domingo, 25 de octubre de 2020

¿Que aventura o sueño voy a hacer antes de que termine el 2020?/ María Elena Garassini







¿Qué aventura o sueño voy a hacer antes de que termine el 2020?

 

Tengo  la dicha de disfrutar mucho pasear en medio de paisajes llenos de verde y naturaleza, y me gusta mucho caminar (hacer tracking) y montar bicicleta.Como muchos saben, en este momento vivo en la cuidad de Bogotá, una ciudad andina, a 2.630 metros a nivel del mar con un clima relativamente frío oscilando entre 14 y 23 grados, con alternancia de días nublados, lluvias y sol durante todo el año. En Colombia la apodan la nevera. Para los bogotanos, que se autodenominan “rolos” y los del resto del país llaman “cachacos”, planear una vacación en el país, es sinónimo de ir a “tierra caliente”, en fincas, pueblitos, ciudades más cálidas donde se pueda andar en manga de camisa y bañarse en piscinas, ríos o cualquier agua que los refresque del calorcito.

 

Mi esposo y yo, que estamos, como todos en cuarentena, pero trabajando virtualmente, sentándonos todos los días de la semana frente a un computador para atender reuniones, seminarios y miles de requerimientos y en mi caso muchas horas de clase y de consulta, soñábamos, cuando abrieran las fronteras internas, entre los departamentos en Colombia, poder viajar juntos y escaparnos para una vacación. Decidimos además que sería mi regalo de cumpleaños, que es el 7 de octubre.

 

A principios de octubre se abrió la circulación y planificamos ir a Barichara. Conversando con amigos decidimos quedarnos en una rica posada en las afueras de Barichara que se llama Macedonia y es una preciosa casa colonial, que antiguamente era una finca de la zona.

Emprendimos el viaje la mañana del  jueves 8 de octubre. Nos hacía mucha ilusión viajar en carro hasta Barichara, porque nos habían dicho que los paisajes hasta allá eran muy lindos y efectivamente así fue. Llegamos a las cercanías de Baricharapor una carretera donde nos paramos a almorzar en un picadero donde teníamos una vista preciosa haca San Gil, que es una ciudad vecina, donde ofrecen muchas actividades de outdoors como rafting, tirolesa, caminatas y excursiones. Ya se sentía el calorcito y nos ofrecieron de beber “refajo”, es una bebida refrescante, muy popular que toman los colombianos y es una mezcla de cerveza con postobon ( un refresco similar a la colita). Nos trajeron una jarra y nos supo a “gloria”, comenzaron las vacaciones. Disfrutamos el paisaje , la bebida y el almuerzo que fue un plato típico santandereano con carnes variadas como sobrebarriga, carne oreada, cochino y pollo con ensalada, yuca y arepa.

Partimos hacia la posada Macedonia y llegamos como en 40 minutos. Un lugar hermoso , donde nos recibieron súper amables, y su dueño el señor Ariel nos contó sobre la hacienda y como fue remodelando para convertirla en una posada. Cansados del viaje, dormimos un rato siesta y después nos fuimos a conocer y pasear al pueblo de Barichara, con sus hermosas calles de piedras, iglesias, lugarcitos para comer y su plaza central.

Caminamos un rato en el pueblo mientras se nos hizo de noche. Pasamos frente a la catedral donde estaban dando misa y no pude evitar asomarme desde una entrada lateral a sentir la serenidad del culto donde muchos dan gracias por lo recibido, lo menos que yo podía era hacer lo propio. Seguimos caminando para encontrarnos con otra pequeña iglesia muy bella frente a la cual nuevamente dimos las gracias.

Frente a la plaza entramos a una panadería donde todos los panes que hacían estaban en una gran vitrina y vimos unas foccacia y unos pancitos integrales que se veían divinos. Nos regresamos a la posada, conversamos un rato con el seño Ariel  y allí sacamos cositas ricas para picar y  probamos la foccacia, que estaba sencillamente “deliciosa”. Dijimos que al día siguiente debíamos regresar por más.

El segundo día nos levantamos y desayunamos muy rico en la posada, donde cada pareja o familia de huéspedes tenía asignada una mesa cerca de su habitación.

 Al terminar de desayunar nos alistamos para hacer un paseo en bicicleta donde rodaríamos hasta un pueblo que se llama Villanueva y recorreríamos sus alrededores. Rodamos 5 deliciosas horas cruzando sembradíos de maíz y tabaco que siembran de manera combinada en todas las haciendas. Unas vistas preciosos y un rico sol nos acompañó todo el camino, haciendo que llegáramos como si hubiésemos pasado un día de playa.

 Llegamos a la posada como a las 2:30 de la tarde, nos dimos un duchazo y sacamos varías cosas ricas para almorzar al lado de la piscina de la posada y después darnos un chapuzón.

 Estuvo delicioso el almuerzo y el chapuzón. Al salir de la piscina nos dimos cuenta que estábamos exhaustos y “tremenda siesta”. Al caer el día nos fuimos a Barichara a un restaurancito en una terraza, donde estábamos los dos solos y atendió un agradable y amable mesonero que nos contó del pueblo y de los lugares para salir a a hacer otros paseos. Regresamos a la posada , vimos un capítulo de una serie que nos tiene atrapada de Netflix que se llama Borgein y el agotamiento del paseo en bici nos hizo dormir profundamente.

 Al tercer día decidimos hacer una caminata desde Barichara hasta un pueblo que se llama Guane. Nos contaron que había un camino real que utilizaban para el traslado del tabaco y que estaba señalizado desde donde salir. Nos levantamos, desayunamos y nos alistamos para nuestra caminata, con ropa apropiada y mucho protector solar, porque el día de ayer nos había advertido del sol radiante. 

Antes de empezar la caminata para Guane queríamos conocer el mirador del Salto El Mico, que nos habían dicho que tenía una vista preciosa sobre el valle y donde había que tomarse una foto en el peñón. Llegamos, disfrutamos la impresionante vista e hicimos lo propio tomándonos la foto. De allí nos dirigimos con el carro al punto de partida del camino hacia Guane.

 Iniciamos una maravillosa caminata por el camino real con unos paisajes preciosos y nuevamente sembradíos de maíz y tabaco. Después de una hora y cuarto de subidas y bajadas de montaña llegamos a Guane, totalmente felices de la caminata pero totalmente acalorados y deshidratados. En la primera esquina del pueblo había  un abasto donde nos compramos dos gatorade fríos que nos volvieron el alma al cuerpo y nos dieron energía para seguir.

Guane es un pueblito precioso con su iglesia, su plaza (que estaban remodelando), y la gran curiosidad, un museo paleontológico, a cargo de la curia del pueblo. Lamentablemente estaba cerrado por las remodelaciones en la plaza y la cuarenta, pero le pasamos por enfrente y la fachada es muy linda.

 Al final del pueblo hay un mirador precioso donde se ve,raudaloso, el río Suarez y dos pueblitos en la montaña del frente. En ese punto los turistas , como nosotros disfrutamos de la inmensidad de estos parajes con grandes formaciones montañosas que nos recuerdan que somos parte de la naturaleza.

 Iniciamos el retorno, caminando de nuevo hacia Barichara, haciendo de vuelta el camino real, con las mismas hermosas vistas, pero desde otro ángulo, y el mismo catire en el cielo acompañándonos implacable. Al llegar al pueblo y al carro, una cava con hielo nos permitió refrescarnos con agua helada. Al volver el alma al cuerpo dije, estamos en el pueblo, vamos a la panadería a ver si tienen foccacia. Felizmente estaban recién hechas y compré unas cuantas.  De regreso a la posada, un baño delicioso y una gran picadera deliciosa en los alrededores de la hacienda. Agotamiento, siesta y de nuevo al pueblo de Barichara a un pequeño restaurante donde nos tomamos unas sopas deliciosas y nos sorprendieron en el menú con tequeños venezolanos. De nuevo a la posada , nuestro capítulo de Borgein y sueño profundo.

Al tercer día decidimos hacer otro paseo en bicicleta en una ruta que Juan había trazado saliendo desde Villanueva y recorriendo las montañas de alrededor. Nuevamente parajes preciosos, esta vez muy metidos dentro de las montañas. En medio del paseo nos paramos a hacer una merienda a la sombra de unos árboles, para además hidratarnos y descansar un poquito.

 De nuevo a rodar para regresar a Villanueva. Recorrimos un nuevo trayecto como por casi dos horas y llegamos al pueblo, lleno de gente, también un grupo de ciclistas que venían desde Bucaramanga y coincidimos en la licorería donde comprábamos cerveza y postobón fríos para refrescarnos con refajo. Una delicia que nos permitió montarnos de nuevo en nuestras bicis para llegar hasta el carro y enrumbarnos a la posada para seguir nuestro ritual y disfrutar de la bella hacienda Macedonia y una excelente conversar con su dueño el señor Ariel.

 

 Nuestro cuarto y último día de paseo decidimos pasear en carro y conocer dos lugares que nos habían recomendado: el cañón del Chicamocha y la cascada Juan Curie.Nos levantamos y desayunamos en nuestra mesita asignada y nos enrumbamos hacia el norte por la carretera camino al parque del cañón de Chicamocha.

 Como siempre los paisajes muy bellos hasta llegar al parque, donde nos montamos en un teleférico que baja hasta el valle con el río y vuelve a subir hasta la montaña del frente donde está la estación Mesa de los Santos. El recorrido en el teleférico es precioso de ida y de vuelta.

Salimos del parque del cañón de Chicamocha rumbo Sur, para llegar y atravesar San Gil y seguir hacia la cascada de Juan Curie. De nuevo carretera con  vistas hermosas hasta que llegamos a la entrada del parque donde, después de una caminata de unos 20 minutos por un camino que te va adentrando a la montaña llegamos a la hermosa cascada de Juan Curie.

 

Como era lunes festivo, había muchos grupos de personas disfrutando de mirar la casada, bañarse o más bien mojarse los pies y chapotear en el poso y unos osado haciendo rapel desde la cima. El lugar es realmente hermoso y da cabida a todos los visitantes con su agenda. Disfrutamos un rato de esa belleza natural, nos mojamos los pies y ya iniciamos el retorno a la posada, al acecho de un lugar para almorzar.

 

En la carretera montañosa habían muchos lugares de ventas de artesanías y frutas. Juan apasionado de las frutas quiso pararse a comprar algunas para llevárnosla a Bogotá y fue atendido por Jhon Jairo que quería venderle toda la frutería.

 Pasamos varios restaurancitos a orillas de carretera , pero todos full , por ser lunes de fiesta y el hambre “in crescendo”. De repente apareció un lugar muy bonito y con poca gente y dijimos, “ a probar suerte”, gracias a Dios, creo que era nuestro regalo de despedida, la comida estuvo divina y de postre algo muy típico, queso con panela derretida y obleas con arequipe. En el local de al lado vendían potes de barro y compramos unos de recuerdo y para sembrar unas maticas en la casa.Ya de vuelta al hotel como a las 5 pm, agotados también pero felices del día de paseo. Ya en plan recoger , despedirnos y agradecer todo lo vivido.

Termino mi escrito respondiendo al título de este escrito ¿Qué aventura o sueño voy a hacer antes de que termine el 2020? Quiero poder seguir paseando y disfrutando de la naturaleza a pie, en bici y en carro, tal como lo hice en este maravilloso viaje.

 

María Elena Garassini


La honestidad, en 12 semanas

 Este año, como generalmente suele suceder, me invitaron a dictar la materia de coaching en el diplomado II de Psicología Positiva, aunque estamos en cuarentena. Lo hicimos por vías digitales, con un número reducido de personas que habían comenzado en formato presencial en febrero, y quería terminar. Éramos 10, conmigo. Como es usual, les pedí como acordamos en la programación, que hicieran el test VIA de las fortalezas de carácter ya que el coaching positivo e indagativo, se apoya en el  PERMA, por un lado, y en la ontología del lenguaje, por el otro. De ese “maridaje” es que `podemos acompañar a otros a superar sus creencias limitantes, barreras, y juicios maestros, (como los llamamos)

La tarea, tenía que ver con un darse cuenta de dónde estaban la vez anterior, comparado con los nuevos resultados del test. Se les pidió que analizaran  que había pasado en el cambio, si había sido intencional, si se pueden mover las fortalezas, y si tuvo que ver la pandemia con los resultados.  Es asombroso que el 90% de nosotros, o sea 9/10, manifestamos que había aparecido entre los primeros 3 puestos, la fortaleza de carácter de la honestidad e integridad. ¿Interesante, no?  Si bien es cierto que esta muestra no representa a ninguna población, es cierto también, que es casi la totalidad de los estudiantes del diplomado. La única persona que faltó, manifestó que había aparecido la espiritualidad.

Cada uno de nosotros destacamos ideas atribuibles a las causas, por medio de las cuales, pudimos haber desarrollado tal fortaleza. ¿Qué tiene que ver la cuarentena, el encierro, la limitación de libertad, con tales resultados?. Pues manifestaron que hubo tiempo para pensar, para encontrarse, para darse cuenta de lo que estaban haciendo antes y de enfrentarse a variados retos que los acercaba a su razón de ser o como dice Raví Shankar, a su propósito vital.

En mi caso, llevo los resultados del test VIA desde el año 2014, y ahora tengo el cuidado de hacerlo cada seis meses. Entonces, y al menos desde el año mencionado y en mi caso, pudiera hablar del movimiento de la honestidad. Esta fortaleza entre los años 2014 al 2017, ocupaba el puesto 14/24. Fue en los años 2018-2019 y 2020 que ocuparon los puestos, 4, 2, y 1, respectivamente. Ya era una tendencia que se reforzó en lo que nos pasa y de cómo nos vamos haciendo cargo.

Dice el test VIA acerca de la honestidad:

“Soy honesto conmigo mismo y con los demás, trato de presentarme y presentar mis reacciones con precisión a cada persona, y asumo la responsabilidad de mis acciones”.

Cuando uno lee la cita anterior puede descubrir además, que hacerse responsables de las acciones, tiene que ver con el origen de todo:  las emociones. En ingles son “e-motions” o la energía que mueve. Habla entonces del desarrollo de la inteligencia emocional. También habla de la honestidad en doble vía para ser congruente. Pero, ¿es posible ser honesto con otros y no serlo con uno mismo,y  a la vez?. Pareciera que llega empaquetado. Probablemente  en mi caso, ser honesto conmigo mismo traiga como consecuencia la honestidad con los otros.

Completa el VIA acerca de la honestidad:

“Cuando eres honesto, dices la verdad. En términos más generales, se presenta de una manera genuina y sincera, sin pretensiones y asumiendo la responsabilidad de sus sentimientos y acciones. Eres una persona íntegra, eres quien dices ser, y actúas consistentemente en los dominios de tu vida en lugar de ser de una manera en la comunidad y de una manera completamente diferente en tu familia. Como resultado, cree que está siendo constantemente fiel a sí mismo.

Esta fortaleza implica representar con precisión sus estados, intenciones y compromisos internos, tanto pública como privadamente. La fuerza de la honestidad a menudo está relacionada con la auto concordancia, la medida en que sus objetivos representan con precisión sus intereses y valores implícitos. La honestidad permite que las personas asuman la responsabilidad de sus sentimientos y comportamientos, se apropien de ellos y obtengan beneficios al hacerlo.”

He marcado en negrilla los términos que me han parecido tienen que ver conmigo mismo. En primer término, es acerca de la verdad. Para ser honesto, puedo reconocer que no la tengo, o que la puedo compartir con el otro. Así, decir la verdad es decir lo que sientes, que a la larga se traduce en poder ser empático con las personas y mucho más allá, en la fortaleza espiritual, ser compasivo. El otro lado de la verdad pudiera ser la mentira. La mentira tiene que ver con las creencias limitantes y de los “cuentos que nos contamos” para poder encajar en el mundo que nos tocó vivir, tiene que ver con supervivencia. La verdad se antepone, en el sentido de aceptar y dejar de mentir(se).

 Otro elemento es, ser coherente. Somos cuerpo, alma y espíritu según la doctrina judeo cristiana, pero somos una maravillosa triada según la ontología del lenguaje formada por el cuerpo, las emociones y el  lenguaje. Ser coherente, sin duda, es ser honesto. Se aprende a ser “coherentemente honesto” con las tres. En esa “honestidad” podemos desarrollar un cuarto pilar que se integra, que es lo espiritual: la consciencia del ser, la sintonía con el universo, la comunión con Dios. Entonces podemos ser “espiritualmente honestos e íntegros”.

Por último, subraya lo que antes he expuesto: el hacerse cargo de las emociones y sentimientos. Es el mismo ciclo al final; que de las emociones se generan las acciones, que generan aprendizajes que se constituyen en el ser, y desde donde somos capaces de emocionarnos para generar acciones, todo en un ciclo o bucle interminable de generación de lo que somos y como actuamos. Como dice la traducción, se trata de ser genuino, honesto e íntegro. La honestidad es un rasgo del valor de la virtud de la valentía, y es lo que voy a seguir haciendo las próximas doce semanas hasta que termine el año, y el otro…

¿Cómo se activó en mi caso?. En el año 2018 comencé con la fotografía, una maravillosa herramienta de observación. Se aprende a mirar hacia afuera, desde adentro, pero con la seguridad que nos estamos observando. El ojo que mira no es distinto a la mirada de la foto tomada. Uno mira las cosas desde lo mucho que tiene de algo. Así podemos mirar el amor,  la compasión, el respeto, y  la humildad en otros, quizá desarrollando esas mismas características. La mirada evoluciona con lo capaces que somos de ver en otros, lo que tenemos en nosotros, y que quizá, no hemos abrazado aun.

También pudo influir el hecho que esos años, estuve en las “tablas”; con  más de 10 veces en ellas. Mostrarse a otros desarrolla la capacidad de vernos a nosotros mismos. Pensar en el otro, en lo que quisiera escuchar que uno le pudiera decir. Es la magia del devenir, donde ponemos a favor nuestras fortalezas para caminar, crecer y avanzar; es descubrir  nuevos mundos. Es algo así como aquella lámpara de aceite que al calentarse, hacía que las gotas azules de aceite, subieran al tope para luego  bajar y empujar a las del fondo a que subieran. Al final es un maravilloso ciclo interminable de aprendizajes que se realimentan.

Por último, quería agregar la reflexión que ya he compartido con ustedes, sobre el miedo; el miedo irreal, el que paraliza por excesos de futuro. Yo uso una expresión que me ha dado resultado. Así dije en una clase, “humor voy por ti” y llegó al cinco, luego dije en la clase del año siguiente., “Amor voy por ti”, y aparece el amor y la amabilidad entre los cinco primeros. En el 2019 dije, “valor voy por ti”, cuando me di cuenta que el valor me serviría para superar los miedos y avanzar.  Y sucede que cuando uno declara algo, todo se re encuadra,  y a veces, sin darnos cuenta. La honestidad está de primera ahora, mientras que los otros componentes de la virtud del valor, están cercanos al 24.

El amor es la fortaleza maestra de los rasgos de personalidad. Del otro lado, en el mismo continuo, está el miedo, que hemos dicho, es una forma de amor. La honestidad, el hecho de mirarse a la cara, de salir a la calle con lo que eres, con luces y sombras, reconocer a otros y que te reconozcan genuino; ¡eso es valor!

No hace falta ser valiente, en mi caso. Hizo falta solo, ser honesto.

Alberto, 2020

Fuente: https://viainstitute.org/ 

domingo, 25 de octubre de 2020

La aventura de mi sueño de escritura para diciembre 2020

La aventura de mi sueño de escritura para diciembre 2020        

Santiago Porras Rojas                                                     


Aventura la de Ulises en su viaje a Itaca, lleno de experiencias; suceso extraño el de Cristóbal Colón al descubrir que imaginando un viaje a las Indias, por una ruta de incertidumbres y riesgos, escribiría el inicio de miles de historias de otro mundo. 

Hay sueños que se han convertido en aventuras increíbles; previamente rechazadas para convertirse en historias para ser escritas y ofrecer esperanzas a tantos que exploran cómo superarse o perseverar, apoyados en las historias escritas. Preguntemos a Cervantes, Dante, Santiago apóstol o a Elvis Presley, Los Beatles, Alejandro Sanz, Walt Disney, Albert Einstein,   

¿Qué hay de aventura en una escritura?  

Para mí, un hecho excepcional que vive el escritor y a su vez puede suscitar descubrimientos, retos, regalos, sensaciones, aprendizajes, mejoras, locuras y tantas otras que, como tú, que lees mi escrito ahora pudieras agregar.   

Los contrastes de aventuras de mi escritura…

“-¿Leíste el reto de 21 días de Lenguaje positivo que quiero ofrecer por la redes en junio 2020?  

Me contesta Jesús -Tienes un producto muy completo y pudiéramos ofrecerlo a través de nuestra web

-Gracias Jesús; lo revisaré y te lo reenviaré.

Otras conversaciones...

Varios colegas amigos -Santiago, quizá puedas hacerlo más concreto, para que la gente no interprete que es muy complicado el reto.

Surge allí mi sombra, mi ego perfeccionista… y concluyo <<No está listo!....el reto no va por ahora>>.” 


En mi mente sigue viva la inquietud, esta extraña sensación que vive en mí, y que desea transmitir aquellas aventuras y desafíos con los que, gracias al lenguaje positivo, la historia de la vida de otros y la mía han abiertos posibilidades para auto-regular los cuestionamientos desde antecedentes autobiográficos y el optimismo de la conciencia residente.

Sigo adelante y, tal y como escuché decir en una entrevista a Mario Vargas Llosa sobre los previos borradores de una obra, << que son una lucha contra la inseguridad>> (*). Estoy fluyendo ahora en esta experiencia muy enriquecedora de mi bienestar.

Hoy mi aventura gira alrededor de culminar la escritura de el primer libro que escribo para todos aquellos que también, habitando palabras optimistas, positivas, expansivas; acrecienten su ser autobiográfico a fin de fortalecer las maneras de hacer de la vida una aventura excepcional para ser ¡bien vivida!


(*) https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2020/04/07/escritorio-mario-vargas-llosa/0003_202004G7P35991.htm

viernes, 2 de octubre de 2020

Jesucita Peters/ Sept 2020

 

Autor: Jesucita Peters S.

Seis meses después de la cuarentena.

¿Ahora quién soy?


Estos seis meses han sido un subir y  bajar de emociones permitiéndome un sin fin de aprendizajes, los cuales me han permitido darme cuenta de lo vulnerables que somos, por cuanto el comienzo de la cuarentena coincidió con mi quebranto de salud y la tristeza de no poderme ir del país ya que me iba una semana después de la misma, quedándome literalmente con las maletas hechas y perdiéndome  el nacimiento de mi segundo nieto, así como otra serie de eventos familiares entre ellos los preparativos de la boda de mi hija mayor.

Aprendiendo realmente del significado del cultivo de las amistades en momentos de crisis,
allí te das cuenta de quienes  te aprecian  y te apoyan incondicionalmente y el significado de esa palabra de aliento tan importante en nuestras vidas, palabras conseguidas a través del grupo de los escribidores, gracias por estar.

La experiencia de estar enferma me enseño  a cultivar la espiritualidad  y a verme en retrospectiva, pude aprender  del perdón, de la aceptación,  y a soltar las cosas que no puedo cambiar.

Otro aprendizaje importante para mí en estos seis meses está vinculado con la planificación, yo a lo largo de mi vida siempre he tratado de no dejar al azar ninguno de los eventos que de una u otra forma se sucedían, pues  eran rigurosamente planeados en detalle por mí, hoy en día entiendo que uno planifica y Dios sencillamente dispone, en tal sentido, en el devenir de la vida hoy me siento más crecida y el aprendizaje continúa hasta el fin de nuestros días.

He aprendido a aceptar  que  los eventos importantes para mí,  aquellos que involucran toda una confluencia de emociones hoy tengo una manera distinta de aproximarme e interpretarlos  para mi bienestar y los de mis seres queridos. Entre ellas acompañar a mi hija en su boda a través  de internet, nunca me lo hubiese imaginado.

Aprendizajes infinitos haber vivido esta pandemia de la mejor manera con las herramientas con las que cuento y llevarla en armonía con mi entorno y conmigo misma.

Entender el gregarismo del ser humano y cuán importante y necesario es ese contacto con el otro que dábamos por   sentado y que hoy  esta vedado.
Añoranzas y aceptación de la realidad que no puedo cambiar  pues ya no dependen de mi control.

Hoy después de este tiempo entiendo ser mejor persona, me siento fortalecida ante todos estos acontecimientos  para seguir con el autobús de mi vida, ganando  nuevas experiencias para afrontar eventos desconocidos como el covid 19.

¿Y ahora quien soy?

Sigo siendo la misma persona, pero con una seria de aprendizajes acumulados en mi haber, existe un antes y un después de esta pandemia, estamos todos en la misma tempestad pero en distintas embarcaciones para lidiar con ella.

Seis meses después... ¿Ahora quién soy?

 

Este año, 2020, quedará en nuestras memorias y más aún, registrado en la historia como el año de pandemia del coronavirus. Global y casi simultáneamente ha impuesto un cambio abrupto e inesperado en nuestra rutina. Las implicaciones para la humanidad son todavía insospechadas para cada uno de nosotros como individuos. Aunque la pregunta  ¿Ahora, quien soy? que intento responder es personal,  no puedo dejar de pensar que  esta experiencia ha tenido significado e implicaciones diferentes para todos: en algunos casos el reto es demandante y abrumador, para otros, amenazante, otros lo viven como una fuente de oportunidades. Mientras algunos han estado obligados a vivir en confinamiento totalmente aislados, otros han debido compartir permanentemente espacios que otrora estaban la mayor parte del día vacíos. Algunos quedaron sin trabajo, otros han trabajado como nunca. A muchos lo que les ha tocado es  inspirador o los llena de entusiasmo, otros tanto se han juzgado incapaces ante el reto. Muchos salieron a ayudar, otros se aislaron y otros fueron ayudados. Algunos han muerto, otros han luchado, sentido desfallecer y vencido y otros  han debido despedir a seres amados, todo esto aislados de las personas que hubieran sido fuente de fortaleza para transitar tan rudo camino. Ha brotado lo mejor de unos y lo peor de otros. Podría escribir el mismo tiempo que ha pasado desde que inició el encierro para tratar de enumerar todo lo que puede haber sido la transformación de los seres humanos y en general de la humanidad este año, pero la pregunta hecha es personal.
¿Ahora, quien soy?
La primera respuesta que pensé fue: soy yo misma.
Luego, que me encuentro en una condición privilegiada: mi familia y yo estamos bien, sanos. Seguimos con trabajo, con algunos cambios, nada que no podamos manejar. Tuvimos la oportunidad de estar todos juntos por 6 meses, y yo particularmente disfruté la compañía y agradezco inmensamente la reunión.  He podido aprovechar el encierro voluntario para hacer algunas actividades que de no haber pasado a desarrollarse en línea no hubiera podido hacer. También trato de mantenerme presente para mis allegados en lo que pueda aportar. En principio, continúo con mis planes. La vida sigue, ahora con un añadido constante, la pandemia
No dejo de pensar en todas las personas que tienen una situación diferente a la mía, que se han visto en situaciones difíciles y transitan el camino con sufrimiento y en los que saben que trascenderán  el sufrimiento temporal y se fortalecerán.
Pero la pregunta es personal: 
¿Ahora, quien soy?
Y vuelvo a responder: soy yo misma. Seguro he cambiado, pero nunca soy la misma que hace 6 meses. A veces cambio porque un evento me obliga de golpe y otras lo hago progresivamente, segun un plan. Pero aún cambiando soy yo misma. Y, de nuevo, no puedo evitar ampliar mi pensamiento hacia el resto de la humanidad, porque la vida sigue, y la pandemia, esta vez tiene características de estos tiempos: globalidad e inmediatez y es además evidente, un catalizador. Entonces, me hago la pregunta:
 ¿Ahora, quiénes somos?
Somos los mismos.

Carmen Lucía Rojas
Septiembre 2020


miércoles, 30 de septiembre de 2020

SEIS MESES SABIOS Y DEMENTES

 

SEIS MESES SABIOS Y DEMENTES

Se paró todo, con un estallido del silencio

El mundo colgado en las ventosas de un virus,

soplando de un solo tajo la normalidad,

convirtiendo ciudades en tumbas habitadas.

 

Se me vino de pronto el otoño

Se adelantaron las almas a morar la eternidad

Las despedidas maniataron mi alegría

Y el miedo mordió mi médula con rabia.

 

Todas las emociones se colgaron en mi desesperanza

La incertidumbre se clavó en el centro de mis sueños

Plácido el miedo tendió sus alas y

se acostó a dormir en mi cama.

 

Fui madrugada que abrazó la soledad

Soy un nudo que se ata y se desata

Soy otoño con muchas primaveras

Soy todas las estaciones atropelladas…

 

Pero mi huracán interno está amainando

Mi alma se va sosegando

Me soplan otros vientos

Mi borrasca interna se va alumbrando.

 

Comienzo a caminar por los campos verdes de mi alma

A vivir en mi paraíso olvidado

A barrer astillas y limpiar lo que me quita luz…

Empiezo a nacer otra vez.

 

Dejé de querer cosas, de sentir cosas

De soñar trajes y viajes

Empecé a ensanchar mi cobija espiritual

Empecé a amar mis miedos y mi fragilidad.

 

La pandemia hizo gigante el amor

Lo di y lo recibí, rebosante en mis vasos matutinos

Abundante mi plato diario de pan y protección

Abundante el potaje que de mis manos salió.

 

La soñadora que me habita,

hace piruetas en mi fantasía.

El poeta que me sublima,

me convierte en su poema.

El pintor que me deslumbra,

pinta mi casa interna.

 

Encontré un potente condimento,

que de la paz brota. Sin importar,

si fui llanto ayer o si soy burbuja hoy.

Soy más de lo que decido ser.

 

Gudelia Cavero Hurtado

 

 

La luciérnaga: seis meses después.

 

     Al tratar de encontrar las palabras que definan los últimos días vividos  vino a mi mente el título del libro  de Jaqueline Goldberg : “El cuarto de los temblores”. Nos vimos de repente encerrados en espacios donde el miedo se hizo compañía, acumulando pérdidas y sospechando amenazas. Como conjuro para protegernos, algunos revisamos las erratas de nuestra vida; otros, tratamos de entender nuestras incertidumbres.  

      Pero entendernos desde la incertidumbre es quizá la tarea más estéril emprendida. Es como vivir en una ola, sin asideros que nos sostengan, inmersos en el espacio egoísta de la ola misma, pues no puede haber otra ola que la acompañe. Estaríamos destinados irremediablemente a desplomarnos en una orilla, por demás inhóspita y dura,  donde  la fuerza se convierte en  vacío, el arrullo en silencio  y el ritmo en soledad. 

     Permitir que la confusión  de los tiempos me haga desconocerme a mi misma  sería como navegar sin velas y sin puerto. Poseo la certeza de quién soy,  pienso y siento; la de tantas rutas recorridas; la de este rostro que alimenta ilusiones y construye realidades.

     Permitir la incertidumbre cuando hemos vislumbrado el norte, permitir la dispersión de propósitos enredados en apariencias inútiles y yermas,  solo postergará esa voluntad de construir. 

     La potestad de todo ser humano  está en  poder decidir. ¿Cómo decidir desde la incertidumbre?  Imposible trazar un mapa que nos guíe. Un ánimo  lleno de confusión es siempre mal dibujante. Para decidir es necesario confiar: confiar en quienes somos, en el camino recorrido, en los que caminan con nosotros. Confiar en Dios.

     Necesitamos de una fuerza que aleje las sombras. Esa fuerza es la pasión por vivir, pasión en la entrega; pasión por dibujar un mapa que sea perdurable, por el que hemos luchado, en el que hemos creído y siempre creeremos. Un mapa desde el cual podamos inventar una realidad diferente.

     Cada uno de estos días he  agradecido mi calidad de luciérnaga que hace tiempo ustedes me otorgaron: un ser capaz de iluminar a los más cercanos desde la calidez; cómplice del amor y la alegría, ahuyentadora de oscuranas y tristezas.

     Seis meses han pasado, indiferentes a nuestros pesares. Nosotros, los escribidores, los hemos vivido  en el “cuarto de los temblores”, pero hemos hecho de esos temblores fortaleza.                                               

Irma Wefer

 

  

 

 

 

lunes, 28 de septiembre de 2020

Lionel Alvarez/Septiembre 2020

 6 MESES DESPUÉS, ¿AHORA QUIÉN SOY?

Hace ya más de seis meses que se inició este confinamiento que, en principio,  se nos presentó como una "cuarentena", pero ya llegó a "cientochentena", sigue adicionándose días, y no sabemos hasta cuando.
En ese lapso por supuesto que hemos cambiado. Aunque veamos nuestro cuerpo como una estructura bastante permanente, gran parte de él se encuentra en estado de flujo constante. Muchas de nuestras células de marzo ya desaparecieron. De acuerdo con los biólogos moleculares, el cuerpo humano se reemplaza completamente a sí mismo, con un nuevo conjunto de células, en periodos de siete a diez años.
Por lo general, las personas cuando se observan diariamente en el espejo, no se percatan tanto de sus cambios, pero sí perciben los de sus allegados, cuando los ven. Haga una prueba y asista a ese reencuentro con sus compañeros de promoción. Se dará cuenta de lo deteriorado que se ve Eleuterio, el otrora galán del salón; también notará que de la belleza de Marcolina, y de aquel cuerpazo, solo quedan vestigios. Esa noche, sus oídos le zumbarán, por los comentarios que los asistentes estarán haciendo de usted y de su arrugado envoltorio.

No hay dudas de los cambios biológicos que debemos haber experimentado en estos seis meses, pero, ¿que decir de los cambios emocionales?
La pandemia puso al mundo "patas pa'arriba" e hizo cambiar nuestras costumbres, rutinas, y hábitos. Nos ha dificultado participar en nuestros rituales familiares: cumpleaños, bautizos, graduaciones, bodas... No haber podido acompañar en la enfermedad, ni despedirnos de nuestros seres queridos, ha sido doloroso. Todo ello provoca cambios continuos en nuestro estado de animo.

El cerebro, que está diseñado para la supervivencia, cuando se ve inmerso en un mundo tan incierto como el que ha creado la pandemia, lo percibe como de peligro, y se activa automáticamente el mecanismo del miedo, ese que nos prepara para la lucha o la huida. El doctor Mario Alonso Puig señala que, durante la activación, se libera mayor cantidad de cortisol en el torrente sanguíneo, afectando las defensas del organismo. Explica que en nuestro sistema inmune existe un "escuadrón élite", las llamadas células NK (del inglés Natural Killer), que son linfocitos entrenados específicamente para la destrucción de tumores y virus; y se ha conseguido que el exceso de cortisol neutraliza la efectividad de esos NK, dejándonos en desventaja ante el ataque viral. Es normal que sintamos miedo, pero es necesario  llenarse de valor y defender todo aquello que merece la pena defender, que en este caso es nuestra vida.

¿Y ahora quien soy? Un ser cambiante, porque como decía Ortega y Gasset: "No somos participio, somos gerundio", queriendo indicar que no estamos hecho del todo sino que poco a poco nos vamos haciendo. No es fácil responder esa interrogante, porque el ser humano no tiene idea de quién es. Nos confundimos con lo que hacemos y lo que tenemos, que son cosas distintas. Somos como una cebolla envuelta en capas, las primeras capas representan lo que pretendemos o aparentamos ser. Conocernos, es pelar todas esa capas, hasta llegar a nuestra esencia, nuestro verdadero ser.
Una pregunta distinta sería: ¿qué cambios hemos percibido en nosotros, luego de estos seis meses?
Este sacudón nos está enseñando a ser más reflexivos, a reconocer nuestras virtudes y debilidades y a aceptar lo pequeño y vulnerable que somos. A valorar tantas cosas que antes ignorábamos y ahora estamos aprendiendo a apreciar: el amor, la amistad, la compasión, la cooperación, la fe, la esperanza, la gratitud, la humildad...¡la salud!
Disfruto y agradezco, por citar un ejemplo, el concierto que todas las mañanas, bien temprano, vienen a trinar decenas de pajaritos a mi ventana ¿venían ellos antes de la pandemia? Probablemente sí, pero no lo recuerdo, quizás no les ponía atención.

Ojalá, que en la travesía de esta tempestad, millones  de personas puedan agregar valor a su Ser -con mayúsculas-  hasta alcanzar un crecimiento personal y espiritual  que los  lleve a  la mejor versión de sí mismos y puedan contribuir a un mundo post pandemia mejor.

Lionel Álvarez Ibarra
Septiembre 2020

sábado, 26 de septiembre de 2020

ME SIENTO COMO CAMPÉON

 Autor: Martín A. Fernández Ch.

26/09/2020

Luego de 6 meses viviendo esta situación de pandemia ¿Cómo te sientes? Mi respuesta es "me siento como un campeón". A continuación, expongo mis razones de por qué me siento así.

Ya he vivido momentos agobiantes y de mucha dificultad, como fue aquellos días del deslave de Vargas en Diciembre de 1999, lo cual me hizo comprender que lo más importante en la vida es la familia, que no hay situación adversa que no pueda superarse y que solo se necesita tener fé en Dios. Lamentarse de lo supuestamente malo que nos pasa, solo conduce al estancamiento emocional y a estar nadando contracorriente o, peor aún, en un remolino.

En marzo de este año, cuando se inició la medida de la cuarentena, debido a la pandemia, mucha gente cayó en crisis. El hecho de quedarse en casa las 24 horas (sin hacer nada o poco teniendo un cambio intempestivo de su forma de vida), para quienes vivían en familia se dieron cuenta que no sabían convivir en armonía y, para quienes estaban viviendo solos, entendieron que los demonios internos son fuertes de enfrentar. Se podría decir que, estos tiempos, los egos salieron a flote y se dieron su festín. Definitivamente, un cambio de paradigma en nuestro pensar y actuar.

En un primer momento nos preocupamos por el futuro inmediato, luego nos dimos cuenta que eso era una pérdida de tiempo, porque nadie tenía certeza de ello y después nos dimos cuenta que, independientemente de lo que fuese a pasar, teníamos que activarnos.

En estas situaciones, es muy importante que las instituciones gremiales y académicas actúen lo más pronto posible, para que la gente se sienta acompañada y orientada, principalmente en generar calma psicológica y emocional. Algunas de ellas actuaron más rápido que otras. En lo particular, tuve la misión compartida con mi apreciado amigo Alberto Lindner, siguiendo las directrices de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana, de diseñar e impartir ciclos de charlas para promover el bienestar, dirigido a los agremiados inmobiliarios y al público en general. Hicimos dos ciclos, los cuales fueron exitosos y la gente lo agradeció.

He tenido una transformación significativa como persona, pareja y  desde mi misión de Promotor del Bienestar. Esta situación se prestó para ponerme a prueba y siento que lo logré. En el transcurso de estos meses he aconsejado a mucha gente a cómo superar sus miedos y angustias generadas por esta situación adversa. Con la buena escucha he entendido cómo la gente se siente y he puesto mi granito de arena  para que tengan las herramientas suficientes para avanzar y seguir adelante con sus vidas. He entendido que no puedo resolver el problema de todos, solo de aquellos que están a mi alcance y de quienes están dispuestos a superarse.

La prueba de mi transformación es la activación de algunas fortalezas del carácter que estaban rezagadas. La Ecuanimidad, Perspectiva, Prudencia y Amabilidad, cedieron sus lugares a favor del Entusiasmo, Trabajo en Equipo, Amor y Creatividad, fortalezas propias para sustentarme en este proceso de cambio y en los proyectos que acometí. Me siento orgulloso de esta transformación y sentido que he trascendido, demostrado por las retribuciones de agradecimiento que me han dado por  dichas charlas y el reconocimiento de la Junta Directiva de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana. Por ello, me siento con mucha satisfacción de saber que he podido dar ese pequeño espaldarazo o empujoncito necesario para que muchas personas se animaran a seguir adelante con optimismo.

Por otra parte, he visto como gente buena ha apoyado para que este proyecto fuese exitoso, como fueron los profesores de Psicología Positiva de los Diplomadas de Psicología Positiva y los amigos del Club de Escribidores de Caracas, de quienes estaré eternamente agradecidos.

Este cambio situacional, produjo una movida de mesa que hizo que las piezas del ajedrez se cayeran en la gestión de la Junta Directiva de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana. Inmediatamente reaccionamos, sentimos que era necesario activarnos para atender a nuestros agremiados. Y así lo hicimos. Aprendimos las destrezas necesarias para estar presente en las redes. Nos organizamos como un verdadero equipo. Fuimos creativos y formulamos charlas y talleres. Y hasta los momentos, la integración y el trabajo en equipo se ha sostenido con miras a una gestión exitosa.  

En lo personal, la mejor experiencia que he tenido tiene que ver con mi relación de pareja, con mi novia María Alejandra Chávez. De vernos prácticamente solo los fines de semana, ahora estamos juntos las 24 horas.  Este proceso nos ha servido para engranarnos, conocernos aún más. Nos hemos apoyado en los proyectos de cada quien, como han sido: cantar, club de storytellers, grabar videos de karaoke para subirlos a las redes, recitar poemas, trabajar juntos, hacer ejercicios y seguir pensando en proyectos. Ella ha sido mi apoyo incondicional en las charlas de bienestar, no solo como asistente, sino como consultora y hasta en la logística, como fue el caso de la charla con Cora Farías (El Arte para el Bienestar, una mirada de Frida Kahlo), quien tuvo problemas de conexión de internet y ella fue a buscarla a su casa.  A Mariale tengo mucho que agradecerle, porque ahora soy mejor persona y amante.

Para finalizar, he dejado evidencia de mis distintas evoluciones. En la actualidad, hay un Martín Fernández distinto al que estaba antes de la pandemia y muy distinto antes de haber tomado mis diplomados de Psicología Positiva. De eso puede dar constancia los que me conocen desde hace tiempo y, sobre todo, mi amada María Alejandra.

FIN.

Santiago Porras/ 6 meses después de pandemia

 

6 meses después de pandemia…quién soy

Santiago Porras Rojas                                                                          27-09-2020

 

Para quien soy ahora; los meses que transcurren desde el 10 de marzo 2020, son un capítulo dentro de otro proceso de aprendizaje. Los 2 años previos han servido para aprender a poner los pies en la tierra en otra cultura, que comparte conmigo una lengua; sin embargo, su lenguaje es relativamente similar, el suyo (el castellano español)es la consecuencia de una cultura diferente a la mía.

Estoy persuadido hoy que, venirme a re-re-re (*) iniciar vida aquí en España a los 60, eranecesario para aprender a equilibrar mi funcionamiento optimo como persona. Aquí estoy sumergido hasta lo hondo con mi “aceptación”.

Soy…quien se ha hecho cargo de aprovechar mis fortalezas para dejar de desgastarme física y emocionalmentepor alcanzar aganar dinero como propósito de mi hacer, desde la sana aceptación y reconocerme en aquello que me ofrezca significado al hacer, desde lo mejor que tengo para brindar a los demás, y encontrar abundancia extraordinaria. ¿Para qué sirve tratar de convencer a otros? Así no es sano que el dinero me llegue.

Soy… el que sale cada día al amanecer y recorro caminos de playa o montaña, medito…y encuentro tesoros:<<Porque uno cree en si mismo, uno no trata de convencer a los demás. Porque uno está contento consigo mismo, uno no necesita la aprobación de los demás. Porque uno se acepta así mismo, el mundo entero lo acepta>> (Lao Se)

Soy…el que vive en el presente continúo, ahora soy consciente que el futuro es un espacio de diseño, y avanzando con optimismo equilibrado en el presente continúo… alcanzo logros-aprendizajes-logros….Las amenazas son posibilidades. Ahora puedo hacerme cargo desde la calma para acoger los reveses, que no son el fin del mundo.

Soy… el que retomó contacto desde la confianza con los distintos espacios de las redes en las que participo al gozar de libertad. Ahora celebro el reto diario de escritura en el Club de Escribidores Positivos, así como en estos encuentros mensuales nutritivos en vitalidad, admiración y gratitud.

Soy…quien ha encontrado ahora que el lenguaje ha sido toda mi vida el medio que me ha permitido cambiar la complejidad de relaciones marcadas por la contradicción en mis ámbitos de gestión. Me entusiasma descubrir que la ciencia confirma que, a partir del uso de palabras positivas, se ofrece una oportunidad para integrar intereses, incitar conexiones cerebrales que activan sentimientos propicios para coordinar acciones altamente efectivas.

Soy…..quien está ya escribiendo mi primer libro que quiere invitar a todos los que lo lean a desarrollar nuevos hábitos provechosos que faciliten el uso de un lenguaje transformador de nuestro carácter positivo, nutrido de fortalezas y virtudes, a fin de hacer florecer el bienestar en cada ámbito de nuestra convivencia, unido a la iniciativa del Balance del bienestar, a partir del lenguaje de la abundancia o la felicidad. También están un conjunto de ideas que siguen nutriendo la creatividad para nuevos proyectos alrededor de la promoción del bienestar.

Soy…ahora el que ofrezco, escribo y hago liberado del juicio ajeno o propio, dando lo mejor que sea capaz de dar, lleno de entusiasmode realizarlos preguntando, integrando y confiando en otros. Así mis ideas se nutren de las bondades y genialidades que facilitan el poder de la sociedad del bienestar.

Soy… también el que aprendió a ser el acompañante de mi suegra en su ocaso. El destino me otorgó ese privilegio, de servirle de compaña y atenciones, en sus últimos capítulos de la cotidianidad de su confinamiento por una dura enfermedad. La quiero como a mi madre, y soy testigo de una mujer vulnerable pero invencible, mientras tuvo conciencia. Impecable en su deseo por vivir hasta el final, aceptando su progresivo deterioro de pie, siempre de pie. Te amo y llevo en mi corazón. Gracias!

Soy…estoy continuamente alternando estas iniciativas, nutrido y nutriendo a mis ámbitos pareja, familia, amigos.Allí la fuente perenne de aprendizajes para dar y recibir ternura, generosidad, amabilidad, compasión, asombro, alegría, gratitud, nuevas oportunidades, perdón, grato humor, reflexión, plenitud, celebración, empatía escucha activa, alimentos variados en comida o divinidades o ricuras para el alma, bellas tradiciones, espiritualidad, receptividad, aliento, ánimos, entre tantos que, como lo expresa Martin Seligman“Sentimientos positivos es un neón que dice <<aquí hay crecimiento>>, y nos advierte de la posibilidad de un encuentro victoria-victoria, activando un talante expansivo, tolerante y creativo, los sentimientos positivos, maximizan los beneficios sociales, intelectuales y físicos que se van acumulando”(1)

Soy…. A quien le inquieta el laberinto de una babel que sobrevino en Tsunami que acabó con los espacios dichosos del progreso de la tierra en que nací, y por la que ingenuamente y sin ser consciente, tomé desde el miedo y la arrogancia la decisión de jugármela para rescatarla en un torneo callejero. Acepto que los venezolanos estamos en modo aprendizaje. Esto también pasará, cuando sea el momento.

 

(*) porque desde los 45 años esta sería, en el vocabulario de mi querido “Rafa” Ceballos, mi tercer Cambio Mayor de reingeniería personal

6 meses comigo mismo/ Alberto Lindner

6 meses conmigo mismo

Luego de 6 meses viviendo en mi casa encerrado, y con 28 años viviendo acá, me doy cuenta de que vivo en una casa nueva. Los años que han pasado fueron de trabajo intenso; salía antes del amanecer y regresaba ya en la tarde noche. Cuando salía, la vida externa no había comenzado y cuando regresaba, ya había concluido. Mi vida interna estaba resuelta con una señora que limpiaba y plachaba.

En estos seis meses he descubierto cosas a lo interno y a lo externo de mi casa. A lo interno, sobre el transcurso de las horas, de los ruidos  cuando la madera cruje cuando le pega el sol y  cruje cuando se enfría. Los ruidos de las tuberías y más aún, las luces y las sombras que se reflejan por la entrada del sol a través de las ventanas. Ya sé exactamente el reflejo de la luz en la pared del estudio, en marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto y septiembre. Casi que pudiera dibujarlo en las paredes con un lápiz y deducir, como lo hicieran los antiguos, que el sol se mueve en el tiempo, así sea en forma relativa.

Todo cambia. Mi cocina no tiene ventanas. Así que lo externo afecta a lo interno. En seis meses no he traído técnicos a la casa para evitar el contagio, por lo que se han dañado cosas ya sea por falta de uso, por exceso o por uso natural. Todo requiere ser revisado o ajustado. Muchas veces sustituido. El piso se llena de polvo y debo barrer; pero resulta que desde hace más de seis meses no tenemos agua corriente, sino de “a poquito” una o dos veces al día. Los muebles se gastan. La silla de oficina se gasta y se le han roto las ruedas en los últimos meses. La última vez se rompió la delantera y me agarré del escritorio. Otra historia hubiera sido con la rueda trasera.

Los baños requieren atención, al igual que un cuarto de trastos viejos que tengo desde que una rotura de tubería levantó el piso.  Me doy cuenta de que debo hacerme cargo, pero lo postergo. He planeado dedicarle una hora al día para ordenar lo que no uso para regalar o botar, pero voy lento. La bibloteca, que es el fondo de mi cámara cam, si fue arreglada un poco como telón de fondo de algo que estoy por ser, pero no aún del todo. “Under constrution” suelen decir en la web

Con respecto a mi casa externa, he tenido que convivir con elementos que quizá había reconocido en las veces anteriores que me tocó el encierro. La falta de luz de tres días o las agitaciones de calle en el 2017, cuando estuvimos encerrados por 72 horas. Tengo un kiosko en la acera de enfrente. Muchos conviven y hacen negocios allí. “El kiosko verde, el mas caro de Caracas”, dicen. Hablan gritando y cuando los demás no escuchan al líder, sube el volumen, hasta que algo pasa y rompen en carcajadas; así como una letanía, de 8 a 6. El domingo descansamos de ellos.  La falta de gasolina también ha ocasionado largas colas. Tengo una estación de servicio como a cuatro kilómetros y la cola de los carros ya llegan a mi ventana. Mi casa queda en subida. Hace 30 y tantos años había neblina, silencio y pocos carros. Ahora en el negocio del agua, suben camiones de cisterna cargados, cada cinco minutos; son diesel y sus motores son muy ruidosos (y mi cocina no tiene ventana, ¿se acuerdan?). Son muchas cosas externas que voy descubriendo y de cómo me siento con ellas y las asumo. La peor es que mi casa es un túnel de edificios. Es como una calle (caja) de resonancia. Hay al menos entre los vecinos, dos motos Harley Davinson, un Camaro nuevo, y un carro de carrera. Y suben o bajan a discreción y a cualquier hora para probar sus resonadores. He aprendido a taparme los oídos sin que me moleste ya; ya los anticipo. He aporendido sus ciclos de derrape sociológico. Y no les he contado aun, de mis vecinos, sus costumbres  e intervenciones en mi vida privada. También que mi casa es lindero de un ascensor que hace ruido y lindero del ducto de basura. Así me he enterado que nos les importa la hora para botar cosas, botellas, frascos o cajas. Las que vienen del piso 7 son las peores. Si alguna vez me mudo de acá, (lo que deseo con el corazón), haré un “cheking list” entre los que debo poner, “No vivirás encima de la sala de bombas ni  del tanque del edificio”

Nos hemos acostumbrado, perdón, me he acostumbrado a algunas cosas. Es eso o hacerlo cuerpo…. En pandemia es poco lo que podemos quejarnos, sin embargo ejerzo mis derechos con regularidad.

A veces me canso, me agoto y lo siento. Mi cuerpo reacciona y lo descubro. Y entonces, un día, descubro que todo esto es una metáfora de mi mismo. A la interno y con respecto a lo externo. Son cosas que nos pasan y de cómo nos hacemos cargo. En estos seis meses ya debí haber visitado al urólogo, al cardiólogo, al gastroenterólogo, al dermatólogo, al odontólogo y al oftalmólogo; cosas de haber pasado los 60s. Son como pecados no confesos, que debo atender. El cuerpo da señales, vive en el presente y no espera por que pase la pandemia. Este punto me asombra y me estremece.

Comprendo ahora las diferencias entre emociones y sentimientos; entiendo cómo se vuelve cuerpo cuando no las atiendes. He encontrado un significado al amor, sobre todo en la bidireccionalidad del amar y ser amado. Cuando nos damos permiso en la segunda, las cosas cambian. He aplicado el poder de la palabra para transitar lo que nos pasa y salir fortalecido por medio de afirmaciones, declaraciones y juicios poderosos.

Yo pensaba que para manejar los muchos miedos derivados de mi niño convertido en protector, lo podía hacer desde el desarrollo de la fortaleza de la valentía. Y en eso es que estaba, pero ahora que veo que el amor y el miedo están en el mismo continuo y son complementarios, es que el trabajo al miedo  desde el amor. La confianza que a veces suele ser un juicio o una emoción, aparece cuando reconocemos nuestros miedos.

Antes, y toda mi vida, dormía con una luz de vigilia. Ya apago todas las luces de la casa. Oscuridad total. Sigo avanzando. El nuevo test VIA hecho en pandemia, y los arquetipos de Jung, muestran consistencias observables (Como dicen mis amigos psicólogos)

En estos seis meses he descubierto que mi casa es un espejo de mi mismo y me cuenta lo que debo hacer: la hoja de ruta, del hacerme cargo. Me dice que para llegar al alma, el camino es el cuerpo.  ¡Qué difícil es cruzar el espejo! Al menos, ya lo abrazo.

AL

Reflexiones del ser:

No lo sabemos, no lo conocemos completamente

Es como un acertijo

Vamos uniendo piezas

Nos asombramos con cada pieza

No sabemos desde dónde vamos a descubrir algo que nos lo muestre

Tenemos una vida para hacerlo, el camino es lo que importa

Todo es un gran juego, un tablero, un acertijo, un rompecabezas