viernes, 28 de abril de 2023

Beto & Bot

 Beto y Bot

Beto:

Quiero que generes un cuento. Se trata sobre estar entre lo humano y lo divino. El personaje se llama Autor D. Perez. No sabe que significa la d. Luego del paso de lo divino a lo humano, se vuelve materialista y decide que la d es desconocido y cambia su partida de nacimiento. Ahora se llama “Autor Desconocido”. Reclamó derecho de autor de todos los libros, textos y escritos de autor desconocido y se volvió millonario. Siendo millonario, regresa a lo espiritual

Bot:

Había una vez un hombre llamado Autor D. Pérez, quien siempre se había sentido atraído por lo divino. Desde joven, había sentido una conexión especial con el universo y creía que había algo más allá de lo que podía ver con sus propios ojos.

Sin embargo, Autor D. Pérez siempre se sintió confundido con su segundo nombre, y en particular con la inicial "D". No sabía lo que significaba, pero siempre había sentido que era importante.

Un día, mientras meditaba en la montaña, Autor D. Pérez tuvo una experiencia mística que lo llevó a experimentar la presencia divina en su vida de una manera más profunda. En ese momento, sintió que estaba en el umbral entre lo humano y lo divino, y que podía elegir cuál camino seguir.

Después de esa experiencia, Autor D. Pérez decidió que quería vivir una vida más terrenal y materialista. Pensó que la d de su apellido, era “desconocido”, y decidió cambiar su partida de nacimiento para convertirse en, Autor Desconocido.

Con su nueva identidad, Autor Desconocido comenzó a escribir y publicar libros, textos y escritos que se volvieron muy populares y le hicieron ganar una gran cantidad de dinero. Se convirtió en uno de los autores más exitosos del mundo, y se volvió millonario, además que pidió se compensado por todos aquellos textos que indicaran que quién lo escribió era “Autor Desconocido.

Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, Autor Desconocido comenzó a sentir un vacío en su vida. A pesar de toda su riqueza y éxito, se dio cuenta de que había perdido su conexión con lo divino y que había perdido de vista lo que realmente importaba en la vida.

Finalmente, decidió que era hora de volver a lo espiritual y reconectar con su verdadero ser. Renunció a su nombre de Autor Desconocido y volvió a su nombre original de Autor D. Pérez. Retiró su reclamo de derechos de autor de sus escritos y decidió dedicar su vida a ayudar a otros a encontrar la conexión con lo divino que él había encontrado.

Y así, Autor D. Pérez encontró su camino de regreso a lo espiritual, recordando que aunque el dinero y la fama pueden ser tentadores, la verdadera felicidad y plenitud se encuentran en nuestra conexión con algo más grande que nosotros mismos.

 

BETO: Cambiemos el final por favor. No se cambia el nombre, sigue siendo rico y se vuelve filántropo

Bot:

Por supuesto, aquí está la nueva versión del final:

Después de darse cuenta de que había perdido su conexión con lo divino, Autor Desconocido decidió que era hora de volver a lo espiritual. Sin embargo, en lugar de renunciar a su nombre y a su fortuna, decidió usar su riqueza para hacer el bien.

Autor Desconocido se convirtió en un filántropo, donando dinero generosamente, a organizaciones benéficas y causas nobles. Se aseguró de que su dinero fuera utilizado para ayudar a otros y para hacer del mundo un lugar mejor.

A través de su trabajo filantrópico, Autor Desconocido encontró una nueva conexión con lo divino. Descubrió que al ayudar a los demás, se sentía más cerca de algo más grande que él mismo, y que su riqueza y su éxito tenían un propósito más allá de sí mismos.

Autor Desconocido se convirtió en un líder espiritual y un ejemplo para otros, demostrando que la riqueza y el éxito no tienen por qué ser un obstáculo para la conexión con lo divino. En cambio, pueden ser una herramienta para hacer del mundo un lugar mejor y para ayudar a otros a encontrar su propio camino hacia la felicidad y la plenitud.

 

Nota: Es un cuento conjunto entre una inteligencia artificial y yo. Al final, le pregunté si tenía o había usado algo existente y me dijo que no, que era un cuento inédito, y que lo disfrutara

HUESPED HUMANO Y DIVINO

 

HUESPED HUMANO Y DIVINO

 

Efímero, tu paso terrenal

Quien lo hubiera pronosticado,

que detrás de tu talla humana

Se escondía tu fragilidad divina

 

Contigo, sentimientos en torbellino,

al puesto y al contrapuesto

Unas veces… tu ser y tu estar

potente y recio

Otras veces tu profunda soledad

 latiendo…en un ir y venir palpitante

 

Te habitaron, duras las penas,

las que hacen metástasis en soledad

Las que se pintan de heridas

y no serán cicatrices

Contradicciones de lluvia revuelta,

turbia en el dolor concentrado

 

Donde estarás, que olvidamos darte

La vajilla del amor diario,

El abrazo del adiós y el silencio

El ultimo brindis del amor exiliado

 

Tus moretones emocionales

se llevaron la esperanza

De ser abuelo en plenitud divina

El papel terrenal que tu prisa por morir

se olvidó de ejercer

 

Tus frágiles y sutiles membranas

no pudieron contener,

el cortocircuito de tu exaltado corazón

Lo divino voló sobre lo humano

Tu imponente corporalidad,

no pudo con tu delgadez vital

 

Demos a César, lo que es del César

Los tequiero colgados en pancartas,

en cada esquina del corazón

Los abrazos abiertos en cruz

Las cartas que volaron sin estampillar…

 

 

 

 

CARTA SIN ESTAMPILLAR

 

Para ti que me estás viendo

Desde esa burbuja celestial

Quedó una carta en blanco

Unas palabras volando

Mi legado en el cesto

Olvidado en la costra limpia

del amor gratificado

Te los envío al cielo

Solo para que recuerdes,

que eres muy querido…

 

Gudelia Cavero Hurtado

 

 

 

jueves, 27 de abril de 2023

Humano y divino/Santiago Porras

 

Humano y Divino –

Galilea, lo que somos en el rehacernos

Santiago Porras Rojas

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Agradecido con el maestro amigo Cèsar Yacsirk, quien me enseñó a rehacerme a partir del perdón y, a Francisco; Primado papal del Vaticano.

 

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La escena es una asamblea orante conmemorativa de una promesa divina: La muerte ha sido superada gracias al milagro del amor sin límites.

 

“La noche está llegando a su fin y despuntan las primeras luces del amanecer, cuando las mujeres se ponen de camino hacia la tumba de Jesús. Avanzan con incertidumbre, desorientadas, con el corazón desgarrado de dolor por esa muerte que les había quitado al amado. Pero llegando hasta ese lugar y viendo la tumba vacía, invierten la ruta, cambian de camino; abandonan el sepulcro y corren a anunciar a los discípulos un nuevo rumbo…”[1]

 

¿En qué podríamos creer más: en nuestra humanidad o en nuestra divinidad?

 

Escuchaba la lectura de esta meditación y me emocionaba experimentar mi humanidad, concebida en mi interpretación de la realidad limitada desde mi propio día a día, mientras el mensaje que la divinidad me ofrecía a partir de ella, y sin lesionar mi humanidad, me brindaba transformar mi mirada en una oportunidad para abandonar mis sepulcros.

 

Sin la divinidad, mi humanidad, muy probablemente se empobrecería. La realidad incluye lo divino.

 

Continúo escuchando la voz de la resurrección…

 

Las mujeres en Pascua no se quedaron paralizadas frente a una tumba <<atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos (V.8). Llevan la noticia que cambiará para siempre la vida y la historia: ¡Cristo ha resucitado! (cf.v.7)…”[2]

 

Es posible ahora y siempre levantarnos ante nuestras desgracias, soy parte de las mareas de la cotidianidad, constituidas de distintas densidades, tal y como lo son el agua y el aceite, nos constituye un mismo carácter divino.

 

Vuelvo a escuchar el mensaje del paso desde la muerte a la vida.

 

Esto es lo que realiza la Pascua del Señor. Nos impulsa a ir hacia adelante, a superar el sentimiento de derrota, a quitar las piedras de los sepulcros en los que a menudo encerramos la esperanza, a mirar el futuro con confianza, porque Cristo resucitó y cambió el rumbo de la historia”[3]

 

La fe también juega un rol muy respetable como vínculo humano y divino. Es un rasgo fundamental que nos habilita para la transformación de lo humano a través de nuestra propia divinidad, me vincula con un propósito que me supera en cuanto a mi mismo y me une con todo lo que me rodea. Si me quedo en mí, la libertad me reducirá al sepulcro, seré denso como el aceite corriendo así el riesgo de perder la fe.

 

¿Qué puedo crear si no creo, si no tengo fe? ….y vuelve el verbo para mostrarnos escenas que se repiten desde la humanidad.

 

“A veces nosotros pensamos que la alegría del encuentro con Jesús pertenece al pasado, mientras que en el presente vemos tumbas selladas: las de nuestras desilusiones, nuestras amarguras y nuestra desconfianza; las del “no hay nada más que hacer”, “las cosas no cambiarán nunca”, “mejor vivir al día porque no hay certeza del mañana”…”[4]

 

La libertad es un bien exigente; camina, hace las historias, impulsa las emociones, surte acciones y nos hace responsables de desplazarnos por dos muy distintos parajes.

 

Uno es la vía del individualismo, del yo para mí, egoísta, sordo, individualista, desconfiado. La otra vía es gregaria, para tener vida requiero del otro diferente, juntos alcanzamos a avanzar potenciados por la cooperación.

 

¿Qué nos regala hacernos uno con los otros, especialmente con los que juzgamos difíciles o complicados?

 

La divinidad de la compasión, la misericordia, la certeza de la confiabilidad revestida de esperanza firme y, muy especialmente experimentar el amor que es capaz de abrazar los misterios de la vida, que incluye nuestra vida traspasando los límites de los sepulcros.

 

En cambio, el individualismo incluso puede degradar a la misma fe, cuando nuestra fe invita a conservarnos en las tumbas, porque carece de amor o también puede que me atrapara a mí mismo en la búsqueda del futuro.

 

¿Dónde me extravié? ¿Qué he hecho para esconderme en el viaje hacia una nueva vida?

 

…y continua el narrador en la asamblea orante y nos dice:

 

“…trasmiten la recomendación del Señor, su invitación a los discípulos: que vayan a Galilea, porque allí lo verán (cf.V.7). Hermanos y hermanas, ¿qué significa ir a Galilea? Dos cosas: por una parte, salir del encierro del cenáculo para ir a la región habitada por las gentes (cf. Mt 4, 15), salir de lo escondido para abrirse a la misión, escapar del miedo para ir hacia el futuro…Por tanto, ir a Galilea significa volver a la gracia originaria; significa recuperar la memoria que regenera la esperanza…es decir, nos pide que revivamos ese momento, esa situación, esa experiencia en la que encontramos al Señor, sentimos su amor y recibimos una mirada nueva y luminosa sobre nosotros mismos, sobre la realidad, sobre el misterio de la vida.”[5]

 

Me extravié en la desconfianza, en la arrogancia en creer que era más realista lo factico, que no era necesario darle crédito a la memoria de la fe, y me encontré extraviado entre las lapidas de las tumbas.

 

Así estar perdido me ha desgatado porque al decidir hacer el viaje sin mi divinidad, no alimenté a mi propio espíritu, ese que me expande para integrarme a la humanidad toda.

 

¿Qué fue lo que ocurrió en Galilea?

 

Allí el resucitado había realizado su ministerio de anunciación del Reinado del amor sin límites, llamó a sus discípulos, realizó milagros al compadecerse de los leprosos, ciegos y a quienes están desviados de lo recto o justo, predicó la buena nueva en las sinagogas, hace el milagro de la multiplicación de los panes, calma la tempestad y camina sobre las aguas, mostró su transfiguración y anuncia la resurrección.

 

Ahora, al escuchar al orador sacerdotal, aprecio su mensaje que me invita a regresar a Galilea y comencé a recordar que, de niño, en el instante memorial de la eucaristía, sentía una chispa inexplicable de sacralidad sin comprenderlo y me invitaba a realizar ese momento como uno de mis juegos ya tenor de lo cualahora puedo volver a ese primer encuentro.Fue tan amable al llamarme siendo pequeño, lo sentí y no era capaz de comprenderlo, y el orante lo describió así:

 

“Para resurgir, para recomenzar, para retomar el camino, necesitamos volver siempre a Galilea; no al encuentro de un Jesús abstracto, ideal, sino a la memoria viva, a la memoria concreta y palpitante del primer encuentro con Él…Haz memoria de Galilea, de tu Galilea; de tu llamada, de esa palabra de Dios que en un preciso momento te habló justamente a ti; de esa experiencia fuerte en el Espíritu…de esa luz que se encendió dentro de ti y transformó tu vida, de ese encuentro, de esa peregrinación.. Cada uno conoce dónde tuvo lugar su resurrección interior, ese momento inicial que lo cambió todo”[6]

 

Es a partir de esa memoria humana y divina, ese interludio espiritual testimonial que en estos días recientes me han servido para rehacer la mirada, invertir la ruta de mi camino, para escapar de cualquier sepulcro,al reencontrarme con otras memorias de mis tiempos pascuales. Si hay formas de regresar a Galilea…

 

Retomo la invitación que me ofrece el orante…

 

“Hermanos y hermanas, sigamos a Jesús en Galilea; encontremos y adoremos allí donde Él nos espera…Volvamos a Galilea, a la Galilea del primer amor. Que cada uno vuelva a su propia Galilea, la del primer encuentro, y resurjamos a una vida nueva”[7]

 

Vuelvo recordar y alcanzo a regresar a otros de mis Galilea, esos momentos refulgentes, en los que como lázaro el resucitado en Betania, dejé de morir y me levanté del sepulcro. Esa vez, la divinidad me ofreció a un enviado, un ángel de carne y hueso, se llama César y hoy se ha transformado en espíritu puro, ha superado ya los límites de nuestra vida física. Gracias a César sentí por primera vez la gracia y la divinidad que la compasión me ofreció al ser capaz de perdonarme por primera vez.

 

Al retomar la vivencia, escucho lo que me dice el orante…

 

“Recuerda tu Galilea. Haz memoria, revívela hoy…reconstruye el contexto, el tiempo y el lugar; vuelve a experimentar las emociones y las sensaciones; revive los colores y sabores…Volvamos a Galilea, a la Galilea del primer amor. Que cada uno vuelva a su propia Galilea, la del primer encuentro y resurjamos a una vida nueva”[8]


Barcelona -España, abril 14 de 2023



[1] Homilía del Papa Francisco en la vigilia Pascual del Sábado Santo 2023. Abril 8, 2023. Basílica de San Pedro – Ciudad del Vaticano. Vatican.va

[2] Ibidem 1

[3] Ibidem

[4] Ibidem

[5] Ibidem

[6]Ibidem

[7] Ibidem

[8] Ibidem

martes, 11 de abril de 2023

Tema de abril 2023. CEOC. Entre el espíritu y la carne


 CEOC

Club de Escribidores Ocasionales de Caracas

Mes: Abril 2023

Día: Viernes 28 de abril 2023

Tema: Entre el espíritu y la carne

Sub tema: Honor a Cesar

Hora: 4 PM Ccs

Hosts: Doña Lele y Doña (la) Tirro

zoom

lunes, 27 de marzo de 2023

Una pieza "encajada"

Queridos escribidores: 
Me alegra que ayer hayan encajado 3 piezas de nuestro rompecabezas.
Yo soy miembro del club de escribidores ocasionales. Una pieza devuelta a la caja temporalmente porque en esta ronda, en las porciones armadas, todavía no está delimitado su lugar. 
Pensándolo mejor, el lugar ahora es dentro de la caja, donde hay mezcla, desorden, espera, mucha acción para revolver y escoger, mientras afuera se ordenan piezas, una  a una, concretando formas, colores, grupos perfectamente encajados, rodeados de piezas que salieron y están a la espera de ocupar su espacio. 
La intensidad de acción alterna entre adentro y afuera. También hay certeza de que se tiene un preciso momento y lugar. El rompecabezas se arma y desarma. Las piezas entran y salen, cada vez en diferente secuencia, se mueven de un lado a otro, buscando en diversos lugares de apariencia similar, hasta que encajan. Allí continúa la espera, hasta que, colocándose la última pieza, se completa el cuadro y la caja queda vacía. Se contempla el resultado, que permanece como una fotografía, inmóvil por tiempo indefinido. Se vuelve a desarmar, y cada pieza regresa a la caja, El rompecabezas aunque desarmado, permanece completo, de nuevo inmóvil, en caos, otra vez por tiempo indefinido, en oscuridad, en partes.
Se vuelve a abrir la caja y se empieza a armar, la misma imagen, el mismo resultado, con secuencia diferente.

Carmen Lucía Rojas
Marzo 2023

El rompecabezas de mi vida/Angel Ceballos

 

Rompecabezas de mi Vida

(Angel Ceballos) 

Vaya que tema tan interesante, de algo que en la historia comenzó como un juego inocente de mesa, cuyo objetivo era construir una figura, paisaje o pintura, combinando y conectando correctamente las múltiples partes o divisiones de esta, que se presentan en distintas piezas planas.

Parece trivial, pero los que hemos disfrutado este juego en la vida, podemos reafirmar que es uno de los ejercicios más poderosos que activan y potencian los dos hemisferios cerebrales, tanto el “izquierdo” como el “derecho” y que nos depara un sinfín de beneficios cuandose libera la dopamina, neurotransmisor involucrado en la toma de decisiones y en otras funciones cerebrales como la memoria, las sensaciones placenteras, el sueño, el estado de ánimo, la atención y la actividad motora,  cada vez que hacemos un puzzle e incluso cada vez que ponemos una pieza en el lugar adecuado para sentirnos satisfecho, orgulloso y realizado.

El cerebro izquierdo predominantemente es de pensamiento lineal, lógico, analítico y ordenado, el cual, se entrelaza con el cerebro derecho, de pensamiento holístico,  el más intuitivo, creativo y menos organizado, pero es el que le da sentido al poder de la intuición, a veces determinante para tomar una elección que provenga del corazón.

Me imagino, que es como una energía en movimiento que no para, en la práctica de mirar y apreciar el “todo”, clasificar y ordenar las piezas, disfrutar la visión de ellas juntas y moverlas con decisión y emoción para tomar fuerza y continuar con el ritual descrito y que cuando uno se asegura que tiene el “todo” amarrado”, acelera la emisión de ese neurotransmisor buscando llegar a la “última Pieza” que completa la imagen  que activó el ejercicio, para condecorar todo el proceso, con múltiples emociones y sensaciones de logro y satisfacción a la misión cumplida, donde el EGO se apodera del orgullo para que las 4 dimensiones del ser (física, mental, emocional y espiritual) se entrelacen y canten al unísonouna sinfonía armónica de placer indescriptible.

Ahora bien, todos lo que hemos inocentemente llenado un rompecabezas, reconocemos que llegar al final, colocar la última pieza genera un sinfín de emociones, todas asociadas a las seis virtudes que encierran las 24 fortalezas del ser, como es la  curiosidad, tenacidad, el autocontrol, el aprecio a la belleza y la gratitud, que alimenta la espiritualidad del hecho, todo ello, nos da “alegría”,  con la “ansiedad y hasta la frustración” de que todo se acabó.

Todo lo descrito, seguro que está documentado por psico-estudios con la importancia que existe en promover, sobre todo en los niños, el ejercicio de armar “rompecabezas”, pero para mí, la intención del anfitrión del mes, Don Alberto, quizás quiso ir más allá, buscando en cada uno de nosotros, que significa en nuestro devenir el ritual de armar un rompecabezas, cuyas piezas, pudieran inclusive contenerlas consigo en el momento de la acción.

Yo al menos, lo tomé así e hice una reflexión madrugadora, invitando a mi subconsciente quien tiene mucha información capacitiva, pero que por nuestras limitaciones vivas en las circunstancias que nos rodea, no nos damos cuenta que en nuestra vida, han existido muchos rompecabezas “propios e inducidos”, donde las “últimas piezas” crean afirmativamente un proceso, un sueño, una razón, que nos da el o  las soluciones que buscábamos y a veces algunas que no las anticipamos.

En nuestra formación cívica, profesional de crecimiento y maduración, nos motivan o nos enseñan a visualizar un sueño, un resultado o realización, o sea el mapa de un rompecabezas, para lograr el mayor bienestar integral que tanto añoramos,  pero no nos dan el número de “piezas” que unidas correctamente en una secuencia y armonía magistral determinaran esa visión. Pero, eso es quizás la más fácil, porque el mayor desafío está en definir el o los medios por medio del cual se arme la “visión” o sea, las piezas del rompecabezas.

Ahora el mayor reto en la vida, es que a medida que crecemos, aparecen varias visiones que se representan como la imagen de un rompecabezas, asociadas a los sueños que activan nuestros 5 sentidos, que al final, cada uno es una macro pieza que si obviamos a una, el sentido integral de realización  queda “mocho” . Lo paradójico es que al nacer, nuestro ser representa una “pieza” de un “rompecabeza” que al unirla con otras piezas interdependientes, como es la familia, encajan perfectamente, cuando representan el amor familiar. O sea, vivimos construyendo visiones, que se convierten en “rompecabezas”  cuyas piezas no necesariamente vienen completas y nos toca construirlas o reconstruirlas para emprender algo que nos guste y para elegir acciones que nos haga más fácil el inicio.

En cierta forma, nosotros nos parecemos mucho a las piezas de un puzzle. Cada ser humano, por separado, vale mucho, muchísimo pero no es completo; hay algo que le falta. Y nos pasamos la vida buscando esa “última” pieza que encaja perfectamente con nuestra forma de ser, con nuestra manera de ver el mundo para sentirnos perfectos. Cuando la encontramos, las piezas se transforman en un cuadro maravilloso.

Pensando en ello, hice una reflexión consciente para darme cuenta de que, como la vida está llena de “rompecabezas”, producto de las visiones “aprendidas”, “inducidas”  o llegadas al azar,dividí mi existencia representada hoy, en siete (7) décadas para identificar esa “última pieza” deal menos un “rompecabeza” visible en cada década y que me generó la mayor cantidad de “dopamina” por el logro alcanzado.

DECADA 1: A los 10 años de edad, me enviaron solo a otro país para aprender un idioma. Al llegar se pueden imaginar la cantidad de “piezas”, que encontré y que me tocó ponerlas en orden, con la madurez de esa etapa, para lograr colocar la  “última pieza” , después de una año, que fue el certificado de cumplimiento con la visión mental de inicio.

DECADA 2: A los 18 años, después de 6 años de juntar “piezas” de coraje, disciplina y resiliencia, logré la “última pieza” del rompecabezas que me duro armar por 6 años para lograr el título de Técnico Petrolero, el cual me abrió mi desarrollo profesional de por vida.

DECADA 3: A los 21 años, iniciando la 3ra. década, como “pieza” solitaria viviente, encontré la pieza magistral con quien armé la visión de mayor significado para una sociedad, como es mi “familia”.

DECADA 4: A los 31 años, trabajando en la CVP , empresa petrolera venezolana, comencé a unir las “piezas” requeridas para optar y lograr un empleo en una empresa de mayor prestigio, lo cual logré, colocando la última pieza, al firma de un contrato de trabajo indefinido, como ingeniero residente en del 1er. proyecto de cambio de patrón de refinación en Venezuela después de la nacionalización. Se imaginan la cantidad de dopamina generada. Me di cuenta que durante esta década, logré armar al menos 5 rompecabezas que me consolidaron como, hijo, esposo, padre,  profesional y un servidor al desarrollo del país.

DECADA 5: A los 45 años, me entregan el primer mega rompecabezas de realización profesional, visión soñada15 años antes,  al nombrarme Gerente General de la Refinaría de Puerto La Cruz y 4 años después, otra última pieza de la Gerencia General de la Refinería El Palito, cumpliendo con mi rol de colocar todas la piezas de efectividad y eficiencia para llevarla al máximo nivel operacional  y de seguridad,  consagrado con la “ultima pieza”, la certificación de ser la refinería mas segura del circuito de la filial en ejercicio. 

DECADA 6: A los 51 años, me entregaron una última pieza, cuando en la JD de la Pdvsa Azul, me llamaron  para que armara el ultra rompecabezas de mayor reto y tamaño que pude visualizar. La Gerencia General del Complejo Petroquímico El Tablazo, único en Latinoamérica. Este complejo tenía 44 unidades de procesos, o sea 44 mega rompecabezas que armar y mantenerlos visibles.

DECADA 7: Ya a los 55, decidí no armar más rompecabezas profesionales y decidí con la venia de todas las “piezas” de los miembros de la familia optar por el inicio de armar el rompecabezas de mayor significado que un ser puede tener, su jubilación merecida, como es el de juntar las piezas del disfrute, del equilibrio entre las posibilidades y los recursos y del agradecimiento. Es la oportunidad de unir muchas “últimas y nuevas piezas con mayor sentido” reflejadas en muchos rompecabezas  creados por un,  para que ahora el Gran Dios decida  colocar la “última pieza” que me hará inmortal.. 

En resumen amigos, la “última pieza” de cualquier rompecabeza, “físico, mental, emocional o espiritual”, puede completar una visión construida desde nuestras fuero interno, por nuestras virtudes, fortalezas y anhelos y pagamos el precio cuando tratamos de “invalidar” y forzar “piezas”, que no “caben” o corresponden con la visión a realizar.  

¿Qué nos enseña un rompecabezas?, lo mismo que nos enseña una visión. Lograr reconocer mejor las formas y tamaños de las piezas, sus colores, y la capacidad de conocernos mejor y dar foco que exigirá el ejercicio de la tenacidad y la tolerancia a la frustración de no lograr en el devenir de colocar esa “última pieza” .

Gracias a Uds. por ser “piezas humanas”, capaz de motivarme para co-construir cualquier sueño que tenga las virtudes y principios que lo hagan a uno  ser un buen y mejor ciudadano, colocando “Mi Ultima Pieza” de cualquier rompecabezas que se nos antoje armar.

sábado, 25 de marzo de 2023

la metáfora habitada, la última pieza del rompecabeza

 

La última pieza del rompe cabeza

Primera pieza: De muy niño le gustaba ayudar a otros niños. Los hacía reir y estaba pendiente del bienestar.

Segunda pieza: Vivía encaramado en una mata de mango. Filosofaba acerca de la vida. De ahí, veía la reja que lo limitaba. A veces salía a explorar otros mundos. De niño grande, era un encantador de niños también, pues habitaba aun, en uno

Tercera pieza: en bachillerato le gustaba enseñar matemáticas modernas. Conjuntos abiertos, cerrados y vacíos. Conjunción de conjuntos e intersección de conjuntos. Con-juntos, una metáfora habitada

Cuarta pieza: Luego de pelear con los líderes del salón de bachillerato, estos lo nombran líder para guiar los intereses de todos, en los preparativos de la graduación. Luego de reunir, lo entregamos a una compañera que necesitaba una operación

Quinta pieza: Lo nombran coordinador del club de artes plásticas del liceo público donde estudiaba

Sexta pieza: En la universidad lo nombran el coordinador del centro de estudiantes de arquitectura, un alto reto

Séptima pieza: Comienza a dar clases en la universidad y descubre que la mejor manera de devolver a sus maestros “maestros”, es enseñar a otros. Coordina el Centro de Estudios de Investigación en Vivienda y Hábitat. Lo nombrar Jefe de Departamento. Estudia medios para acompañar a otros en su andar, a la vez que se ayuda a andar a sí mismo. Descubre a Quirón, el Centauro herido que ayuda a otros en su tránsito por el dolor. Lo llaman el “sanador herido”. Otra metáfora que habla de la capacidad de acompañar a otros, aunque también estés sufriendo

Octava pieza: Coordina el Club de Escribidores de Caracas, Es vocero de la Sociedad de Psicología Positiva, y se postula a pertenecer al gobierno universitario para liderar la igualdad académica (de los académicos). Aun descubriendo su rol

Novena pieza: Lo nombran mentor de mentores en tecnologías digitales, mayor reto. Acompaña a otros a fortalecer competencias desde lo que es. Descubre la frase, “Soy porque hemos sido” y la frase, “soy porque somos”. Aprende a reconocerse y logra diferenciar los tipos de humildad. Traspasa los límites de la pandemia universal, la sufre. Avanza

Décima pieza: aun buscándola… anda buscando su propia “metáfora para habitar”. A lo mejor ya existe, (estoy casi seguro), solo resta caminar a ella y abrazarla

Alberto

 

CON PASIÓN Y COMPASIÓN

 

CON PASIÓN Y COMPASIÓN

 

Las puedo unir o separar

Suenan casi igual

Ambas nacen en mi núcleo

Se nutren de mis aguas profundas

De cualquier manera

Son eco poderoso que me da vida

 

Con pasión, subiendo y bajando

Los acantilados de la poesía

 

Compasión por almas peregrinas

Que van regando sus emociones tóxicas

Abrazo sus agujas que están al revés

Todas clavadas en su filigrana

Compasión por la fragilidad

Que anda compungida y extraviada

 

Con pasión, abrazarme a la luz

Antes que la oscuridad la electrice

 

Compasión por las canas blancas

Que sigilosamente

Marchan por el camino de la soledad

Mis brazos aleteando sus brazos

Haciendo esquina de contención

A su lagrima salada

 

Con pasión, sonar flautas mágicas

En momentos intensos y triviales

 

Compasión, por la miseria anónima

Que gravita en el alma

Mucho más que en la materia

Arquetipo del mundo

Que deambula invisible

Ante la hora menguada

 

Con la pasión herida y abandonada

En la hora vacía de la madrugada

 

Compasión para los macabeos del mundo

Para su silencio menguado

Para el desborde del dolor

En una costra mística…

 

Gudelia Cavero Hurtado

viernes, 10 de marzo de 2023

CEC/Reunión de marzo 2023

 


CEC

Club de Escribidores de Caracas

Nota: Íbamos a ir a Valencia, pero no. Así que,

Sábado 25 de marzo 2023

Host: Don Alberto

Tema: La última pieza del rompecabezas

10:30 am