jueves, 3 de febrero de 2022

AMORES MARCHADOS

Por: Martín A. Fernández Ch.

FEBRERO  2022

Era un día hermoso, con una mar tranquila, sin oleaje porque el viento aún no había despertado, a pesar de que el Sol había hecho presencia desde hace rato. Pelícano estaba a la orilla de su bote, en el lado de estribor, con las alas extendidas, soleándose y observando a sus dos muy apreciados amigos de aventuras: Delfina Guacamaya y Mantarraya Azulejo. Él pensaba que no podrían estar juntos toda la vida y que era momento de que cada quien tomara su camino, así que se lanzó al agua para hablar con ellos.

-¡Amigos! Quiero conversar con ustedes- dice Pelícano, con un semblante lleno de tristeza, porque por más que estaba consciente de que era necesario decirlo, sabía que el momento iba a ser desagradable para todos.

Delfina y Mantarraya pararon sus juegos y atendieron a Pelícano, extrañándose del tono de voz y de la expresión que mostraba la cara de su amigo de plumas, la cual nunca habían visto.

-Como es evidente, no tengo edad para llevar el ritmo de las aventuras que estamos viviendo. Además, es momento para que sigamos nuestros caminos y hagamos vida aparte, ya ustedes saben cuidarse y son muy ingeniosos para enfrentar las dificultades– dice Pelícano, dejando escapar algunas lágrimas, demostrando su descontento.

-¿Qué quieres decir Pelícano? ¡Qué nos tenemos que separar!– dice Delfina Guacamaya de manera muy emotiva y mostrando una terrorífica preocupación.

-¡Deja el drama Delfina! No es para tanto, antes de conocer a Pelícano, andábamos los dos por todas partes y sin angustia– dice Mantarraya Azulejo, quien siempre se mostraba insensible o aparentaba que esa decisión no le afectaría, más bien se sentía confiado porque pensaba que estando con Delfina se sentiría a gusto y protegido. Lo que no se imaginaba era que en algún momento ellos dos también tendrían que separarse.

-¡No lo digo por nosotros! ¿No entiendes que Pelícano va a estar solo?– le responde Delfina a Mantarraya, con tono brusco y mostrando malestar.

-Él es bastante mayor y tiene la suficiente sabiduría para sobrellevar  la soledad, así que bájale dos a tu sentido protector de mamá– dice Mantarraya.

-No discutan chicos, por mi no deben angustiarse. Lo que les digo es que en algún momento tenemos que separarnos. Esto es algo natural, los miembros de una familia, sobre todo los hijos, en algún momento se van de la casa a prepararse para formar sus propias familias– dice Pelícano, buscando la manera de hacerles entender que la vida continúa.

-Pero, ¿y cuando nos volveremos a ver? Quiero que estés conmigo en mi cumpleaños– dice Delfina, quien ya su voz se estaba quebrando de tristeza, dejando evidencia que no estaba conforme con esa decisión.

-No sé si podré visitarte. Pero, una vez leí en un cuento titulado “Ningún lugar está lejos”, cuyo autor es Richard Bach, la siguiente frase que me cautivó “Viaja libre y feliz más allá de los cumpleaños, por encima de la palabra «siempre», y nos encontraremos alguna que otra vez, cuando así lo deseemos, en medio de la única celebración que no puede terminar”, refiriéndose al disfrute de la vida. Así que, a pesar de que no nos veamos, siempre estaremos juntos, porque el amor nos hace sentir que estamos presentes celebrando, Yo sé que siempre estaré con ustedes, porque mi amor está sembrado en sus corazones y siempre me sienten, al igual que ustedes en mi corazón– dice Pelícano, viendo que sus amigos tienen sus ojos llorosos.

Los tres amigos se acercan y se dan un fuerte abrazo de despedidas, que si bien entienden que estarán unidos por el amor, sienten que existe la posibilidad de que no se verán jamás o que tardarán mucho tiempo para reencontrarse. Las lágrimas de los tres no dejaban de bajar por sus mejillas, cayendo y diluyéndose en el agua. Entendieron que debían tomar sus caminos, disfrutar de la vida sin perder la esperanza de que algún día se volvieran a ver.


FIN

miércoles, 2 de febrero de 2022

Invitación para reunión de febrero 2022


Club de Escribidores de Caracas

CEC

Febrero de 2022. Mes del amor y la amistad

Día: 26 de febrero

Hora: 11 am

Host: Don Martín

Vía ZOOM

Tema: "El amor ido o marchado"


Nota final: ¿El logo lo diseñó un daltónico?


sábado, 29 de enero de 2022

Sobre el Big Bang y si el cambur verde mancha

 


Como Coordinador del CEC creo que he cometido una pequeña falta al decir que todo lo que necesita saber está en el blog. Me faltó decir que "todo lo referente a...". Cesar entonces hizo dos preguntas y las contesto.

Igualmente y cumpliendo mi deber indago:

¿Qué es el big band?

Un grupo musical 

¿El cambur verde mancha?Preguntarle a Cesar
PD: Mas vale manzana madura que cambur verde que mancha


domingo, 23 de enero de 2022

De todos los cambios que se han suscitado en estos tiempos de pandemia.../Jesucita Peters

 


Autor: Jesucita Peters S.

Fecha: 23-01-2022

“De todos los cambios que se han suscitado en estos tiempos de pandemia, cuáles te han afectado más y cómo lo llevas para lograr el bienestar”

Estos tiempos de pandemia han generado muchos cambios, pero la pandemia para mi viene acompañada de cambios significativos a nivel personal, comenzando por dejar la brújula del ámbito laboral (más de 40 años) , lo que trae consigo todos unos procesos asociados al empleo, siento que me afecto mucho la planificación de lo que haría durante la semana y mucho más aún al día siguiente, el saber que mi día a día en la dirección de la escuela de psicología, estaba marcada por reuniones y toma de decisiones significativas para los estudiantes que conllevaban una gran responsabilidad, porque digo brújula  porque el trabajo pasa a tener ese especie de dirección de la vida del que labora y cuando dejas de hacerlo se te mueve el piso significativamente, tanto es así que pierdes la noción del tiempo, muchas veces no sabía en qué día de la semana estaba, me hizo mucha falta el compartir con mis compañeros de trabajo en la hora del almuerzo,  nuestras tertulias por demás estimulantes. Cómo y de qué manera pude tratar de minimizar estos cambios en mí, trate de dividir mi tiempo diario en actividades para poder lograr el bienestar, comencé hacer rutina el hablar con Dios y reflexión sobre lo acontecido en la actualidad, hice ejercicios de respiración y estiramientos de mi cuerpo; al no poder salir, me dedique a caminar durante una hora dentro de mi casa, jardinear fue unas de las tareas más gratificantes para mí en esos momentos.

Y siguen los cambios,  después del vacío del empleo vino el de la enfermedad, ese si fue un golpe bajo, nunca en mi vida me había sentido tan sola con mi padecimiento, a Dios gracias siempre hay unas manos amigas que me pudieron apoyar, entre ellas la hermana que nunca tuve, incondicional y amorosa  mudada de un todo para mi casa para socorrerme, agradecida por siempre con mi amiga María Dolores y todo el bienestar que me pudo proporcionar, desde ayudarme a bañar hasta cocinarme los alimentos que requería, allí comienza a tener un significado diferente la palabra “Agradecer” y su importancia en mi vida.

En esos momentos tengo una manera diferente de aproximarme a  mí entorno, quizás más contemplativa y de percepción más amplia sobre las cosas más simples de la vida, pero que te inundan el alma del mayor bienestar posible a pesar de las circunstancias, uno de los bálsamos maravillosos de ese  tiempo era el contemplar el Ávila y observar las guacamayas  circundar la ciudad de Caracas, con sus colores azules, amarillos y rojos  brillantes que te pintan el amanecer y el atardecer,  para regocijarte por ese encuentro.

Otro cambio significativo fue el salir de mi amada patria,  aunque  venía en busca de mis afectos que me inundarían de amor y bienestar. Siempre me afectaron  los olores y el estar en viviendas en los cuales no se vive sin calefacción y aire acondicionado, comparándolo con nuestros espacios era otro cambio para acostumbrarme, en cuanto a los sabores de la comida, la misma no me sabía a nada, andaba en busca del sabor del ají dulce con el cual aderezaba mi comida en Venezuela; si parecen cosas sencillas y cotidianas pero que forman parte de mi arraigo. Una de mis hijas tiene en su casa  un patio muy grande lleno de grama y yo pensaba y estos muchachos por qué no siembran plantas, hortalizas al menos, con lo que me gusta la jardinería, yo disfrutaría un mundo sembrando y cuidando esos cultivos y luego me doy cuenta que la nieve no lo permite a menos que esperes el verano o hagas un invernadero. Otro cambio, las estaciones durante el año, la que verdaderamente me cautivo, si bien la primavera es la renovación el cambio en sí mismo, fue  el otoño con sus colores espectaculares yo no había tenido oportunidad de vivirla a plenitud y me proporcionó mucho bienestar, siento que mi comunión con la naturaleza es innegable me alegra y llena mi espíritu.

Otro cambio es que ahora me siento la abuela nómada, ya que mis dos hijas viven en Estados diferentes  y  me comparten 6 meses con una y 6 meses con la otra y por supuesto con mis adorables nietos.

Quizás algo que realmente me ha pegado y que yo no lo había concientizado, es ese abrazo cálido y fraterno de esos amigos incondicionales dejado en mi patria.

Seguirán los cambios en mi vida para nutrirme y hacerme crecer y estar abierta a todo lo   que nos dejará la pandemia y que realmente el mundo que conocí, no volverán a ser como antes. Esto es un aprendizaje continúo y acelerado para todos nosotros, pero seguro que nos dejaran mucho más resilientes para afrontar todos los altibajos que la vida nos depare.

Actualmente llena de bienestar al estar con mis afectos, no podría estar más agradecida por ello.

 

 

¿Qué nos ha pasado en estos dos años de pandemia?

+ 1


¿Qué nos cambió?

Pasan los días sentado en la misma silla cansada, de siempre. Eventualmente durante estos 22 meses tuve que cambiarla dos veces. La nueva, aunque es vieja, funciona mejor (suele pasar a veces también con la gente)

De repente me paro y salgo. Básico; solo comida y farmacia. Sin embargo es útil pues parte de mi trabajo es ver productos en farmacias y supermercados. Así cada vez me alejo mas de mi casa. El carro no me acompaña en esto. Se resiente y se daña. Conseguí a un militar que es mecánico de aviones que ahora es mecánico de carros, como para redondear. Lo dejan, menos mal. Le consigue las fallas y lo arregla, claro, hasta cierto punto. Pero esa reparación me permite llegar hasta la casa de mis sobrinos que tanto quiero.

Las reuniones de trabajo son muchas veces por videoconferencia. La gente aprende a coordinar acciones sin tocarse, solo verse. Algunos a veces, se les olvida y se sacan los mocos en vivo. Algunos están en interiores. La universidad comienza un trimestre después del fatídico marzo y así, transcurren los siguientes trimestres. Seguimos como si nada, pero por y a través de una pantalla.

Descubrimos las necesidades y las querencias. Nos hace falta abrazar, pero aprendemos a abrazarnos con palabras, o con miradas, o con los codos, o los talones. Igual hay contacto. De tanto querernos abrazar, escribimos libros, recetas, tomamos fotos y aprendemos a hacernos presentes en la virtualidad. De tanto hacerlo perdemos el miedo, al menos en eso de la virtualidad,  aunque a veces siento que con ser auténtico es suficiente para avanzar.

Así como si nada, y del supermercado y la farmacia a la casa de mis sobrinos, pasan los meses y vuelve a llegar navidad. Mucha gente se afecta con la enfermedad y seguimos cuidándonos. Nos da miedo enfermar. El miedo avanza a la par que la valentía retrocede. Es una paradoja importante; nos volvemos valientes en tornos seguros y cobardes en entornos abiertos.Pero seguimos siendo honestos y avanzamos.  Aprendemos a conocer a otros y a poderlos ayudar con lo que contamos.  En ver a otros, aprendemos a vernos a nosotros mismos y en el poder de las palabras, descubrimos nuestros propios significados. Comienza un nuevo año siendo parlante de nuestras propias ideas, no la de otros.Reconozco y valoro mi propia experiencia, me declaro practicante y desde ahí construyo lo que soy.

Y sigue la universidad, el trabajo, las reuniones. Descubrimos el significado de los “mundo líquidos” pues como el agua pasa el tiempo que ya se relativizó. Me doy cuenta de su paso porque cada día le coloco un número al dibujo que hacemos con los niños chiquitos. Se convierte en una fuente de bienestar. Descubro que mucho mas alla de un hábito, está el compromiso que tengo, junto a las emociones que siento y las fortalezas que se desarrollan. Descubro el poder del amor filial.

Pasan los meses como si nada. Seguimos escribiendo, mostrándonos en redes, ayudando, aprendiendo. De repente el amor por el aprendizaje se convierte en una nueva fortaleza de carácter y nos vemos haciendo diplomados para aprender más, hasta que un día estudio para dictar un diplomado como el que estoy haciendo. Y lo hago, y me supero y me crezco. Y así, llega diciembre otra vez. Y hacemos el arbolito, compramos regalos, nos vacunamos, y nos volvemos a vacunar. La gente se sigue enfermando. Seguimos sufriendo sus ausencias pero aprendemos a valorar lo no material. Vemos la cantidad de ropa que no hemos planchado, el apartamento que no hemos limpiado, el trastero que  no he arreglado y nos damos cuenta que no necesitamos  de eso, sino menos. Que con poco está bien.

En el año nuevo sigue la enfermedad y viene la tercera y la cuarta vacuna, pero ya empezamos a ir a la universidad. El primer día me quito la máscara con un protector acrílico para que vean mi rostro; ese que les hablo en una tarima para no contagiarme.

El mundo sigue y llego al momento en que estoy escribiendo esta crónica. Mis pensamientos están justos unos segundos antes en que mis dedos lo escriban en el teclado. Y me doy cuenta lo bendecido que soy, por tener lo que tengo, por amar a quien amo, por cuidar a los que cuido, por sentirme amado y cuidado a su vez, porque sigo aprendiendo, porque enciendo una llama interna que me motiva a seguir y a desear seguir estando para seguir aprendiendo y seguir enseñando. Soy bendecido por todo, hasta hoy, doy gracias.

 

Alberto

jueves, 20 de enero de 2022

Cabeza Hueca


Por: Martín A. Fernández Ch.

Fecha de realización: Enero 2022

Iniciaba el 2021, con algo pendiente que veníamos trabajando la familia desde finales del año pasado, referente a una operación que era necesaria hacerle a mi padre de 84 años. Nunca pensé lo complejo que sería dicho año para mi salud, primero, en el mes de febrero tuve que enfrentar el COVID-19, que si bien no me castigó fuerte, fue un momento de pánico, porque aún había incertidumbre sobre su tratamiento y que todo dependía de la fortaleza de tu cuerpo para superarlo. Lo que quiero decir es que pensé que la muerte la tenía a la vuelta de la esquina, lo cual no sucedió por supuesto, si no fuese así este escrito no existiría. Esta enfermedad sucedió al mismo tiempo que la operación de mi padre, la cual se hizo de forma exitosa, pero, mi hermano menor Jaime tuvo que encargarse de todo.

Luego de haber superado el COVID-19, con el apoyo incondicional de mi novia Mariale, al mes siguiente comencé a realizarme los exámenes médicos para determinar la causa de una protuberancia que tenía a un lado de la frente. Como todas estas cosas extrañas de salud, se va pensando desde lo menos a lo más perjudicial. Primero un examen de Escaneo y Rayos – X en el cráneo, luego una Tomografía y, por último, una Resonancia Magnética con Contraste. En conclusión, se detectó que tenía un Meningioma, que es una especie de tumor no cancerígeno, el cual estaba presionando y perforando el hueso de la frente y era necesario operarlo.

Realmente, aunque tenía una fuerte imprecisión sobre lo que me vendría, me reconfortaba pensar que si hasta los momentos no me había sentido mal, ni había tenido algún evento de pérdida de memoria o de convulsiones o de movilidad, significaba que dicho pasajero aún no había invadido zonas importantes en el cerebro y que su extracción sería de poca o de ningún riesgo, a pesar que era una operación muy compleja.

Al final, me tuvieron que operar tres veces. En la primera, me extrajeron el “invasor”, dejándome la frente hueca (sin hueso). La segunda vez consistió en corregir una “fístula” (conexión entre las cavidades craneal y nasal, que producía una salida del líquido cefalorraquídeo por la nariz), y se aprovechó esta oportunidad para colocarme la próstesis de la frente (tipo PEEK, fabricado de manera personalizada con material novedoso de polímero, el cual está identificada con mi nombre y número de cédula, por si se me pierde en algún momento). La tercera entrada al ring, fue para subsanar un problema provocado por una burbuja de aire creada detrás de la referida prótesis.

Aunque he escrito esta historia con facilidad, el proceso vivido en todo este tiempo de operaciones, que fue aproximadamente como 90 días (incluyendo los días de recuperación), fue muy complejo. Se necesitó tener Fe en que Dios estaba orientando a los médicos que me atendieron, también requerí tener mucha confianza en el equipo que intervino en las operaciones, y aprendí a dejarme llevar por las decisiones ajenas, lo cual me costó. Tuve dos cuidadores, mi novia atendiéndome desde el principio y mi hermano en la última intervención.

Es extraño ver que te apaguen la luz, debido a la anestesia preoperatoria, y luego tus ojos se abran en un lugar distinto, que en mi caso fue en la Unidad de Cuidados Intensivos. Que el espacio de tiempo transcurrido durante las intervenciones quirúrgicas es inexistente para uno y que te enterarás de los acontecimientos según los cuentos cortos del médico principal o que el familiar que estaba en la sala de espera se pudo enterar, como fue la noticia de que requerí transfusión de sangre en la primera pelea.

El proceso de recuperación más que lento, fue tedioso. El cerebro estaba inflamado y necesitaba que se le diera reposo absoluto. Tuve que aislarme de todos los amigos, no recibía llamadas porque me perturbaban, solo estaba acompañado del amor, quien tuvo que tener mucha paciencia conmigo, porque si normalmente soy callado o poco comunicativo, en esa oportunidad era una tumba.

Luego de mi segunda operación, perdí la noción de existencia, es decir, no recuerdo el transitar hasta el tercer round. Todo esto debido a una bendita burbuja de aire que apareció detrás de la prótesis. Pero sí recuerdo que al entrar a la habitación, luego de ese evento, vi a mi novia y la saludé con mucha alegría “İAmor! ¿Y eso que estas por aquí?” le dije a manera de chiste.

Posteriormente, luego que me dieran de alta, me mandaron a realizarme 35 sesiones de radioterapia (con el propósito de eliminar algún vestigio que haya quedado). Todos los días, de Lunes a Viernes, a las 8 am tenía que estar en la clínica para someterme a dicho tratamiento. En la sala de espera conocí a varias personas que estaban en lo mismo, un doctor llamado William que tuvo un tumor en una amígdala y una señora muy simpática que vivía en Caraballeda y que se operó de un Meningioma en la cabeza (al igual que mi caso, pero se encontraba en la zona posterior), también conocí a un niño que estaba en silla de ruedas con su mamá y que no tuve tiempo de presentarme (estaba terminando su tratamiento), pero en su último día se presentó con un cartel de despedida, lo cual fue muy emotivo. También coincidí, por dos semanas, con un amigo que se estaba tratando la próstata. En este tiempo conocí a los jóvenes técnicos de la clínica que me atendieron en las referidas sesiones, quienes fueron excesivamente amables, siempre saludaban con ánimo "¡Buenos días! ¿Cómo se encuentra?” Los efectos de estas sesiones fue la caída del cabello en la región donde se aplicó la radioterapia (la frente y las zonas laterales de la cabeza), que no me atormentaron y que fue la excusa para empezar a usar sombreros (escogidos y comprados por Mariale), aunque ya no me hacen falta porque está creciendo nuevamente el cabello y en poco tiempo podré lucir el peinado de siempre. Otra consecuencia, pero hermosa, fue que Mariale se convirtió (y Yo también) en mi prometida, siendo este 2022 el año que lo haremos oficial.    

En estos dos años que han pasado de pandemia y el que está transcurriendo, hemos tenido que aprender a otras formas de relacionarnos con la gente, con los amigos y con la familia, evitando reuniones o teniéndolas pero con disfraces bucales. Han ocurrido cambios en las rutinas deportivas, sobre todo en aquellas que se desarrollan en espacios específicos. Y algo que lamento en estos tiempos, es no poder acompañar a amigos y familiares, quienes han tenido seres queridos que han abandonado este plano, por temor al contagio.

El resultado de todo esto es que he quedado con mi cabeza hueca, pero ese vacío lo he llenado de mucho amor y agradecimiento de las personas que han estado acompañándome, quienes no han dejado de rezar por mi completa sanación, la cual ya he logrado desde hace tiempo, pero que no me importa que sigan enviándome esa energía positiva y esas oraciones que me ayudan a acercarme a Dios.     

 FIN

domingo, 9 de enero de 2022

Invitación CEC de enero 2022

 


CEC

Host: Doña Jesucita
 mes de Enero:

“De todos los cambios que se han suscitado en estos tiempos de pandemia, cuáles te han afectado más y cómo lo llevas para lograr el bienestar

Fecha: de la reunión :
Domingo
23 -01-2022
Hora : 11:00 am Caracas.
Zoom

jueves, 23 de diciembre de 2021

Letras de las canciones del encuentro navideño


 
Letra de Aguinaldo de la Felicidad de Santiago

Aguinaldo Parrandero Felicidad

CORO

Y en las navidades
de un cielo Azulino
Cantamos contentos
con felicidad (Bis)

I
Si hoy aquí has venido
para disfrutar
Ven aquí conmigo
y ponte a cantar.

II
si vienes buscando 
tu felicidad
Anda tan cerquita
Dentro de tí está.

III
Con tus fortalezas
y  tú voluntad
Es como consigues
La felicidad.

IV
Atodos deseamos Feliz Navidad
Llénate de dicha
y felicidad.

Con cariño 
Santiago

AGUINALDO DE LIO PARA EL CEC

NAVIDAD EN EL CLUB DE ESCRIBIDORES

Llegó la Navidad
Suenan los tambores
Muy feliz está
El club de escribidores

Los tres Reyes Magos
llegaron temprano
ellos son Alberto,
Martin y Santiago

En su carro rojo
Ya lo ven venir
No es San Nicolás
Es César Yacsirk

En Santo Domingo
Gozando un puyero
Está con sus nietos
Gudelia Cavero

A la italiana bella
Arcangela Arnone
Todos sus regalos
Les llegan en drones

La virgen María
Junto a San José
Se ven muy felices
En casa de Yvette

El señor Santiago
Vino por la goma
Hizo sus hallacas
Allá en Barcelona

Por allá en Miami
Todo es al revés
Con Carmen Lucía
Cantando en inglés

Llegó la green card
Le dieron su cita
Ahora muy feliz
Ésta Jesusita

Los tres Reyes magos
Vienen por los aires
Y ya están llegando
A casa de Tibaire

Haciendo sus hallacas
Está Luis Semprun
En lugar de pollo
Él le pone  atún

Al niño Jesús
Lo vieron llegar
Con unos regalos
A casa de Omar

No vienen en camellos
Vienen a caballo
Y traen sus regalos
Para Ángel Ceballos

Y Pura Zavarce
Con mucha emoción
Recuerda sus cantos
Allá en El Tolón

María de los Ángeles
Difícil de rimar
Pero en Barcelona
Ella va a cantar

Vieron a Jesús
Cruzando la esquina
Llevando regalos
Para Aura Marina

A Hened Abraham
Que vive en Caracas
Le mando un saludo
Con cuatro y maracas

La virgen María
Llegó a Playa Grande
Y Victoria Tirro
Va a Sabana Grande

Ay Angela Feijoo
Su casa esta llena
De pan de jamón
Allá en Cartagena

La joven Maigualida
Dicen en su casa
Cantando Karaoke
Siempre se la pasa

Nuestra amiga Irma
Alegre como siempre
Es de Sagitario
Pues nació en diciembre

Óyeme Martin
Eso si es de loco
De cruzar a nado
El gran río Orinoco

La profesora Lele
Se vino a Venezuela
Y ésta muy feliz
Porque ahora es abuela

En estos momentos
De amor y amistad
Les deseo a todos
Feliz Navidad

Para el club de escribidores
Con esta me despido
Abrazo fraterno
A todos mis amigos

L. A. I.
23 diciembre 2021


sábado, 18 de diciembre de 2021

Mi niño Jesús/Irma Wefer

 Mi Niño Jesús 

 ¿Qué significa la presencia del Niño Jesús en mi vida? Es el abrazo necesario para caer de pie. Cascabel de risas y alegría que hace de cada día algo extraordinario. 

 Es el árbol cuya sombra protectora no tiene linderos ni extravíos. Es el ancla cuando a la deriva y sin vela no logro ver más allá de mi horizonte. Es la grieta que me esconde de mi misma. Es el silencio cuando las palabras no son capaces de nombrar eso que soy o siento. Pegamento de retazos, gesto que acaricia, o quizás un camino sin retorno. 

 En la noche más amarga se hizo cielo estrellado, para hacerme entender que cuando nos queda la bondad la luz no muere, solo se multiplica. Se vistió de zorro para que yo pudiera comprender que la soledad de la muerte no es más que la incertidumbre frente a la infinitud de la existencia.

 También ha sido cómplice de mis batallas, dibujando estrategias. Cómplice en el grito que llama al viento para alejar las tristezas. Cómplice en el riesgo de vivir, en el riesgo de la entrega y el compromiso. Cómplice de mis poesías ocultas, de las pasiones que alimentan mi alma, de mis argumentos fuera de toda lógica. Cómplice en la locura de dar, en la locura de amar. 

 ¿Cuándo vino el Niño Jesús a mi vida? Cada día que he vivido. Su presencia, su amor y su ternura han hecho de mi vida un milagro.

 Irma Wefer

San Nicolás vs. el niño Jesús

 


El niño Jesús vs. San Nicolás

Deben haber pasado más de 55 años. Difícil ubicarlo exactamente, pero fue un año difícil. Por un lado prohibieron las importaciones pero siempre estuvimos acostumbrados a tener un pino natural en la sala. De hecho no creo que existían aun, los pinos artificiales en las tiendas. Ese año a la usanza caraqueña y a su ingenio, ya que no hubo dinero para pinos naturales, ni uvas ni manzanas, mi madre tomo una rama del patio y la pintó de blanco. Para pintar no tomó pintura sino jabón Ace para lavar la ropa, muy espeso y con muy poco agua y que al secarse parecía traída del mismo polo norte. Era una rama fea, irregular, seca y blanca. Con luces y pelotas, hacía recordar de alguna forma, a la navidad.

Era pequeño entonces. Igual, el 24 en la noche los cinco hermanos nos encerraban en un cuarto, esperando que llegara San Nicolás y no fuera ser que si nos veía, se fuera sin dejar nada. En mi casa no había chimenea, así que me imagino que entró por la puerta de vidrio quedaba justo al patio de atrás, que lindaba con el zoológico el Pinar. A veces pensaba que ojalá no se equivocara de casa y se metiera en la jaula de los leones. Esa noche hubo regalos al pie de la vieja y fea rama. Igualmente al escuchar el grito de mi padre decir: _YA LLEGOOO, sirvió para salir corriendo. No importaba que llegara de último porque Santa se tomaba el trabajo de colocarle nombres a los regalos.

Mi Papá era alemán y mi Mamá de Maracaibo, pero hija de maracucha y un alemán. Ahora en perspectiva me parece interesante como nuestras costumbres se hicieron únicas, producto de un desaforado gesto de integración de costumbres. En mi casa venía un viejito barbudo, pero en cambio a los vecinos los visitaba un bebé en pañales. En casa nunca faltó el nacimiento al lado del arbolito. Ahí estaban como en casi todas las casas de la gente que conozco. La diferencia justo estaba en quién era el encargado de traer los regalos; el viejito o el bebé. Los españoles se dejaron de pendejadas y le dieron el trabajo a tres Reyes Magos que venían del Oriente. Tiene sentido pues ellos si le trajeron regalos al hijo de Dios; oro, incienso y mirra.

Eso si era notorio; nosotros recibíamos regalos en 24 en la noche y los criollos de al lado de la casa, el 25 en la madrugada. En la mayoría de los casos al despertarse los niños, aun los padres estaban de fiesta así que no pasaba nada en particular. En el caso nuestro, estaba claro que un viejito llegaba a la casa con una bolsa inagotable de regalos, mientras que los otros solo decían: “llego el niño Jesús”. No tenía una imagen sino solo el verbo, la creencia y el milagro. Para los cristianos está claro que es mejor que sea el niño a que sea un viejecito europeo, gordo, que vuela con renos que no hemos visto nunca, que tiene una fabrica con Elfos y además que entra por las chimeneas. El niño por otro lado, estaba naciendo o estaba de cumpleaños, y como niño Dios está autorizado para hacer milagros en noche buena.

La primera vez que vi al niño Dios, mi hermano Jesús, quizá haya sido aquella noche frente a la rama fea y raída pintada de blanco que servía de cobijo al pesebre. Esa noche mi mamá tuvo cuidado en colocarlo en el cesto lleno de paja, y  entendí que no entendía el porqué nos escondíamos de alguien que queríamos ver,  a la par que aparecía el niño de la navidad y si se dejaba ver. Esa noche, el niño estaba casi desnudo, con el pelo largo y con una corona de luz, que años más tarde cambiaría por espinas. A su lado, la madre de mi hermanito y su esposo, y detrás, una mula y un buey. En el techo de paja, un ángel radiante que compartía las luces de las casitas de barro y cartón que titilaba en la oscuridad. No recuerdo el regalo pero sí recuerdo los ojos del niño nacido, que miraban  los míos.

 

Alberto

El día que vi al niño Jesus/ Jesucita Peters

 

Fecha: 18 de Diciembre 2021
Nombre: Jesucita Peters S.

”El día que vi al Niño Jesús”

La verdad que el día que vi al Niño Jesús, no fue en un día específico del año, él ha estado presente siempre iluminando mis pasos  en los momentos que acompañan mis añoranzas y por supuesto siento como ese bálsamo de paz, tranquilidad y armonía inundan mi sentir para el goce de lo obtenido, no sólo cosas materialessino las más valiosas las que llenan el alma y que nos hacen sentir que vale la pena nuestro transitar en este plano.
Ese Niño Jesús impregnado en mí en función de la fe y desarrollada desde mis años mozos, recuerdo como si fuera ayer cuando era niña dóndela imaginación nos lleva por los senderos más inimaginables posibles y llegaba la fecha tan esperada el 24 de diciembre con la ilusión de niño más maravillosa, que traía a mí el disfrute de las emociones más dulces que uno pueda sentir ; en donde nos poníamos los estrenos de ese día para esperar al Niño Jesús, importante no podíamos estar despiertos porque El Niño Jesús no nos dejaría nada de obsequios, en tal sentido, hoy día me doy cuenta de conductas extrañas para dejarnos los regalos en el arbolito y sobre todo que no nos diéramos cuenta, pienso que de niños es una de las ilusiones y creencias más hermosas de la inocencia de esas edades.

Recuerdo una vez que fuimos a pasar las navidades en la casa de una tía, en donde vivía mi abuela materna también y una tarde de un sábado mi abuela nos pide a los nietos que le compráramos cigarrillos porque ya se le habían acabado y por supuesto nos íbamos todos los nietos al abasto quincalla que quedaba a 2 cuadras de la casa, cuando llegamos allí nos conseguimos con mi tía con el mostrador lleno de juguetes para El Niño Jesúsde cada uno de nosotros y mi tía al vernos a todos los sobrinos e hijos, no le quedó nada más  que tirar todo lo comprado por el mostrador hacía atrás y regañarnos porque estábamos allí desvaneciendo la magia, al día siguiente al ver los juguetes empezamos a atar cabos de quién era el verdadero Niño Jesús, pero aun así mi fe en él sigue intacta . Además,no faltó la reprimenda de mi tía a mi abuela ya que hizo todo lo que se le pidió que no hiciera, mucho cuidado si vas amandar a los muchachos  a comprar algo al abasto quincalla.

La verdad que El Niño Jesús me ha llenado de regalos maravillosos y yo agradecida por todo lo recibido. Me ha llenado de ilusiones y esperanzas en los momentos más aciagos de mi existencia y pienso que  el que tiene el norte de no  hacer  mal a nadie,siempre tendrá la certeza de recibir lo mejor, cultivando la fortaleza del perdón y el agradecimiento por lo recibido.

Hoy más que nunca brilla la estrella de Belén para iluminar el camino hacia el Niño Jesúspara bien de toda la humanidad.

Mis mejores deseos a todos los hombres de buena  voluntad que adornaran mi mesa en esta navidad y agradecida de poder compartir nuestra tradicional elaboración de las hallacas en familia, con su respectivo ponche crema y las gaitas infaltables; hoy día mí familia que antes era pequeña, para mi regocijo, puedo considerarla más numerosa, no podría estar más feliz por el Niño Jesús que me ha dado tanto.

Recibamos estas navidades con profundo amor, paz, perdón  al lado de nuestros afectos más preciados y los que no estén cerca los llevamos muy cerca en nuestros corazones para nuestro disfrute y el de ellos.

Que el Niño Jesús nos bendiga y le agradezco porque éste grupo siempre exista en el tiempo, gracias por existir y estar amigos escribidores, mis mejores afectos para ustedes y sus familias.

 

¡A recibir el 2022 con infinitas esperanzas que será para mejor y que podamos abrazarnos y reencontrarnos!

jueves, 16 de diciembre de 2021

CEC Dic 2021. Santiago Porras


Cuando me encontré con el Niño Jesús – Santiago Porras Rojas 

Encontrar al Niño Jesús tiene tela para contar sobre encuentros con el Niño Jesús, en mi infancia y como adulto. 

En mi casa, ya desde el 18 de noviembre, por allá en 1964 mi papá traía unas cajas de cartón, donde estabantoda la iconografía de una Belén,donde las figuras mas grandes eran: un establo, la mula y el buey, los 3 reyes magos, el Ángel, la Virgen María, San José, la Estrella de Belén, el pesebre y el Niño Jesús.  

De tal forma que el primer encuentro fue en una caja, posiblemente de Ajax. Allí encontré al Niño Jesús y lo seguimos encontrando cada noviembre en alguna caja de cartón. 

En el nacimiento no colocaban al Niño Jesús, pues lo esperábamos para la media noche del 24 de diciembre, quien debía aparecer en el pesebre el día 25 que es Navidad. 

En cuanto al encuentro había algunas circunstancias exigentes para el niño que yo era, especialmente, respecto a pedir considerando que traeríasólo lo que pudiera. Además, debía dormirme para que el Niño Jesús viniera, al parecer la idea era no encontrarme con él mientras me colocaba los regalos alrededor del nacimiento. 

Así al levantarme, mi encuentro con el Niño Jesús lo representaba un regalo. Mi felicidad estaba en haber encontrado un juguete anhelado, juntos con otros que eran como una especie de “ñapa”. Confiaba en que ese regalo me dejaba saber que él sabía quien era yo y el regalo era la manera de saber de él. 

En una segunda etapa, las tradiciones alrededor del encuentro con el Niño Jesús; sin ser consciente de ello, empezaron a contagiarme de tal manera que, encontrarme con él me invitaba a conectar con el canto de aguinaldos. El significado del encuentro, en esta oportunidad era hacerme parte de una preparación, de una integración con otros a fin de llegar alegres al día de navidad. 

Al estar aprendiendo a tocar el cuatro venezolano, nos entusiasmó crear un conjunto aguinalderoentre mi hermana Elisa y mis primos Pascual y Andrés, que llamamos “Los Cañoneros”. Hicimos nuestro “Logo” redondo con cartulina azul claro, donde coloreamosun cañón haciendo “Pum” que nos lo colocábamos con un ganchillo en una franela blanca. El repertorio era único, de una sola pieza parrandera, el aguinaldo “Fuego al Cañón”.Recibimos muchos aplausos y peticiones (Bis), luego incluimos “Niño Lindo”. En verdad que el Niño, aunque no lo encontrara ya estaba allí en mis ilusiones. 

De camino entre la niñez y la juventud, Tuve un encuentro con el Niño Jesús en vísperas del día de Reyes junto con papá, quien debía realizar un trabajo en la ciudad de Valencia (Carabobo). En las calles había mucha gente y muchos buhoneros vendiendo de todo, mi papá me invitó a pasear por la feriadonde me atrajeron los juguetes, en especial un revolver cañón corto Smith Wesson 38 con sus balines de pólvora. La compra no se realizó, papá dijo “es muy caro”. Volvimos a la habitación del hotel, y mencionó que se le olvidó comparar una cajetilla de cigarrillos. 

-Anda a la cama y duérmete, mientras yo voy un momentico a comprar cigarros. 

Obediente, me acosté y cerré los ojos, y no podía dormirme. Cuando sentí que regresaba, cerré mis ojos y fingí dormir. Mi viejo se acercó para verificar que estaba dormido y al darse la vuelta,entreabrí los ojos y lo veo que toma una bolsa que traía y sacó una caja con el revolver que colocó al lado de mis botas REX. Entonces despejé la X y me encontré con un Rey Mago y al mismísimo Niño Jesús. 

Nadie antes me dijo nada de esto, pero lo que me gustó de este engaño venial fue descubrir que yo también podía ser el Niño Jesús o un Rey Mago. La representación fue en conjunto, trabajamos en equipo mi hermana y primos y, como los reyes magos, un año mas tarde les dejamos a nuestros padres y tíosal pie del nacimiento, unos chocolates y unas frutas que encontramos en la cocina para que se sorprendieran al regresar del cine. 

Poco a poco comprendí que el Niño Jesús, se hizo grande y que todos los años nacía, volvía a morir y resucitar. Entonces encontrarmecon el Niño Jesús empezó a darle forma a una tradición vinculada con las virtudes humanas, entre las que destacan otras fortalezas atemporales con las que alcanzamos a sostener una convivencia fraternal y darle un nuevo significado a mi vida y nuestras vidas; es decir, todos poseemos la cualidad para encontrar al Niño Jesús en otros y ser encontrados por el Niño Jesús. 

También en ocasiones para otros podemos haber sido apreciados como el Niño Jesús. 

Cuando nos nace un hijo, un sobrino o un nieto es posible experimentar ese encuentro milagroso con la esencia de la humanidad; la ternura hecha carne y hueso. Cuando ante las adversidades, perdidas o desdichas conseguimos empatía, compasión o solidaridad hay la certeza del encuentro con el Niño Jesús. En momentos de compartir intereses, actividades o celebraciones allí nos encontramos con el Niño Jesús 

Encontrarme con el Niño Jesús,es este instante en el que la Navidad

 

Es

Tu nombre

Allí habita para nosotros

El significado delencuentro

Que genera emociones positivas

Con las que accedemos

A encontrarnos con el Niño Jesús en Belén

Al compartir palabras y deseos cada día

Con aprecio al valor

De muchas acciones compasivas y generosas cargada de bondad

Empatía, misericordia y alegrías.

 

¡Feliz Navidad¡

2021-2022

¡Feliz Año Nuevo¡

 

Encontrarse con el Niño Jesús es una experiencia tan relevante y a menudo hasta imperceptible, cuando estoy distraído en el mundo material y temporal. 

¿Qué me invita a encontrarme con el Niño Jesús? Creo que cada uno puede encontrar esa actividad que lo procure. 

Cantar aguinaldos y parrandas para mi es una manera de encontrarme con él y así ocurrió el pasado domingo, cuando saliendo de un confinamiento mínimo, logré ser una entre muchas voces que cantamos en concierto de Misa de Gallo a la Venezolana, dirigidos por el profesor Luís EduardoGaléan. Fue reconfortante, combinar armonías y voces que anunciaban de la fiesta del encuentro de la divinidad hecha semejante, y al cantar hacer vibrar a más de un centenar de personas con la vida compartida en los latidos de todos, hechos uno con motivo de la Navidad. 

Es un encuentro suculento del que nos alimentamos para celebrar la condición de ser uno alrededor de la humildad. Allí los hechos dicen más que las mismas palabras.


domingo, 12 de diciembre de 2021

¿Qué quisiera dar y qué quisiera recibir, hoy?/Tibaire García

 


Título: ¿Qué quisiera dar y qué quisiera recibir, hoy?


Me coloco ante esta pregunta, pienso, medito, y se agolpan en mi mente las respuestas. Las voy mirando una a una desde afuera, como si no me pertenecieran, en perspectiva, y descubro que todas ellas me muestran amor. Conducen, representan o invitan al amor.

Quisiera dar...

Un abrazo infinito a mi María Gabriela, mi hija del alma. Un abrazo que empiece y no termine. Que le diga "te amo", "te acepto", "me gustas tal y como eres", "no te sobra ni te falta nada", "tú puedes", "valido tus sentimientos, necesidades, inquietudes y deseos", "te bendigo por siempre, hija mía".

Quisiera dar...

Una mirada más relajada, comprensiva y compasiva a quienes me han herido, notándolo ellos o no. Sabiéndolo o no. Queriéndolo o no. 

Quisiera dar...

Abrazos, besos y palabras que acompañen en la contención, alivio y aceptación por el papá ido, por el papá que se siente, que aún duele y no se ve, a mis amados Jesús y Kami.

Quisiera recibir...

Abrazos, abrazos...¡abrazos!  De esos que he deseado tanto y que mi ser por completo ha necesitado en estos dos interminables años de pandemia. 

Quisiera recibir...

El olor, la presencia, la sonrisa, la mirada, el café, la palabra cariñosa, el abrazo, la ocurrencia traviesa, de mi María Gabriela amada.

Quisiera recibir...

El amor del compañero. La pareja. La que no tengo y deseo. Su afecto recíproco y generoso. Su amistad y compañía. Su aceptación, respeto, reconocimiento y validación. Su deseo de piel, matizado de un profundo sentimiento amoroso. Su risa. Su apoyo y ayuda. Su alegría. Su ligereza, serenidad, compasión y empatía. Su compromiso con la vida, con sus amores, con él y conmigo. Su abrazo siempre a la mano.

Siempre quiero recibir la bendición de la salud. De mi salud. Un cuerpo fresco y en franca armonía, al que quiero darle atención, escucha, amabilidad, sentido, sueños, límites, risa, movimiento apropiado, alimento conveniente, vínculos amorosos, estructura, compasión y todo el esplendor y la magia de la naturaleza que Dios me ha regalado, con sus verdes, azules, ocres, sonidos y olores.

Tibaire García Pérez

28 de noviembre de 2021

 

El Sagrado Corazón de Jesús

Dar y recibir. El Sagrado Corazón de Jesús

A veces, uno suele no escuchar a su voz interior. No sé cómo llamarla porque suele aparecer como un saboteador, y en otras ocasiones, como un sabio. En mi época de estudios, y de cuando practicaba bioenergética, análisis transaccional, le decían a esa voz,  “el pequeño profesor”. Resulta que a veces nos pasan cosas que se repiten y aunque esa voz alerta acerca de los riesgos, no le hacemos caso. Eso también pasa con el cuerpo cuando se resiente y avisa, pero nos hacemos cargo cuando hay que hacerse cargo.

Igual pasó con mis llaves. Durante muchos años he llevado las llaves de la casa en el cinto de la correa, con una suerte de ganchito. Hoy no puedo decir a que se debe ese hábito. Ahora me parece un absurdo; <las llaves de la casa colgando hacia afuera de la hebilla del pantalón>. Y no es solo eso, sino que en tantos años, como 10, tuve varios eventos desagradables. El primero trabajando en Guarenas, aparecieron. Luego, el segundo, las dejé pegadas en la reja de la casa de mis padres, aparecieron, la tercera cuando se partió la delgada tela del pantalón marrón (mi preferido), saliendo del carro, apenas hace tres meses,  y esta última que les voy a narrar.

Esas llaves cuentan historias, se parecen a nuestra vida y a sus apegos. Vamos acumulando llaves hasta llegar a tener tantas que no sabemos para qué sirven, ni la mitad de ellas. Era domingo, como a las 2 de la tarde, salí de casa y me colgué las llaves  del cinto. Llegué al supermercado, hice las compras hasta que en algún momento hice la reacción de costumbre para saber si las llaves aun colgaban. ¡Y esta vez, no!. Nuevamente apareció esa sensación desagradable de entre pánico, rabia, susto, y ansiedad. Un coctel desagradable. Mi mente hizo lo de siempre, recorrió lo que hice desde que cerré la reja, me colgué las llaves y caminé. –“Se me cayeron acá”, pensé,  y pregunté en el supermercado, barrí debajo de los estantes, pregunté a los clientes, a los vigilantes; luego salí y subí la calle, y nada. Había llegado el día en lo que esa voz me alertaba siempre Sin embargo me dije:. –“Van a aparecer”

Un caos, no solo estaban mis llaves, sino las de la reja del edificio. Recordé un resbalón por causa de una piedra, bajando la calle que se fue por el desagüe y me pregunté, ¿Serían mis llaves?. Y creo que tuve la seguridad que eso pasó y así lo informé al presidente del condominio. Se me cayeron y las pateé. ¡No había otra explicación! Es raro que en tantos años nadie haya reportado pérdida o robo de llaves; a lo mejor eligen callar.

Ya en casa, recordé como me han aparecido las cosas que he perdido. Me lo recomendó mi amiga Janett de cuando yo estudiaba arquitectura y ella ingeniería. –“Pídele al Sagrado Corazón de Jesús que aparezca lo perdido, el siempre ayuda”, me dijo. Esa noche lo busqué en Internet y se lo pedí de corazón a corazón. También decía que San Antonio era bueno encontrando las cosas perdidas, así como hace con los grandes amores, quizá por eso me acordé de ella ese día.

El  mismo domingo busque un juego de llaves que dejé en la casa de mi familia, y pude entrar a casa. El lunes las copié, completé un juego nuevo y de 30 llaves bajó a 8. –“Esto es una gran enseñanza”, me dije como para equilibrar el desconsuelo. Ya no era un llavero de colgar sino de colocarlas en el bolsillo. Así había resuelto al menos, la mitad del problema: la necesidad.

El martes ya lo daba por hecho, no era justo que le exigiera al Sagrado Corazón que me ayudara en tan difícil tarea. A las 3 pm del martes, sonó la puerta de mi casa; era el portero, y me preguntó: -“¿Usted perdió sus llaves el domingo?” y una maravillosa sensación de esperanza recorrió mi pecho. –“Si, yo le dije al presidente del condominio que creía se me cayeron en un desagüe”. El portero continuó: -“Alguien encontró una llaves y se las dio a un vigilante de un edificio. El vigilante acaba de subir a pie y yo estaba en la puerta y me preguntó si sabía de alguien de este edificio que había perdido unas llaves. Se llama Santiago, está en el Conjunto Casa de Campo, suba de una vez”, exigió. Y terminó diciendo: -“No sé porque se me ocurrió que pudiera ser usted”

Agarré mis nuevas llaves, mi esperanza,  y subí, casi corriendo, con el Sagrado Corazón de Jesús en una mano y la fe, en la otra. Santiago fue amable, me mostró las llaves y reconocí de inmediato el brillo de la luz tostada del sol del atardecer, en ellas, del rayo de la esperanza, del agradecimiento profundo. Lo que puede darle no se compara con lo que recibí; era lo que tenía. Recuerdo que en un gesto de humildad, me arrodillé y agradecí ante Dios.

Hoy, a un mes del evento, recorro mentalmente los dos días en que esas llaves hicieron su travesía hasta llegar al origen, nuevamente. Hoy soy agradecido. Creo mucho en la esperanza y aun más en la Fé. Hoy entiendo acerca de las fortalezas que me acompañan, y de aquellas cosas que aun no podemos explicar con palabras, y que hemos compilado en lo que llamamos “espiritualidad”. El camino al propósito de vida es largo, pero es maravilloso. Hoy agradezco nuevamente al Sagrado Corazón de Jesús.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Reunión de diciembre 2021


 CEC

Club de Escribidores de Caracas

Tema de diciembre 2021

"Ese día que vi al niño Jesús"

Host: Don Omar

Sábado 18 de diciembre de 2021

10:30 am

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