sábado, 9 de junio de 2018

HACIENDO EL BIEN, SE RECIBE BENDICIONES

Por Martìn A. Fernández Ch.
Fecha: 09/06/2018
(emoticon manos juntas)


-Si deseas vender, comprar o alquilar un inmueble, puedes contactarme o enviar mi contacto a alguien interesado. Gracias. ¿Cómo esta señor Martín?, espero que se encuentre bien.

-¿Bien y tú?

-Gracias a Dios bien, dedicándome a otras cosas. ¿Y a usted cómo le ha ido?

-Excelente, no paro de trabajar, gracias a Dios. ¡Surfeando la situación!

-¡Qué bueno! me alegra. Sí, hay que reinventarse en este país para no dejarlo solo. Seguir trabajando al 100%.

- Así es, ¿Tú no estabas en Fashion Gourmet?

-Sí, usted hizo un trabajo en las quintas de Bello Monte que son de la empresa, ¿Se recuerda? Ahora estoy una inmobiliaria Renta House.

-Si lo recuerdo.

-Yo era la administradora de allí. Cambié de ramo, ahora me dedico a la asesoría y venta de inmuebles. Si tiene a alguien, estoy a la orden.

-Ok, lo tendré pendiente. Te deseo mucho éxito.

-Gracias (emoticon manos juntas). Igual para usted, que tengamos excelente proceso de labores en nuestras carreras.

-¡Seguro que sí!

-Hace un tiempito llamé a tu trabajo anterior y pregunté por ti, y me dijeron que te habías ido.

-Sí, hace tres meses salí de allí. Fue un excelente trabajo, aprendí mucho, pero se fue abajo por un gerente que metieron y llevó el negocio casi a la quiebra. Aún está abierta, pero no están prestando el servicio de antes.

-Qué broma. Ya verás que todo te saldrá bien.

-Sí, amén, claro que sí (emoticon manos juntas), gracias señor Martín.

-Ponte en contacto con la Cámara Inmobiliaria de Guarenas. Y has el curso de corredor inmobiliario, te ayudará a ampliar relaciones. Te mandaré el contacto de una colega de forma parte de su Junta Directiva y habla con ella. Dile que la llamas de mi parte.

-Gracias, buenísimo, un millón de gracias.

-Chévere, que tengas un excelente día.

-Igual para usted, miles de bendiciones, gracias (emoticon manos juntas).

Pertenezco a una familia de emigrantes donde no se tenía la costumbre de pedir la bendición, pero, con el pasar de los años, luego de roces con la cultura venezolana, hemos adoptado éste bonito hábito. Ahora, siempre existe ese intercambio de bendiciones con mis hijos (incluyendo el hijo de mi novia), mis sobrinos e hijos de amigos muy cercanos, hasta de los propios amigos. Es un sentimiento de amor muy particular, es reconocerse en un orden de importancia filial, el cual representa un primer saludo o despida de unión indisoluble.

Sin menospreciar este tipo de bendiciones, existe uno muy particular que está relacionado con la siembra que se hace día a día de aprecio y bondad hacia otras personas, que con el pasar del tiempo agradecen el apoyo que se les ha dado y que se les pueda dar para su éxito como persona o como profesional. Este es el caso del diálogo presentado anteriormente, en una conversación de “whatsApp”, que se trata de una muchacha que conocí como administradora de un negocio y que en la actualidad desarrolla otro tipo de trabajo, en donde seguramente será exitosa porque es muy profesional y tiene ganas de aprender.

Estoy convencido que en la vida hay que ser amable y ayudar a las personas que desean triunfar. Y también estoy convencido que este acto de bondad hacia el prójimo, nos será revertido con una bendición.

FIN

viernes, 8 de junio de 2018

"misaéseis"

"Misaéseis"
Juan Pedro era margariteño, de La Asunción, y tenía 21 años cuando lo apodaron con el nombre de “misaéseis”. Resulta que era demasiado enamoradizo y una tarde de un domingo, frente a la  plaza, fumándose un cigarro, descubrió que las mujeres más hermosas del pueblo, asistían justo a la misa de las seis de la tarde. Para entonces, Juan Pedro ya había leído a Don Juan De Marco, y había adquirido muchas habilidades “enamorísticas” con las mujeres; o lo que es lo mismo, sabía cómo enamorarlas.
Se hacía llamar JuanPé, entre sus amigos. Le encantaba colocar sobre nombres a la gente, pero no le gustaba mucho que se los pusieran a él. Se vestía con un pantalón de kaki con camisa de cuadros con las mangas arremangadas hasta los codos; usaba zapatos sin trenzas, como para poder huir en un momento justo, y se dejaba la barba como de dos días. Tenía una maquinita que se lo cortaba a esa altura y siempre parecía que estaba de dos días sin afeitar. Era blanco y tenía los ojos color de la miel; todo un galán pues, un “mangazo” como llegó a decir Jacinta la del número 13, la que fue una de sus primeras víctimas.
Jacinta era una muchacha jovencita que apenas había cumplido los 18 años. No había tenido novio alguno y por supuesto era virgen. Se vestía como las muchachas del pueblo, con zapatos bajitos negros, falda de flores y una camisita negra. Tenía el pelo castaño, producto de la mezcla de las razas margariteña y portugués. Caminaba como una ave zancuda, paso a paso y observando a la gente cuando iba en camino a la misa de las seis de la tarde. Así como Jacinta veía, era vista por JuanPé, quién como un poco antes de las seis, se arrodilló en las escalinatas a esperarla pasar, y como quién se encuentra sorprendido y en un cruce de miradas, llegó a regalarle una sonrisa.
Jacinta le devolvió la sonrisa acompañada de unas mejillas sonrrojadas, por lo cual JuanPé supo que había pescado. Al salir de misa, él por supuesto estaba en su camino, y tras volver a sonreir, le dijo,
-Hola, me llamo Juan Pedro ¿y tú?. Vivo a tres cuadras de acá-
-Me llamo Jacinta y vivo al voltear la cuadra siguiente-, contestó
-¿Te puedo acompañar?-, -ya se hace tarde-, completó
-Claro mi mamá debe estar en la ventana esperándome.-
Si ya ella caminaba como una zancuda caminando sola, acompañada del galán, se tardaron mas del doble para caminar los 100 metros que los separaba de la iglesia a su casa. En ese trayecto, JuanPé, delineó lo que iba a ser su estrategia de guerra por los próximos 10 amores del pueblo. Primero habló de lo solo que se sentía, luego de la pérdida de su madre, seguido por la necesidad de estar acompañado y todo junto a la declaración maravillosa de la belleza que observaba y admiraba en ella. Así fue, durante tres domingos hasta que al cuarto domingo, llegó tarde a su casa, a las 9 en vez de las 7.
Le siguieron Carmen, Clara Julia, Adela Vicenta, Mariana del Valle, Rosa Margarita, Asunción Santa María, y otras. Pero siempre, sin recato alguno, les comentaba a sus amigotes lo que hacía, en la puerta de la Iglesia, antes de la misa de seis y por supuesto lo que hacía tiempo después. A este caballero que no le gustaban los apodos, recibió aquel que lo acompañaría por el resto del tiempo que vivió en La Asunción: er “miséseis”; el propio “hijo er diablo”
Solo bastaba un poco de tiempo para que las historias contadas por sus víctimas llegaran a los oídos del cura Don Fermín, un español bien jodido por dentro y por fuera, que gritaba y regañaba a los pecadores o pecadoras en plena confesión. La ventaja era que gritaba en catalán, idioma que solo entendía una sola señora del pueblo: Doña Pepita, la mamá de Asunción Santa María que era Catalana también y había ido a acompañar a su hija a que se confesara pues hacía varios días que no probaba bocado, y le dijo:
-Una buena confesión te va a aliviar y a abrir el apetito-,
Pero lo que logró abrir el cura Don Fermín fueron las orejas de Doña Pepa que entendió perfectamente con pelos y señales lo que el Cura Don Fermín le gritaba a la joven  que lloraba al contarle los detalles del encuentro con su amante. Se dice que los gritos de la señora fueron tan altos, que las campañas volvieron a redoblar, ya que por el paso de los años estaban tiesas. 
-“Hacían diez años que no sonaban”- , dijo tiempo después el cura
Al salir de la iglesia jalando por el brazo a su hija pecadora, gritaba; esta vez en español, todo lo que sentía y lo que sentía por JuanPé a quién conocía desde chiquito. La gente que oia los gritos de la mujer, los llegó a confundir con los vendedores de frutas y verduras que decían a través de un parlante gris y oxidado: -a 100 los plátanos-, o –llévese tres piñas y paga dos-. Pero resultó que no era eso, y cada madre en la boca de su vecina, logró descubrir lo que le pasaba a cada una de sus hijas desfloradas. Los gritos de todas las madres a la vez, llegaron a los oídos de Juan Pedro, quién decidió salir corriendo. Se dice que esa noche, todos los padres de las niñas asistieron a una reunión y que solo dejaron de ir los que tenían hijos varones, ya que no llegó a tanto. Esa noche salieron en su búsqueda.
Al regresar, los hombres del pueblo prendieron fuego a la casa del joven. Su padre viudo  había salido también. La mañana siguiente muy temprano, una dama vestida de negro, aquella que llamaban Jacinta cuando jovencita, logró rescatar de entre las cenizas, una carta doblada en cuatro. Se apresuró a desdoblarla y ver que tenía un escrito en puño y letra, y que al final estaba firmada con el nombre de Juan Pedro Rodriguez. Un suspiro sordo, le quebró la voz, seguido por las lágrimas que brotaron de sus  ojos, aquellos que una vez estuvieron llenos de aquel a quién había amado tanto. Abrazó la carta contra su corazón, hasta que sus ojos se secaron y pudo leer entonces, el contenido. La primera frase que tenía la carta decía: “A Jacinta, el único amor de mi vida, a quién hice daño y a quién no pude pedir perdón. Le doy mis bendiciones”
“Bendiciones.
No he podido dejar de pensarte. Llenaste mi existencia pero no tuve el valor de decirlo.  Si me llegas a perdonar, quiero que sepas que solo deseo bendiciones para ti.
Que la brisa de la mañana te de el aliento necesario para ver el atardecer
Que tu infinito amor te permita perdonar y comenzar de nuevo
Que en ese comienzo, tu vida sea dos veces mas plena que la que hubieras tenido antes
Que nunca te arrepientas de nada y que sigas escuchando a tu corazón, pues en lo años, se vuelve el mejor consejero
Que tengas alas para volar alto a donde quieras ir. Que tengas una larga vida, muchos hijos y nietos que llenen tu vida de gracia y amor continuado
Que brille tu luz siempre y que ayude a brillar a todos los que te rodeen para que seas un faro en la oscuridad
Para que nunca me olvides,  y me perdones

Juan Pedro Rodriguez”

Ese día, Jacinta dejó el pueblo. Dicen que la vieron con alas de mariposa, volando hacia el ocaso...

viernes, 1 de junio de 2018

Reunión de junio 2018

Reunión Club de Escribidores de Caracas, CEC
Mes de junio
Host: Don Alberto
Tema: Bendiciones
Fecha: sábado 9 de junio de 2018
Hora: 3 pm
Lugar: La Tahona
Palabras clave; deseo benigno, el poder mágico del lenguaje, que se cumplan los deseos, compartir bondad, comprensión, amor al prójimo, buenos deseos

Temática:

Los venezolanos solemos dar o pedir bendiciones de forma recurrente. Los ahijados son los que mas lo hacen, si no, sus padres dicen: "pídanle la bendición a su padrino". El "padrinazgo" es una suerte de otro papá que los niños tienen, y de allí, que uno lo haga o lo pidan, como parte del respeto a la alianza.

Dice wikipedia al respecto:

"Una bendición es la expresión de un deseo benigno dirigido hacia una persona o grupo de ellas que, en virtud del poder mágico del lenguaje, se espera que ayude a lograr que ese deseo se cumpla. Gramaticalmente, se trata de oraciones con modalidad desiderativa (lo mismo que su contrario, las maldiciones). Así, son bendiciones típicas Que Dios te guarde o Que te vaya bonito.
Las bendiciones tienen un papel destacado en las creencias populares de muchos pueblos, así como en sus mitos y leyendas. En especial, tiene gran importancia la bendición que un padre o una madre dirigen a sus hijos. En la Biblia, se cuenta cómo Jacob engaña a su padre ciego, Isaac, para obtener de él la bendición paterna, que Isaac deseaba dar al primogénito, Esaú. La bendición dice así: 

Dios te dé del rocío del cielo y de lo más preciado de la tierra: trigo y vino en abundancia. Que los pueblos te sirvan, y las naciones se postren ante ti. Sé señor de tus hermanos, y póstrense ante ti los hijos de tu madre. Sean malditos los que te maldigan, y benditos los que te bendigan (Génesis 27:28-29).

Hallamos también bendiciones en la lírica tradicional (como la canción sefardí Buena semana nos dé Dio / alegres y sanos) e incluso en la música pop, con ejemplos como Forever Young de Bob Dylan, bendición dirigida a sus hijos (May you stay forever young), o el canto que cierra A Very Cellular Song, de la Incredible String Band:
May the long time sun shine upon you,
all love surround you
and the pure light within you
guide you all the way on."

La de Bob Dylan dice:

Siempre Joven

Que dios te bendiga y proteja siempre
que se cumplan todos tus deseos
que trates bien a la gente
y dejes que los demás sean buenos contigo.
Que construyas una escalera a las estrellas
y subas un peldaño cada dia.
Que siempre permanezcas joven
siempre joven, siempre joven,
que siempre permanezcas joven.

Que crezcas siendo buena persona
que crezcas siendo fiel
que siempre digas la verdad
y veas la luz a tu alrededor.
Que siempre seas valiente
permanezcas firme y fuerte.

Que siempre permanezcas joven,
Que tengas siempre cosas que hacer
que tus pasos siempre sean rápidos
que tengas las cosas claras
cuando corran vientos de cambio
Que tu corazón siempre esté alegre
que siempre te rían las gracias.
Que siempre permanezcas joven
siempre joven, siempre joven,
que siempre permanezcas joven.
siempre joven, siempre joven,
Los irlandeses tiene una bendición que vale la pena recordar:

Bendiciones irlandesas

Que el camino salga a tu encuentro
Que el viento siempre esté detrás de ti
Y la lluvia caiga suave sobre tus campos.

Y hasta que nos volvamos a encontrar,
Que Dios te sostenga con el puño de Su mano.
Que vivas por el tiempo que tú quieras,
Y que nunca quieras vivir tanto como vives.

Recuerda siempre olvidar
Las cosas que te entristecieron.
Pero nunca te olvides de recordar
Las cosas que te alegraron.

Recuerda siempre olvidar
A los amigos que resultaron falsos.
Pero nunca olvides recordar
A aquellos que permanecieron contigo.

Recuerda siempre olvidar
Los problemas que ya pasaron
Pero nunca olvides recordar
Las bendiciones de cada día.

Que el día más triste de tu futuro
No sea peor que el día más feliz de tu pasado.
Que nunca se te venga el techo encima
Y que los amigos reunidos debajo de él, nunca se vayan.

Que siempre tengas palabras cálidas en un frío anochecer,
Una luna llena en una noche oscura,
Y que el camino siempre se abra a tu puerta.
Que haya una generación de hijos
En los hijos de tus hijos.

Que vivas cien años,
Con un año extra para arrepentirte!
Que el Señor te guarde en Su mano
Y nunca apriete mucho tu puño.

Que tus vecinos te respeten,
Los problemas te abandonen,
Los ángeles te protejan,
Y que el cielo te acoja,
Que la fortuna de las colinas Irlandesas te abracen.

Que las Bendiciones de San Patricio te contemplen.
Que tus bolsillos estén pesados
Y tu corazón ligero,
Que la buena suerte te persiga,
Y cada día y cada noche.

Muros contra el viento,
Y un techo para la lluvia,
Y bebidas junto a la fogata,
Risas para consolarte
Y aquellos a quienes amas cerca de ti,
Y todo lo que tu corazón desee!

Que Dios esté contigo y te bendiga,
Que veas a los hijos de tus hijos,
Que el infortunio sea pobre, rico en bendiciones.

Que no conozcas nada más que la felicidad
Desde este día en adelante.
Que Dios te conceda muchos años de vida,
De seguro Él sabe que la tierra
No tiene suficientes ángeles.

jueves, 24 de mayo de 2018

La Esperanza


Autor: Jesucita Peters S.

“La esperanza” es un estado de ánimo optimista basado en la expectativa de resultados favorables relacionados a eventos o circunstancias de la propia vida o el mundo en su conjunto.
“La esperanza”  para mi es una razón de vida, que me motoriza hacia la búsqueda de mejores circunstancias de ese aquí y ahora que puede proyectarse hacia el futuro.
“La esperanza” es esperar, que lo que ha de venir será mejor que lo que vivo actualmente, pero me hace reflexionar sobre los aspectos que imagino debo mejorar como persona en mi ámbito relacional en función de los distintos roles que puedo desempeñar: como amiga,   madre, docente, acompañante, tía, ciudadano, etc. para que eso que espero realmente llegue de la mejor manera a mi vida.
Quizás, el decir que es una razón de vida, es porque  si no tengo esperanza  no me proyecto hacia el futuro como algo sólido que me guía hacia lo que deseo, mi esperanza está más asociada a la acción  de  consolidar ese sueño que percibo como algo deseado pero que no puedo dejarlo en manos de otro para que llegue a mí, en tal sentido, si hago un recuento de mi vida podría decir que la esperanza siempre ha estado  en ese sueño de siempre procurar algo mejor, aunque no siempre  el resultado haya estado asociado a lo que esperaba.
“La esperanza” para el ser humano por lo general está asociado  a algo positivo, dicho popular “No hay que perder la esperanza”, “La esperanza es lo último que se pierde” porque para muchos, que no es mi caso, es dejar que el tiempo y las manos de terceros gestionen para que mejore lo esperado.
Ahora asociando la esperanza a mis emociones siempre tengo la esperanza de reír, compartir, amar, disfrutar al máximo los momentos que me da la vida por insignificantes que estos parezcan, pero que me hacen sentir plena en todos los ámbitos de mi vida.
Si me voy al plano religioso, la esperanza está asociada a la voluntad divina, está en manos de un orden superior  de que habrá un  lugar mejor en la eternidad donde iremos  al no estar en este plano, se convierte en rector conductual de mí peregrinar por este mundo y me conduce con rectitud y honestidad, valores cultivados desde mi ámbito familiar.
“La esperanza” me motoriza en función de mis afectos que en los actuales momentos están tan lejos y tan cerca en mis pensamientos que implica añoranza, idealización de esos momentos pasados de compartir, reír, discutir, abrazarnos,  sencillamente amarnos ; que sería de mi si no esperara volverlos a vivir, no lo sé.
“La esperanza” de que me hijas me den nietos, de poderlos acariciar y consentir me llenan de infinito amor por dar, cosa que ya espero con ansias en estos momentos de mi vida.
“Esperanzas” de poder contribuir en mi ámbito de acción por mejorar de manera positiva  la sociedad y mi entorno cercano.
“La esperanza” de tener un mejor país en lo económico, social, político y familiar y que hacer para lograrlo, siempre con pies en tierra contribuyendo con mi granito de arena.
Al reflexionar sobre la esperanza me surge un elemento que no puedo dejar de lado en estos momentos del país que nos tiene tan movidos y es la “Desesperanza Aprendida”, que no es más que la perdida de la motivación para alcanzar eso que imaginamos y soñamos, es quizás decir, para que lo voy hacer si los resultados serán los mismos, es mirar ese futuro o lo que deseamos sin posibilidad de que podamos influir en el resultado esperado, pienso que en nosotros está el inyectarnos de optimismo a pesar de las circunstancias, nosotros somos los agentes de cambio de nuestra propia existencia y gestionar todo lo que está a nuestro alcance para alcanzar nuestros sueños, rodeándonos  de esos espacios de experiencias positivas que nos nutran  y generen en nosotros  las ansias de vivir y disfrutar todos los aspectos de la vida que nosotros debemos construir para nuestro beneplácito, pienso que si tenemos esto en mente no habrá situación adversa por más frustrante que sea que no nos permita ver ese huequito de esperanza para cambiarla  en nuestro entorno cercano .
¡La Esperanza palabra Hermosa de Vida!
  

domingo, 20 de mayo de 2018

La fuerza de la esperanza



      Esperanza, palabra bizarra que comprende el presente y el futuro. Nace en el hoy y sueña el mañana. Aparece como sorpresa de un espíritu generoso que tiene mucho que dar y por ello espera.
    En tiempo de vientos y mareas  acaricia los silencios.  Suena como un eco que muestra la brillante luna al iluminar los lamentos. Hábil  jardinera,  no conoce la nostalgia y la tristeza, sólo cultiva la convicción de reconocer  lo hermoso y lo bueno.
       Profecía de la fe que derriba muros y construye ciudades. No quema como fuego, sino que acoge con su calor el sueño de los días por venir. Ladrillo tras ladrillo, nuestra decisión de seguirla nos hace más reales, y -¿por qué no decirlo?- más felices.
       Esperanza: expectativa convertida en confianza plena, dispuesta a vivir en espacios abiertos.

Irma Wefer
  

sábado, 19 de mayo de 2018

Peranza y Nisperanza

Vivían en frutilandia dos amigas inseparables, Peranza y Nisperanza.
Peranza era optimista, proactiva, valiente y alegre; en las situaciones que se le presentaban no conocía el derrotismo ni la desmotivación. Tenía un don especial como el Rey Midas, y convertía las dificultades en tesoros, confiaba en sus capacidades, perseveraba en sus objetivos y sabía que contaba con el apoyo de sus padres, familiares y amigos. Sobretodo contaba con su amiga Nisperanza.

Nisperanza; en cambio, era insegura, excesivamente prudente, desconfiada y cobarde.
Estudiaba todo muy bien antes de tomar alguna decisión, no le gustaba correr riesgos, se limitaba a andar por lo seguro. Cuando se enfrentaba a alguna dificultad se entristecía amargamente. En su afán de perfección no observaba nada bueno en ninguna cosa. Quizás por ello su amistad con Peranza era tan necesaria como desconcertante.

Los rumores en frutilandia se oían por doquier. Comentaban:
“Peranza y Nisperanza no podrán ser amigas por mucho tiempo “
“Una amistad tan extraña acabará con alguna de las dos”

Las habladurías llegaron a oídos de los padres de Peranza quienes comenzaron a preocuparse porque Nisperanza contagiara su humor a su queridísima perita.

Una noche antes de acostarse mamá pera conversó con Peranza sobre la importancia de conservar su personalidad e influir positivamente en su entorno. Le dijo que tenía una misión importantísima:  “ transmitir la alegría de su corazón”.

Así fue como al día siguiente Peranza siguió siendo quien hasta ahora había sido pero enriquecida con un propósito. Su optimismo, confianza y alegría serían intencionales. Sería su propia mejor versión.

Peranza y Nisperanza conversaban mucho. Así que ante la curiosidad de Nisperanza que observaba el cambio de actitud de su amiga favorablemente, Peranza aprovechaba de explicarle los beneficios de vivir el presente con la mirada puesta en un mejor futuro. Le repetía continuamente que nada es permanente, ni siquiera los mayores problemas aparentes, y que en todo hay mucho que agradecer. Convencida Nisperanza de ésto ella misma comenzó a cambiar.

Así que poco a poco los rumores de frutilandia se transformaron en afirmaciones tales como:

“Es Peranza la ganadora!”
“ Quien ha ganado es Peranza, que ha logrado transformar a Nisperanza! Y su amistad ha permanecido hasta nuestros días”

Cuando se acercaba Peranza se escuchaban vítores de emoción:

“Es Peranza; es Peranza!”
“Es Peranza; es Peranza”

Elinor Ribas


MI TÍA ESPERANZA

Esperanza es la última tía que me queda por el lado de mi madre. A pesar de ser la mayor, sobrevivió a sus otras tres hermanas: Caridad, Alegría y Prudencia. En ocasiones me pregunto si esa longevidad tiene algo que ver con aquello de que "La esperanza es lo último que se pierde".
Luego de que enviudó y todos sus hijos emigraron, se quedó sola en aquel caserón, y costó algo  convencerla a que se viniera a vivir con nosotros. Es una mujer risueña y de mucha fe. Poco la invitan a fiestas y celebraciones, pero es infaltable en los momentos de tristezas y angustias. Cada vez que nos sentimos decaídos, allí está ella dándonos ánimos y diciéndonos que todo pasará y volverá a estar bien. Es algo gracioso porque a veces me recuerda a un personaje de una serie de televisión que se llamaba ¨La reportera del crimen",  una señora que siempre estaba en el lugar y el momento del homicidio ¡Que casualidad!  Y así es Esperanza, cuando todo va bien nadie piensa en ella, pero en los momentos de temor,  cuando las cosas van mal o no tenemos certezas acerca de cómo saldrán, allí nos acordamos de ella y algunos hasta preguntan: ¿Ya le avisaron a la tía Esperanza? Cuando tenemos algún ser querido enfermo de gravedad y el miedo nos invade, es cuando la luz de la esperanza se enciende. Esperanza es:  "temer lo  peor pero anhelando lo mejor".

Hace unas semanas la tía nos acompañó a despedir al último hijo y su familia que nos quedaba en Venezuela. Me había aconsejado los días previos a hacerlo con entusiasmo, sin tristezas,  como para que se fuesen más tranquilos. Pero cuando alzaba a mis nietas para abrazarlas y besarlas, las piernas me flaquearon, y no lloré porque detrás estaba ella, que me soportaba para que mostrara mi mejor sonrisa, haciéndoles sentir que era un viaje corto, de rutina y que  muy pronto nos reencontraríamos. 

Esa noche mi mujer estaba muy triste, luego de ver partir a sus nietas que tan apegadas a ella habían crecido. Traté de darle ánimos como lo hace Esperanza conmigo, pero fue como peor. Ella no cree en el optimismo de Esperanza, hasta se molesta: ¡Como me va a decir que esto va a mejorar! ¡Esto no lo arregla nadie y cada día va a estar peor! repetía entre sollozos.
Entendía la desdicha de mi esposa, pero defendí a la tía Esperanza, porque no era justo que descargara todas sus rabias y ansiedades en ella. Por supuesto que Esperanza está clara, ella sabe que la situación es crítica  y vamos por mal camino.  Pero tenemos que entender que  la plaga que ha atacado nuestro país no es poca cosa, una peste ideológica de las más malignas y peligrosas, dispuesta a todo y es precisamente en la desesperanza de la gente  -y con un sistema inmunológico debilitado- por donde busca avanzar y hacer metástasis.
Nunca debemos colocar la esperanza más allá de los límites de las probabilidades y de la razón, eso lo que nos puede conducir es a terribles desencantos. Una esperanza infundada es consuelo de tontos, pero una "razonable" puede ser de gran ayuda.
La esperanza es una de las emociones positivas más importante que podemos experimentar de frente al futuro; las otras son: la fe, la confianza, la seguridad y el optimismo. La esperanza y el optimismo siempre van de la mano, se la llevan muy bien, y es como una hermana para la fe. Todas han sido objeto de innumerables estudios empíricos por parte de la psicología positiva.  La buena noticia es que los investigadores han conseguido que se pueden aprender y desarrollar y que podemos "cultivar" esas emociones. También han encontrado que la esperanza constituye una fuerte barrera a la depresión.

Mi tía sigue en casa, siempre optimista y de buen humor. Me encanta estar con ella y siento me hace mucho bien su compañía. Hago caso omiso a las ocasionales críticas de mi mujer que la tilda de ilusa y tonta por seguir pensando que las cosas en nuestro país van a mejorar. No se cuanto tiempo más la seguiremos albergando, pero no quiero que se vaya, deseo seguir sintiendo sus abrazos y reflexiones, no quiero perder mi ultima Esperanza.

Lionel  Álvarez Ibarra
Mayo 2018

viernes, 18 de mayo de 2018

RECETAS DE MAGIA BLANCA: LA ESPERANZA


Capítulo final. La Esperanza

Ese día el abuelo Jencaaz había amanecido inquieto. Daba vueltas por la casa vieja haciendo que la madera crujiera tras cada pisada. A lo lejos, la gente escuchaba como una letanía formada por sonidos sucesivos Los clavos de la madera hacían su parte y agregaban al sonido de los pasos, otro más sonoro, metálico y fino. Agloj lo escuchaba. Trataba de identificar el origen de los sonidos y la sucesión de efectos, en su mente.  Agloj, la pequeña maga, escuchaba con atención y componía con los sonidos, suaves canciones que tarareaba entre sus labios.

Pero con los sonidos, llegaron los olores. Primero fue el olor a mango verde cocinado al fuego con su concha, para hacer el manjar de mango; luego fue el de la guayaba madura que se cocina en agua caliente y se deja vencer ante el calor. Por último fue el olor a papelón; un olor significativo que estaba intacto en su memoria. Agloj salió corriendo hacia el abuelo mago que no detuvo su marcha aun cuando Agloj lo increpó y solicitó respuesta:
-Abuelo, ¿no sientes los olores en la casa?, preguntó

-No hija, no huelo a nada, solo estoy pensando, por eso camino, algo se apresura a pasar y no sé que es, respondió. Agloj pensó también que lo olores que percibía se debían al roce de los pies del abuelo mago contra la madera cansada y rebosada de olores que por años habían estado en la cocina de la casa.

-¿No hueles a papelón?, volvió a preguntar al abuelo

-Los olores que percibimos a veces, están en sintonía con los recuerdos que nos los evocan. Si estamos pensando en alguien ausente, es posible que olamos lo que recuerda a esa persona, explicó

-Mi mamá… dijo suavecito, a lo que Jencaaz le preguntó que había dicho.

-Me huele a mi mamá, dijo casi gritando a la vez que corría a su cuarto en la búsqueda del diario de su madre, que había escondido en su lugar secreto, justo detrás de un cuadro a mano derecha del sillón que usa para leer en las tardes, pues la luz de una ventana en el lado opuesto permite la entrada de la cantidad exacta para no encandilarse o no tener que forzar la vista.

Con mucho cuidado retiró el cuadro, que tenía a dos jinetes montados a caballo y uno a pié. “esos son los tres poetas de la historia”, recordó que decía su mamá. Sacó con mucho cuidado su libro, que ahora brillaba por fuera como si estuviera encendido en fuego. Lo abrazó intensamente y todas las imágenes  de su madre comenzaron a brotar desde su memoria olvidada, inclusive recordó que aquel idioma extraño en el que cantaba canciones desconocidas, era el Esperanto, un idioma creado y nacido a principios del siglo XIX, en la tierra de sus abuelos. Entendió que Esperanto es “espero” en español, y que espero, es esperanza en esperanto. Aquella esperanza que había tenido por años y en la necesidad de recordar lo que había vivido de niña y sabía, le tenía que dar sentido a su vida.

-Todo tiene sentido ahora, dijo con los ojos brillantes cargados de lágrimas que esperan un segundo para brotar.

Entonces abrazó mas fuerte el libro, repitiendo una y otra vez: “mamá, te recuerdo ahora”. Agloj ahora comprendía que todo tenía que ver: su abuelo de jengibre, canela y azúcar, las estrellas de cinco puntas que le pidió el abuelo, sus amigos del bosque que le mostraron los sabores y hasta las espigas del viento y sus atributos… todo cuadraba perfectamente, como un acertijo descubierto. Ahora sabía quién era y de donde venía. Mientras abrazaba el libro de la esperanza, recorría todas y cada una de las páginas de su interior, el diario que su madre había escrito cuando ella estaba en su vientre; el legado que quería dejarle para cuando se diera cuenta que era una maga blanca. No tuvo la necesidad de abrirlo nuevamente porque sabía todo lo que decía, pero con una única excepción: la última página que su madre maga escribió después de ella  nacer.

Agloj hizo exactamente lo que la primera vez dijo que no haría; y era leer la última página de primero. Encontró lo que sabía desde la mañana, iba a encontrar. La última receta de la última página del diario era “la Paledonia de papelón” Agloj en ese momento y en absoluto silencio, pues su abuelo ya no caminaba en el piso de abajo, cerró los ojos y dejó que las imágenes y recuerdos llegaran a su cabeza. Recordó que aprendió de su madre la magia blanca de hacer las recetas; el punto de fuego, el punto de melaza, el punto de mezcla, las grasas y las harinas.

-“Querida Olga, si quieres hacer esta receta mágica, debes preparar primero el melado de caña, lo dejar reposar y es al día siguiente que vas a mezclar los ingredientes”, le decía su madre entre recuerdos.

-Sí.  Mamá usaba un cacharro metálico para mezclar los ingredientes y siempre usaba una paleta de madera. El cacharro era gris con el fondo negro curtido por el tiempo, con un asa roto pero que servía para moverlo de una mesa a otra, mientras que la paleta era como del tamaño de un brazo; me imagino que era para que el calor no quemara-, se decía en silencio

Agloj abrió los ojos que ya habían derramado sus lagrimas, tantas, que el abuelo tuvo que secar las escaleras de madera, pues bajaron por los escalones como las olas y podían llegar a dañar los muebles de la sala. Con los ojos bien abiertos, leyó la última página.

-“Paledonia de papelón”, decía el título escrito con puño y letra. –“Receta de magia blanca y dulce”. La niña leyó muy lentamente la única receta del libro cuyo contenido desconocía. La repasó y la volvió a leer y asì nuevamente por horas, hasta que se borraron las letras, de tanto leerlas, quedando blanca nuevamente la hoja. Todas ellas ahora estaban bordadas en el alma de quien ama y recuerda a la vez.

-El mejor homenaje a MT será hacer la receta nuevamente, esa que no conozco. Agloj bajó por la escalera aun húmeda y encontró a su abuelo con el fregador en las manos, con su sombrero negro de pico, su bata blanca y su natural sonrisa. Estaba vestido de mago, como celebrando la ocasión.

-Las lágrimas también son buenas para la tristeza y para el alma, le dijo

El papelón es un derivado de lo dulce de la caña de azúcar que se cocina en grandes pailas y luego se endurecen como piedras. El primer proceso es devolver a la caña de azúcar la liquidez. Agloj consiguió en casa, un papelón con forma de cono, del mismo tamaño de la paleta de madera. Lo colocó en el cacharro junto a cuatro tazas tipo desayuno, de agua. El fuego medio, al hervir el agua, derrite al papelón y lo convierte en un melado dulce, suave, y manejable. Agloj decidió colocar en el hervor, todas las especias que le dieron nombre al abuelo. Le colocó, para cuatro tazas de agua, una cucharadita de canela, dos de jengibre, un cuarto de clavos de olor, un cuarto de nuez moscada y una de anís dulce. Al enfriarse, Agloj filtro la mezcla para retirar palitos, o abejas que caen en la paila, seducidas por el dulzor.

Al día siguiente, se recogen cuatro huevos frescos, de las gallinas del patio de la casa y se colocan con todos los demás ingredientes, sobre la mesa. Primero se le agregan los huevos a la mezcla hasta que todo quede incorporado. Luego, desde una taza llena a ¾ de aceite, se agregan varios chorritos  y la harina de trigo, en forma alterna. Agloj tuvo el cuidado de cernir la harina para que no formara grumos y para que sean absorbidos de mejor manera, los líquidos. Al primer cernido, se le agregan una cucharadita de bicarbonato y dos de polvo de hornear. La cantidad de harina va a depender de lo líquido de la mezcla, así que Agloj recordó como decía su madre:

-“Se le agrega harina hasta que la mezcla haga pliegues al sacar la cuchara del interior”, dijo en voz baja. 

-Esta es la mezcla base dijo, - ahora solo queda trabajar con imaginación.

Agloj sabía que se le puede colocar pasitas, ciruelas, y frutos secos como la nuez o el maní. Esta vez, le puso solo pasitas negras. Luego colocó gentilmente el contenido en un molde y lo cocinó a 350 grados por una hora.

El olor inundó la casa. La masa negra, crece con las harinas y se esponja. Los olores de la melaza de caña junto a las especias, producen sensaciones mágicas en el olfato, y más cuando la probamos.

Agloj decidió celebrar su nuevo cumpleaños e invitó a su abuelo, a la Tía Maruja, y a sus amigos del bosque. En la puerta antes de entrar, los invitados pudieron leer: “Esperanto, espero, esperanza…”

Alberto
PD: estas seis entregas de “Recetas de Magia Blanca y Dulce”, son un homenaje a mi madre, que sin dudas, fue una maga



ESPERANZA DEL EMIGRANTE

Por Martín A. Fernández
Fecha: 18/05/2018


Esperanza porque soy optimista
Sabiendo de espinosos obstáculos
Para tener un mañana con alegría
En donde tengamos un país en paz
Rompiendo las cadenas que nos amargan la vida
Andando en libertad y con valentía
Nada puede detenernos en esta ruta
Zafarnos con furia de esta tiranía
Actuando unidos en esta lucha

Esperanza es mi estado
Sobreponernos al sufrimiento
Por tantas fracturas de familias
Emigrados a tierras desconocidas
Rumbo a vidas de incertidumbre
Anclados dejan sus corazones en esta patria
Nunca olvidando a los que se quedan
Zanjando heridas profundas en las almas
Ante la esperanza de reencontrarnos algún día

Esperanza porque es posible
Superar esta desgraciada dictadura
Porque existe en lo más profundo de nosotros
Esa semilla de hermosura divina
Raíces de libertadores en nuestra sangre
Ante tanta injusticia fermentarán con bravía
Naciendo así una nueva patria
Zafra de esperanza para el regreso
A ese añorado reencuentro del ido con su tierra querida

jueves, 17 de mayo de 2018

Reunión de mayo 2018

Club
Mes: mayo 2018
Tema: La esperanza
Host: Jesucita Peters
Lugar: su casa en La Urbina
Hora: 2:00 pm
Fecha: sábado 19 de mayo de 2018