros ni a las organizaciones. Una de ellas es la llegada de la vejez, una suerte de condición que cuando uno trabaja, parece distante y ajena. Y es que a los gerentes jóvenes pareciera que les molesta la experiencia, en la ocasión que ellos están labrando su propio camino. También suele ocurrir que la vejez joven venga acompañada de olvido, cansancio, dolencias, mañas. La verdad es que esta condición llega inexorablemente y sucede generalmente, cuando no estamos preparados, ni suelen prepararnos, como un adiestramiento mas.
Una persona en su vida puede tomar dos opciones; una ser “jubilable” en una empresa muy grande o transnacional, o ejercer su decisión de ser emprendedor y construir empresas propias. Hago esta observación, pues son bastantes bastas las diferencias; en la primera se trabaja en el pensamiento que se va a recibir un dinero cuando toque descansar, pasear y algunos dejan el“vivir” para esta etapa,la segunda no tiene jubilación y se trabaja hasta que avancemos suficientemente en la vejez y exista algún impedimento, social, mental o físico.
Los departamentos de RRHH, se empeñan en desarrollar planes de gestión de desempeño, de evaluación de compensación y en algunos casos, como “Planes de Carrera”; una especie de proyecto a ser desarrollado a largo plazo y con un entregable no muy claro, pues se trata de un proceso continuo; un poco de ir superándonos en cada etapa. Los planes de carrera están orientados a capacitar a nuestro talento en el desarrollo de competencias para la vida y para el trabajo, en la visión de que tener un trabajador capacitado, probablemente haga que su producto sea más efectivo y en un proceso eficiente en el manejo de los recursos. Es claro que los planes de carrera no incluyen las etapas cuando el objeto del aprendizaje, llegue a su fases más notables de cambios, tanto físicamente como en forma cognitiva. Cada día más, mas gobiernos de países, en la ocasión de que entienden que las sociedades envejecen y no cuentan con talento suficiente para enfrentar el trabajo diario necesario, han llegado a estructurar nuevos planes de retiro, aumentando la edad que hoy es de 50,  hacia los 75 años. Pero necesario es, que las organizaciones, ya sea por conciencia, o por leyes, se dediquen a preparar a su gente a asumir la llegada de la tercera edad, con sus cambios y sus consecuencias.
Envejecer, es un proceso gradual en que factores biológicos, genéticos y hasta circunstanciales  se relacionan de forma tal que se realizan los cambios. En realidad todas las fases del ser humano genera cambios; de niño a adolescente y a adulto. De adulto mayor a la vejez joven. Es un proceso gradual, dinámico e inevitable. No tiene que ser doloroso ni triste, sino todo lo contrario.
Entre las acciones positivas que pudiera realizar una empresa se encuentran, la preparación cognitiva, mediante el reforzamiento del pensamiento; la preparación sicológica mediante la ayuda en la aceptación, y la realización de Planes de Vida; ya no como Planes de Carrera Profesional, sino como planes a futuro, como ser útil y valioso. Y las empresas no deberán esperar a que su talento humano envejezca para tomar decisiones, sino que en el proceso de madurez, se encargaran de estimular a la vida sana, al ejercicio, a los buenos hábitos. Se trata de lograr llegar lo mejor posible, para llegar a tener una vejez digna. Así lo dicen las sagradas escrituras; en los tiempos buenos, se guardaron granos en abundancia para llegar a tener en tiempos de escasez. No vamos a esperar que suba la tensión para bajar el consumo de sal; igual con los ejercicios y el sobrepeso. La vida sana se centra en 7 fáciles hábitos de vida, que tienen que ver con comida saludable, 8 horas de sueño, no fumar, hacer ejercicio y no tener exceso de peso, no beber más de dos bebidas alcohólicas al día, no comer mal entre comidas y desayunar siempre.
La vejez, es inevitable y como hemos dicho, las organizaciones pueden ayudar a que sea un camino fácil y lo mejor posible para ser enfrentado. Quizá, a efectos de este ensayo y como Facility Manager o Gerente de Proyectos, podamos aplicar los principios del desarrollo de proyectos, como para poder enfrentar la fase de la vejez. Los procesos internos de esta fase son, Planificación, Ejecución, Revisión y acción; un poco de Plan, Do, Check, Act. PDCA. Hoy nos encargaremos de la planificación.
Es sabido, que las variables, al igual que la gestión de proyectos, sean nuev, no más, no menos; a saber:
Gestión del tiempo: en el plan de vejez, se debe comenzar mucho antes con la vida saludable, antes que llegue a hacer falta. Como dijimos, el tiempo es indetenible y el trabajador debe hacer planes de descanso, de retiro o tiempo de reflexión. El trabajador, en función del tiempo, podría darse cuenta de las competencias que debería tener en edades avanzadas y prepararse para ello, y para cuando llegue el momento. Un trabajador de la construcción, por ejemplo, en edades avanzadas, quizá no podría trabajar en alturas o requiriendo fuerza bruta. Se requiere entonces, prepararse para un nuevo trabajo.
Gestión de los Costos: es natural que el trabajador se encuentre resguardado y completamente asegurado (y su familia), para enfrentar problemas de salud. Igualmente, debe hacer previsiones de retiro, ya sea con bienes inmuebles o en divisas, para lo cual debería planear los gastos, ahorros e inversiones. Esta visión se debe estructurar desde mucho tiempo antes de que sea requerido. A veces se llama el plan de retiro. (Muchas veces visto solo desde el punto de vista económico. Debe verse en forma sistémica)
Gestión del alcance: se trata de visualizar que tipo de vejez se quiere tener. Existen casos de inversiones en acciones en casas de retiros, que han sido bien exitosas. Se trata de que el trabajador, estructure su vejez y pueda conciliar en donde pasara la fase temprana y las posteriores y que quiere hacer en su tiempo libre y tiempo de valor.
Gestión de riesgos: en función de los genes heredados, la vida, su estilo de vida y a la circunstancias, se trata de establecer los riesgos asociados y trabajar en función de ellos, desde la dase temprana de adulto. Una persona que tiene de herencia de cáncer de colon, no esperará  a tener 60 años para hacerse los exámenes correspondientes. Tener padres y abuelos vivos, nos permite conocer lo que somos en función de dónde venimos. El hecho de desconocer las realidades no hace que no nos enfrentemos a las enfermedades hereditarias.
Existen decisiones más difíciles, que cada quien deberá decidir, y entrar en el “What If”
Gestión de Comunicaciones: El Plan de comunicaciones para la vejez, deberá incluir la preparación de nuestro entorno de gente cercana, el cultivo de nuestras amistades, de nuestra familia. El separarse o aislarse no genera emociones positivas, tan importantes en esas fases tardías. Se deben estructurar planes de recuperación de personas queridas no ya no contactamos.
Gestión de adquisiciones. Las compras son parte de la gestión de riesgos; que al final se traducen en la parte que se requiere para cuando no se pueda trabajar, o la parte que se desee integrar a la comunidad familiar. La gestión de adquisiciones es mucho más intensa en las edades tempranas del hombre, pero mucho menos intensa en las fases de vejez, donde las propiedades ya no tienen significación alguna, a no ser que represente activos que fortalezcan la seguridad y minimicen los riesgos.
Gestión de Gente. Básicamente la gestión de gente se basa en la preparación del trabajador. Talleres de resiliencia, emociones positivas, talleres de apoyo, ayudarán en la gestión posterior. En la gestión de riesgos se decide que personas estarán involucradas según el What If..
Gestión de Calidad: Por supuesto, de calidad de vida. Para llegar sano, fuerte y preparado a la vejez, se debe tener conciencia durante todas las fases de la vida. Una vida sana durante toda la vida, seguramente aumentará las probabilidades de tener una vejez digna y sana. Si se trabaja en esta etapa, se analizará la distancia de la casa al trabajo, los centros de comida y los de salud. Se planifica el tiempo libre y se le da nuevas connotaciones al tiempo libre como tiempo de calidad. El adulto mayor debe dedicar su tiempo de vejez a transferir conocimientos, a preparar a otros y a trascender en la vida cooperativa, y por último,
La Gestión de Integración. Se trata de conciliar el tiempo, los costos, las esperanzas, las necesidades, los requisitos, los riegos y nuestra familia y amigos. La visión sistémica en la vejez, es fundamental, pues todos y cada uno de los factores mencionados, pueden lograr que se alteren todos los demás.
Una buena planificación de nuestra vejez, sin prejuicios ni malos paradigmas, nos ayudarán sin dudas, a trascender, y a caminar erguido en estas fases adultas de la vida, donde quizá, podamos llegar a ser lo más útiles posible y tener una vida plena, amada, tranquila y saludable. (Y feliz), habiendo podido desarrollar por completo, lo mejor que podíamos llegar a ser.

Alberto Lindner
PD: Dedicado a la Psicología Positiva, sin duda, un camino de luz.
PD2. La imagen es mi "Glog" Graphic Blog o Bitacora gràfica del tema
Tomado de https//facilitymanager.blogspot.com/ y data del 2012 cuando estudiamos para Promotores del Bienestar. Lo publico tal cual lo escribí entonces.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Cambio de definición de vejez


Cuando estaba pequeña veía a mis abuelos que rondaban los cincuenta años como personas viejitas, con falta de vitalidad donde había que cuidarlos, mimarlos y además viviendo su retiro. Por esta vivencia, crecí con la creencia que la vejez, o el paso del tiempo, es el declinar del ánimo, colgar los guantes, jubilarse y esperar nuestro viaje de partida de este mundo.

Hoy por hoy esa creencia está totalmente erradicada. Mi mami y mi suegro con 81 y 85 años de edad respectivamente viven sus vidas con entusiasmo, activos, disfrutan sus amistades, su familia, caminan diariamente, trabajadoras, comparten sus experiencias y para nada demuestran declinación y desanimo; gracias a Dios también con salud. Personas como ellos son los modernos viejos que hoy por hoy contamos, que nos muestran que hay un cambio en la vejez y que nos motivan más a prepararnos y replantear ese cambio de vida.  

Con mi experiencia también lo puedo evidenciar; en marzo cumplí 60 años, mujer y madre realizada, esposa feliz, abuela, amiga, con una familia que crece en ilusiones, vivencias y con nuevos horizontes por venir. Cada día educo a mi cuerpo con ejercicios para ser más flexible, alimento mi gimnasio mental para seguir trabajando, aprendiendo y seguir experimentando nuevas acciones. Engrasando con pensamientos positivos, afectos y relaciones todo el engranaje que conforma mi vida personal, espiritual y familiar.

Y cuando veo la definición de viejo o vejez en el diccionario me encuentro con lo siguiente:

Último período de la vida de una persona, que sigue a la madurez, y en el cual se tiene edad avanzada.”
“Vejez es la cualidad de viejo (alguien de edad avanzada o algo antiguo y que no es nuevo o reciente)”

Es una definición que me da una sensación negativa de la vejez, la confronto con la realidad y me planteo un cambio en la misma que sea más positiva. Pienso en la palabra, las letras que la conforman, lo que siento a mi edad y se me ocurre lo siguiente:
V: Vitalidad nueva
E: Espiritualidad
J: Jovialidad
E: Experiencia
Z: Zanjar

Nueva Definición de vejez: personas que viven en una madura vitalidad, profunda espiritualidad que aplican sus experiencias vividas con jovialidad para zanjar nuevos caminos.

Así si veo mi vejez con esta nueva definición: trabajando duro hoy, para ser una viejita con energía, salud, con mucha espiritualidad y serenidad, escribiendo cuentos de mi vida para apoyar a zanjar los caminos de mis seres queridos.

Janet Jiménez

Bogotá, Sept. 2016

lunes, 5 de septiembre de 2016

El Mar de la Cajita

Siempre que viajaba a Savannah me gustaba detenerme en la pequeña tienda que vendía

artículos relacionados con la naturaleza. En una de mis visitas conseguí un adorno que

consistía en un recipiente acrílico transparente rectangular con un líquido azul en su

interior. En la base tenía un pequeño motor que lo hacía balancear de un lado a otro

produciendo un movimiento en el líquido que simulaba el oleaje del mar, al equipo lo

acompañaba la grabación de un sonido marino. La encargada de la tienda se acercó y

me comentó que ver el mar y escuchar el sonido de las olas generaba una sensación de

tranquilidad y bienestar. Estuve a punto de comprarlo, pero desistí, lo sentí como muy

artificial.


En un viaje de regreso, leí por coincidencia, un artículo sobre un estudio que había

realizado una universidad británica que tenía como objetivo investigar el impacto de los

ambientes naturales en el bienestar de los individuos y cómo estos generan distintas

reacciones en las personas. Los científicos siguieron a 2.750 voluntarios durante dos años

y compararon sus experiencias en el mar, el campo y los parques urbanos. Al ponderar

los resultados, todos los participantes identificaron el ambiente marino como la

experiencia más positiva, seguido de los parques urbanos y el campo. La investigación

reveló que aunque todos los espacios naturales generan efectos psicológicos positivos,

estar cerca del mar es lo más beneficioso.


No conocí mayores detalles del estudio, pero de haber sido consultado, muy

probablemente hubiese dicho lo mismo. Me agrada estar en el campo, pero reconozco

que el mar ofrece como más recursos para sensibilizarnos. Las tonalidades de azules, la

brisa, el olor del salitre, sus aguas salobres, el rugido suave acompañado del graznar de

gaviotas y del rompimiento de las olas, ofrecen todo un abanico de estímulos para deleitar

nuestros sentidos. Ni hablar de las propiedades curativas que le atribuyen a sus aguas.

Hasta una buena dosis de humildad nos suministra cuando experimentamos esa

sensación de asombro y admiración ante su impresionante inmensidad.


Frente a un escenario marino, la mayoría de las personas experimenta una agradable

sensación de calma, relajación y bienestar. Los neurocientíficos piensan se debe a que le

da una especie de descanso al cerebro de la sobre carga a la que nos exponemos

continuamente y esa desconexión tiene un efecto casi hipnótico, el cual genera esa

sensación de tranquilidad. Aseguran también que el sonido de las olas estimula un estado

meditativo que genera cambios en las ondas cerebrales, específicamente, promueve las

ondas alfa, las cuales se han vinculado con el estado que llaman de atención sin

esfuerzo. La sensación de placer también ha sido relacionada al hecho de que estamos

conectados con la naturaleza marina desde nuestra gestación, al permanecer meses

flotando en un ambiente acuático dentro del vientre de nuestra madre y esa conectividad

es beneficiosa para el cuerpo, la mente y el espíritu.


De vez en cuando sigo recordando la tienda y el comentario sabio de la dependiente, pero

estoy convencido que aquella cajita acrílica nunca me hubiese aportado la sensación de

paz, tranquilidad y bienestar que se consigue al sintonizar de manera presencial todos

nuestros sentidos frente a la verdadera inmensidad del mar.


Lionel Álvarez Ibarra

Agosto 2016

domingo, 4 de septiembre de 2016

Cocinar para mover fortalezas

Torta de pan, pero de galletas, y con zanahoria

A veces, abrimos la nevera y pensamos que ya si es verdad que no tenemos nada para hacer un postre. Pero siempre hay. A veces hay una cosa, a veces la otra.
Se trata de usar nuestras mejores fortalezas de carácter para ello, que son la curiosidad e interés, y la creatividad. A ello le agregamos un poco de gratitud, dos cucharadas de humor, y se coloca todo con la capacidad de amar y ser amado, ya que la cocina, de seguro, es un acto de amor.

Esas son las fortalezas que usamos para cocinar, pienso yo, y según el test VIA de la Psicología Positiva del Dr. Seligman.
Dice la Psicología Positiva sobre la creatividad:

Pensar en nuevas formas de hacer las cosas en algo esencial en su forma de ser. Usted nunca está satisfecho haciendo las cosas de la forma convencional si existe un modo mejor...

 Esta vez tenía zanahorias, tres paqueticos de galletas "María" y como siempre, la fécula de maíz. No tenía harina. La primera vez la cociné como torta, pero la segunda, como es muy pastosa, la hice como quesillo, por eso en vez de 2 huevos agregué tres.

Se prepara el molde con cuatro cucharadas de azúcar hasta que se ponga color ámbar y se deja enfriar, como en la receta del quesillo. En una licuadora coloqué una taza de jugo de piña. dos tazas de zanahoría cruda, tres huevos y licué junto a la vainilla y sal.
Ese líquido se coloca en un recipiente y se la agrega media taza de avena, que espesa, (no mas de media porque luego sabe mucho a avena), 3/4 de tazas de maizina, una cucharadita de clavos de olor, pizca de sal y tres paquetes de galletas "María" o similar,  trituradas, cuando no tenemos harina.

Esta vez en el licuado le agregué media taza de nueces que me habían regalado. Se mezcla bien hasta que queda homogénea y luego al horno a 380 por una hora. Para saber si está lista, lo hacemos como en la receta del quesillo. Igual, si me sigues, ya sabes que 10 minutos después de que sientes el olor de la torta por primera vez...

Ingredientes:
1 taza de jugo de piña
2 tzas de zanahorias crudas picadas
1 cucharadita de clavos de olor (Mosca...! no son clavos de ferretería)
1/2 taza de avena en hojuelas
3/4 taza de maizina (Fécula de maíz)
3 paqueticos de galletas "María" triturados a polvo
1/2 taza de nueves sin la cáscara... jeje
3 ñemas (Huevos completos)
Cucharadita de vainilla
Pizca de sal

La mezcla es increíble. Sabe a torta de pan, pero no tiene harina salvo la de las galletas.Si eres celíaco, no le pongas las galletas o le pones galletas de celíaco.  La mezcla de la piña y la zanahoria, recuerda a la torta de cambur. Cosas de los sabores. Pienso que un toque de canela en vez de la vainilla quedaría mejor. Si lo hacen me cuentan ya que es difícil que vuelva a preparar otra vez la misma receta, una vez que hice todas las variantes.
Alberto


Referencias:
 Seligman, M, (2011) La auténtica felicidad. Caracas: Gráficas Lauki. Pág. 378. “Usted cuenta con la posibilidad de escoger el rumbo de su vida. Puede elegir una existencia que, en mayor o menor medida, favorezca estos propósitos; o sin duda puede optar por una que no tenga relación con ellos. De hecho puede escoger una que los obstaculice reiteradamente…Una buena vida consiste en obtener una felicidad auténtica empleando sus fortalezas todos los días en sus principales ámbitos. La vida significativa añade otro componente: utilizar esas fortalezas para fomentar el desarrollo del conocimiento, el poder o la bondad. Una existencia semejante se haya cargada de sentido, y si Dios llega al final, se trata de una vida sagrada”

Seligman, M.(2016) Test VIA Disponible en, https://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/es/testcenter   y recuperado en abril de 2016