viernes, 27 de septiembre de 2024

La magia de encontrarnos en Madrid/ Maria Elena Garassini

 LA MAGIA DE  ENCONTRARNOS EN MADRID

María Elena Garassini

 

En la capital de la madre patria, donde todo huele a bocadillo de jamón serrano, programamos el encuentro de dos parejas, y una amiga, que se entienden con apenas mirarse, sonreírse… pero que tenían varios años con una separación física trasatlántica.

La bajada del avión fue como de costumbre, después de muchas horas de vuelo. El cuerpo destilaba cansancio y muchas ganas de llegar. Los asientos, en la parte intermedia del avión, nos recordaban que no seríamos los primeros, pero tampoco los últimos en salir ; ) Avizoramos ya la puerta, caminamos por los pasillos, llegamos a Migración , bendito sea, la cola no es tan larga, salimos, recogimos las maletas y en la puerta de salida nos esperan dos caras sonrientes. Desde ese momento supimos que la magia de los encuentros iba a cobrar vida en la siguiente semana.. y así fue.

Abrazos iban y venían, y después, un pequeño papel desplegado nos ofrecía los posibles itinerarios de lugares que “no nos podíamos perder”. Lo socializamos, y sentimos que la amistad había sido la musa para la propuesta de esos lugares.Recibimos aquel papelito como un tesoro y fue nuestro mejor compañero durante la semana.

De camino al carro, para llevarnos al lugar de nuestro hospedaje, que también nos esperaba con mucho cariño, puesto que una nativa de la madre patria, amiga entrañable, nos esperaba con jamón serrano, baguet y vinito para celebrar la llegada y ponernos al día. Abrazos fueron y vinieron, cuentos, recuerdos y anécdota también.

Toda la semana transcurrió en un intercambio maravilloso con estos tres amigos fenomenales, la pareja y la amiga, que nos pasearon por monumentos, plazas, museos, cafés, bares, cuchitriles y restaurantes.

En la magia de este encuentro con estos tres seres maravillosos, también hubo un momento de magia de pareja.  En una plaza que está en los jardines Sabatini, invitaban a las personas que quisieran bailar con las escenas más icónicas de las películas de todos los tiempos. Con mucha curiosidad nos fuimos los dos a participar en esa peculiar invitación. Al llegar encontramos una multitud entusiasta de parejas que, sonrientes esperaban el inicio de la proyección de las escenas de las películas. A la hora en punto se dio inicio a la actividad, y se armó la fiesta, a la cual nos unimos con la misma alegría del resto. Eso sí, de lejos, teníamos 30 años menos que la pareja más joven del grupo ;)  En retrospectiva, ha sido una de las actividades en pareja más divertida en la que hemos participado, había una alegría contagiosa que percoló por toda la audiencia.

La despedida con nuestros tres amigos coronó la inigualable jornada. Nos encontramos para almorzar bocadillos de calamar con una clara en la plaza de Sol, hablando, riéndonos y saboreando lo vivido.Había sido una semana mágica, de mágicos momentos y vivenciasque no solo no olvidaríamos, sino que, como hoy, sería motivo de muchas anécdotas y recuerdos maravillosos.

Como es usual en mucho de mis escritos del Club de escribidores, finalizo dando gracias a la vida que me ha dado tanto…

 

la magia del encuentro: Amistad

 La magia del encuentro,

Vivimos. Transitamos por la vida: por la nuestra, y junto a otros. La vida suele presentarse justo como un encuentro, reconociéndonos, y aceptando a otros en nuestras vidas. La amistad, por cierto, puede ser una posibilidad mágica, que, como crisol, mezclan almas; aquellas más vulnerables, indelebles, y suficientes. Llegamos, como decía una profesora, cuando más nos necesitan, pero yo agregué también, que es cuando más los necesitamos.

Entendemos que, en el arte de acompañar a otros nos suceda, y veamos que llegan a mostrarnos cosas que no hemos visto aún. Y ocurre de muchas maneras; en soledad, cuando un día sin planearlo, nos vemos en los ojos de quién encontramos  en el espejo, y nos convertimos en nuestro mejor amigo. También, en la magia del encuentro, lo vemos en iguales, entre géneros, entre disímiles en edad y creencias, entre pocos, o entre muchos, y con Dios. Este último, nos mandó a su hijo para que tuviéramos un encuentro de amistad fraternal espiritual.

La amistad llega por azar, por admiración, por perseverancia, o por ser incluso, inevitable. “Son dos cuerpos y una sola alma”, dijo un sabio. Un día nos damos cuenta que amor y amistad, tienen el mismo origen de la palabra, y que ambas pudieran ocurrir sin intimidad. Es así, como entendemos el verdadero sentido de la amistad. La verdad es que nunca llegamos a saber todo acerca del otro o de los otros; solo, lo que nos integra, pertenece, nos protege o alimentamos. Las otras certezas habitan en el otro o en los otros, y no son, definitivamente, algún sujeto de la verdad. Lo que observamos es, solo magia.

 

Alberto

La magia del encuentro/Tema de septiembre 2024/CEC

 


CEC

Tema : La magia del encuentro

Host: Don Angel

sábado 28 de septiembre de 2024

10:00 am

Zoom


LAS CASAS DE MI EXILIO

 

LAS CASAS DE MI EXILIO

 

Salgo de mi casa en estampida

A buscar el abrigo de otras casas

Salgo de mis tibias sábanas

A buscar sábanas frías

Salgo de mi cuerpo

a vestirme en otros cuerpos

Salgo de mi suelo

a cobijarme en otros cielos

Salgo de mi vida

a vivir la vida de otras vidas

 

Las casas que abrigaron mi exilio

Encendieron chimeneas del amor solvente

Tendieron mantas para mi llanto

Fueron espejo cribando mis sentimientos

 

Las casas de mi exilio

Fueron nidos de sábanas blancas

Llenaron de potajes mi plato vacío

Saciaron mi sombra hambrienta

 

Las casas de mis encuentros

Encendieron sus brazos a mi escucha

Abrazaron mi ansiedad y mi tormento

Cobijaron el hogar de mi cuerpo vacío

 

Las casas de mis encuentros

Tendieron las mejores camas,

para mis astillados sueños,

para mis noches tiritando en insomnios

 

Las casas de mis encuentros

Se vistieron de verde terciopelo

De lunas y mares estrellados

De cielos en atardeceres de asombro

De idiomas parcos y porosos, mustios e imprecisos

 

Sigo trajinando por las casas que me cobijan

Sigo apostillando recuerdos

Con la tinta roja del amor que nos yergue

Sigo construyendo la paz de mi elemento

La savia para tiempos inclementes.

Gudelia Cavero Hurtado

sábado, 31 de agosto de 2024

ÚLTIMA CONVERSACIÓN

Autor: Martín A. Fernández Ch.

Fecha de publicación: 28/08/2024

Al pie de un arbusto, resguardado en una morada con forma de cueva hecha con ramas secas, plantado en la ladera rocosa de la montaña, frente al mar de la costa de Carmen de Uria, se encontraba un viejo pelícano, su plumaje estaba descolorido y despeinado, sus ojos eran grises debido a su larga edad que ya pasaba los 60 años, superando la longevidad natural de esa especie de ave. Estaba moribundo, acompañado por su pareja de vida y con un par de amigos de la infancia.

─Mi amor, me siento muy débil ─dijo Pelícano.


─Respira con calma, te sentirás aliviado si te tomas este brebaje que te preparé ─dijo su amada, tratando de animarlo, pero temiendo por ese momento ineludible como es el último suspiro de la vida.

─Amigo mío, no te vamos a abandonar, aquí estaremos para acompañarte ─dijo uno de sus compañeros que allí se encontraban.

Estaban tristes, aunque entendían que, lo que le estaba pasando a Pelícano, eso formaba parte de la vida y que, a todos, en algún momento también les llegaría. Sentían el gran deber de estar con su gran amigo hasta su último aliento, pues han sido muchos años de aventuras, compartiendo alegrías y tristezas.

─¿Te acuerdas cuando, todo emocionado, a toda velocidad te lanzaste en picada al agua por un pez, pero un tiburón se te adelantó? ¡Te enfureciste! Y, como un loco, ¡empezaste a picotearlo! Hasta que esa gran criatura te enseñó quien era el rey de los mares, enseñando sus fauces y brincando hacia ti, tan alto que casi te agarra ─dijo Pelícano a su amigo, con una leve carcajada.

─¡Qué va! Los tiburones son criaturas torpes. Además, tú sabes que fui campeón acrobático y era la atracción principal del circo de “Los Hermanos Valentinos” ─dijo el amigo, inflando su pecho y presumiendo delante de todos.

─¡La verdad es que eres un exagerado y un tremendo cobero! En ese circo tu trabajaste de asistente del mago, porque la atracción eran esos hermanos, haciendo acrobacias con sus motos dentro de una esfera metálica. Además, luego que te salvaste de ese tiburón, fue tanto el miedo que agarraste que estuviste una semana si entrar al agua. Y nosotros tuvimos que llevarte comida para que no murieras de inanición. Eras y sigues siendo un echón y, peor aún, un quemado ─dijo el otro amigo en tono burlón, haciendo que todos los que estaban en el recinto se rieran a carcajadas.

─¡Mi amor no te rías tanto, que estas muy frágil! ─dijo su amada, preocupada por su condición.

─No te angusties mi amor, que la risa me reconforta, momentos como estos son los que valoro y extraño: estar con mis amigos y recordar las anécdotas vividas ─dijo Pelícano, quien mostraba un mejor semblante, aunque fue solo por un instante. ─¿Esos que están en la orilla de la playa son Delfina Guacamaya y Mantarraya Azulejo? ─dijo, en un pequeño instante que logró afinar su vista, mostrando una sonrisa, pero que se en seguida se transformó en tristeza, porque no tenía la fuerza para volar y saludarlos.

A Pelícano ya le era difícil respirar, sus pestañeos se hacían más lentos y sus pupilas se estaban dilatando. De manera sorpresiva, aterriza a su frente una blanca Pelícano, envuelta con una luz brillante, haciendo que, en vez de sorprenderlo, más bien se sintió en una paz indescriptible.

─Madre, estas hermosa. ¿Qué haces aquí? No imaginé verte de nuevo ─dijo Pelícano, mientras escuchaba un lejano llanto desgarrador y las leves voces tristes de sus amigos despidiéndose.

─Hijo mío, vine a acompañarte en este nuevo vuelo. No te asustes, pero vendrá a buscarte el Ángel Negro para llevarte al mundo de los espíritus ─dijo su madre, mientras le daba un abrazo amoroso, como cuando pequeño.

En ese mismo instante, llega un negro pelícano, con su plumaje azabache brillante y con largas alas. Sus uñas eran largas y del mismo color. En su cabeza, las plumas las tenía erizada. Si bien parecía algo tenebroso, Pelícano no le temía, porque sentía que se trataba de un ser especial.

─Pelícano, llegó el momento de que vayas al mundo de los espíritus. Has obrado bien, por eso, Dios te quiere en su reino, en el paraíso. Si bien tu madre ha abogado por ti, no fue necesario, porque Dios te ama y te quiere a tu lado y pronto tendrás la oportunidad de la resurrección, o bien como pelícano nuevamente o como otra criatura si así lo deseas ─dijo el Ángel Negro, quien tenía una voz glamorosa y que influenciaba tranquilidad plena a Pelícano.

─Preferiría ser un pelícano de nuevo, porque fue muy placentero haberlo sido ─dijo Pelícano, con voz pausada y amable, haciendo una reverencia ante el Ángel Negro.

Los tres: Pelícano, su Madre y el Ángel Negro, tomaron vuelo en dirección al cielo. Él logró ver con claridad a sus entrañables amigos de aventuras cuando su naufragio en el mar: Delfina Guacamaya y Mantarraya Azulejo, quienes se encontraban cerca de la playa velando su partida. Pero lo que más le alegró fue verlos con sus respectivas parejas y sus hijos, jugando juntos con alegría y amor. Logró ver a sus amigos haciendo espectaculares piruetas en el aire, como si hubieran sentido que él estaba sobre ellos viéndolos, haciéndole una fiesta de despedida.




FIN



 

sábado, 24 de agosto de 2024

La voz de Gude/Gudelia Cavero

 La voz de Gude. 

Desde Alemania,


Está en mi drive. Si me escribes a alindnerb@gmail.com te mando el link 


Feliz día,


Alberto

El tema de Lila, la Host/Lila Vega

 "Las rabias, tristezas o aburrimientos que me ayudaron a crecer"

No tengo remedio.  Hasta lo irremediablemente malo tiene su lado bueno y yo siempre lo encuentro.  No, no es negación.  Es la necesidad de que la vida tenga sentido, que la mía tenga propósito.  

Confieso que las tristezas que tolero mejor son aquellas que hay que aceptar sin discusión, las que son  irreversibles.  Para todas las demás, discuto, cuestiono, trato de cambiar la realidad. Pero la muerte no tiene remedio.  No puedes explicarle a la persona muerta  que no es buena idea que se muera, que reconsidere, que es la mayor de tus alegrías, que te despiertas todos los días para verlo sonreír y dejarte abrazar.  

Pero lo malo pasa y lo aceptas y entiendes que estás herido y que necesitas cuidarte.  Te echas en tu cama y no haces nada.  Duermes, lloras, comes poco y ahorras energía.
Y tu cerebro va pensando cómo sigue con la vida.  ¿Cómo te adaptas a esta herida que necesariamente dejará una cicatriz? No vas a ser la misma persona.  Lloras mucho y te condueles de ti mismo.  

Pero finalmente encuentras tu nuevo espacio, tus nuevos proyectos, tus nuevos propósitos y un nuevo sentido para tu vida.  

Cuando miras atrás, te maravilla lo que lograste, no sin sentir cierta ambivalencia. Ese logro viene de la adversidad, de haber perdido a una persona amada, pero creciste. Y das las gracias por lo que aprendiste. Y recuerdas amorosamente lo que ya no tienes.

Rabias y otros menesteres

 "Las rabias, tristezas o aburrimientos que me ayudaron a crecer"

¿Qué nos ayuda a crecer?. A las plantas, el agua y la tierra; algunos animales se comen a otros, así como los peces grandes a los chicos. Mi mamá, con razón, me decía que si no comía, no iba a crecer. Y creo que tenía razón, pues solía no comer. ¡No comer casi nada!

Me llamaban “papa frita” que era básicamente mi alimento. Para las proteínas, mi madre hacía una carne a las brasas y la colocaba en una bandeja con clavos, para que drenara un líquido rojo parecido a la sangre, que luego colocaba en un vasito y yo lo bebía. –Por lo menos algo de carne, decía.

Ahora de grande, no sé qué hacer para des-crecer; pues mi talla ha bajado tres centímetros. Cosas de la edad, pero y eso que ahora como todo lo que debí haber comido para crecer. La gente grande crecemos en lo físico y en lo actitudinal. Un niño pasa a adolescente, de ahí, a adulto y a mayor. Algunos hombres crecen en físico pero siguen siendo niños. ¿Es que debemos comer algo para crecer en eso también? ¿O algo que hacer, o sentir?


De niño sentí con frecuencia mucha rabia, era un niño “rabioso”, pero nada ocurría ni en la altura ni en la madurez. Más adelante, ya de grande, despedí a los seres queridos, entonces hubo tristeza, pero tampoco crecí. Como nunca en mi vida me he sentido aburrido, no sé qué es, y si ayuda o no, a crecer. Entonces, podemos crecer en altura y de repente hacer un viaje de regreso, pero, ¿cómo se crece como hombre?, ¿Cuál es el alimento?, ¿cómo sabemos que hemos crecido?, ¿nos lo ice la gente o nos damos cuenta nosotros mismos?

Kino, el de Mafalda, dijo una vez que “crecer es aprender a decir adiós”. Y eso, va más allá de resentir, estar resignado, o no saber que es estar aburrido; es justo eso; es decir adiós. Es como quitarse una armadura que está pegada a la piel, cada por capa. Luego, viene todo lo que somos y sentimos, como la rabia, la tristeza o inclusive la alegría y la esperanza. Decir adiós, es un acto de entrega completa, de desapego, de incompletitud. Nos sabemos incompletos y desde ahí, aprendemos a caminar, con sus altibajos. Decir adiós, es dejar de ser algo, para abrazar a algo nuevo, es mirar hacia adelante.  Pero, cuando dejamos de soltar y  de crecer, también pudiéramos decir adiós…

Rabias, tristezas y aburrimientos/Jesucita Peters

 

Fecha: 24 de Agosto de 2024
Autora: JesucitaPeters S.

“Las rabias, las tristezas o aburrimientos que me ayudaron a crecer”

Haciendo reminiscencia de ese pasado tan lejos y tan cerca porque deja huellas indelebles en nuestra memoria, hace un tiempito atrás (65 años) contaba yo con 8 años de edad yo era una culi cagada como dicen los colombianos, aun dando vueltas canelas en la cama, recuerdo que llegó una invitación de una muy amiga de mi mamá para ir a su casa de la playa, podíamos ir mi hermano y yo porque mamá trabajaba y ella no asistiría, quedaríamos al cuidado de esa amiga en ese paseo; bueno yo estaba tan   entusiasmada que me fui rauda y veloz a mi cuarto para hacer mi maletín con lo que yo consideraba necesitaba para mi viaje , mi hermano hizo lo propio también, pues menuda sorpresa cuando llega mi madre de sus labores y lee la invitación calmadamente y sin más preámbulos nos informa que mi hermano puede ir al paseo, pero yo no, cómo que no mamá refute, pero cuando la negrita decía que no, era difícil que cambiara su decisión, bueno fue tan grande mi rabia y frustración que aún hoy la recuerdo, así que aprendí que no debo hacer la maleta antes de confirmar jaja, sólo entendí su decisión cuando fui más madura y al tener  a mis hijas hubo momentos que tuve que decirles que no en algunas circunstancias para protegerlas.


Quizás la vida te presenta algunos momentos de rabia que te hacen crecer al instante y que te pueden llevar por derroteros insospechados, viene a mi memoria una cita con una amiga en un café de la ciudad de Caracas , eran las 3 de la tarde de un mes de abril con un sol espléndido y las chicharras cantando ya había pasado la Semana Santa, bueno yo cómo siempre con mi vena inglesa llegue a 10 minutos para las 3 de la tarde (diciéndome prefiero esperar a que me esperen ), bueno hasta ese momento no sabía que mi espera iba ser infructuosa, la esperé hasta las 5 de la tarde y nunca llego, menuda rabia( para ese entonces no existían los celulares),sin embargo cómo estaba full la cafetería, una señora me pidió permiso para ver si podía sentarse conmigo en mi mesa y hemos entablado una conversación paseándonos por diversos tópicos sobre la vida cotidiana que resultó un manjar de Dioses ese compartir inesperado, así que no sabemos los derroteros que nos depara la vida para enriquecernos y crecer valorando en positivo todo lo quese nos presente. Mi amiga no me dio ninguna explicación de peso que justificara su ausencia, hasta ese día fue mi amiga.


En mi memoria no es muy frecuente el aburrimiento, sin embargo, estaba yo cómo con todo hecho escudriñando en  mi mente tanto en las cosas de la casa como en mis labores académicas,  y yo con una  sensación del nido vacío (mis hijas ya se habían ido del país) estaba algo aburrida la verdad por no tener nada  que  hacer, que decidí sentarme en el balcón de mi casa y comienzo a ver mis plantas con detenimiento y observo una plantita que yo no había sembrado, no obstante esta se movía cómo saludándome y dándome la bienvenida en el espacio que ocupaba en mi jardín, me acerco a ella y le digo yo no te sembré y no sé qué tipo de planta eres , no te voy arrancar porque eres muy alegre parece que te rieras conmigo y la regué y fue creciendo muy frondosa y yo aún sin saber qué tipo de planta era.
Me llego el tiempo de mis vacaciones y me fui, no sin antes dejarlas regando a cuenta gotas para aún encontrarlas vivas.Al regresar un mes más tarde me consigo con el regalo más maravilloso de la naturaleza 38 ajíes dulces colgando de aquella plantita maravillosa que no quise arrancar, esto me enseñó que todos y cada uno merecemos una segunda oportunidad.


Mis tristezas casi todas asociadas a pérdidas o partidas de mis afectos más cercanos, primero la partida física de uno de los dos únicos sobrinos que tuve, hoy sólo me queda uno, la partida de mi hermano mayor y la de mi negrita amada.
Tristeza cuándo mis dos hijas me dejaron el nido vacío y migraron a los Estados Unidos, sólo la mitigaba con mis labores en la UNIMET.
Tristeza cuando tuve que migrar de mi Venezuela amada a los Estados Unidos y dejar mi historia, mis amigos, compadres, mi Ávila y todo lo que me era familiar , así como  mi ciudad Caracas que me vio nacer y me acunó por 69 años. Bueno también es válido vivir de aquellos recuerdos que forman parte de lo vivido, trascendente o no, es tú pasado es lo que te hizo y te convirtió en lo que eres actualmente con alegrías, tristezas, perdidas, homenajes, bienvenidas, despedidas y pare usted de contar. Ahora construyendo nuevas historias,amigos, paisajes, costumbres y adaptándome y aprendiendo por el resto de lo que  me quede de  vida,ese es el propósito que tengo actualmente y dándole gracias a la vida por todas las oportunidades de seguir aquí con mis afectos más preciados y con ustedes amigos entrañables.

jueves, 8 de agosto de 2024

TEMA DE AGOSTO


 CEC

Agosto 2024

Host: Doña Doc Lila

Tema: "Las rabias, tristezas o aburrimientos que me ayudaron a crecer"

Día: 24 de agosto

Hora: 11am en casa de Lila. En Meet como a las 11 30am para los de afuera. Hora CCs

Lugar: Casa e´Lila


sábado, 27 de julio de 2024

TALLANDO MI HEROINA INTERNA

 

TALLANDO MI HEROÍNA INTERNA

 

Era yo, un bosque salvaje

Arando y cultivando fruto carnoso

Sin importar que lo redondeara la hiedra

Sin importar que las espinas

Se clavaran en mi pulpa negra

 

Era yo… huracán sin tormenta

Permitiendo que las horas me tragaran

Que los días succionaran mi paz harapienta

Entregándome a los vaivenes de olas turbulentas

 

Era yo, esclava de los debería

De los clavos agudos de la efervescencia

 

Hoy, estoy forjando a la heroína

Que irá de punta en blanco a la tumba

Sin que la pizca del dolor sea herida

Sin que las cicatrices del pasado sigan supurando

 

Mis heroínas…serán las poetas

de los sueños y la palabra

Las que hace miles de años,

son estrella de cal y canto

Engeduana y su Acadia,

me darán al Dios de sus poemas

Safo, inundará mis sueños

con su poesía perdida y alada

Aspasia, será inspiración de los discursos

de un Edmundo para el mundo

 

Mis heroínas son las madres

que con bolívares destilando miseria,

son capaces de armar un potaje de gloria

Son capaces de dar vida,

a pesar de tanta muerte

 

Mis heroínas, son las madres que amamantan,

con leche de metáforas

A las que, al nacerles un hijo,

les nace, un inmenso poema,

hueco en hambre y azul miseria

 

 

Voy tallando a la heroína de mis adentros

A la luz, que siendo sombra,

ilumina caminos

Al torbellino que siendo hogar

es elemento y alimento

 

La que supo ser paz,

La que supo ser apoyo y consuelo,

La que supo ser palabra y anhelo

La que es vida, a pesar de su propia suerte…

 

 

Gudelia Cavero Hurtado

 

viernes, 26 de julio de 2024

Los héroes verdes

Héroes verdes

Ese día, saqué del closet mi mejor chaqueta para las lluvias. Todo estaba empantanado, tanto que la noche antes había que tenido que construir un canal para que el agua llegara a la quebrada. Llovía mucho, y el agua se había acumulado tanto, que temía que el relleno de tierra apisonada, cediera también. Pero al quitarle la carga, funcionó.

            Era un jardín en dos niveles; el primero era la salida de la parte del corredor al jardín, y la otra parte estaba en un nivel más abajo y había que bajar por una inclinación, justo por donde el agua acumulada hizo lo suyo. Entre un nivel y otro, había un gran muro de piedras, una encima de otra, inteligentemente colocadas buscando que calcen y se soporten. La fuerza la adquiere de la cantidad de piedras, aunque contra el agua, ni las grandes, pueden.

Al final de la segunda terraza, se encuentra la quebrada, que pequeña en su tamaño, ha solido asombrar a algunos, cada cierto tiempo. La gente lo sabe y de alguna forma se protege. Allá, al fondo y a la derecha, teníamos que construir un frontón.  Una cancha de frontón se constituye en paredes de 10 metros y hasta los 30 de largo, es abierta en dos caras. Se trata de golpear la pelota contra la pared y controlar el rebote. Se juega en parejas.

            Luego de todas las lluvias, y ya con el jardín en mejores condiciones, volvimos a la construcción. Se suele llamar “replantear”, (muy distinto a replantar) a la toma de las medidas, en el terreno. Todo iba bien a excepción, a que en el metro 28, estaba un arbolito.  El arbolito en cuestión no era muy interesante, ni robusto, más bien, delicado. La primera aproximación que hice, junto a que avanzábamos en colocar las dimensiones de la cancha, fue con el vendedor de plantas. Me acompañó y dijo: - es una cerecita, un semeruco.

            Ya con el nombre, invite a un amigo botánico al que solía preguntar. –Es una cerecita, que suelen ser arbusto, pero esta es arbórea (un árbol). Nunca había visto a una crecer así. Debe ser muy longeva, aclaró. Por último, llame a un ingeniero agrónomo que mueve árboles de un lado a otro y dijo:- esta cerecita arbórea, no es factible de moverse. No lo resistiría, concluyo. Y yo, con todas estas peripecias, llamé a los dueños.

            Les conté de su nombre, de la fruta, del sabor, de que es una especie de cuidado, que es única porque creció como árbol, que pudo haber dado frutos a los ejércitos de Simón, y que no es factible de ser transplantada. Les mostré que su cancha es más grande que el lugar donde se encuentra el arbolito y que solo hay dos opciones. Una, pedir permiso, o dos, dejarla tranquila, lo que ocasionaría construir una cancha fuera de las dimensiones legales, o del peligro de que el jugador se golpee al correr de espalda. Nos quedamos unos minutos en silencio para luego contestar sus preguntas.

            Hoy, es una cancha de 28 metros con un árbol de cerecita al fondo, que florea y da frutos tres veces al año, y que es única.  La amable familia que vive ahí, me han invitado algunas veces a almorzar y me dicen, -Sabes ¿cuál fue la mejor decisión que tomamos?, dejar la cerecita. Ese día sentado frente al arbolito lleno de frutos rojos y con cantidad de pájaros en una sinfonía de trinos y cantos, fue que supe, que de esta manera, podemos hacer un acto heroico para otros, pero lo más importante es que me puedo decir, (muy bajito), ¡soy un héroe!

Solo con respeto y compañía, un pequeño arbusto se puede convertir en un árbol, más allá de la genética…

 

Alberto

Los héroes… ¿Y para quién somos héroes nosotros?

Los héroes… ¿Y para quién somos héroes nosotros?

María Elena Garassini 

Estoy escribiendo este texto para el club de escribidores y me llega esta imagen con esta frase de  Joaquín Sabina y no puedo resistir la tentación de ponerla como inicio, porque representa mucho de lo que quiero escribir.

 


Hablar sobre los héroes, es siempre un tema hermoso, que de alguna manera nos remite a nuestra infancia, a los héroes de nuestras comiquitas, pero que va creciendo y evolucionando, como evolucionamos los seres humanos en la complejidad de la comprensión de los diferentes aspectos de la vida.

Empiezo entonces por el principio, quienes fueron mis héroes infantiles: Meteoro y el Dr. Ben Casey. Me atraía su heroísmo más humano que poderoso o fantástico. Creo que eso dice mucho de lo qué siempre fue importante para mí. También recuerdo que cuando estábamos en quinto grado con la profesora Olivia, nos pidieron escribir un texto de la persona que más admirábamos, y no dudé ni un segundo escribir sobre mi papá (creo que en ese momento tenía el complejo de Electra exacerbado, diría Freud), porque ahora escribiría sobre mi papá y mi mamá porque tienen iguales méritos para ser personas que admiro, también por su calidad humana, cercanía y manifestaciones de cariño con las personas que los rodean. Por último quiero mencionar a dos héroes de mi juventud y adultez mundiales como lo son Mahatma Gandhi y Nelson Mandela, luchadores sociales, profundamente humanos, que actuaron siempre en defensa del bien común, así les costara la libertad y la vida.

Y entonces, ¿para quién somos héroes nosotros? … ¿para quién soy héroe yo? Me envalentono a escribir esta parte después de leer el texto que escribió el host de esta reunión de escribidores,  “Martín, el grande” ( :

Siendo fiel con mi significado de héroe y honrando a mis héroes de infancia y adultez pienso en las personas para quienes soy héroe y quisiera que me tuvieran como un héroe humano y cercano.

Mis padres me alaban y admiran un montón porque ven en mí una mujer familiar, profesional, multifacética, sensible socialmente, con inquietud y curiosidad intelectual, que es capaz de combinar sus roles y disfrutarlos. Mi papá me dijo una vez con mucho cariño y desde el corazón: “la mujer maravilla”. Eso dicho por alguien a quien uno quiere profundamente y fue su primer héroe es “chocolate para el alma”.

Mis hijos ven en mí, un apoyo que siempre está ahí para ellos, en quien se puede confiar, a quien se le puede pedir un consejo, quien los puede consentir y también a quien pueden consentir. Creo que también puedo ser su heroína porque tengo gran capacidad de adaptación, de acompañar situaciones muy duras y tristes, y trato de acompañar, desde mis posibilidades a los que me necesitan.

Mis alumnos, que han sido montones, jóvenes y adultos, reconocen en mí la pasión por el conocimiento, y particularmente por el desarrollo humano con toda su diversidad, complejidad y capacidades. También mi posibilidad de ser una profesional exitosa sin desmedro de los otros roles en mi vida. Para algunos mi proactividad en el emprendimiento de nuevos proyectos y el liderazgo de iniciativas puede hacerme ser su heroína.

Mis amigos, en muy diversos contextos, saben que cuentan conmigo de manera incondicional, que siempre hay tiempo, consejos, préstamos, favores, en fin… y lo más importante es que saben que es bidireccional y ajustado, como debe ser a la realidad de cada uno.  Mi disfrute de la naturaleza y los múltiples paseos realizados, de mi pareja y mi familia con quienes compartimos tiempo de calidad, de mi trabajo que me permite formar y acompañar y me ha dado muchos espacios de logro y éxito, de la lectura y la escritura que me permiten expresarme y disfrutar de la expresión de otros, de la cocina para consentir aprendida de mi mamá y mis abuelas, y el compartir y conversar con grupos de gente querida pueden ser, felizmente, mis actos de heroína.

Es imposible terminar este escrito sobre “Los héroes… Y para quién somos héroes nosotros?” sin darle gracias a la vida que me ha dado tanto, robándole las palabras a Violeta Parra, inmortalizadas en su versión cantada en la  voz de Mercedes Sosa.

 

 

jueves, 25 de julio de 2024

 ¿Para quién soy un héroe?

Juad Masters

    Lo primero que se me ocurre es responder con otra pregunta: ¿soy yo quien decide para quién soy un héroe o es un honor que me es concedido por otros? Se me ocurren más preguntas: ¿es importante considerar la diferencia entre para quién soy un héroe y para quién quisiera ser un héroe?

    De ser así, y bajo mi entendimiento de que ser héroe es modelar buena humanidad, no me cabe la más mínima duda de que quisiera ser un héroe a los ojos de mis hijos. Sin embargo, volviendo a mi pregunta inicial, tan solo puedo desear que ese sea el legado que les deje. Eso lo decidirán ellos, si me conceden ese honor o no.

    Toda esta maraña de preguntas me lleva a considerar que, para poder responder con completa veracidad "¿para quién soy un héroe?", solo puedo hacerlo en lo que concierne a ese rol para mí misma. Es decir, ¿soy mi propio héroe?

    En realidad, jamás lo he pensado, y el considerarlo me genera dos sensaciones contrastantes. La primera –quizá por condicionamiento social– es que me hace sentir cierta vanidad al pensar en para quién soy un héroe, lo cual me incomoda. Por otro lado, la idea de indagar en esta reflexión y confrontar esa incomodidad me genera gran curiosidad.

    Decidí, pues, dejar a un lado mi incomodidad y lanzarme a la exploración, empezando por darme un marco teórico para guiar mi reflexión, es decir, comenzando por la definición.

    La Real Academia Española define el término héroe, heroína de la siguiente manera:

            Persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble.

            Persona ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes.

    Como no soy una persona ilustre y famosa, me quedo con la primera definición, que siento que está más a mi alcance. Basada en esta descripción, me siento confiada de poder determinar si, en definitiva, soy mi propio héroe o no…

    Acción abnegada por una causa noble…Veamos, pues, si doy la talla o no dado los roles que tengo en mi vida…

    Ser madre, para mí, es el privilegio más grande, el honor más profundo y la responsabilidad más hermosa que define la gran mayoría de mi propósito de vida. Y sí, lo hago con completa entrega y deliberada abnegación. Y eso me hace feliz, muy feliz, el poder dedicarme abnegadamente a la crianza de mis hijos, causa noble mayor.

    Ser hija, otro privilegio por la bendición de los padres que me tocaron. Fui hija abnegada. En salud y enfermedad. Siempre feliz de verlos y estar con ellos. Los amé, y sigo amando con todo mi ser.

    Ser esposa, ¡Dios! ¡Otro privilegio más! Somos abnegados el uno con el otro. Comprometidos con amarnos y apoyarnos contra viento y marea, en las buenas y no tan buenas, en risa y en llanto, en valentía y en temor. Así que, sí… abnegadamente entregada a la noble causa de vivir en matrimonio.

    Ser miembro de mi comunidad. Dono mi tiempo y mis habilidades, sean las que sean, para el bien de la comunidad donde vivo, en la asociación de padres del colegio de mis hijos u organizando tertulias y charlas para fortalecer la comunidad de mujeres que me rodea, todo lo hago con cariño y entrega, con abnegación. Cooperar al mejoramiento de nuestras comunidades, dando nuestro granito de arena, es enfáticamente una causa noble.

    Tratar de enfrentar cada día con agradecimiento, humildad, apertura para aprender, disposición para colaborar, motivación para mejorar, inspiración para promover no solo mi bienestar personal, sino bienestar a mi alrededor, es en sí una causa noble, y siento que el tener la intención y la resiliencia de querer hacerlo, a pesar de los obstáculos y dificultades que se nos presenten, representa abnegación. Abnegación por ser la mejor versión posible de mí misma.

    Esta reflexión me ha dejado una nueva enseñanza: el hecho de que ser héroe no implica ni significa haber alcanzado la cúspide de la sabiduría. Lo que esta reflexión me ha confirmado es, más bien, todo lo contrario: que podemos ser nuestro propio héroe justamente porque estamos en constante crecimiento; que podemos ser nuestro propio héroe a pesar de las fallas o debilidades que podamos tener. Cada día es una oportunidad para poder dedicarnos de manera abnegada al beneficio de una causa noble: el de vivir una buena vida. Eso nos hace héroes.

Juad :)


domingo, 21 de julio de 2024

Martín Fernández, El Grande

 

Fecha: 19/07/2024

Autor: Martín A. Fernández Ch., también conocido como Martín Pelícano

Nota: en la historia de la humanidad han vivido personas a quienes se les han asignado el adjetivo de “grande”, algunos debido a sus fabulosas proezas y a otras por su demostración de poder. Algunos ejemplos son: Darío el Grande (550 a.C.), quien fue un gran Rey de Persia en el año 522 a.C.; Ciro El Grande (530 a.C.), rey de Persia, figura en la biblia hebrea, quien era el patrón y libertador de los judíos; Alejandro Magno el Grande, rey del antiguo reino griego de Macedonia (desde 336 a.C.), quien emprendió una campaña militar para conquistar casi todo el territorio de Asia y Egipto; Pedro El Grande, uno de los zares más poderosos y famosos de la dinastía Romanov, fue emperador de Rusia (1721 a 1725); entre otros; pero, el más querido por nosotros es Simón Bolívar, si bien no lo llamaron el Grande, le impusieron el título de “El Libertador”, bien merecido, por sus campañas admirables para darle la libertad a los pueblos de américa. Ellos tenían mentes con ansias de poder, de hacer crecer su reino mediante la conquista de tierras, invadiendo y dominando países vecinos, o liberando a pueblos de la tiranía. Ahora bien, cuando a una persona lo llaman El Grande por admiración y respecto, debido a la estela de logros que va dejando atrás mientras navega por la vida, se convierte en un héroe.

 ─ ¡Hola Martín, déjame darte un abrazo, porque competir en un 200 metros combinado es una hazaña! ─dijo Carlos, un compañero de equipo, de mayor edad que él, quien no pudo asistir a la Competencia Master de Natación del Colegio San Ignacio de Loyola, porque se fue a participar en aguas abiertas en Puerto Cabello, que era en esa misma fecha, ganado una medalla por el primer lugar. 

─ No es para tanto, con voluntad se logra llegar ─dijo Martín, recibiendo con alegría el abrazo de su amigo y las felicitaciones.

Martín, mientras hacía la práctica de natación que le había asignado el entrenador, buscaba en su memoria para quien ha sido referencia. Por supuesto, primero pensó en sus hijos: Victoria y Juan, quienes siempre le han demostrado, además de amor, mucha admiración, siguiendo sus valores y enseñanzas, queriendo también dejar huellas como buenas personas y como profesionales con visión de justicia social. 

Recientemente, escribió y publicó su primer libro: “Cuentos Gallardos de Terror, historias de suspenso y humor” (https://a.co/d/hs8dwWQ). Sus familiares y muchos amigos lo leyeron y lo felicitaron, como también le auparon a que siguiera escribiendo. Su papá, a quien le dicen Papaíto, lo leyó con entusiasmo y comentaba con Martín algunos pasajes humorísticos. Sus hermanos les mostraron admiración y orgullo por ese logro. En una reunión de junta directiva de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana lo aplaudieron por esa iniciativa literaria.

Luego, Victoria le pidió que escribiera sobre lo vivido en el deslave de Vargas, ocurrido en diciembre de 1999, lo cual lo motivó y lo está haciendo, siguiendo las sugerencias de su hija en la forma de contar esta historia, donde se narran hechos heroicos increíbles desde la visión de varios familiares que fueron protagonistas.

Mientras seguía nadando, Martín recordó que, en una oportunidad, cuando era muchacho y jugaba de arquero en el equipo de futbolito “Miramar”, en los campeonatos que se realizaban en el Club Unión Canarias de Macuto, a quien lo catalogaban como uno de los mejores, una vez se le acercó un joven quien le dijo que también jugaba en la arquería, y que gracias a él se motivó a jugar en esa posición. No lo recordaba, lo conoció cuando era niño, pero se le presentó diciéndole que era el hermano menor de Goicoechea, un amigo del colegio, con quien hacia trabajos juntos. Martín lo vio jugar algunas veces y de verdad que lo hacía muy bien.

Martín se ha dedicado, aparte de su profesión cono urbanista valuador, a la docencia. Lleva más de 30 años dictando clases en cursos de formación profesional para asesores inmobiliarios, más recientemente en un diplomado que se dicta en convenio entre la Cámara Inmobiliaria de Venezuela y la UCAB, y en cada evento que asiste, relacionado con lo inmobiliario, siempre le llega alguien diciéndole “Profesor”. En una oportunidad dictó varios talleres de bienestar los cuales gustaron mucho, junto a su amigo Alberto Lindner El Grande, quien, además de arquitecto y profesor de la UNIMET, es promotor del bienestar. Y en la época de la pandemia COVID, cuando la mucha gente estuvo resguardada en sus casas por medio año 2000, solo saliendo si era estrictamente necesario, organizó junto a su amigo dos ciclos de charlas de bienestar, de manera virtual, lo cual permitió fortalecer el ánimo a muchos asistentes (desde sus casas), quienes vivían con desesperación cada día de claustro. Hasta el día de hoy, cuando ven a Martín, se le acercan para agradecerle esa iniciativa.

─ ¿Tú has cruzado a nado el Orinoco Caroní? ¡Eres un valiente! ─le dicen a Martín cada vez que se toca el tema de la natación, bajo el paragua de la promoción y admiración de su esposa María Alejandra, quien es su mejor representante de imagen.

─ ¡Cuatro veces lo ha cruzado! ─siempre le responde María Alejandra y le cuenta su vivencia como espectadora y de sus angustias de esposa esperando a que llegue a la meta.  Y señaló que, no fue al último cruce, porque no quería volver a pasar tanta angustia.

─ Pero, ¿No hay caimanes o pirañas? ─ le pregunta el entrépito, sobre todo porque desconocen este ambiente deportivo. 

─ No, en ese tramo del cruce no hay. Además, con todo ese alboroto esas criaturas huyen aguas arriba o aguas abajo ─le responde Martín, siguiendo la expresión con una risa burlona ─por cierto, escribí un cuento de ficción sobre eso, aquí lo puedes leer, lo publiqué en mi blog “Martín Pelícano”: https://martinpelicano.blogspot.com/2023/07/282-el-caiman-del-orinoco.html ─termina diciéndole Martín.

En su estela que deja mientras sigue nadando, Martín recuerda la reunión que tuvo en la mañana con su amiga Ruth, quien se dedica al marketing y a la asesoría en marca personal. Le mostró la maqueta de colores e imágenes que le había diseñado para hacerle un refrescamiento o rediseño a su cuenta de “Instagram”. Le habló que tenía que explotar su imagen, su potencial, y que él, por sí solo, era una marca. A lo que le asentó de manera afirmativa, diciéndole que ciertamente tiene varios perfiles: miembro del Club de Escribidores de Caracas, que tiene un blog de cuentos Martín Pelícano, profesional de avalúos, CEO de la empresa Tir Inmobiliarios S.C., miembro de la Junta Directiva de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana, que practica natación y que es docente y promotor del bienestar. Se rieron y acordaron que se debería proyectar todas esas versiones.

Exhausto de nadar los 2.500 metros en una hora y media, Martín sale de la piscina y, cuando va camino a los vestidores, se consigue con una compañera que le viene en sentido contrario, rumbo a nadar en el segundo turno.


─ ¡Hola Martín! Eres mi héroe –dijo Andrea, quien estuvo presente en el mencionado campeonato.

─ ¿Por qué? –dijo Martín con una sonrisa por el sorpresivo comentario, pensando que por qué Andrea le decía eso, si ella es una chica joven y fuerte nadando, además, también compitió y lo hizo muy bien.

─ ¡Te parece poco! ¡Hacer 200 metros combinado y luego tirarte con otras tres competencias de 50 metros: crol, pecho y mariposa! Yo no me atrevo a tanto –dijo Andrea, dándole una palmadita en el hombro a Martín.




FIN