domingo, 12 de diciembre de 2021

El Sagrado Corazón de Jesús

Dar y recibir. El Sagrado Corazón de Jesús

A veces, uno suele no escuchar a su voz interior. No sé cómo llamarla porque suele aparecer como un saboteador, y en otras ocasiones, como un sabio. En mi época de estudios, y de cuando practicaba bioenergética, análisis transaccional, le decían a esa voz,  “el pequeño profesor”. Resulta que a veces nos pasan cosas que se repiten y aunque esa voz alerta acerca de los riesgos, no le hacemos caso. Eso también pasa con el cuerpo cuando se resiente y avisa, pero nos hacemos cargo cuando hay que hacerse cargo.

Igual pasó con mis llaves. Durante muchos años he llevado las llaves de la casa en el cinto de la correa, con una suerte de ganchito. Hoy no puedo decir a que se debe ese hábito. Ahora me parece un absurdo; <las llaves de la casa colgando hacia afuera de la hebilla del pantalón>. Y no es solo eso, sino que en tantos años, como 10, tuve varios eventos desagradables. El primero trabajando en Guarenas, aparecieron. Luego, el segundo, las dejé pegadas en la reja de la casa de mis padres, aparecieron, la tercera cuando se partió la delgada tela del pantalón marrón (mi preferido), saliendo del carro, apenas hace tres meses,  y esta última que les voy a narrar.

Esas llaves cuentan historias, se parecen a nuestra vida y a sus apegos. Vamos acumulando llaves hasta llegar a tener tantas que no sabemos para qué sirven, ni la mitad de ellas. Era domingo, como a las 2 de la tarde, salí de casa y me colgué las llaves  del cinto. Llegué al supermercado, hice las compras hasta que en algún momento hice la reacción de costumbre para saber si las llaves aun colgaban. ¡Y esta vez, no!. Nuevamente apareció esa sensación desagradable de entre pánico, rabia, susto, y ansiedad. Un coctel desagradable. Mi mente hizo lo de siempre, recorrió lo que hice desde que cerré la reja, me colgué las llaves y caminé. –“Se me cayeron acá”, pensé,  y pregunté en el supermercado, barrí debajo de los estantes, pregunté a los clientes, a los vigilantes; luego salí y subí la calle, y nada. Había llegado el día en lo que esa voz me alertaba siempre Sin embargo me dije:. –“Van a aparecer”

Un caos, no solo estaban mis llaves, sino las de la reja del edificio. Recordé un resbalón por causa de una piedra, bajando la calle que se fue por el desagüe y me pregunté, ¿Serían mis llaves?. Y creo que tuve la seguridad que eso pasó y así lo informé al presidente del condominio. Se me cayeron y las pateé. ¡No había otra explicación! Es raro que en tantos años nadie haya reportado pérdida o robo de llaves; a lo mejor eligen callar.

Ya en casa, recordé como me han aparecido las cosas que he perdido. Me lo recomendó mi amiga Janett de cuando yo estudiaba arquitectura y ella ingeniería. –“Pídele al Sagrado Corazón de Jesús que aparezca lo perdido, el siempre ayuda”, me dijo. Esa noche lo busqué en Internet y se lo pedí de corazón a corazón. También decía que San Antonio era bueno encontrando las cosas perdidas, así como hace con los grandes amores, quizá por eso me acordé de ella ese día.

El  mismo domingo busque un juego de llaves que dejé en la casa de mi familia, y pude entrar a casa. El lunes las copié, completé un juego nuevo y de 30 llaves bajó a 8. –“Esto es una gran enseñanza”, me dije como para equilibrar el desconsuelo. Ya no era un llavero de colgar sino de colocarlas en el bolsillo. Así había resuelto al menos, la mitad del problema: la necesidad.

El martes ya lo daba por hecho, no era justo que le exigiera al Sagrado Corazón que me ayudara en tan difícil tarea. A las 3 pm del martes, sonó la puerta de mi casa; era el portero, y me preguntó: -“¿Usted perdió sus llaves el domingo?” y una maravillosa sensación de esperanza recorrió mi pecho. –“Si, yo le dije al presidente del condominio que creía se me cayeron en un desagüe”. El portero continuó: -“Alguien encontró una llaves y se las dio a un vigilante de un edificio. El vigilante acaba de subir a pie y yo estaba en la puerta y me preguntó si sabía de alguien de este edificio que había perdido unas llaves. Se llama Santiago, está en el Conjunto Casa de Campo, suba de una vez”, exigió. Y terminó diciendo: -“No sé porque se me ocurrió que pudiera ser usted”

Agarré mis nuevas llaves, mi esperanza,  y subí, casi corriendo, con el Sagrado Corazón de Jesús en una mano y la fe, en la otra. Santiago fue amable, me mostró las llaves y reconocí de inmediato el brillo de la luz tostada del sol del atardecer, en ellas, del rayo de la esperanza, del agradecimiento profundo. Lo que puede darle no se compara con lo que recibí; era lo que tenía. Recuerdo que en un gesto de humildad, me arrodillé y agradecí ante Dios.

Hoy, a un mes del evento, recorro mentalmente los dos días en que esas llaves hicieron su travesía hasta llegar al origen, nuevamente. Hoy soy agradecido. Creo mucho en la esperanza y aun más en la Fé. Hoy entiendo acerca de las fortalezas que me acompañan, y de aquellas cosas que aun no podemos explicar con palabras, y que hemos compilado en lo que llamamos “espiritualidad”. El camino al propósito de vida es largo, pero es maravilloso. Hoy agradezco nuevamente al Sagrado Corazón de Jesús.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Reunión de diciembre 2021


 CEC

Club de Escribidores de Caracas

Tema de diciembre 2021

"Ese día que vi al niño Jesús"

Host: Don Omar

Sábado 18 de diciembre de 2021

10:30 am

zoom

martes, 30 de noviembre de 2021

ARTESANÍA EMOCIONAL

 

ARTESANÍA EMOCIONAL

 

Quiero ser la talladora de mis emociones

La haceedora de mis días plenos

Someterme al dictamen de mi ley consciente

Que los vendavales apenas toquen mis hojas,

para despertarme y sacudirme del tedio.

 

Quiero ser nube blanca y lluvia cristalina

La gota que moja tu cara y dibuja tu sonrisa

Socavar el estruendo de tu risa,

cuando las nubes grises envuelvan tus ojos

Cuando el dolor sea el fruto amargo que te alimenta.

 

Quiero que mi alma sea laguna inmensa,

de peces alados volando en tus brazos

Manantial de amor mojando tu vida

La copa de palabras que te invita,

a cubrir tu ceño en manantiales de paz.

 

Toma mis mejores espigas viajeras,

las que alimentan los panes de altares en pena

Toma mis manos abundantes en caricias,

brotadas del hondo surco de mis venas,

de mis cielos vestidos en celestes arenas.

 

Dame de tus glóbulos blancos y rojos,

los que más amor segregan

Dame el néctar de tus endorfinas y serotoninas

el vino rojo de tus dopaminas y oxitocinas

Dame de beber las cuatro esquinas de la felicidad…

 

Gudelia Cavero Hurtado

 

 

domingo, 28 de noviembre de 2021

martes, 2 de noviembre de 2021

Ingrediente secreto/Jesucita Peters

 

Fecha: 28-10-2021

Autor: Jesucita Peters Salcedo


“El ingrediente Secreto”

A lo largo de nuestra existencia vamos descubriendo infinidad de ingredientes que sazonan nuestro transitar por este plano y nunca perdemos nuestra capacidad de asombro.

Ingredientes que nos inundan el alma de amor y ternura y nos barnizan la piel con el dulce de la miel para hacernos la vida más agradable; hay otros ingredientes que aunque queramos no tenerlos están presentes, como las piedras que me hacen caer y no las puedo evitar aunque mi cuerpo se estremezca como el moriche al viento en una noche de tempestad y los truenos y los relámpagos me hacen recordar que siempre van juntos, sin embargo, las piedras siempre estarán presentes.

Este siglo nos ha traído muchos ingredientes nuevos para saborear y para aprender de ellos, pienso que uno de los más importantes es el ingrediente de “la incertidumbre”, poniendo a toda la humanidad en el  año 2020, a no saber que podíamos esperar, sin distingos de clases, colores, razas, ricos, pobres todos por igual, remando inexorablemente en el mismo mar,  pero en distintas balsas, sin saber hasta cuándo estaríamos remando. Este es un ingrediente que nos marcó a todos, pero no sé si fue por igual, lo que sí puedo decir es que de alguna forma lo hizo, quizás para hacernos más reflexivos sobre nuestra existencia y valorar lo que antes dábamos por sentado, entre ellos el abrazarnos y saludarnos, un ejemplo entre muchos.

“La distancia” otro ingrediente, cuánto aprendí con ella, no podría enumerar todo lo que atesoré cuando estuvo en mí despertar, en mi mañana de nostalgia, en mi ocaso de pensamientos alegres y coloridos para no ensombrecer ante la noche en donde no ilumina la luna llena, si distancia, que quizás me permitió idealizar los afectos para seguir llenando el autobús de mi vida de lo que  me nutre para ser feliz.

La Distancia vino acompañada de otro ingrediente, ”La soledad”, que aprendí a disfrutarla y aquilatarla en su justo valor, pues me enseñó que tenemos herramientas emocionales que nos permiten crecer como persona ante las adversidades.

Hoy día siento que mi vida ha vuelto a saborear otros ingredientes secretos y maravillosos como :la ternura, la aceptación, el desapego, el agradecimiento, la nobleza y muchos otros que sólo podría obtenerlos por el ingrediente secreto más maravilloso “el amor incondicional”; este es el ingrediente secreto que fortalece y llena mi alma todos los días al despuntar el alba y ver y disfrutar los rayos del sol acariciando mi piel y mis sentimientos más profundos para ser más compasiva y empática  con el otro, lo que me permite sentirme realizada como persona. Es una sensación amable, sencilla, tranquila, respetuosa, me encanta sentirme así.

En el transcurrir de nuestras vidas siguen habiendo muchos ingredientes secretos por descubrir y sé que tomaré el que mejor aderece mi existencia para dar y recibir lo que conlleve al bienestar.

Pero cuando hablamos de ingredientes secretos, no podemos dejar de lado esos ingredientes culinarios que formaron parte de mi infancia y de la tradición familiar a través de los alimentos preparados en familia, esos que nutren mi memoria y me retrotraen  a ese disfrute de sabores y olores dejando una huella indeleble a nivel de mis sentidos y que forman parte de mí, como la hoja adherida al tallo de la planta para crecer y brotar la flor más maravillosa del  jardín.

Quizás uno de los olores que llevo impregnado a mi memoria,  es la jalea de guayaba que hacía mi abuela; como no recordarla si nos producía tanto disfrute entre los primos que pasábamos vacaciones con ella.

Otro ingrediente secreto era la elaboración del dulce de lechosa que impregnaba la casa con ese olor a canela, clavo y papelón que delicia cuando mamá lo hacía, pero no se queda atrás el arroz con coco; hasta el momento no he conocido otro arroz con coco como el que hacia mi negrita amada. Otra tradición, mamá acostumbraba hacer tortas los días sábados para comerla el domingo en familia con leche, ¿que tal?. Pero quizás la mayor de todas las comidas que llevaban infinidad de ingredientes secretos y modos de prepararlas eran las multisápidas hallacas que hoy día he aprendido muchos secretos para hacerlas  y se lo estoy transmitiendo a mis hijas, aparte que contribuye su elaboración a la unión familiar y a buscar siempre nuestro ponche crema y algo más picantico junto con las gaitas, para recordar nuestra tierra amada  ya que estamos lejos pero siempre presentes.

Hoy día en otros horizontes, estoy aprendiendo de los ingredientes que trae cada estación del año, yo no había disfrutado tanto el otoño. Para mí ha sido magnificente todos los ingredientes que trae consigo, entre ellos el cambio de color de las hojas de los árboles y plantas que van desde los tonos de amarillos, naranjas, rojos, morados; es un arcoíris de colores que contrastan hermosamente para mi deleite, lo estoy disfrutando por demás­; ya empezaron algunos árboles a desnudarse cayendo sus hojas multicolores, dejando una alfombra de hojas para recibir el invierno con el frío característico.

Bueno amigos aprendiendo de todos los ingredientes nuevos e incorporándolos a este proceso de adaptación a nuevas costumbres, nuevas formas de hacer las cosas, miradas distintas de un mismo hecho. En medio de todo, somos muy afortunados por tener esa capacidad de aprendizaje constante. Agradecida por ello.

viernes, 29 de octubre de 2021

El Ingrediente Secreto. María Elena Garassini

El ingrediente secreto

María Elena Garassini

 

Siempre que nos proponen un tema nuevo para escribir tengo un primer impulso para dar respuesta a la solicitud, y un segundo aire que viene de dejar correr la idea, a lo mejor hacer nuevas búsquedas, en fin, enlentecer el pensamiento.

Cuando nos propusieron escribir sobre el ingrediente secreto vinieron a mi mente tres palabras: curiosidad, creatividad y proactividad. Dándole vueltas por dos o tres semanas, las tres palabras se quedaron allí, e incluso en varias actividades que participé aparecieron como la sal de la vida y como algo que me caracteriza, incluso cuando la gente apenas me conoce. En uno de los reencuentros con el texto agregué que el topping de los ingredientes secretos es el disfrute, ya que disfruto al ser curiosa, creativa y proactiva.

¿Cómo me doy cuenta que este trío con su topping, combo fantástico de curiosidad, creatividad y proactividad,es el ingrediente  secreto de mi vida?. Quizás mi mudanza a Bogotá ha sido un vivo ejemplo de él durante los, ya casi, cuatro años de estar viviendo aquí.

Cuando todo lo que se nos presenta frente a la vida, lo entrompamos primeramente con curiosidad, tratando de entender qué es eso, por qué es así, qué tiene de peculiar y finalmente para qué llegó eso a mi vida. También siento mucha curiosidad por las personas que voy conociendo. Gracias a mi trabajo que es la docencia universitaria y de cursos abiertos al público, así como psicoterapeuta, conozco muchas personas diferentes, y todas me llaman enormemente la atención y tengo mucha curiosidad por conocerlas. Teniendo una vida así, es imposible que no disfrutar de una vida plena y retadora. 

Posteriormente la creatividad, entra como segunda protagonista, ¿de cuántas maneras diferentes se podrá resolver esta situación, se podrán combinar estos ingredientes, se podrá dar este curso, se podrá realizar este paseo, se podrá hablar con esta persona, se podrá tener una mirada alternativa de esta realidad?. Invitar a la creatividad a estar presente en todos los contextos de la vida es un recurso invaluable porque abre nuevas perspectivas. Incluso si no le tenemos en algún momento, siempre se puede buscar un comodín o llamar a un amigo. Tener el hábito de usar la creatividad o buscarla, hace que podamos disfrutar más la vida.

Finalmente aparece en escena la proactividad, seguramente por haberla descrito de último queda claro que es la más importante. Siempre he pensado que en buena medida cada persona adulta lleva la vida que desea, con sus decisiones, pero sobre todo con sus proposiciones. Proponerse a hacer algo, entender algo, aprender algo, construir algo, fundar algo en el núcleo central del sentido que adquieren nuestras vidas. En muchas ocasiones vemos como personas se quedan estancadas en sus vidas porque no se les han presentado las oportunidades que necesitan, pero muchas veces tampoco han sido proactivas buscándolas. Por eso ser proactivos para que ocurran las cosas que nos importan, y sobre todo disfrutar el camino, la llegada , su duración e incluso la despedida, es secreto del Ingrediente secreto.

Curiosidad por lo que se presente

Creatividad para enfrentar nuevas cosas

Proactividad para proponer proyectos

Y sobre todo disfrutarse mucho eso que sucede y llamamos vida

jueves, 28 de octubre de 2021

INGREDIENTES SECRETOS

 

INGREDIENTES SECRETOS

 

Los platos de mi vida

Tienen ingredientes secretos

Que se agitan en banderas blancas

 

Mi desayuno emocional

Necesita de las recetas más potentes

Que me den efervescencia física y espiritual

 

Hay ingredientes secretos

Que se guardan detrás de puertas de acero

Solo le sirve a quien lo descubre y lo disfruta

 

Existen cerebros cerrados

Manos engarrotadas, corazones cruzados

De tanto esconder secretos en capas íntimas

 

Hay secretos que se convierten

En ollas a presión que estallan sin previo aviso

Pulverizan el alma y los sentidos sin ser compartidos

 

Hay ingredientes secretos

Que de tanto ser escondidos y guardados

Se extinguen y se mueren en la nada del nadie

 

No condenemos al valioso saber

A morir en el anonimato, en la sombra

Envueltos de silencio, inservibles a la humanidad

 

Los secretos culinarios

Muchas veces mueren con sus creadores

Es el miedo y el egoísmo destinados al olvido

 

No tengo ingredientes secretos

En cuanto mi creatividad me los regala

Los comparto en los platos de mis tiempos

 

Los secretos de bienestar de mi alma

Los publico muy temprano

Talvez sea el desayuno de alguien, si le entona

 

Mis ingredientes secretos

Voy a publicarlos en los carteles del cielo

Para dar un trocito creativo de mi ser y mi hacer

 

Gudelia Cavero Hurtado

 

martes, 19 de octubre de 2021

domingo, 26 de septiembre de 2021

Omar Barrios/¿Qué nos dicen las fotos?

 Un Caribeño en Río de La Plata.

Esta es la historia de un emigrante que solía contemplar el Mar Caribe, una que otra tarde. Luego de cerrar su negocio, una reconocida licorería de la Avenida Costanera de La Guaira, se instalaba en la mesa que tenía reservada en un restaurant a la orilla del mar.  Allí fue fraguando, casi perdido entre las olas, los decididos planes de reestructurar su vida en otro país, ya no soportaba los gritos cotidianos del conserje de su edificio: “Llegó el agua…solo 10 minutos”  o “la luz la ponen esta noche”, y menos tolerable le resultaba ir por tomates grandes al mercado para una rica caprese  y tener que conformarse  con unos peritas, o muy verdes o a punto de colapso. Lo de hacer limonada con los limones celestiales, nunca le resonó.

Lo cierto es que Mauricio liquidó todas sus bebidas espirituosas, remató el local y se marchó con la esperanza en la frente, a la vasta ciudad de Buenos Aires. Su equipaje incluyó la larga experiencia comercial de su familia y sus avales: juventud, soltería y ensoñaciones.

Apenas pasaron dos semanas de su llegada y ya escogió un pequeño local en Villa Devoto para montar una floristería. Su padre le aconsejaba: la oportunidad hay que estudiarla velozmente y lanzarte a las acciones respectivas. Él  no vio competidores cercanos en la Villa elegida, y si, una hermosa plaza muy concurrida. Uno de los días previos a la inauguración del local, mientras pintaba la puerta principal en azul rey, se acercó una chica y le entablo conversación, ella fue como una humareda de las que envuelven y de alguna manera alteran los sentidos y la vida. Mauricio no me contó los detalles de cómo terminaron cenando en el Cucina Paradiso con ligeros vinos y exquisitos postres, ni tampoco me detallo como el nombre de la floristería, fue parte de los diálogos ni del imprevisto arrebato que los convirtió en pareja moderna e instantánea.  Cinco días después se daba apertura a la venta de flores con un esplendido y llamativo anuncio de neón: no te andes por las ramas.



Les cuento que conocí a Mauricio en una parada de colectivos (buses) y me preguntó una dirección que casualmente conocía, hicimos empatía como quizás lo hacen tantos venezolanos que se encuentran dispersos por el mundo, pero con el ánimo dispuesto quizás por excesos de nostalgia, por soledad, o por esa necesidad de reafirmar ese amparo del afecto que se llama Venezuela. El largo trecho en el colectivo permitió que Mauricio se explayara en detalles inusuales en una presentación en esas circunstancias, y al decirle que soy psicólogo, abrió sus ojos achinados y fue como que le prendiese el botón del speech desaforado, me faltó sacar la libreta para trascribir su historia clínica y social de toda su experiencia migratoria. Un detalle importante que agregó, y relacionado con ésta historia  les quiero compartir, es que simultáneamente cuando inauguro la venta de lirios, helechos y otras hierbas florales, había hecho sociedad mercantil con un porteño y abrieron una fiambrería. Él le pidió a su socio le dejara definir el nombre del negocio y recordando la cena con Sofía, su chica repentina, seleccionó: el jamón histérico.

Los dos negocios marchaban con éxito y la pareja veloz conoció los designios del destino en un embarazo inesperado; nació en la primavera un hermoso chico inquieto, llorón y de ojos vivaces con la típica agitación de un maracucho y la parsimonia de un porteño grande. Fue justo en los días que el hermano de Sofía daba estreno a una pastelería, y le pidió a su cuñado le sugiriese un nombre: Pecado sin culpa se abrió en la Avenida San Martin.

El Bebé Rocamadour, que así lo llamó su Cortaziana madre, parecía  cada vez más un emotivo zuliano atravesando el puente sobre el lago, las niñeras renunciaban muy pronto a sus cargos, y un día Mauricio desesperado le grito: Mira… Novillo loco,… quédate quieto.

Sofía se indignó, lo denuncio por maltrato infantil. Cuando declaraba en la Corte de infantes explicó que justo en ese momento hablaba por el móvil con su socio, el cual le solicitaba el nombre para la carnicería que estaban por abrir, y a él se le ocurrió: El Novillo Loco,  lo cual pueden verificarse en plena Avenida Mosconi.

Mauricio quedo libre de cargos, la relación con Sofía se ha evaporado,  quedó como en el Aire haciendo honor a la residencia de la fugaz pareja, el despecho les fue devastador y en esos meses, en su inquieta carrera comercial y anti guayabo, abrió una tienda de ropas, cuya foto anexo al final.



Antier nos escribimos por whatsApp y le dije a Mauricio que le tenía el nombre para su próximo negocio, que será una librería, le aclare que no era mi creación, que en Paris conocí una que se llama: Les yeux fertiles (Los Ojos Fértiles).  Le encantó la idea.



La luna zalamera/Santiago Porras


 

¿Qué cuentas las fotos? Jesucita Peters


¿Qué me cuentan estas fotografías?

Para mí existe un antes y un después del nacimiento de mis nietos, haciendo una remembranza cuando me tocó criar a mis hijas mi tiempo fue más de calidad que de cantidad, si tiempo valioso que traté de optimizar por cuánto estaba en edad productiva y me tocó compartir el rol materno con mi rol laboral, fueron momentos irrepetibles, de mucha responsabilidad por cultivar valores en mis hijas, educar, enseñar,modelar para ellas para convertirlas en lo que son hoy mujeres de bien, profesionales, con sus familias constituidas en la que hoy formo parte de esa familia extendida, orgullosa de ellas por demás, hay mucho amor , como no haberlo.

Pero este antes y después habla un poco de este nuevo amor que emana de la abuelidad, desconocido por mí y que antiguamente cuando oía hablar a otras abuelas de los nietos yo me burlaba un poco sobre lo que decían, pero los nietos han hecho florecer ese amor con olor a rocío de las plantas y al  néctar de las flores,fresco, apacible, sin premura, contemplativo, permisivo,consentidor, sin reglas ni normas ya que eso se lo dejo a sus progenitores, estoy disfrutándolo al máximo, no pensé que este sentimiento me hiciera sentir que he cubierto todas las etapas del proceso evolutivo, no me imaginaba que el climaterio era tan sabio, por cuanto disfruto el aquilatar los momentos, sin pararme a discutir banalidades que conducen a razonamientos estériles y pérdida de tiempo. En estos momentos el tiempo es valioso para mí, por cuanto deseo contemplar todo el crecimiento de mis nietos en sus distintas etapas, agradecida con mi Dios por permitirme hacerlo.

Explicar cómo mi corazón se llena de alegría y ternura, como el despuntar del alba en una mañana clara, al contemplar a mi nieto recién nacido (3 meses) reír al verme, escuchar con atención lo que le digo y responderme con sus balbuceos, no tiene precio, me derrito como la mantequilla sobre la arepa y como no hacerlo. Ponerlo en mi regazo y sentir sus bracitos y piernas moverse transmitiéndome su calorcito y su olor a bebé, parece que fuera un algodón de azúcar listo para comérselo. Y no quieran saber lo que se siente cuando el de dos años me dice “ABU” es la mejor música que he escuchado, es uno de los disfrutes más maravillosos de esto que llamamos vida.

Pues ahora entiendo a los abuelos, me siento plena al poder tener a mis afectos cerca hijas, nietos, yernos, entre otros.

Abuela llena de gratitud. 

Caminar en la naturaleza ha sido un refugio maravilloso/ María Elena Garassini

 


Caminar en la naturaleza siempre ha sido una dicha para mí, porque conjuga el disfrute de la naturaleza, el reto del ejercicio físico y el poder compartirlo con otros.

Nuestra llegada a Bogotá ha sido un abanico de oportunidades para hacer senderismo, mantenernos activos físicamente y disfrutar con amigos. Esta foto en la Cascada de Nemusten – Sueva, un lugar como a hora y media en carro de Bogotá, tiene la imagen al fondo de la casacada y estamos en la foto, Juan y yo, y una pareja de amigos colombianos, a los que les gusta hacer senderismo como nosotros.

La naturaleza y su disfrute, materializado para nosotros en la búsqueda, planificación y realización de maravillosos paseos, ya sea caminando o montando bicicleta, constituyen el acercamiento a las cosas más simples y más asombrosas al mismo tiempo, lo que nos regala la madre tierra, este planeta asombroso donde vivimos. En este momento de mi vida poder dedicar tiempo a pasear en ella me hace inmensamente feliz.

El ejercicio físico siempre ha sido parte de mi vida, sobre todo desde mi juventud donde decidí hacerlo regularmente. He pasado por variadas experiencias al pertenecer a grupos de excursionismo y posterirmente empezar a hacer carreras en Caracas, que nos llevaron posteriormente al entusiasmo de correr maratones, medias maratones, y ahora poder salir a correr un rato. Este hábito de ejercitarse, y que sea parte de tu rutina, hace que disfrutes más todo, porque mantiene tu cuerpo saludable, tu alimentación, tu sueño y tu energía en general. Ejercitarme periódicamente ya es parte de mi vida, y me di cuenta de ello cuando concienticé, que al hacer cualquier maleta, para hacer desde un pequeño viaje, de finde semana, de trabajo o de visita a  alguien, lo primero que empaco son mis zapatos y mi ropa de ejercicio, ¡Qué alegría!

Las amistades han sido siempre algo muy importante en mi vida, desde niña, adolescente, joven, pareja, esposa, madre, hija, en finnnn. En mi vida actual buscó cuidar de la mejor manera mis amistades personales, asi como las amistades de pareja y de familia. Aquí en Bogotá cuidamos mucho las amistades de pareja, buscando tener periódicamente planes con ellos, ya sea de alguna comida, alguna salida en la ciudad, y las que más nos gustan, algún paseo a hacer senderismo o montar bici. Conseguir parejas contemporáneas para hacer juntos excursiones no ha sido tan fácil, y además que sean bogotanas menos. Por esa razón Matilde y Juan Bernardo, esta pareja maravillosa de colombianos, ha sido un regalo para nosotros, y por eso esta foto representa la conjugación de pasear en la naturaleza, hacer ejercicios y disfrutar de amigos en este momento de nuestra vida, donde somos una pareja de venezolanos que vive en Bogotá.

Doy gracias a Dios por mi vida, por todo lo que tengo, por todas las oportunidades y todas las personas a las que me hace muy feliz sentir cerca. De manera especial hoy agradezco a Dios por mis amigos escribidores que me permiten la expresión a través de la escritura, el disfrute de la escucha de sus textos en las reuniones, y el disfrute de la amistad en cada encuentro.

María Elena Garassini

Mi querido fotón












viernes, 24 de septiembre de 2021

TEMA de SEPTIEMBRE 2021

 




Club de Escribidores de Caracas, CEC

Tema de septiembre 2021

¿Qué ves?

1. Toma una foto con el celular

2. Escribe una historia sobre ella

3. Presenta foto e historia en la reunión

Fecha: Domingo 26 de septiembre de 2021

Host: Don Luis

ZOOM-BOLDT


Foto: Luis metiendo el dedo gordo para explicar el fondo de la botella

domingo, 29 de agosto de 2021

Tema de agosto 2021. El Humor. María Elena Garassini

El humor, la risa y la carcajada: una perspectiva diferente

 

Dedicado a mi amigo César en su mes de cumpleaños, quien siempre tiene el humor a flor de piel, para no dejarle pasar un traspié a nadie, pero es tan bueno, que ni siquiera se lo deja pasar a él mismo

 

Yo quiero aprender a hacer eso: contagiarme de la risa, sonrira y buen sentido del humor de los venezolanos

 

Los veo a todos desde arriba,  estoy tratando de entender su comportamiento. Viven en grupos más bien pequeños en construcciones, algunas, de uno o dos pisos, separadas entre ellas, que llaman “casas” y otros en grandes y altas construcciones con muchos nichos, que llaman “apartamentos”. Estos pequeños grupos de personas que viven juntas, se llaman “familias”, también de dos “parejas”y a veces se dicen “amigos”. Estos grupos tienen rutinas y rituales. Duermen cuando es oscuro, por lo menos la mayoría. Al amanecer se leventan , algunos se meten bajo el agua y después ingieren alimentos (la primera vez que lo hacen al día), se organizan, salen. Los adultos se trasladan a otros espacios que llaman “oficinas” o “trabajos” , donde se reunen con otros adultos, y los niños a espacios con otros niños que llaman “colegios o escuelas”, con salones donde están todos sentados con un adulto, y también, de a ratos, salen a correr a un patio o jardín.

Asi podría ir dando detalles de todo lo que voy viendo en estos seres que, como les dije están generalmente en grupos, pero también a veces están solos.

Lo que más me ha llamado la atención de observarlos, es una expresión corporal que aparece, sobre todo cuando están en grupo, y uno de ellos se expresa con palabras, gestos y aveces mímica, y el resto abre la boca y hacen unos ruidos contagiosos que provoca que los otros también lo emitan. Algunos muestran toda su dentadura, otros más bien se tapan la boca, pero todos emiten esos ruidos espasmódicos, y le piden que siga al que se expresa. Parece que se sienten a gusto.

Agudizando mi observación de estos seres veo que esta expresión que finalmente encontré que se llamaba “risa”, también tenía una expresión en un nivel más simple que llaman “sonrisa”que aparece frecuentemente cuando dos se encuentran, o también cuando uno solo observa una escena, ve la pantalla del celular, o simplemente sonríe de repente. Se acordó de algo, dice otro que lo observa, y el que está a su lado le completa y dice:”el que rié o sonrie de su picardía se acuerda”, y empiezan los dos a reir a carcajadas. La semana pasada aprendí esa expresión de “reir a carcajadas” . Me gusta mucho y siempre estoy buscando cuando estos seres se rien a carcajadas, porque no se cómo , yo también empiezo a hacer lo mismo. Definitivamente es contagioso. Lo que no he logrado descifrar es que los hace iniciar ese comportamiento, que digo que “parece muy sabroso”, esta expresión también la aprendí de ellos.

Ante tanta curiosidad decidí conversar con un congénere que también los está estudiando, pero tiene la capacidad de camuflarse como uno de ellos y le pedí que me ayudara a darle respuesta a la siguiente pregunta: ¿Por qué se que rien los humanos? ¿Si te hubieran hecho esta pregunta qué contestarías?

 

Va por las calles vestido de civil, tiene una familia, amigos, vecinos y hasta una nacionalidad, es venezolano. Se levanta y su hijita le dice: “Hoy no quiero ir al colegio porque esa maestra huele muy mal”. Su esposa se sonríe, se tapa la boca y después suelta la carcajada, él se contagia y empieza a reirse también , y hasta la niña, que llegó contrariada ríe junto con ellos. Concluye entonces: se ríen de ocurrencias, de un lenguaje sin adornos, de la inocencia genuina de los niños.

Prende un aparato eléctrico que emite videos audiovisuales con una programación previa que llaman “televisor” y aparece un programa que se llama “Las predicciones de Hermes”, la esposa nuevamente, con sonrisa en la cara, se para frente al hombre en la pantalla que habla de lo que a algunas personas que pertencen a un signo les pasará el día de hoy. La esposa dice:-“UYYYYYY, hoy será mi día” y esboza una sonrisa. El todavía no entiende nada, como un hombre puede decirle a otros lo que le va a pasar, y además que eso le cause sonrisas a su esposa, y concluye: se sonríen porque se lo creen, o porque no se lo creen, aquí todavía debo investigar mas ¡!

Sale a la calle camino a su oficina y al entrar, encuentra a la secretaria con la recepcionista, hablando, riendo y sonriendo en voz baja. Se les acerca y les pregunta:¿ustedes de que se ríen? Y ambas, muy “pícaras” (nueva palabra aprendida también), le contestan: 

¿no se ha enterado?, a lo cual contesta: no se de qué me hablan, y ellas repican, de la nueva asistente del Dr. Gerardo, Nancy, la topochita, quién la viera con esas faldas largas y siempre toda tapada, tiene un “jujú” con el ingeniero González, y dejó abierto su whatshapp en el computador,y alguien vio unas fotos y unos mensajitos que ni se imagina. Por aquí estamos esperando a la esposa del ingeniero, porque hoy empieza el show. Él muy curioso concluye: se rien de los “jujú” de los otros, cuando alguien los descubre, y después aparece la esposa, toma nota y dice, debo seguir investigando. Me gusta la palabra “jujú”, que se me parece a “bululú”, que la escuche el otro día cuando entre a una tienda a comprar unos zapatos y una señora le dijo a su esposo: “Vámonos que esto es un bululú”, y él miró a mi alrededor y no veía sino gente. Le comunicó a sus compañeros, asignados a otros países, incluso de habla hispana, para que lo ayudaran a encontrar la definición de bululú, y ninguno tenía idea. Parece que es un “invento de los venezolanos”. Entonces se dijo a sí mismo, esto de la risa, la sonrisa y el sentido del humor requiere de una vida humana para entenderlo, pero mientras dure en esta misión de observación y descubrimiento en este país, no perderé oportunidad de contagiarme de esta risa, sonsira y buen sentido del humor de los venezolanos.

 

María Elena Garassini