viernes, 14 de agosto de 2020

EL CUARTO VIEJO

Autor Martín A. Fernández Ch.

Fecha: 26/07/2020

En mi casa de infancia, que realmente era un apartamento (los venezolanos estamos acostumbrados a llamar al lugar donde vivimos “casa”), teníamos una habitación que le decíamos el “cuarto viejo”, que por alguna razón (que hasta la fecha no entiendo del todo) no se usaba como habitación, era donde se guardaban los trastes viejos: caja del arbolito de navidad, la cuna que ya no se usaba, juguetes viejos, herramientas, maletas, rines de caucho; es decir, todo aquello que no se usaba o no tenía uso recurrente, era algo parecido a lo que ahora se conoce como “maletero”.

Dicho “cuarto viejo” era para nosotros (los cuatro hermanos) un lugar poco visitado, creo que debido a su desorden y oscuridad (normalmente tenía el bombillo de luz quemado, o no lo tenía, porque no importaba), aunque tenía una ventana que le daba cierta claridad en el día, pero no dejaba de ser lúgubre. También era un lugar donde el peligro estaba latente, porque, debido a que en planta baja (nosotros vivíamos en un segundo piso) se encontraba un almacén de víveres al mayor,  lo cual generaba que las cucarachas y los ratoncitos (algunas veces, ratas tamaño conejo) estaban al orden del día, que se escondían entre los trastes. Por esto, cualquiera podrá entender que, cuando nos mandaban a buscar algo al “cuarto viejo”, era como entrar a una cueva oscura donde cualquier demonio podría aparecer y era una proeza salir ileso de ese lugar. Y si era de noche, no nos atrevíamos a explorarlo.

Habían ocasiones que no nos atrevíamos a entrar al “cuarto viejo” por un buen tiempo, particularmente cuando habíamos visto alguna película de terror de aquella época, como las aventuras de Abbott y Costello, donde podías ver a Drácula, Frankenstein y el Hombre Lobo juntos, o de fantasmas, o sus andanzas por el desierto de Egipto donde se conseguían a una momia, o también aquellas otras películas de extraterrestres, que eran criaturas amorfas que tragaban hombres, o del Hombre de la Laguna Negra. Ni las correas, cholas, coscorrones o cualquier otro método disuasivo, que nuestros padres pudiesen emplear, nos hacía entrar al “cuarto viejo”.

Con el tiempo, ya algo mayores en edad,  dicho “cuarto viejo” se transformó en una habitación, para poder distribuir a cuatro hombrecitos en dos habitaciones. Pero ese “cuarto viejo”, que ya no era “cuarto viejo”, seguía siendo un lugar que se las traía. Una vez, mi hermano May (el que me sigue), ideó la simulación de un fantasma en la habitación, escondiéndose a un lado y agarrando la manga de una camisa (guindada en el closet que estaba abierto) con un largo hilo,  para asustar con la camisa que se movía, supuestamente sola, a todo el que entrara a la habitación; primero, nos asustó a nosotros los hermanos, el último fue a mi papá, quien realmente se espantó, pero que luego se rió cuando todos a carcajadas le dijimos “te asustaste, te asustaste”.

Por eso, por ser un lugar tan particular, de tantas anécdotas y acontecimientos, el “cuarto viejo” sigue existiendo en nuestros recuerdos; por ello, cada vez que veo un depósito o un maletero, se me vienen al presente aquellos momentos vividos de niño y no tan niño, con una sonrisa pícara en mi cara. Este humor del bueno siempre estuvo y está presente en la familia, a mi mamá le gustaba reír y nosotros nos reíamos con ella, era un disfrute acompañarla para ver las películas de Abobbt y Costello, la India María, Cantinflas,  Tin Tan, entre otras, y los inolvidables programas de Radio Rochela.  Aún hoy, recordamos sus carcajadas y seguimos bromeando.

FIN

lunes, 10 de agosto de 2020

Re-unión CEC de agosto 2020

AGOSTO 2020

CEC

Host: Doña Patricia

Tema:"Miedo secreto"

Fecha: Domingo, 30 de agosto 2020

Hora: 10:00 am

ZOOM

domingo, 26 de julio de 2020

Carta al niño Jesús, mi hermanito


Querido niño Jesús:

Eres tan lejano y tan cercano, que hoy decido escribirte.  Como sabes, soy Alberto y tengo seis años. Te escribo de lejos, porque le pedí el favor a mi yo más grande. Le he pedido que escriba más o menos lo que le digo y no escriba lo que le parezca. Tengo seis años hoy.

En mi casa nunca faltó un nacimiento en Navidad pero ¿sabes?, no eras quién traías los regalos sino un señor de barba llamado San Nicolás. A todos los niños del cole lo visitabas tu y a mí, el viejito. Pero al final, creo que es lo mismo; solo era cuestión de horas. Mejor nosotros que era el 24 y no en la madrugada del 25. Me hacía mucha ilusión ese día. Llegaba mi Papá y decía que “corran a esconderse que viene San Nicolás”. Y todos nos encerrábamos en un cuarto hasta que él decía que ya se había ido.  Salíamos corriendo todos hasta el árbol. Mi hermana mayor ya tenía 18

Estábamos todos; los cinco. Era bonito; la mejor época.  Mis hermanos varones me “caribeaban” como si fuera  un niño de otra casa  Mis hermanas estaban en otras cosas de mujeres.  Ese fue el último año que viajamos juntos a la playa. Luego se casó una hermana y luego, la otra. Caminaba desnudo con una vasenilla en la mano. Y me pregunto, ¿Por qué no hacía pupu en la calle si iba desnudo.? Y desnudo me salvé de un mar de fondo en Arrecifes, y desnudo, de las quemadas de las aguamarinas, y desnudo de los cangrejos aplastados por las ruedas de los carros. Ahh.. era libre. No tenía pena ni verguenza. Igual, a veces tenía que escapar de mis hermanos. El niño menor, el raro.

Entré tarde al cole. Directo a Preparatorio. No me acuerdo del nombre del cura que me enseñaba la M con la A, ma y la M con la A, ma, sentado en sus piernas. Usaban trajes largos como los de mi Mamá. (ahí aprendí que “mi Mamá me mima”). Pienso que estaba bien. Así enseñaban entonces. Luego, los mismos curas comenzaron con las mismas cosas de mis hermanos y ya no me fue tan bien. Pasé del colegio en casa sin maestros, a uno lleno de gente vestida de negro.  Fue una año distinto. Del colegio en casa al colegio de gente brava y seria, de mis hermanos completos, a la aparición de sus novios y esposos.  Luego, llegó la primera niña, mi primera sobrina, mi hermanita. Mi Mamá y mi hermana estaban esperando bebes al mismo tiempo. Mi mamá no pudo. Era una niña. Lo recuerdo porque pasó en la casa y se la llevaron como dormida en una ambulancia. Subí al cuarto y vi mucha sangre. Me puse a llorar.

Ese año fue distinto, Jesús. No llegaron los arbolitos de San Nicolás. Todas las señoras amigas de mi mamá, se pusieron de acuerdo para buscar algo distinto. Recuerdo que yo la ayudé. Era una rama seca del patio pintada con jabón de lavar y agua. Era como darle una capa de pintura. Luego le pusimos las luces y las bolas. Mi Papá no decía mucho en el proceso, pero solía decir, “Le faltan las lametas plateadas”. Yo ayudaba a construir tu espacio, niño Jesús. No era muy grande. Pero si sabía por el Colegio ya, de José, de María, del burro y el Buey, de los pastores y de las ovejas. Todo venía en cajas. Todo estaba forrado en papel periódico. Había que tener cuidado al meter la mano pues una vez salió un ratón y un alacrán. Ese año, por cierto, me picó un alacrán grande. Por fortuna no estaba solito. Estaban mis hermanos grandes. Yo andaba desnudito por la casa y descalzo. Baje a la cocina con la luz apagada. Luego del dolor no recuerdo nada, o mucho. Recuerdo a mi hermano corriendo conmigo en brazos. Desperté al día siguiente. Quizá fueron las pastillas, no sé.

¿Por qué te escribo esta carta hoy? Ahora con seis años, y aunque yo hacía el nacimiento, nunca te llegué a dar las gracias. Tu también estaba desnudito en una camita de paja. Estabas rodeados de animales, y tus padres te miraban con cariño. Te traían regalos, al igual que mi San Nicolás. Tenías un Papá, una Mamá y gente que iba a verte. En tu desnudez me encuentro. Quiero decirte que te quiero por haberme protegido tantas veces ese año y en los siguientes. ¿Sabes?, que decubrí que lo único que te falta, que yo tenía, eran mis hermanos, pero como somos hijos todos de Dios, entonces somos hermanos también, ¿no?. Yo te presto los míos, pero me los devuelves, ¿ok?

¿Tú tampoco tenías vergüenza a los seis? Creo que no. Por los momentos tengo que caminar con los gritos de otros niños. Claro, no hice Pre Kinder ni Kinder; y cuando llegué a Preparatorio todos eran sus amigos. Sin embargo, conseguí dos ángeles en el camino; mis complices, mis hermanos de mi edad. Aprendía a jugar, a inventar, a crear.  

Para terminar te quiero preguntar. Si aparece la vergüenza, ¿Qué vamos a hacer de grandes con esas cosas que aprendimos a mi edad? ¿Qué le puedo decir a mi yo grande que está escribiendo lo que le cuento, con las cosas que me pasan a esta edad?
Solo espero Jesús, que esas lágrimas que se borra de la cara en este momento, sean de libertad.

Te quiero mucho hermanito,

Beto

Mi niña interior & yo



Cara piccola bambina: sé que eres la estructura más importante de mi vida y no sé ni cómo hablarte ni mucho menos qué decirte. Haré una pausa una vez más, a fin de generar ese espacio de encuentro entre nosotras en forma natural, buscar ese silencio que necesito para invitarte o invitarme.

Luego de 13 días…..

Mi Carla, he decido dar yo el paso de escribirte. Es increíble que me busques y no me encuentras. Soy yo, Shayel (nombre de origen hebreo, significa “regalo de Dios”). Soy Shayel, tu niña interior…has olvidado que tú misma decidiste un día llamarme así. Yo no lo he olvidado, así como no olvido promesas que me has hecho sin cumplir.

Finalmente estamos; no importa que yo tuve que hacer todos los esfuerzos por estar, pues parece que te cuesta mucho trabajo. Pero vamos al ahora, y sí, estamos. Quiero facilitar nuestro encuentro, por tanto, te voy a contar muchas cosas.

Ahora duermes en la que fue tu cama por muchos años. Has regresado al origen y aún no me hablas. Por ahora, has dejado tu casa, para estar al lado de tus padres y apoyarlos con tu presencia y cuidos en esta pandemia. Estás y no estás porque buscas cosas que ya aquí donde estamos no existen. El pasado no existe, mi amada Carla. Pippo, tu hermano, ya no existe en la tierra, lo bueno y lo malo del ayer están en un recuerdo grato e ingrato. No puedes regresar a seres que perdiste, como la nonna, no se puede volver atrás, deberías saberlo, pero parece que no lo sabes o te cuesta aceptarlo. No puedes cambiar las historias, ni las realidades. La única del ayer que te acompañará hasta el final solamente soy yo, con Dios y la Virgen, más nadie. Así que ocúpate de tí, cada quien que resuelva sus pendientes, lo que no pudo, lo que por tibieza o temor no se atrevió. No quiero que sea tu historia. No sigas complaciendo a más nadie. Sé perfecta para tí, no para los demás.

Este tiempo debe dar muchos frutos para tomar el nuevo giro que corresponde. Sin temor a equivocaciones. No busques pertenencias porque solo perteneces a tí misma. No trates de encontrar explicaciones a las incongruencias y oscuridades de los demás, simplemente porque no te corresponde y pierdes tiempo. Quédate solo con la luz de los otros y busca sanar tus heridas; recuerda cuando estudiaste en Desarrollo Organizacional los enfoques individuales y los sistémicos. Te has ocupado demasiado de los segundos, intensifica la ocupación en el primero, enfoque individual. Date la oportunidad de ser prioritaria, si lo haces, vas a probar el sabor de sentirte viva, independiente de las quejas ajenas.

Dale espacio al amor, el primer gran amor es hacia tí misma. Cuando lo logres, encontrarás más espacios para otros amores. Estudia, escribe, desarrolla esos planes que tienes tiempo en un veremos o un tal vez. Has ejercicio; atrévete hacer deportes que jamás has hecho. Aprende a bailar salsa, danzón y mambo que te gusta. Sigue viviendo esa relación mágica de hermandad y familia con quienes tú sabes que realmente si lo son. Ama más a tus amigos viejos y nuevos. Continúa desbocadamente amando los animales y la naturaleza como lo haces. Conoce más a Venezuela; ve al Delta que es lo que más deseas, retorna a Mérida la ciudad que tanto amas; ve al Llano como anhelas; visita Maracaibo, vuelve a Bolívar, a todos los sitios que ya conoces y los que no. Prepara un repertorio nuevo para tocar conciertos, vuelve al escenario; retorna a tocar en tu adorado Teatro Cagigal de Barcelona. Escribe el libro que sueñas ver publicado. Sube el Ávila, atrévete. Trabaja mucho en lo que más te guste en este giro.Vuelve a usar morral, con cuaderno y lápiz, siéntate en el pupitre, siempre te ha hecho felíz. Visita los lugares del mundo que están anotados. Vuelve a Italia, sigue hablando, leyendo y cantando italiano. Aprende más inglés y estudia alemán. Sigue escribiendo. Aplica tu cv en esa organización por la que suspiras. Aprende hacer lettering, desarrolla un Boullet Journal con tu sello EGO SUM, donde la agenda seas sólo TU con lo que sueñas y decidas.Has cargado con los demás pero no has cargado con tu propio ser; ahora yo te ruego que lo hagas. Sin duda, tenemos mucho trabajo por delante. Recuerda que el tiempo vuela y has vivido por lo menos la mitad de tu vida para ser generosa contigo.

Te invito hacer juntas un plan de vida que revisemos cada noche brevemente. Como te encantas las libreticas, anota tus temores, tus logros, tu angustia, tus encantos, tus debilidades, lo alegre del día, lo que agradeces, lo que siente que si tienes y lo que te falta, lo que sueñas y lo que quieres que siga o se vaya al atrás. Construye tu mundo a tu antojo, arma tu granja, tu jardín o tu bosque. Ahí tengo mi lugar siempre. Lo que tu desees, estará bien para mí. Decide y aférrate a la esperanza con fe.

Sigue siendo buena, noble, acuciosa, inquieta por el conocimiento,  leal, honesta, fuerte, sensible, detallista y como la leona que nadie domine.Sigue siendo creyente, practicante y ecuménica como eres. No permitas a nadie en tu vida que no sea por tu voluntad. Aleja a quien no desees cerca y acerca a quien quieras en tu mundo. Te suplico solo y te lo repetiré en tu próximo cumpleaños que seas libre, incluso de tí misma. Te pido que pases más tiempo frente al espejo sin hacer nada, simplemente que te veas, te mires y te contemples. Háblate en voz alta, yo siempre estoy, por eso mi nombre, Shayel.

Por último, no escuches a nadie, sólo escucha la voz de tu noble corazón y ve hacia donde él te lleve. Yo te acompañaré como siempre. Que Dios guíe cada uno de tus pasos. Con todo mi amor, me despido con tu frase personal: “Hasta mi final”, más yo te digo la mía, “te acompaño hasta tu final y más allá…”.

La Piccola BambinaShayel

Carla Giordani
Caracas, viernes - 23 de Julio de 2020

sábado, 25 de julio de 2020

Mi niña interior/ ME Garassini


Mi niña interior

Todas las personas tienen un niño interior que las hace reír a carcajadas, perder la vergüenza, entregarse por completo a actividades de diversión , en fin, no cargar con todas las responsabilidades, roles, compromisos, horarios y un largo sinfín de etcéteras, que conlleva la adultez, sobre todo, si esa adultez implica una sumatoria de roles: esposa, madre, profesional, trabajadora del hogar, etc, etc, etc.

Al escribir estas líneas pienso en las actividades en las cuales fluye más libremente mi niña interior y pienso en dos, las cuales disfruto mucho y me gusta bromear al realizarlas. Ellas son: jugar juegos de mesa y salir a pasear en bicicleta con familia o amigos.

Carta a mi niña interior

Qué rico verte reír a pierna suelta, disfrutar de estar allí, no tener que pensar en nada, ni planificar nada, ni organizar nada, ni hacer que nada empiece, ni nada termine, que quede todo limpio y recogido, que todos atiendan, que las cosas salgan bien.
La mente, tu mente, el corazón, tu corazón, el espíritu, tu espíritu se sosiegan para estar contigo y con los otros, con el entorno, con el aire, la risa, las miradas, las bromas , las carreras, las paradas , las miradas, el regocijo.

Cuántas veces jugaste con tus hermanos y primos monopolio, ludo y después, ya de joven y adulta escrable, backgammon, bogol, diccionario, dominó. “Vamos a jugar proponías tú o proponía otro”. Uno coro de: “Claro vamos”, se escuchaba, y cualquier mesa era buenapa arranca cualquier partid. En el grupo siempre había un tramposo, generalmente Juan o alguno de mis hijos, un perfeccionista, que estaba mirando siempre las reglas, un despistado, que se pasaba su turno o no cumplía con alguna regla, y un picado, que siempre terminaba bravo, y el resto que nos reíamos de todo lo que pasaba. Qué rico jugar, que rico estar juntos, que rico es tener familia y amigos.

Los paseos en bicicleta empezaron en la finca de los abuelos y los tíos en el Palmar y los patios de café de Paya en Turmero, donde ibas con tus hermanos y tus primos a pasar muchos fines de semana y vacaciones, después a Rio Chico. También diste muchas vueltas en bicicleta en Margarita, llevando a tus hijos chiquitos, en sillitas, por caminos deliciosos. Hace dos años y medio llegaste a la meca de los paseos en bicicleta, que es la cuidad de Bogotá,y sus paseos en las montañas y lagos alrededor. Te veo tan feliz pedaleando sin parar, haciendo picnic, esforzándote en las subidas, bajando por praderas preciosas, a veces haciendo carreras, y pasando en forma divertida a los otros ciclistas. Al llegar de los paseos, con un hambre voraz infantil , un cansancio corporal delicioso, y el verde metido en los ojos, la diversión se repite, al contarle a otros, o recrear juntos,todo lo disfrutado.

¡Cuídate mucho, mi niña interior, te disfruto mucho y te siento una parte muy importante de mí!

María Elena Garassini

lunes, 6 de julio de 2020

EL ARTE GENERACIONAL.

Autor: Martín A. Fernández Ch.
28/06/2020

El arte siempre me ha acompañado desde pequeño, no porque tuviese rodeado de algún familiar o ambiente artístico, sino porque tenía una habilidad innata, específicamente con el dibujo. Lo hacía y lo sigo haciendo desde una perspectiva recreativa y de distracción. Ahora, desde muy reciente, he empezado a potenciar el arte de escribir, lo cual disfruto plenamente y toco otras almas para su bienestar.
  
Quizás, el arte lo tenía en mis genes, seguramente era una motivación heredada de mi madre (le decíamos Mamaíta), quien de pequeña aprendió el arte de coser, pero con una formación muy precaria o de pueblo; sin embargo, según me decía ella, mostraba habilidad pero que no se le reconocía, en esa época lo importante era que aprendiera a coser. Recuerdo que ella se metía en cualquier curso que le permitiera hacer algo en las horas ociosas, mientras estábamos en el colegio o la universidad. Ella hizo pintura sobre tela, macramé (haciendo suéteres, pequeños manteles, adornos, entre otras cosas), bordados en manteles,  piezas de escultura/cerámica para los adornos de casa, hasta aprendió a cortar el cabello que, aunque no lo crean, era un arte cortarnos el cabello a nosotros (5 varones). Lo curioso de todo este aprendizaje de Mamaíta, es que siempre me consultaba sobre cómo le iba quedando, qué colores aplicar y, en ocasiones, la ayudaba. 









El andar por mis habilidades artísticas del dibujo, lo hice sin ningún tipo de aprendizaje formal, todo ha sido de manera autodidacta, leyendo libros de dibujo, observando pinturas en textos y, lo más importante, siendo siempre muy observador y curioso.

También tocaba la guitarra. A los 11 años, en el Club Canaria de Macuto, Mamaíta nos metió (a sus 4 hijos) en música para aprender a tocar la guitarra. De todos mis hermanos, fui el único que continuó con esas clases en el club, aunque mi hermano Omar (le decíamos May) se inclinó por tocar guitarra eléctrica por su cuenta, formando con algunos amigos un grupo de rock, por entretenimiento. Con el tiempo, en el Club formamos una rondalla, que la llamamos Tabaiba, que era un grupo donde se tocaba guitarras, bandolinas, púas, bajo, pandereta, cuatro y otros instrumentos de percusión,  y también teníamos cantantes con distintas voces (primera, segunda y tercera).

Con dicho grupo recorrimos gran parte de Venezuela, animando fiestas en distintos clubes canarios,  fuimos reconocidos como el mejor grupo musical de nuestra comunidad. Los logros más satisfactorios que obtuvimos fueron: grabación de un disco de vinil y dos casetes, y dos giras por las Islas Canarias de La Gomera, Tenerife, La Palma y Gran Canarias. En dichas giras me di cuenta de la conexión amorosa tan fuerte entre los Canarios y Venezuela. Una anécdota de ese recorrido musical que recuerdo siempre, por lo emotivo, fue una cuando la primera presentación que hicimos en la isla de La Palma, al empezar a tocar la primera canción, una  familia que estaba al frente se levanto extendiendo la bandera nacional de Venezuela, lo cual nos alegró esa noche. Este maravilloso grupo ya dejó de tocar, por las circunstancias país y familiares, sus miembros fueron emigrando o cada quien tomó su camino, sin embargo, seguimos en contacto a través de la tecnología, fueron más de 20 años juntos que nos volvimos una gran familia. Algunos continuaron en sus practicas musicales con sus instrumentos, en mi caso, ya no toco la guitarra desde hace mucho tiempo.


Mis hijos, también tienen la habilidad de dibujar y de escribir, cada uno a su estilo. Con el dibujo, los enseñe con lo básico y de allí han arrancado de manera autodidacta, a lo que una vez les sugerí que tomaran un taller de pintura para que aprendieran distintas técnicas,  a lo que me respondieron “Papá, para qué nos vamos a meter un taller si tenemos al mejor maestro del mundo, que eres tú”. Con la escritura, han ido aprendiendo con el ejemplo, con entender que escribir es un arte que se origina desde el corazón y el pensamiento, la técnica literaria lo aprenderán en el tiempo.

FIN

domingo, 5 de julio de 2020

Reunión CEC del mes de julio 2020

CEC Julio 2020
Día: 26 de julio 2020
Tema: Carta a mi niño interior (Incluye darnos algo)
10:30 am
Zoom
Anfitrión: Doña Arcángela

Arte & Bienestar/Irma Wefer


Vivir el arte

   El arte es como vivir en una habitación sin paredes. Sin más límites que el viento que ondea la memoria y agita la imaginación. Quizás no exista un acto más humano que ese  impulso de libertad. 

     El signo que lo muestra es su carácter inclusivo pues nada de lo humano le es ajeno. Percepciones encontradas como certezas y  contradicciones,  armonías y  desmesuras,   lo profano y lo divino conviven en su desconcierto. Su poder es tal que puede  transmutar lo grotesco en bello y lo bello en grotesco. 

     Es el mundo de los sueños, alejado de lo efímero y temporal. Sobrecogedor presagio de lo eterno. Y a la vez voces encontradas en un símbolo común de la belleza, representado en un espacio que lo concreta en lo real y lo hace “el rostro del tiempo”.

      Rostro en que se desvanece toda falsedad.  En él todo juicio va acompañado de un sentir: el del artista que crea y el del que contempla lo creado. El sentir es ese lenguaje universal  por el que todos somos capaces de entendernos o rechazarnos, sin cabida para la mentira. 

     El arte nos hace comprender la opción del silencio. Venimos del ruido pero solo en el silencio podemos oír el esfuerzo creador. Solo en el silencio podemos oír eso que el otro sintió la necesidad de decir. Oír verdades a las que nos sumamos o nos confrontamos. Desde allí nos descubrimos.

    El arte es esa actividad profundamente perturbadora en el encuentro de la inocencia y el asombro del niño que juega creando y la sabiduría del mago en su poder transformador. 

     Irma Wefer

martes, 30 de junio de 2020

La naturaleza es una gran maestra en mi vida.

La naturaleza me abraza, me escucha, me comprende y me acompasa.
Tiene su lenguaje propio, una manera sabia de expresar a su interlocutor un mensaje único y acertado.

La observo, cierro los ojos y me imagino, recreando mis lugares preferidos y sagrados, en los que he estado. Ella ha sido mi fuente de emociones positivas y de bienestar. En esta cuarentena este ejercicio ha sido un refugio y una terapia que me conecta con la serenidad, la gratitud y la esperanza.

La naturaleza es como nosotros, los seres humanos, ¡vulnerable!  A los cambios climáticos: las lluvias, sequías, huracanes e inundaciones. También a los incendios, la contaminación o a la destrucción inconsciente de algunas personas. Nos enseña a ser resilientes y transformar las dificultades en oportunidades de crecimiento.

En mis momentos más difíciles,
en mis períodos de cirugías, quimio y radioterapia, el contacto con la naturaleza me permitió ir transitando esos momentos, mis miedos, mis dudas y mis tristezas.
Ella es mi gran sanadora, cada día tiene un mensaje y me da la oportunidad de encontrarme conmigo misma.

¡Gracias naturaleza!

Yvette Henriquez

domingo, 28 de junio de 2020

¿Para ti, qué es el arte?


Club de escribidores:  Arte y Bienestar

Santiago Porras Rojas


¿Para ti, qué es el arte?

En cada respuesta habrá una interpretación. Por tanto, eso es el arte.
Es así como, por ejemplo, para el decir popular venezolano, si alguien se inspira en un plátano para pintar en su concha determinadas figuras abstractas o concretas, es posible escuchar la expresión << Yo, ¡¡con mi arte tengo!! >>. Es la muestra mas elocuente respecto a que todos poseemos el talento para crear el arte.
Aquí encontramos una ventana del vínculo entre el arte y el bienestar. Veamos ahora:

¿Para ti, que es el bienestar?

En cada respuesta habrá una interpretación. Por tanto, el bienestar es arte.
Aún nos quedan otros indispensables componentes del arte y el bienestar.

¿Qué sería del arte y el bienestar sin el lenguaje? 

Es tal la relevancia del lenguaje en la sinergia entre el arte y bienestar, que con maestría sin par recuerdo a Pablo Neruda, cuando hace arte al expresar:



<<Todo lo que usted quiera; si señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan. Me “prosterno”(*)…las amo, las adhiero, las persigo, las derrito…Amo tanto a las palabrasLas inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.>>
Pablo Neruda
De confieso que he vivido


…¿De donde sale todo este arte? De una obra maravillosa conocida como el cerebro humano, allí se fragua la belleza que hay en cada uno de nosotros para alcanzar la infinitud.

(*) Prosterno: “doblar rodillas, postración, admiración”

Barcelona 28 de Junio 2020

 


sábado, 27 de junio de 2020

MURALES DE ARTE EN MI ALMA


MURALES DE ARTE EN MI ALMA

*El arte de vivir es una elección.
Subimos y bajamos de las historias
que soñamos, y hacemos realidad.
Yo decidí atarme a la poesía,
desde mis propios colores,
desde mi paisaje interno,
desde la letra inmensa de otros poetas.

*Ojalá que todos naciéramos
con una porción de arte
en nuestras venas.
Genéticamente clavadas
en la coloratura de nuestro ADN.
Nos harían artistas danzantes de la vida.­

*Hace tiempo que voy buscando,
la casa donde habitan todas las artes.
Donde mis sentidos se ericen,
al cruzarme con una obra maestra,
o con un ser humano cuya maestría,
esté iluminando el mundo.

*Nacemos con un don por descubrir,
por ser abierto y excelsamente pulido.
Muchos ignoramos el diamante,
con el que nuestro creador
nos lanzó generosamente a la vida.

*El arte es el paraíso que se vive
Desde todos los sentidos
Desde todas las emociones
Es preciso descubrir el diamante
que brilla en la esencia del artista,
para hacer viva su alma y enlazarnos a ella.

*Llénate de toda la sensibilidad del mundo,
solo así, serás capaz de extasiarte.
En las gradientes de belleza
que encuentres a tu paso.
En las maravillas que el hombre
en su frenético delirio creó para el mundo.

*La poesía es la escalera que me encadena al cielo.

*Poesía es pintura vibrante.
Pintura es poesía tatuada.

*Cada vez que veo una obra de arte,
se encienden metáforas en mis sentidos.

*Donde reina el arte, reina la paz.

*El dolor del artista hace potente el arte.

*El arte te hace libre, aunque estés en una prisión.

*Somos el poema inmenso de Dios.

Gudelia Cavero Hurtado


ARTE  Y BIENESTAR 

Estaba disfrutando de una agradable reunión en casa. Éramos pocos, solo cuatro parejas, y la mayoría ingenieros; esos profesionales que vemos incursionando en áreas en donde uno menos espera. Comenzamos como siempre, tratando de arreglar el mundo. Julián trajo al tapete el tema de la educación y la necesidad de cambios para adaptarla a los requerimientos actuales. Hasta se atrevió a proponer materias que, en su criterio, deberían  eliminarse de los programas de estudios.
El tema no es nada nuevo, desde hace ya bastante tiempo, muchos especialistas han venido alertando de esa necesidad, argumentando que se trata de un sistema educativo obsoleto, diseñado con la revolución industrial, y dirigido a proveer profesionales para cubrir las necesidades de las organizaciones, cuando el verdadero enfoque  de la educación, debe ser aquel que realmente nos prepare de una manera integral para la vida.
Julián, el más entusiasta "reformador" del grupo, luego de varios tragos de bebida espirituosa, se preguntaba para que  nos había  servido, por ejemplo, haber cursado Educación Artística.

Su argumento hizo que me transportara a mis clases de bachillerato. Recordé con cariño esa asignatura, que cursé con interés y dedicación. Disfruté conocer y aprender sobre las diferentes manifestaciones artísticas del hombre a lo largo de la historia, y cuando tuve oportunidad de viajar,  ese conocimiento básico, me fue muy útil para apreciar mejor las reliquias arquitectónicas y el patrimonio artístico de muchas ciudades.
Por supuesto, no todos tienen porque emocionarse al ver una obra de arte, algunos ni siquiera les llama la atención. Ese desinterés por las artes lo aprecié en una experiencia que viví en Italia. Estando de vacaciones en Venezia, nos conseguimos con tres venezolanos, también estudiantes de la universidad en Londres, que acababan de llegar ese día, pero se dirigían a la estación de tren a comprar pasajes para continuar su viaje, porque Venezia, en tan solo pocas horas, les había parecido ¡una "porqueria"!  Indudablemente que la apreciación por la belleza no estaba dentro de las fortalezas personales de esos muchachos.
Julián pareció entender mi explicación del beneficio que a manera personal me había brindado cursar la materia, pero luego de servirse otro trago, reformuló la pregunta de otra manera: ¿en qué nos había sido útil la Educación Artística para la carrera de ingeniería?
A primera vista pareciera no ser de utilidad dentro de una carrera tan técnica, pero hay estudios que demuestran lo contrario. Muchos investigadores, entre ellos Ken Robinson, reconocido educador británico, recomienda -a diferencia de lo que sugiere Julián- incorporar más actividades artísticas en los diferentes niveles de enseñanza.
Los sistemas educativos tradicionales se esmeran en estimular principalmente el pensamiento lógico y racional, aquellas cualidades como el orden, el análisis, el cálculo y todo lo cuantitativo que enmarca el hemisferio izquierdo del cerebro. Todas esas cualidades, sin lugar a dudas, son muy importantes, pero se está  dejando de lado el hemisferio derecho, aquel que nos conecta con la emoción, la creatividad, la imaginación y la curiosidad.
Ana María Cotes (Master en Neuropsicología en el área educativa), considera que el arte es una de las mejores maneras de estimular el hemisferio derecho, integrando la emoción con el pensamiento, convirtiéndose en un aliado estratégico de la educación. Ken Robinson va más allá, y es más específico, indicando que dentro de esas artes, además de la pintura y la música, se le debe dar valor a la danza y al teatro, disciplinas que además, incorporan a todo el cuerpo en  los procesos de creatividad e imaginación.
Esa estimulación del hemisferio derecho, que se logra a través del arte, será beneficiosa en cualquier actividad en que se desempeñen, porque toda esa creatividad, imaginación y curiosidad, serán útiles en cualesquiera de las disciplinas que escojan y en todos los espacios de la vida misma.
En definitiva, el arte es imprescindible en la educación, porque permite que los estudiantes adquieran competencias sociales y emocionales, básicas para su bienestar y desarrollo personal. Pero algo importante a entender, es que  las mejores asignaturas no están todas en las escuelas, están en la vida; en esa capacidad de saber identificar nuestros mejores talentos y fortalezas, saberlos desarrollar para beneficio propio y ponerlos al  servicio de otros.
Las personas que de manera innata logran experimentar éxtasis y admiración ante la belleza o la excelencia, ya sea en las expresiones artísticas o en las manifestaciones naturales - obras maestras del Creador-, cuentan con una vía rápida para fluir, sentir bienestar y felicidad.

Las horas habían avanzado y los primeros invitados comenzaron a despedirse. Julián vació lo último que quedaba de la botella, diciendo  que era "la del estribo". A esos niveles etílicos, ya poco le importaban las materias del pensum, sin embargo, por si no había quedado convencido, le reiteré la importancia de no subestimar el arte en la educación ni en nuestras vidas.
Con  la  lengua  medio enredada, le escuché decir: "Yo con mi arte tengo"

Lionel Álvarez Ibarra
Junio 2020


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Carla Giordani. Arte y Bienestar


TECLAS BLANCAS Y NEGRAS, ARCOS Y VIENTO

Llevo dos cuarentenas entre blancos y negros, igual que las ochenta y seis teclas de mi piano. Hoy frente a tí, observo tu teclado y veo que son más las teclas blancas que las negras, pero necesito de todas para hacer que esa obra que es el piano me sirva como es, un instrumento para poder hacer arte para los demás y para mí. También me siento frente a tu familiar y me consigo lo inverso, más teclas negras que blancas; sonidos absolutamente distintos; el piano y el clavecín, una magia distinta que evoca mi vida como estudiosa de los mismos, ejecutante, docente y miembro de agrupaciones del Sistema de Orquestas. Ese mundo es riquísimo, pues nunca terminan las partituras por estudiar, analizar y aprender; nunca se acabará porque la música es infinita. Nunca me sentí aburrida en un ensayo, siempre estaba el líder, el director y la Obra a interpretar. Tocar como ejecutante y tocar como miembro de una orquesta de cámara o sinfónica son retos diferentes, todo bajo el amparo de la disciplina y lo serio de la misma.

Recuerdo con gracia y alegría, en aquel momento fue un tremendo susto y compromiso, que estaba de Gira por el Caribe con una Orquesta de Cámara, y horas antes del concierto, el director me avisa que el primer ministro de esa Isla, solicitó que se aperturara el concierto con el Himno local. La embajada estaba enviando al hotel la partitura, hicimos unos arreglos para que el concertino y yo lo tocáramos. No era la época de youtube, pero como siempre yo quería estar segura totalmente de que lo que estábamos tarareando era lo correcto. No era cualquier obra, era el Himno y estarían las Autoridades más representativas de ese lugar. Vaya compromiso. Para calmar esa ansiedad tuve una ocurrente idea, que resultó sanadora: le pedí al concertino me acompañara al bus que transportaba a la orquesta y le pido al conductor que tome el micrófono del mismo y me cante el Himno. Me miró como si yo estaba demente. Le explico que tengo que escuchar su Himno para hacerlo bien y aquel hombre se sintió Pavarotti con el micrófono; creo que encontré un cantante o el deseo de tomar un micrófono a petición. El señor lo hizo tres veces, cada vez lo hacía más suelto y al mismo tiempo con más ímpetu. El fue feliz, yo me serené y el concertino gozó mucho pues le pareció una comedia. Finalmente aún recuerdo las palabras del Director ya en el Teatro, toda la orquesta en pie y cuando se anunció el Himno, el ruido de las butacas y todas las Autoridades y público general se levantaron y pusieron sus manos en el corazón fue realmente sublime  e intimidante. La única que se sentó fuí yo porque tenía que tocar. La anécdota es que el señor del bus había entrado a la sala donde estábamos previamente los músicos, un camerino grande general, y allí pudo ver que su labor también tuvo frutos. Fue una gran noche.

Carla Giordani
Mi fotografía a los 10 años

Mi primer oficio del arte y el bienestar


Es un buen ejercicio viajar al pasado y averiguar cuál fue el primer oficio que ejercimos. A veces nos da pistas sobre el ser que hoy somos. No se trata de la profesión, que llega tiempo después, sino de aquello que hicimos en alguna etapa temprana de la juventud, y de lo cual nos hicimos conscientes. También es útil indagar las razones por las cuales lo hicimos, si aprendimos de alguien en particular o solo, habitaba en nosotros y se hizo presente.

Yo creo que por el año 1972 y con 16 años era titiritero. Descubrí esa pasión teatral y en el poder del lenguaje, para definir conceptos y diferencias entre las cosas. Tenía una habilidad innata de comunicarme con los niños y evitar que se aburrieran durante algún juego.  Hoy, como coach, lo llamo “generar distinciones”. En aquel entonces era, “arriba, abajo, derecha, izquierda, silencio, alegría, (y otras emociones a las que les pueden ya, dar un nombre...)”, conceptos que los niños de pre escolar están definiendo. (Yo diría que muchos adultos llegan a grandes sin saber ciertas diferencias).

Mi trabajo se volvió popular entre los colegios de la Urbanización El Paraíso y comencé  a atender agendas. De pequeños grupos, se pasó a espacios abiertos con más de 300 niños. Mi hermana y mi sobrina en sus pasantías, hicieron sus proyectos y trabajos con títeres. (Y conmigo claro). Tal fue el caso, que una vez en Baruta, tuvimos a todo el colegio en el patio del recreo. Fue mágico.

Títeres es teatro. Es una escala un poco olvidada ahora. Ya casi nadie habla de eso, ni he visto grupos de teatro ni formación actoral, como titiriteros. Quizá lo pueda rescatar con mis amigos del teatro nacional. (Ya lo hice pero no hubo interés).

Los niños son un público muy exigente. Si no logras mantener su atención, se fastidian, se paran y le jalan los brazos al títere. En la evolución y en el trabajo con niños, fue que introdujimos una variante con una maestra parada, (lo hice con mi sobrina también), conversando con los niños. Trabajar con títeres es terapéutico. Solo tienes voz, emociones, sentimientos y un par de manos que se convierten en cabeza, ojos, brazos y hasta piernas. Todo eso debe fluir hacia la corporalidad y la emoción del personaje que debe expresar a un ser inanimado que cobra vida con mi propia voz; generalmente modificando los tonos y el volumen. En fin, es poderoso.

Lo voy a incorporar ahora y luego de este escrito, a mis sesiones de coaching, Ahora con adultos. Cuando un adulto usa su voz al declarar algo, ya sea una emoción, una afirmación o un juicio, se da cuenta de sus propias barreras limitantes. Para ello, tengo desde entonces, como 20 títeres, la mayoría de Plaza Sésamo y algunos otros genéricos. Están en una maleta negra con dos aldabas a los lados de la tapa. Está forrado en rojo en tela brillante. Cuando la abres, no solo entra y sale el aire que expande, sino que en aquellos colores, texturas y olores, renace la emoción que se convirtió en sentimiento, que se convirtió en un estado de ánimo, y que ha movido la creatividad en mi vida. Han dormido por muchos años. Mis sobrinos nietos ahijados, los despertaron del letargo, y viven ahora, una nueva vida con ellos. (Un poco la historia de Toys de Pixar)

Casualmente llegó a la casa de algún vecino que emigro, un pequeño teatro de madera, así como con la forma de un tríptico antiguo, pero forrado en telas de colores, verdes, amarillos y azules. Tiene una cortina de tela que se abre a ambos lados. Por el escenario sin fondo han aparecido recién,  el perro blanco peludo, el viejito sabio, la rana René, Enrique y Alberto, el come galletas, la princesa, el mono sereno; en fin…

A veces, mis sobrinos ahijados, ya grandes, lo recuerdan. Y dicen: “Beto, vamos a hacer teatro de títeres” Y la magia sucede de nuevo. Y los hijos de mis sobrinos aun niños, comienzan a vivir a esa aventura de bienestar y yo recupero nuevamente a mi niño libre.

(Fueron más de 100 funciones.)

Alberto

Arte y bienestar/LELE


Arte y bienestar

El aprecio a la belleza y la excelencia no está entre mis fortalezas más desarrolladas, porque las fortalezas que tengo desarrolladas están mucho más relacionadas con la virtud de la sabiduría como la curiosidad y el deseo de aprender cosas nuevas y la capacidad de tener perspectiva. Por otro lado las fortalezas que tengo desarrolladas están asociadas también a la perseverancia, el coraje e incluso la moderación. No obstante tengo vivencias muy cercanas y reconozco el valor que el arte tiene en la vida de las personas .

Uno de los hábitos saludables es el participar en actividades estéticas y culturales. Esto es una mirada amplia al tema del bienestar puesto que todas las actividades donde disfrutemos del arte, incluso el arte entendido como el disfrute de una buena obra, una buena pintura, una buena escultura, así como un paisaje hermoso, un atardecer o cualquier cosa que implique el disfrute de algo que estéticamente nos haga sentir asombro y disfrute, es algo que valoro muchísimo y que practico muchísimo también.

Por otro lado en referencia a expresarme a través del arte, quizás la escritura sea una de las vías y la otra tiene que ver con el disfrute de lo culinario, sobre todo cuando otros lo disfrutan. De esta manera arte y bienestar se encuentran para mi unidos en la medida en que tomemos conciencia de todas aquellas actividades en las cuales estamos inmersos donde disfrutamos de las producciones y expresiones artísticas de otros y también nosotros seamos aquellos que producimos esa expresión estética o artística.

En mi experiencia como terapeuta, que ha sido muy intensa en este último año, he encontrado que el arte arte es una via maravillosa, no solamente para disfrutar de la producción propia y la de otros si no como vía para expresar el sufrimiento. Entender, promover y reconocer al arte como una vía que lleva el bienestar considerándola también como una vía maravillosa para expresar aquellos momentos duros y dolorosos, me han ayudado a redimensionar toda la amplitud que el arte puede ayudar al tema del bienestar humano.

De esta manera el arte en su expresión amplia es una posibilidad extraordinaria para trabajar temas de bienestar, por aquello de poderme expresar, poderlo disfrutar y poder también canalizar el sufrimiento a través de él.

Miremos a nuestro alrededor y consigamos muchos espacios para que el arte llene nuestras vidas y nos permita expresar lo más profundo de nuestro ser .

Una oda al arte variopinta, maravillosa, y una de las mejores cosas que nos caracteriza como seres humanos..

María Elena Garassini